martes, 12 de octubre de 2021

El mando supremo en la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668)

 
 
 
EJERCITO HISPANICO
 
 
 
Los siguientes tres cuadros muestran el mando superior de los ejércitos españoles en los diferentes frentes de batalla durante la llamada Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668): el frente de Extremadura -el principal teatro de operaciones- y los frentes de Galicia y de Castilla, más secundarios. 
 
 
 
Capitán General del Ejército y Gobernador de Extremadura (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Manuel de Acevedo y Zúñiga, Conde de Monterrey

1641 Juan de Garay Otáñez (interino)
1643 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1644 Carlo Andrea Caracciolo, Marqués de Torrecuso
1645 Diego Mejía de Guzmán, Marqués de Leganés
1647 Enrique Pimentel, Marqués de Távara
(interino)
1648 Diego Mejía de Guzmán, Marqués de Leganés
1650 Francesco Tuttavilla, Duque de San Germano
1661 Juan José de Austria
1665
Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena (hasta 1667)


Diego Messía (o Mexía) Felípez de Guzmán, Marqués de Leganés: Militar madrileño, pertenecía a una familia noble emparentada con el Conde-duque de Olivares; siendo su madre, Leonor de Guzmán, tía del valido -o primer ministro- del Rey de España. En 1599 acompañó a su madre a la Corte de Bruselas, como "menino" de la Infanta Isabel Clara Eugenia. En 1600 acompañó al archiduque Alberto de Austria en la batalla de las Dunas o de Nieuport, salvando al Archiduque de caer prisionero en la refriega. Tomó parte en el sitio de Ostende (1601-1604), posiblemente como asistente del Archiduque. En 1604 se destaca en el intento de socorrer a La Esclusa (Sluis o Sluys), aunque tampoco se indica con que cargo.  
En 1605 fue nombrado Gentilhombre de la Cámara del Archiduque y capitán de caballería de una compañía de lanceros. Al frente de su compañía toma parte en el socorro de Grol (o Groenlo) en 1606; y en una acción punitiva contra los soldados amotinados de Terheyden (1607), tras la suspensión de las hostilidades con las Provincias Unidas, que desembocará en la Tregua de los 12 años (1609-1621). En 1611 viaja a Italia en calidad de embajador extraordinario de los Archiduques.
En 1617 es nombrado Maestre de campo de un tercio de infantería española, con el que realiza la campaña del Palatinado (1620) -en el contexto de la guerra de los 30 años- y toma la plaza de Juliers (o Jülich) tras un asedio de 5 meses (1621-1622). Posteriormente participa en el sitio de Bergen-op-Zoom, y fue nombrado gobernador de la guarnición de Amberes y General de la artillería de Flandes (1622).
En 1623 regresó a Madrid, al llegar al poder su primo el Conde-duque, y fue nombrado Gentilhombre de la Cámara del rey Felipe IV (1624). Se le dio el cargo de Maestre de campo general del Ejército de Andalucía, ante el ataque inglés a Cádiz (1625). Es nombrado General de la caballería de Flandes (1626), cargo que no ejercerá debido a su permanencia en España, acompañando al Rey y a su primo en las Cortes de Aragón, y ejerciendo el cargo de Consejero de Estado. En 1627 se casó con Policena Espínola, hija del famoso general genovés, y el Rey le otorgó el Marquesado de Leganés. Este año viaja a los Países Bajos con la misión de la aceptación por parte de las provincias de Flandes de la llamada "Unión de Armas": una aportación en hombres y dinero para la defensa de los territorios de la Monarquía. En 1628 regresa a España, junto con el general Ambrosio Espínola, y es nombrado presidente del Consejo de Flandes.
En 1630 es enviado de nuevo a Flandes, debido a la crisis desencadenada el año anterior, ante la falta una "cabeza" militar en los Países Bajos españoles. Leganés acudió a ejercer su cargo en la caballería de Flandes, además de asistir como consejero del marqués de Aytona, en la junta o Consejo de Guerra que integraba a varios jefes militares del Ejército de Flandes.
En 1631 Leganés, que es sustituido al mando de la caballería por el conde Juan de Nassau, regresa a la Corte de Madrid. Leganés permaneció en la Corte, hasta que en 1634 es nombrado Gobernador de las Armas del recientemente creado Ejército de Alsacia, debiendo de acompañar al Cardenal-Infante a ejercer el gobierno de los Países Bajos españoles. Así asiste al Cardenal-Infante en la batalla de Nördlingen (1634), donde las tropas hispano-imperiales derrotaron a los suecos, victoria obtenida en el escenario de la guerra de los 30 años.
En 1635 regresa a la Corte de Madrid, donde es recompensado con el cargo de Gobernador general de Milán (1635-1641), donde tendrá que hacer frente a las pretensiones de Francia, que había declarado la guerra a España y entrado de lleno en la Guerra de los 30 años: Tomó posesión del cargo en noviembre de 1635. Leganés logra frenar la invasión franco-saboyana de Lombardía -que había tomado Oleggio- aunque es derrotado en Tornavento (1636), batalla muy costosa para ambos bandos.  Después el marqués de Leganés invade los territorios del duque de Parma, aliado de Francia, obligándole a rendirse (1636-1637). Obligó a los franceses a evacuar La Valtellina, invadiendo después el Monferrato y Piamonte, conquistando Niza della Paglia (1637). Leganés asedia y toma las plazas de Breme y Vercelli (1638). En 1639 el Conde-duque solicita que Leganés envíe a Cataluña 6.000 soldados, a lo que Leganés se niega, alegando que son necesarios para la defensa de Lombardía, esto le enfrentó a su primo. Para acallar a Madrid, Leganés sale de campaña y, con la ayuda del príncipe Tomás de Saboya, invade el Piamonte, tomando las plazas de Cengio, Chivasso, Chieri, Ivrea, Verrua, Crescentino, Pontestura, Villanova d'Asti, Moncalvo, Asti y Trino (1639); logrando asediar y tomar parte de la ciudad de Turín, quedando los franceses asediados en la ciudadela (1639-1640). Finalmente Leganés es derrotado severamente cuando asediaba Casale, y no puede evitar que los franceses recuperen Turín (1640), siendo relevado del mando en Milán (1641).
A su regreso a España, a finales de 1641, es nombrado Capitán general del Ejército de Cataluña. Se fue concentrando lentamente el ejército en la frontera aragonesa, en la plaza Fraga. El propio Rey acudió a la campaña, fijando su residencia en Zaragoza. La campaña comenzó tarde, se decidió tomar la plaza de Lérida, pero el Ejército real de Cataluña fue derrotado por los franco-catalanes en las afueras de la ciudad (1642). Leganés fue acusado de la derrota y cesado del mando (1643).
En 1645 es rehabilitado y se le concede el mando del Ejército real de Extremadura: Leganés se dirigió a la plaza portuguesa de Olivenza, construyó a su alrededor varios fuertes de campaña y se retiró a Badajoz. En 1646 es nuevamente nombrado General del Ejército de Cataluña: con este ejército liberó la plaza de Lérida que estaba sitiada por los franceses, al mando del conde de Harcourt, el mismo que derrotó a Leganés en Casale y Turín 6 años antes.
En 1647 regresa a Madrid y es nombrado Teniente General del Rey, además pasa de nuevo a mandar el Ejército de Extremadura. En 1648 el marqués de Leganés sitió sin éxito Olivenza, batió sus murallas y regresó a Badajoz, sin realizar ningún asalto. Se retira finalmente de la guerra, falleciendo en Madrid en 1655. 
La pintura reproduce al marqués de Leganés, con una banda de general de color rojo, color distintivo del ejército español, y el bastón de mando del general en su mano. (Retrato atribuido al pintor Pieter Snayers)



Capitán General del Ejército y Gobernador de Galicia (1638-1668)
Año Nombre Notas
1638 Francisco González de Andía, Marqués de Valparaíso

1642 Martín de Redín, Prior de Navarra

1643 Agustín Espínola, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1643 Enrique Pimentel, Marqués de Távara

1645 Guillén Ramón de Moncada, Marqués de Aytona

1647 Fernando de Andrade, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1647 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1649
Fernando de Andrade, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1652 Vicente Gonzaga y Doria

1658 Rodrigo Pimentel Ponce de León, Marqués de Viana

1661 Pedro Carrillo y Acuña, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1663 Luis Poderico
(interino)
1665 Iñigo Fernández de Velasco, Condestable de Castilla

1668
Pedro Zúñiga Enríquez, Marqués de Aguilafuente

1668
Baltasar de Eraso y Toledo, Conde de Humanes
(hasta 1671)



Capitán General del Ejército de la Frontera de Castilla la Vieja (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Fernando Alvarez de Toledo y Medoza, Duque de Alba

1644 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1647 Enrique Pimentel, Marqués de Távara
1660 Gaspar Téllez Girón, Duque de Osuna
1664 Juan Salamanqués
(interino)




EJERCITO PORTUGUES



Durante la Guerra de la Restauración, en el ejército rebelde portugués el mando supremo lo ostentaba el llamado Gobernador de las Armas o "Governador das Armas". Este cargo fue instituido en 1641 por el proclamado rey Juan IV de Portugal, y por el cual el Gobernador de las Armas se hacía cargo de las tropas acuarteladas en una determinada provincia o "Governo". Además el "Governador das Armas" era el superior jerárquico del ejército portugués, y bajo su mando estaba el "Mestre de Campo General" y los Generales de caballería y de artillería. Este cargo equivalía al Capitán General del ejército español.
Los siguientes tres cuadros muestran los "Governadores das Armas" en las principales provincias que fueron escenario de la guerra: El Alentejo, frente a Extremadura; Entre Duero y Miño, que hacía frontera con Galicia; y Beira, frontera con Castilla. A partir de 1648 la provincia de Beira quedó dividida en ocasiones en dos "governos" o partidos, creándose así el gobierno de Penamacor o Castelo Branco, que fue entregado al conde de Villa Flor. 



Gobernador de las Armas del Ejército del Alentejo (1640-1668)
Año Nombre Notas
1640 Alfonso de Portugal, Conde de Vimioso

1641 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete

1641 Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo

1643 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete

1645 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor

1646 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete
+ heridas
en combate
1646 Joanne Mendes de Vasconcelos
1647 Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo
1650 Joâo da Costa, Conde de Soure
1654 Andrés de Albuquerque Ribafria
(interino)
1655 Francisco de Melo e Torres, Conde da Ponte

1656 Joâo da Costa, Conde de Soure

1657
Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo

1658 Joanne Mendes de Vasconcelos
1658 Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva
1659 Jerónimo de Ataide, Conde de Atouguia

1662 Conde de Schomberg y el Marqués de Marialva
1663 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor

1664 Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva

1665
Conde Federico Schomberg

1667
Dinis de Melo e Castro
(hasta 1668)


Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo (Conde de Sâo Lourenço): General portugués del Ejército del Alentejo, en 1657 asaltó infructuosamente Badajoz, con la intención de desviar la atención del duque de San Germán, y que éste levantara el sitio de Olivenza. En la pintura, San Lorenzo porta la banda de general, de color verde oscuro, y el bastón de mando en una de sus manos. (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)


Gobernador de las Armas del Ejército de Entre Duero y Miño (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Gastâo Coutinho

1641 Manuel Telo/Diego de Melo Pereira/Pierre Viole d'Athis

1643 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor
1645 Diego de Melo Pereira (interino)
1646 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor
1649 Francisco de Azevedo

1650 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira

1655
Alvaro de Abranches da Câmara

1657 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira (interino)
1658 Nuno da Cunha de Ataide
(interino)
1659 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira
1660 Francisco de Sousa, Conde de Prado
(hasta 1668)



Gobernador de las Armas del Ejército de Beira (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Alvaro de Abranches da Câmara
1641 Joâo de Saldaña de Sousa
(interino)
1642 Fernando Teles de Meneses

1643 Alvaro de Abranches da Câmara
1645 Fernando de Mascareñas, Conde de Serém

1647 Rodrigo de Castro, Conde de Mesquitela
(hasta 1658)
1648 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor Penamacor
(hasta 1654)
1654 Nuno da Cunha de Ataide Penamacor
(hasta 1656)
1658 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor
1659 Joâo Forjaz Pereira, Conde de Feira

1659 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor Penamacor
(hasta 1661)
1660 Manuel Freire de Andrade
(hasta 1662)
1661 Joâo de Melo Feio Penamacor
(hasta 1662)
1662 Joâo de Melo Feio

1662 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor
1663 Pedro Jacques de Magalhâes
(hasta 1668)
1663 Alfonso Furtado de Castro
Penamacor
(hasta 1668)


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NOTA1: El cardenal Espínola era hijo del famoso general italiano, al servicio de la Monarquía hispánica, que venció en Breda a los holandeses. 
El duque de Alba es el VI de este título, de mismo nombre (Fernando) que su antecesor, el famoso III duque de Alba, que conquistó Portugal en 1580.
 
NOTA2: A comienzos de 1641 se fue reuniendo un pequeño ejército en Ciudad Rodrigo, que quedaría al cargo del duque de Alba: los tercios de Luis Carrillo, Marcos de Vallecilla y Nicolás de Arnaste. Juan de Meneses sería designado Maestre de campo general, y el conde de Torres Vedras estaría al mando de la caballería.

NOTA3: En la batalla de Tornavento (1636) ambos bandos se adjudican la victoria, al igual que otras batallas que quedaban en tablas, de resultado indeciso y con bajas similares en los dos bandos, como en las batallas de Fleurus (1622), Lützen (1632), Edgehill (1642) o Montijo (1644). 
 
NOTA4: A diferencia del ejército portugués, el cargo de Gobernador de las Armas en el Ejército español de Extremadura no era el mando supremo, sino que equivalía al segundo en el mando tras el Capitán General. Este cargo aunaba los mandos de infantería y caballería, estando bajo su mando los Generales de infantería, caballería y artillería; teniendo solamente como inmediato superior al Capitán General. Ostentaron este cargo, por ejemplo, el vallisoletano conde de Fuensaldaña en 1646 (ver biografía) y el napolitano duque de San Germán (1661-1663).

lunes, 13 de septiembre de 2021

Complemento a Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa


En una entrada anterior sobre los Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa se indicaba la uniformidad en la indumentaria de alguna unidad en concreto, sobre todo unidades portuguesas. 
Para las unidades propiamente españolas podemos indicar que, durante gran parte de la guerra, usaban mayoritariamente vestidos de color "pardo", difiriendo poco del de un civil, y al igual que sus enemigos portugueses. Será hacia el final de la guerra cuando se intentará alguna clase de uniformidad regimental.   

Al parecer los Tercios provinciales fijos, que se decidieron formar en 1663, fueron dotados de uniformes de distinto color para cada uno de ellos, con el fin de distinguirlos en el frente. Así, en 1665, se pudo capturar a varios desertores del Tercio provincial de Madrid al ser reconocidos por sus vestidos de color rojo.
Esta decisión se mantendrá en el territorio nacional a lo largo de todo el siglo XVII: Así en 1677, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679), una consulta de las Cortes de Aragón señalaba que el tercio del duque de Monteleón lleva "librea amarilla", el tercio de la Diputación de Cataluña la lleva "colorada", el tercio del duque de Medina-Sidonia tiene librea o casaca azul, "y otro [tercio la] lleva verde". En 1678 el tercio de Aragón lleva "casaca de paño azul" y las vueltas de "bayeta común pajiza" o color amarillo. Todas estas unidades de infantería se encontraban sirviendo contra los franceses en el Principado de Cataluña.
 
Detalle de una pintura que reproduce un "Auto de Fe" celebrado en Madrid en 1680, el cual muestra varios soldados y oficiales con casacas amarillas. Todos llevan fajas y plumas coloradas, color distintivo del ejército español. Un oficial abanderado porta una bandera amarilla con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Se puede observar al tambor, y también un oficial al mando de la unidad: con "media armadura", escudo redondo o "rodela", espada y la banda roja. Además todos llevan un pañuelo anudado al cuello o "corbata", prenda que se ha ido introduciendo en la década anterior. (Francisco Rizi, hacia 1683, Museo del Prado, Madrid)
 

Sin embargo, en 1664, don Juan José de Austria, general del Ejército de Extremadura y promotor de los Tercios provinciales fijos, se quejaba -en carta dirigida a su padre el Rey- de la pobre calidad de los vestidos recibidos para sus soldados, comparando su aspecto con el de un simple pastor, y pidiendo al Rey que gastara más en la apariencia de sus soldados:

"He propuesto y suplicado tantas veces a V.Mg. la formación de los Tercios pagados [provinciales fijos], de que confío, (...) y ahora con ocasión de haber visto la calidad de vestidos, que ha traído el Pagador del tercio de Córdoba (que creo yo haría asco de ponérselos el más miserable pastor), (...) porque es cosa indignísima, que por el ahorro de doscientos reales más o menos en cada vestido, se vean estos pobres soldados, que tienen por inmediato dueño a V.Mg., peor tratados que el lacayo que sirve al más miserable amo (...)" (Badajoz, 18 de mayo de 1664)

Parece que el regimiento de la Guardia del Rey, que llegó al frente de Extremadura en 1660-1661, pudo disponer de algún tipo de uniformidad durante su corta presencia en Badajoz.
En 1660 el regimiento de la Guardia acude con el Rey a ratificar el tratado de paz con Francia, en la isla de los Faisanes, en la  frontera franco-española. Una relación del acontecimiento, escrita por el secretario Leonardo del Castillo, indica como estaba uniformado el regimiento de la Guardia del Rey: en la casaca o "sobrevesta", que era de color amarillo, lleva el escudo o las "armas" del Rey de España, y en los hombros la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. Así los describe:

"Tenían los soldados unas casacas amarillas, guarnecidas con franja de terciopelo ajedrezado de dos colores, y mirábanse en las partes opuestas que caían sobre los pechos y las espaldas las armas Reales bordadas con curiosidad y primor, figurándose también de los mismos torzales y matices en las que cubrían los hombros las cruces celebradas de Borgoña. Formaba una hermosa vista, lo que sobresalía este airoso traje en la alternativa de las picas y mosquetes y en la igual ordenanza de las hileras, y procedía en la frente del escuadrón el Duque de Veraguas con la misma casaca que los demás infantes y su pica."


Detalle de un grabado coloreado donde se muestra la ratificación de la Paz de los Pirineos (1659), en junio de 1660, en la isla de los Faisanes. Un puente une las dos orillas con la pequeña isla. También se muestra la disposición del regimiento de la Guardia española, y la caballería al mando de Baltasar de Urbina, venidos del ahora inactivo frente de Cataluña. (Escuela española del siglo XVII)
 
 
Vista por satélite de la actual isla de los Faisanes, en la desembocadura del río Bidasoa, en la frontera franco-española. Ya no están los puentes, ni el pabellón que se construyó para la rúbrica de los acuerdos de paz. (Fuente: Google Earth)
 
 
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NOTA1: La decisión de crear los Tercios provinciales fijos se tomó en septiembre de 1663, al conocerse el desastrado final de la campaña militar en Portugal, donde el Ejército hispano de Extremadura fue derrotado en la batalla de Estremoz (o Ameixial para los portugueses). Los Tercios provinciales fijos eran de carácter permanente y asignados a una provincia en concreto, que asumiría los gastos de mantenerlo. 
Los Tercios provinciales fijos fueron 5 al inicio, y se conocerían por el nombre de la provincia donde se reclutaba y se financiaba: tercio de Toledo; de Valladolid y Burgos; de Madrid; de Sevilla; y el de Córdoba y Jaén. Sin embargo, estos tercios tardaron en ser reclutados y no pudieron estar operativos hasta 1667, cuando ya era demasiado tarde para cambiar el rumbo de la Guerra con Portugal (1640-1668).
 
NOTA2: Si bien se parece observar hacia la década de 1670 una variedad de colores para cada tercio español en el frente peninsular (rojo, azul, verde, amarillo...), como vimos en una entrada anterior, en esta misma década, y las siguientes del siglo XVII, los tercios españoles en Flandes fueron ataviados con uniformes de color "gris-blanco", estadarizándose este color para todo el ejército español a comienzos del siglo XVIII. En Italia parece que, hacia el último tercio del siglo XVII, la mayoría de las unidades españolas vestían casacas "encarnadas" o de color rojo.   
 
NOTA3: En Mérida se documenta el alojamiento en sus casas del regimiento de la Guardia real, y el de su Teniente-coronel, el duque de Veragua, en agosto de 1661. La población extremeña ya había tenido que alojar en mayo de ese mismo año al tercio del conde de Gattinara.
 
A comienzos de 1661, figura así la plana mayor del regimiento de la Guardia de S.M. en Extremadura:

Teniente Coronel: Pedro Nuño Colón de Portugal, Duque de Veragua
Sargento-mayor: Juan Blas de Agriano
Ayudante del Sargento-mayor: Antonio Cantalapiedra

El regimiento se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela
   Compañía tenienta coronela
   Félix Pardo de la Costa
   Juan Miralles
   Don Juan Zurita y Mendoza
   Don Bartolomé de Agreda
   Manuel de Fonseca
   Miguel Tio Colomino
   Don Pedro Olivera
   Ignacio Ruiz de Murillo
   Don Antonio Feijoo
   Antonio Cardoso
   Marcelo Ruiz de Avila
   Juan Pino
   Francisco Barrosano

Cirujano-mayor: Felipe de la Fuente
Capellán-mayor: Juan Camacho Contreras
Tambor-mayor: Bartolomé Zamorano

2 compañías agregadas del Tercio "viejo" de la Armada del Mar Océano, al mando de los siguientes Capitanes:

   Don Pedro Bravo de Hoyos
   Don Pedro Cárdenas y Guzmán
 

domingo, 5 de septiembre de 2021

Banderas de los tercios españoles en la Guerra de la Restauración de Portugal

 
Como hemos visto en una entrada anterior, a lo largo de la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668), el ejército español lleva en sus banderas de infantería, y sus estandartes de caballería, la tradicional cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Aunque también podría llevar en sus insignias algún símbolo de caracter religioso, como virgenes, santos etc.
 
Detalle de las obras de asedio en torno a la plaza portuguesa de Olivenza (1657), mostrándose la bandera con la cruz de Borgoña o de San Andrés. Con el número 7 se señala el cuartel del duque de Osuna. (Grabado anónimo del siglo XVII)
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que reproduce la batalla de las líneas de Elvas (1659). Los soldados españoles abren fuego, cubiertos por las líneas atrincheradas que cercan Elvas. Una bandera con la cruz o "aspa" de San Andrés señorea la posición española. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)         

 
Por las pinturas o por alguna descripción se puede conocer la bandera de alguna unidad en concreto. Así, parece que una Ordenanza de abril de 1642 dispuso como debía de ser la bandera del regimiento de la Guardia del Rey, una de las unidades que llegaron al frente extremeño en 1660-1661. También se conocen las banderas de los tercios de la Armada española, unidades que tomaron parte en las etapas finales de la Guerra de Portugal; ya que muchas de las unidades navales o embarcadas tenían banderas de color azul, en alusión al mar.
Así una pintura que conmemora una victoria obtenida en las Antillas por la Armada española en 1629, en el transcurso de la Guerra de los Treinta años (1618-1648), muestra las banderas de los tercios desembarcados de la Armada. El cuadro, realizado hacia 1635, bien pudiera representar las mismas banderas, u otras parecidas, a las que llevó en Extremadura el tercio de la Armada, 20 años después.
 
 
 
Bandera de infantería española atribuida al regimiento de la Guardia de S.M.




 Banderas de infantería española pertenecientes al tercio de la Armada del Mar Océano, presentes en el cuadro La reconquista de la isla de San Cristóbal (Félix Castello)







Bandera de infantería española, La batalla de Montijo (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
 
 
1- Guión de Capitán General y bandera de fortificación española, presente en la pintura La batalla de las Líneas       de Elvas (anónimo del siglo XVII)
 
2- Bandera de fortificación española y de infantería española, presente en la pintura La batalla de las Líneas de         Elvas (anónimo del siglo XVII), en los grabados de La batalla de las Líneas de Elvas (Dirk Stoop) y El sitio de           Olivenza en Abril de 1657 (anónimo del siglo XVII), y en El sitio de Badajoz y La batalla de Montes Claros (Mural     de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos en los             grabados y murales de azulejos.



Estandartes de caballería española, presentes en La batalla de Arronches, La batalla de Castel Rodrigo y El combate de Chaves (Mural de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos.





 
 

martes, 24 de agosto de 2021

El Ejército real de Extremadura en 1657

 
En 1656, aprovechando la regencia en el trono portugués de la reina Luisa Francisca de Guzmán -hija del duque de Medina-Sidonia- tras la muerte de su marido, el rey de España Felipe IV decidió dar un nuevo impulso a la guerra con Portugal, que durante los años anteriores estaba siendo de baja intensidad, con escaramuzas y batidas fronterizas, que terminaban con la toma y saqueo de alguna peqeña población.
Para la nueva ofensiva se decidió reforzar el Ejército español de Extremadura, reclutando nuevas tropas, además de traer algunas de las unidades que combatían en el Principado de Cataluña. El Ejército de Extremadura quedó al cargo del duque de San Germán, general napolitano al servicio de España. 
En 1657, San Germán fijó como objetivo Olivenza, plaza desde la cual los portugueses amenazaban las poblaciones extremeñas de los contornos. Olivenza había sido atacada anteriormente por los españoles -en 1641 y en 1648- sin que lograsen capturar la población.

Para la campaña de 1657 se designó al duque de Osuna como General de la caballería de Extremadura, cargo que ejércerá hasta octubre de 1660, en que fue promocionado a General del Ejército de Castilla. Posteriormente le hemos visto actuar en la batalla de Castel Rodrigo (1664), donde fue derrotado y destituido del mando; y fue voluntario "a servir con una pica a Estremadura" en la campaña de 1665 (Ver NOTA3 de la entrada anterior). 
El duque de Osuna fue además marqués y conde respectivamente de las localidades vallisoletanas de Peñafiel y Urueña. Vista lateral del castillo medieval de Peñafiel. (Foto del autor) 
 

El sitio de Olivenza fue duro, sucediéndose combates y bombardeos que dejaron muertos entre la población civil. Así lo refiere la relación de la campaña de 1657, publicada en Sevilla por Juan Gómez de Blas:

"Con los trabucos [especie de morteretes] se arrojaban en la plaza todas las noches cantidad de bombas, y con las manos inmensidad de granadas, (...) hacían notable daño en la plaza: cuyas ruinas quitaron las vidas a muchísimas personas de ambos sexos (...)"

También las bajas fueron cuantiosas en el ejército español:

"De la nuestra murió el Señor Don Pedro Alvarez de Toledo Maestro de Campo, de una bala de mosquete que recibió en la frente (...) salió herido el Señor Maestro de Campo Don Melchor de la Cueva, y muerto Don Bernardo Patricio Maestro de Campo Irlandés (...) han muerto de nuestra parte cerca de 700 hombres, y más de 600 heridos; y de los enemigos entre muertos y heridos ha habido de la plaza más de 600 soldados del presidio [la guarnición], y cerca de 700 de los vecinos."

Finalmente la plaza capituló a finales de mayo, tras un mes y medio de asedio. La rendición de Olivenza causó hondo pesar en Portugal: el gobernador portugués Manuel Saldaña, maestre de campo de uno de los tercios de la guarnición, así como otros oficiales de la guarnición portuguesa, fueron procesados y encarcelados por haber entregado la plaza de Olivenza. Saldaña estuvo preso en Lisboa y fue exiliado a la India como castigo.

El ejército rebelde portugués, al mando del conde de San Lorenzo, intentó asaltar sin éxito Valencia de Alcántara, y casi simultáneamente lo hizo con Badajoz, con la intención de desviar la atención del duque de San Germán. Los portugueses lanzaron varios asaltos a las murallas de Badajoz, pero fueron rechazados con fuertes pérdidas, obligando a San Lorenzo a levantar el asedio (mayo). Prosigue la relación:

"(...) le degollaron al enemigo 300 hombres, y más de 400 heridos: y entre los muertos se cuentan dos maestros de campo [Rui Lourenço de Tavora y Diogo Sanches del Poço], y otro herido [Simâo Correia]: dos Sargentos mayores muertos, y un teniente general de caballería: y 4 capitanes: el dicho hijo del Conde Castelo Melhor [su hijo Sebastiâo de Vasconcelos] (...) y otros dos capitanes quedaron tan mal heridos, que no los pudieron retirar, y se curan en el hospital de la ciudad de Badajoz, (...)
 El enemigo se volvió a sus fortificaciones, y en ellas hizo enterrar los cuerpos muertos de los soldados que pudo recoger del descalabro pasado, y los heridos fueron llevados a los hospitales de la ciudad de Yélves [Elvas]."

Los españoles asaltan y toman la plaza de Morón (o Mourao), que queda al mando de Francisco Dávila Orejón, pero ésta es reconquistada por los portugueses poco después (octubre).


En el siguiente cuadro, basado en un estudio documental del Archivo de Simancas, se muestra la composición del Ejército de Extremadura a 18 de abril de 1657, poco después de iniciarse el sitio de Olivenza. A lo largo del asedio se incorporarán más unidades, como un tercio de las milicias de Granada y el resto de los tercios de la Armada. 


Infantería del Ejército español de Extremadura (abril de 1657)

Tercios
Efectivos
Milicias de Extremadura y guarniciones
4
5.858
Milicias de Sevilla
4
2.699
Unidades aportadas por la nobleza
---
658
Voluntarios de Madrid, Toledo, Jaén y Castilla
---
2.930
Tercio de irlandeses
1
262
Tercio de la Armada
1
687


13.094


Caballería del Ejército español de Extremadura (abril de 1657)

Compañías Efectivos
Unidades de Extremadura
47
3.321
Unidades de Sevilla
6
209
Unidades llegadas de Cataluña
9
621

62
4.151



General: Francesco Tuttavilla, Duque de San Germano

Segundo: Rodrigo de Múgica Butrón

Efectivos: (17.245 soldados, de los que 13.094 son infantería y 4.151 son caballería)


   Tercio español de Andrés Velázquez de Velasco, Conde de Escalante
   Tercio español de Don Francisco de Guzmán
   Tercio español de Don Francisco Tello
   Tercio español de Simón de Castañiza (o Castañizas)
   Tercio español de Don Juan de Zúñiga
   Tercio español de Don Alvaro de Luna
   Tercio español de Pedro de Biedma
   Tercio español de Martín Sánchez Pardo
   Tercio español de Don Pedro Alvarez de Toledo (muerto en combate)
   Tercio español de Jerónimo de Quiñones
   Tercio español de la Armada del Mar Océano, al mando de Melchor de la Cueva (herido en combate)
   Tercio español de Don Rodrigo Girón
   Tercio español de Fernando de Hinestrosa, Conde de Arenales
   Tercio español de Nicolás Fernández de Córdoba

   Tercio irlandés de la Armada del Mar Océano, al mando de Walter Dungan
   Tercio irlandés de Bernard Fitzpatrick (muerto en combate) => Patrick Colan

   Tercio italiano de la Armada del Mar Océano, al mando de Fabrizio Rossi
   
   
Caballería al mando de Gaspar Téllez Girón, Duque de Osuna
 
 
Izquierda: Detalle de un grabado del sitio de Olivenza (1657), en él se muestra la plaza de Olivenza, rodeada por un cinturón de muralla con baluartes o bastiones de forma pentagonal. En el interior de la plaza se aprecia el antiguo castillo medieval con su alta torre del homenaje. (Grabado anónimo del siglo XVII)
Derecha: Vista por satélite de una parte de la actual Olivenza. Localidad española desde 1801, aún hoy se puede observar parte de su muralla abaluartada, conservando gran parte de sus 9 bastiones originales. (Fuente: Google Earth) 


_______________________________
NOTA1: Una revista del Ejército de Extremadura realizada a primeros de julio, 1 mes después de tomar Olivenza a los portugueses, indicaba 8.468 soldados de infantería y 4.062 de caballería. Habiéndose reducido la infantería en un 35%, principalmente en las unidades de milicias extremeñas, estando la caballería prácticamente intacta.  
 
NOTA2: La mayoría de las tropas españolas de Extremadura estaba compuesta de milicianos, poco profesionales y de escasa efectividad en combate: 
Los 4 tercios de Sevilla, formados de las milicias de la ciudad andaluza: el del conde de Arenales y los de Tello, Guzmán, y Fernández de Córdoba.
Los 4 tercios reclutados en Extremadura, también formados de milicianos: Castañiza, Zúñiga, Luna y Biedma.
El tercio reclutado a sus expensas por el duque de Osuna (el de Girón, tío del duque) y una compañía reclutada en Andalucía por el duque de Medinaceli (al mando de Martín Farfán).
Por otra parte, el militar e historiador decimonónico conde de Clonard nombra un tercio de Granada, formado por milicianos, que estaría al mando de Jerónimo de Quiñones.
El tercio español y los de "naciones" de la Armada eran veteranos, lo mismo que el tercio irlandés del Ejército de Extremadura (Fitzpatrick). 
 
NOTA3: Algunas de las unidades propiamete españolas seguirán combatiendo en los años siguientes, citándose varias de ellas en las muestras del Ejército de Extremadura de 1660-1661 y de 1662.
El tercio de Simón de Castañiza (o Castañizas) habría quedado de guarnición en Badajoz.
Walter Dungan será sustituido más adelante en el mando del tercio de la Armada de irlandeses por su hermano Michael, al que hemos visto en la muestra del Ejército de Extremadura en 1660-1661.
El tercio napolitano de Rossi -quien únicamente tenía en sus 2 compañías unos 45 hombres- le hemos visto combatir más adelante en el sitio de Evora (1663).
 

domingo, 8 de agosto de 2021

El Ejército real de Extremadura en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665)

 
Tras las derrotas de Estremoz (1663), Castel Rodrigo y Valencia de Alcántara (1664), don Juan José de Austria renunció al cargo de General del Ejército de Extremadura, inducido por una carta que le escribió su padre, el rey Felipe IV. Mientras se nombró al valón conde de Marchin para ejercer de manera interina el gobierno del frente extremeño, quien ordena abandonar la plaza de Arronches, ante la dificultad de su defensa, destruyendo antes parte de las fortificaciones.
Al igual que había ocurrido en Flandes, en 1665 se eligió como sustituto de don Juan al marqués de Caracena, que se encontraba en España tras abandonar el gobierno de los Países Bajos españoles. En la primavera de 1665, se había ido reuniendo en Extremadura un enorme ejército: También se preparó una armada que debía bloquear Lisboa.
El ejército hispano partió del cuartel general de Badajoz, unos 13.000 infantes y 6.500 jinetes, que estaban al mando del experimentado general marqués de Caracena. El general español fijó como objetivo la plaza de Villaviciosa (o Vila Viçosa en portugués), bien fortificada y sede de la Casa de Braganza, de importancia algo menor que Evora, fortaleza de primer orden.
Caracena primero tomó la población de Borba, que se entregó sin combatir. Borba había sido conquistada y saqueada por los españoles en la campaña de 1662, y reconquistada por los portugueses poco después.
Luego Caracena asedió Villaviciosa: el sitio fue costoso, y se demoró lo suficiente como para permitir al ejército portugués acudir en su socorro.
El ejército luso -formado por soldados portugueses y unidades auxiliares inglesas y francesas- al mando del marqués de Marialva, y secundado por el comandante alemán Schomberg, se situó en Montes Claros a mediados de junio, cerca de la plaza asediada. El ejército hispano de Caracena se dirigió hacia ellos para entablar batalla, dejando un cuerpo de ejército en las trincheras de Villaviciosa, para evitar una salida de la guarnición portuguesa.

Esta vez no ocurrió como en las batallas anteriores, y los hispanos no se desbandaron nada más comenzar el combate. La lucha fue reñida, y se combatió por espacio de varias horas, pero finalmente las tropas hispánicas fueron derrotadas en la batalla de Villaviciosa (llamada de Montes Claros por los portugueses).
Tras la batalla Caracena ordenó levantar el asedio, retirándose con los restos de su ejército hacia la cercana plaza de Juromeña (o Juromenha). Las deserciones hicieron el resto y, para finales de otoño, el marqués de Caracena comunicaba a la Corte de Madrid que el Ejército de Extremadura contaba únicamente con 5.000 infantes y 3.000 jinetes.

Cuando la noticia de la derrota llegó a Madrid, los madrileños salieron a protestar, llegando las alteraciones a las puertas del mismo Palacio real. La guerra en Portugal duraba ya demasiado y estaba empobreciendo al pueblo.
Un viejo y supersticioso Felipe IV, rey de España, preocupado por el rumbo de la guerra, pedía al Consejo que se hicieran oraciones para paliar la situación:

"El suceso que han tenido mis armas en Portugal manifiesta bien cuán ofendido se halla Nuestro Señor de los pecados y escándalos públicos, ordenando se remediase y se hicieran rogativas y oraciones (...)"

Felipe IV de España, enfermo y apesadumbrado, moriría 3 meses después de librarse la batalla de Villavicosa. Durante las campañas de 1666 y 1667 Caracena se mantuvo a la defensiva, repeliendo las entradas y saqueos que los portugueses realizaban en la frontera, sobre todo en Andalucía. Y en septiembre de 1667 el ejército portugués irrumpe por la frontera gallega.  
La Guerra de la Devolución (1667-1668) -en la que Francia inició de nuevo las hostilidades con España e invadió los Países Bajos españoles- precipitó los acontecimientos, obligando a la reina regente Mariana de Austria a buscar un acuerdo con Portugal.
En 1668 se firmó en Lisboa un tratado de paz entre España y Portugal, por el que la Monarquía española reconocía la soberanía del país vecino. Además se ponía en libertad a los prisioneros de guerra y se restituían todas las plazas conquistadas al bando contrario: Así se devolvía a Portugal las plazas de Olivenza, Juromeña, Ouguela y Monzón (o Monçao). España abandonaba la fortificación de San Luis Gonzaga y únicamente mantendrá la plaza de Ceuta. Y se devolvía a España las plazas de Valencia de Alcántara, Goyán y La Guardia.
 
 
En la obra "De la conquista y pérdida de Portugal" (1885), del historiador decimonónico Serafín Estébanez Calderón, se encuentra una relación de los oficiales mayores del Ejército español de Extremadura que causaron baja en la batalla de Villaviciosa. También se enumera los oficiales prisioneros en cada una de las unidades hispanas, tanto de infantería como de caballería, que tomaron parte en la batalla: 










General: Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena

Segundo: Diego Caballero de Illescas

Efectivos: (Unos 12.000 soldados, perteneciendo 5.000 de ellos a la caballería)


   Tercio español de Don Anielo de Guzmán
   Tercio español de Gaspar Méndez de Haro, Marqués del Carpio
   Tercio español de Rodrigo de Múgica
   Tercio español de Don Francisco de Alarcón
   Tercio español de Don Diego de Vera
   Tercio español de Juan Barbosa
   Tercio español o ¿hispano-borgoñón? de Jacques Gumin
   Tercio español de Valencia, al mando de Félix Pardo de la Casta

   Tercio irlandés de Brian O'Neill

   Tercio valón del Conde Philippe de Hornes, Vizconde de Furnes (o Veurne)
   Tercio valón de Henri de Melun, Marqués de Risbourg (o Richebourg)
   
   Regimiento alemán de François Francqué (capturado en combate)
   Regimiento alemán del Conde Alfonso Porcia
   Regimiento alemán del Conde Rambaldo Porcia
 
   Regimiento ¿franco-alemán? o ¿suizo? de Victor Noterman
   

Caballería al mando de Diego Correa (capturado en combate)


Cuerpo de Ejército sitiando Villaviciosa (3.000 infantes en las trincheras y otras fortificaciones exteriores, y unos                                                                    400 jinetes en Borba)
 
General: Nicolas de Langres (capturado y muerto de las heridas recibidas en combate)

   Tercio español de la Costa de Granada, al mando de Juan de la Carrera

   Tercio italiano de Andrea Coppola, Duque de Canzano
   Tercio italiano de Marzio Origlia
   Tercio italiano de Giovanni Barbiano, Conde de Belgioioso

   Regimiento alemán de Ambroise Augustin de Bette, II Marqués de Lede
   Regimiento alemán de Adam Christobal von Hesse
   Regimiento alemán de Francisco de Rojas y Cárdenas

   Regimiento suizo de Carl Cloos (o Close)

Caballería en Borba al mando de Pedro de Ardila


Grabado neerlandés del siglo XVII que reproduce la batalla de Montes Claros, llamada de Villaviciosa por los españoles. (Grabado de Jan Luyken, hacia 1698)


_______________________________
NOTA1: La población de Goyán fue ocupada por los portugueses, los cuales en 1663 construyeron un fuerte para protegerla. Tras la firma del Tratado de Lisboa (1668), los lusos tuvieron que entregarlo.

NOTA2:
Alguna relación de la campaña cita la intervención en el asedio de Villaviciosa del tercio español del conde de Torres Vedras. 
Al tercio de Anielo de Guzmán le hemos visto tomar parte en la captura de Evora y en la batalla de Estremoz (llamada de Ameixial por los portugueses), donde su maestre de campo fue hecho prisionero (1663). Anielo de Guzmán permanecerá cautivo en Lisboa hasta 1668, en que fue liberado tras el acuerdo de paz firmado en la capital lusitana.
El tercio que fue de don Gonzalo Fernández de Córdoba, que hizo las campañas de 1662 y 1663, tomó el nombre de "Tercio de Castilla" en 1664, siendo nombrado su maestre de campo el marqués del Carpio. El marqués de Eliche, marqués del Carpio por muerte de su padre en 1661, fue voluntario en la batalla de Estremoz, donde cayó prisionero de los portugueses. Permaneció cautivo en Lisboa, donde fue designado por la reina Mariana de Austria plenipotenciario para las negociaciones y la firma de la paz con Portugal, regresando a España en 1668. Este tercio anteriormente fue el regimiento de la Guardia, que sirvió durante la campaña de 1661.

La mayoría de las unidades de infantería también son veteranas de las campañas anteriores. Así el tercio de Granada se había distinguido en la campaña de 1663 y en la defensa de Valencia de Alcántara (1664). En cambio el tercio de Valencia acababa de llegar al frente, así una relación del ejército de campaña indicaba:

"Del Reino de Valencia se está esperando un Tercio de infantería que viene marchando, que se supone que tendrá hasta 500 hombres con los oficiales de primera plana, (...)"
 
Las unidades valonas y algunas de las unidades alemanas, como el regimiento de Rojas, llegaron desde Flandes, sirviendo en el frente de Galicia durante la campaña militar de 1662, para ser conducidos al frente extremeño al año siguiente. En cambio, los regimientos alemanes de los Porcia -familia italiana al servicio del Imperio Germánico- fueron cedidos por el Emperador alemán, y conducidos desde Milán y Nápoles hacia España en 1664.
Otras unidades alemanas llevaban en Extremadura más tiempo, como el regimientos de Francqué, y el regimiento del barón de Kaiserstein, que pasa a estar mandado por Adam Christobal von Hesse
en 1664. 
Varias de las unidades de caballería ya habían tomado parte en las campañas anteriores. En cambio otras, como los regimientos de caballería alemana del conde Rabatta y de Fabri (o Fabry), cedidos a España por el Emperador, llegaron a España en 1664, pasando el resto del año alojados en Andalucía, para ser conducidos a Extremadura al año siguiente.    

NOTA3: En la batalla de Villaviciosa tomó parte en calidad de soldado particular el duque de Osuna, hallándose siempre al lado del marqués de Caracena. Al duque de Osuna le hemos visto el año anterior liderando al Ejército de Castilla en la batalla de Castel Rodrigo (1664), donde fue derrotado y destituido del mando.
A los oficiales superiores Diego Caballero de Illescas y a Diego Correa les hemos visto dirigiendo la caballería en campañas anteriores. Mientras el mando de la artillería durante la campaña quedó a cargo de Luis Ferrer.

Algunos testimonios de la batalla indican que Langres, que fue capturado herido grave el mismo día de la batalla, murió de sus heridas en el hospital de Villaviciosa, otras fuentes indican que fue ahorcado en la misma Villaviciosa. El ingeniero francés Nicolas de Langres, que realizó diversos grabados de las fortalezas portuguesas, posiblemente fuera ahorcado acusado de traición, ya que anteriormente sirvió a los rebeldes portugueses, pasándose posteriormente a los españoles. Ver nota izquierda a pie de foto en El Ejército real de Extremadura en 1662.

domingo, 4 de julio de 2021

Banderas de los rebeldes portugueses en la Guerra de la Restauración de Portugal

 
Como hemos visto en una entrada anterior, las banderas y estandartes del ejército rebelde portugués, en la llamada Guerra de la Restauración (1640-1668), solían llevar en su mayoría los símbolos "nacionales" como el escudo o armas de Portugal, y la cruz de la Orden de Cristo. También podían llevar algún símbolo de carácter religioso, como la imagen de la virgen etc.
 
El escudo con las armas de Portugal: 5 escudos azules en cruz, en campo blanco; y bordeado con un campo rojo con castillos de oro, que representa al reino de Castilla. Este escudo fue introducido a lo largo de la Edad Media.
 
Izquierda: Detalle que muestra la fortaleza de Olivenza, hacia 1510, con un enorme pendón con las armas reales de Portugal, presidiendo la torre del homenaje. Al fondo se puede ver la fortaleza medieval de Badajoz, con la enseña del reino de Castilla y León. También se muestra sus murallas medievales, las cuales fueron reacondicionadas con fortificaciones modernas durante la Guerra de la Restauración (1640-1668). (Livro das Fortalezas, de Duarte de Armas)
Derecha: Detalle de una miniatura del siglo XV que muestra al ejército portugués en la batalla de Aljubarrota (1389), contra el reino de Castilla, conflicto que tuvo lugar en el marco de la Guerra de los Cien Años (1337-1453). Los portugueses portan una bandera con las armas reales, que también se muestran en la gualdrapa de la cabalgadura del rey Juan I de Portugal. (Chroniques d'Angleterre, de Jean de Wavrin)
 
Retrato ecuestre del rey de Portugal, en una minitaura del siglo XV. El Rey, posiblemente Alfonso V, lleva las armas de Portugal en sus vestiduras y en la gualdrapa de su montura. (Armorial équestre de la Toison d'or, Anónimo del siglo XV)
 
 
La cruz de Cristo se utilizó por la Orden militar del mismo nombre en el siglo XIV. En el siglo XV la cruz de Cristo fue empleada como emblema en la exploración y conquista de lo que sería el imperio marítimo portugués.
 
Izquierda: Detalle de un tapiz que ilustra varias banderas portuguesas con la cruz de Cristo, durante la campaña militar de Juan de Castro para liberar la fortaleza india de Diu (1546). (Tapiz flamenco de la serie "Triunfos y hechos de Joâo de Castro", Bartholomeus Adriaensz)
Derecha: Detalle de un grabado del siglo XVI que ilustra una pequeña embarcación portuguesa en la India. La nave ondea una bandera con la cruz de Cristo. (Itinerario, de Jan Huygen van Linschoten)
 
 
 
Bandera de infantería portuguesa, presente en la pintura La Plaza del Comercio o Terreiro do Paço de Lisboa (Dirk Stoop)
 

 
 
Bandera de infantería portuguesa, La batalla de Montijo (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
Bandera de infantería portuguesa, o un guión del Capitán General, atribuido al Marqués de Marialva en la batalla de Villaviciosa (1665) (Bandera guardada en la Iglesia de "Nossa Senhora da Conceiçâo", en Villaviciosa o Vila Viçosa)
 

 

Enseña real de Portugal, perteneciente al grabado Toros en las fiestas matrimoniales de la Reina de Inglaterra en Lisboa (Dirk Stoop): Colores especulativos.
 

 
 
Estandartes de caballería portuguesa, presentes en el grabado La batalla de las Líneas de Elvas (Dirk Stoop) y en La batalla de Castel Rodrigo y El combate de Chaves (Mural de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos.
 

 
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, perteneciente a un grabado de la obra Desenhos e plantas de todas as praças do reino de Portugal (Nicolas de Langres): Colores especulativos.
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, basado en una banderola de trompeta de caballería, presente en La batalla de Montijo y en La toma de Villanueva del Rey (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, Mapa de Extremadura (Joao Teixeira): Colores especulativos.