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domingo, 24 de enero de 2021

Estandartes de la caballería francesa en la Guerra franco-española, hacia 1649-1659

 
Como ya vimos en una entrada anterior, es frecuente ver representados, en pinturas y grabados de los siglos XVI y XVII, los estandartes de caballería francesa con las cruces blancas o con las flores de lis. En una pintura de la batalla de Valenciennes (1656), atribuida a David Teniers "el Joven", vienen reproducidos varios trofeos de guerra franceses capturados por los españoles, entre ellos varias enseñas y estandartes de la caballería francesa. Los estandartes son mostrados con las flores de lis, sobre campo de varios colores.





LA CORNETA BLANCA

Anteriormente vimos como a comienzos del siglo XV, en el contexto de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), las tropas francesas adoptan la cruz blanca como distintivo. Y en 1428 se otorga a Juana de Arco un estandarte blanco para liderar los ejércitos franceses.
Izquierda: Juana de Arco (Jeanne d'Arc) portando su estandarte. Del interrogatorio a Juana de Arco se desprende la descripción de la insignia: de color blanco, con flores de lis, la imagen de Dios acompañado de dos ángeles, y el lema "JHESUS MARIE". (Dibujo de Clément de Fauquembergue, secretario del Parlamento de París, mitad del siglo XV)
Derecha: Detalle de una miniatura francesa del siglo XV que muestra al ejército francés asaltando un fuerte inglés, en el asedio de Dieppe (1442-1443), durante la Guerra de los Cien Años. El "Delfín" Luis, general francés, es reconocible por una enseña blanca que lleva en la cimera del casco, y por su blasón real que porta el abanderado. Los soldados franceses portan la cruz blanca en su indumentaria, en contraste con la cruz roja de los ingleses. (Chroniques du règne de Charles VII, de Jean Chartier)



Y es a partir de la segunda mitad del siglo XVI cuando ya se indica claramente que, durante la campaña, el estandarte del general ("cornette du général") es un estandarte blanco ("cornette blanche"). Así, durante las guerras civiles religiosas de Francia, la "cornette blanche" o "corneta blanca" fue llevada para los generales del ejército realista francés en la batalla de Moncontour (1569) y en la de Coutras (1587). Aunque también fue llevada por los generales del ejército contrario. Así Enrico Caterino Dávila, autor de una relación de las guerras civiles de Francia, relata refiriéndose en 1587 al duque de Bouillon, oficial del ejército hugonote francés:

"(...) el cual por comisión del Príncipe de Bearne había de ser General de aquel ejército, y aunque en llegando desplegó corneta blanca, contraseña debida a supremos Capitanes, (...)"

Y un oficial portó la "corneta blanca" para el rey Enrique de Borbón, general del ejército francés, en las batallas de Arques (1589) e Ivry (1590).  También Caterino Dávila relata como en la batalla de Ivry el general de la Liga Católica, al mando del ejército enemigo, también usó un estandarte blanco:

"Murieron en esta batalla a hierro, y en el paso del río más de seis mil del Campo de la Liga, y entre ellos el Conde de Agamonte [Egmont], (...) Quedaron prisioneros el Señor de Chigoña [M. de Sicogne], que llevaba la Corneta blanca del Duque [de Mayena], (...)"
 
Detalle de una pintura que representa al rey de Francia, Enrique de Borbón, en la batalla de Arques. Enrique es mostrado en un caballo blanco; cerca de su persona, el señor de L'Epinai llevando la Corneta blanca "dans l'armée de Henry IV". Todos llevan bandas y plumas de color blanco, frente a las bandas y plumas coloradas del ejército de la Liga Católica. (Anónimo, escuela francesa del siglo XVI-XVII)
 
También en 2 pinturas, que reproducen al rey Enrique de Borbón en los sitios de París (1590) y de Amiens (1597), se muestra a un oficial cerca del monarca portando una "cornette blanche".  
 
Izquierda: Detalle de una pintura que representa al rey Enrique IV de Francia en el sitio de Amiens (1597). (Anónimo, escuela francesa del siglo XVI-XVII)
Derecha: Detalle de una pintura que reproduce a un oficial francés llevando la "Cornette blanche" en el ataque nocturno a París (1590). (Anónimo, escuela francesa del siglo XVI-XVII)  
 

El Cardenal Guido Bentivoglio, embajador pontificio en los Países Bajos españoles y autor de una relación de las guerras de Flandes, relata la presencia del estandarte en el ejército francés, que se reunía para una expedición al ducado de Cleves-Juliers (1610):   

"(...) en cuanto al número de la gente del Rey de Francia era, que tendría treintamil infantes parte Esguízaros [mercenarios suizos], y parte Franceses, y cincomil caballos contando la Corneta Real que en Francia llaman la Corneta blanca, que suele llevar tras sí la flor [lo más escogido] de la Nobleza del Reino, cuando el Rey en persona se halla en campaña."
 

En la entrada anterior, se menciona en 1655 al regimiento de caballería "Colonel Général", el cual, formado en 1635, había pertenecido al conde de Alais y al duque de Joyeuse, ambos generales de la caballería francesa.
Este regimiento, del que era titular el Coronel-general de la caballería francesa, era el primero en el escalafón, seguido del regimiento de "Mestre de camp général" del conde de Bussy-Rabutin, y de todos los demás regimientos por orden de precedencia y antiguedad. El regimiento del Coronel-general era el portador de la "Cornette blanche", y sólo era precedido por las tropas de la Casa Real o "Maison du Roi". El historiador jesuita francés Gabriel Daniel cita, a comienzos del siglo XVIII, los privilegios del primer regimiento de la caballería francesa:

 "Son Etendart blanc, qu'on appelle la Cornette blanche, ne salue que le Roi, les Princes du Sang, le Colonel-Géneral, & les Généraux d'Armée Maréchaux de France.
(...) les Régiments montent a cheval, & saluent de leurs Etendarts la Cornette blanche."

El conde Bussy-Rabutin refiere en sus "Mémoires" la prevalencia de la "Corneta blanca" sobre los demás estandartes de caballería:

"Le Terrail disoit que la veritable Compagnie du Roi étoit celle du Colonel; qu'une marque de cela étoit la Cornette blanche qu'elle avoit, laquelle donnoit le rang a toutes les autres Cornettes."


En la batalla de Leucata (1637), el "Mercure François" cita a la guardia del duque de Halluin, general del ejército francés, portando una de estas banderas:

"(...) le Duc d'Halluin fit donner ses gardes, soustenus par les Volontaires de la Cornette blanche, que le Comte d'Aubijoux commandoit, (...)"

Y en la batalla de Honnecourt (1642) parece que la "Corneta blanca", o una insignia muy parecida, fue capturada por los españoles. Así lo indica el secretario Juan Antonio Vincart (o Vincaert) en su relación de la campaña:

 "Perdió el enemigo toda su artillería, todas sus banderas y todos sus estandartes, entre los cuales habia el estandarte real que llaman la Corneta Blanca, que fué ganada por el Barón de Encquefort [Enckevort], el cual estandarte estiman mucho, y tanto más por cuanto en doscientos años no ha sido perdido aunque haya sido llevado siempre en la armada Real; y también el estandarte de la Reina, y el del Delfin [heredero al trono francés], (...)"

También el cuadro del pintor flamenco Teniers, sobre la batalla de Valenciennes, parece mostrar en el centro de la composición una, o quizá dos, de esta clase de enseñas:  
 

 

Estandarte blanco de caballería francesa atribuido al regimiento Colonel Général





Estandarte de caballería francesa atribuido al regimiento de Turena





Estandarte de caballería francesa, presente en un grabado de la batalla de Arras (1654), El Almanaque de la Fama con la noticia del levantamiento del sitio de Arras (Philippe Bertrand): Colores especulativos.
 



Estandartes de caballería francesa, Valenciennes socorrida (David Teniers el "Joven")










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NOTA1: El estandarte blanco que portaba el duque de Mayena, general de la Liga Católica, en la batalla de Ivry (1590), tenía una cruz de Lorena como divisa, así es descrito como una "cornette blanche, chargée de la croix de Lorraine;"

NOTA2: Un estandarte muy común en la caballería francesa es el que reproduce las armas reales, tres flores de lis en campo azul. En la pintura de la batalla de Valenciennes (1656) se encuentra un estandarte igual, rodeado de otros trofeos capturados a los franceses, como cañones y banderas de infantería. Una enseña similar está reproducida en Banderas del ejército francés en la batalla de Thionville (1639).

domingo, 5 de noviembre de 2017

El Ejército hispánico que intentó socorrer Amiens, en 1597


La campaña de 1596 en los Países Bajos había finalizado con un balance positivo para la Monarquía hispánica: Se tomaron Calais y Ardres a los franceses, y se conquistó Hulst a las Provincias Unidas. Sin embargo, La Fère no pudo ser socorrida y hubo de rendirse al Rey de Francia.

Tras la campaña, un grupo de unidades del Ejército de Flandes, compuesto de italianos, valones y de mercenarios alemanes, al mando del borgoñón Conde de Varax, fue alojado en Turnhout, en la frontera con las Provincias Unidas.
En enero de 1597, Mauricio de Nassau, general de las Provincias Unidas, reunió un ejército para atacarlos. El conde de Varax trató de retirarse hacia Herentals, pero de camino fue emboscado y derrotado, perdiendo la vida en combate. El tercio italiano de Trevico fue destrozado en la batalla. Como cuenta el Vicario general del Ejército de Flandes, Juan Roco de Campofrío, a los italianos no se les dio cuartel:

"(...) porque los rebeldes [holandeses] iban diciendo <<Salva Valón>>, y a los Italianos, aunque se rendían, los mataban, o llevaban presos."

Detalle de un grabado de la batalla de Turnhout. En primer plano se muestra el tercio "Neapolitaner" de Trevico, deshaciéndose y con soldados huyendo. Arriba se muestra el regimiento alemán ("die Teutschen") de Sulz, retirándose en orden y sin apenas combatir. En la esquina inferior izquierda, la caballería española en retirada. Decir que el combate mostrado en detalle en la cabecera de este blog, perteneciente a una pintura de Pieter Snayers, probablemente esté representando esta misma batalla. (Grabado, manufactura de la familia Hogenberg)


También en los primeros meses de 1597, el zamorano Hernán Tello Portocarrero, gobernador de Doullens, informó al archiduque Alberto de las relajadas medidas de vigilancia de la guarnición francesa de Amiens, y que la ciudad podía ser tomada por sorpresa.
El Archiduque accedió a la empresa, y a comienzos de marzo, cerca de Amiens, se concentraron 3.000 soldados -entresacados de las guarniciones próximas y de varias unidades españolas, valonas y alemanas del Ejército de Flandes-, al mando de Hernán Tello: Varios soldados hispánicos, disfrazados de villanos que transportaban un carro de heno, se apoderaron del cuerpo de guardia de uno de los portones de la muralla. Tras lo cual, el resto de los soldados, que estaban emboscados en los contornos de la puerta, entraron en la ciudad y, tras un breve combate, se apoderaron de ella, saqueándola durante un día.

A finales de marzo, un intento de los franceses de tomar Arras por sorpresa fracasó, retirándose tras perder cerca de 100 hombres combatiendo en los arrabales de la ciudad. Ese mismo mes los franceses, al mando del mariscal de Biron, iniciaron el bloqueo de Amiens, comenzando las obras de asedio, y acudiendo posteriormente en persona el propio Rey de Francia.
Mientras, el archiduque Alberto hacía los preparativos para la nueva campaña: se esperaba la venida de 4.000 soldados italianos al mando de Alfonso Dávalos, así como de alguna nueva unidad de alemanes; además, se hacían levas (o reclutas) para alistar de nuevo los regimientos alemanes y valones más deshechos de la campaña anterior.

El sitio de la ciudad de Amiens fue duro y sangriento: al bombardeo de la ciudad y aproximación de las trincheras de asedio, los defensores respondían con salidas contra las obras exteriores y los campamentos del enemigo.
También, a medida que las trincheras se aproximaron al foso, se efectuaron minas y trabajos de contramina donde se desarrollaron muchos de los combates.
En abril, se envió de noche un pequeño socorro de caballería: Los 300 jinetes, al mando de Juan de Guzmán, fueron descubiertos cerca del foso, y sólo pudieron entrar en la ciudad tras hacer la guarnición de Amiens una salida contra los franceses, que costó bajas en ambos bandos.

A finales de agosto, el Archiduque concentró en Douai un ejército de operaciones con la intención de socorrer Amiens. Desde allí se envió un contingente de 500 jinetes, al mando de Juan de Contreras Gamarra, Comisario general de la caballería, con el objetivo de reconocer las posiciones francesas y ver por donde realizar mejor el socorro. Sin embargo, descubiertos por la caballería francesa, al mando del propio Enrique IV de Francia, fueron desbaratados y perseguidos por los franceses, que mataron o cogieron prisionero a parte del contingente hispano.

A primeros de septiembre, Hernán Tello murió de un balazo, mientras inspeccionaba las fortificaciones. El marqués de Montenegro se hizo cargo de la defensa de la ciudad, en espera de la llegada del socorro.
En estas fechas el Archiduque había salido de Douai, dirigiéndose hacia Arras, y de allí se acercó a las posiciones francesas que sitiaban Amiens, concurriendo ya en algunas escaramuzas entre ambas caballerías de los contendientes.
A mediados de septiembre, tras una gruesa escaramuza con la caballería francesa -que se retiró- el ejército de socorro avanzó contra la línea fortificada francesa, pero fue frenado por la artillería gala. El Archiduque no se atrevió a avanzar, y tras arduas deliberaciones con sus mandos y consejeros, bajo el fuego enemigo, se acordó abandonar a los sitiados.
Al amanecer del día siguiente comenzó la retirada, y al darse cuenta los franceses, el rey Enrique IV sacó tropas con artillería de campaña para que escaramuzasen y batiesen al enemigo. El Archiduque llegó a la abadía de Berteaucourt, donde paró a descansar. Se habían perdido cerca de 1.000 hombres, entre muertos y heridos.
El 23 de septiembre llegaba a Arras, tras haber descansado varios días cerca de Doullens. Dos días después, tras un sitio de 6 meses, el marqués de Montenegro capitulaba y la guarnición hispánica abandonó la ciudad con todos los honores.


La pérdida de plazas por la ofensiva desatada este año por Mauricio de Nassau -conquistas de Rheinberg, Meurs (Murs), Grol (Groenlo o Groenló), Oldenzaal y Lingen- aprovechando la prioridad del Ejército de Flandes por el frente francés, unido al incremento de los motines en el ejército hispánico -guarniciones de Chatelet, Calais, Cambrai (1597); Ardres y Doullens (1598)-, al no abonarse sus pagas, debido a la bancarrota declarada por España a finales de 1596, obligó en parte a Felipe II a buscar la paz con Francia. Influyó también la situación de crisis económica y demográfica que vivía la Corona de Castilla, así como el deseo del Rey de España, ya cerca de la muerte, de dejar un gobierno pacífico a su heredero.
Así, en mayo de 1598 se firmó la Paz de Vervins, un tratado favorable a los intereses de Francia, ya que todas las plazas ocupadas por los españoles tuvieron que ser evacuadas: Calais, Ardres, Doullens, La Chapelle y Chatelet, en Picardía, y Blavet, en Bretaña. Sólo Cambrai (o Cambray) se retuvo en poder de los españoles. Además se reconocía a Enrique IV como el legítimo rey de Francia.


Juan Roco de Campofrío, que fue testigo de la operación para liberar Amiens, recoge la muestra que se tomó en Douai al ejército hispánico de socorro, así como el alto mando que lo regía:

"(...) porque el ejército que su Alteza [el archiduque Alberto de Austria] llevaba, era según la común opinión y muestra que se tomó en un casar cerca de Duay [Douai] de veinte y seis mil hombres de todas Naciones. Infantería española 336 oficiales, 3004 soldados. Infantería italiana oficiales 94, soldados 1563. Irlandeses, oficiales 24, soldados 1525. Alemanes, oficiales 549, soldados 7426. Valones, oficiales 431, soldados 6725, de manera que suma la infantería 21.712. Caballería 4.797, repartidas en compañías de lanzas, corazas, arcabuceros de a caballo, de guardas y bandas del País [Bandas de ordenanza, integrada por la nobleza de Flandes], que todo suma 26.509 personas. Si bien los más juzgábamos que esta suma no era cierta, y que eran pocos más de 20.000 hombres de guerra los que llevaba el ejército, y por capitán general de la caballería Don Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón, mayordomo mayor de su Alteza y por Maestre de campo general el Conde de Mansfelt, y por General de la caballería de las bandas y guardias de los estados el Conde de Sola [Solre], caballerizo mayor de su Alteza, y por General de la Artillería el Conde de Possú [Bossu] y 17 piezas de artillería cañones y medios cañones, medias culebrinas [artillería de calibre medio] y piezas de campaña."



General: Archiduque Alberto de Austria

Segundo: Conde Pedro-Ernesto de Mansfeld

Efectivos: (26.509 soldados de infantería y caballería "sobre el papel")


   Tercio español de Carlos Coloma
   Tercio español de Don Luis de Velasco, futuro Conde de Salazar
   Tercio español de Luis de Villar

   Regimiento valón de Charles Bonaventure de Longueval, Conde de Bucquoy
   Regimiento valón de Charles de Lalaing, Barón de Achicourt
   Regimiento valón de Claude de La Barlotte
   Regimiento valón de Eustache d'Ognies, señor de Grusson
   Regimiento valón de Jean-Charles de Gavre, Conde de Frezin

   Regimiento borgoñón de Christophe de Rye, Marqués de Varambon

   Tercio italiano de Alfonso Dávalos de Aragón

   Regimiento alemán del Conde Ludovico Biglia
   Regimiento alemán de Rudolf Schlegel
   Regimiento alemán del Conde de Sulz
   Regimiento alemán de Robert de Ligne, Barón de Barbançon

   Regimiento irlandés de William Stanley


Caballería al mando de Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón

  • Bandas de ordenanza de Philippe de Croy, Conde de Solre


Artillería al mando de Pieter de Henin-Liètard, Conde de Bossu


Cuadro que representa el socorro de Amiens por las tropas del archiduque Alberto. En primer plano se representa el ejército hispánico de socorro aproximándose a las obras de asedio fancesas. A la izquierda se muestra Amiens y las 2 líneas atrincheradas francesas que cercan la ciudad: La de circunvalación, para protegerse de las salidas de la guarnición; y la de contravalación, para protegerse de un ataque desde el exterior, y desde la cual cañonean al ejército de socorro. En la parte inferior se representa la caballería francesa -izquierda-, al mando del propio Rey de Francia, y la caballería hispana -derecha-, iniciando una escaramuza entre ambas. (Pintura anónima flamenca, Monasterio del Escorial)


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NOTA1: Durante las campañas de 1596 y 1597, los veteranos militares Manuel de Vega y Juan de Tejeda actuaron como consejeros militares adjuntos al archiduque Alberto. Don Alonso de Mendoza, que había regentado el mando de uno de los tercios españoles en la campaña de 1596, también colaboró como consejero militar del Archiduque durante el socorro de Amiens.

NOTA2: Roco de Campofrío indica que la muestra arrojaba la cifra de 26.509 soldados "sobre el papel", pero que serían unos 20.000 soldados totales efectivos. También la comparación de las muestras tomadas al ejército de campaña hispánico en 1596 y 1597 refleja un incremento en el número de efectivos "sobre el papel" para el socorro de Amiens:


        1596                                                1597 

   5.253 españoles                            3.340 españoles
   1.173 italianos                               1.657 italianos
   3.669 alemanes                             7.975 alemanes
   522 irlandeses                               1.549 irlandeses
   4.699 valones                                7.156 valones

   Total Inf. 15.316 soldados             Total Inf. 21.677 soldados

   Caballería 2.815 soldados             Caballería 4.797 soldados

Exceptuando los españoles e italianos, todas las demás unidades del ejército de campaña hispánico (valones, alemanes e irlandeses) muestran haber engrosado sus efectivos respecto a la campaña anterior.
Para la campaña de 1597 se realizaron reclutas de valones y alemanes: Así, el regimiento irlandés del coronel Stanley, que el año anterior tan sólo tenía en campaña 522 soldados, parece haber completado sus efectivos con reclutas valones. Roco de Campofrío se refiere a él como un regimiento "de infantería Irlandesa y Valona".
Para esta campaña de 1597 se trajo también un tercio italiano que pudo suplir las bajas italianas en Turnhout, en cambio los españoles no fueron reforzados. Por este motivo las unidades españolas en campaña aparecen reducidas de 5.000 hombres en 1596 a 4.000 en 1597 -3.300 de la muestra para el socorro y 800 que participaron con Hernán Tello en la captura de Amiens-, reflejando el desgaste (20%) al que se vieron sometidas estas unidades de élite del Ejército de Flandes en particular -poco propensas a deshacerse desertando y que formaban la punta de lanza de las ofensivas- durante la campaña de 1596, sobre todo en el sangriento asedio de Hulst.
Durante 1597, el archiduque Alberto no dejó de pedir refuerzos españoles, hallándose "y particularmente sin españoles" con los que reforzar el Ejército de Flandes. En carta fechada a 26 de junio de 1597, el Archiduque comunicaba al Rey, respecto a la llegada del tercio italiano de refuerzo, "pero faltan los españoles, que es el nervio principal de quien se saca todo el servicio". 

NOTA3: En carta fechada el 23 de octubre en Arras, un mes después del intento de socorrer Amiens y finalizadas las operaciones en el norte de Francia, el Archiduque comunicaba al Rey una relación de la totalidad del Ejército de Flandes, especificando el coste del mismo: Arrojando "sobre el papel" una cantidad total de 38.000 infantes y más de 7.000 jinetes.

   7.000 españoles

  •    5.000 en los 3 tercios
  •    1.229 en una compañía suelta
  •    1.102 en las guarniciones de los castillos de Amberes, Gante y Cambrai

   3.569 italianos
   16.000 alemanes
   10.000 valones
   1.000 borgoñones

7.213 jinetes, incluidos 1.138 lanceros y 390 arcabuceros montados españoles, siendo el resto italianos y naturales de los Países Bajos.


Al igual que Roco de Campofrío, el Archiduque indica la enorme diferencia de los soldados revistados "sobre el papel" y los que realmente había:

"Aunque en las muestras hay la gente que se apunta en esta relación, al efecto suele faltar mucho del número, y así para tener el que se presupone y conviene que haya, es menester añadir más de quince mil hombres, pues toda la infantería que se puede sacar en campaña de lo que al presente hay no pasa de otros tantos." (Relación del Archiduque al Rey, 23 de octubre de 1597).

La relación del Archiduque muestra el desgaste habido en la campaña para socorrer Amiens. Si al comienzo de la campaña se pudo reunir un ejército de operaciones efectivo de unos 20.000 hombres, al final de ella refleja que sólo puede reunir 15.000. Habiéndose perdirdo unos 5.000 hombres, ya sea por los combates (cerca de 1.000 muertos y heridos), ya sea por enfermedad o incapacitados por otras causas, y el resto por deserción o figurando simplemente como desaparecidos. Es decir, unas bajas del 25%, un desgaste moderado para un ejército en campaña de la época. 
El Archiduque vuelve a incidir en la necesidad de reforzar al Ejército de Flandes para la campaña siguiente, para ello pedia al Rey 6 o 7 mil españoles más, y además otro tercio de italianos que se pudiera reclutar en Nápoles. Así, en 1598 Sancho Martínez de Leiva trajo por mar 4.000 soldados españoles desde Galicia, que fueron distribuidos en los 3 tercios españoles.

domingo, 15 de octubre de 2017

El Ejército hispánico de Flandes en el sitio de Calais, en 1596


En una entrada anterior se hacía referencia a la expedición del archiduque Alberto a Flandes en los últimos meses de 1595. Y como el ejército expedicionario que lo acompañaba quedó reformado en Namur, a primeros de 1596, y sus efectivos pasaron a engrosar las unidades del Ejército de Flandes que estaban más disminuidas. Como cuenta Antonio Carnero, cronista y contador del Ejército de Flandes, tan sólo se salvaron intactas de la reforma 12 compañías de infantería española y 4 de caballería española e italiana.

Así, en 1596, con el Ejército de Flandes ya reforzado, el archiduque Alberto pasaría a la ofensiva tanto contra las Provincias Unidas, como contra Francia, cuyo Rey había declarado la guerra a España el año anterior.
Precisamente fue el conde de Fuentes, que ejerció el gobierno interino de los Países Bajos Españoles, hasta la llegada del Archiduque a Flandes, quien se hizo cargo de las operaciones militares durante la anterior campaña de 1595: capturó Chatelet, que se rindió tras un corto asedio; no pudo socorrer Ham, la cual fue asaltada por los franceses y la guarnición española e italiana degollada; venció a un ejército francés, al mando del señor de Villars, que trataba de socorrer Doullens; tomó al asalto y saqueó Doullens, cuya guarnición fue pasada por las armas en venganza por lo ocurrido en Ham; finalmente, tomó la ciudad de Cambrai, tras más de un mes de asedio.

En marzo de 1596, el Archiduque inició la nueva campaña, fijando como objetivo la plaza de Calais, con el fin de forzar al rey Enrique IV de Francia a levantar el asedio que imponía a La Fère.
A primeros de abril las tropas hispánicas toman posiciones en torno a la ciudad y comienzan el asedio. Tras tomar al asalto la posición conocida como el Burgo, se comenzó a cañonear las casas de la ciudad. El 17 de abril la guarnición francesa abandonó la villa y se retiró a la ciudadela; también se acordaron 6 días de tregua, finalizados los cuales se entregaría la plaza si ésta no era socorrida.
Acabada la tregua, y con la voluntad de los franceses de seguir resistiendo (tras recibir un pequeño socorro enviado desde Boulogne), el día 24 de abril se dio el asalto general a la ciudadela; no se dio cuartel, la fortaleza fue saqueada y la guarnición que la defendía fue degollada.


Juan Roco de Campofrío, que fue Vicario general del Ejército de Flandes y cronista del asedio, recoge la muestra que se tomó al ejército hispánico que sitiaba Calais, efectuada durante la tregua:

 "Porque he visto diversidad de Pareceres sobre el número de las gentes y ejército con que acometió esta Empresa su Alteza [el archiduque Alberto de Austria], quiero poner aquí puntualmente la que fue, conforme a la muestra que se tomó en veintidós de Abril, al tiempo que estaban suspensas las Armas [tregua del 17-23 de abril]:
 El tercio de Infantería Española del Maestre de Campo Don Agustín Mexías tiene diez y seis compañías y en ellas 164 oficiales y 1.316 soldados, que dellos son cosoletes [coseletes, piqueros con coraza] los 418 y mosqueteros los 283 y los demás arcabuceros y algunos entretenidos [oficiales reformados y nobles sin cargo o a la espera de él].
 El tercio de infantería española del Maestre de Campo Don Antonio de Zuñiga tiene ocho compañías y en ellas 87 oficiales y 949 soldados. Destos son cosoletes 297. Mosqueteros 139 y los demás arcabuceros y entretenidos.
 El tercio de infantería Española del Maestre de Campo Don Luis de Velasco tiene 14 Compañías y en ellas 150 oficiales y 1559 soldados. Destos son cosoletes los 448 y mosqueteros 290. Los demás Arcabuceros y Entretenidos.
 El tercio de infantería española del Maestre de Campo Don Alonso de Mendoça tiene 6 compañías y en ellas 74 oficiales y 608 soldados. Destos son cosoletes 287 y mosqueteros 183. Los demás son arcabuceros y entretenidos.
 De los dos castillos y presidios [guarniciones] de Amberes y Gante iban a esta facción [campaña] 346 soldados españoles, de manera que por todos son los soldados españoles: 5.253.
 De la Nación italiana: el tercio de infantería italiana del Marqués de Treviço tiene doce compañías y en ellas oficiales 101 y 1072 soldados, que destos son cosoletes 297. Mosqueteros 258 Los demás son arcabuceros.
 Regimiento de infantería [alemana] alta del Conde Vía tiene 12 compañías y en ella 216 oficiales y 1984 soldados, que destos son cosoletes 1789 y mosqueteros 263. En total italianos 2.200.
 El regimiento de infantería Alemana, del Coronel Theselinge tiene siete compañías y en ellas 126 oficiales y 1343 soldados, que destos son cosoletes 958 y mosqueteros 158 y los demás arcabuceros.
 El Regimiento de infantería Irlandesa y Valona del coronel Stanley tiene cinco compañías y en ellas oficiales 48 y soldados 474, que destos son cosoletes 128, mosqueteros 102. Los demás arcabuceros.
 El Regimiento de Valones de Mos [monsieur] de la Coquela tiene 10 compañías y en ellas 85 oficiales y 1410 soldados, y destos son cosoletes 530 y mosqueteros 253. Los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones del coronel Claudio Labarlota, de nación lorenés, hombre de humilde nacimiento, (...) que siendo barbero de una compañía, vino a ser Coronel de los de mayor nombre, tiene doce compañías y en ellas ochenta y ocho oficiales y 1114 soldados, que destos son cosoletes 204 y mosqueteros 219 y los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones de Mos de Grisón tiene 10 compañías y en ellas ochenta y cinco oficiales y 842 soldados, que destos son cosoletes 184, Mosqueteros 203. Los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones de Mos de Fresin tiene seis compañías y en ellas 56 oficiales y 648 soldados, que destos son cosoletes 121 y Mosqueteros 190 y los demás Arcabuceros.
 De más de los Regimientos dichos servían en el ejército tres compañías sueltas del País de Arctues [Artois], que tenían 29 oficiales y 342 soldados, que destos son cosoletes 57 y los demás arcabuceros.
 De manera que son por todos, oficiales y soldados infantes de todas naciones, que se hallaban en este ejército: quince mil trescientos y diez y seis.
 Caballería. Tenía así mismo 18 compañías de Caballos, las trece de lanzas y cinco de arcabuceros, que todas ellas tenían 172 oficiales y 1270 soldados, que destos eran lanzas 951 y arcabuceros 368.
 Más 9 Compañías de Caballos de las bandas de ordenanzas [caballería pesada, integrada generalmente por la nobleza del país], que tienen 99 oficiales y 1274 soldados, que junto este número con el de la infantería son todos diez y ocho mil ciento y veinte y uno."



General: Archiduque Alberto de Austria

Efectivos: (18.121 soldados, siendo cerca de 3.000 de ellos jinetes)


   Tercio español de Agustín Mejía
   Tercio español de Antonio de Zúñiga
   Tercio español de Don Luis de Velasco, futuro Conde de Salazar
   Tercio español de Don Alonso de Mendoza

   Regimiento valón de Antoine de la Coquelle
   Regimiento valón de Claude de La Barlotte
   Regimiento valón de Eustache d'Ognies, señor de Grusson
   Regimiento valón de Jean-Charles de Gavre, Conde de Frezin

   Tercio italiano de Ferdinando Loffredo, Marqués de Trevico

   Regimiento alemán del Conde Ludovico Biglia
   Regimiento alemán de Johann Tiesseling

   Regimiento irlandés de William Stanley

   Varias compañías sueltas españolas de las guarniciones, y valonas de la provincia de Artois


Caballería al mando de Ambrosio Landriano


Detalle de un tapiz que representa el asalto a los muros de Calais, en 1596. Entre el humo provocado por los disparos de arcabucería francesa, se dibujan las picas y, en primera línea de combate, varios "rodeleros", armados con espada y escudo, que luchan a uno y otro lado de la muralla. (Tapiz flamenco de la serie "Los Triunfos del Archiduque Alberto", Martin Reynbouts)


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NOTA1: Los tercios españoles e italianos reúnen una alta concentración de fuego, siendo por lo general 2/3 la proporción de arcabuceros y mosqueteros presentes en cada tercio, siendo el resto piqueros (coseletes).
La misma proporción de armas de fuego se observa para los regimientos valones e irlandés.
En cambio la proporción es inversa para los 2 regimientos alemanes, en los que se observa una proporción de 2/3 de piqueros por regimiento, siendo el resto arcabuceros y mosqueteros. En todas las unidades de infantería sigue siendo mayor la proporción de arcabuceros que de mosqueteros.

NOTA2: Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles se les arroja de media unos 200 soldados por compañía, en esta muestra la media estaría entre 100 a 150 soldados por compañía. 
A pesar de haber sido completados con los soldados que trajo el archiduque Alberto, el número de compañías y de efectivos por cada tercio de los españoles es muy desigual. Así, si el tercio de Velasco tiene 1.709 soldados totales (14 compañías), el de Mendoza tan sólo arroja 682 efectivos (6 compañías). 
El tercio italiano de Trevico, que también fue reforzado por efectivos italianos que trajo el Archiduque, arroja una media de 100 soldados por compañía. Lo mismo ocurre con el regimiento de irlandeses de Stanley, y con los regimientos valones (exceptuando el regimiento de Coquelle, que tiene una media de 150 soldados por compañía). En cambio los regimientos alemanes, muy nutridos, tienen de media 200 soldados por compañía.

NOTA3: Roco de Campofrío señala que el regimiento de Stanley estaba compuesto por soldados irlandeses y valones. Además por sus palabras se deduce que el regimiento de Biglia pudiera estar formado por soldados alemanes e italianos.

También señalar el desgaste al que estuvieron expuestas algunas unidades del Ejército de Flandes: Así, si el tercio de Zúñiga, en el socorro de París (1590), se componía de 24 compañías; en 1596 tan sólo tenía 8 compañías en campaña. 

sábado, 8 de julio de 2017

El Ejército hispánico de intervención en Francia, para el socorro de París, en 1590


A mediados del siglo XVI, tras finalizar la guerra franco-española con la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), comienzan una serie de guerras civiles en Francia -hasta ocho- donde se mezclan los motivos religiosos (lucha entre católicos y protestantes) con los políticos (la rivalidad entre las casas de Guisa y de Borbón por obtener la influencia en el Rey y el poder en la Corte).
Comenzada la Guerra de los ochenta años en 1568, ambos conflictos de alguna manera se retroalimentarán en determinados momentos a lo largo del siglo XVI, hasta que en 1598 se dan por finalizadas las luchas civiles en Francia.

En 1562 se inician las hostilidades en Francia, y Felipe II -libre de conflictos, y con el único frente abierto del Mediterráneo contra los turcos- envió apoyo a las tropas reales francesas. Un contingente español, al mando de Luis de Carvajal, combatió en las batallas de Vergt y Dreux (1562), así como en el asedio de Orleans (1563), contra los protestantes franceses.
En 1569, aparentemente sofocada la rebelión de los Países Bajos y reinando un breve periodo de paz, Felipe II de nuevo decide enviar ayuda al Rey francés, que estaba envuelto en la 3ª guerra de religión. Así el duque de Alba envió a Francia al Conde de Mansfeld, con un contingente militar del Ejército de Flandes, el cual combatirá en la batalla de Moncontour. 
Acordada la paz en Francia, en 1570, se produjo un acercamiento de la corte francesa con los hugonotes. Así el almirante Coligny, líder de los hugonotes franceses, se convirtió en consejero del rey Carlos IX de Francia. Coligny acordó de manera secreta con Luis de Nassau la invasión del sur de los Países Bajos, con unidades mercenarias francesas. El Almirante de Francia trataba así de desviar la atención de los conflictos internos de Francia con una conquista en el exterior.
En 1572, Luis de Nassau tomó Mons y Valenciennes, al mando de un pequeño ejército compuesto mayoritariamente por hugonotes franceses. Coligny envió un nuevo contingente de refuerzo de hugonotes franceses, al mando del señor de Genlis, que fue aplastado por las fuerzas de Alba.
La actitud del Almirante de Francia, quien presionaba al Rey para intervenir en los Países Bajos a favor de Orange, unido al recelo que despertaba en el partido católico por su influencia sobre Carlos IX, determinó los acontecimientos que llevarían a su asesinato y la llamada matanza de San Bartolomé. La 4ª guerra de religión comenzaba, y Felipe II se congratulaba por el alejamiento de la guerra con Francia, nombrando un embajador extraordinario para felicitar al rey Carlos IX de Francia "por el gran servicio que había prestado a la causa católica".

En Flandes se producirá un nuevo intervencionismo extranjero, tras los convulsos acontecimientos que desencadenan el saqueo de Amberes (1576) y la posterior retirada de los tercios españoles a Italia (1577).
En 1578, finalizada la 6ª guerra de religión, el duque de Anjou fue llamado por los valones católicos de los Países Bajos: Los Estados Generales acordaron ceder a Anjou algunas plazas de Hainaut, a cambio de ayuda militar. El duque de Anjou entró con sus tropas en los Países Bajos, pero Alejandro Farnesio se hizo cargo del gobierno de los Estados. Esta nueva incursión enemistó a Felipe II con el nuevo rey de Francia, Enrique III.
En 1580, finalizada la 7ª guerra de religión, de nuevo el duque de Anjou es invitado a los Países Bajos, esta vez por el Príncipe de Orange, para que se hiciera cargo de su gobierno y así desvincularse de España. De 1581 a 1583 opera en los Países Bajos un ejército auxiliar francés al servicio de los Estados Generales, al mando del duque de Anjou, quien ostenta el título de "Defensor de las Libertades de los Países Bajos".
La muerte de Anjou en 1584, heredero al trono, hizo que el rey Enrique III aceptara como sucesor al hugonote Enrique de Borbón, rey de Navarra. Ante esta situación se organiza la Liga Católica con el fin de evitarlo.
Estas intromisiones desde Francia, y la posibilidad de acceder al trono francés de un rey claramente hostil a los intereses de España, convencieron a Felipe II a apoyar a la Liga Católica (partido político y paramilitar cuyo principal valedor era el duque de Guisa). Con el tratado de Joinville (1584) España se comprometía a financiar económicamente de manera regular a la "Ligue".

De esta manera España impidió durante unos años la intervención desde Francia en la Guerra de Flandes, y se pudo dedicar a la conquista de los territorios rebeldes de los Países Bajos. Sin embargo, en 1588, la dinámica de conseguir doblegar las provincias rebeldes se vio truncada por los preparativos que Farnesio tuvo que realizar para la invasión de Inglaterra, que hizo que se desviaran recursos humanos y económicos para tal fin.
Y, en 1589, en el transcurso de la 8ª guerra de religión, el asesinato del rey Enrique III de Francia dejaba expedito el camino al trono francés del hugonote Enrique de Borbón, rey de Navarra.
Por el tratado de Joinville, Felipe II se comprometió a dar ayuda militar a la Liga en caso de necesidad. Y el rey de España ordenó a Farnesio realizar todos los preparativos necesarios para que el Ejército de Flandes interviniera de manera directa en apoyo de la Liga, con el objeto de levantar el asedio que las tropas de Enrique de Borbón imponían a París. De nuevo se frenaba la conquista de los territorios rebeldes, y se desviaban los recursos humanos y económicos hacia un nuevo frente. Los neerlandeses comenzaron a recuperar plazas, tras los reveses sufridos desde el año 1579. Y en el Ejército de Flandes empezaron a producirse motines ante la falta de pagas, los cuales serán crónicos a partir de este momento.
No obstante, una Francia unida y hostil implicaba que pudiera intervenir directamente en el conflicto de los Países Bajos, cogiendo al Ejército de Flandes entre dos frentes, con la consiguiente declaración de guerra y extensión de la misma a los territorios hispánicos de Italia y la propia Península. Situación que terminaría sucediendo a partir de 1630, tras finiquitar Francia los conflictos internos.


La "Colección de documentos inéditos para la Historia de España" contiene una relación del ejército enviado desde los Países Bajos Españoles para levantar el sitio de París, la cual termina con un lacónico "Dios les guíe":








General: Alejandro Farnesio, Duque de Parma

Segundo: Valentín de Pardieu, señor de La Motte

Efectivos: (Unos 13.000 infantes y 3.500 jinetes)


   Tercio español de Antonio de Zúñiga
   Tercio español de Alonso de Idiáquez

   Regimiento valón de Philibert de Rye, Barón de Balançon y Conde de Varax
   Regimiento valón de Farnesio, al mando del Teniente-coronel Antoine de Grenet, señor de Werpe
   Regimiento valón que fue del Conde Felipe de Egmont
   Regimiento valón del Conde Octavio de Mansfeld
   Regimiento valón de Emmanuel Philibert de Lalaing, Marqués de Renty
   Regimiento valón de Maximilian de Sainte-Aldegonde, Barón de Noircarmes

   Tercio italiano de Pietro Caetano (o Caetani)
   Tercio italiano de Camillo Capizuchi

   Regimiento alemán de Charles de Ligne, Conde de Aremberg y futuro Duque de Aerschot
   Regimiento alemán del Conde Florent de Berlaymont


Caballería al mando del Marqués de Renty y Jorge Basta (o Basti)


Cuadro que representa el socorro de París por las tropas coaligadas hispánicas y de la Liga. A la izquierda está mostrada la población de Lagny, que está siendo batida por los cañones, y la cual fue tomada al asalto -cruzando el río por un puente de barcas (representado en la pintura)- saqueada y la guarnición degollada. Al fondo se puede ver París y el ejército de Enrique de Borbón en formación. (Pintura anónima flamenca, Monasterio del Escorial)


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NOTA1: El Conde Felipe de Egmont había muerto ese mismo año en la batalla de Ivry, al mando de un contingente de la caballería de Flandes, enviado en socorro del duque de Mayena, general de la Liga Católica.