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martes, 19 de marzo de 2019

Diario de Erich Lassota de Steblovo durante la segunda campaña de las islas Azores, en 1582


Continúa la relación del diario del soldado mercenario alemán Erich Lassota de Steblovo para el año 1582. Para este año, el rey Felipe II de España y I de Portugal trató de nuevo de reducir a la obediencia los núcleos rebeldes que se encontraban en las islas Azores -un primer intento de conquista de los reductos rebeldes fue abortado el año anterior, en la batalla de Salga (1581)-. Para ello se inician los preparativos militares en los puertos de Lisboa, Cádiz y Sevilla. La armada que se estaba reuniendo quedaría a las órdenes de Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, quien ya estuvo al cargo de las operaciones navales para la conquista de Portugal en 1580. El contingente militar embarcado quedaría al mando del experimentado militar granadino Lope de Figueroa.
Sin embargo Francia decide apoyar, de manera soterrada y extraoficial, las pretensiones al trono portugués de don Antonio, Prior de Crato, quien había estado el año anterior recabando apoyos para su causa en Inglaterra y Francia.
Así, en junio de 1582, una armada francesa, al mando de Felipe Strozzi, parte del puerto francés de Belle Isle. En la armada se encontraban 7 buques ingleses prometidos por la reina Isabel I de Inglaterra. En la flota se encontraba también el pretendiente don Antonio de Crato, quien entregaría Brasil a los franceses tras su instauración en el trono portugués.
A mediados de julio, la flota francesa llega a la isla de San Miguel de las Azores, cuyo gobernador Ambrosio de Aguiar se había mantenido fiel a Felipe II. Don Antonio de Crato y los franceses desembarcan en San Miguel, derrotando a la guarnición española que la defendía en las afueras de Punta Delgada, la capital de la isla. Los soldados españoles se refugian en el fuerte de San Bernardo, en Punta Delgada, y los franceses pasan a sitiarlo.

 Detalle de un grabado que muestra 7 de las 9 islas que componen las Azores: Terceira, San Miguel, Graciosa, Pico, Faial, Santa María y San Jorge. Faltando en el grabado las islas de Corvo y Flores, ambas situadas en el extremo occidental de las Azores. (Grabado de Willem Janszoon Blaeu)


Al conocerse las intenciones de la armada francesa que se dirigía hacia las Azores, Felipe II ordena que parta inmediatamente la pequeña armada que Santa Cruz reunía en Lisboa, sin esperar a la escuadra naval que el marino vasco Juan Martínez de Recalde reclutaba en Cádiz. Así, el 10 de julio el marqués de Santa Cruz parte de Lisboa, llegando el 21 a las Azores. El 22 ambas armadas se avistan; el 24 las vanguardias de las dos flotas intercambian disparos, perdiendo los franceses una nave; el 25, las dos flotas se dedican a reparar los daños, desapareciendo 2 urcas hispanas en la oscuridad de la noche; el 26 de julio, ambas armadas combaten. Tras un duro combate, el marqués de Santa Cruz vence a la armada francesa, superior en número.
Tras la batalla, Santa Cruz deja 2.000 hombres para la defensa de la isla de San Miguel, mientras la isla Terceira es reforzada por la armada francesa, al mando ahora del almirante Laureau. Aunque en agosto se incorpora la escuadra de Recalde, el marqués de Santa Cruz decide finalmente no emprender acción alguna contra la isla Terceira, dándose por concluida la campaña de 1582. 

Detalle de un grabado alemán que representa la batalla naval de San Miguel de las Azores, en 1582. Las letras "H" e "I" indican a los galeones hispanos "San Martín" y "San Mateo" respectivamente. Ambos galeones portugueses fueron capturados por el marqués de Santa Cruz en las operaciones navales de 1580, y puestos rápidamente al servicio de la Armada española. (Archivo dos Açores, Tomo III)


Erich Lassota, quien no participó en las operaciones, relata los hechos de manera limitada o en boca de terceros:

 "El 10 de Julio salió la armada de Lisboa para Terceira, y en ella tres banderas [compañías], las de los Sres. Wotsch, Wild y Priam.
 De lo que allí sucedió, trata el embajador de Polonia, en su relación dirigida al Rey Estéfano Batory [Stefan o István, Rey de Polonia]:"

Lassota transcribe la relación de la campaña, escrita en latín por el embajador de Polonia. En ella se señala la composición de la armada francesa de Strozzi, unas 60 embarcaciones, y unos 6.000 soldados, éstos a las órdenes del conde Brissac:

"(...) quinquaginta octo magnis et mediocribus navibus imponuntur praeter nautas, sex millia Gallorum militum, multi viri nobiles et illustres titulati, (...) cui Regina cum samma potestate Philippum Strozzi consanguineum suum proefecit: Et Vicarium eius Comitem Brissac esse voluit."

También indica como el Rey ordena al marqués de Santa Cruz ponerse al mando de la expedición que ha de oponerse a la armada francesa:

"Classem quoque suam jubet Rex sine mora in hostem ducere, sumae rei proefecit Aluarum de Baçan, qui militiam a teneris annis secutus lucratus amplas ex hostico facultates Titulum et Marchionatum Santae Crucis, (...)"

El 10 de julio, la pequeña armada hispana -compuesta por unas 30 embarcaciones y cerca de 5.000 soldados- parte de Lisboa:

"Hic Lisbona partem unam Classis educit die decima Julii: Egredienti portum tempestas tres naves ad urbem reiecit, (...) Soli duo Galeones, viginti sex naves, et quinque navigia plana sive (...) in qua praeter nautas militum mercenariorum fruerunt quinque millia circiter. (...)"

El 26 de julio, ambas armadas combaten cerca de la isla de San Miguel de las Azores. Sin embargo, la armada francesa, superior en número, es derrotada. Felipe Strozzi fue herido de gravedad, y fallece horas después en el galeón del marqués de Santa Cruz, donde había sido trasladado. El portugués conde de Vimioso morirá también de sus heridas un día más tarde:

 "Strozza glande trajectus, duabus horis postquam captus esset, expiravit, Comes Vimiosus de familia Regum portugaliae Socius fortunae Antonii, multis vulneribus confectus noctem illam supervixit."

Detalle de un fresco que muestra el galeón "San Martín", el buque insignia del marqués de Santa Cruz, remolcando una barca con lo que parece prisioneros franceses, con las manos atadas, custodiados por soldados. También podría estar representando la ejecución de prisioneros, siendo lanzados al mar atados de manos, ya que junto a ellos se encuentran varios capellanes militares. A los prisioneros se les acusó de piratería y por lo cual no se les dio cuartel. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


El conde Brissac pudo huir de la batalla, y el señor de Beaumont, "Maítre de camp", murió en combate:

"(...) Comes Brissac fuga evasit. Dominus de Beaumont pugnando cecidit."

Las bajas francesas fueron altas; sólo en la nave capitana de Strozzi perecieron 400 hombres, y en la almiranta de Brissac murieron 200:

 "In Capitana Gallica existimantur periisse cuadraginti milites. In Ammiranta circiter ducenti: in quadam depressa trecenti. (...)"

Detalle del fresco anterior que muestra un soldado español enarbolando una bandera de color rojo, color del ejército hispánico, sobre la cubierta de uno de los buques insignia franceses, el "Saint Jean Baptiste" de Strozzi, que ha sido capturado. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


Los prisioneros franceses fueron juzgados, siendo culpados como piratas; ya que España y Francia no estaban en guerra, y Strozzi no pudo presentar cartas oficiales que les acreditasen como soldados combatiendo al servicio del Rey de Francia. El 1 de agosto, en la población de Villafranca, de la isla de San Miguel, el marqués de Santa Cruz ordena que se ejecuten por la espada a los prisioneros de ascendencia noble, mientras los soldados y marineros prisioneros mayores de 17 años son condenados a morir en la horca: 

"Ac eadem ipsa die prima Augusti in Oppido Villa Francha decollati sunt Barones oppidorum et arcium in Gallia domini viginti et quinque, nobiles gallici quinquaginta unus. Promiscui milites et socii navales trecenti circiter de infeilici arbore suspensi. (...)"

Los prisioneros de la armada francesa de Strozzi fueron condenados a morir, acusados de piratería. Cerca de 70 señores y caballeros fueron degollados públicamente en la población de Villafranca. Mientras los soldados y marineros mayores de 17 años fueron ahorcados en las antenas de los barcos o en la misma población de Villafranca. La acusación de piratería, poco menos que el "terrorismo" de la época, conllevaba la pena de muerte. (Grabado alemán, Archivo dos Açores, T. III)


La relación de Estanislao Togelveder, el embajador polaco, cifra las bajas hispanas en 224 muertos y 553 heridos:

"De nostris desiderantur soli ducenti viginti quatuor. Saucii enumerantur quingenti quinquaginta tres."

Después transcribe Lassota la declaración del conde de Vimioso, herido de gravedad, e interrogado poco antes de morir:

 "Sigue una declaración del conde de Vimioso:
 <<Lo que declaró el Conde Vimioso dos horas antes que muriese a persuasión del padre fray Francesco Maldorado de la orden de los descalzos. (...)  
 Que viene en la armada de Don Antonio [Prior de Crato] mucha gente principal de Francia, y que cree que se perdió la mayor parte della, el día de la batalla.
 Que Don Antonio venía en un pataxe [patache, pequeña embarcación de vela] muy ligero, y se apartó, de la armada la noche antes que peleasen.
 Que Don Antonio tiene trato con la mayor parte de Portugal, y promesas, que si viene con gente y armada se levantarán por él. (...)
 Que el general Philippe Stroci y los Coroneles [franceses] vinieron con patentes del Rey di Francia. (...)
 Que la Reina de Inglaterra ayuda a esta guerra y tiene nombrado general, para la que ha de embiar.
 Que de particulares de Inglaterra esperan 40. naos [navíos]. (...)
 Que con toda este armada y gente designó de ir a Portugal y que trae muchas picas, y arcabuzas [arcabuces] para dar a los portuguesos. (...)
 Dijo también que en la Tercera [isla Terceira] había hasta cinco mil portugueses, y mil y doscientos Franceses [e] Ingleses pocos más.
 Que tienen hechos 30. fuertes y que allá se irá la armada a rehacer, y Don Antonio recogerá allí los más. Hizo esta declaración el Conde a 27 de Julio de 1582, que fue el día que murió.>>"

Erich Lassota refiere después noticias diversas, tanto referentes al regimiento mercenario alemán como a otros asuntos más mundanos:

 "El 21 de Agosto hicimos nuestros ejercicios delante de la iglesia de Santa Irea [Iria], en la ribera.
 El 3 de Octubre volvió la armada otra vez a Portugal.
 El 5 de Octubre recibimos el Calendario Gregoriano, y se empezó a contar por el 15, el cinco.
 El 24 de Octubre se nos trasladó a los Alemanes al Alcázar y Maravilla.
 El 26 de Octubre las dos banderas de Caballería se retiraron, y seis españolas del tercio de Don Francisco de Bonilla [Bobadilla] llegaron, y fueron arrojados en la Ribera.
 El 8 de Noviembre vinieron aquí cinco banderas españolas, que tomaron su cuartel arriba en la Maravilla.
 El 10 de Noviembre, dos de nuestras banderas alemanas se marcharon de San Arein [Santarém] hasta el Porto Muxi [¿Porto de Mós?], distante dos millas, donde comimos; (...)"

Señala Lassota como se van concentrando las compañías alemanas en Setúbal:

 "El 11 de Noviembre nos llevaron nueve millas más, hasta Conna, donde el 12 del mismo mes descansamos, y el 13 llegamos a Setuval, tres millas de camino.
 El 14 de Noviembre vino de Peniche también la bandera de Antonio de Lodron [ex Mentel], capitán.
 El 22 del mismo llegaron aquí cuatro banderas, que acampaban hacía algún tiempo delante de Porto [Oporto] y Coimbra."

Refiere por último la muerte del septuagenario duque de Alba, nombrado virrey de Portugal tras la conquista del reino en 1580:

 "El 2 de Diciembre hicimos nuestros ejercicios militares.
 El 11 del mismo murió en Lisboa el duque de Alba, nuestro capitán general, al cual reemplazó el duque de Candia [Gandía], don N. de Borja [Carlos Galcerán de Borja]."


Detalle de un fresco que muestra un duelo entre un buque español -izquierda, con gallardete colorado- y uno francés -derecha, con gallardete amarillo- durante la batalla naval de San Miguel de las Azores. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


Erich Lassota no menciona un incidente ocurrido un día antes de la batalla y en el que se vieron envueltos los 500 mercenarios alemanes embarcados en 3 urcas flamencas. El 25 de julio, en la oscuridad de la noche desaparecen 2 urcas flamencas, que transportaban 400 soldados mercenarios alemanes, además de la dotación marinera. Así, estos 400 soldados alemanes no participaron en la batalla de San Miguel de las Azores. El marqués de Santa Cruz acusó a los capitanes de las naves de deserción, condenándoles a galeras. Los capitanes alemanes fueron enviados al conde de Lodrón para que procediera con ellos a su parecer. Quizá la reforma de varias de las compañías del regimiento de Lodrón, en enero de 1583, estuvo relacionado con este incidente.
Aunque la compañía de Erich no participó en la campaña de San Miguel, si que debió conocer con toda seguridad el incidente en el que se vieron envueltas las 3 compañías alemanas embarcadas.

_______________________________
NOTA1: El calendario gregoriano es el calendario actual, y fue instaurado en 1582 por el papa Gregorio XIII. Este calendario sustituía el llamado calendario juliano, instaurado por Julio César en el siglo I a. C., y consistió en añadir diez días más al 5 de octubre.

domingo, 26 de agosto de 2018

Diario de un mercenario alemán durante la campaña de invasión de Portugal, en 1580


Erich Lassota von Steblovo, soldado alemán de origen polaco y testigo vista de la conquista de Portugal, nos legó anotado en su diario todas sus experiencias militares en España, durante los 4 años en los que su regimiento sirvió en la invasión de Portugal (1580) y la reducción de las islas Azores (1581-1583). Este diario fue publicado en Alemania en 1866, y traducido al castellano poco después. 
El diario de campaña de Erich Lassota von Steblovo (germanizado como von Steblau) contiene escuetas anotaciones que tomaba diariamente, escritas al término de una dura jornada de marcha y en el poco espacio de tiempo que tenía para descansar, pero en ocasiones estas breves notas están llenas de interesantes anécdotas del día a día de la campaña y que sólo un soldado podía recoger.



LLEGADA A ESPAÑA

Erich Lassota y un familiar suyo se alistaron en 1579 en el regimiento mercenario alemán del conde Jerónimo Lodrón, ingresando en la compañía de Cristoff Kripp de Freydeneck. El regimiento alemán de Lodrón entró en Cremona a la espera de la orden de embarque, que se produciría en enero de 1580.

Señala el cronista Luis Cabrera de Córdoba cómo los mercenarios alemanes fueron embarcados en Génova. Sin duda el contingente reclutado en Alemania fue mucho menor que el reflejado por el cronista:

"Levó [reclutó] seis mil alemanes el Conde de Lodron, coronel, para que los trajese por Milan a embarcarlos en Génova."

 Detalles de un grabado que muestran arcabuceros -derecha- y piqueros -izquierda- alemanes, hacia 1580. Algunos de ellos llevan las luengas barbas y los largos pantalones de tipo oriental (llamados "Pluderhosen") que los caracterizaron en la segunda mitad del siglo XVI. 
En ocasiones los Príncipes alemanes permitieron a otros países europeos que reclutasen en sus territorios, o también cedían sus soldados a cambio de un módico precio. Así, a lo largo del siglo XVI, los mercenarios alemanes o "lansquenetes" se encontraban en muchos de los ejércitos europeos en conflicto: Francia, España, la Inglaterra de los Tudor, las Provincias Unidas de los Países Bajos, Dinamarca y Polonia. Aunque esta tendencia se redujo drásticamente al comenzar el siglo XVII con el estallido de los conflictos civiles y militares que azotaron el Sacro Imperio Germánico, en la llamada Guerra de los 30 años (1618-1648). (Grabado de Johann Theodor de Bry)


A primeros de febrero llegan los mercenarios alemanes a Cartagena. Así lo anota en su diario Erich Lassota von Steblovo, que traducido al castellano dice lo siguiente:

 "El 6 de Febrero por la tarde, llegamos al puerto de Cartagena, (...)
 El 7 de Febrero entramos en el puerto de Cartagena, nos proveímos de agua, y quisimos esperar la llegada de otras naves."

Lassota anota como comienza a desgastarse el regimiento, refiriendo la muerte de un camarada. Las bajas por deserción y enfermedad comenzaban a deshacer una unidad desde el mismo momento de formarse, y terminaban sumando más bajas que las producidas en combate:

 "El 10 de Febrero, Seyfried Heldt, originario de Strasburgo, y compañero mío de regimiento, murió, le llevaron a Cartagena, y allí le enterraron."

Vista de la ciudad de Cartagena y su puerto en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Tras descansar unos días en Cartagena, los alemanes de nuevo embarcan para ser trasladados a Cádiz, bordeando todo el litoral andaluz:

 "El 11 de Febrero, (...) salimos del puerto de Cartagena con buen rumbo.
 El 12 de Febrero pasamos delante del Capo di Gatta y Alboran, isla morisca despoblada, y de Almería, ciudad del reino de Granada.
 El 13 de Febrero seguimos cerca del Castel di Ferro, Mutril de Salabregna [Castell de Ferro, Motril y Salobreña] (...) por delante de Vélez-Málaga (una villa grossa [grande]); Málaga, hermosa ciudad situada en Andalucía. (...)
 El 25 de Febrero salimos de Fungarolla [Fuengirola], mas un viento tempestuoso nos rechazó otra vez atrás."

Y sigue la muerte de otro camarada:

 "El 28 de Febrero falleció Friedrich de Hubrig, a la una de la noche, mi compañero de regimiento, y desembarcado luego en Estepona, allí le enterraron".

Prosigue el camino por mar, lento por el mal tiempo, y haciendo escalas en los puertos, donde se encuentran con la escuadra arrendada de Génova y la escuadra española de Sicilia, que transportaban las unidades reclutadas de italianos:

 "El 3 de Marzo me fui a tierra y comí en Estepona.
 El 4 de Marzo a mediodía, nos marchamos de allí, y por causa de vientos contrarios, anclamos delante de Gibraltar, (...)
 El 5 de Marzo entramos en el puerto de Gibraltar, en que encontramos las galeras de los genoveses y sicilianos, y también a Próspero Colonna, al Sr. Carolo Spinello [Spinelli], y al prior de Hungría con sus italianos. (...) Unos días antes falleció Fabricio Colonna, general de las galeras sicilianas, y en su lugar vino D. Alonso de Leiva. (...)
 El 9 de Abril por la mañana, salimos del puerto de Gibraltar con unas treinta naves, (...)
 El 10 de Abril pasamos delante de Medina Sidonia, (...) y por la tarde echamos ancla en Calis [Cádiz], fuera del puerto, (...)
 El 11 de Abril entramos en el puerto de Calis, dejando a nuestra izquierda, al entrar en el puerto, un pequeño burgo, llamado la Rota."

Vista de la ciudad y el Peñón de Gibraltar en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


La marcha prosigue ahora por tierra, en dirección a Badajoz:

 "El 22 de Abril, nuestro regimiento desembarcó, y se trasladó a Porto Real, una grande y abierta villa, situada en el continente, entre Calis y Porto Santa María.
 El 30 de Abril, cerca de la gran iglesia de Porto Real, hicimos ejercicios militares. (...)
 El 6 de Mayo rompió [inició] su marcha nuestra bandera [compañía] con tres otras, y se fue a Xerez [Jerez], tres millas españolas distante. (...)
 El 19 de Mayo rompió [partió] la vanguardia, es decir, la bandera nuestra [y las] de Wotsch, Wild y Eifländer, y se fue hasta Labrixa [Lebrija], (...)
 El 23 de Mayo vamos a Arcala [Alcalá de Guadaira], una hermosa y grande villa, tres millas.
 El 24 de Mayo pasamos cerca de Sevilla (Hispalis), una milla y media a nuestra izquierda, hasta Brenes, hermosa villa, (...)
 El 28 de Mayo llegamos a las montañas de Sierra Morena, (...)
 El 29 de Mayo fuimos a Constantina, (...)"

Atraviesan Sierra Morena, y continúan por Extremadura:

 "El 5 de Junio descansamos, y el 6 marchamos a Hornachos, hermosa y muy agradable villa, situada en una montaña, y donde se habla la lengua mora o árabe. (...)
 El 8 de Junio seguimos dos millas hasta Mandralexos [Almendralejo], (...)"

Lassota indica como al llegar a Talavera la Real presenció la ejecución de dos soldados del tercio español de Nápoles, acusados de realizar prácticas homosexuales:

 "El 11 de Junio, una hora antes de anochecer, rompimos, y llegamos hasta Solana, (...) en 12 de Junio, (...) cerca un palacio y una posada descansamos y comimos; luego la marcha hasta Talavera, (...) Al llegar aquí, quemaron a dos soldados del Terzo de Napolis, por el crimen de sodomía."

Finalmente la vanguardia alemana llega a la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, donde se reunía el ejército hispánico. Erich Lassota también anota la revista general que el rey Felipe II hizo al ejército de campaña: 

 "El 13 de Junio se ordenó acampar a una milla de la ciudad de Badajoz (dos millas). Allí vinieron en persona S. M. el Rey con la Reina, el cardenal Alberto, archiduque de Austria, y el Duque de Alba, capitán general, hicieron nuestra revista, y después de habernos visto en orden de batalla, se marcharon."

Días después señala como llega el Conde de Lodrón con el resto del regimiento mercenario alemán:

 "El 18 de Junio, hacia anochecer, llegó el coronel [Jerónimo Lodrón o Gerolamo Lodron] con doce banderas a nuestro campo."

Después relata un incidente en el cual uno de los capitanes alemanes se suicida o muere al disparársele la pistola en su tienda de campaña:

 "El 21 de Junio, dos horas antes de anochecer, el capitán Wolf Ramminger, guardamaestre, se saltó los sesos de un pistoletazo en su propia tienda. Su bandera se confió al teniente coronel, luego al capitán Bernardo Sogmeister [Bernhard Sagmeister]. El puesto de guardamaestre entregó el coronel a Engelhart Kurz."

Después pasa a describir la ciudad de Badajoz:

 "Badajoz es una grande, hermosa y antigua ciudad, situada en la frontera de Portugal, sobre el Guadiana, con un magnífico y largo puente de obra de albañilería, que le atraviesa; a una milla de camino fuera del Campo de Cantillana, se reunieron todas las fuerzas que S. M. mandó a Portugal, (...)"



COMIENZA LA INVASION DE PORTUGAL

Se trató de rendir mediante negociación las plazas fuertes portuguesas fronterizas, objetivo que se cumplió. Tras ello, el ejército se puso en marcha y cruzó la frontera portuguesa, como lo relata Erich Lassota:

 "El 27 de junio, después de haberse reunido todas las fuerzas de tropa y entregado Elbas [Elvas], una ciudad de Portugal, (...) y también la Villaviciosa [Vila Viçosa] con algunas otras de alrededor, el campamento se puso en marcha, y en pleno orden de batalla desfiló delante del Rey (...)
 El 1.º de Julio hicimos otras dos millas de camino, y el 2 también dos millas, hasta una villa y el castillo Estremoza [Estremoz], que se nos entregó al instante, y donde nos quedamos el 3 del mismo mes.
 El 4 de Julio seguimos dos millas de marcha, hasta Casar Blanco [Casa Branca]; la ciudad de Evora, situada a nuestra izquierda a una milla, nos mandó sus llaves, entregándose. (...)"

Erich Lassota relata en su diario los métodos de rigor empleados para hacer cumplir la Ordenanza real promulgada en el campamento de Cantillana, que trataba de evitar los excesos de los soldados en campaña, que en parte provocaron el empeoramiento de la situación en la Guerra de Flandes. No obstante, el oficial de su regimiento fue perdonado:

 "El 10 y 11 de Julio tuvimos un descanso. Aquí mandó el señor coronel [Lodrón] ahorcar al alférez Balthauser [¿Boltshauser?], suizo, por haber pegado a un mercader portugués. Sin embargo, a las repetidas instancias y súplicas de los capitanes y jefes, se le perdonó la vida, dejándole largo tiempo cargado de cadenas."

A mediados de julio, el ejército del duque de Alba y la escuadra hispánica del marqués de Santa Cruz se encontraron en Setúbal, que fue tomada tras una corta lucha de los portugueses. Al ofrecer resistencia contra el ejército hispano, los arrabales de la plaza fueron saqueados, según la costumbre militar de la época.
Aunque el duque de Alba evitó el pillaje de la ciudad, tal como ordenó Felipe II, para evitar soliviantar a los portugueses. Así lo relata Erich Lassota:

 "El 17 de Julio llegamos a una hermosa, grande y cerrada villa, llamada Setuval, (...) al principio nos resistió con un castillo Palmella [Palmela], a una milla distante, (...) El día siguiente la ciudad se rindió, y sus barrios [exteriores] han sido saqueados."

Vista de la ciudad y puerto de Setúbal en el siglo XVII. Se muestran los "Arrebales", fuera de las murallas medievales de la ciudad. El castillo de San Felipe fue construido después de 1580. Abajo en la costa se encuentra la torre de Outào, que tuvo que ser combatida. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Después relata la rendición de la torre de Outào, que defendía la entrada al puerto de Setúbal. El regimiento alemán de Lodrón toma parte en la operación:

 "El 19 de Julio se llevaron unos 3.000 hombres cuatro banderas [compañías] nuestras, es decir, las del señor coronel [Lodrón] de Arzt, Wotsch y Lydel [Lidl] un cañón al sitio del castillo, La Torre Othan llamado, situado sobre el mar, a la entrada y a una milla de Setuval. (...)
 El 20 de Julio el marqués de Santa Cruz, después de haber tomado la costa de Algarbez [Algarve], llegó con nuestra armada junto al regimiento [tercio] de D. Rodrigo Zapata, a las afueras del puerto; en la tarde, el galeón <<San Antonio>> que estacionó allí, después de un vivo fuego contra nosotros, se rindió, (...)
 El 21 de Julio el castillo Othan, junto con los dos galeones restantes [portugueses] y el castillo Palmella, se rindieron, y nuestra armada entró en el puerto; Antonio Moreno con alguna gente ocupó el castillo de Othan."



DESEMBARCO EN CASCAES

El duque de Alba ordenó embarcar en Setúbal a las tropas en la armada del marqués de Santa Cruz, para dirigirse a Cascaes, puerto de la desembocadura del Tajo cercano a Lisboa:

 "El 27 de Julio se embarcó en galeras muchísima infantería con unos setenta jinetes.
 El 28 de Julio salimos del puerto en galeras, y fuimos hasta el cabo Spichel [Espichel].
 El 28 del mismo, al venir a Sizimbra [Sesimbra], se nos rindió ésta al instante."

En Cascaes desembarcan en las playas, donde encuentran alguna oposición de los portugueses:

 "El día 30 de Julio pasamos delante de la plaza fuerte de San Juan [San Julián], que está a la entrada del puerto de Lisboa, y más arriba de una villa, y del castillo llamado Cascais, llegamos al continente; los portugueses que defendían el paso para impedir nuestros desembarcos, fueron rechazados por nuestros tiros de galeras; descendimos con fuerza, y les cogimos algunas piezas [de artillería], marchando en orden de batalla adelante."

Detalle de un fresco que representa el desembarco de las tropas hispánicas, al mando de Rodrigo Zapata, en la costa de Cascaes, donde establecieron una "cabeza de puente". Los infantes portugueses trataron de evitarlo, sin embargo fueron fácilmente desalojados por el fuego de las galeras y de los arcabuceros españoles. En la pintura se muestra la torre defensiva de Cascaes. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Cascaes opuso resistencia y fue tomada por las armas. Siguiendo los procedimientos de rigor del duque de Alba, el gobernador de la ciudad y varios oficiales fueron ejecutados. Lassota relata el suceso, en el que tomó parte, y cómo los mercenarios alemanes participan en la ejecución:

 "El 31 de Julio los portugueses se retiran [al castillo], la pequeña ciudad de Cascais se rinde, y sufre sin demora un saqueo.
 El 1.º de Agosto a mediodía se empezó el bombardeo de la plaza fuerte [castillo] de Cascais, y por la noche, viéndolo serio, se rindió: (mi bandera quedó desde luego de guardia en el reducto [fortificación]). El guarda-almacén de artillería, junto con dos armeros, han sido colgados en una ventana del castillo.
 El 2 de Agosto por la mañana volvieron las galeras a Setuval para llevarse las tropas y el resto de caballería. (...) nuestro capitán general [duque de Alba], en la plaza del mismo Cascais, mandó degollar a D. Diego de Meneses, sobre un cadalso por un verdugo alemán; D. Diego mandaba el castillo de Cascais; (...) el círculo de la ejecución lo formaban dos banderas nuestras [compañías de los alemanes].
 El 6 de Agosto volvieron las galeras con tropas."

Vista de la torre defensiva de Cascaes ("Cascale"), junto a la costa. No mucho más alejada del litoral se encuentra la población de Cascaes, fortificada con viejas murallas medievales. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


El ejército hispánico continúa hacia el castillo de San Julián, procediendo a sitiarlo:

 "El 8 del mismo seguimos nosotros también a los demás; quedó la bandera del señor Ramminger en Cascais, con algunos cañones y munición.
 El 9 de Agosto vinimos con la artillería a la plaza fuerte de San Juan [Sao Juliao da Barra], y las galeras y naves que quisieron impedirnos establecer el campamento, fueron rechazadas por mucha artillería, y nosotros con 500 hombres, entre ellos seis banderas alemanas, primeramente acampamos delante, (...)
 El 10 de Agosto empezaron los tiros contra la plaza (...)
 El 11 de Agosto adelantaron en la noche nuestras trincheras, (...) entonces acercamos 28 piezas [de artillería] de gran calibre, y los cazadores del señor Próspero Colonna, ocultos en la proximidad de la plaza entre las piedras del mar, tiraban a ella de modo que nadie podía asomarse a los bastiones para defenderlos; (...) un fuego del castillo contra ellos les hizo sufrir algunas bajas; viendo esto nuestro coronel [Lodrón], mandó al capitán Steighammer con unos cuantos soldados en su auxilio, de los cuales algunos perecieron."

 Vista del castillo de San Julián da Barra en el siglo XVII, situado en la misma punta del margen derecho del río Tajo. Arriba del castillo se encuentran las poblaciones de Oeiras y Carcavelos. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


El castillo de San Julián finalmente capitula, Lassota también participó en las operaciones:

 "El 12 de Agosto, habiendo conseguido el castellano [gobernador del castillo] Tristan Paz della Vega [Tristào Vaz da Veiga], por conducto de dos mujeres, escolta de seguridad de nuestro capitán general, para entenderse con él, salió a caballo y entregó la plaza, a condición de poder retirar sus tropas con armas. Así se hizo; el prior [de Castilla] con su caballería entró dentro, el castellano se quedó también, y D. Gabriel Niño con alguna gente. (Por entonces mi bandera estuvo también encargada de guardar la batería en la trinchera.)"

Erich Lassota refiere la captura de su familiar:

 "El 14 de Agosto nos acercamos con el campamento a la mencionada villa de Oers [Oeiras].
 El mismo día, Ludovico [Ludwig Lassota], pariente mío, cayó prisionero en manos de los portugueses, y se lo llevaron a Lisboa."

Después el ejército hispánico avanzó hasta la Torre de Belén, a las afueras de Lisboa, la cual sitiaron:

 "El 21 de Agosto, (...) rompió [levantó] el campamento entero, poniéndose en marcha, y siguiendo su movimiento, tuvo escaramuza [pequeños combates] con el enemigo.
 El 22 nos quedamos todo el día en orden de batalla, y por la noche adelantamos hasta el monasterio de Belen, delante de la torre del mismo nombre, (...)
 El 23 del mismo cañoneamos la torre, la cual, viéndolo serio, se rindió, y tiramos algunos disparos al castillo, que situado en otra parte del puerto, no quiso entregarse."

Detalles de un grabado del siglo XVI, donde se muestran la Torre de Belén, a la izquierda, y el Monasterio de los Jerónimos de Belén, a la derecha. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)



LA BATALLA DE ALCANTARA

Las escaramuzas en torno a la Torre de Belén se generalizan debido a la proximidad de las posiciones exteriores atrincheradas portuguesas:

 "El 24 de Agosto entró nuestra armada (...) y nuestro coronel [Lodrón] tomó una casa cerca de una ermita, con cuatro banderas alemanas, tiroteándose todo el tiempo con el enemigo; dos galeras que salieron de Lisboa para rechazarle de la casa, fueron recibidas con algunos tiros, tan acertados que al instante se retiraron. (...)
 El mismo día por la noche se levantaron todas nuestras fuerzas, y después de habernos dividido en dos partes, en silencio, y sólo con flautas de campo, llegamos a los atrincheramientos enemigos, (...) el capitán general [Alba] con una parte de tropa, entre la cual figuró la bandera de mi capitán Krippen [Kripp de Freydeneck], tomó la posición de izquierda, (...) y así en orden de batalla pasamos toda la noche.
 La otra parte tomó la derecha del lado del mar, en dirección del puente de Alcántara, todavía en poder del enemigo; allí seguían fuertes escaramuzas toda la noche; a medianoche, Próspero Colonna con su regimiento penetró en la casa, en que estaba nuestro coronel, y de donde adelantando hasta el puente de Alcántara, empezó a batirse con el enemigo. Sin demora entonces, nuestro coronel con ocho banderas alemanas que estaban de la parte del mar, adelantando más, y atrincherando algunos cañones, los dirigió contra el campamento del enemigo, y contra el fuerte."

Lo que da lugar a la batalla del puente de Alcántara:

 "El 25 de Agosto por la mañana empezó la lucha a generalizarse; se nos reforzó con la bandera del Sr. Ramming [Ramminger] (...) el cual quedó, como se ha dicho, en Cascais (...) y apercibiendo el señor coronel [Lodrón] que los italianos, después de haberse comportado bien, principiaban a cansarse de la refriega, les auxilió con el Sr. Engelhart Hurs [Kurz], mariscal de campo, y con cien hombres bajo su mando, (...) se apoderaron del puente [de Alcántara], mas pronto fueron rechazados, con pérdida de dos capitanes italianos, (...) también nuestro juez de campo, Leonardo Ralter de Schlanders [Leonhart Ratter von Schlanders], luchando con una carabina en el ataque, recibió una herida de que en algunos días después murió." 

 Detalle de un fresco que representa la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa (1580). En la pintura se muestra al ejército hispánico cruzando el puente, lo cual logró al tercer asalto; mientras, Sancho Dávila, tras una maniobra de flanqueo con un pequeño cuerpo de ejército, logra atacar por sorpresa a los portugueses, los cuales comienzan la desbandada. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Tras ser rechazados inicialmente, en un nuevo ataque recuperan los hispánicos el puente:

"(...) Viendo esto nuestro coronel [Lodrón], estableció un cañón en el mismo puente, e hizo algún daño al enemigo; también mandó cien soldados de doble [¿doble-paga o doppelsöldner?, infantes alemanes que luchaban en vanguardia] para rechazar a los tiradores, y así se cumplió. Habiendo nuestros tiradores reconquistado el puente, acudieron los dobles, suplieron a éstos, rechazaron al enemigo, y conservaron el puente en su poder;"

Y, con el puente en su poder, el duque de Alba ordena el ataque general a las posiciones portuguesas:

"(...) entónces, en dos o tres horas del día, el capitán general [Alba], estando en la elevación del molino de viento (desde donde presenció el ataque), dió señal con una bandera blanca, y todas las fuerzas de tierra y mar juntas se echaron de todas partes contra los atrincheramientos del enemigo, le desconcertaron y obligaron a la huida, y penetrando hasta dentro de los barrios [exteriores] de Lisboa, los saquearon."

 Detalle de una pintura que representa la batalla de Alcántara. En el detalle se muestra a un idealizado duque de Alba a caballo, dirigiendo las operaciones. A su derecha, con banda roja de general, se muestra posiblemente a su hijo don Hernando, prior de Castilla, -que estaba al cargo de la caballería- o a Sancho Dávila, que era "segundo" al mando del ejército. (Fresco de Lazzaro Tavarone, Palacio Spinola, Génova)

 
A pesar de las prevenciones de Alba, el "Burgo", barriada extramuros de Lisboa, es entrado a saco. Entonces Lisboa capitula:

"Se presume que el enemigo esta vez perdió unos dos mil hombres, mientras nosotros pocas bajas sufrimos. Junto con nosotros hicieron también su ataque nuestras galeras, y saquearon algunas naves [portuguesas]. En el campo enemigo encontramos una pieza [de artillería] llamada <<El tiro de Dios>>, de balas de ciento once libras, procedente de las Indias, y que las mujeres solas habian llevado de la ciudad a las trincheras. Durante estos acontecimientos, D. Antonio [prior de Crato], al montar su caballo recibió una herida en el pescuezo, por un pastor, su criado, y herido se fue de allí, sin curarse, segun unos a tres millas de Lisboa, (...)
Por la noche se rindió Lisboa, y quedó al cuidado de los españoles."

Su familiar, preso de los portugueses, es rescatado. Después Erich Lassota refiere los alojamientos del ejército hispánico:

 "El 26 de Agosto, mi pariente Ludovico, preso por los portugueses, después de haber sufrido doce días en las trincheras, y en la ciudad, volvió de su cautiverio.
 El 27 y 28 del mismo mes, nuestro regimiento se retiró a Alcántara, los capitanes y jefes se colocaron en casas, las banderas y soldados en el campo y fuera de la población, el castillo de Lisboa tomaron los españoles, y a D. Gabriel Niño y D. Pedro de Sotomayor se confió el castillo de San Juan."


 Grabado que muestra la ciudad de Lisboa en la segunda mitad del siglo XVI. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


Posteriormente Lassota refiere un conato de motín de los mercenarios alemanes:

 "El 9 de Setiembre, el señor coronel [Lodrón] dió la señal de marcha, mas la tropa empezó a rebelarse, y no quiso obedecer; (...) pidiendo todos su paga; por último se personó el señor coronel entre ellos, aconsejándoles la obediencia, y prometiendo al mismo tiempo que al llegar a Setuval los capitanes harían la cuenta de seis meses, y la pagarían, y en catorce días, (...) y se efectuará el pago entero; a pesar de eso, la tropa, exigiendo su dinero, quedó firme en sus pretensiones, y no quiso marcharse. Entonces el capitán general [Alba] les contestó: <<que por la desconfianza en su palabra, y burla que le hicieran, desde aquel momento en adelante no se preocuparía más de sus deseos, (...) sino que a cada uno de los complicados en la causa, conforme a los artículos de la ley, mandará juzgar y castigar según su delito>>; y con esta resolución volvió riendas y se fue.
 El 10 de Setiembre se volvió a dar señal de marcha; la tropa obedeció al instante, y tanto en galeras como en barcos, la trasladaron a Almeida, situada enfrente de Lisboa, (...)"

Grabado de segunda mitad del siglo XVI que muestra una asamblea de los lansquenetes alemanes con un oficial superior. (Grabado de Jost Amman, hacia 1560)


Erich Lassota remarca el rencor que todavía sentían los locales hacia los soldados extranjeros:

 "El 11 de Setiembre avanzaron dos millas más, hasta un bosque de avellanos. La gente de campo insultaba a los soldados que se quedaron atrás, y hasta ahorcó a algunos."



LA TOMA DE OPORTO

Después el duque de Alba manda a Sancho Dávila, al mando de un cuerpo de ejército, para tomar Oporto, donde se estaba reagrupando don Antonio de Crato:

 "El 18 de Setiembre, las cuatro banderas, es decir, del teniente coronel, de Arzt, Tanner y Staghammer [Steighammer], avanzaron hacia Lisboa, de donde el duque de Alba capitán general, después de haber adquirido noticias sobre los refuerzos de D. Antonio en Porto [Oporto], mandó contra él al Sr. Sancho de Avila en lugar suyo, asociándole a D. Rodrigo Zapata de Leon, como mariscal de campo, y al capitán Juan de la Rea [Larrea], como maestre coronel de artillería; además añadió un estandarte [compañía de caballería] de corazas, dos de caballería, dos de jinetes [caballería ligera], las cuatro banderas mencionadas alemanas, la de D. Pedro de Sotomayor, la del regimiento [tercio] de Antonio Merino [Moreno], bajo el mando de Don Diego de Córdova, con mosqueteros del tercio de Nápoles, dos medios cañones (de a 24 [libras]), dos medias culebrinas [artillería de calibre medio], de las cuales dejaron allí una después. Todas estas fuerzas salieron de Lisboa en 22 de Setiembre."

Sancho Dávila llega hasta Oporto, donde derrota en sus afueras al Prior de Crato de nuevo, aunque logra huir otra vez. Oporto capitula tras el combate:

 "El 7 de Octubre se entregó Monte Mor o uelho [Montemor-o-Velho] a D. Sancho de Avila.
 El 8 del mismo se rindió Coimbra. (...)
 El 13 de Octubre, D. Sancho de Avila vino a Anero [Aveiro], una villa que fue tan monárquica y que D. Antonio poco antes saqueó.
 El 17 de Octubre llegó Sancho a Villa Nova, cerca de Porto, y a la otra parte de las aguas del Duero.
 El 23 de Octubre, recogiendo los españoles y la gente de guerra cerca de Porto, algunos barcos y lanchas pasaron más arriba de Villanova, sosteniendo el ataque del enemigo, y echándole a correr de la población, la caballería seguía con prisa a D. Antonio, pero consiguió poco; la ciudad, con su castillo de San Juan en la costa de mar, se rindieron voluntariamente. (...)"

 Vista de la ciudad de Oporto en el siglo XVII. La pequeña población de Vila Nova se encuentra al otro lado del Duero. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Señala después Lassota noticias de toda índole, indicando de nuevo las bajas producidas en el regimiento a causa de la enfermedad:

 "En este mes de Octubre apareció un cometa, y quedó visible hasta mediados del mes de Noviembre.
 También en el mismo mes de Octubre se declaró en Setuval una peste en nuestro regimiento, y entre los habitantes, de que muchos murieron, (...)
 El 12 de Noviembre se hizo entierro de Leonardo Rater de Schlanders, juez de campo, que falleció la noche anterior de la herida recibida en Lisboa, mal cuidada por el cirujano; en su lugar recibió su nombramiento el capitán Wild.
 El 26 de Noviembre, el señor coronel [Lodrón] entregó la capitanía y el estandarte del capitán Ramminger al Sr. Bernhard Sagmeister.
 El 16 de Diciembre, cerca de la medianoche, murió de la peste mi pariente Ludovico; por la mañana le encontré en su alojamiento sin vida, y la noche siguiente le enterraron bajo los olivos. (...) El mismo día murió también de la peste Hans Giegel, sargento mayor, y Bastiano Geiger de Ortenburgo ocupó su puesto. (...)
 El 24 del mismo, las cuatro banderas de Setuval se trasladaron a Palmela, es decir, la del señor coronel [Jerónimo Lodrón], conde Niclas [Nicola Lodrón], H. Wotsch y Wild."




Regimiento del Conde de Lodrón (Lodron o Lodrone)

El regimiento mercenario alemán se componía en 1579, en el momento de alistarse en él Erich Lassota, de 16 compañías, mandadas por los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela, mandada por el Conde Gerolamo Lodron Coronel (Obrister)
   Franz von Spaur Teniente Coronel (Obrister Leutenant)
   Wolf Ramminger Guarda-maestre (Wachtmeister) (muerto en 1580 en oscuras circunstancias)
   Christoff Tanner Cuartel-maestre (Quartiermeister)
   Conde Nicola Lodron
   Barón Carl Wilhelm von Arzt
   Wolffgang Wotsch
   Christoff Kripp von Freydeneck
   Sigmund Steighammer
   Pompeyo Lombardo
   Franz Jacob Liedel (Lidel o Lidl)
   Christoff Priam
   Balten Calianer
   Georg Rieß Eifländer
   Hans Mentel
   Hans Wild von Sterzingen
  
Juez de campo (Feld Schultheiß): Leonhart Ratter von Schlanders (murió en 1580 de las heridas recibidas en la                                                           batalla de Alcántara)


En enero de 1583 el desgaste del regimiento obliga a que se reformaran varias compañías del mismo, quedando reducido a 6 compañías:

Capitán Soldados
Compañía coronela
-----
Conde Nicola Lodron
-----
Carl Wilhelm von Arzt
-----
Engelhart Kurz
 (ex Freydeneck)
-----
Antonio Lodron
-----
Cristoff Priam
-----


Tras hacer las campañas de Portugal y las islas Azores (1580-1583), en 1584 el regimiento es enviado de vuelta a Génova, donde es disuelto, pagándoles el "remate" de las cantidades finales atrasadas que se les adeudaba.

_______________________________
NOTA1: El conde de Lodrón pertenecía a una familia de militares aventureros originaria de Trento, región italo-parlante dependiente, por aquel entonces, del Sacro Imperio Germánico. Sus parientes Antonio y Nicolás mandaron sendas compañías en el regimiento.

En 1581, el capitán Cristoff Kripp de Freydeneck obtuvo permiso del conde de Lodrón para regresar a Alemania. Pasando el mando de la compañía -en la que servía Erich Lassota- a Engelhart Kurz.

NOTA2: Tradicionalmente las banderas y estandartes han sido un factor aglutinante y representativo de la unidad militar. En el siglo XVI, cada compañía de infantería tenía su propia bandera, y ésta se convirtió en sinónimo de compañía de infantería. Lo mismo sucede con el estandarte y la compañía de caballería. 
Es por ello que las banderas y estandartes adquieren gran valor de estimación, que incluso las victorias se contaban por banderas y estandartes capturados al enemigo. Ya que representaban las unidades enemigas que habían sido deshechas en combate, y por tanto servían para hacer una estimación de las bajas sufridas por el enemigo.

NOTA3: En la armada del marqués de Santa Cruz, que estaba anclada en el Puerto de Santa María, se embarcaron 26 compañías de infantería con 4.700 soldados, de los tercios recientemente levantados de Rodrigo Zapata y de Martín de Argote. En julio, la armada hispánica se hizo con la costa sur portuguesa -tomó o se le rindieron Castro Marín, Tavira, Faro, Portimao, Lagos y Sagres- durante su ruta hasta Setúbal, donde se reunió con el ejército de Alba.

NOTA4: A don Antonio, prior de Crato, le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición inglesa de Drake contra La Coruña y Lisboa en 1589, que pretendía sublevar Portugal a su favor.

La facilidad con que se produce la conquista de Portugal en 1580 contrasta con las dificultades de la Monarquía española para tratar de subyugarla a partir de 1640. Si en 1580 gran parte de las clases dirigentes portuguesas -la nobleza y el clero- apoyó la candidatura al trono de Felipe II, sin oponer resistencia y facilitando la entrega de las plazas fronterizas y del interior, en 1640 la mayoría de la nobleza portuguesa apoyó la rebelión contra España.
Así, plazas fronterizas como Elvas, Villaviciosa, Estremoz o Evora, que se entregaron en 1580 sin combatir, durante la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668) opusieron resistencia y fueron escenario de batallas contra los españoles. 
Por otro lado, las plazas del interior que opusieron resistencia en 1580, como Setúbal, Cascaes y Oporto, estaban fortificadas con las viejas murallas medievales, las cuales no fueron obstáculo para la artillería del duque de Alba.

lunes, 23 de julio de 2018

El Ejército expedicionario hispánico para la conquista de Portugal, en 1580


La muerte sin sucesión del Rey de Portugal, en 1580, propiciaba que Felipe II, rey de España, fuera uno de los candidatos al trono portugués. Previendo esta situación, Felipe II ya había iniciado los preparativos diplomáticos para atraerse a la nobleza portuguesa. Pero el pueblo llano portugués apoyaba la candidatura de don Antonio, Prior de Crato.
Ante esta contigencia, Felipe II también inició preparativos militares, en el caso de tener que apoyar su candidatura con el uso de la fuerza:

A finales de 1579, Felipe II ordenó traer los tercios veteranos españoles de Italia, y reclutar infantería italiana y mercenarios alemanes, los cuales van desembarcando en Cádiz, Gibraltar y Cartagena. También se ordenó una leva (o recluta) inicial en la Corona de Castilla. Además en el Puerto de Santa María se fue juntando la armada hispánica, compuesta por galeras de las escuadras de España, de Nápoles y de Sicilia.
A comienzos de febrero de 1580, Felipe II ordena la movilización de soldados en toda la Corona de Castilla. El duque de Medina-Sidonia reclutó unos 4.000 soldados en Andalucía. Valladolid reclutó 400 soldados a sus expensas, que fueron enviados a Galicia donde se formó un pequeño ejército al mando del conde de Benavente.

Sin embargo, el grueso del ejército se estaba concentrando en la plaza fuerte fronteriza de Badajoz. Felipe II nombra para el mando de este ejército al duque de Alba. El ya anciano duque castellano, que había caído en desgracia, era uno de los más veteranos y reputados generales con que contaba España en ese momento.
Alba pudo contar con dos de sus lugartenientes de confianza, que ya sirvieron bajo su mando en las guerras de Alemania, Italia y Flandes: Hernando de Toledo, hijo ilegítimo del duque, y el abulense Sancho Dávila. 


En la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, quedó acantonado el ejército hispánico. En junio, el rey Felipe II, que había acudido con su Corte a Badajoz, pasó revista al ejército.
Luis Cabrera de Córdoba, cronista de Felipe II, relata la revista general del ejército, describiendo la apariencia de los soldados, y dejando entrever una cierta uniformidad en el atuendo de algunas unidades:

"Y habiendo dispuesto con buen orden el ejército por medio de Sancho de Avila, maestre de campo general, en forma de batalla, lucido por armas y vestidos, por divisas, colores y bordados, que hacían florido el campo verde, y tal lustre el sol, que hería en los arneses [armaduras], que nunca hizo tan vistoso lienzo pintor en Flandres."

También describe el atuendo del duque de Alba, con los colores de su escudo nobiliario:

"Holgó mucho de verle el Rey vestido de azul y blanco, colores de sus armas, y le mandó subir donde estaba, (...)"

Y de la caballería, el cronista Cabrera de Córdoba señala:

"(...) y toda la caballería bien armada y vestida y en buenos caballos llegó a número de mil y cuatrocientos y siete."

Detalle de una pintura alegórica holandesa donde se muestra al duque de Alba sentado en el trono de los Países Bajos, con su escudo de armas encima de su cabeza. El blasón de los Alvarez de Toledo era ajedrezado en piezas blancas y azules.
En el detalle también se observa al duque rodeado por miembros de la iglesia y del Tribunal de los tumultos, establecido por él mismo: Uno de los eclesiásticos tapa el oído del duque; mientras, detrás de él, un demonio parece coronarle. ("Alegoría de la tiranía del duque de Alba", Gerrit Pietersz Sweelinck)

También el cronista real Antonio de Herrera describe la revista de Cantillana, donde en su narración se intuye algún tipo de "uniforme" en alguna de las unidades, mencionando una de las unidades de caballería uniformada con casacas moradas:

"Iba el Duque [de Alba] vestido de azul y blanco, sombrero con plumas, espada y daga de plata, (...)
 Entraron primero los hombres de armas [caballería pesada], y caballos ligeros, los cuales de tierra de Ciudadrodrigo, (...) todos riquísimamente aderezados con muy galanes sayetes [casaca o especie de túnica], faldones, casacas, y penachos [adorno con plumas de los cascos], en hermosos caballos. (...) y luego las cien lanzas de los continos [compañía de las "Guardas de Castilla"], con su Capitán don Alvaro de Luna, con sayetes de terciopelo morado, y franjas de oro y seda: venía después el tercio de don Luis Enríquez de infantería Castellana, (...)"

Dos días después el rey publicó una ordenanza general referente a la conducta y disciplina que los soldados debían de tener durante las operaciones militares en Portugal. En ella se refleja los símbolos de identificación que debían portar los soldados durante la campaña; es decir, las bandas, fajas, plumas y cruces de Borgoña de color rojo, el color identificativo del ejército español. El cronista Antonio de Herrera así lo señala al describir el bando real promulgado en la dehesa de Cantillana:

"28 Que toda la gente de pie, y de caballo deste ejército, que viene a servir en él, de cualquier grado que sea, si les mandaren cuando caminaren ir armados, lleve cada uno su banda colorada sobre las armas, y no llevando coselete [coraza], lleven las cruzes coloradas cosidas en los vestidos, de manera que todos las traigan públicas, y no de suerte que se las puedan cubrir y quitar, so pena que el que se hallare de otra manera sea habido por enemigo y castigado por tal."


A mediados de junio, el pueblo aclamó a don Antonio de Crato como Rey de Portugal en Santarém, Lisboa y Setúbal. La guerra era inevitable, y el duque de Alba cruzaba la frontera en dirección a Lisboa. En una auténtica "Blitzkrieg" o "Guerra relámpago", el ejército del duque de Alba -quien era trasladado en litera, a causa de la gota- y la flota hispánica, al mando del experimentado marino el marqués de Santa Cruz, se posicionaron en Lisboa en apenas 2 meses, la cual tomaron tras derrotar en sus afueras al ejército de Antonio de Crato.
Sin embargo, el Prior de Crato huyó, y con la ayuda que obtuvo de Francia e Inglaterra, todavía se tardarían 3 años más en pacificar el último reducto rebelde, localizado en la isla Terceira, en las Azores.

Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, estuvo al cargo de las operaciones navales para la conquista de Portugal en 1580. Posteriormente tuvo el mando de las acciones militares que culminaron con la conquista del último reducto rebelde situado en las islas Azores (1582-1583). En la imagen aparece el marqués de Santa Cruz junto a sus 2 esposas: Juana de Zúñiga y Avellaneda, y María Manuela de Benavides. (Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico reunido en 1580 para la conquista de Portugal. Estas unidades tomarán parte a finales de agosto en la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa, que implicará la rendición de la capital portuguesa.






General: Fernando Alvarez de Toledo, Duque de Alba

Segundo: Sancho Dávila

Efectivos: (22.817 soldados, de los que 21.159 son infantería y 1.658 son caballería)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Don Pedro González de Mendoza, Prior de Hibernia
   Tercio español de Lombardía, al mando de Pedro de Sotomayor
   Tercio español de Don Luis Enríquez
   Tercio español de Gabriel Niño de Zúñiga
   Tercio español de Antonio Moreno
   Tercio español de Don Pedro de Ayala

   Escuadrón de infantería italiana, al mando de Pietro de Medici

  •    Coronelía toscana de Prospero Colonna
  •    Coronelía napolitana de Carlo Spinelli
  •    Coronelía napolitana de Vincenzo Caraffa, Prior de Hungría

   Regimiento alemán del Conde Gerolamo Lodron (o Lodrone)


Caballería al mando de Hernando Alvarez de Toledo, Prior de Castilla


Artillería al mando de Francés de Alava Beamonte


Detalle de un fresco que muestra la revista general del ejército hispánico en la dehesa de Cantillana, en las cercanías de Badajoz. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


_______________________________
NOTA1: Antonio de Herrera señala que en el tercio de Lombardía venía encuadrada alguna compañía del tercio de Sicilia:

"Siguieron a éstos las siete banderas [compañías] de infantería Española, que vinieron de Sicilia, y Milán, a cargo de don Pedro de Sotomayor:"

Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles arrojaban de media unos 2.000 soldados por tercio, los tercios "nuevos" reclutados en la Corona de Castilla (Enríquez, Niño, Moreno y Ayala) siguen esa misma tónica. Sin embargo estos tercios "nuevos" debían de tener "sobre el papel" los 3.000 hombres por tercio, cantidad que sólo logra obtener el tercio de Ayala.
De los tercios "viejos" o veteranos traídos de Italia se puede decir lo mismo, el tercio de Nápoles se acerca a los 2.000 hombres; mientras el tercio de Lombardía tiene tan sólo 7 compañías, pero con una media de 200 hombres por compañía.
Las coronelías italianas vienen menos nutridas, exceptuando la de Prospero Colonna; y, en cambio, el regimiento mercenario alemán sobrepasa los 3.000 hombres.

NOTA2: Hernando de Toledo y Sancho Dávila ya habían servido a las órdenes de Alba en la Guerra de Esmalcalda (1546-1547) y en las campañas de Nápoles y Roma (1556-1557). De nuevo acompañaron al duque de Alba en la expedición militar a los Países Bajos de 1567: Su hijo Hernando de Toledo, prior de Castilla en la Orden de San Juan de Jerusalén, ostentaba el mando de la caballería; mientras que el famoso militar castellano Sancho Dávila era capitán de la guardia del duque. Hernando de Toledo regresaría de los Países Bajos al ser nombrado virrey de Cataluña (1571-1580). Dávila, nombrado gobernador de la ciudadela de Amberes, en ocasiones llegó a tener un mando independiente en Flandes, venciendo a los rebeldes holandeses en la famosa batalla de Mook (1574) y jugando un papel importante en el saqueo de Amberes (1576).
Ahora ambos de nuevo se encontraban en la campaña de Portugal a las órdenes del viejo duque de Alba. Aquí todos tomaron parte en la batalla del puente de Alcántara, que rindió Lisboa. Por su parte, Sancho Dávila derrotaría de nuevo al Prior de Crato a las puertas de Oporto, pero de nuevo éste escaparía. Para los 3 militares castellanos sería su última campaña militar: El anciano duque fallecería en 1582 ostentando el cargo de virrey de Portugal; Hernando de Toledo, a la muerte de su padre, regresaría a Madrid, siendo nombrado Consejero de Estado; y Sancho Dávila murió en Lisboa en 1583, a consecuencia de una coz de caballo, que a decir del cronista Antonio de Herrera fue "por sólo no haber hecho caso del mal ni curádose con la orden que conviniera."

A Vincenzo Caraffa le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición del archiduque Alberto a Flandes en 1595, al mando de un tercio italiano. Su tercio fue reformado a su llegada a Namur, en febrero de 1596, agregándose sus integrantes en los tercios italianos que ya estaban en Flandes.

lunes, 19 de junio de 2017

El Ejército expedicionario español del Duque de Alba, enviado a Flandes en 1567


En la entrada anterior se hacía referencia a la expedición del duque de Alba a Flandes en 1567, que inició el llamado "Camino español".

Tras la revuelta declarada en los Países Bajos, Felipe II decide sofocarla mediante el envío de los tercios españoles al mando del duque de Alba. Los cuales, una vez dominada la rebelión, allanarían el camino para una futura visita a los Países Bajos del Rey, que concedería el perdón general.
La gobernadora de los Países Bajos, Margarita de Parma, con los nobles leales del país y varios regimientos valones sofocó el levantamiento, comunicándoselo al rey Felipe II en abril de 1567. Sin embargo Felipe II no dio marcha atrás, incluso ese mismo mes el duque de Alba ya había partido de Aranjuez hacia Cartagena, donde embarcaría con un contingente de soldados levados o reclutados en la Corona de Castilla en las galeras genovesas de Juan Andrea Doria, zarpando rumbo a Génova a finales de abril.
Refiere Bernardino de Mendoza, cronista y militar, que participó en la expedición, que: "En estas galeras se embarcaron en Cartagena quince banderas [compañías] de Infantería Española de Bisoños [novatos], y dos en Tarragona, que eran en todo diecisiete, (...)"
Los reclutas serían enviados a las guarniciones de Italia, para sustituir a las unidades veteranas de españoles acantonadas allí, las cuales formarían el ejército con el que el duque de Alba acudiría a los Países Bajos.

Las distintas unidades se concentraron en Alessandria della Paglia. En Asti, Alba pasó revista al ejército expedicionario compuesto de los tercios veteranos españoles y el 18 de junio emprendió la marcha.
En Saboya pasa por Turín, la capital; cruza Susa y los Alpes por el Mont Cenis (24 de junio), para llegar a Chambéry a finales de mes.
La primera semana de julio entra en el Franco-Condado, donde pasa por Lons-le-Saunier y por Dole, pero no por Besançon, su capital. Comenta Bernardino de Mendoza que en el Franco-Condado se agregaron "las cuatro compañías [de jinetes borgoñones] que su Magestad mandó se levantasen [reclutasen], número de cuatrocientos caballos, (...)"
A finales de julio entran en Lorena, donde el duque de Lorena salió con su corte de Nancy, la capital, a visitar al ejército expedicionario. A primeros de agosto llegan a Thionville, donde Alba es recibido por parte de los nobles flamencos leales. El duque de Alba atraviesa Luxemburgo y, finalmente, el 22 de agosto entra en Bruselas.
La gobernadora Margarita, que se oponía al envío desde España de un ejército extranjero a los Países Bajos, cuando éstos ya se hallaban pacificados, presentó su dimisión.


Pierre de Bourdeille, señor de Brantome, soldado francés que había combatido en el Peñón de Vélez de la Gomera (1564) al servicio de los españoles, describe en sus memorias la apariencia de los soldados españoles de Alba a su paso por Lorena. Se deshace en elogios a los soldados españoles, y su atuendo, con las armas y armaduras doradas y grabadas, que los hacía parecer capitanes. También señala como Alba había dotado una parte de ellos con los grandes mosquetes, en aquel momento una innovación en la infantería, ya que, en principio, antes sólo fueron usados en los asedios:

"(...) d'une petite et gentille troupe de braves et vaillans soldats bien choisis des terzes de Lombardie, de Naples, de Siciles, de Sardaigne, et d'une partie de celuy de la Golette, montant le tout à dix mille hommes de pied, tous vieux et aguerrys soldats, tant bien en poinct d'habillement et d'armes, la pluspart dorées et l'autre gravées, qu'on les prenoit plustost pour capitaines que soldats: et fut luy le premier qui leur donna en main les gros mousquets, (...)"

Brantome se acercó a saludar a sus camaradas de la campaña de Vélez de la Gomera (entre ellos Julián Romero), además de poder ver a los famosos soldados que habían participado en el socorro de Malta (1565):

 "Je les vis alors passans par la Lorraine, et les y allay veoir exprès en poste, tant pour leur renom, qui en resonnoit et relentissoit par tout, que pour y revoir aucuns capitaines et soldats que j'avois veus et cogneus en l'armée que le roy d'Espaigne avoit envoyé à Malthe, (...)"

También describe a las mujeres que acompañaban al ejército, dice de ellas que eran guapas y bravas como princesas:

"Plus, il y avoit quatre cens courtisanes à cheval, belles et braves comme princesses, et huict cens a pied, bien en point aussi."

En su obra "Rodomontades", Brantome indica de los soldados españoles que "van vestidos y ataviados como reyes", y de nuevo elogia a los "soldados viejos" o veteranos de Alba:

"Comme de vray, il n'est pas possible de voir chose si brave comme j'ay veu d'autres fois les vieux soldats des terzes de Naples, de Seicile, de Lombardie, de Sardaigne, voire de la Gollette quand ilz la tenoient."

Y en su obra "Disciplina Militar", el propio Sancho de Londoño -quien mandó el tercio de Lombardía en la expedición de Alba- señala los símbolos de identificación que debían portar los soldados del duque en sus vestiduras, al menos desde 1568, año en que realizó su escrito:

 "Que ningún soldado, ni otra persona, habiendo enemigos en campaña, ande en el ejército sin cruz, o banda roja cosida, so pena de castigo arbitrario, porque no trayendo las cruces o bandas, cosidas pueden andar espías seguramente."


El siguiente documento señala una muestra del ejército expedicionario de Alba. Desde su creación como unidad organizativa militar, el tercio debía tener teóricamente unos 3.000 soldados. Sin embargo, a lo largo de los siglos XVI y XVII, su tamaño irá decreciendo, llegando a varios cientos de soldados por tercio al final del siglo XVII. Así lo atestigua Sancho de Londoño en su "Disciplina Militar":

 "Los tercios aunque fueron instituidos a imitación de las tales legiones [romanas], en pocas cosas se puede comparar a ellas, que el número es la mitad menos, y aunque antiguamente eran tres mil soldados, por la cual se llamaban Tercios, y no Legiones, ya se dicen así, aunque no tengan más de mil hombres, antiguamente había en cada tercio doce compañías, ya en unos hay más, y en otros menos:"

Así, los tercios que Alba condujo a Flandes rondan de media las 10 compañías, aproximándose a los 2.000 soldados por tercio.








General: Fernando Alvarez de Toledo, Duque de Alba

Segundo: Chapín Vitelli, Marqués de Cetona

Efectivos: (Unos 9.000 infantes y 1.000 jinetes)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Alonso de Ulloa
   Tercio español de Sicilia, al mando de Julián Romero
   Tercio español de Lombardía, al mando de Sancho de Londoño
   Tercio español de Cerdeña, al mando de Gonzalo de Bracamonte


Caballería al mando de Hernando Alvarez de Toledo, Prior de San Juan


Entrada del duque de Alba en Bruselas. En el grabado se muestra, en primer plano, varias de las unidades de caballería ligera que Alba condujo a Flandes, la gran mayoría de lanceros, menos 2 compañías españolas que eran de arcabuceros montados (Montero y Montañés). En el centro de ellas, el duque de Alba ("Hertzog von Alba"). Arriba, al fondo, vienen mostradas al menos dos unidades de infantería, una de lanceros a caballo y otra de arcabuceros montados. (Grabado de Franz Hogenberg)


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NOTA1: Bernardino de Mendoza arroja cifras muy parecidas a las presentadas en el documento:

   T. de Nápoles (19 compañías)-------- 3.230 soldados
   T. de Sicilia (10 compañías)----------- 1.620 soldados
   T. de Lombardía (10 compañías)---- 2.200 soldados
   T. de Cerdeña (10 compañías)-------- 1.728 soldados

   Total Inf. (49 compañías)---------------- 8.780 soldados

   Caballería (12 compañías)-------------- 1.200 soldados


En la expedición figuraban varios italianos: Chapín Vitelli, maestre de campo general; Gabrio Serbelloni (o Gabriel Cervellón), general de la artillería; y Paciotto de Urbino, como ingeniero. Además, la caballería estaba integrada por unidades españolas, italianas y, al menos, una albanesa (Basta).

NOTA2: A partir de la segunda mitad del siglo XVI, tras el final de las guerras de Italia, el destino en la península italiana era muy popular para el recluta español. Pero para el rey era el lugar donde adiestrar sus tropas, a la vez que guardaban sus posesiones en suelo italiano y se creaba una especie de "fuerza de intervención rápida": En las guarniciones de Italia los reclutas se habituaban a la vida militar y al entrenamiento, fogueándose en los frentes del Mediterráneo u otros frentes secundarios de la Monarquía, antes de ser enviados al frente de Flandes, menos popular, donde existía "guerra viva" o contínua. Este sistema de reemplazos de la Monarquía española lo indica Bernardino de Mendoza de los reclutas enviados por Alba a Italia:

"(...) y allí [Génova] de las diecisiete banderas señaló cuatro que se juntaron con las demás del Tercio de Cerdeña, que hicieron la jornada [a Flandes], dejando las trece en los Presidios [guarniciones] de Lombardía."


NOTA3: Bernardino igualmente atestigua la novedad introducida por Alba de incluir mosqueteros en las compañías de infantería:

"En estas banderas mandó el Duque se repartiesen quince mosquetes por compañía, (...) Arma de que no se servía hasta este tiempo la milicia Española, sino en las plazas que el Rey nuestro Señor tiene en Berbería;"