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lunes, 13 de septiembre de 2021

Complemento a Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa


En una entrada anterior sobre los Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa se indicaba la uniformidad en la indumentaria de alguna unidad en concreto, sobre todo unidades portuguesas. 
Para las unidades propiamente españolas podemos indicar que, durante gran parte de la guerra, usaban mayoritariamente vestidos de color "pardo", difiriendo poco del de un civil, y al igual que sus enemigos portugueses. Será hacia el final de la guerra cuando se intentará alguna clase de uniformidad regimental.   

Al parecer los Tercios provinciales fijos, que se decidieron formar en 1663, fueron dotados de uniformes de distinto color para cada uno de ellos, con el fin de distinguirlos en el frente. Así, en 1665, se pudo capturar a varios desertores del Tercio provincial de Madrid al ser reconocidos por sus vestidos de color rojo.
Esta decisión se mantendrá en el territorio nacional a lo largo de todo el siglo XVII: Así en 1677, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679), una consulta de las Cortes de Aragón señalaba que el tercio del duque de Monteleón lleva "librea amarilla", el tercio de la Diputación de Cataluña la lleva "colorada", el tercio del duque de Medina-Sidonia tiene librea o casaca azul, "y otro [tercio la] lleva verde". En 1678 el tercio de Aragón lleva "casaca de paño azul" y las vueltas de "bayeta común pajiza" o color amarillo. Todas estas unidades de infantería se encontraban sirviendo contra los franceses en el Principado de Cataluña.
 
Detalle de una pintura que reproduce un "Auto de Fe" celebrado en Madrid en 1680, el cual muestra varios soldados y oficiales con casacas amarillas. Todos llevan fajas y plumas coloradas, color distintivo del ejército español. Un oficial abanderado porta una bandera amarilla con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Se puede observar al tambor, y también un oficial al mando de la unidad: con "media armadura", escudo redondo o "rodela", espada y la banda roja. Además todos llevan un pañuelo anudado al cuello o "corbata", prenda que se ha ido introduciendo en la década anterior. (Francisco Rizi, hacia 1683, Museo del Prado, Madrid)
 

Sin embargo, en 1664, don Juan José de Austria, general del Ejército de Extremadura y promotor de los Tercios provinciales fijos, se quejaba -en carta dirigida a su padre el Rey- de la pobre calidad de los vestidos recibidos para sus soldados, comparando su aspecto con el de un simple pastor, y pidiendo al Rey que gastara más en la apariencia de sus soldados:

"He propuesto y suplicado tantas veces a V.Mg. la formación de los Tercios pagados [provinciales fijos], de que confío, (...) y ahora con ocasión de haber visto la calidad de vestidos, que ha traído el Pagador del tercio de Córdoba (que creo yo haría asco de ponérselos el más miserable pastor), (...) porque es cosa indignísima, que por el ahorro de doscientos reales más o menos en cada vestido, se vean estos pobres soldados, que tienen por inmediato dueño a V.Mg., peor tratados que el lacayo que sirve al más miserable amo (...)" (Badajoz, 18 de mayo de 1664)

Parece que el regimiento de la Guardia del Rey, que llegó al frente de Extremadura en 1660-1661, pudo disponer de algún tipo de uniformidad durante su corta presencia en Badajoz.
En 1660 el regimiento de la Guardia acude con el Rey a ratificar el tratado de paz con Francia, en la isla de los Faisanes, en la  frontera franco-española. Una relación del acontecimiento, escrita por el secretario Leonardo del Castillo, indica como estaba uniformado el regimiento de la Guardia del Rey: en la casaca o "sobrevesta", que era de color amarillo, lleva el escudo o las "armas" del Rey de España, y en los hombros la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. Así los describe:

"Tenían los soldados unas casacas amarillas, guarnecidas con franja de terciopelo ajedrezado de dos colores, y mirábanse en las partes opuestas que caían sobre los pechos y las espaldas las armas Reales bordadas con curiosidad y primor, figurándose también de los mismos torzales y matices en las que cubrían los hombros las cruces celebradas de Borgoña. Formaba una hermosa vista, lo que sobresalía este airoso traje en la alternativa de las picas y mosquetes y en la igual ordenanza de las hileras, y procedía en la frente del escuadrón el Duque de Veraguas con la misma casaca que los demás infantes y su pica."


Detalle de un grabado coloreado donde se muestra la ratificación de la Paz de los Pirineos (1659), en junio de 1660, en la isla de los Faisanes. Un puente une las dos orillas con la pequeña isla. También se muestra la disposición del regimiento de la Guardia española, y la caballería al mando de Baltasar de Urbina, venidos del ahora inactivo frente de Cataluña. (Escuela española del siglo XVII)
 
 
Vista por satélite de la actual isla de los Faisanes, en la desembocadura del río Bidasoa, en la frontera franco-española. Ya no están los puentes, ni el pabellón que se construyó para la rúbrica de los acuerdos de paz. (Fuente: Google Earth)
 
 
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NOTA1: La decisión de crear los Tercios provinciales fijos se tomó en septiembre de 1663, al conocerse el desastrado final de la campaña militar en Portugal, donde el Ejército hispano de Extremadura fue derrotado en la batalla de Estremoz (o Ameixial para los portugueses). Los Tercios provinciales fijos eran de carácter permanente y asignados a una provincia en concreto, que asumiría los gastos de mantenerlo. 
Los Tercios provinciales fijos fueron 5 al inicio, y se conocerían por el nombre de la provincia donde se reclutaba y se financiaba: tercio de Toledo; de Valladolid y Burgos; de Madrid; de Sevilla; y el de Córdoba y Jaén. Sin embargo, estos tercios tardaron en ser reclutados y no pudieron estar operativos hasta 1667, cuando ya era demasiado tarde para cambiar el rumbo de la Guerra con Portugal (1640-1668).
 
NOTA2: Si bien se parece observar hacia la década de 1670 una variedad de colores para cada tercio español en el frente peninsular (rojo, azul, verde, amarillo...), como vimos en una entrada anterior, en esta misma década, y las siguientes del siglo XVII, los tercios españoles en Flandes fueron ataviados con uniformes de color "gris-blanco", estadarizándose este color para todo el ejército español a comienzos del siglo XVIII. En Italia parece que, hacia el último tercio del siglo XVII, la mayoría de las unidades españolas vestían casacas "encarnadas" o de color rojo.   
 
NOTA3: En Mérida se documenta el alojamiento en sus casas del regimiento de la Guardia real, y el de su Teniente-coronel, el duque de Veragua, en agosto de 1661. La población extremeña ya había tenido que alojar en mayo de ese mismo año al tercio del conde de Gattinara.
 
A comienzos de 1661, figura así la plana mayor del regimiento de la Guardia de S.M. en Extremadura:

Teniente Coronel: Pedro Nuño Colón de Portugal, Duque de Veragua
Sargento-mayor: Juan Blas de Agriano
Ayudante del Sargento-mayor: Antonio Cantalapiedra

El regimiento se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela
   Compañía tenienta coronela
   Félix Pardo de la Costa
   Juan Miralles
   Don Juan Zurita y Mendoza
   Don Bartolomé de Agreda
   Manuel de Fonseca
   Miguel Tio Colomino
   Don Pedro Olivera
   Ignacio Ruiz de Murillo
   Don Antonio Feijoo
   Antonio Cardoso
   Marcelo Ruiz de Avila
   Juan Pino
   Francisco Barrosano

Cirujano-mayor: Felipe de la Fuente
Capellán-mayor: Juan Camacho Contreras
Tambor-mayor: Bartolomé Zamorano

2 compañías agregadas del Tercio "viejo" de la Armada del Mar Océano, al mando de los siguientes Capitanes:

   Don Pedro Bravo de Hoyos
   Don Pedro Cárdenas y Guzmán
 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Uniformes de la Guerra de los ochenta años: Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637)


Durante la guerra de los ochenta años existen las mismas particularidades observadas en una entrada anterior, referida a la guerra de los treinta años.

Hacia la década de los años 30 del siglo XVII no existían los ejércitos uniformados y sólo las peculiaridades propias del armamento que debían portar los soldados era lo único que los diferenciaba de los civiles.

  • En la infantería, a lo largo del siglo XVI y XVII, piqueros, arcabuceros y mosqueteros irán simplificando las protecciones defensivas (casco y armadura) que llevaban, incluso desaparececiendo por completo en los casos de los arcabuceros y mosqueteros.

Detalle de un piquero y un mosquetero hispánicos en el sitio de Ostende (1601-1604); el piquero lleva cintas en las rodillas de color rojo, color identificativo del ejército español. (Sebastian Vrancx)

  • En la caballería, también a lo largo del siglo XVII, la caballería pesada -Bandas de ordenanza ("Bandes d'ordonnance")- y la caballería ligera -lanceros, coraceros y arcabuceros montados- también irán simplificando las protecciones defensivas. Las Bandas de ordenanza estaban formadas por la nobleza de los Países Bajos. Los lanceros, que, al finalizar el siglo XVI, habían desaparecido del ejército holandés, perdurarán un tiempo más en el Ejército de Flandes, para desaparecer en el transcurso del siglo XVII. 

Detalle de un arcabucero montado, un lancero y un coracero en el sitio de Ostende; el lancero porta un banderín de color rojo, y el coracero lleva 2 pistolas, espada y faja de color rojo, distintivos necesarios al entrar ambos en combate "cerrado" con el enemigo. (Sebastian Vrancx)

  • Las unidades de dragones que, mediada la década de los años 30 del siglo XVII, aparecerán en los ejércitos de la Monarquía española en los frentes de Italia y de Cataluña, no llegarán oficialmente a los Países Bajos hasta la década de 1670, tanto en el Ejército español de Flandes como en el Ejército de las Provincias Unidas. En los primeros años de la guerra, en el siglo XVI, había unidades de caballería más ligeras: los estradiotes, o caballería mercenaria reclutada en Albania, que llevarían sus indumentarias nacionales.


Es a finales del siglo XVII cuando ya aparecen las distintas unidades ataviadas con uniformes regimentales. Incluso, en la última década del siglo XVII, se puede ya hablar de colores nacionales en la indumentaria de los regimientos. Así, en 1671, se encarga la fabricación de 4.000 casacas "grises", con las vueltas de la casaca en color rojo, para los tercios españoles de Flandes. Si bien, puede que en la década de 1660 se empezara a uniformar alguna unidad, como se refleja en alguna pintura.
Durante la Guerra de Luxemburgo (1683-1684) la infantería española del Ejército de Flandes estaba ataviada con vestidos de color "gris-blanco" con las vueltas en diferentes colores para cada tercio, al igual que el regimiento mercenario alemán del Marqués de Trichateau; sin embargo, el tercio mercenario escocés de Henry Gage vestía una casaca amarilla con vueltas encarnadas. Y el tercio italiano del marqués de Torrecuso vestía una casaca azul.
En 1701, al comienzo de la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), casi la totalidad del Ejército hispánico de Flandes estaba ataviado con uniformes de color "gris-blanco", con vueltas en diferentes colores para cada regimiento, color característico del uniforme del ejército español hasta iniciado el siglo XIX.

 Detalle de un regimiento español en la batalla de Almansa (1707).  Los soldados aparecen ataviados con los uniformes "gris-blanco", que ya serán característicos del ejército español durante todo el siglo y parte del siguiente. Las banderas portan la cruz de Borgoña o de San Andrés, de color rojo. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)


En el caso de las Provincias Unidas, los primeros uniformes regimentales aparecen, sino antes, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679). Parece que una parte de la infantería neerlandesa que participó en la guerra estaba vestida con prendas de color azul, y vueltas en diferentes colores. Por ejemplo, en 1678, un contrato fue hecho con los comerciantes de telas y Enrique Casimiro II de Nassau para el suministro de casacas azules con vueltas encarnadas, y pantalones colorados, para vestir a su regimiento frisón. En 1692, se enumera un envío de vestidos azules para el mismo regimiento.
Por contra, el regimiento del Conde de Horn es reportado en 1674 vistiendo casacas de color azul oscuro con vueltas encarnadas. En 1693, el mismo regimiento estaba uniformado con una casaca gris claro con vueltas en azul claro.

Para 1691, al comienzo de la Guerra de los 9 años (1688-1697), varios regimientos estaban uniformados con casacas de color blanco (L'Ecluse, van Salm, Birckenfeld...), rojo (Waldeck, Fagel...), azul (Guardia holandesa, Nassau-Frisia y la brigada sueca a sueldo de las Provincias Unidas).
En 1701, con la Guerra de Sucesión Española en ciernes, gran parte del ejército neerlandés estaba uniformado con casacas de color "blanco" y de color "gris", reservándose otros colores para los regimientos mercenarios o de extranjeros a su servicio. Así la brigada escocesa llevaba casacas de color rojo y los mercenarios suizos la llevaban de color azul.
Hacia la mitad del siglo XVIII, la infantería holandesa adoptará las casacas de color azul, que será el color característico del uniforme del ejército neerlandés hasta el inicio del siglo XX.

Detalle de la batalla de Almansa, que muestra un regimiento inglés (centro, tapado por el humo y sólo visible por las banderas) y dos regimientos holandeses (izquierda y derecha), que conforman una brigada. Los holandeses también llevan uniformes "gris-blanco", ello daría importancia a las banderas como factor distintivo, las cuales portan las "corbatas" o telas de un determinado color (en este caso amarillo) atadas a la moharra. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)



SIMBOLOS DE IDENTIFICACION EN EL SITIO DE BREDA (1637)

Como viene indicado en la entrada anterior, al no existir una uniformidad clara en los ejércitos de los siglos XVI y XVII, y que a los soldados se les proveía de ropa cada "tantos años" en la medida que se podía, se tenía que adoptar los símbolos de distinción propios y tradicionales en cada ejército. Estos comúnmente se han utilizado desde la antiguedad, como las banderas, los adornos específicos del soldado, y "señas" y "contraseñas" adoptadas en batallas y asedios.


1- BANDERAS Y ESTANDARTES

Henry Hexham, oficial del regimiento inglés de Goring, que combatió en el asedio, al referir la salida de la guarnición hispánica de Breda, señala que los soldados borgoñones y valones, que iban en vanguardia, portaban las banderas con la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña en su campo:

"(...) first there marched in their Avantguard 42 rankes of musketteirs five in ranke, consisting of Burgonians, Walloons and some other nations, all ranged under 16 Burgonian Coullours, (...)"

Las pinturas de esta época, la década de los años 30 del siglo XVII, muestran algunas de las banderas hispánicas de infantería simplemente con el campo colorado, aunque posiblemente tuvieran algún motivo religioso o el aspa de Borgoña en otro color.

Pintura que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer plano, los oficiales -a caballo y con fajas rojas- y los soldados -portando picas y las banderas-; al fondo de la columna, varios carromatos, transportando a los civiles, los heridos y enfermos, y los enseres. (Hendrick de Meijer)


Otro cuadro de Meijer mostrando la salida de la guarnición. En el extremo izquierdo se muestra el carruaje ("closse coach") en el que salió el gobernador Gomar de Fourdin, enfermo de fiebre. En la pintura se ven varias banderas de la guarnición de Breda.


Hexham también menciona que, entre la guarnición de Breda, desfiló un grupo de frailes capuchinos portando una cruz roja, adornada con un martillo, clavos, y una corona de espinas:

"(...) bearing a redd wooden crosse in signe of the passion, having hanging upon yt, a rodd, a hamer, a paire of tongs, nailes, a spunge, and a crowne of thornes, (...)"

Isaac Beausobre, en las "Memorias" de Federico-Enrique, también menciona a los capuchinos, que salieron "portant un grand Crucifix". (Grabado anónimo neerlandés)


En cuanto a los holandeses, en las pinturas y grabados representando el asedio, se muestra la bandera tricolor de las Provincias Unidas.

Izquierda: Detalle de las obras de asedio en torno a Breda, mostrando la bandera tricolor de la República de las Provincias Unidas. (Hendrick de Meijer)
Derecha: Detalle de un grabado que muestra un grupo de soldados holandeses asediando a Breda, con la bandera tricolor de la República. (Anónimo neerlandés del siglo XVII)


2- BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

Hexham describe a la guarnición española, todos los oficiales tenían bandas rojas, y los soldados con cintas rojas y azules.

"(...) all the officers having redd skarfes about them, and the souldiers redd and blew [blue, azul en inglés antiguo] ribbands:"

Las cintas azules portadas por los soldados hispánicos -además de las rojas, el color identificativo del ejército español- pudieran haberse adoptado a mayores para los combates previos o un combate concreto de los días anteriores.

Detalle de un tercer cuadro de Meijer, que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer término, los oficiales a caballo y con fajas rojas; después, los carros y carromatos; siguiendo, los soldados. 


En un grabado anónimo holandés se muestra a uno de los soldados españoles portando en sus ropas lo que parece una cruz de las Ordenes militares españolas (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa), también pudiera ser la cruz o "aspa" de Borgoña cosida a los ropajes del soldado. En ambos casos se trata de un motivo distintivo que le diferenciaba de los soldados enemigos.

Soldado español llevando un hábito de alguna de las Ordenes militares españolas, o una cruz de Borgoña cosida en el pecho. Detrás de él, una bandera con la cruz o "aspa" de Borgoña. (Grabado anónimo neerlandés)


En lo referente al ejército neerlandés, Herman Hugo, capellán militar jesuita de Espínola y cronista del asedio de Breda de 1625, indica los colores que solían llevar, cuando un contingente holandés trató de pasarse por españoles con la intención de tomar Amberes por sorpresa:

"(...) les mandó [Brouchem, capitán de caballos-corazas y drosarte de Bergen-op-Zoom] quitar a todos las bandas azules y naranjadas, que suelen traer los que sirven a los Estados [de las Provincias Unidas], y poner otras rojas como la gente de su Magestad;"

El uso de bandas, fajas y plumas naranjas y azules, por parte de los holandeses, viene refrendado en multitud de pinturas del siglo XVII.

Oficiales de la guarnición de Maastricht, en 1638. Dos de ellos llevan bandas naranjas y plumas azules en el sombrero, un tercero porta una banda azul y una pluma naranja en el sombrero. (La traison de Maestricht, anónimo, escuela neerlandesa del siglo XVII)


Compañía de la milicia de Amsterdam, en 1637. Los oficiales (capitán, teniente y alférez) llevan bandas naranjas; los suboficiales, azules; y los piqueros llevan fajas azules. (La Compañía del capitán Reinier Reael y el teniente Cornelis Michielsz, Frans Hals y Pieter Codde)


Por otra parte, en los cuadros del siglo XVII también se muestra en menor medida el uso, en las bandas y fajas de los oficiales, de otros colores como el blanco, verde oscuro, azul oscuro o negro.

Compañía de la milicia de Haarlem, en 1639. Varios de los suboficiales -que portan alabardas y partesanas, armas que señalan su rango- llevan bandas de color blanco. (Oficiales y suboficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


Retrato de la milicia de Amsterdam, en 1632. Todos portan bandas de color verde oscuro. (La Compañía del capitán Allaert Cloeck y el teniente Lucas Jacobsz, Thomas de Keyser)


Algunas pinturas de la milicia cívica muestran una combinación en los colores de las bandas; por ejemplo, naranja-blanco o los colores nacionales naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los colores.

 Retrato de la milicia de Haarlem, en 1616. El oficial -a la izquierda- lleva una banda naranja, y los suboficiales llevan en las bandas una combinación de color rojo-blanco, los colores de la ciudad de Haarlem. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


 Retrato de la milicia de Haarlem. Los suboficiales llevan bandas con los colores naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los mismos. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Adrián, Frans Hals)


3- "SANTO Y SEÑA"

Los españoles utilizarían el famoso "Santiago y cierra España" en los combates. Al igual que en otros asedios, también se acordaría una "seña" y "contraseña" que se cambiaría cada día, con el fin de evitar sorpresas y asaltos nocturnos, y también con el objeto de conocer amigos de enemigos en las salidas de la guarnición. 



EL UNIFORME EN LA GUERRA DE LOS OCHENTA AÑOS

Aunque no existía el uniforme en los ejércitos de la época, y se tenía que recurrir a símbolos identificativos que los distinguiera del enemigo, dos cuadros de comienzos del siglo XVII muestran algunas pequeñas unidades uniformadas del mismo color:

En una pintura de Sebastian Vrancx, datada aproximadamente entre los años 1615 y 1620, que muestra soldados españoles o pertenecientes al Sacro Imperio Germánico descansando tras una marcha, parece indicarse algún tipo de uniformidad en algunas compañías: Los soldados mostrados al fondo de la escena parecen llevar indumentaria de color gris o de colores oscuros, mientras que los soldados que descansan en el primer plano portan en su mayoría chaquetas amarillas, aunque podrían tratarse en algunos casos de cotas de cuero.





Otra pintura de Vrancx, realizada hacia 1610, también muestra soldados españoles o del Sacro Imperio Germánico haciendo un alto durante la marcha. Algunos mosqueteros y piqueros son mostrados con chaquetas amarillas o de cuero, y calzones o pantalones azules, mientras otros portan vestidos de color azul.





También las pinturas que representan las milicias cívicas de las ciudades holandesas denotan una cierta uniformidad en las distintas compañías, que quizá fuera extrapolable a algunas compañías del ejército de campaña. Dos cuadros, que representan a la milicia cívica de La Haya, muestran alguna especie de uniformidad y podrían ser representativos del ejército en campaña:

La milicia cívica de La Haya, con los oficiales con distintivos naranjas, y donde, aunque aparece algún soldado con indumentaria amarilla, parece predominar los vestidos negros. En segundo plano se observa una bandera de color negro. (La segunda salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 26 de febrero de 1643, Paulus Lesire)


La milicia cívica de La Haya. Predomina la indumentaria gris en los mosqueteros; los oficiales llevan chaquetas amarillas o de cuero, calzones o pantalones grises, y bandas de color blanco, aunque hay una banda de color naranja y otra de color azul. (Salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 29 de Enero de 1643, Sybrand van Beest)

Detalle de la pintura anterior, mostrando a un mosquetero con prendas grises, escribiendo, acompañado de su perro. Un oficial, con banda naranja, parece ordenarle que acuda a la formación. Pudiera tratarse también de un soldado realizando las anotaciones indicadas por el oficial.

 Detalle de la pintura anterior que muestra un grupo de piqueros en formación, más o menos llevando una misma uniformidad: casco, coraza, chaquetas de cuero y calzones o pantalones de color gris.


Otra pintura, que esta vez sí representa el ejército holandés en campaña, muestra a los piqueron con vestidos claros o "gris claro", mientras los mosqueteros parecen llevar vestidos de color "azul-gris". Se ven bandas naranjas en oficiales y soldados.

Detalle de piqueros y mosqueteros holandeses en el asedio de Bois-le-Duc (s'Hertogenbosch), en 1629. Parece prevalecer en la mayoría de sus vestidos una cierta tonalidad de colores de grises y azules. No mostrado en el detalle, se encuentran el Príncipe de Orange -con la banda naranja de general, y bastón de mando- y el conde Ernesto Casimiro de Nassau, con faja naranja y pluma verde en el sombrero). (Pauwels van Hillegaert)  


Los 3 cuadros están localizados temporalmente antes y después del último sitio de Breda (1637), pudiendo ser representativos de la indumentaria militar holandesa de 1629 a 1643.

De todos modos, aunque algunas unidades estuvieran uniformadas de un mismo color, éstas diferirían unas de otras, y ni siquiera se llegaría a una uniformidad regimental y mucho menos "nacional".
También las unidades que estuvieran uniformadas de un mismo color al principio de la campaña, los incidentes, combates y percances de la misma, haría que fueran irreconocibles en poco tiempo, y que no hubiera ni siquiera dos soldados con el mismo atuendo.

En cuanto a las unidades de la guardia de los generales, tanto españoles como holandeses, éstas se mantendrían perfectamente uniformadas. La indumentaria de las unidades de la guardia española en Flandes era de color amarillo; mientras las unidades de la guardia del Príncipe de Orange, en las representaciones pictóricas de ésta misma época, parecen ser mostradas vestidas de color oscuro.

Detalle mostrando la entrada del Cardenal-Infante don Fernando de Austria en Amberes, en abril de 1635. Aquí se muestra a la guardia del Cardenal-Infante, con alabardas y con un "capotillo", o una "sobrevesta", de color amarillo. (Cornelis de Wael)


Detalle de la guardia de Mauricio de Nassau, príncipe de Orange. La guardia viste de negro y porta alabardas. (Adam van Breen)



miércoles, 12 de junio de 2013

El restablecimiento del cuerpo de Mosqueteros de la Guardia


En 1657, el nuevo rey Luis XIV decide formar de nuevo una compañía de los mosqueteros montados para las tropas de su "Casa Real". Y esta vez el Cardenal Mazarino sí consigue colocar al mando a su sobrino, Felipe Mancini, duque de Nevers.

La compañía se vuelve a crear en las mismas condiciones que su predecesora, siendo el Capitán nominal el propio Rey, y su propietario sobre el terreno el Teniente-capitán. La compañía queda fijada en 150 hombres.

En 1659 acuden con el Rey a la firma del tratado de paz con España, en la isla de los Faisanes, en la  frontera franco-española. Una relación española del acontecimiento da muestra de su presencia, así como de la presencia de los mosqueteros de la guardia del Cardenal Mazarino:

"La cabeza del puente, paso a la isla, está coronada de muy bizarros y lucidos mosqueteros. Correspondientemente de la parte de Francia están dispuestas las compañías de las guardias del señor Cardenal, con su capitán, Monsieur de Besmont, adornadas de librea colorada, bordadas de plata en las casacas las armas de su Eminencia. Y también la cabeza de su puente la cubren mosqueteros con librea del mismo color, unas y otros lucidamente repartidos por dar la campaña disposición a ello y hermosearla la color y lo bruñido de las armas."

Detalle de un grabado de la Paz de los Pirineos, donde se muestra el puente y la disposición de las guardias en la parte francesa. 


Los Tenientes-capitanes de la compañía de los mosqueteros fueron:

   Felipe Mancini, duque de Nevers (1657-1667)
   Charles de Batz Castelmore, conde d’Artagnan (1667-1673)
   Louis de Forbin (1673-1684)
   Louis de Melun de Maupertuis (1684-1716)
   Louis de Montesquieu, conde d’Artagnan (1716-1728)
   Comte d’Avejan (1729-1738)
   Pierre-Joseph de La Chapelle, marqués de Jumilhac (1738-1767)
   Conde de La Cheze (1767-1775)

Los mosqueteros de la guardia en un grabado de 1660, que muestra la entrada del Rey y la Reina en París. 


En 1665 se crea oficialmente la segunda compañía de los mosqueteros del Rey, en base a la compañía de la guardia del Cardenal Mazarino, que, a su muerte en 1661, fue cedida al Rey de Francia. Esta compañía fue conocida como los "mouquetaires noires" o "mosqueteros negros" debido al color de los caballos, en contraste de los caballos grises de la primera compañía.


Los Tenientes-capitanes de la segunda compañía de los mosqueteros fueron:

   Edouard-François Colbert de Maleuvrier (1665-1672)
   François de Montbron, Conde de Tourvoye (1672-1674)
   Henri de Hautfaye, Marqués de Jauvelle (1674-1692)
   Jean de Grade d’Agoult, Marqués de Vins (1692-1716)
   Jean de Montboissier-Beaufort, Marqués de Canillac (1716-1729)
   Philippe-Claude, Marqués de Montboissier-Beaumont (1729-1754)
   Charles-Yves-Thibaut, Marqués de La Riviere (1754-1766)
   Charles-Philippe-Simon, Vicomte de Montboissier (1766-1775)


A partir de 1665, las tropas de la Casa Real o "Maison du Roi" se convierten en una élite en el campo de batalla y como tal participan en todas las campañas del Rey Sol:

En la Guerra de la Devolución (1667-1668) acompañaron al rey en la invasión de Flandes. En el asedio de Lille (1667) participan activamente, junto con otras unidades, en el asalto a una media luna de la muralla. El mando de los mosqueteros en el asalto es del Señor de Montbron, teniente (o tercero en el mando, tras el Rey y tras el teniente-capitán) de la segunda compañía.

En 1669, un destacamento de ambas compañías, al mando nuevamente de Montbron, teniente de la segunda compañía, participa en el socorro francés a la ciudad veneciana de Candía, en la isla de Creta, que estaba asediada por los turcos.

En la Guerra con Holanda (1672-1679) participan junto al rey en la invasión de los Países Bajos (1672), sitio de Maastricht (1673), la campaña del Franco-Condado (1674), represión de la revuelta de los "bonetes rojos" en Bretaña (1675), sitio de Condé (1676); asalto a Valenciennes, y sitios de Cambray y Saint-Omer (1677), la toma de Gante e Ypres (1678).

En 1672, la "Maison du Roi", con los mosqueteros del rey, fue la primera unidad del ejército francés en cruzar el Rin, frente al fuego de los cañones de la orilla opuesta. (Joseph Parrocel, Versalles)

Asedio de Maastricht (1673). El real conde d'Artagnan, que inspiraría a Dumas para el ficticio personaje de su inmortal novela, murió asaltando la brecha de la muralla de esta ciudad neerlandesa. (Pintura de Jan Wyck)

Sitio de Gante en 1678. (Detalle mostrando a los mosqueteros de la guardia, obra de Joseph Parrocel)


En 1684, acompañan al rey a una nueva invasión de Flandes, participando en el asedio de Luxemburgo.

En la Guerra de los 9 años (1688-1697) un destacamento de ellos participa en el asedio de Philippsburg (1688), acompañan al rey al sitio de Mons (1691) y al sitio de Namur (1692); por último, un destacamento participa en la toma de Ath (1697).

En la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), realizan las primeras campañas en Flandes, al mando de los mariscales Villeroy y Boufflers. Dentro de la "Maison du roi" participan en la batalla de Ramillies (1706), la batalla de Oudenaarde (1708) y la batalla de Malplaquet (1709). El resto de las campañas de la guerra las realizan al mando del mariscal Villars, participando en la batalla de Denain (1712).

Revista de los "mousquetaires noirs" en el campo de Sablons, 1729. (Pintura de Paul Ponce Antoine Robert de Sery)


Durante el resto del siglo XVIII verán poca acción. Durante la Guerra de Sucesión Austríaca (1740-1748) participan en las emblemáticas batallas de Dettingen (1743) y de Fontenoy (1745). Finalmente, en 1775, ambas compañías son disueltas, alegando causas económicas. Por dos veces el cuerpo de mosqueteros de la guardia volverá a ser creado, para ser definitivamente disuelto en 1816.


Escaramuza entre caballería inglesa y la guardia francesa en 1760, obra de David Morier.


La iconografía pictórica de los Mosqueteros de la Guardia durante el siglo XVIII es mucho más rica y abundante que en el siglo anterior.

Alto de los Granaderos a caballo de la "Maison du Roi" en 1737, obra de Charles Parrocel. Este detalle del cuadro muestra a un mosquetero de la primera compañía.


Mousquetaire noir, cuadro anónimo.