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jueves, 31 de enero de 2019

Diario de Erich Lassota de Steblovo durante la primera campaña de las islas Azores, en 1581


Prosigue la relación del diario del soldado silesiano Erich Lassota de Steblovo (o von Steblovo, germanizado como von Steblau) para el año de 1581. Una vez conquistado Portugal en 1580, los rebeldes portugueses se hicieron fuertes en algunas de las islas de las Azores, recibiendo allí ayuda militar desde Francia e Inglaterra.


Detalle de un grabado que muestra un coronel de un regimiento alemán, hacia la segunda mitad del siglo XVI. El coronel del regimiento ("Obrist", "Obrister" u "Oberst"), montado a caballo y con bastón de mando, está acompañado de su guardia de alabarderos ("Hellebardiere"). (Grabado de Johann Theodor de Bry)

 Detalle del mismo grabado anterior, de Johann Theodor de Bry, donde se muestra un alférez alemán, o "Fähnrich", portando la bandera. Junto a la bandera se muestran dos "doble-pagados" o "doppelsöldner", soldados alemanes de élite que luchaban en primera línea, y por lo cual recibían doble sueldo. Los doppelsöldner portan sus característicos mandobles -enormes espadas a dos manos- o "Zweihänder". También se muestran dos músicos: el pífano ("Pfeifer") y el tambor ("Trommler").


Steblovo relata cómo a comienzos de 1581 es enviado a diversos sitios del norte de Portugal, llegando a Galicia, donde recorre algunas de sus villas y ciudades:

 "El 5 de Enero salí de Lisboa en un barco, con los buenos compañeros Sr. Hans Weigand, capellán de campo, Stoghammer [Sigmund Steighammer], capitán; (...)
 El 9 del mismo vinimos a Tomar (villa grande), tres millas distante, donde cominos; (...)
 El 11 de Enero vinimos a Coimbra (ciudad), una milla y media. Es una grande y hermosa ciudad, (...)
 El 14 de Enero, no admitiéndonos en Porto [Oporto], por motivo de la mortandad [peste], pasamos más adelante desde la Villa Nova, una milla, (...)
 El 15 de Enero fuimos a una venta, a dos millas, donde comimos. De allí, por el río de Bissala [Vizela], hasta Guimerais [Guimaraes] (villa grande y murada), dos millas. Aquí estuvieron anteriormente las cuatro banderas [compañías] alemanas y el regimiento [tercio] de D. Rodrigo Zapata, que antes pasó por Braga.
 El 16 y 17 de Enero descansamos allí.
 El 18 del mismo salí de Guimerais con los Sres. Hans Weigand, Maximiliano Puschmann, Wolf Oberhofer, y Miguel Weichsler, y todos nos fuimos a Braga (ciudad), dos millas distante. (...)
 El 21 del mismo adelantamos hasta el río de Coyro [Coura], una milla; luego hacia Valenza (villa murada), (...) donde comimos. Desde allí, sobre el río Minio [Miño], que separa la Galicia de Portugal, navegamos hasta Tuy (ciudad de Galicia, sobre el río de Valenza); luego a Porigno [Porriño] (villa), dos millas.
 El 22 anduvimos hasta Rotondella [Redondela] (villa grande), situada a dos millas sobre el mar.
 El 23 de Enero nos marchamos hasta Ponte San Pablo (aldea), una milla. (...) luego a Pontevedra (villa grande murada), dos millas. (...)
 El 24 de Enero adelantamos a Portella [Portela] (lugar), una milla; luego a Caldas de Rey, dos millas, donde comimos. (...)"

Llegan a Santiago de Compostela, donde visita la catedral:

 "El 25 de Enero fuimos de Padron a Santiago de Compostela (ciudad), a cuatro millas distante.
 El 26 del mismo nos quedamos en Compostela.
 De lo que hay que ver en Santiago, y de que modo está dispuesto:
 En primer lugar, la iglesia de Santiago es un hermoso, magnífico y suntuoso edificio, (...)
 Debajo del altar mayor, dorado de puro oro o plateado, y con una hermosa reja alrededor, descansa el cuerpo de Santiago Mayor, apóstol, con Teodoro y Anastasio, sus dos discípulos.
 Sobre el altar está colocada una estatua de Santiago; encima cuelga una grande y dorada corona, que le acostumbran poner los peregrinos. (...)"

Catedral de Santiago de Compostela. (Foto del autor)


También describe el llamado Hospital de los Reyes Católicos:
 
 "Cerca de la iglesia hay un magnífico y rico hospital, en que los peregrinos, pagando o sin pagar, están cuidados según su clase y calidad. (...)" 

El llamado Hospital de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela. (Foto del autor)


Vuelven de nuevo a Portugal:

 "El 27 de Enero volvimos de Santiago a Padron, cuatro millas.
 El 28 del mismo fuimos a Caldes
[Caldas de Rey], tres millas, donde comimos, y luego a Pontevedra, tres millas distante. (...)
 El 1.º de Febrero proseguimos hasta Braga, cuatro millas y media, en que comimos; después a Guimerais, tres millas, donde quedamos algún tiempo."

Descansan en Guimaraes, donde se produce un incidente violento entre los soldados alemanes y los españoles, que es aplacado por el maestre de campo Rodrigo Zapata:

 "El 7 de Febrero, los españoles de Guimerais empezaron un alboroto contra los alemanes; un soldado de la bandera de Arzt cayó mortalmente herido; el Sr. Jorge Merl recibió una descarga en la cara con una carabina cargada de piedras; más de ocho soldados sufrieron heridas, y también varios españoles; hubieran ocurrido muchas más desgracias de ambas partes si D. Rodrigo Zapata y el teniente coronel con los capitanes [alemanes] no hubiesen intervenido."

Los soldados alemanes son enviados a Oporto, que Erich Lassota describe con todo lujo de detalles:

 "El 9 de Febrero salimos otra vez de Guimerais, yo, el Sr. Hans Weigand y Miguel Weichsel [Michel Weichel o el anterior Michel Weichsler], y nos fuimos a Ventas de Carnero, cuatro millas.
 El 10 del mismo seguimos una milla, hasta Alfena, (...) y después a Porto (ciudad), una milla. Este último es una ciudad hermosa, grande e industrial, situada sobre el río Duero, que desemboca en el mar, (...) y cerca un pequeño castillo, llamado San Juan. La ciudad está cercada de hermosa, ancha y fuerte muralla, construida de piedra maciza con sus bastiones y baluartes; (...)"

Vista de la ciudad de Oporto en el siglo XVII, con las murallas a las que se refiere Steblovo. La pequeña población de Vila Nova se encuentra al otro lado del Duero. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


En una pequeña localidad cercana, Lassota refiere que fue atacado por la noche por unos asaltantes, de los que se salvó a duras penas:

 "El 12 del mismo seguimos por agua y por Villa Nova, que está a otra parte de la ribera, vinimos hasta Arifana [Arrifana], (...) Allí, a una media milla de afuera, y cerca de una media hora después de anochecer, me acometieron tres portugueses, y si no hubiese acudido a mi auxilio una gente honrada que impidió el ataque y me llevó consigo, me hubieran despojado de todo, o asesinado acaso."

Finalmente llegan a Lisboa y a Setúbal. Aquí Lassota da noticia de las Cortes de Tomar, donde Felipe II fue coronado Rey de Portugal:

 "El 20 de Febrero llegamos a Lisboa, seis millas, y el 21 del mismo allí quedamos.
 El 22 volvimos a Setuval, seis millas.
 El 16 de Abril juraron los portugueses en Tomar al Rey
[Felipe II], con solemnidad, y se procedió al momento a su coronación; después otorgó un indulto general, con exclusión de algunas personas."

Después refiere Erich Lassota varias noticias acerca del regimiento mercenario alemán del conde Jerónimo Lodrón: revistas y pago del salario. Además menciona como asistió a la entrada del rey Felipe II en Lisboa:

 "El 9 de Mayo se hizo una revista de las doce banderas [alemanas] en Setuval, cerca de <<Santo Domingo>>. (...)
 El 28 de Junio me dirigí a Lisboa.
 El 29 de Junio llegó el Rey a Lisboa, entrando con magnificencia; se le han hecho algunos hermosos arcos triunfales.
 El 3 de Julio volví otra vez a Setuval.
 El 5 de Julio se pagó sin descuento el sueldo de cuatro meses a las ocho banderas, es decir, de mi capitán
[Kripp de Freydeneck] y de los Sres. Lidl, Mentel, Priam, Wotsche, Calianer, Sagmeister y Eifländer."

Soldado mercenario alemán o "lansquenete", hacia la segunda mitad del siglo XVI. (Grabado de Jost Amman)


También indica Lassota la licencia del capitán de su compañía y la promoción para ocupar el puesto vacante:

 "El 6 de Junio, Cristof Kripp de Freydeneck, mi capitán, después de haber conseguido su permiso del señor coronel [Jerónimo Lodrón o Gerolamo Lodron] para irse a Alemania, entregó su capitanía y bandera a Engelhart Kurz de Senftenarr [Senfftenau], mariscal de campo."



PRIMERA CAMPAÑA DE LAS ISLAS AZORES

Felipe II trató de reducir a la obediencia los núcleos rebeldes que se encontraban en las islas Azores. Para ello ordenó al asturiano Pedro de Valdés, general de la escuadra de Galicia, que acudiera primero a las Azores, con un pequeño escuadrón naval de 10 embarcaciones, para vigilar y evitar que entrasen refuerzos en las islas. Mientras, en Lisboa se preparaba una armada mayor, de una veintena de naves, al mando de Galcerán de Fenollet, en la que se embarcarían varios miles de hombres al mando de Lope de Figueroa, con la intención de recuperar la isla Terceira, la más importante de las islas rebeldes.
A finales de junio de 1581, Valdés llega con su escuadra a Punta Delgada, capital de la isla de San Miguel, que se mantiene fiel a Felipe II. Allí se le informa que los rebeldes portugueses han recibido armas y municiones de Francia e Inglaterra, pero que los rebeldes son pocos y están mal organizados. Esta información hace que Valdés trate de conquistar la isla de Terceira, sin esperar a la armada de Fenollet. El 25 de julio desembarca 350 hombres cerca del puerto de Praia, los cuales logran expulsar, con suma facilidad, hacia el interior de la isla, a los portugueses encargados de impedir el asalto.
Pero al atardecer, los portugueses lanzan sobre los españoles un rebaño de 500 bueyes, que desorganiza sus filas; tras lo cual los rebeldes atacan y aniquilan al contingente desembarcado. La armada de Figueroa llegará semanas más tarde, pero se decide no emprender acción alguna contra la isla Terceira, dándose por concluida la campaña de 1581. Erich Lassota, que embarca en la expedición de Figueroa, relata la campaña:

 "Quedándose siempre rebeldes y sin querer entregarse las nueve islas Azoras, es decir: 1 Terceira (capital), 2 San Miguel, 3 Santa María, 4 San Jorge, 5 Pico, 6 Faial, 7 Graciosa, 8 Corbo, 9 Flores (...) apesar de haberse mandado contra ellas un año antes a D. Alonso de Bazan, hermano del marqués de Santa Cruz, con algunos navíos, el cual, por causa de temporales, volvió sin poder llegar a su destino, (...) y sin conseguir nada más que la sumisión de dos de ellas, es decir, la isla de San Miguel y de San Jorge, resolvió enseguida S. M. (...) de mandar allí a D. Pedro de Valdes con seis navíos y cuatro carabelas, armados de 500 hombres contra la flota de las Indias, ordenando de salir lo más pronto posible y obligar a las islas rebeldes a la obediencia y sumisión, (...) ordenó a D. Lope de Figueroa seguirle con otra armada para el caso, si no quisieran escuchar la razón, someterlas por fuerza. Por este motivo salieron de Setuval a Cona, (...) el día 7 del mes de Julio, a las tres de la madrugada, ocho banderas [compañías] de nuestro regimiento, es decir, la de mi capitán Engelhart Kurz; 2, de Lidl; 3, de Mentel; 4, de Kotsch [Wotsch]; 5, de Calianer; 6, de Priam; 7, de Sagmeister [ex Wolf Ramminger], y 8, de Eifländer. En aquel lugar, el señor coronel [Lodrón] nos designó por nuestro jefe al señor conde Sebastian, su pariente, y desde luego nos embarcamos (...)
 El señor Conde [Sebastiano Lodron o Lodrone] con todo su séquito, el juez administrador y teniente-preboste, nuestra bandera, Calianer y Priam, todos juntos se embarcaron en un navío en Ragusa [ragusano], llamado <<Juan Simon>>; el capitán Saigmester y Eifländer tomaron un navío gallego, llamado <<San Pedro>>, y las demás banderas colocaron en carabelas; la [nave] capitana ocupó D. Lopez [Lope de Figueroa], nuestro general; el almirantazgo tomó el galeón de <<San Antonio>>; los dos capitanes Girolano, francés, y D. Alvaro de Mendoza, se asentaron en el galeón de <<San Miguel>>. (...)
 El 12 de Julio salimos con la armada.
 El 13 muy temprano, después de una navegación cerca de veinte leguas, (...) la [nave] capitana sufrió una abertura, y la invadía mucha agua, de modo que no se podía ir más adelante, y fue preciso volver atrás a Lisboa, (...) nuestro navío y la gallega [el "Juan Simón" y el "San Pedro"], llevados por los vientos, dieron demasiado lejos (...)"

Debido a los retrasos por el mal tiempo, parte del contingente de mercenarios alemanes es ordenado abandonar la empresa:

 "El 22 de Julio, por orden del duque de Alba, el conde Sebastian [Lodrón], con cinco banderas, es decir, de Wotsch, Priam, Sagmeiler [Sagmeister], Calianer y Eifländer, desembarcó y se trasladó a Setuval."

La armada sale de nuevo. El resto del contingente alemán, incluida la compañía en la que servía Erich Lassota, queda ahora al mando de Engelhart Kurz, el capitán de Erich.

 "El 24 de Julio, nuestra bandera y H. Mentels (que por su debilidad quedó atrás), Fähnric y el teniente con ochenta soldados tomaron plaza en el navío gallego, y mi capitán [Kurz], como teniente coronel, quedó encargado de las otras tres banderas.
 El 25 de Julio salió otra vez nuestra armada del puerto con 1.500 hombres, (...) y compuesta de veintidós velas, a saber: la de la capitana, una hermosa hurca [urca, embarcación utilizada para el transporte de mercancías, reutilizada para la guerra] de Frisa [Frisia]; item la almirante, galeón de <<San Miguel>>; además, la gallega <<San Pedro>> y otra hurca de los Países Bajos, y las demás todas carabelas."



LA BATALLA DE SALGA

Después Erich Lassota pasa a describir el desembarco en la isla Terceira de la pequeña escuadra naval que mandaba Pedro de Valdés. El contingente militar español desembarcado fue aniquilado en una emboscada tendida por la guarnición de la isla:

 "El mismo día [25 de julio], D. Pedro de Baldes, queriendo sorprender y conquistar la isla Tercera, desembarcó la mayor parte de su gente, unos 400 hombres, en un lugar, <<Porto Judeos>> [Porto Judeu] llamado; mas su gente, al venir a la tierra, se dispersó al instante dedicándose al pillaje, y los portugueses, aprovechando este desorden, los atacaron; después de haberse reunido [los españoles], quisieron hacer resistencia al enemigo, pero éste lanzó contra ellos muchos bueyes, rompió sus filas, cayó encima, exterminó a todos, sin perdonar a los 30 que se echaron a la mar, para alcanzar nadando algún navío o barco;"

Erich describe el ensañamiento que hubo con los cuerpos de los soldados españoles fallecidos:

"(...) con los muertos mismos en la isla, cometió grandes atrocidades, arrancándoles los corazones y cortándoles las partes nobles, para hacer de todo eso una demostración pública."

También se deduce de su relación que entre los soldados españoles hubo algunos alemanes. Según se desprende de otros documentos, en el contingente de Pedro de Valdés había agregados 20 soldados alemanes:

 "Enmedio de estos hechos, un arcabucero alemán armado de una espada, y un español con una alabarda, hicieron pagar su propia vida a unos 50 hombres, sus enemigos."

 Grabado que muestra la isla de Terceira, en las Azores, en el siglo XVI. Porto Judeu y la bahía de Salga -lugar donde desembarcaron los españoles y en cuyas cercanías se sucedió la batalla- se encuentra en el extremo derecho de la costa sur. (Grabado de Jan Huygen van Linschoten)



FIN DE LA CAMPAÑA

 La expedición naval esta vez tiene mejor fortuna y llega a las Azores:

 "El 13 de Agosto nos encontramos con una flota india [de las Indias], nos hicimos recíprocas salvas, y de ellos supimos, por la primera vez, que Don Pedro [de Valdés] fue batido. (...)
 El 18 del mismo mes, apercibimos la isla de San Miguel."

Ya en las Azores, la armada toma contacto con la pequeña escuadra de don Pedro de Valdés, que ya había sido derrotado. Tras estar un tiempo frente a la isla Terceira, regresan a Lisboa, al no tener fuerzas suficientes para tomar la isla:

 "El 25 nos encontró Don Pedro con su armada, a unas seis leguas de la [isla] Tercera, y volvió con nosotros. (...)
 El 7 de Setiembre, después de haber reiterado el General varias tentativas de comunicación, sin que los defensores isleños permitiesen entrar a nadie en sus tierras, rechazando a todos con tiros, (...) (por la poca gente que teníamos, y ellos, según las noticias recibidas, tenían, tanto de extraños como de habitantes, unos 8.000 hombres), volvimos con nuestra armada, (...)"

Al llegar a Lisboa, don Pedro de Valdés será hecho prisionero y procesado por su actuación:

 "El 8 de Setiembre vinimos otra vez a San Miguel, cerca de la ciudad Punta Delgada.
 El mismo día, Don Pedro de Baldes con sus naves se fue a Lisboa, adonde vino algunos días antes de nosotros la armada de Don Lopez; al llegar, al instante le cogieron preso y se lo llevaron al castillo, y aunque, según los rumores, el Rey hubiese querido que se le degollara, le concedió por fin la gracia de vida, vuelta a su casa, desterrándole a la distancia de algunas millas lejos de la Corte."

La expedición regresa a Lisboa. La carabela en la que iba embarcado Erich Lassota fue conducida, a causa del temporal, a las costas gallegas:

 "El 5 de Octubre, después de haber luchado casi todo el tiempo con vientos adversos, (...) apercibimos con gran júbilo y alegría el cabo <<Finis Terrae>> (o Nerium promontorium) en Galicia por la mañana, y por la tarde cerca Munxía [Mugía] entramos en el puerto; (...)"

Vista del cabo y la pequeña población de Finisterre en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Tras regresar, Erich Lassota viaja de nuevo por Galicia, regresando posteriormente a Santarém:

 "El 15 de Octubre marchamos a Puente Vedra (una villa grande), distante tres millas, donde comimos. Allí encontramos dos galeras españolas sobre el río, y nos embarcamos en la llamada <<Ladrona>>, (...) el día 16 de Octubre, vinimos a Baiona [Bayona]; luego a la villa Porto [¿?] de Regno de Galicia, tres millas, donde anteriormente pasó a cuartel de invierno la bandera [compañía] del capitán Fanner [Tanner], con algunas otras españolas. El día 17 y 18 nos quedamos allí.
 El 19 de Octubre tomamos un barco unas dos horas antes de amanecer, y pasando delante de Caminha (villa del Regno de Portugal), (...)
 El 20 de Octubre por la mañana continuamos delante del castillo de San Juan, situado a la izquierda de la entrada del puerto, hasta Porto (ciudad); de allí a media milla estuvo la bandera del teniente coronel de Arzt y de Steghammer. (...)"

 Vista de la población de Pontevedra en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Lassota es enviado a Santárem; aquí refiere la muerte del capitán Hans Mentel durante la campaña, sin especificar las causas de la misma. Aunque en un pasaje anterior, Lassota ya menciona la debilidad de Mentel, refiriéndose probablemente a una enfermedad que padecía, y no a la debilidad de su compañía:

"El 29 de Octubre proseguimos a Asignaga [Azinhaga], distante una milla, donde comimos; después a Sant Arein [Santarém], tres millas. Allí antes, Don Martin de Padilla, y el Adelantado de Castilla, acamparon con dos estandartes de la armada; también las banderas de mi capitán y de Lidl, separadas de la armada, allí fueron trasladadas, y la bandera del capitán Mentel, que después de su muerte en la Tercera heredó el capitán Antonio de Ladron, fue llevada a Peniche, una villa sobre el mar situada."

_______________________________
NOTA1: Incidentes como el ocurrido en Guimaraes, entre los mercenarios alemanes y los españoles, si bien no fueron comunes, si que se produjeron en alguna otra ocasión: En 1547, varios incidentes violentos entre los jinetes alemanes y los soldados españoles ya habían dejado algunos muertos. La disputa entre un soldado español y otro alemán originó un conato de batalla en el campamento imperial, que finalmente aplacaron los mandos.
Otra clase de incidentes se dieron con los mercenarios alemanes: Por ejemplo, en 1629, durante el asalto por sorpresa de los holandeses a la plaza de Wesel, defendida por españoles, valones, y los mercenarios alemanes -la mayor parte de la guarnición-, éstos últimos se negaron a luchar, mientras reclamaban sus pagas a gritos, provocando que Wesel cayera en el asalto. Otro incidente parecido ocurrió en 1638, durante el asalto de los franceses a la plaza de Chatelet, defendida por españoles, valones y los alemanes. Según cuenta el alférez Lorenzo de Cevallos, al tercer asalto "los alemanes de Picolomini echaron las armas en tierra, con que entraron los franceses".

Sin embargo las pendencias violentas entre los mismos soldados en las tabernas o en las guarniciones fueron habituales. En 1632, tuvo lugar en la ciudad flamenca de Ypres un incidente violento entre soldados españoles del tercio embarcado de la Armada de Flandes y un maestre de campo portugués que reclutaba una compañía de caballería en la ciudad. El incidente dejó varios muertos, entre ellos civiles de la ciudad.  

lunes, 10 de diciembre de 2018

El Ejército hispánico de Flandes en la batalla de Rocroi


La guerra contra Francia -iniciada en el año 1635, como vimos en la entrada anterior- continuó con suerte desigual en los distintos frentes de operaciones: el flamenco, el italiano y el peninsular. Mientras que en el frente de los Países Bajos, o flamenco, España tenía que combatir a franceses y neerlandeses, Francia intervenía en Alemania en apoyo de los suecos, teniendo que combatir a imperiales y españoles. 
España y Francia realizaron un enorme sobreesfuerzo en lo económico como en lo militar, con el fin de rendir al contrario. La presión fiscal y el aumento de las reclutas produjo levantamientos nobiliarios y campesinos en Francia, y los levantamientos de Cataluña, Portugal y Nápoles en España, en todos los cuales se tuvieron que emplear tropas reales para intentar sofocarlos. (Ver NOTA1 de La batalla de Edgehill).

El frente de los Países Bajos continuó con la enorme dificultad para España de combatir a los holandeses por el norte y a los franceses por el sur. Durante la campaña de 1637, un ejército francés, al mando del Cardenal de la Valette, inicia una ofensiva en el sur de Flandes, tomando varias plazas: Cateau-Cambrésis (junio); Landrecies (julio); Maubeuge (agosto); y La Capelle (o La Chapelle, septiembre). Pero una contraofensiva del Cardenal-Infante don Fernando de Austria, gobernador de los Países Bajos españoles, obliga a los franceses a evacuar Maubeuge.
Mientras el Ejército francés de Champaña (Champagne), al mando del mariscal de Châtillon, invadió Luxemburgo, pero tan sólo pudo hacerse con la plaza de Damvillers. Ya que la plaza de Yvoi, capturada por Châtillon al comienzo de la campaña, es recapturada por sorpresa por un contingente hispánico.
Ahora era Francia la que se vengaba de la invasión del año pasado, saqueando y quemando la campiña del sur de Flandes. En carta de C. Pérez al padre Pereyra, de la Compañía de Jesús, se indica:

 "De Flandes avisan lo siguiente: El cardenal de la Valette había entrado en el país de Cambresí [Cambrésis], taló y quemó la campaña seis leguas, arrasó el castillo de Cambresí que no era fuerte (...)"

En la campaña de 1638, el Ejército francés de Picardía, al mando de los mariscales de Châtillon y de Brézé, entró en los Países Bajos y puso sitio a la plaza de Saint-Omer, pero tuvieron que levantar el asedio al ser derrotados por el ejército de socorro hispano-imperial, al mando del Príncipe Tomás de Saboya y de Octavio Piccolomini. 
Pero después los franceses tomaron la pequeña plaza de Renty, y reconquistaron Chatelet, tras casi un mes de asedio, tomándola al asalto, "y degollaron casi todos los españoles y valones que había dentro;" según relata el alférez Lorenzo de Cevallos. 
Y en Alsacia, los mercenarios alemanes al servicio de Francia, al mando de Bernardo de Sajonia-Weimar, toman la ciudad de Breisach, cortando las comunicaciones terrestres de España con los Países Bajos.

Durante la campaña de 1639, un ejército francés, al mando del marqués de La Meilleraye, asedia la plaza de Hesdin, en los Países Bajos. La rendición de la plaza, en junio, le supone a La Meilleraye el nombramiento de "Mariscal de Francia" por el propio rey Luis XIII.
Otro ejército francés, al mando del marqués de Feuquières, opera en el Luxemburgo, poniendo sitio a la plaza fuerte de Thionville (o Diedenhofen, en alemán). Sin embargo, un ejército de socorro hispano-imperial, al mando de Octavio Piccolomini, derrota totalmente a los franceses. Después de la batalla de Thionville, Piccolomini se entretuvo en intentar tomar infructuosamente Mouzon y Mézières.

Estebanillo González, quien en ese tiempo ejercía como sirviente de Piccolomini, presenció la batalla de Thionville, la cual describe en su obra picaresca:

 "Quiso mi ventura que me hallé con mi amo [Piccolomini] al tiempo que, hecho otro segundo dios de las batallas, la venía a dar a el ejército de Francia que nos tenía sitiada y oprimida la dicha villa [Thionville]. (...)
 Yo, estimando la merced (...) me subí en una montaña a dos leguas de ambos campos, a tiempo que cerrando [atacando] mi amo con el del enemigo, obrando prodigios de valor y portentos de bizarría, lo deshizo, venció y arruinó, quedando la villa libre y la campaña por suya, hecha toda ella un cimenterio de finados. (...)
 Salí a recorrer la campaña (...) halléla toda cubierta de cadáveres sangrientos que movían a piedad aun a los mismos homicidas. Vi una multitud de prisioneros, adonde, demás de estar en ellos la mayor parte de la nobleza de Francia, estaban sus más valientes y animosos soldados. Enseñáronme la gran copia de vencidas banderas, mostráronme la gran suma de sus rendidos estandartes, la grandeza de su artillería [capturada] y la riqueza de sus despojos.
 A este tiempo mandó mi amo retirar las piezas [de artillería] y municiones a la villa (...) y llevar todos los prisioneros a Bruselas."

El año 1640 fue aciago para la Corona española, en junio se subleva Cataluña, y Portugal seguirá sus pasos en diciembre. Las rutas para enviar refuerzos a los Países Bajos estaban cortadas tras la derrota naval de las Dunas (1639). En junio, dos ejércitos franceses, al mando de los mariscales de La Meilleraye, de Châtillon y de Chaulnes, continuaron la ofensiva a los Países Bajos españoles, poniendo sitio a la ciudad de Arras, la cual capitula en agosto.

En 1641, el descontento de algunos nobles franceses, el duque de Bouillon y el conde de Soissons -al que vimos luchando en el Somme (1636)-, con la política de Richelieu, propició una rebelión en el Sedán, que fue rápidamente apoyada desde Bruselas. Los nobles franceses descontentos formaron un ejército rebelde que, coaligado con un contingente hispano-imperial, a cargo del general imperial Lamboy, derrotaron al Ejército francés de Champaña del mariscal de Châtillon en La Marfée, cerca de Sedán. Pero el conde de Soissons murió en la batalla, en oscuras circunstancias, perdiéndose el impulso de la rebelión, la cual se finiquitó.
El Ejército francés de Picardía, al mando del mariscal de La Meilleraye, tomó la plaza fuerte de Aire en julio. Sin embargo, un ejército hispano-imperial, al mando del Cardenal-Infante, de Lamboy y del duque de Lorena, consiguieron conquistar Lillers, expulsar a La Meilleraye en agosto, y sitiar la plaza de Aire, la cual volvió a manos españolas en diciembre, tras un duro asedio de 3 meses. 
Tras la derrota de La Marfée, los restos del Ejército de Champaña quedó a cargo del mariscal de Brézé, quien sustituía al depuesto Châtillon. Así, en septiembre, el Ejército de Picardía de La Meilleraye se unió al de Champaña de Brézé, y juntos asediaron y tomaron Lens, La Bassée y Bapaume.

En la campaña de 1642, el portugués Francisco de Melo, el nuevo gobernador de los Países Bajos, reconquistó Lens (abril), tras un breve asedio; y La Bassée (mayo), tras un asedio de más de 2 semanas de duros combates; derrotando posteriormente al Ejército francés de Champaña, al mando del mariscal de Guiche, en la abadía de Honnecourt. 

Para la campaña de 1643, Francisco de Melo penetró de nuevo en Francia, prácticamente con el mismo ejército con el que venció en Honnecourt el año pasado. Rápidamente puso sitio a la plaza de Rocroi (o Rocroy), realizando varios asaltos a las obras exteriores.
Así, el duque de Enghien, a cargo del Ejército francés de Picardía, se unió al Ejército francés de Champaña, al mando del conde de Espenan. Juntos se dirigieron a levantar el asedio a Rocroi: en la batalla que siguió, el Ejército hispánico de Flandes, al mando de Melo, unido al cuerpo del Ejército de Alsacia, al mando del conde de Isenburg, resultó derrotado. La batalla fue muy dura, en una maniobra envolvente, los franceses derrotaron a las unidades de las "naciones" -es decir, italianas, valonas y alemanas- deshaciéndolas u obligándolas a retirarse del campo de batalla. Las unidades españolas acogieron a supervivientes de "las naciones", con los que soportaron varias cargas de los franceses. Finalmente, el duque de Enghien, ante la proximidad de un cuerpo del Ejército de Flandes, al mando del barón de Beck, negocia con los españoles la rendición, la cual se pactó como si se tratase de una plaza sitiada. 
Después de levantar el sitio a Rocroi, el duque de Enghien, al mando de los Ejércitos de Picardía, Champaña y Borgoña, puso sitio a Thionville, la cual rindió en agosto, tras un duro asedio de 2 meses; y capturó la plaza lorenesa de Sierck, siendo ambas plazas fronterizas de Luxemburgo.

Sin embargo en Alemania, en noviembre, un ejército imperial, al mando de Melchior von Hatzfeld, junto con los contingentes bávaros de Franz von Mercy y Jean de Werth, del duque de Lorena, y un pequeño contingente hispánico que había combatido en Rocroi -al mando del vallisoletano Juan de Vivero Menchaca, Teniente-general de la caballería de Flandes- atacaron por sorpresa el campamento francés y el de los mercenarios alemanes al servicio de Francia (los "weimarianos"), situado en Tuttlingen, al mando de Josias Rantzau. El ejército franco-weimariano quedó destruido, y su general Rantzau fue hecho prisionero.


Izquierda: Detalle de un grabado de la batalla de Rocroi (1643), en él se aprecia la pequeña ciudad, de la cual salen varias columnas de humo, producto del bombardeo de los cañones hispanos. (Grabado atribuido a Salomon Savery)
Derecha: Vista por satélite de la actual Rocroi. La pequeña población mantiene la misma fisonomía que tenía la plaza fortificada en el siglo XVII. (Fuente: Google Maps)


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico de Flandes que combatió en la batalla de Rocroi. También se refleja el Orden de Batalla que dispuso el Ejército de Flandes en la jornada: La infantería dividida en varias líneas, siendo la vanguardia formada por los tercios españoles y las unidades italianas; la 2ª línea, formada por las unidades valonas; y la retaguardia, por las unidades mercenarias alemanas. La caballería protegiendo las alas de la infantería, para impedir el flanqueo enemigo.










General: Francisco de Melo, Marqués de Tordelaguna

Segundo: Conde Paul-Bernard de Fontaine (muerto en combate)

Efectivos: (Más de 20.000 soldados, perteneciendo unos 5.000 de ellos a la caballería)


   Tercio español de Jorge Castellví (capturado en combate)
   Tercio español de Fernando de Quesada y Mendoza, Conde de Garcíez (capturado en combate)
   Tercio español de Alburquerque, al mando del Sargento-mayor Juan Pérez de Peralta (capturado en combate)
   Tercio español de Bernardino de Ayala, Conde de Villalba (muerto en combate)
   Tercio español de Antonio de Velandía (muerto en combate)

   Tercio valón de Henri de Brias (o Bryas), Barón de Granges
   Tercio valón de Ambroise de Hornes, Conde de Bassignies
   Tercio valón de Albert François de Croy, Conde de Meghem (herido en combate)
   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt
   Tercio valón de Claude Lamoral, Príncipe de Ligne

   Tercio borgoñón de Jacques-Nicolás de la Baume, Conde de Saint-Amour
  
   Tercio italiano de Alfonso Strozzi
   Tercio italiano de Luigi Visconti
   Tercio italiano de Giovanni degli Ponti

   Regimiento alemán de Giulio Antonio Frangipani
   Regimiento alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alemán de Ottavio Guasco
   Regimiento alemán de Charles de Gavre, Barón d'Hembise
   Regimiento alemán del Barón Johann von Rittberg (herido de gravedad y capturado en combate)

  
Caballería de Flandes al mando de Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Alburquerque

Caballería de Alsacia al mando del Conde Ernesto de Isenburg (herido de gravedad, capturado y recapturado en combate)


Grabado de la batalla de Rocroi. Los franceses en primer término rompen los escuadrones hispánicos, los cuales son representados deshaciéndose y a la desbandada. Rocroi se encuentra arriba a la izquierda, rodeada por los cuarteles de Melo, Fontaine, Alburquerque e Isenburgo. También se muestran las cuatro líneas atrincheradas de asedio -o "aproches"- dirigidas contra Rocroi: la de los españoles, los italianos, los alemanes y la de los valones. (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)  


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NOTA1: De acuerdo al testimonio de Henri Le Bret, el famoso Cyrano de Bergerac se alistó en 1639 en una compañía de las Guardias Francesas ("Gardes françaises"), siendo herido de un mosquetazo en la defensa de Mouzon (1639), y de un espadazo en la garganta en el sitio de Arras (1640). Cyrano abandona el servicio militar en 1641.

NOTA2: No confundir a Francisco de Melo, gobernador de los Países Bajos, diplomático y anterior virrey de Sicilia, con el también portugués Francisco Manuel de Melo, soldado y cronista de la Guerra de Cataluña, de quien hemos leído en este blog varias citas.

NOTA3: Si que hubo un conde Montecuccoli en la batalla de Rocroi, pero se trata de un capitán de caballería. En cuanto a Frangipani, éste sirvió indistintamente a España y al Sacro Imperio Germánico.

Al conde Ernesto de Isenburgo (Ernst von Isenburg) le hemos visto anteriormente en los sitios de Bergen-op-Zoom (1622) y Breda (1624-1625); y en la campaña de 1633, donde mandó sendos regimientos de infantería alemana. También era propietario de un regimiento de caballería alemana, que hemos visto tomar parte en la campaña de invasión de Francia de 1636. Posteriormente estaría al cargo del Ejército hispánico de Alsacia. En la batalla de Rocroi el conde de Isenburgo fue gravemente herido, recibiendo 3 heridas, que a decir de Vincart: "recibió dos golpes de espada en la cabeza que le abrieron el hueso hasta los sesos, con otro golpe que le cortó la nariz hasta la boca, no queriéndose aun rendir ni dar su espada hasta que con el grueso de una carabina le rompieron el brazo derecho, con que cayó en el suelo, y fué preso (...)"

Al regimiento alemán de Rouveroy le hemos visto citado 10 años antes en la campaña de 1633, y posteriormente en la de 1636, en el cuerpo de ejército que quedó en el frente de Brabante, vigilando los movimientos del ejército holandés. Lo mismo se puede decir del barón de Ribaucourt. El regimiento alemán de Octavio Guasco también le hemos visto sirviendo en el frente de Brabante, durante la campaña de 1636. Y al conde de Saint-Amour le hemos visto en la invasión de Francia de 1636. 

NOTA4: Aunque en las relaciones francesas de la batalla se da por muertos en combate a Luis Visconti y al barón d'Hembise, en las relaciones posteriores -como la relación de la campaña de 1644, realizada por Vincart- ambos aparecen participando en las operaciones al mando de sus respectivas unidades, por lo que nunca pudieron morir en combate. Algún oficial del tercio de Visconti debió de morir en la batalla, y éste ser confundido con él, o que fuera herido en el combate, y pensarse que murió en la batalla. Lo mismo se puede indicar para el barón d'Hembise.
De todos modos, en la relación de Vincart del año 1643, el maestre de campo italiano Luis Visconti figura en las operaciones inmediatas que se producen al término de la batalla. Y, en la "Gazeta de Francia" del año 1643, el barón d'Hembise aparece mencionado en las operaciones militares de agosto, al mando de Andrea Cantelmo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

El Ejército hispánico de Flandes que invadió Francia en 1636


En una entrada anterior ya se hizo alusión a la intervención de manera oficial del reino de Francia en la llamada Guerra de los treinta años en 1635. La tensión creciente de Francia tanto con la casa de Habsburgo de España, como con la de Austria, así como la decisiva derrota del ejército sueco en la batalla de Nördlingen (1634) ante un ejército hispano-imperial, condujo al cardenal Richelieu a intervenir directamente en el conflicto.
Si Francia a lo largo de la década anterior había estado financiando de manera soterrada tanto a los enemigos de España -Tratado de Compiègne (1624) con los holandeses, renovado en años posteriores- como a los del Sacro Imperio Germánico -Tratado de Bärwalde (1631) con los suecos, renovado en 1633-; España por su parte dio cobijo en Buselas en 1631 a María de Médicis y en 1632 al duque de Orleans -madre y hermano del Rey de Francia respectivamente-, ambos enemigos declarados de Richelieu. Desde Bruselas, el Gobierno español conspiró con ellos para levantar un ejército en el interior de Francia que depusiese a Richelieu.
El duque Gastón de Orleans penetró en Francia a la cabeza de un contingente de aventureros y mercenarios, donde se unieron en el Languedoc con el pequeño ejército del duque de Montmorency, que apoyaba la sublevación. Sin embargo el ejército coaligado fue derrotado en la batalla de Castelnaudary (1632), por las tropas reales francesas al mando del mariscal Schomberg.
Incluso ya antes las tres potencias (Francia, España y el Sacro Imperio Germánico) se enfrentaron directamente en el conflicto armado que surgió por la sucesión de Mantua y Monferrato (1627-1631).

Un incidente militar en el electorado de Tréveris propicia la excusa que el cardenal Richelieu necesitaba para declarar la guerra a España, hecho que se produce oficialmente en mayo de 1635. España tendrá que hacer frente a una guerra total en todas sus fronteras, tanto peninsulares como en Italia y en los Países Bajos. Es en los Países Bajos españoles donde el Ejército hispánico de Flandes quedará pinzado en dos frentes, el holandés y el francés.

El soldado portugués Francisco Manuel de Melo, cronista de la Guerra de Cataluña, resume las operaciones militares que se dieron el año de 1635, cuando un ejército franco-neerlandés invadió los Países Bajos españoles. Sin embargo la invasión se fue desinflando, teniendo que retirarse el ejército invasor al territorio de las Provincias Unidas. Por su parte el Sacro Imperio Germánico declarará la guerra a Francia en marzo de 1636. Así, un ejército hispano-imperial invadirá Francia en julio de 1636, llegando a las proximidades de París, extendiendo el pánico en la capital gala. Dice Melo:

 "[10] Mostráronse el año de seiscientos treinta y cinco las banderas de Francia formidables a todo el Paíz Bajo. Fue roto [derrotado] el príncipe Tomáz de Saboya, entraron Terllimón [Tirlemont o Tienen], sitiaron a Lovaina, amenazaron Bruselas; y en Italia, embestida Valencia del Po [Valenza del Po] y la Valtelina ocupada, con otros algunos sucesos favorables a franceses [1635]; pero no sin descuento de los españoles, que no con menos dicha penetraron la Francia, ganaron la Capela [La Capelle o La Chapelle], Chatelet, Landrecy y Corby [Corbie o Corbié], en la Picardía, desearon Paríz [1636], defendieron la misma Valencia sitiada, y poco después, desesperando de mayor empresa, se hicieron dueños de las islas de S. Honerato y S. Margarita [islas Lérins, 1635]."


La batalla de Les Avins o Avein, donde un contingente hispánico, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, fue derrotado por el ejército francés, debió de ser famosa en su tiempo. Así, Estebanillo González, en su obra picaresca posiblemente autobiográfica, se refiere a ella:

"(...) presumo que se había hallado en la rota del Príncipe Thomás y que los enemigos lo habían tenido alguna semana atado a un árbol de pies y manos sin darle sustento humano."

También Estebanillo González resume las victorias hispano-imperiales de 1635 y 1636, al referirse en su obra a los socorros imperiales al mando de Octavio Piccolomini:

"(...) después de haber sido con el suyo [ejército] causa principal de que dejasen a Lovayna libre y a los Estados [de los Países Bajos españoles] pacíficos y triunfantes [1635], ha sido el primer motivo y casusa de haber ganado la Capela, rendido a Xateleto [Chatelet] y conquistado a Corbí [Corbie, 1636], (...)"

Reseñando Estebanillo la batalla por el cruce del río Somme, donde derrotaron al Ejército francés de Champaña, al mando del conde de Soissons, que trataba de impedir en la orilla opuesta el paso de los hispano-imperiales:

"(...) habiendo convertido los cristales del caudaloso Soma [río Somme] en mar de sangre enemiga y sus plateadas márgenes en promontorios de fogosas piras y en lilibeos de funestos despojos [las orillas con restos humeantes y montones de armas y cadáveres]."

Los despachos que el italiano Giustiniano Priandi enviaba al duque de Mantua desde París, los días 7 y 19 de agosto de 1636, también refieren la derrota francesa en el cruce del Somme. Traducido al castellano dice lo siguiente:

"(...) el ejército imperial español de Picardía con quince mil caballos y otros tantos infantes con treinta cañones, mandados por el príncipe Tomás junto con Piccolomini, Giovanni di Vert [Jean o Johan de Werth], Forgaz [Conde Peter Forgàch, coronel de la caballería imperial croata], Buquoy y La Motteria han forzado el paso del Somme en Bary [Bray-sur-Somme] defendido durante tres días por el conde de Soissons, el cual se ha retirado hacia Nesle con algún desorden y pérdidas (...)"

Además Priandi indica el pánico que se produce en París ante la proximidad de los hispano-imperiales, y los preparativos que el Rey de Francia mandaba para rechazar al enemigo: decretó una leva (recluta) "en masse" e hizo llamar apresuradamente en su ayuda a los ejércitos franceses que operaban en Alsacia y Borgoña. Dice de nuevo Priandi:

"(...) y su vanguardia [hispano-imperial] ha avanzado hasta Mondidier, Roye y hasta el [río] Oise, robando y devastando todo el país (...) los habitantes todos se ponen en armas para la defensa y guardia de esta ciudad [París] (...) se espera de haber en quince días dos ejércitos tales que quizá se arrepientan los enemigos de su temeridad con la cual verdaderamente han puesto gran temor en estas partes (...)
 (...) Los enemigos se van reforzando en Picardía (...) dando voces de querer venir al saqueo de París (...)
 En esta ciudad se enrolan gentes a cualquier hora, si bien son inexpertos en las armas muestran gran afecto hacia el rey (...)
 En Normandía, Bretaña (...) se reúnen muchos soldados (...) para socorrer el corazón del reino. Quiera Dios que lleguen a tiempo (...)"

Finalmente el ejército hispano-imperial decidió no avanzar más hacia París, y se retiró a los Países Bajos españoles. El ejército francés recientemente formado, al mando del propio Rey de Francia y de su hermano el duque Gastón de Orleans (vuelto al servicio real), reconquistaría Corbie a finales del año.


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico de Flandes, e Imperial, que invadió Francia. También se refleja la composición del cuerpo del Ejército de Flandes que quedó en el Brabante, para vigilar los movimientos del ejército neerlandés.






EJERCITO QUE ENTRO EN FRANCIA

General: Príncipe Tomás de Saboya

Segundo: Claude de Lannoy, Conde de La Motterie

Efectivos: (Unos 22.000 infantes y 15.000 jinetes)


   Tercio español de Alonso Pérez de Vivero, Conde de Fuensaldaña
   Tercio español de Don Francisco Zapata

   Tercio valón de Lancelot Schetz, Barón de Wezemaal
   Tercio valón de Jean-François d'Ognies, Conde de Willerval
   Tercio valón de Pierre-Ernest de Gavre, Conde de Frezin (o Fresin)

   Tercio borgoñón de Jacques-Nicolás de la Baume, Conde de Saint-Amour

   Tercio italiano de Andrea Cantelmo
   Tercio italiano de Carlos Guasco

   Regimiento alemán de Albert-François de Lalaing, Conde de Hoogstraten
   Regimiento alemán de Agustín Espínola (o Spinola)
   Regimiento alemán de Emmanuel de La Biche, señor de Cerfontaine

   Tercio irlandés de Owen Roe O'Neill


Caballería al mando de Juan de Nassau y de Don Juan de Vivero

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Isenburg, del Conde de Bucquoy, del Barón de Seebach y del Barón de        Vaugrenaud


Auxiliares del Sacro Imperio Germánico

General: Octavio Piccolomini, futuro Duque de Amalfi

Segundo: Barón Jean de Beck

   Regimiento imperial del Barón de Beck
   Regimiento imperial del Conde Goltz
   Regimiento imperial de Adelshofen
   Regimiento imperial de Wallenstein
   Regimiento imperial de La Fosse
   Regimiento imperial de Fernemont
   Regimiento imperial del Marqués de Matthei

Caballería formada por 10 regimientos y una compañía polaca


Auxiliares de la Liga Católica

General: Johann von Werth

   Regimiento bávaro del Conde Pappenheim
   Regimiento bávaro de Edlinstetten
   Regimiento bávaro de Wahl
   Regimiento bávaro de Back
   Regimiento bávaro de Hasslang

Caballería formada por 6 regimientos


Auxiliares del Duque de Lorena

General: Príncipe Francisco de Lorena, Obispo de Verdún

   Regimiento lorenés del Príncipe de Lorena
   Regimiento lorenés de Maillard
   Regimiento lorenés de Saint-Balmont
   Regimiento lorenés de Blainville
   Regimiento lorenés de Henin
   Regimiento lorenés de "Elst"
   Regimiento lorenés de "Suze"
   Regimiento lorenés de "Ennemont"
   Regimiento lorenés de "Guiti"

Caballería formada por 5 regimientos



EJERCITO QUE QUEDA EN EL FRENTE DE BRABANTE

General: Manuel Pimentel, Conde de Feira

Efectivos: (Unos 15.000 soldados de infantería y caballería)


   Tercio español de Alonso Fernández de Córdoba, Marqués de Celada
   1.000 españoles fuera de tercio

   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt

   Tercio italiano de Fabrizio Doria, Duque de Avellano
   Tercio italiano de Francesco Toralto

   Regimiento alemán de Guillaume Bette, Marqués de Lede
   Regimiento alemán de Everard de Brion
   Regimiento alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alemán de Henri de Wignacourt, señor de Maleve
   Regimiento alemán de Ottavio Guasco

   Tercio irlandés de John O'Neill, Conde de Tyrone


Caballería al mando de Sigismondo Esfrondato, Marqués de Montafia

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Fuenclara, de Gaspar Visconti y del Barón de Granges


Pintura que representa los combates que se dieron por el cruce del río Somme, en agosto de 1636. En primer plano se muestra el ejército hispano-imperial -caballería a la derecha e infantería a la izquierda- y en el centro la fila de carromatos que transportan la impedimenta y las provisiones. Al fondo, al otro lado del río, el ejército francés trata de evitar el cruce. Los oficiales hispánicos e imperiales son mostrados con bandas, fajas y plumas de color rojo, el color distintivo de ambos ejércitos. También aparece mostrada la "cola" del ejército: lacayos, mujeres, niños, vivanderos o mercaderes, que seguían a las tropas en campaña. (Cruce del Somme en Cérisy, Pieter Snayers) 


_______________________________
NOTA1: En mayo de 1635, el ejército francés que invadió los Países Bajos españoles, al mando de los mariscales de Brézé y de Châtillon, resultó victorioso al principio: derrotó a un contingente hispánico, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, en Les Avins o Avein, en las cercanías de Namur. Reunido en Maastricht con el ejército holandés del Príncipe de Orange, toman al asalto la ciudad de Tirlemont (o Tienen, en idioma flamenco), la cual es saqueada, con muerte de civiles, y algunos de sus edificios incendiados. Tras este hecho tanto franceses como holandeses se culparon de lo sucedido.
Después el ejército coaligado franco-holandés captura casi sin lucha Diest, Aerschot (o Aarschot) y Tervuren, llegando a amenazar la propia Bruselas. Sin embargo la invasión se fue desinflando, quedando frenada en el sitio de Lovaina, la cual no logran tomar, teniendo finalmente que retirarse el ejército invasor al territorio de las Provincias Unidas, perseguido muy de cerca por el ejército hispánico de socorro, que había sido reforzado por un contingente imperial.
Así, el ejército hispano-imperial recuperó las plazas perdidas, y aprovechando el impulso de la contraofensiva se apoderó del ducado de Cleves, ocupando las plazas de Cleves, Goch y Gennep. Además los hispánicos tomaron en un ataque sorpresa la fortaleza holandesa de Schenkenschans, y una columna hispánica recuperó la ciudad de Limburgo, en poder de los holandeses desde 1632.

En marzo de 1636, el Sacro Imperio Germánico declara formalmente la guerra a Francia. Un ejército coaligado hispano-imperial devolvería el golpe del año anterior, y esta vez serían los hispano-imperiales los que invadirían Francia desde los Países Bajos.
Un cuerpo de ejército hispano al mando del conde de Feira queda en el frente de Brabante, vigilando los movimientos del ejército neerlandés, el cual había quedado agotado tras la reconquista ese mismo año de la plaza fuerte de Schenkenschans, tras un duro asedio de 9 meses.
En julio, el ejército hispano-imperal, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, entra en Francia. La Capelle (o La Chapelle) y Chatelet se rinden tras un breve asedio. El Ejército francés de Champaña, bajo el conde de Soissons, reforzado por los restos del ejército del mariscal de Brézé, quien había retornado de los Países Bajos, trató de evitar que el ejército coaligado cruzara el Somme, pero fue derrotado.
Tras la derrota el conde de Soissons se retira a lo largo del río Oise. La plaza francesa de Roye se entrega a los hispano-imperiales, y la ciudad de Corbie (o Corbié) capitula tras un corto asedio. Mientras la caballería imperial al mando de Johann von Werth llega a las cercanías de París.
Pero finalmente se ordena al ejército hispano-imperial no avanzar más hacia París, y retirarse a los Países Bajos españoles. Un fuerte ejército francés -conformado con las nuevas reclutas y los restos de los demás ejércitos- es puesto al mando del duque de Orleans. El ejército francés recuperó Roye, tras un breve asedio. Después puso sitio a Corbie, a cuyo asedio se unió el Rey de Francia. El asedio de Corbie fue más costoso, tardando los franceses 7 semanas en obligar a capitualar a la guarnición hispana, cuando a éstos les ocupó tan sólo 7 días en hacerse con la ciudad.

En 1637, La Chapelle cae ante un ejército francés al mando del Cardenal de la Valette, tras resistir cerca de 2 semanas. El gobernador Marcos de Lima fue procesado por capitular antes que llegara el ejército de socorro hispánico.

En 1638 será Chatelet la que caiga al asalto ante el ejército francés al mando del señor Du Hallier, tras una dura resistencia y soportar varias embestidas. Durante el asalto los franceses pasaron a cuchillo a parte de la guarnición hispánica. Señala el alférez Lorenzo de Cevallos cómo el sitio francés fue más costoso, "pues habiendo tomado el Príncipe Tomás a Chatelete el año de treinta y seis en tres días, y no perdiendo más que cuatro hombres, ellos [los franceses] se estuvieron veintiséis días, y perdieron más de tres mil, (...)"  

NOTA2: En el frente italiano, en 1635, un ejército coaligado franco-saboyano-parmesano, al mando del mariscal Créquy, atacó el Ducado de Milán, asediando la plaza de Valenza del Po. Sin embargo, un ejército de socorro hispánico, al mando de Carlos Coloma, forzó a Créquy a levantar el asedio.
También un ejército francés, al mando del duque de Rohan, invadió y ocupó La Valtellina, derrotando a españoles e imperiales. Sin embargo el valle alpino tuvo que ser evacuado en 1637.
En 1636, de nuevo un ejército coaligado franco-saboyano, al mando de Créquy, invade Lombardía, derrotando al ejército hispano en la batalla de Tornavento. Pero la campaña resultó estéril, y los franceses abandonaron la Lombardía. 

En 1635 una escuadra al mando de los marqueses de Santa Cruz y de Villafranca conquista las islas Lérins. Pero en 1637 son recuperadas por los franceses.  

NOTA3: Alonso Pérez de Vivero, conde de Fuensaldaña, maestre de campo de un tercio español, y don Juan de Vivero, comisario general de la caballería de Flandes, los cuales tomaron parte en la invasión de Francia de 1636, ambos eran hermanos y naturales de Valladolid.