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miércoles, 31 de mayo de 2023

Uniformes y símbolos de identificación en la tercera batalla de las Dunas (1658)

 
Durante la Guerra franco-española (1635-1659) se aplicaría todo lo dicho anteriormente en otras entradas en cuanto a la indumentaria militar, ya que este conflicto había surgido en el marco de la Guerra de los treinta años (1618-1648). Ver Los Regimientos de "colores" de Gustavo Adolfo de Suecia y Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637).

En la primera mitad del siglo XVII no existían los ejércitos "nacionales" vestidos de una manera estandarizada y era difícil encontrar unidades uniformadas de un mismo color, ya sea a nivel de compañía y mucho menos a nivel regimental. Será a lo largo de la década de 1660 cuando esto irá cambiando, como hemos visto en las entradas arriba citadas y en Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa y su Complemento.   

Si bien en las pinturas del periodo los soldados españoles son mostrados con vestidos de distintos colores, en general parecen predominar los colores pardos y colorados en varias de sus prendas.

Izquierda: Detalle de un piquero y un mosquetero hispánicos en la reconquista de Saint-Venant (1649). Derecha: Detalle de un grupo de soldados hispanos también en Saint-Venant: un piquero, un mosquetero y un arcabucero montado. (Toma de Saint-Venant, Pieter Snayers, Museo del Prado)

Detalle de una compañía de caballería española en el sitio de Ypres (1649). Los jinetes llevan plumas coloradas en sus sombreros. (Toma de Ypres, Pieter Snayers, Museo del Prado)

Detalle de un grupo soldados hispanos en el asedio de Gravelinas (1652). Los soldados cargan con fajinas -o haces de ramas- para cegar los fosos. El suboficial español lleva una alabarda, arma propia de su rango, y una pluma roja en su sombrero. (El sitio de Gravelinas, Pieter Snayers, Museo del Prado)


Aunque no existía una uniformidad definida mediado el siglo XVII, si que se puede observar en alguna representación pictórica alguna unidad o compañía vestida de manera uniforme. Así, en un cuadro, de mitad del siglo XVII, se muestra en primer plano una compañía de soldados españoles -posiblemente pertenecientes a la milicia de Toledo- estando todos ellos ataviados de forma similar.
 

Detalle de un lienzo que reproduce un "Auto de Fe" celebrado en Toledo en 1651, el cual muestra una compañía española. Todos llevan fajas coloradas, color distintivo del ejército español. Un abanderado porta una bandera con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña. También se muestran dos músicos a la izquierda: el pífano y el tambor. (Anónimo, hacia 1656, Museo del Greco, Toledo)

 
Otro cuadro del mismo periodo, atribuido al pintor flamenco Adam Frans van der Meulen, muestra una compañía de la infantería hispánica de Flandes toda ella uniformada, con los soldados llevando chaquetas grises y calzones o pantalones de color rojo. 
 
Detalle de una compañía hispánica en los Países Bajos españoles, desplegada en línea: con los piqueros en el centro, protegiendo la bandera, y los mosqueteros a los lados, abriendo fuego. (Adam Frans van der Meulen, hacia 1650, Museo Galdiano, Madrid)
  

En una pintura de la batalla de Valenciennes (1656), atribuida a David Teniers "el Joven", viene representado un tercio -o unidad hispana- con todos sus hombres vestidos de color "gris oscuro".
 
 
Aunque en la misma pintura se reproduce otra unidad hispana que carece de uniformidad, con sus soldados vestidos con prendas de distintos colores.
 
 

Al igual que los españoles, los soldados franceses son reproducidos en las pinturas de mitad del siglo XVII con prendas de diferentes colores, si bien parecen predominar los colores apagados, de tonos grises o azules.
Así se muestra en una pintura, realizada por el flamenco Pieter Snayers, que reproduce el sitio de Landrecies (1647), y donde se muestra a los soldados franceses intentando socorrer la plaza.
 


Lo mismo ocurre con el cuadro del asedio a la plaza de Aire (Ayre o Aire-sur-la-Lys), obra también de Snayers. En él se muestra a la guarnición francesa saliendo de la plaza sitiada, después de su rendición. Aunque este episodio ocurrió en 1641, el cuadro fue elaborado en 1653, mostrando por tanto la indumentaria de los soldados franceses en un momento cercano a la batalla de las Dunas.
 
 

Los colores grises o de tonos apagados debieron ser muy extendidos en la vestimenta de los soldados de este periodo. Así, en el cuadro "El guardián de la puerta", una de mis pinturas favoritas, realizado en 1654 por el pintor neerlandés Carel Fabritius, se muestra un soldado holandés vestido de gris.



Como vimos en una entrada anterior, los soldados franceses al servicio de Portugal, en la década de 1660, vestían de color "gris". El color "gris-blanco" será adoptado posteriormente por la mayoría de los infantes franceses: hacia 1685, la infantería francesa estaba uniformada de ese color; las Guardias Francesas de azul y las Suizas lo estaban de color rojo. El color "gris-blanco" perdurará en los uniformes de los soldados franceses hasta el comienzo de las Guerras napoleónicas, al inicio del siglo XIX.
 
Detalle de dos batallones franceses en la batalla de Almansa (1707). Los soldados visten los uniformes de color "gris-blanco", que será característico del ejército francés a lo largo del siglo XVIII. Las banderas también son de color blanco. En el detalle se aprecia al oficial al mando -a caballo, con bastón de mando- y los suboficiales, portando armas enastadas. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)
 

Además los soldados franceses tenían unas características propias en cuanto a su indumentaria, lo cual les otorgaba una especie de apariencia "nacional". Así los militares galos vestían un pantalón tipo "culotte", diferente a los calzones usados por el resto de militares europeos. En muchas ocasiones estos pantalones estaban decorados con lazos, cintas o flecos.
Mosquetero -izquierda- y piquero -derecha- franceses, ambos con sus característicos pantalones. El piquero lleva casco y armadura (coraza y escarcela) como protección defensiva. ("Le Mareschal de Bataille", Colbert de Lostelneau, 1647)

 
Detalle de varios militares franceses durante el asedio de Rosas (1645), en el frente catalán. Varios oficiales están en el centro, flanqueados por un piquero a la izquierda y un mosquetero a la derecha. (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)
 
 
El calzado también era diferente, siendo más adornado que los sobrios zapatos de los españoles. También se diferencian los sombreros usados por ellos, que son más pequeños que los usados en otros ejércitos.  
 
Mosquetero -izquierda- y piquero -derecha- franceses. Los 2 visten sus característicos sombreros, pantalones y calzado. ("Traité de l'exercice militaire", Jacques Collombon, 1650)
 

En cuanto a la oficialidad francesa, los nobles vestían de manera más pomposa, con más aderezos y adornos, que los oficiales españoles, que en líneas generales vestían de manera más austera. Así se muestra en la pintura que reproduce el encuentro en 1660 entre los Reyes de Francia y España en la isla de los Faisanes, en la frontera franco-española, y que sirvió para ratificar la Paz de los Pirineos (1659).
 

La pintura, atribuida al pintor francés Jacques Laumosnier, representa a la izquierda al rey Luis XIV de Francia, junto al cardenal Mazarino, el duque de Orleans, y demás oficiales y nobles galos, todos vestidos de manera ostentosa, con suntuosos vestidos de colores, adornados con lazos.
A la derecha se encuentra el rey Felipe IV de España, junto a la infanta María Teresa -que iba a ser entregada en matrimonio al Rey francés- y a Luis de Haro, marqués del Carpio, valido o primer ministro del Rey. También le acompañan diversos nobles y oficiales de la Corte, todos vestidos "a la española", de manera más sobria y con colores más apagados. Destaca que varios de los cortesanos españoles portan en sus ropas cruces de las Ordenes militares de Santiago y de Calatrava.
 
 
Como hemos visto anteriormente, las unidades de la guardia francesa o de sus generales estaban uniformadas. Ver El restablecimiento del cuerpo de Mosqueteros de la Guardia.
Lo mismo ocurre con las unidades de la guardia española, las cuales siempre aparecen en las pinturas con túnicas o "capotillos" de color amarillo en este mismo periodo.
 
Grabado de un soldado montado francés del siglo XVII, posiblemente perteneciente a una unidad de la guardia. (Stefano della Bella)
 
 
Detalle que muestra al archiduque Leopoldo-Guillermo de Austria en Bruselas, en 1652. La guardia del Archiduque, Gobernador de los Países Bajos españoles, viste "capotillos" y túnicas de color amarillo. (David Teniers "el Joven")
 

En este periodo de tiempo, los soldados ingleses del Protectorado de Oliver Cromwell, aliado de Francia, en la campaña de Flandes de 1657-1658 usan "chaquetas rojas".   
Así Sir Thomas Morgan, que comandaba un regimiento inglés de Cromwell en la batalla de las Dunas, describe a sus soldados en la campaña de Flandes como casacas rojas o "redcoats":
 
"(...) then the English fell on upon the half-Moons, and immediately the Redcoats were on the top of them, (...)"

El duque de York, que servía en el Ejército hispánico de Flandes, escribió en sus memorias que, durante la batalla de las Dunas, él reconoció en el campo el despliegue de los soldados ingleses del Protectorado de Cromwell por el color rojo de sus casacas:

"(...) the English were drawing out, whom I easily knew by their redcoats:"
 
El rey de Inglaterra Jacobo II, de la casa Estuardo (o Stuart), hacia 1685. Se trata del mismo duque de York que combate en el bando español en la batalla de las Dunas, exiliado primero en Francia y luego en Flandes. El tiempo le llevará a ser coronado Rey de Inglaterra 27 años después.
Porta el bastón de mando como símbolo de General del ejército inglés, y una casaca roja con vueltas en color azul. Viste a la moda francesa, introducida a lo largo del último tercio del siglo XVII: casaca larga que llegaba hasta las rodillas, pañuelo anudado al cuello o "corbata", y peluca. (Pintura atribuida a Benedetto Gennari II)
 

Como vimos anteriormente, la llamada "Brigada inglesa" al servicio de Portugal, en la década de 1660, vestía de color rojo. Las "casacas rojas" serán adoptadas en mayor medida por los regimientos ingleses a partir de este momento, y hacia 1686 la mayor parte de la infantería inglesa llevaba "casacas rojas", con las vueltas de la casaca en diferentes colores para diferenciar los regimientos. Los uniformes de color rojo serán característicos del ejército británico hasta los finales del siglo XIX.

Detalle de dos batallones ingleses en la batalla de Almansa, con sus soldados vestidos con las famosas "casacas rojas", que serán características del ejército inglés hasta finales del siglo XIX, y que aún hoy lleva la Guardia real británica. Frente a ellos están las Guardias Españolas y Valonas, con uniforme azul y las banderas con el aspa roja de Borgoña. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)



SIMBOLOS DE INDENTIFICACION EN LA BATALLA DE LAS DUNAS (1658)

Al no existir una uniformidad determinada para cada ejército, era necesario aplicar una serie de símbolos de identificación para evitar confundirse con el enemigo durante la batalla o que se produjeran incidentes relacionados con el "fuego amigo". Estos símbolos tradicionales serían las banderas, adornos determinados para los soldados, y códigos y "contraseñas" adoptados por los ejércitos. 


1-BANDERAS Y ESTANDARTES

Como hemos visto anteriormente, durante los siglos XVI y XVII, los regimientos franceses de infantería y de caballería llevaban en sus banderas y estandartes la mayoría de las veces una cruz blanca o las flores de lis como distintivo. Ver Banderas del ejército francés en la batalla de Thionville (1639) y Estandartes de la caballería francesa en la Guerra franco-española.
El duque de York indica en sus memorias como distingue a los regimientos franceses por las banderas que llevaba cada uno, mientras que a los regimientos ingleses los reconoce por sus casacas o chaquetas rojas:

"(...) a body of foot, as I had seen, compos'd of the French and Suisse Guards, the Regiments of Picardy and Turenne, all wich I knew by their coulours [banderas], as well as the English by their redcoats, (...)"
 
Detalle del socorro de la plaza de Arras por el ejército francés (1654). A la izquierda se ve una bandera de infantería francesa, con la cruz blanca, y el "moto" o lema "VIVE FRANCE"; y, a la derecha, un estandarte de caballería francesa, también con la cruz. (Grabado de Philippe Bertrand)
 
 
Y como era costumbre, los españoles llevaban en sus banderas y estandartes la cruz roja de San Andrés o de Borgoña, que también podría adoptar otro color. Siendo muy común algún otro motivo religioso en sus insignias.   

Detalle de una pintura del asedio de la ciudad de Barcelona por el ejército realista hispánico (1651-1652). Junto al alto mando español se encuentran varias banderas, que llevan la cruz o "aspa" roja de San Andrés. (Pintura de escuela española del siglo XVII)


Las banderas de los auxiliares ingleses llevarían por lo general la cruz roja de San Jorge. Las banderas del "New Model Army" de Oliver Cromwell seguirían con el mismo diseño de las banderas parlamentarias. Así cada regimiento llevaría un color que le distinguiría de los demás regimientos. De este modo, un regimiento que porta banderas azules sería referido por los autores contemporáneos como un "regimiento azul".
Sir Thomas Morgan, que refiere a sus hombres llevando "chaquetas rojas", indica la presencia en el contingente inglés de Cromwell en Flandes de un regimiento blanco y otro azul, refiriéndose muy probablemente al color de las banderas portadas por dos de los regimientos ingleses.   
 
"<<Major-General Morgan>> gave Orders, that the other five Regiments, should not move from their Ground, except they saw the Blew [blue, azul en inglés antiguo] Regiment, the White [Regiment], and the four Hundred Fire-locks, (...)"


2-BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

Por lo general los oficiales franceses usaron bandas, fajas y plumas de color blanco.
 
Izquierda: François de Blanchefort de Créqui (o Créquy): Teniente-general del Ejército francés, comandó la derecha del despliegue galo en la batalla de las Dunas (1658). (Pintura atribuida a Pierre Parrocel)
Derecha: Retrato de un general, al que asignan ser el Marqués Jacques de Castelnau, quien tuvo el mando del ala izquierda francesa en la batalla de las Dunas. (Escuela francesa del siglo XVII)
 

Aunque, en algunas pinturas del siglo XVII, los militares franceses también son mostrados con bandas y plumas de color azul. Así viene representado en un cuadro de Snayers, que reproduce a los franceses realizando un ataque nocturno a la plaza de Lille (1645).
 
 
Y en la pintura que hemos visto del sitio de Landrecies, los oficiales franceses portan bandas, fajas y plumas indistintamente de color blanco y de color azul. 
 
 
  
En cuanto al pequeño contingente del duque de Lorena, que luchó en la batalla al lado de los franceses, pero hasta 3 años antes servía a la Monarquía española en Flandes, pudiera haber llevado bandas, fajas y plumas de color amarillo, si bien también las pudiera haber llevado de color blanco. Así, el duque de Lorena es representado en los cuadros de la época con una banda de color amarillo.
 
Izquierda: Duque Carlos IV de Lorena (Charles IV de Lorraine, Duque de Lorena y de Bar). (Anónimo del siglo XVII, Museo del Castillo de Blois)
Derecha: Duque Carlos IV de Lorena. (Anónimo del siglo XVII, Galería de Uffizi, Florencia)


Durante el turbulento año de 1652 en París, el cardenal de Retz indica en sus "Mémoires" como las banderas y estandartes españoles se enseñorearon en el Puente Nuevo, y las bandas amarillas de Lorena aparecían en la ciudad con la misma libertad que las bandas grises y azules:

"Nous vîmes les drapeaux et les étendards d’Espagne voltigeant sur le Pont-Neuf; les écharpes jaunes de Lorraine parurent dans Paris avec la même liberté que les isabelles et les bleues."
 
 
Como hemos visto en numerosas ocasiones, los oficiales españoles siempre aparecen en las pinturas de la época con bandas, fajas y plumas coloradas, siendo distintivo del ejército hispánico el color rojo.
 
Detalle de una pintura de la batalla de Valenciennes (1656), atribuida a David Teniers "el Joven", que muestra a don Juan José de Austria con faja y plumas de color rojo.
 
Detalle de otro cuadro sobre la batalla de Valenciennes, también de Teniers "el Joven", que muestra a don Juan José de Austria, varios oficiales, y soldados de caballería, con distintivos de color rojo.
 
 
En una pintura de Teniers, de la serie de cuadros sobre la batalla de Valenciennes, vemos retratados a los generales hispánicos llevando una banda colorada: don Juan José de Austria, el marqués de Caracena, el príncipe de Ligne, el duque de Württemberg y el conde de Marchin.   





Y en cuanto a los exiliados frondistas ("frondeurs") franceses, que estaban acogidos en los Países Bajos españoles y combatían al servicio de España, su general el príncipe de Condé fue retratado en la misma pintura portando una banda azul.
 

 
El príncipe de Condé también fue retratado con una banda azul por el pintor flamenco Justus van Egmont, atribuyéndose la realización de la pintura a los años de 1653-1659, durante la estancia del Príncipe en Bruselas. Si bien, otra versión del cuadro muestra a Condé con una banda blanca, representándose al fondo del cuadro la batalla de Rocroi (o Rocroy). 



Además, tradicionalmente los monárquicos ingleses también se identificaban con el color rojo, por tanto es muy probable que el día de la batalla los exiliados realistas británicos llevaran bandas, fajas y plumas coloradas, al igual que sus aliados españoles, y quizá lo mismo harían los frondistas.
 

El rey Carlos II de Escocia, pretendiente al trono de Inglaterra, en su exilio en Francia hacia 1653. En 1656, Carlos II se refugió en los Países Bajos españoles, acordando con España levantar tropas entre los realistas británicos para luchar a su servicio. En el retrato, Carlos II lleva una faja colorada, armadura y bastón de mando. El yelmo tiene un penacho de plumas blancas y rojas. (Philippe de Champaigne) 


También se podían adoptar otros identificativos para un día de batalla en concreto; por ejemplo, durante la campaña de 1656, los soldados del Ejército de Flandes y los frondistas de Condé se pusieron en los sombreros una rama de paja o de vegetación. Así lo recoge un manuscrito sobre la batalla de Valenciennes (1656), realizado por el preboste Simon Le Boucq:

"Les soldats pour se recognoistre avoient mis à leur chapeaux une trousse de paille ou de la verdure."


3-"SANTO Y SEÑA"

Para los franceses sería popular el grito de guerra "Vive la France", además de apelar al nombre de sus generales. Así, cuando los franceses intentaron tomar por sorpresa el puerto de Ostende, al inicio de 1658, fueron engañados por los hispánicos, que fingieron entregar la ciudad pronunciando sus nombres de guerra:

"(...) fingieron que se rendían: y todos comenzaron a decir, <<Viva el Rey de Francia. Viva el Mariscal Doumont [D'Aumont]."

En 1654, para el socorro de Arras, los franceses del vizconde de Turena emplearon el grito de "Vive Turenne!".

Los españoles emplearían el tradicional "Santiago y cierra España", aunque también podrían utilizar algún otro apelativo religioso. Así, el manuscrito de Simon Le Boucq indica como el Ejército de Flandes y los frondistas adoptaron como identificación en las guardias la palabra "JESUS-MARIA".


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NOTA1: El valido vallisoletano Luis de Haro venía de levantar el asedio portugués a Badajoz (1658), pero fue derrotado en la batalla de las Líneas de Elvas (enero de 1659). Después negoció y rubricó el Tratado de los Pirineos (noviembre de 1659), que puso fin a la Guerra franco-española.   
 
NOTA2: En las Guerras civiles británicas (1639-1651), la caballería y los oficiales parlamentarios ingleses usaron bandas, fajas y plumas de color naranja o de "pardo-amarillo", si bien en algunas pinturas contemporáneas se les muestra utilizando otros colores, como el azul, verde oscuro o negro... También sus soldados adoptaron pañuelos blancos anudados, o un trozo de papel blanco en sus sombreros, como divisa para algunas batallas. Aunque probablemente, en la batalla de las Dunas, el contingente auxiliar inglés de Cromwell llevara bandas y cintas de color blanco, al igual que sus aliados franceses.  
 

domingo, 23 de abril de 2023

Estandartes capturados a la caballería española en la batalla de Lérida (1642)

 
En 1642 se tomó la determinación de que el rey Felipe IV de España acudiera al frente aragonés para dar impulso a la campaña militar en Cataluña, como así hiciera el Rey de Francia acudiendo a la campaña del Rosellón.
El viaje fue lento, a finales de mayo el propio Rey de España y su Corte había llegado a Cuenca; y de allí, a finales de junio, la comitiva real se dirigió hacia Molina de Aragón.
El 17 de julio ocurrió un incidente cuando el Conde-duque de Olivares pasaba revista a las tropas, en las afueras de Molina: cuando una salva fue disparada, una bala perdida dio en su coche. No se pudo dilucidar si fue o no intencionado el disparo al coche del Conde-duque. 
A finales de este mes el rey Felipe IV llegó a Zaragoza, tras casi 4 meses de su salida de Madrid. El Conde-duque entró en la ciudad en calidad de "Capitán general de la Caballería de España, y Teniente de su Majestad en los ejércitos".
 
Bufón enano de la Corte, pintado por Velázquez. Algunos investigadores le atribuyen ser el enano llamado "el Primo", quien fue herido levemente cuando acompañaba al Conde-duque de Olivares en Molina de Aragón, al impactar una bala en su coche.
 
 
Ante la pérdida de Perpiñán en el Rosellón, el rey Felipe IV ordenó que se emprendiera la campaña contra la plaza de Lérida (o Lleida). El Ejército realista español de Cataluña, al mando de los marqueses de Mortara y de Torrecuso, tenía que dirigirse desde Tarragona hacia Lérida. Y el cuerpo de ejército reunido en Zaragoza, al mando del marqués de Leganés, debía avanzar desde Fraga hasta Lérida.
A primeros de octubre, los 2 ejércitos hispanos se juntaron en Torres del Segre, quedando Leganés al mando del conjunto, e iniciaron la marcha hacia Lérida, enfrentándose en las afueras de la ciudad al ejército franco-catalán del general La Mothe-Houdancourt.
Aunque la batalla fue indecisa, el resultado de la misma quedó a favor de los franceses, que mantienen sus posiciones. Si bien durante la batalla ambos bandos se arrogan pocas bajas para sí (y mayores en el contrario), la retirada del ejército español a través de los Monegros fue penosa, produciéndose cuantiosas bajas debido a la escasez de provisiones, enfermedades y deserciones. Así lo relata Matías de Novoa, ayuda de cámara de Felipe IV y cronista real:

"(...) el ejército comenzó a padecer hambre, y a deshacerse, buscando en los otros lugares sustento, (...) venían por los caminos, así infantes como caballos, helados de la hambre, sin calor y sin fuerzas, cayéndose muertos por los caminos, y los que pudieron llegar a Zaragoza , en solos huesos y el pellejo, caían en los hospitales, y de alli, gastadas las mismas entrañas, sin poder tener el espíritu, daban en la sepultura, (...) con tan lucido ejército y campo, que en breves horas deshizo la hambre, la necesidad, por la imprudencia y falta de gobierno: 4.000 castellanos cayeron al pié de este achaque, salvándose sólo aquellos que se hallaron con fuerzas y caudal."
 
Grabado francés del siglo XVII que reproduce la batalla de Lérida (o Lleida). La ciudad que da nombre al enfrentamiento se encuentra en el lateral izquierdo (letra "H"), junto al ejército franco-catalán. El ejército realista español está a la derecha de la composición. En las 4 esquinas se representan escenas de las demás victorias obtenidas ese mismo año de 1642 por el ejército francés: La sumisión de Sedán -en el norte de Francia- y la conquista de las plazas de Colliure, Perpiñán y Salces (o Salses), en el Rosellón. (Grabado atribuido a Nicolas Regnesson)
 

La campaña militar no logró la conquista de Lérida. En diciembre, cuando el Conde-duque regresó a la Corte real de Madrid, su coche dio un rodeo, para evitar así posibles protestas del pueblo. El pobre resultado obtenido coadyuvó, entre otros factores, a su caída como valido -o primer ministro del Rey- en enero de 1643.
El marqués de Leganés fue responsabilizado por la derrota en Lérida, y tras la caída en desgracia de su primo el Conde-duque, fue cesado del mando del ejército, siendo sustituido en el cargo por Felipe de Silva.


En la batalla de Lérida, los franco-catalanes capturaron varias enseñas militares de los realistas castellanos. Una relación de la batalla, escrita por el cronista catalán Miguel Parets, describe con todo detalle 2 estandartes de caballería apresados, que según su tipología pertenecerían al "Trozo" o agrupación de las Ordenes militares, que se distinguió en la batalla al mando de don Rodrigo de Herrera:

 "Tomáronsele seis estandartes y cuatro banderas; de aquéllos se enviaron dos a París, bordados en el uno la imagen del Apóstol Santiago en medio, y en los cuatro lados los escudos de las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa; en el otro, la Cruz de Santiago y una bandera: lo demás repartió el Mariscal [La Mothe-Houdancourt] entre los pueblos vecinos, que así lo pedían para memoria del combate."



Estandartes de caballería española apresados en la batalla de Lérida (o Lleida): Diseño y colores especulativos.







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NOTA1: El cronista Diego de Soto y Aguilar indica que un incidente de "fuego amigo" provocó la derrota de Lérida (o Lleida): durante la confusión del combate, una parte del ejército realista español acometió y derrotó a otra parte de su propia caballería, que confundió con la enemiga, ya que estaba uniformada de color rojo al igual que los jinetes franceses. De la relación de Novoa también se supone este incidente de "fuego amigo":

"(...) metiéndose todo a gran confusión y ruina, de suerte que unas compañías nuestras, con otras de las mismas, sobreviniendo la noche, se embestían y se hicieron pedazos:"

lunes, 13 de septiembre de 2021

Complemento a Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa


En una entrada anterior sobre los Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa se indicaba la uniformidad en la indumentaria de alguna unidad en concreto, sobre todo unidades portuguesas. 
Para las unidades propiamente españolas podemos indicar que, durante gran parte de la guerra, usaban mayoritariamente vestidos de color "pardo", difiriendo poco del de un civil, y al igual que sus enemigos portugueses. Será hacia el final de la guerra cuando se intentará alguna clase de uniformidad regimental.   

Al parecer los Tercios provinciales fijos, que se decidieron formar en 1663, fueron dotados de uniformes de distinto color para cada uno de ellos, con el fin de distinguirlos en el frente. Así, en 1665, se pudo capturar a varios desertores del Tercio provincial de Madrid al ser reconocidos por sus vestidos de color rojo.
Esta decisión se mantendrá en el territorio nacional a lo largo de todo el siglo XVII: Así en 1677, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679), una consulta de las Cortes de Aragón señalaba que el tercio del duque de Monteleón lleva "librea amarilla", el tercio de la Diputación de Cataluña la lleva "colorada", el tercio del duque de Medina-Sidonia tiene librea o casaca azul, "y otro [tercio la] lleva verde". En 1678 el tercio de Aragón lleva "casaca de paño azul" y las vueltas de "bayeta común pajiza" o color amarillo. Todas estas unidades de infantería se encontraban sirviendo contra los franceses en el Principado de Cataluña.
 
Detalle de una pintura que reproduce un "Auto de Fe" celebrado en Madrid en 1680, el cual muestra varios soldados y oficiales con casacas amarillas. Todos llevan fajas y plumas coloradas, color distintivo del ejército español. Un oficial abanderado porta una bandera amarilla con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Se puede observar al tambor, y también un oficial al mando de la unidad: con "media armadura", escudo redondo o "rodela", espada y la banda roja. Además todos llevan un pañuelo anudado al cuello o "corbata", prenda que se ha ido introduciendo en la década anterior. (Francisco Rizi, hacia 1683, Museo del Prado, Madrid)
 

Sin embargo, en 1664, don Juan José de Austria, general del Ejército de Extremadura y promotor de los Tercios provinciales fijos, se quejaba -en carta dirigida a su padre el Rey- de la pobre calidad de los vestidos recibidos para sus soldados, comparando su aspecto con el de un simple pastor, y pidiendo al Rey que gastara más en la apariencia de sus soldados:

"He propuesto y suplicado tantas veces a V.Mg. la formación de los Tercios pagados [provinciales fijos], de que confío, (...) y ahora con ocasión de haber visto la calidad de vestidos, que ha traído el Pagador del tercio de Córdoba (que creo yo haría asco de ponérselos el más miserable pastor), (...) porque es cosa indignísima, que por el ahorro de doscientos reales más o menos en cada vestido, se vean estos pobres soldados, que tienen por inmediato dueño a V.Mg., peor tratados que el lacayo que sirve al más miserable amo (...)" (Badajoz, 18 de mayo de 1664)

Parece que el regimiento de la Guardia del Rey, que llegó al frente de Extremadura en 1660-1661, pudo disponer de algún tipo de uniformidad durante su corta presencia en Badajoz.
En 1660 el regimiento de la Guardia acude con el Rey a ratificar el tratado de paz con Francia, en la isla de los Faisanes, en la  frontera franco-española. Una relación del acontecimiento, escrita por el secretario Leonardo del Castillo, indica como estaba uniformado el regimiento de la Guardia del Rey: en la casaca o "sobrevesta", que era de color amarillo, lleva el escudo o las "armas" del Rey de España, y en los hombros la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. Así los describe:

"Tenían los soldados unas casacas amarillas, guarnecidas con franja de terciopelo ajedrezado de dos colores, y mirábanse en las partes opuestas que caían sobre los pechos y las espaldas las armas Reales bordadas con curiosidad y primor, figurándose también de los mismos torzales y matices en las que cubrían los hombros las cruces celebradas de Borgoña. Formaba una hermosa vista, lo que sobresalía este airoso traje en la alternativa de las picas y mosquetes y en la igual ordenanza de las hileras, y procedía en la frente del escuadrón el Duque de Veraguas con la misma casaca que los demás infantes y su pica."


Detalle de un grabado coloreado donde se muestra la ratificación de la Paz de los Pirineos (1659), en junio de 1660, en la isla de los Faisanes. Un puente une las dos orillas con la pequeña isla. También se muestra la disposición del regimiento de la Guardia española, y la caballería al mando de Baltasar de Urbina, venidos del ahora inactivo frente de Cataluña. (Escuela española del siglo XVII)
 
 
Vista por satélite de la actual isla de los Faisanes, en la desembocadura del río Bidasoa, en la frontera franco-española. Ya no están los puentes, ni el pabellón que se construyó para la rúbrica de los acuerdos de paz. (Fuente: Google Earth)
 
 
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NOTA1: La decisión de crear los Tercios provinciales fijos se tomó en septiembre de 1663, al conocerse el desastrado final de la campaña militar en Portugal, donde el Ejército hispano de Extremadura fue derrotado en la batalla de Estremoz (o Ameixial para los portugueses). Los Tercios provinciales fijos eran de carácter permanente y asignados a una provincia en concreto, que asumiría los gastos de mantenerlo. 
Los Tercios provinciales fijos fueron 5 al inicio, y se conocerían por el nombre de la provincia donde se reclutaba y se financiaba: tercio de Toledo; de Valladolid y Burgos; de Madrid; de Sevilla; y el de Córdoba y Jaén. Sin embargo, estos tercios tardaron en ser reclutados y no pudieron estar operativos hasta 1667, cuando ya era demasiado tarde para cambiar el rumbo de la Guerra con Portugal (1640-1668).
 
NOTA2: Si bien se parece observar hacia la década de 1670 una variedad de colores para cada tercio español en el frente peninsular (rojo, azul, verde, amarillo...), como vimos en una entrada anterior, en esta misma década, y las siguientes del siglo XVII, los tercios españoles en Flandes fueron ataviados con uniformes de color "gris-blanco", estadarizándose este color para todo el ejército español a comienzos del siglo XVIII. En Italia parece que, hacia el último tercio del siglo XVII, la mayoría de las unidades españolas vestían casacas "encarnadas" o de color rojo.   
 
NOTA3: En Mérida se documenta el alojamiento en sus casas del regimiento de la Guardia real, y el de su Teniente-coronel, el duque de Veragua, en agosto de 1661. La población extremeña ya había tenido que alojar en mayo de ese mismo año al tercio del conde de Gattinara.
 
A comienzos de 1661, figura así la plana mayor del regimiento de la Guardia de S.M. en Extremadura:

Teniente Coronel: Pedro Nuño Colón de Portugal, Duque de Veragua
Sargento-mayor: Juan Blas de Agriano
Ayudante del Sargento-mayor: Antonio Cantalapiedra

El regimiento se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela
   Compañía tenienta coronela
   Félix Pardo de la Costa
   Juan Miralles
   Don Juan Zurita y Mendoza
   Don Bartolomé de Agreda
   Manuel de Fonseca
   Miguel Tio Colomino
   Don Pedro Olivera
   Ignacio Ruiz de Murillo
   Don Antonio Feijoo
   Antonio Cardoso
   Marcelo Ruiz de Avila
   Juan Pino
   Francisco Barrosano

Cirujano-mayor: Felipe de la Fuente
Capellán-mayor: Juan Camacho Contreras
Tambor-mayor: Bartolomé Zamorano

2 compañías agregadas del Tercio "viejo" de la Armada del Mar Océano, al mando de los siguientes Capitanes:

   Don Pedro Bravo de Hoyos
   Don Pedro Cárdenas y Guzmán
 

domingo, 30 de mayo de 2021

Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa

 
Durante la primera etapa de la Guerra de la Restauración portuguesa no existían los ejércitos uniformados, en el sentido estricto de la palabra, observándose las mismas peculiaridades de entradas anteriores, ya que la sublevación de Portugal contra la Monarquía española ocurrió en el contexto de la Guerra de los 30 años y el final de la de los 80 años. Ver Los Regimientos de "colores" de Gustavo Adolfo de Suecia y Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637). Será hacia el final de la guerra cuando se documente alguna clase de uniformidad regimental. 

Hasta 1640, y durante la primera etapa de la guerra, el traje militar portugués tendría una influencia claramente española, con vestidos más ornamentados y adornados para los oficiales. El soldado vestía camisa, jubón, calzones anchos anudados en la parte inferior, medias normalmente de estambre y zapatos de cordobán o piel de vaca. Y en muchos casos el vestuario de un soldado apenas difería del de un civil, salvo en las prendas que servían de protección al primero -casco, coleto de ante etc.- y las armas que portaba.
Poco a poco la moda francesa se irá introduciendo en la indumentaria portuguesa, en la medida que Portugal va afianzando su alianza con el país galo. Y es hacia 1660 cuando se documenta algunas unidades de infantería y de caballería portuguesa uniformadas de un mismo color. Un cuadro del holandés Dirk Stoop, pintor de la Corte portuguesa entre 1661 y 1662, muestra a una compañía de soldados portugueses con trajes de color "pardo" y marrón oscuro, siendo su indumentaria no muy diferente a la de los civiles.
 
 
 
El "Mercurio Portuguez", en junio de 1664, compara al ejército portugués que asediaba Valencia de Alcántara con un campo de flores, por la variedad de colores en su indumentaria: reporta como el "Terço" o tercio portugués de la Armada vestía casacas verdes con las vueltas en color amarillo; el tercio "nuevo" de Lisboa vestía de azul con las vueltas de la casaca en rojo; y los regimientos ingleses con la característica casaca de color rojo. Las compañías de la guardia también figuran uniformadas: la guardia del marqués de Marialva vestía de verde; la del comandante alemán Schomberg de azul; y las del conde de San Juan y de Alfonso Furtado de color rojo.

"(...) côparâo a de hû prado florido na Primavera, pella variedade de cores de q se veste. Porque o Terço da Armada esta todo vestido de casacas verdes guarnecidas de amarello; o novo de Lisboa de azul guarnecido de vermelho (como ja dissemos no mez de Abril); os Terços Ingrezes todos de vermelho; as Companhias da guarda do Marquez de Marialva Capitâo General se vestem de verde com passamanes verdes, & brancos, com capotilhos, & suas armas no peito, & nas costas bordadas das suas cores. A do Conde Schoberg de azul. A do Conde de S Ioâo de vermelho, com as suas armas bordadas nas costas. A de Affonso Furtado tambem de vermelho."
 
Se atribuye al conde de Schomberg, enviado en 1660 por Francia de manera extraoficial como asesor militar de Portugal, la introducción de estas primeras unidades uniformadas, ya que estuvo encargado en la reorganización del ejército rebelde portugués. Por otro lado, en este tiempo la moda francesa irá adoptando poco a poco las casacas más amplias y largas, que en España serán conocidas por el nombre de "chamberga", llamada así por la castellanización de la palabra Schomberg. 


En la década de 1660 varias unidades inglesas figuran con la indumentaria de color rojo. Y como hemos visto, las unidades inglesas sirviendo en Portugal tenían la característica casaca de color rojo. Poco antes, el contingente republicano inglés, que hizo la campaña de Flandes en 1657-1658, fue conocido por sus "chaquetas rojas". Así, en la batalla de las Dunas (1658), Sir Thomas Morgan se refiere a sus soldados como casacas rojas o "redcoats". Y el duque de York, que servía en el Ejército hispánico de Flandes, reconoció en la misma batalla el despliegue de los soldados ingleses por el color rojo de sus casacas:

"(...) the English were drawing out, whom I easily knew by their redcoats:"
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra a los soldados ingleses ("ENGELZES") en la batalla de Estremoz -llamada de Ameixial por los portugueses- en 1663. Los ingleses utilizan los mosquetes como garrotes, costumbre empleada durante la Guerra civil inglesa (1642-1651), en la que a la mayoría de mosquetes se les puso un revestimiento de acero en el extremo, para que pudieran utilizarse en la "melé". (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
 
Detalle de un grupo de soldados ingleses descansando, pertenecientes a la guarnición de Tánger, plaza portuguesa que fue cedida en 1661 a Inglaterra, en virtud de los acuerdos anglo-portugueses. Todos llevan las casacas anchas a la moda francesa, cuya longitud llegaba a las rodillas. (Grabado de Wenceslaus Hollar, hacia 1669-1670)
 
 
En la década de 1660 las unidades francesas de la Casa Real o "Maison du Roi" estaban uniformadas. Y es en esta década cuando algún regimiento de línea francés también está ataviado de un mismo color.
Frémont d'Ablancourt, embajador francés en Portugal, refiere en sus "Mémoires" como el contingente francés al servicio de los portugueses vestía de "gris", con las vueltas de la casaca de diferentes colores, a imitación de las unidades inglesas. Menciona un regimiento alemán también vestido de "gris", formado tras la batalla de Estremoz o Ameixial (1663) con los desertores y prisioneros extranjeros del ejército hispánico:
 
"(...) les regimens d'Infanterie de cette nation [Inglaterra], étoient distingués les uns des autres par la doublure de leurs habits, qui étoient de couleurs differentes, ce qui fit qa'on vêtit le regiment François, & les Allemans de Cleran [Clairan], de gris, doublez differemment, ce qui a été le commencement de tout ce qui s'est fait depuis sur cela en France."
 
Detalle de unos soldados franceses en el sitio de Tournai (o Tournay), durante la Guerra de la Devolución (1667-1668). Todos visten las casacas más largas, de color "gris". El color "gris-blanco" será el color de uniforme que adoptará la infantería francesa hacia 1680, sino antes, y que perdurará hasta las guerras napoleónicas. (Adam Frans van der Meulen)


D'Ablancourt también describe como los soldados del general portugués Pedro Jacques de Magallanes, que combatieron en Castel Rodrigo (1664), estaban ataviados con gorros rojos y azules:

"(...) la plus part de ses gens avoient des bonnets a l'Angloise, rouges & bleus, faits des mantes qu'ils avoient pris a des paisanes."

Un oficial de caballería inglesa, al servicio de Portugal, relata como en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665) algunas unidades de caballería estaban uniformadas: la guardia de Schomberg vestía casacas rojas con cruces blancas, y la caballería mercenaria alemana al servicio de España llevaba cotas de cuero:

"The first were Portugueses the Conde of St Johns men & the other was Count Shonburgs lifeguarde of horse in red coats and white Crosses (...) they were charged by the German horse all clothed in buff coates (...)"
 
Detalle de mosqueteros franceses a caballo, posiblemente una unidad de la guardia, durante el asedio de Rosas (1645), en el frente catalán. Un aspecto similar tendría la guardia del duque de Schomberg en 1665. (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)
 

Sin embargo, por este tiempo, un observador francés describía a la infantería española presentando un aspecto "miserable", estando en su mayoría "desnudos", es decir, mal equipados de vestuario militar. 
Como hemos visto, las unidades de la guardia de los generales están uniformadas. Las unidades de la guardia española siempre aparecen en las pinturas con túnicas o "capotillos" de color amarillo. Una representación pictórica de la época muestra a la guardia portuguesa vestidos de color gris.
 
Detalle mostrando la entrada de don Juan José de Austria en Bruselas, en 1656. La guardia porta alabardas y un "capotillo" de color amarillo. (Pintura atribuida a David Teniers "el Joven")
 
 
Detalle de la llegada a Lisboa de Francisco de Melo, embajador extraordinario portugués en Inglaterra. Aquí se muestra a la guardia real portuguesa, con alabardas y vestidos de color gris. (Dirk Stoop)
 


SIMBOLOS DE IDENTIFICACION EN EL CAMPO DE BATALLA

Al no existir una cierta uniformidad en los ejércitos de esta época, los ejércitos se veían obligados a adoptar una serie de códigos y señales utilizados por los ejércitos a lo largo de la historia, con el fin de distinguirse del enemigo. Estos signos -como las banderas, adornos distintivos de los soldados y gritos de guerra específicos- trataban de evitar confusiones en el campo de batalla e incidentes relacionados con el "fuego amigo". Incluso aplicando estos códigos de identificación, era habitual en la época que se diera en la batalla algún lance de este tipo, debido a la gruesa capa de humo producida por las armas de fuego y la confusión generada cuando se entraba en "melé". Un incidente así debió de ocurrir en la batalla de Estremoz (o Ameixial); cuando, al huir algunos batallones hispánicos, los mercenarios alemanes abrieron fuego contra la caballería española, al confundirla con los portugueses. 


1- BANDERAS Y ESTANDARTES

El ejército rebelde portugués es mostrado en pinturas y grabados de la época portando en sus banderas la llamda cruz de la Orden de Cristo. La cruz de Cristo es representada en color rojo, y el campo de la bandera en blanco -como en las reproduciones pictóricas del siglo XVI- o en verde -el color de la casa reinante de Braganza-, aunque también es posible que se utilizaran otros colores para distintas unidades.
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra un tercio o "terço" portugués en la batalla de Montes Claros o Villaviciosa (1665). Los soldados portugueses portan la cruz de la Orden de Cristo en sus banderas. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)


Detalle de un biombo "sino-japonés" del vizconde de Fonte Arcada, del siglo XVII, que representa a los "terços" portugueses en la batalla de Montijo (1644). Los soldados llevan banderas en campo verde, color del duque de Braganza, con la cruz de Cristo sobre ellas. (Anónimo, Museo Nacional de Arte Antigua, Lisboa)


En otras ocasiomes la bandera lleva el escudo o armas reales de Portugal. El campo podría variar, siendo la mayoría de las veces en blanco o en verde, conociendose una enseña de color azul con las armas de Portugal.
 
Detalle de un grabado que muestra una bandera con el escudo y armas de Portugal. ("Desenhos e plantas de todas as praças do reino de Portugal", del ingeniero militar francés Nicolas de Langres, hacia 1661)
 

Los estandartes de caballería son mostrados con las armas reales de Portugal, o con la cruz de la Orden de Cristo. También es posible la utilización de otras imágenes de carácter religioso, siendo muy común la imagen de "Nossa Senhora da Conceiçâo".

Como ya vimos en otras ocasiones, los españoles llevan las tradicionales banderas de infantería con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña, y los estandartes de caballería colorados, con la misma cruz o iconos religiosos.
 
Detalle del mural de azulejos de la batalla de Villaviciosa (Montes Claros para los portugueses), que muestra un tercio español portando en su bandera la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 


Detalle que reproduce a dos oficiales españoles -con banda y faja de color rojo- portando una bandera o un estandarte colorado, con la cruz o "aspa" de San Andrés, durante la batalla de Elvas (1659). (Batalha das Linhas de Elvas, anónimo del siglo XVII) 


2- BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

El ejército portugués habría adoptado durante la guerra el color verde como distintivo, ya que éste era el color de la casa de Braganza. En los cuadros del siglo XVII se representa a los oficiales portugueses llevando bandas, fajas y plumas de color verde. 
 
Izquierda: Diego de Melo Pereira: Caballero de la Orden de Malta, fue Gobernador de las armas del Miño en 1645. (Anónimo, escuela portuguesa del siglo XVII)
Derecha: Andrés de Albuquerque: General de la caballería portuguesa, murió en la batalla de Elvas (1659). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 
Luis de Meneses, Conde de Ericeira: General portugués de artillería y cronista de la guerra, combatió en varias batallas. (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 

También en los murales de azulejos pintados portugueses del siglo XVII, que reproducen escenas de las batallas de la Guerra de la Restauración (1640-1668), se muestra a los oficiales portugueses con bandas, fajas y plumas de color verde.
 
Izquierda: Detalle del marqués de Marialva en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
Derecha: Detalle del conde de Villa Flor en la batalla de Estremoz o Ameixial (1663). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
Detalle del conde de San Juan de Pesqueira (Sâo Joâo da Pesqueira) en el combate de Chaves (1667). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)

 
Por otro lado, los monarcas y príncipes portugueses de este periodo ocasionalmente son retratados en las pinturas con bandas de color azul, pudiéndose haber utilizado este color en algun momento por sus oficiales.
En otros cuadros del siglo XVII los oficiales portugueses son mostrados con bandas y fajas de color verde oscuro o quizá negro, posiblemente a imitación de los rebeldes catalanes, los cuales adoptaron el color negro en las bandas, fajas y plumas, como señal de luto "de les ofenses fetas a Déu nostre senyor" por los tercios españoles.
 
Izquierda: Matías de Albuquerque: General portugués del Ejército del Alentejo, luchó contra los españoles en la discutida batalla de Montijo (1644). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
Derecha: Pedro Jacques de Magallanes (o Magalhâes): General portugués de la provincia de Beira, venció a los españoles en la batalla de Castel Rodrigo (1664). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 

Izquierda: Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva: General portugués del Ejército del Alentejo, combatió en las batallas de Elvas (1659) y Montes Claros o Villaviciosa (1665). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
Derecha: Sancho Manuel de Villena (o Vilhena), Conde de Vila Flor: General portugués, defendió la plaza de Elvas (1659), y venció a los españoles en la batalla de Ameixial (1663). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 
 
En las pinturas del siglo XVII los oficiales españoles siempre aparecen con bandas, fajas y plumas coloradas, siendo el rojo el color distintivo del ejército español.
Izquierda: Retrato atribuido a Juan de Garay, quien ostentó el mando supremo del Ejército de Extremadura, de 1641 a 1643. (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
Derecha: Rodrigo de Múgica, que fue General de la caballería en el frente extremeño (1653-1657) y Maestre de campo general del Ejército de Extremadura (1657-1661). (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
 
Retrato atribuido a Luis de Benavides Carrillo y Toledo, Marqués de Caracena y Conde de Pinto, quien ejerció el mando supremo del Ejército de Extremadura durante el periodo final de la guerra (1665-1667). Ver aquí para una biografía más amplia. (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
 

3- "SANTO Y SEÑA"

En 1640 los conjurados que se sublevaron en Lisboa contra la Monarquía española, asesinando al funcionario real Miguel de Vasconcelos y deponiendo a la virreina Margarita de Saboya, profirieron el grito de "viva D. Joâo IV", en referencia al duque de Braganza, que fue proclamado rey con el nombre de Juan IV de Portugal. En 1646 los portugueses cargaron al grito de “Viva El-Rei Dom Joâo”.

Los españoles responderían al grito de "¡Viva España!", en 1663 los portugueses provocaron algunas bajas al enemigo utilizando este mismo grito para atraer a los españoles a una emboscada. También los españoles utilizarían el tradicional "Santiago y cierra España" en combate, utilizando también "Santiago" o "¡Santiago y a ellos!".
 


CONCLUSION

En líneas generales se puede decir que no existe una uniformidad clara en el vestuario del soldado durante las primeras etapas de la Guerra de la Restauración portuguesa, es decir, de 1640 a 1659. Aunque en este periodo si pudiera haber existido alguna unidad uniformada, como alguna compañía o "trozo" de caballería o alguna unidad de la guardia. Es en la etapa final de la guerra (1660-1668) cuando ya se observan unidades regimentales uniformadas, incluso alguna especie de uniforme "nacional", en el caso de los auxiliares ingleses y extranjeros al servicio de Portugal.
 
 
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NOTA1: La revuelta de Portugal contra la dominación española fue rápidamente apoyada desde el exterior por los enemigos de España. Desde 1641 combatía en Portugal un pequeño contingente de soldados extranjeros, enviados por las Provincias Unidas de los Países Bajos y por Francia, tras sendos acuerdos con ambos países. Para el vestuario que tendrían estos soldados neerlandeses, al servicio de Portugal durante el periodo de 1641-1647, ver Uniformes de la Guerra de los ochenta años: Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637).
 
NOTA2: La caballería mercenaria alemana, al servicio de España en la batalla de Villaviciosa (1665), llevaría los coletos de cuero de amplios faldones, también llamados "cueras" o "búfalas". El color amarillento de estas prendas, característico de la piel de cuero, daría un aspecto de uniformidad en la caballería alemana. Una prenda similar llevan los oficiales españoles arriba representados, en las pinturas del Senado; también los portugueses conde de Ericeira y Diego de Melo, arriba retratados, llevan una "cuera".