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lunes, 31 de octubre de 2022

Mapa de la invasión del Principado de Cataluña por el Ejército real del Marqués de los Vélez

 
Para sofocar la rebelión de los catalanes se formó un enorme ejército real, al mando del marqués de los Vélez. A finales de 1640, éste ejército entró en el Principado de Cataluña, concentrándose en Tortosa. Mientras en la frontera aragonesa quedó un pequeño cuerpo de ejército español, al mando del italiano duque de Nochera.
Para asegurar los contornos de Tortosa, Fernando de Tejada, gobernador de la ciudad, realizó en noviembre una incursión contra la villa de Xerta, la cual incendió. El "Dietari" de la Generalidad o "Generalitat" de Cataluña describe los excesos cometidos por los soldados, "que han cremada casi tota la vila y han escopetada una imatge de santa Theresa (...)".  
En diciembre, el ejército real de Los Vélez se pone en movimiento, y el primer combate con los rebeldes catalanes se produce en el pequeño pueblo de Perelló, que fue cañoneado casi todo el día, y según cuenta el cronista portugués Francisco Manuel de Melo "ni por eso dejaron de pegarle fuego; ardieron muchas casas (...)".  
Después los realistas fuerzan el paso por el Coll de Balaguer, donde vencen a los rebeldes catalanes. Luego toman el pueblo de Hospitalet del Infante, donde "fueron ahorcados de las mismas almenas del Hospitalet, hasta entonces hospital de peregrinos" 9 prisioneros catalanes.
Luego asedian y rinden en pocos días Cambrils. El barón de Rocafort, y los demás oficiales que la defendían, "dándoles garrote en secreto. Amanecieron colgados de las almenas de la plaza, y con ellos sus insignias militares y políticas,".
Después el ejército real de Los Vélez toma las poblaciones de Salou, Vilaseca y Reus. Como hemos visto, el marqués de los Vélez castigó duramente a las poblaciones rebeldes catalanas que mostraban resistencia, ya sea incendiándolas, o ejecutando a algunos de los rebeldes capturados.
Sin embargo se mostró más condescendiente con los soldados franceses que luchaban junto a los catalanes. Así se pactó la rendición de Tarragona sin lucha, saliendo la guarnición francesa con todos los honores, pudiéndose retirar sin ser molestados hacia fuera del Principado. Fernando de Tejada fue nombrado gobernador, quedando con su tercio de guarnición en Tarragona.
En enero de 1641 el ejército real tomó sin resistencia Villafranca del Penedés y Sant Sadurní al asalto, para llegar a Martorell, donde los rebeldes catalanes estaban fortificados. Los castellanos fueron rechazados 2 días, intentando tomar las trincheras enemigas; pero, al día siguiente, un ataque por varios frentes hizo que los rebeldes catalanes se retiraran, siendo la población de Martorell entrada y saqueada por los castellanos.

Por otro lado, la Diputación General de Cataluña trató de picar la retaguardia del ejército realista de Los Vélez, para desviar su atención. Así, en diciembre, los rebeldes catalanes, al mando de Joan Copons, toman la villa de Horta. Y, a comienzos de 1641, los milicianos de Josep Margarit atacan la población de Constantí, liberando a los 300 presos catalanes que allí había, capturados en Cambrils. El mismo Margarit relata el suceso, donde acabó con los 50 soldados de la guarnición castellana:  
 
"(...) y que en lo castell de Costenti estavan 300 germans nostres presos de la jornada de Cambrils, ab guarnició de sinquanta Castellans, me resolguí aventurar ma vida per donarlos llibertat, (...) y matarem a 22 soldats del enemich, retirantse los demés que restaven dalt al sim de una torra inespucnable del castell, (...) y fou lo rendement a vista del socorro los arribá de Tarragona (...) de modo Sors. que ademés de haver donat llibertat en esta factió a mes de 300 germans, y morts y presos a sinquanta soldats del enemich, y entre ells un sargent viu, (...)"
 
Los milicianos catalanes, al mando de Josep Margarit, acudieron a reforzar la guarnición de Montserrat. Al producirse la invasión del Principado, el Consejo de Barcelona envió al Monasterio de Montserrat la compañía de Francesc Descallar, con el objeto de guarnecerlo. Descallar supervisó el traslado de las joyas y el tesoro de la Virgen a Barcelona, ante la proximidad del marqués de los Vélez. Finalmente los monjes castellanos serían expulsados del Monasterio.
 
  
Mientras, el ejército castellano de Los Vélez avanzó por San Felíu, Hospitalet, y llegó a la villa de Sants, cerca de Barcelona. Pero finalmente fue derrotado ante los muros de Barcelona, asaltando Montjuic. 
 
Vista de la ciudad de Barcelona desde el castillo de Montjuic, situado en la cima de la montaña. A lo largo del siglo XVIII se realizó a la fortificación diversas obras de mejora y remodelación, que le confieren al castillo su forma actual. (Foto del autor) 
 
 
El marqués de los Vélez se retiró, teniendo que desandar el camino recorrido. Las bajas en la batalla debieron ser cuantiosas para los realistas. Gaspar Sala, teólogo de ascendencia catalana, y cronista de la Guerra de Cataluña, cita en su obra:

"Murieron del enemigo dos mil soldados, contando los que después de heridos los retiraron, y murieron retirándose. Esto consta con evidencia, porque llevaban casi trescientos carros llenos dellos, y en morir, o los arrojaban al camino, o los sepultaba, y no se halla por donde han pasado sino cadáveres, armas, y ropas. En el Hospitalet a una legua pequeña de Barcelona hallaron los nuestros una sima grande llena de enemigos muertos."  
 
Grabado de escuela neerlandesa que reproduce la batalla de Montjuic (1641). Al fondo la ciudad amurallada de Barcelona, y a la izquierda -en primer plano- la montaña de Montjuic y el fortín improvisado por los defensores franco-catalanes, que está siendo atacado. La cartela, con el escudo de Barcelona, tiene inscrito en francés la frase "Le siegé Leue devant Bercelone", y en holandés "T'onset van Bercelone", es decir "El asedio de Barcelona". (Grabado de Crispijn van de Passe y J. Broeszoon)
 
 
Un mapa del Principado de Cataluña, realizado por el grabador flamenco Jan Baptist Vrients en 1608, nos va a servir para representar las operaciones militares durante la invasión del Principado por el ejército del marqués de los Vélez en 1640. 

 
 


 
 
MAPA DEL FRENTE ARAGONES

Melo indica las unidades que conformaban el cuerpo de ejército del duque de Nochera, situado en Fraga, en la frontera aragonesa:

 "[98] A este mismo tiempo se dispuso que Don Francisco Carrafa, duque de Nochera, virrey entonces de Navarra, pasase luego a suceder al Velez en Aragón y alojase en Fraga, donde asistía el [tercio del conde de] Montijo, para hacer opósito a Lérida, (...) y que de Navarra bajasen los tercios del señor de Ablitas y Don Fausto Francisco de Lodosa, a cargo de Don Martín de Redín y Cruzate, gran prior de San Juan y maestro de campo general de aquel reino en ausencia del [Geronimo o Gerolamo] Rho, pasado a Rosellón;"
 
En diciembre de 1640, los rebeldes catalanes realizaron desde Lérida (o Lleida) un ataque por sorpresa a Tamarit de Litera, haciendo algunos prisioneros, replegándose después ante la proximidad de los enemigos. Los escritos del jurista catalán Alberto Tormé y Liori relatan la acción:

"Alojaba entonces en Tamarit de Litera, lugar abierto, en los límites de Aragón, un tercio de Navarros, y deseoso el Diputado de emplear la gente que tenía ociosa en Lérida, resolvió embestirlos en el Cuartel. (...) atacado de improviso el Cuartel, fue rendido sin mucha resistencia, porque los pocos que la tentaron, luego quedaron muertos o prisioneros, entre estos algunos oficiales con el Sargento Mayor D. Agustín de Alava, (...) Llegaron a Barcelona ciento y treinta prisioneros, (...)"
 
 
El mismo mapa del Principado de Cataluña realizado por Vrients nos va a servir para reproducir las operaciones militares en el frente aragonés en 1640, durante la invasión del Principado por el marqués de los Vélez.

 





_______________________________
NOTA1: El pequeño ejército de Nochera apenas sumaba 3.000 hombres: El tercio de la Nobleza castellana, al mando del conde de Montijo, tenía 1.200 hombres; pero los 2 tercios navarros tenían unos 300 hombres cada uno, y el tercio portugués de Pablo de Parada tenía 428 hombres. Además de 500 hombres de las milicias de Castilla, divididos en 8 compañías.

NOTA2: El cronista portugués Melo indica que Tamarit de Litera estaba defendida por el tercio navarro del señor de Ablitas. Y que desde Fraga acudieron al socorro los tercios del conde de Montijo y el de Parada. Melo también dice la composición de los rebeldes catalanes que salieron de Lérida (o Lleida):
 
"Juntó el Sampol [Saint-Pol, gobernador militar francés de Lérida] su gente en copioso número; constaba todo el grueso de siete tercios de los partidos de Tárraga, Agramunt, Pallaz [Pallars], Manresa y Cervera, con la gente de Lérida; sus maestros de campo al puer en cap [Paher en cap, autoridad municipal] de la misma ciudad Don Luis de Peguera, Don Josef Pons de Monclar, Don Francisco de Villanueva, Don Miguel Gilbert, Don Pedro de Aymerique [Aymerich], Don Luis de Reguadelle [Rejadell]. Con esta infantería y algunos caballos salieron a campaña, (...)"


domingo, 23 de octubre de 2022

El Ejército realista del Marqués de los Vélez después de la batalla de Montjuic (1641)

 
Tras ser derrotado en la batalla de Montjuic (1641), el ejército del marqués de los Vélez trató de reorganizarse en Sants, donde estaban situados los castellanos. Aquí los mandos, reunidos en consejo de guerra, decidieron retirarse a Tarragona, donde llegaron días después, sin ser molestados en exceso por los franco-catalanes.
Sin embargo, cuando el ejército realista llegó a Villafranca del Penedés, donde el marqués de los Vélez había establecido el hospital militar, se encontraron que los rebeldes catalanes habían asesinado algunos de los soldados castellanos enfermos o heridos. El cronista Francisco Manuel de Melo sitúa erróneamente este incidente en Constantí, población que había sido también atacada ese mismo mes por los catalanes.

Un diario de la Guerra de Cataluña, atribuido al capitán aragonés Antonio Pellicer, que murió en el asedio de Barcelona (1652), y era hermano del cronista José Pellicer, recoge este sangriento incidente:

 "Miércoles treinta [enero de 1641], marchó el ejército a Villafranca de Panadés, (...) sin reparar en que la noche antes habían degollado ciento y cincuenta de los enfermos que quedaron aquí, (...) Ase averiguado que los de el lugar, con los migueletes [miqueletes, milicianos catalanes], salieron por una puerta que cae hacia Barcelona, y juntos vinieron al hospital que estaba fuera del lugar junto a [convento de] San Francisco, y fueron degollando esta pobre gente, y luego pasaron al Convento adonde se habían acogido muchos, y allí en los claustros de arriba degollaron más de treinta: están el claustro alto y bajo tan llenos de sangre, que causa horror: (...) dióse noticia al Marqués [de Los Vélez], quien se estuvo en el Convento casi tres horas, (...) está preso el que tenía las llaves del hospital que es un hombre viejo, y otro mozo y una muger, que se arrojaron de la muralla para escapar, y dicen los enfermos que el viejo los iba sacando y el otro los degollaba: también se van prendiendo algunos micheletes, no sabemos lo que se hará de ellos, (...) de una cuba de vino se han sacado once enfermos, que un buen clérigo los había escondido allí; (...) habranse hallado de los enfermos cosa de ciento y cincuenta vivos (...)"
 
Una muestra que se tomó en Tarragona a los tercios de infantería del marqués de los Vélez, entre finales de marzo y principios de abril de 1641, recoge las unidades que lo componen y el número de efectivos de cada una de ellas:

 
Infantería hispánica alojada en Tarragona (mazo-abril 1641)
Unidad Compañías Efectivos
Regimiento español de la Guardia de S. M., al
mando de Fernando de Ribera
14
1.590
Regimiento español del Conde de Oropesa
11
618
Regimiento español del Duque de Medinaceli
9
598
Regimiento español del Duque de Pastrana
10
692
Regimiento español del Duque del Infantado
11
528
Regimiento español del Gran Prior de Castilla
18
747
Regimiento español del Marqués de los Vélez
21
1.121
Regimiento español del Marqués de Morata
10
652
Tercio español de Portugal, al mando de Tomás
Mesia (o Mejía) de Acevedo
16
1.192
Tercio español de Fernando de Tejada
18
1.291
Tercio español de Don Diego de Toledo y Guzmán
14
782
Tercio español de Simón de Mascareñas
17
1.125
Tercio español de Alfonso de Calatayud
11
1.122
Tercio español de Estéban de Azcárraga 17
1.111
Tercio valón del Conde de Isenghien (o Iseghem) 24
1.695
Tercio irlandés que fue del Conde de Tyrone 16
642

237
15.506
 
 
 
De los 15.506 soldados de infantería que figuran en la muestra, 1.545 son oficiales. Además unos 2.500 de ellos se encontraban enfermos, por lo que son unos 12.000 hombres los que se hallarían en condiciones óptimas para luchar.
 
 
Vista de la ciudad de Barcelona en el siglo XVII, con el puerto, las murallas y baluartes. A la izquierda de la ciudad se encuentra la montaña de Montjuic, con su cima coronada con el faro o atalaya de origen medieval. En este lugar, y frente a la muralla que miraba la montaña, se produjo la batalla. La imponente montaña de Montserrat se encuentra en la esquina superior izquierda. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)
 
 
_______________________________
NOTA1: El tercio portugués de Simón Mascareñas fue reformado, debido a las enormes deserciones sufridas a raíz de la sublevación de Portugal. Los soldados que quedaban pasaron a engrosar las compañías de los demás tercios, pasando Mascareñas a mandar el tercio que fue de Martín de los Arcos.
Por otro lado, Estéban de Azcárraga manda el tercio que había pertenecido a Pedro de Lesaca.

NOTA2: Si atendemos a Melo, la infantería del marqués de los Vélez constaba de 23.000 soldados en diciembre de 1640, antes de salir en campaña:

 "[19] Faltaba sólo para salir a campaña la última muestra general, (...) Fueron traídos a la campaña de Tortosa, donde con trabajo grande se acomodaron mientras se pasaba la muestra; pasóse, y se hallaron veinte y tres mil infantes de servicio, tres mil y cien caballos, veinte y cuatro piezas [de artillería], ochocientos carros del tren [de provisiones], dos mil mulas que los tiraban, (...)"

Para el 21 de diciembre de 1640, en carta del marqués de Torrecuso, son 22.000 infantes, "sin los oficiales y aventureros", por lo que rondaría también  los 23.000 hombres. Esto indica que para marzo-abril de 1641, 3 o 4 meses después, la infantería del marqués de los Vélez se había visto reducida en un 32%, unos 7.500 hombres. 
La mayoría de estas bajas se habían producido por deserción y por muerte en combate o enfermedad, y en menor parte por licencias. Así se conoce que desde finales de febrero a finales de marzo, cuando se inicia la muestra, 930 hombres habían muerto, 746 habían desertado, y a 60 se les había concedido licencia. Además la proporción de bajas se vería aumentada si, al 32% de hombres perdidos, añadimos los 2.500 que se encontraban enfermos. Las bajas totalizarían entonces el 43%, un desgaste alto en la infantería del ejército realista.  
 

jueves, 30 de junio de 2022

El Ejército realista del Marqués de los Vélez, que entró en el Principado de Cataluña en 1640

 
En una entrada anterior ya hablamos de la sublevación del Principado de Cataluña contra la autoridad real en 1640, en el marco del conflicto con Francia durante la Guerra de los treinta años. Para sofocar la rebelión de los catalanes, el rey Felipe IV ordenaba reunir un ejército con el fin de invadir el Principado y devolverlo a la obediencia real.

Así, a lo largo del verano y otoño se fue concentrando en Zaragoza y en la frontera aragonesa un ejército de 25.000 hombres, formado por regimientos castellanos, tercios de gentes quintadas, y tercios de portugueses, irlandeses y valones, varias compañías italianas, y 3.000 soldados de caballería. Se nombró al marqués de los Vélez virrey del Principado de Cataluña y general del ejército que se había estado reclutando. Por su parte, los representantes de la Generalidad o "Generalitat" de Cataluña solicitan ayuda al Rey de Francia, el cual envía un cuerpo de ejército en apoyo de los rebeldes catalanes, al mando del barón de Espenan.
En noviembre de 1640 el ejército de Los Vélez entró en Tortosa, ciudad que en ese momento se mantenía leal al rey Felipe IV de España. A comienzos de diciembre, fuerzan el paso por el Coll de Balaguer, trabando combate con los rebeldes catalanes. Después sitian la población de Cambrils, defendida por el barón de Rocafort, que se rinde 3 días después: un incidente, entre los castellanos y los milicianos catalanes rendidos, provocó una matanza en estos últimos. Las plazas de Salou, Vilaseca y Reus también fueron tomadas. Y la ciudad de Tarragona se entregó sin lucha a Los Vélez, tras pactar la rendición con el propio barón de Espenan, que la defendía.
Ya en enero de 1641, los rebeldes catalanes ofrecieron resistencia en Martorell, al mando de Francesc de Tamarit, pero fueron derrotados y la población saqueada. Así, Los Vélez se plantó ante las murallas de Barcelona, pero fue derrotado en la batalla de Montjuic. Tras la batalla, Los Vélez se retiró con su ejército a Tarragona. Allí presentó su dimisión, siendo destituido del mando, nombrándose al príncipe italiano Federico Colonna para sucederle.

Como hemos visto, la invasión del Principado por el marqués de los Vélez adquirió tintes de especial crueldad. (Ver NOTA1 inferior). Además, en esta campaña militar tomará parte Pedro Calderón de la Barca, y su hermano José Calderón, como ya quedó referido en una entrada anterior. 
 
Detalle de un grabado que reproduce a un mosquetero catalán hacia 1641, encuadrado en el tercio de Santa Eulalia de Barcelona. En el fondo de la composición se puede observar la batalla de Montjuic, con las tropas castellanas asaltando la montaña, situada a la izquierda, coronada con el fortín improvisado por los defensores franco-catalanes. El fortín rodeaba la pequeña atalaya medieval, también visible en la escena. ("Llibres de Passanties" del gremio de plateros de Barcelona)
 

El soldado portugués Francisco Manuel de Melo, cronista de la Guerra de Cataluña, donde combatió en 1640 y 1641, relata el orden de marcha que siguió el ejército del marqués de los Vélez, al salir de Tortosa en campaña, en diciembre de 1640:

 "[32] Comenzó a revolverse al ejército al eco de un clarín [toque de corneta] (...) era el primero el duque de San Jorge, a quien tocó la vanguardia aquel día; llevaba delante, como es uso, sus tropas pequeñas, (...) constaba su batallón de quinientos caballos, (...) a poco trecho desta caballería siguió el regimiento de la guardia, su teniente coronel Don Fernando de Ribera; a éste el regimiento propio del marques de los Vélez, su teniente coronel Don Gonzalo Fajardo, ahora conde de Castro; después el maestro de campo Martín de los Arcos, tras quien marchaba el regimiento del conde de Oropesa, su teniente coronel D. Bernabé de Salazar; al Salazar seguían dos tercios que olvidamos (...) y de retaguardia el tercio de irlandeses, su maestro de campo el conde de Tirón [Tyrone]; destos se formaba la vanguardia del ejército, que propiamente gobernaba el [marqués de] Torrecusa.
 [33] Seguía poco después, aunque en partes distintas, el segundo trozo llamado batalla en estilo militar [centro]. Era de la batalla el primer tercio el de Pedro de Lesaca; al de Lesaca seguía el regimiento del Duque de Medinaceli, su teniente coronel Don Martín de Azlor, y a éste el del duque del Infantado, su teniente coronel Don Iñigo de Mendoza; a Don Iñigo seguía el regimiento del gran prior de Castilla, su teniente coronel Don Diego Guardiola; tras deste el marqués de Morata, su teniente coronel Don Luis Jerónimo de Contreras; después del de Morata, el del duque de Pastrana, su teniente coronel Don Pedro de Cañaveral, a quien seguían los maestros de campo Don Alonso de Calatayud y Don Diego de Toledo, (...) gobernábala por su persona el [marqués de Los] Vélez, (...) con cien caballos continos de la guarda de su persona, a cargo de Don Alonso Gaitán, capitán de lanzas españolas.
 [34] El costado derecho de la batalla guarnecía Don Alvaro de Quiñones con hasta seiscientos caballos de las órdenes [militares españolas], (...) el siniestro [costado izquierdo] con otros tantos cubría el comisario general de la caballería ligera Felincher [Filippo Filangieri].
 [35] Seguía la retaguardia a la batalla (...) en primero lugar marchaba el tercio de los presidios [guarniciones] de Portugal, su maestro de campo Don Tomás Mesía de Acevedo; seguíale el de Don Fernando de Tejada; luego empezaba la artillería (...) Tras de la artillería los carromatos, y tras ellos las municiones, según el uso dellas. Lo último era el hospital y bagages [equipajes] de particulares. Las compañías sueltas de italianos guarnecían los costados del tren [de artllería]; luego el tercio de valones, su maestro de campo el de Isinguien [Isenghien o Iseghem], y de retaguardia el de portugueses, su maestro de campo Don Simón Mascareñas.
 [36] A los portugueses seguían otros quinientos caballos de las órdenes, mandados por Don Rodrigo de Herrera, su comisario general, y a los lados de la artillería marchaban algunas compañías de caballos (...)"
 
 
En la obra publicada del artesano catalán Miguel Parets, que escribió una crónica de las noticias y sucesos más importantes ocurridos en Barcelona y Cataluña durante los años 1626-1660, se recoge la composición del ejército del marqués de los Vélez en el campo de Salou, el 21 de diciembre de 1640, en carta del marqués de Torrecuso, oficial superior del ejército hispánico:
 
 
 

 
 
 

General: Pedro Fajardo Zúñiga, Marqués de los Vélez

Segundo: Carlo Andrea Caracciolo, Marqués de Torrecuso

Efectivos: (22.000 soldados de infantería, y unos 3.000 jinetes)


   Regimiento español de la Guardia de S. M., al mando de Fernando de Ribera
   Regimiento español del Conde de Oropesa, al mando de Bernabé de Salazar (herido en 1641 en la batalla de        Martorell)
   Regimiento español del Duque de Medinaceli, al mando de Martín de Azlor
   Regimiento español del Duque de Pastrana, al mando de Pedro Cañaveral
   Regimiento español del Duque del Infantado, al mando de Don Iñigo Pacheco de Mendoza
   Regimiento español del Gran Prior de Castilla, al mando de Diego Guardiola
   Regimiento español del Marqués de los Vélez, al mando de Don Gonzalo Fajardo (herido en 1641 en la batalla        de Montjuic)
   Regimiento español del Marqués de Morata, al mando de Luis Jerónimo de Contreras
   Tercio español de Portugal, al mando de Tomás Mesia (o Mejía) de Acevedo
   Tercio español de Fernando de Tejada
   Tercio español de Don Diego de Toledo y Guzmán
   Tercio español de Don Martín de los Arcos (muerto en 1641 de enfermedad contraída durante la campaña)
   Tercio español de Alfonso de Calatayud
   Tercio español de Pedro de Lesaca

   Tercio portugués de Simón Mascareñas (herido en 1641 en la batalla de Montjuic)

   Tercio valón de Philippe Balthazar de Gante y Merode, Conde de Isenghien (o Iseghem)

   Tercio irlandés de John O'Neill, Conde de Tyrone (murió en 1641 de las heridas recibidas en la batalla de                Montjuic)

 
Caballería al mando de Carlo Maria Caracciolo, Duque de San Giorgio (muerto en 1641 en la batalla de Montjuic)


Grabado que reproduce el fortín de Montjuic ("MONT-IOVY"), hacia el último tercio del siglo XVII. En él se puede observar la antigua atalaya medieval, en el centro de la fortificación, y el recinto abastionado, que fue construido de nuevo en 1651. También se puede ver la imponente montaña, que los tercios castellanos tuvieron que atacar.  (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)


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NOTA1: El marqués de los Vélez castigó duramente a los rebeldes catalanes -por ser súbditos del Rey de España- mientras dio un tratamiento más benevolente a los soldados franceses. Así, mientras pactó la rendición de Tarragona con el barón de Espenan, a cargo de los franceses; ésta no se respetó en Cambrils, donde el comandante catalán, el barón de Rocafort, fue ejecutado. Además de la muerte de los defensores catalanes en un oscuro incidente. En Salou se liberó a los soldados franceses, mientras que los milicianos catalanes fueron condenados a galeras. En Martorell de nuevo se repiten los desmanes de las tropas castellanas.
Por su parte, los catalanes al mando de Josep Margarit vengaron la matanza de Cambrils, atacando el pueblo de Constantí, liberando a los presos catalanes y degollando a la guarnición realista.
Y después de la batalla de Montjuic, parece que hubo algún tipo de ensañamiento con los cuerpos de los soldados realistas muertos. Así señala Parets:

"Muchos de los muertos encontraron sin orejas, porque los nuestros las habían cortado y traído a las puntas de las espadas y chuzos [asta corta con una punta de hierro] a Barcelona."
 
NOTA2: Los 2 tercios que siguen al de Salazar y que la relación de Francisco de Melo olvida, "cuéntese entre los más defectos desta historia", podrían ser el tercio de Bartolomé de Medina, compuesto por milicianos extremeños, y el tercio de Estéban de Azcárraga, formado por milicianos de Córdoba. Ya que estas unidades se encontraban en la frontera aragonesa en octubre de 1640, según consta en una muestra efectuada en Alcañiz. Azcárraga mandará el tercio que había pertenecido a Pedro de Lesaca.

NOTA3: Al conde de Tyrone le hemos visto en Flandes, al mando del tercio "viejo" de irlandeses, en el sitio de Bergen-op-Zoom (1622), en el sitio de Breda (1624-1625), y en las campañas de 1633 y 1636. Y al duque de San Jorge (o San Giorgio) le hemos visto en 1639 dirigir también la caballería, en la campaña para retomar Salces (o Salses).
El marqués de Torrecuso -su padre- dirigirá posteriormente el Ejército real de Extremadura (1644).
Al defensor de Tarragona, el conde de Espenan, también le hemos visto defender la plaza de Salces (1639-1640) y en la batalla de Rocroi (1643), al mando de la infantería del centro francés. 

El maestre de campo Martín de los Arcos se encontraba enfermo, muriendo por esta causa pocos días después de la batalla de Montjuic. Francisco de Melo enumera al conde de Isenghien y a Luis Jerónimo de Contreras entre los heridos en el asalto a Montjuic.

 

lunes, 17 de febrero de 2020

Banderas de los insurrectos catalanes en la Guerra de los Segadores


El saqueo de las poblaciones catalanas de Riudarenes y Santa Coloma de Farners, y en especial el incendio de la iglesia de Riudarenes, provocó un enorme malestar en el Principado. El obispo de Gerona lanzó una excomunión general contra los tercios del rey Felipe IV.
A los tercios castellanos y extranjeros se les acusaba de herejes y sacrílegos. Había un odio especial en el Principado por los tercios de Arce y de Moles, a los cuales se les acusaba de las violaciones y excesos cometidos. Así nos lo cuenta el soldado portugués Francisco Manuel de Melo, cronista de la Guerra de Cataluña, donde combatió en 1640 y 1641:

 "[25] Casi en estos días pronunció el obispo de Gerona [fray Gregorio Parcero] una notable sentencia de excomunión y anatema sobre los regimientos [tercios] de Arce y Moles, declarándoles por herejes sacramentarios, y refiriendo en ella dos estupendos sacrilegios, uno en Río de Arenas [Riudarenes] y otro en Santa Coloma de Farnés, cosa ciertamente, o dudosa o creída, digna siempre de lágrimas."

Poco después, cuando los tercios abandonan La Selva en dirección al Rosellón, la iglesia de Montiró también será incendiada. En este sentido, los rebeldes catalanes se adjudicaban ser defensores de la iglesia católica frente a los invasores del Principado, y usarían banderas negras -como señal de luto- con emblemas religiosos. Así, prosigue Melo:

"Alzaron [los rebeldes catalanes] banderas negras por testimonio de su tristeza; en otras pintaban en sus estandartes a Cristo crucificado, con letras y jeroglíficos acomodados a su intento; y desta vista los catalanes cobraban aliento y disculpa, los castellanos temor y confusión."

El historiador catalán Narciso Feliu de la Peña, en sus "Anales de Cataluña", también lo recoge:

"(...) levantando [los rebeldes catalanes] Banderas negras, pintando en ellas con Emblemas expresivas de su dolor, a Cristo Crucificado, y al Divino Sacramento;"


A lo largo de la Guerra de los treinta años se produjeron rebeliones campesinas en varios países, debido a la presión fiscal para sostener la guerra, alojamientos de soldados, reclutas etc... entre otros factores. En 1626, la revuelta campesina en la alta Austria tuvo que ser aplacada con unidades regulares del Imperio Germánico y de Baviera. En 1636 un nuevo levantamiento campesino estalló en Austria, que fue sofocado con tropas estatales. Lo mismo ocurrió con las revueltas de los "Croquants" (1636) y "Va-nu-pieds" (1639) en Francia. El motín de Evora (1637), en Portugal, también fue aplacado por tropas castellanas enviadas desde España. En el grabado, un grupo de soldados incendia y saquea un monasterio. (Les Grandes Misères de la Guerre, Jacques Callot, 1633)



LA BANDERA O PENDON DE SANTA EULALIA

La bandera de Santa Eulalia era una enseña de la ciudad de Barcelona. Parece ser que hubo dos banderas de Santa Eulalia, una representativa de la ciudad (la militar) y otra de la catedral (la religiosa).
El historiador catalán Jerónimo Pujades, en su "Dietari", describe la bandera de Santa Eulalia, tal como la vio durante una procesión en 1601. Es decir, de tela de seda rojo carmesí, con la imagen de la Santa en medio, junto con las insignias de la ciudad de Barcelona y la del capítulo de la catedral:

"De tafetá carmesí molt gran amb orlas pintadas de or y plata y en lo mig la figura de dita Santa, y dos insignias, la una de la Ciutat y la otra del Capitol y al cap de asta caven dos cordons de seda carmesina y or ab bellisimas flochs en la fil."

Al inicio de la revuelta catalana se forma en Barcelona el tercio de Santa Eulalia. Así lo menciona Francisco Manuel de Melo:

"(...) y se comenzaron a ejecutar las levas [reclutas] prevenidas en las cofradías (son allí cofradías lo que en Castilla gremios). Destos [los gremios] se había de formar el tercio de la bandera de Santa Eulalia debajo el mando de su tercero conseller Pedro Juan Rosell."

Este tercio tomará parte en el socorro a la plaza de Tarragona (1640):
 
"De los socorros prometidos por la Diputación sólo había llegado el tercio dicho de Santa Eulalia, de ochocientos infantes bisoños [novatos]."

El tercio de Santa Eulalia también se distinguirá en la batalla del castillo de Montjuic, cuando éste fue asaltado por las tropas reales (1641):

"La fuerza de Monjuic entregaron a Monsiur de Aubiñí [D'Aubigny] (...) a ésta se juntaban algunas de su mejor infantería del tercio de Santa Eulalia, y el capitán Cabañas con hasta doscientos miquelets [miqueletes, milicianos catalanes];"

Es durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714) cuando la bandera de Santa Eulalia juega un papel fundamental en la defensa de Barcelona, durante el asalto final de los borbónicos (1714). Así lo relata el capitán Francesc de Castellví, quien tomó parte en la defensa:

"La Bandera de Santa Eulalia, que llevaba el "conseller" primero [Rafael Casanova], llegó a las 7 dadas de la mañana (...)
Embistieron los sitiados con tanto denuedo, animados por la presencia de la bandera y de tanta gente de distinción que la seguía, que obligaron a los sitiadores a retroceder hasta la puerta Nueva, (...) y recobrando otra vez el baluarte de San Pedro, pasando a golpe de bayoneta a los sitiadores que le ocupaban."



Bandera o Pendón de Santa Eulalia: Diseño y colores especulativos.




Banderas de los rebeldes catalanes, hacia 1640: Diseño y colores especulativos.










Estandarte de caballería catalana o aragonesa, Asedio del castillo de Salses (Pintura mural anónima del siglo XVII, Huerta del Campanar, Valencia): Colores especulativos.




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NOTA1: Al inicio del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), la bandera negra va a ser utilizada de nuevo por las milicias catalanas. Así en una relación del asedio de Barcelona por el ejército borbónico, atribuida al abad Anthelme Tricaud, se recoge como los defensores catalanes ondeaban en la brecha de la muralla una bandera negra con una calavera:

 "On vit sur le midy une troupe de femmes & de <<Licentiados>>, (ce sont des Ecoliers) s'avancer jusqu'à a la brêche, & y planter un drapeau noir, orné d'une tête de mort:"

El caballero francés Jacques de Viguier indica como durante el asedio los catalanes colocaron 3 banderas en las murallas: una roja, señal que no se harían prisioneros; otra blanca con un águila, símbolo de la casa de Austria; y otra negra con una calavera blanca en el medio, indicando que no esperaban ni habría cuartel.
Además en una publicación inglesa contemporánea a la Guerra de Sucesión, "The Deplorable History of the Catalans", J. Baker (1714), se indica como en 1713 los catalanes izaron en el castillo de Montjuic una bandera negra con un "moto" o lema relativo a la defensa de sus Privilegios. Y la ciudad de Cardona concedió a sus regimientos varias banderas negras con el lema "Viviremos libres o moriremos":

"(...) that the Catalans proclaimed War, by beat of Drum and sound of Trumpet, against France (...) and hung out a black Standard at Montjouy [Montjuic] with this Inscription, <<Death or our Privileges maintained>>.
They likewise raised three new Regiments' in the City [Barcelona], and gave them the Names of the <<Holy Faith>>, the <<Rosary>>, and the <<Conception>>. (...)
 The Inhabitants of Cardona and the Neighbouring Country being resolved likewise to defend themselves to the last Extremity, put that Place into a good Posture of Defence, and have formed five new Regiments to which they gave black Colours with Motto's importing, <<That they will live Free, or Die>>."

También se menciona las banderas con la calavera colocadas en la brecha de Barcelona, durante el segundo asedio borbónico a la ciudad de la guerra (1713-1714), aunque esta vez sin indicar el color:

"In the Day [1 de agosto], a Number of Men and Women of the Town placed in the Breach a Colours with a Death's Head in it."
    

martes, 12 de febrero de 2019

Calderón de la Barca en la Guerra de Cataluña


La guerra contra Francia -iniciada en el año 1635, como vimos en una entrada anterior- en pocos años llegará al territorio peninsular, originando a la postre, entre otros factores, la sublevación de Cataluña o la llamada Guerra de los Segadores: Los abusos contra la población civil de los soldados foráneos acantonados en el Principado, y las aportaciones en dinero y hombres que el Principado de Cataluña tuvo que dar para soportar la campaña pirenaica de 1639 contra los franceses, provocan, entre otras causas, la rebelión de los catalanes en 1640. (Para los distintos levantamientos nobiliarios y populares durante la Guerra de los 30 años, ver NOTA1 de la batalla de Edgehill).


En 1638, un ejército francés, al mando del príncipe de Condé, cruzaba la frontera por Guipúzcoa, asediando la plaza fuerte de Fuenterrabía (Hondarribia en vasco). Una escuadra naval francesa, al mando del arzobispo de Burdeos, colaboraba en las operaciones de asedio.
Al llegar las noticias de la entrada francesa en la Península cundió la alarma: se convocó a las armas a la nobleza y se reclutó un ejército en toda la Península para acudir al socorro de Fuenterrabía. Sin embargo el Principado de Cataluña se negó a enviar tropas, alegando que sus privilegios prohibían reclutar tropas para luchar fuera del Principado.
A primeros de septiembre, tras un duro asedio de 2 meses, el ejército hispano de socorro, al mando del Almirante de Castilla y del marqués de los Vélez, forzaron al príncipe de Condé a levantar el sitio.
La victoria de Fuenterrabía produjo festejos y celebraciones en la capital madrileña. En carta fechada a 14 de septiembre de 1638, el inquisidor Diego de Garay señala como el entusiasmo de los madrileños registró algunos incidentes: saquearon las casas y tiendas de los franceses y los hubieran maltratado "si la nobleza que iba entre los pícaros no los defendiera"; también apedrearon las ventanas donde residía el nuncio papal.

Vista de una parte de la muralla y del baluarte de la Reina, en Fuenterrabía (Hondarribia en vasco). En la muralla se pueden observar varios impactos de bala de cañón, probablemente resultado del asedio impuesto por las tropas revolucionarias francesas en 1794. (Foto del autor)


A comienzos de junio de 1639, un ejército francés, al mando de Condé y del mariscal de Schomberg, cruzó la frontera del Rosellón catalán. Ocupan la pequeña fortaleza fronteriza de Opol, que se rindió sin oponer resistencia. Después la plaza de Salces (o Salses) cayó a mediados de julio, ante un asedio de los franceses que duró más de un mes.
La Monarquía española reaccionó, se movilizan unidades castellanas, extremeñas, napolitanas..., y se realizan levas o reclutas en todo el Principado de Cataluña. El ejército español quedó al mando del marqués de los Balbases, hijo del famoso militar genovés Ambrosio Espínola.
El ejército hispano puso sitio ahora a la plaza de Salces, defendida por el conde de Espenan. Durante el asedio se producen deserciones en masa de las tropas catalanas. En carta del marqués de los Balbases, al Conde-duque de Olivares, se informaba de las dificultades creadas durante el asedio por los reclutas catalanes, señalando además su alto nivel de deserción: "porque no quieren obedecer, (...) ni alojarse donde el cañón les pueda alcanzar (...) que se nos huyen muchos."
El desencanto iba creciendo, durante el asedio muchos reclutas catalanes morían, más que por los combates, por la peste que asoló los campamentos y las trincheras de asedio. Finalmente Salces capituló a comienzos de enero de 1640.

Tras el sitio de Salces, se procedió a alojar durante el invierno al agotado ejército hispano en el Principado de Cataluña. Los alojamientos de las tropas foráneas en Cataluña originaron fricciones y choques entre los paisanos y la soldadesca, que a menudo fueron violentos como en Santa Coloma de Farners. Finalmente estalla la revuelta en Gerona y La Selva, y se extiende por toda Cataluña.
Se ordena reclutar un nuevo ejército en la Corona de Castilla, que se pone al mando del marqués de los Vélez. Comienza la guerra de Cataluña. Enseguida la rebelión es apoyada por Francia, que envía tropas y dinero.
El ejército realista hispano de Los Vélez invade Cataluña, avanzando hasta las puertas de Barcelona. Allí es derrotado asaltando el castillo de Montjuic, a comienzos de 1641.

Castillo de Montjuic, en Barcelona. En 1640, con el inicio del levantamiento catalán, la ciudad de Barcelona ordenó construir sobre la cima de Montjuic un pequeño fortín, de forma cuadrangular, con 4 medio-baluartes en las esquinas. Esta improvisada fortificación resistió el ataque del marqués de los Vélez en enero de 1641. A finales del siglo XVII, y durante el siglo XVIII, la obra fortificada fue ampliada y mejorada notablemente. (Foto del autor)


La guerra se prolongará durante 12 largos años, en los que la Monarquía española focalizará casi todos sus recursos, desatendiendo otros frentes, como el flamenco, los cuales pasan a un segundo orden.
Finalmente, la convulsa situación en Francia, envuelta en los conflictos civiles conocidos como "La Fronda" (1648-1653), permiten aliviar la presión francesa en los frentes de guerra. Barcelona capitulará en 1652, tras un largo asedio de 15 meses, poniendo fin a la sublevación catalana. Sin embargo la guerra contra los franceses y la inestabilidad en el frente catalán continuará hasta que la firma de la Paz de los Pirineos (1659) ponga fin a las hostilidades.

Vista del asedio de la ciudad de Barcelona (1651-1652). Tras un largo bloqueo por mar y tierra, en el que la peste irrumpió tanto en la ciudad como en los campamentos de los sitiadores, Barcelona se entregó a don Juan José de Austria, hijo ilegítimo del Rey de España, quien ejercía a efectos prácticos el mando de las fuerzas navales y terrestres en Cataluña.
En el extremo inferior derecho se puede observar a don Juan José de Austria, con banda roja de general y bastón de mando, junto a su alto mando, mostrado con bandas y fajas de color rojo, el color identificativo del ejército español. A la izquierda de la ciudad se puede observar la montaña de Montjuic, coronada por el castillo que la domina, que fue escenario de la batalla que da su nombre, producida al iniciarse el conflicto bélico. (Pintura de escuela española del siglo XVII)


Al comenzar las movilizaciones militares para el ejército del marqués de los Vélez, el Conde-duque de Olivares -valido o primer ministro del Rey de España- recurrió a métodos medievales: se convocaron a las milicias urbanas, a los caballeros de las Ordenes militares (Santiago, Calatrava y Alcántara), y se movilizó a la nobleza, a los cuales se pedía que acudieran con un contingente de vasallos armados.
Pedro Calderón de la Barca, el famoso dramaturgo madrileño de ascendencia cántabra, como caballero de la Orden de Santiago, acudió a la convocatoria en 1640. Se alistó a sus 40 años en el regimiento de caballería de las Ordenes militares, en la compañía de coraceros que levantó y sostuvo a sus expensas el propio Olivares.
Y su confianza con éste era tal, que el marqués de la Hinojosa le envió, desde Tarragona, para informar verbalmente a Olivares de la situación en que se encontraba el ejército realista español.


En un informe, fechado a 19 de octubre de 1641, en Tarragona, realizado por don Alvaro de Quiñones, Teniente-general de la caballería de las Ordenes militares, se resumen los hechos militares en los que tomó parte Pedro Calderón de la Barca: A comienzos de diciembre de 1640, tras la entrada del ejército real en el Principado de Cataluña por el Coll de Balaguer, refiere don Alvaro la participación de Calderón en la toma de los puestos exteriores de Cambrils; en la toma de Salou y de Vilaseca; y en un reconocimiento a Constantí, donde don Alvaro derrotó a 500 hombres que acudían en socorro de Tarragona. En esta acción Calderón resultó herido:

"Después que nuestro ejército entró en este principado de Cataluña por el Col de balaguer, hallándose [Calderón de la Barca] en todas las ocasiones que se han ofrecido, particularmente el día que yo fui a tomar los puestos de cambrills, y rompí [derroté] tres mil hombres que el enemigo tenía emboscados, fuera de la plaza, y en la toma de salo [Salou] y Villaseca, y cuando con dicha compañía y treinta arcabuceros a caballo de la del comisario general don Rodrigo de Herrera fui a reconocer a Constanti, y a la retirada rompí quinientos hombres, que salían de Villaseca para socorro de Tarragona, degollando la mayor parte dellos, donde dicho don Pedro Calderon se señaló y peleó como muy honrado valiente caballero y salió herido de una mano en dicha ocasión;".

Y en el reconocimiento de Martorell (1641), donde su hermano José Calderón también tomaría parte en la captura de la plaza:

"(...) y las veces que yo fui a reconocer a Martorell fue uno de los treinta corazas que nombré para que con la compañía del capitán don Juan de Otto cerrasen [acometiesen] con tres tropas del enemigo; y en esta ocasión se portó como de su persona y partes se podía esperar. Y lo mismo hizo en la rota [derrota] que allí se dio al enemigo, y el día que nuestro ejército llegó a Barcelona [batalla de Montjuic]."

Tras la derrota en Montjuic, toma parte en la defensa de Tarragona, asediada por los franco-catalanes:

"Y después que se retiró a este campo de Tarragona se ha hallado en las que se han ofrecido en él y en el sitio desta ciudad, particularmente el día que el enemigo tuvo cortados seiscientos caballos que iban a forrajear [coger pasto para los caballos]; (...) no faltando jamás a su estandarte, haciendo algunos servicios particulares. Y el día que el Señor Marqués de Villafranca metió el socorro en esta plaza, asistió a la marina sin faltar un punto con mucho riesgo (...)"

Detalle de un grabado que muestra un combate de caballería en 1641, entre soldados españoles -derecha- y soldados franco-catalanes -izquierda-, estos últimos mostrados en retirada. El grabado representa los títulos concedidos por el Rey de España a la ciudad de Tortosa por su fidelidad. (Vicente de Miravall y Florcadell, 1641)


En noviembre de 1641 Calderón realiza la misión encomendada por el marqués de la Hinojosa y entrega el informe a Olivares. Refiere este hecho el cronista José Pellicer, en sus "Avisos históricos", que recopila los sucesos y noticias que ocurrían en su época:

"Pasó [Calderón] al Escorial, donde estaba S. M. [el Rey] (...) y volvió en el coche del Señor Conde Duque, haciéndole relación de todo con mucha puntualidad; y del cange o trueco que piden los Catalanes de prisioneros de una parte a otra."

Después se alista en la compañía de la Guardia del Rey, al mando del conde de Oropesa, siendo nombrado cabo de escuadra. Participa en la desastrada batalla de Lérida (1642), donde los españoles son derrotados por un ejército franco-catalán, al mando del mariscal de La Mothe-Houdancourt. Tras esta derrota, Calderón de la Barca pide licencia definitiva del ejército alegando achaques de salud.

En carta fechada en Zaragoza, a 15 de noviembre de 1642, el propio Olivares certificaba la solicitud de licencia de Pedro Calderón:

 "Por cuanto don Pedro Calderón, soldado de la compañía de caballos del batallón de la nobleza de la Guardia de Su Majestad, del Duque de Pastrana, nos ha pedido le demos licencia para irse a curar (...) atento hallarse con achaques de calidad que le imposibilitan el continuar el Real servicio; constándonos ser así lo referido, (...) como por la presente le concedemos, la licencia que pide para el dicho efecto. (...)"

Grabados que muestran dos mosqueteros catalanes, alistados en 1641 en el tercio de Santa Eulalia de Barcelona. ("Llibres de Passanties" del gremio de plateros de Barcelona)


Su hermano José Calderón, militar de carrera, continuará sirviendo al Rey en Cataluña. También refiere Pellicer, en sus "Avisos" de 29 de septiembre de 1643, como don José Calderón participa en la acción de Flix:

"Escogió Don Juan de Garay 30[00] infantes a su satisfacción de todo el ejército: (...) el [regimiento] del Señor Conde Duque, que gobierna su Sargento mayor Don Josef Calderon de la Barca, (...)"

Su hermano promocionó a Teniente de Maestre de campo general del Ejército de Cataluña, en abril de 1645. Pero en junio, José Calderón murió en una escaramuza con el enemigo en el puente de Camarasa.
En una Real Cédula, fechada el 21 de septiembre de 1645, se concede a Pedro Calderón una pensión de 30 escudos mensuales por los servicios militares prestados por él y por su hermano José:

"(...) teniendo consideración a los servicios de Don Pedro Calderon de la Barca y los del Teniente de Maestro de Campo general Don Joseph Calderon, su hermano, que murió peleando en el rencuentro que se tuvo con el enemigo junto a Camarasa, habiendo procedido en aquella ocasión y en todas las que se ofrecieron con mucho valor, he resuelto hacer merced al dicho Don Pedro, (...) de treinta escudos de entretenimiento al mes (...) Yo el Rey." 

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NOTA1: Enrique de Borbón, príncipe de Condé, quien asedió infructuosamente Fuenterrabía y tomó Salces (o Salses), es el padre del duque de Enghien, al que hemos visto dirigiendo al ejército francés en la batalla de Rocroi (1643). Posteriormente Enghien heredará el principado a la muerte de su padre, siendo conocido como "el gran Condé".

Al defensor de Salces, el conde de Espenan, también le hemos visto en la batalla de Rocroi, al mando de la infantería francesa del centro. En 1641, 2 años antes de la batalla, Espenan condujo a Barcelona un cuerpo de ejército francés. Poco después entregó Tarragona, sin lucha, al marqués de los Vélez.

NOTA2: José Calderón, hermano de Pedro y natural de Valladolid, comenzó a servir en la guerra por la sucesión de Mantua y Monferrato (1627-1631); tomó parte posteriormente en los sitios de Fueterrabía (1638) y de Salces (1639-1640); y después, ya junto con su hermano Pedro, sirvió en el frente catalán.