Mostrando entradas con la etiqueta Villaviciosa 1665. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Villaviciosa 1665. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de agosto de 2021

El Ejército real de Extremadura en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665)

 
Tras las derrotas de Estremoz (1663), Castel Rodrigo y Valencia de Alcántara (1664), don Juan José de Austria renunció al cargo de General del Ejército de Extremadura, inducido por una carta que le escribió su padre, el rey Felipe IV. Mientras se nombró al valón conde de Marchin para ejercer de manera interina el gobierno del frente extremeño, quien ordena abandonar la plaza de Arronches, ante la dificultad de su defensa, destruyendo antes parte de las fortificaciones.
Al igual que había ocurrido en Flandes, en 1665 se eligió como sustituto de don Juan al marqués de Caracena, que se encontraba en España tras abandonar el gobierno de los Países Bajos españoles. En la primavera de 1665, se había ido reuniendo en Extremadura un enorme ejército: También se preparó una armada que debía bloquear Lisboa.
El ejército hispano partió del cuartel general de Badajoz, unos 13.000 infantes y 6.500 jinetes, que estaban al mando del experimentado general marqués de Caracena. El general español fijó como objetivo la plaza de Villaviciosa (o Vila Viçosa en portugués), bien fortificada y sede de la Casa de Braganza, de importancia algo menor que Evora, fortaleza de primer orden.
Caracena primero tomó la población de Borba, que se entregó sin combatir. Borba había sido conquistada y saqueada por los españoles en la campaña de 1662, y reconquistada por los portugueses poco después.
Luego Caracena asedió Villaviciosa: el sitio fue costoso, y se demoró lo suficiente como para permitir al ejército portugués acudir en su socorro.
El ejército luso -formado por soldados portugueses y unidades auxiliares inglesas y francesas- al mando del marqués de Marialva, y secundado por el comandante alemán Schomberg, se situó en Montes Claros a mediados de junio, cerca de la plaza asediada. El ejército hispano de Caracena se dirigió hacia ellos para entablar batalla, dejando un cuerpo de ejército en las trincheras de Villaviciosa, para evitar una salida de la guarnición portuguesa.

Esta vez no ocurrió como en las batallas anteriores, y los hispanos no se desbandaron nada más comenzar el combate. La lucha fue reñida, y se combatió por espacio de varias horas, pero finalmente las tropas hispánicas fueron derrotadas en la batalla de Villaviciosa (llamada de Montes Claros por los portugueses).
Tras la batalla Caracena ordenó levantar el asedio, retirándose con los restos de su ejército hacia la cercana plaza de Juromeña (o Juromenha). Las deserciones hicieron el resto y, para finales de otoño, el marqués de Caracena comunicaba a la Corte de Madrid que el Ejército de Extremadura contaba únicamente con 5.000 infantes y 3.000 jinetes.

Cuando la noticia de la derrota llegó a Madrid, los madrileños salieron a protestar, llegando las alteraciones a las puertas del mismo Palacio real. La guerra en Portugal duraba ya demasiado y estaba empobreciendo al pueblo.
Un viejo y supersticioso Felipe IV, rey de España, preocupado por el rumbo de la guerra, pedía al Consejo que se hicieran oraciones para paliar la situación:

"El suceso que han tenido mis armas en Portugal manifiesta bien cuán ofendido se halla Nuestro Señor de los pecados y escándalos públicos, ordenando se remediase y se hicieran rogativas y oraciones (...)"

Felipe IV de España, enfermo y apesadumbrado, moriría 3 meses después de librarse la batalla de Villavicosa. Durante las campañas de 1666 y 1667 Caracena se mantuvo a la defensiva, repeliendo las entradas y saqueos que los portugueses realizaban en la frontera, sobre todo en Andalucía. Y en septiembre de 1667 el ejército portugués irrumpe por la frontera gallega.  
La Guerra de la Devolución (1667-1668) -en la que Francia inició de nuevo las hostilidades con España e invadió los Países Bajos españoles- precipitó los acontecimientos, obligando a la reina regente Mariana de Austria a buscar un acuerdo con Portugal.
En 1668 se firmó en Lisboa un tratado de paz entre España y Portugal, por el que la Monarquía española reconocía la soberanía del país vecino. Además se ponía en libertad a los prisioneros de guerra y se restituían todas las plazas conquistadas al bando contrario: Así se devolvía a Portugal las plazas de Olivenza, Juromeña, Ouguela y Monzón (o Monçao). España abandonaba la fortificación de San Luis Gonzaga y únicamente mantendrá la plaza de Ceuta. Y se devolvía a España las plazas de Valencia de Alcántara, Goyán y La Guardia.
 
 
En la obra "De la conquista y pérdida de Portugal" (1885), del historiador decimonónico Serafín Estébanez Calderón, se encuentra una relación de los oficiales mayores del Ejército español de Extremadura que causaron baja en la batalla de Villaviciosa. También se enumera los oficiales prisioneros en cada una de las unidades hispanas, tanto de infantería como de caballería, que tomaron parte en la batalla: 










General: Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena

Segundo: Diego Caballero de Illescas

Efectivos: (Unos 12.000 soldados, perteneciendo 5.000 de ellos a la caballería)


   Tercio español de Don Anielo de Guzmán
   Tercio español de Gaspar Méndez de Haro, Marqués del Carpio
   Tercio español de Rodrigo de Múgica
   Tercio español de Don Francisco de Alarcón
   Tercio español de Don Diego de Vera
   Tercio español de Juan Barbosa
   Tercio español o ¿hispano-borgoñón? de Jacques Gumin
   Tercio español de Valencia, al mando de Félix Pardo de la Casta

   Tercio irlandés de Brian O'Neill

   Tercio valón del Conde Philippe de Hornes, Vizconde de Furnes (o Veurne)
   Tercio valón de Henri de Melun, Marqués de Risbourg (o Richebourg)
   
   Regimiento alemán de François Francqué (capturado en combate)
   Regimiento alemán del Conde Alfonso Porcia
   Regimiento alemán del Conde Rambaldo Porcia
 
   Regimiento ¿franco-alemán? o ¿suizo? de Victor Noterman
   

Caballería al mando de Diego Correa (capturado en combate)


Cuerpo de Ejército sitiando Villaviciosa (3.000 infantes en las trincheras y otras fortificaciones exteriores, y unos                                                                    400 jinetes en Borba)
 
General: Nicolas de Langres (capturado y muerto de las heridas recibidas en combate)

   Tercio español de la Costa de Granada, al mando de Juan de la Carrera

   Tercio italiano de Andrea Coppola, Duque de Canzano
   Tercio italiano de Marzio Origlia
   Tercio italiano de Giovanni Barbiano, Conde de Belgioioso

   Regimiento alemán de Ambroise Augustin de Bette, II Marqués de Lede
   Regimiento alemán de Adam Christobal von Hesse
   Regimiento alemán de Francisco de Rojas y Cárdenas

   Regimiento suizo de Carl Cloos (o Close)

Caballería en Borba al mando de Pedro de Ardila


Grabado neerlandés del siglo XVII que reproduce la batalla de Montes Claros, llamada de Villaviciosa por los españoles. (Grabado de Jan Luyken, hacia 1698)


_______________________________
NOTA1: La población de Goyán fue ocupada por los portugueses, los cuales en 1663 construyeron un fuerte para protegerla. Tras la firma del Tratado de Lisboa (1668), los lusos tuvieron que entregarlo.

NOTA2:
Alguna relación de la campaña cita la intervención en el asedio de Villaviciosa del tercio español del conde de Torres Vedras. 
Al tercio de Anielo de Guzmán le hemos visto tomar parte en la captura de Evora y en la batalla de Estremoz (llamada de Ameixial por los portugueses), donde su maestre de campo fue hecho prisionero (1663). Anielo de Guzmán permanecerá cautivo en Lisboa hasta 1668, en que fue liberado tras el acuerdo de paz firmado en la capital lusitana.
El tercio que fue de don Gonzalo Fernández de Córdoba, que hizo las campañas de 1662 y 1663, tomó el nombre de "Tercio de Castilla" en 1664, siendo nombrado su maestre de campo el marqués del Carpio. El marqués de Eliche, marqués del Carpio por muerte de su padre en 1661, fue voluntario en la batalla de Estremoz, donde cayó prisionero de los portugueses. Permaneció cautivo en Lisboa, donde fue designado por la reina Mariana de Austria plenipotenciario para las negociaciones y la firma de la paz con Portugal, regresando a España en 1668. Este tercio anteriormente fue el regimiento de la Guardia, que sirvió durante la campaña de 1661.

La mayoría de las unidades de infantería también son veteranas de las campañas anteriores. Así el tercio de Granada se había distinguido en la campaña de 1663 y en la defensa de Valencia de Alcántara (1664). En cambio el tercio de Valencia acababa de llegar al frente, así una relación del ejército de campaña indicaba:

"Del Reino de Valencia se está esperando un Tercio de infantería que viene marchando, que se supone que tendrá hasta 500 hombres con los oficiales de primera plana, (...)"
 
Las unidades valonas y algunas de las unidades alemanas, como el regimiento de Rojas, llegaron desde Flandes, sirviendo en el frente de Galicia durante la campaña militar de 1662, para ser conducidos al frente extremeño al año siguiente. En cambio, los regimientos alemanes de los Porcia -familia italiana al servicio del Imperio Germánico- fueron cedidos por el Emperador alemán, y conducidos desde Milán y Nápoles hacia España en 1664.
Otras unidades alemanas llevaban en Extremadura más tiempo, como el regimientos de Francqué, y el regimiento del barón de Kaiserstein, que pasa a estar mandado por Adam Christobal von Hesse
en 1664. 
Varias de las unidades de caballería ya habían tomado parte en las campañas anteriores. En cambio otras, como los regimientos de caballería alemana del conde Rabatta y de Fabri (o Fabry), cedidos a España por el Emperador, llegaron a España en 1664, pasando el resto del año alojados en Andalucía, para ser conducidos a Extremadura al año siguiente.    

NOTA3: En la batalla de Villaviciosa tomó parte en calidad de soldado particular el duque de Osuna, hallándose siempre al lado del marqués de Caracena. Al duque de Osuna le hemos visto el año anterior liderando al Ejército de Castilla en la batalla de Castel Rodrigo (1664), donde fue derrotado y destituido del mando.
A los oficiales superiores Diego Caballero de Illescas y a Diego Correa les hemos visto dirigiendo la caballería en campañas anteriores. Mientras el mando de la artillería durante la campaña quedó a cargo de Luis Ferrer.

Algunos testimonios de la batalla indican que Langres, que fue capturado herido grave el mismo día de la batalla, murió de sus heridas en el hospital de Villaviciosa, otras fuentes indican que fue ahorcado en la misma Villaviciosa. El ingeniero francés Nicolas de Langres, que realizó diversos grabados de las fortalezas portuguesas, posiblemente fuera ahorcado acusado de traición, ya que anteriormente sirvió a los rebeldes portugueses, pasándose posteriormente a los españoles. Ver nota izquierda a pie de foto en El Ejército real de Extremadura en 1662.

domingo, 4 de julio de 2021

Banderas de los rebeldes portugueses en la Guerra de la Restauración de Portugal

 
Como hemos visto en una entrada anterior, las banderas y estandartes del ejército rebelde portugués, en la llamada Guerra de la Restauración (1640-1668), solían llevar en su mayoría los símbolos "nacionales" como el escudo o armas de Portugal, y la cruz de la Orden de Cristo. También podían llevar algún símbolo de carácter religioso, como la imagen de la virgen etc.
 
El escudo con las armas de Portugal: 5 escudos azules en cruz, en campo blanco; y bordeado con un campo rojo con castillos de oro, que representa al reino de Castilla. Este escudo fue introducido a lo largo de la Edad Media.
 
Izquierda: Detalle que muestra la fortaleza de Olivenza, hacia 1510, con un enorme pendón con las armas reales de Portugal, presidiendo la torre del homenaje. Al fondo se puede ver la fortaleza medieval de Badajoz, con la enseña del reino de Castilla y León. También se muestra sus murallas medievales, las cuales fueron reacondicionadas con fortificaciones modernas durante la Guerra de la Restauración (1640-1668). (Livro das Fortalezas, de Duarte de Armas)
Derecha: Detalle de una miniatura del siglo XV que muestra al ejército portugués en la batalla de Aljubarrota (1389), contra el reino de Castilla, conflicto que tuvo lugar en el marco de la Guerra de los Cien Años (1337-1453). Los portugueses portan una bandera con las armas reales, que también se muestran en la gualdrapa de la cabalgadura del rey Juan I de Portugal. (Chroniques d'Angleterre, de Jean de Wavrin)
 
Retrato ecuestre del rey de Portugal, en una minitaura del siglo XV. El Rey, posiblemente Alfonso V, lleva las armas de Portugal en sus vestiduras y en la gualdrapa de su montura. (Armorial équestre de la Toison d'or, Anónimo del siglo XV)
 
 
La cruz de Cristo se utilizó por la Orden militar del mismo nombre en el siglo XIV. En el siglo XV la cruz de Cristo fue empleada como emblema en la exploración y conquista de lo que sería el imperio marítimo portugués.
 
Izquierda: Detalle de un tapiz que ilustra varias banderas portuguesas con la cruz de Cristo, durante la campaña militar de Juan de Castro para liberar la fortaleza india de Diu (1546). (Tapiz flamenco de la serie "Triunfos y hechos de Joâo de Castro", Bartholomeus Adriaensz)
Derecha: Detalle de un grabado del siglo XVI que ilustra una pequeña embarcación portuguesa en la India. La nave ondea una bandera con la cruz de Cristo. (Itinerario, de Jan Huygen van Linschoten)
 
 
 
Bandera de infantería portuguesa, presente en la pintura La Plaza del Comercio o Terreiro do Paço de Lisboa (Dirk Stoop)
 

 
 
Bandera de infantería portuguesa, La batalla de Montijo (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
Bandera de infantería portuguesa, o un guión del Capitán General, atribuido al Marqués de Marialva en la batalla de Villaviciosa (1665) (Bandera guardada en la Iglesia de "Nossa Senhora da Conceiçâo", en Villaviciosa o Vila Viçosa)
 

 

Enseña real de Portugal, perteneciente al grabado Toros en las fiestas matrimoniales de la Reina de Inglaterra en Lisboa (Dirk Stoop): Colores especulativos.
 

 
 
Estandartes de caballería portuguesa, presentes en el grabado La batalla de las Líneas de Elvas (Dirk Stoop) y en La batalla de Castel Rodrigo y El combate de Chaves (Mural de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos.
 

 
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, perteneciente a un grabado de la obra Desenhos e plantas de todas as praças do reino de Portugal (Nicolas de Langres): Colores especulativos.
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, basado en una banderola de trompeta de caballería, presente en La batalla de Montijo y en La toma de Villanueva del Rey (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
Estandarte de caballería portuguesa, Mapa de Extremadura (Joao Teixeira): Colores especulativos.
 
 
 

domingo, 30 de mayo de 2021

Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa

 
Durante la primera etapa de la Guerra de la Restauración portuguesa no existían los ejércitos uniformados, en el sentido estricto de la palabra, observándose las mismas peculiaridades de entradas anteriores, ya que la sublevación de Portugal contra la Monarquía española ocurrió en el contexto de la Guerra de los 30 años y el final de la de los 80 años. Ver Los Regimientos de "colores" de Gustavo Adolfo de Suecia y Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637). Será hacia el final de la guerra cuando se documente alguna clase de uniformidad regimental. 

Hasta 1640, y durante la primera etapa de la guerra, el traje militar portugués tendría una influencia claramente española, con vestidos más ornamentados y adornados para los oficiales. El soldado vestía camisa, jubón, calzones anchos anudados en la parte inferior, medias normalmente de estambre y zapatos de cordobán o piel de vaca. Y en muchos casos el vestuario de un soldado apenas difería del de un civil, salvo en las prendas que servían de protección al primero -casco, coleto de ante etc.- y las armas que portaba.
Poco a poco la moda francesa se irá introduciendo en la indumentaria portuguesa, en la medida que Portugal va afianzando su alianza con el país galo. Y es hacia 1660 cuando se documenta algunas unidades de infantería y de caballería portuguesa uniformadas de un mismo color. Un cuadro del holandés Dirk Stoop, pintor de la Corte portuguesa entre 1661 y 1662, muestra a una compañía de soldados portugueses con trajes de color "pardo" y marrón oscuro, siendo su indumentaria no muy diferente a la de los civiles.
 
 
 
El "Mercurio Portuguez", en junio de 1664, compara al ejército portugués que asediaba Valencia de Alcántara con un campo de flores, por la variedad de colores en su indumentaria: reporta como el "Terço" o tercio portugués de la Armada vestía casacas verdes con las vueltas en color amarillo; el tercio "nuevo" de Lisboa vestía de azul con las vueltas de la casaca en rojo; y los regimientos ingleses con la característica casaca de color rojo. Las compañías de la guardia también figuran uniformadas: la guardia del marqués de Marialva vestía de verde; la del comandante alemán Schomberg de azul; y las del conde de San Juan y de Alfonso Furtado de color rojo.

"(...) côparâo a de hû prado florido na Primavera, pella variedade de cores de q se veste. Porque o Terço da Armada esta todo vestido de casacas verdes guarnecidas de amarello; o novo de Lisboa de azul guarnecido de vermelho (como ja dissemos no mez de Abril); os Terços Ingrezes todos de vermelho; as Companhias da guarda do Marquez de Marialva Capitâo General se vestem de verde com passamanes verdes, & brancos, com capotilhos, & suas armas no peito, & nas costas bordadas das suas cores. A do Conde Schoberg de azul. A do Conde de S Ioâo de vermelho, com as suas armas bordadas nas costas. A de Affonso Furtado tambem de vermelho."
 
Se atribuye al conde de Schomberg, enviado en 1660 por Francia de manera extraoficial como asesor militar de Portugal, la introducción de estas primeras unidades uniformadas, ya que estuvo encargado en la reorganización del ejército rebelde portugués. Por otro lado, en este tiempo la moda francesa irá adoptando poco a poco las casacas más amplias y largas, que en España serán conocidas por el nombre de "chamberga", llamada así por la castellanización de la palabra Schomberg. 


En la década de 1660 varias unidades inglesas figuran con la indumentaria de color rojo. Y como hemos visto, las unidades inglesas sirviendo en Portugal tenían la característica casaca de color rojo. Poco antes, el contingente republicano inglés, que hizo la campaña de Flandes en 1657-1658, fue conocido por sus "chaquetas rojas". Así, en la batalla de las Dunas (1658), Sir Thomas Morgan se refiere a sus soldados como casacas rojas o "redcoats". Y el duque de York, que servía en el Ejército hispánico de Flandes, reconoció en la misma batalla el despliegue de los soldados ingleses por el color rojo de sus casacas:

"(...) the English were drawing out, whom I easily knew by their redcoats:"
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra a los soldados ingleses ("ENGELZES") en la batalla de Estremoz -llamada de Ameixial por los portugueses- en 1663. Los ingleses utilizan los mosquetes como garrotes, costumbre empleada durante la Guerra civil inglesa (1642-1651), en la que a la mayoría de mosquetes se les puso un revestimiento de acero en el extremo, para que pudieran utilizarse en la "melé". (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
 
Detalle de un grupo de soldados ingleses descansando, pertenecientes a la guarnición de Tánger, plaza portuguesa que fue cedida en 1661 a Inglaterra, en virtud de los acuerdos anglo-portugueses. Todos llevan las casacas anchas a la moda francesa, cuya longitud llegaba a las rodillas. (Grabado de Wenceslaus Hollar, hacia 1669-1670)
 
 
En la década de 1660 las unidades francesas de la Casa Real o "Maison du Roi" estaban uniformadas. Y es en esta década cuando algún regimiento de línea francés también está ataviado de un mismo color.
Frémont d'Ablancourt, embajador francés en Portugal, refiere en sus "Mémoires" como el contingente francés al servicio de los portugueses vestía de "gris", con las vueltas de la casaca de diferentes colores, a imitación de las unidades inglesas. Menciona un regimiento alemán también vestido de "gris", formado tras la batalla de Estremoz o Ameixial (1663) con los desertores y prisioneros extranjeros del ejército hispánico:
 
"(...) les regimens d'Infanterie de cette nation [Inglaterra], étoient distingués les uns des autres par la doublure de leurs habits, qui étoient de couleurs differentes, ce qui fit qa'on vêtit le regiment François, & les Allemans de Cleran [Clairan], de gris, doublez differemment, ce qui a été le commencement de tout ce qui s'est fait depuis sur cela en France."
 
Detalle de unos soldados franceses en el sitio de Tournai (o Tournay), durante la Guerra de la Devolución (1667-1668). Todos visten las casacas más largas, de color "gris". El color "gris-blanco" será el color de uniforme que adoptará la infantería francesa hacia 1680, sino antes, y que perdurará hasta las guerras napoleónicas. (Adam Frans van der Meulen)


D'Ablancourt también describe como los soldados del general portugués Pedro Jacques de Magallanes, que combatieron en Castel Rodrigo (1664), estaban ataviados con gorros rojos y azules:

"(...) la plus part de ses gens avoient des bonnets a l'Angloise, rouges & bleus, faits des mantes qu'ils avoient pris a des paisanes."

Un oficial de caballería inglesa, al servicio de Portugal, relata como en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665) algunas unidades de caballería estaban uniformadas: la guardia de Schomberg vestía casacas rojas con cruces blancas, y la caballería mercenaria alemana al servicio de España llevaba cotas de cuero:

"The first were Portugueses the Conde of St Johns men & the other was Count Shonburgs lifeguarde of horse in red coats and white Crosses (...) they were charged by the German horse all clothed in buff coates (...)"
 
Detalle de mosqueteros franceses a caballo, posiblemente una unidad de la guardia, durante el asedio de Rosas (1645), en el frente catalán. Un aspecto similar tendría la guardia del duque de Schomberg en 1665. (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)
 

Sin embargo, por este tiempo, un observador francés describía a la infantería española presentando un aspecto "miserable", estando en su mayoría "desnudos", es decir, mal equipados de vestuario militar. 
Como hemos visto, las unidades de la guardia de los generales están uniformadas. Las unidades de la guardia española siempre aparecen en las pinturas con túnicas o "capotillos" de color amarillo. Una representación pictórica de la época muestra a la guardia portuguesa vestidos de color gris.
 
Detalle mostrando la entrada de don Juan José de Austria en Bruselas, en 1656. La guardia porta alabardas y un "capotillo" de color amarillo. (Pintura atribuida a David Teniers "el Joven")
 
 
Detalle de la llegada a Lisboa de Francisco de Melo, embajador extraordinario portugués en Inglaterra. Aquí se muestra a la guardia real portuguesa, con alabardas y vestidos de color gris. (Dirk Stoop)
 


SIMBOLOS DE IDENTIFICACION EN EL CAMPO DE BATALLA

Al no existir una cierta uniformidad en los ejércitos de esta época, los ejércitos se veían obligados a adoptar una serie de códigos y señales utilizados por los ejércitos a lo largo de la historia, con el fin de distinguirse del enemigo. Estos signos -como las banderas, adornos distintivos de los soldados y gritos de guerra específicos- trataban de evitar confusiones en el campo de batalla e incidentes relacionados con el "fuego amigo". Incluso aplicando estos códigos de identificación, era habitual en la época que se diera en la batalla algún lance de este tipo, debido a la gruesa capa de humo producida por las armas de fuego y la confusión generada cuando se entraba en "melé". Un incidente así debió de ocurrir en la batalla de Estremoz (o Ameixial); cuando, al huir algunos batallones hispánicos, los mercenarios alemanes abrieron fuego contra la caballería española, al confundirla con los portugueses. 


1- BANDERAS Y ESTANDARTES

El ejército rebelde portugués es mostrado en pinturas y grabados de la época portando en sus banderas la llamda cruz de la Orden de Cristo. La cruz de Cristo es representada en color rojo, y el campo de la bandera en blanco -como en las reproduciones pictóricas del siglo XVI- o en verde -el color de la casa reinante de Braganza-, aunque también es posible que se utilizaran otros colores para distintas unidades.
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra un tercio o "terço" portugués en la batalla de Montes Claros o Villaviciosa (1665). Los soldados portugueses portan la cruz de la Orden de Cristo en sus banderas. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)


Detalle de un biombo "sino-japonés" del vizconde de Fonte Arcada, del siglo XVII, que representa a los "terços" portugueses en la batalla de Montijo (1644). Los soldados llevan banderas en campo verde, color del duque de Braganza, con la cruz de Cristo sobre ellas. (Anónimo, Museo Nacional de Arte Antigua, Lisboa)


En otras ocasiomes la bandera lleva el escudo o armas reales de Portugal. El campo podría variar, siendo la mayoría de las veces en blanco o en verde, conociendose una enseña de color azul con las armas de Portugal.
 
Detalle de un grabado que muestra una bandera con el escudo y armas de Portugal. ("Desenhos e plantas de todas as praças do reino de Portugal", del ingeniero militar francés Nicolas de Langres, hacia 1661)
 

Los estandartes de caballería son mostrados con las armas reales de Portugal, o con la cruz de la Orden de Cristo. También es posible la utilización de otras imágenes de carácter religioso, siendo muy común la imagen de "Nossa Senhora da Conceiçâo".

Como ya vimos en otras ocasiones, los españoles llevan las tradicionales banderas de infantería con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña, y los estandartes de caballería colorados, con la misma cruz o iconos religiosos.
 
Detalle del mural de azulejos de la batalla de Villaviciosa (Montes Claros para los portugueses), que muestra un tercio español portando en su bandera la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 


Detalle que reproduce a dos oficiales españoles -con banda y faja de color rojo- portando una bandera o un estandarte colorado, con la cruz o "aspa" de San Andrés, durante la batalla de Elvas (1659). (Batalha das Linhas de Elvas, anónimo del siglo XVII) 


2- BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

El ejército portugués habría adoptado durante la guerra el color verde como distintivo, ya que éste era el color de la casa de Braganza. En los cuadros del siglo XVII se representa a los oficiales portugueses llevando bandas, fajas y plumas de color verde. 
 
Izquierda: Diego de Melo Pereira: Caballero de la Orden de Malta, fue Gobernador de las armas del Miño en 1645. (Anónimo, escuela portuguesa del siglo XVII)
Derecha: Andrés de Albuquerque: General de la caballería portuguesa, murió en la batalla de Elvas (1659). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 
Luis de Meneses, Conde de Ericeira: General portugués de artillería y cronista de la guerra, combatió en varias batallas. (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 

También en los murales de azulejos pintados portugueses del siglo XVII, que reproducen escenas de las batallas de la Guerra de la Restauración (1640-1668), se muestra a los oficiales portugueses con bandas, fajas y plumas de color verde.
 
Izquierda: Detalle del marqués de Marialva en la batalla de Villaviciosa o Montes Claros (1665). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
Derecha: Detalle del conde de Villa Flor en la batalla de Estremoz o Ameixial (1663). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
Detalle del conde de San Juan de Pesqueira (Sâo Joâo da Pesqueira) en el combate de Chaves (1667). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)

 
Por otro lado, los monarcas y príncipes portugueses de este periodo ocasionalmente son retratados en las pinturas con bandas de color azul, pudiéndose haber utilizado este color en algun momento por sus oficiales.
En otros cuadros del siglo XVII los oficiales portugueses son mostrados con bandas y fajas de color verde oscuro o quizá negro, posiblemente a imitación de los rebeldes catalanes, los cuales adoptaron el color negro en las bandas, fajas y plumas, como señal de luto "de les ofenses fetas a Déu nostre senyor" por los tercios españoles.
 
Izquierda: Matías de Albuquerque: General portugués del Ejército del Alentejo, luchó contra los españoles en la discutida batalla de Montijo (1644). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
Derecha: Pedro Jacques de Magallanes (o Magalhâes): General portugués de la provincia de Beira, venció a los españoles en la batalla de Castel Rodrigo (1664). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 

Izquierda: Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva: General portugués del Ejército del Alentejo, combatió en las batallas de Elvas (1659) y Montes Claros o Villaviciosa (1665). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
Derecha: Sancho Manuel de Villena (o Vilhena), Conde de Vila Flor: General portugués, defendió la plaza de Elvas (1659), y venció a los españoles en la batalla de Ameixial (1663). (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)
 
 
En las pinturas del siglo XVII los oficiales españoles siempre aparecen con bandas, fajas y plumas coloradas, siendo el rojo el color distintivo del ejército español.
Izquierda: Retrato atribuido a Juan de Garay, quien ostentó el mando supremo del Ejército de Extremadura, de 1641 a 1643. (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
Derecha: Rodrigo de Múgica, que fue General de la caballería en el frente extremeño (1653-1657) y Maestre de campo general del Ejército de Extremadura (1657-1661). (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
 
Retrato atribuido a Luis de Benavides Carrillo y Toledo, Marqués de Caracena y Conde de Pinto, quien ejerció el mando supremo del Ejército de Extremadura durante el periodo final de la guerra (1665-1667). Ver aquí para una biografía más amplia. (Anónimo, Palacio del Senado, Madrid)
 

3- "SANTO Y SEÑA"

En 1640 los conjurados que se sublevaron en Lisboa contra la Monarquía española, asesinando al funcionario real Miguel de Vasconcelos y deponiendo a la virreina Margarita de Saboya, profirieron el grito de "viva D. Joâo IV", en referencia al duque de Braganza, que fue proclamado rey con el nombre de Juan IV de Portugal. En 1646 los portugueses cargaron al grito de “Viva El-Rei Dom Joâo”.

Los españoles responderían al grito de "¡Viva España!", en 1663 los portugueses provocaron algunas bajas al enemigo utilizando este mismo grito para atraer a los españoles a una emboscada. También los españoles utilizarían el tradicional "Santiago y cierra España" en combate, utilizando también "Santiago" o "¡Santiago y a ellos!".
 


CONCLUSION

En líneas generales se puede decir que no existe una uniformidad clara en el vestuario del soldado durante las primeras etapas de la Guerra de la Restauración portuguesa, es decir, de 1640 a 1659. Aunque en este periodo si pudiera haber existido alguna unidad uniformada, como alguna compañía o "trozo" de caballería o alguna unidad de la guardia. Es en la etapa final de la guerra (1660-1668) cuando ya se observan unidades regimentales uniformadas, incluso alguna especie de uniforme "nacional", en el caso de los auxiliares ingleses y extranjeros al servicio de Portugal.
 
 
_______________________________
NOTA1: La revuelta de Portugal contra la dominación española fue rápidamente apoyada desde el exterior por los enemigos de España. Desde 1641 combatía en Portugal un pequeño contingente de soldados extranjeros, enviados por las Provincias Unidas de los Países Bajos y por Francia, tras sendos acuerdos con ambos países. Para el vestuario que tendrían estos soldados neerlandeses, al servicio de Portugal durante el periodo de 1641-1647, ver Uniformes de la Guerra de los ochenta años: Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637).
 
NOTA2: La caballería mercenaria alemana, al servicio de España en la batalla de Villaviciosa (1665), llevaría los coletos de cuero de amplios faldones, también llamados "cueras" o "búfalas". El color amarillento de estas prendas, característico de la piel de cuero, daría un aspecto de uniformidad en la caballería alemana. Una prenda similar llevan los oficiales españoles arriba representados, en las pinturas del Senado; también los portugueses conde de Ericeira y Diego de Melo, arriba retratados, llevan una "cuera".
  

domingo, 31 de enero de 2021

El alto mando del Ejército español de Flandes, durante la guerra franco-española (1649-1659)


En una entrada anterior se mostraba el alto mando del Ejército español de Flandes durante la Guerra de los ochenta años (1568-1648). En esta entrada se pretende mostrar la oficialidad superior del Ejército de Flandes, desde la firma de la paz de España con las Provincias Unidas de los Países Bajos (1648), hasta la conclusión de la Guerra franco-española, con la Paz de los Pirineos (1659).
En el Ejército de Flandes el Capitán General es el superior jerárquico, y a sus ordenes se encuentra el Gobernador de las Armas; subordinados a éste último estarían el Maestre de Campo General y los Generales de la Caballería y Artillería, por este orden. Todos ellos podían mandar cuerpos de ejército.

Es durante este último periodo de la guerra en la que destaca y cobra importancia la figura del Sargento General de Batalla, de infantería o de caballería. Este nuevo cargo oficial estaba a las ordenes directas del Maestre de Campo General, y coordinaba a los distintos maestres de campo y coroneles del ejército, los cuales estaban subordinados a él.
Es decir, durante la campaña, el Sargento General de Batalla mediaba entre el Maestre de Campo General y los mandos de las distintas unidades -tercios y regimientos de infantería y caballería- del Ejército de Flandes.
A lo largo de estos años, el número de Sargentos Generales se irá incrementando. Así fueron Sargentos Generales de infantería, entre otros, los siguientes militares: Baltasar Mercader (1649-1652); Giovanni degli Ponti (1649-1650 y en 1655); barón Edward Fitzgerald (1649-1650); Bernabé de Vargas (1654) etc.
Y fueron Sargentos Generales de caballería, entre otros, los siguientes: Pieter de Brouck (1649-1651); Antonio de la Cueva, Jacques de Bassecourt y Francisco Sánchez Pardo (1658) etc.



CAPITAN GENERAL

El Capitán General tenía el mando supremo del Ejército de Flandes, además de realizar las funciones del gobierno de los Países Bajos. Exceptuando el gobierno de Caracena (1659-1664), todos mandaron ejércitos en campaña.


Capitán General del Ejército de Flandes y Gobernador General de los P.B. (1649-1659)
Año Nombre Notas
1649 Archiduque Leopoldo-Guillermo de Austria
1656 Juan José de Austria
1659
Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena (hasta 1664)


Archiduque Leopoldo-Guillermo de Austria (Leopold Wilhelm von Habsburg): Perteneciente a la dinastía Habsburgo de Austria, era hermano del Emperador alemán. Fue obispo de Passau (1625); después fue nombrado General en jefe del Imperio germánico -en 1639-1642 y de nuevo en 1645-1646- durante la Guerra de los 30 años (1618-1648): así Leopoldo, al mando de las tropas imperiales, junto con el general Piccolomini, expulsó a los suecos de Bohemia (1640); de nuevo con Piccolomini, organizó la defensa de Ratisbona, pero fue derrotado por los suecos en Wolfenbüttel (1641). En julio de 1642 Leopoldo-Guillermo llegó a Brno, donde se concentraba el ejército imperial, comenzando la campaña días después. Siempre con Piccolomini, acude a Leipzig, que estaba asediada por los suecos, pero al intentar socorrerla son derrotados en la segunda batalla de Breitenfeld (1642). Leipzig se rindió días después, y los imperiales se retiraron a Bohemia. A Piccolomini se le responsabilizó de la derrota, y Leopoldo renunció al mando supremo del ejército imperial.
En 1645, vuelve a liderar el ejército imperial, junto al general Gallas, y frena a los suecos en su avance hacia Viena, tomando el fuerte de Wolf y amenazando al ejército sueco que asediaba Brno (o Brünn). Para la campaña de 1646 el Archiduque maniobró sin éxito contra los ejércitos coaligados de suecos y franceses -al mando de Wrangel y Turena respectivamente- que llegaron a las cercanías de Munich, obligando a Baviera a pedir la paz. Tras la campaña el Archiduque renunció de nuevo al mando, para aceptar después el cargo de Gobernador de los Países Bajos españoles (febrero de 1647). Aquí Leopoldo tuvo éxito inicialmente contra los franceses, pero fue derrotado en la batalla de Lens (1648). Se firmó la paz con las Provincias Unidas, y se continuó la guerra con Francia, con una serie de victoriosas campañas iniciales (1649-1653). Ver La Guerra franco-española en el frente de Flandes (1649-1659).
Pero la difícil situación económica y militar que tuvo que afrontar en los Países Bajos españoles en los últimos años minaron sus ánimos, presentando la dimisión al cargo de Gobernador general en septiembre de 1655, la cual fue aceptada por la Corte de Madrid. Leopoldo se retiró a Breslau en 1656, donde fue nombrado obispo. Posteriormente se trasladaría a Viena, donde murió en 1662.

La pintura reproduce al Archiduque como General imperial, hacia 1642. Porta una banda de general de color rojo, color distintivo de los ejércitos del Sacro Imperio Germánico, así como del ejército español. (Wolfgang Heimbach, Kunsthistorisches Museum de Viena)



GOBERNADOR DE LAS ARMAS

El Gobernador de las Armas era el segundo en el mando tras el Capitán General. Podía ostentar tanto el mando de la totalidad del ejército en caso de ausencia del Capitán General, como el de un ejército de operaciones.


Gobernador de las Armas del Ejército de Flandes (1649-1659)
Año Nombre Notas
1649 Alonso Pérez de Vivero, Conde de Fuensaldaña
1656 Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena


Luis de Benavides Carrillo y Toledo, III Marqués de Caracena y III Conde de Pinto: Militar valenciano, comenzó su carrera militar en Italia, siendo nombrado capitán de caballería en 1633. En 1636 es nombrado Maestre de campo de un tercio de infantería, combatiendo en la batalla de Tornavento. Se distinguió en la captura de Vercelli (1638) y de Trino (1639); siendo herido de gravedad en el sitio de Casale (1640). Por sus servicios asecendió a General de la caballería de Lombardía. Enviado al frente de los Países Bajos, fue nombrado General de la caballería de Flandes (1644), y poco después asecendió a Maestre de campo general del Ejército de Flandes (1646). Fue nombrado Gobernador general de Milán (1648-1656), logrando levantar el asedio del ejército franco-saboyano a Cremona (1648). Tomó varias plazas en 1649 y 1650 (Ver NOTA3 de La Guerra franco-española en el frente de Flandes). Posteriormente invade el Piamonte (1651); captura Trino, Crescentino y Casale (1652); combate a los franco-piamonteses cerca del río Tanaro, en La Rochetta (1653), y en Bormida (1654); obligándoles después a levantar el sitio de Pavía (1655).
En 1656 vuelve a Flandes, acompañando al nuevo gobernador Juan José de Austria, para encargarse del Gobierno de las armas del ejército español. Para las difíciles campañas militares que siguieron ver el enlace anterior. Tras la firma del Tratado de los Pirineos (1659), Caracena fue nombrado Gobernador de los Países Bajos españoles (1659-1664), gobierno que ejerció en una inusual situación de paz.     
En 1665 fue nombrado General de la artillería de España y General de la flota de Indias. Además fue nombrado Gobernador y General del Ejército de Extremadura, pero fue derrotado este año por los portugueses, en la batalla de Montes Claros o Villaviciosa. En palabras del propio Caracena: "Duró el combate más de seis horas, pero al cabo fue menester ceder a la fuerza, con que fuimos rotos, pero no obstante se ha salvado alguna gente (...)" Murió en Madrid 3 años después.
 (Grabado de Giovanni Pietro Bianchi)



MAESTRE DE CAMPO GENERAL

El Maestre de Campo General ostentaba el mando de toda la infantería del Ejército de Flandes. Y era el oficial de mayor rango después del Gobernador de las Armas. También podía ejercer el mando de un ejército de operaciones.


Maestre de Campo General del Ejército de Flandes (1649-1659)
Año Nombre Notas
1649
Carlos Guasco, Marqués de Salario y Príncipe de Lixheim
1649
Ghislain de Brias, Marqués de Molinghien (hasta 1653)
1650 Esteban de Gamarra y Contreras (hasta 1651)
1653
Fernando de Quesada y Mendoza, Conde de Garcíez
1657 Esteban de Gamarra y Contreras
1659 James Stuart, Duque de York


Alonso Pérez de Vivero y Menchaca, III Conde de Fuensaldaña: Militar de origen castellano, comenzó a servir en Flandes, como capitán en un tercio de infantería española, en 1632. En 1636 promociona a Maestre de campo del tercio en el que servía, tomando parte en la invasión de Francia ese mismo año. Al mando del tercio se distinguió en el socorro a Saint-Omer (1638) y en el combate de San Nicolás, cerca del río Aa (1639). Asciende a General de la artillería (1640); mandó un cuerpo de ejército en la provincia de Artois (1643); y fue nombrado Maestre de campo general en la frontera de Francia (1644-1645). En 1646 pasó a Extremadura, para hacerse cargo del ejército real español de la frontera portuguesa, en sustitución del marqués de Leganés. Durante su mandato se atacó y saqueó la plaza rebelde portuguesa de Salvaterra, durante 4 días, debiendo retirarse al no poder tomar el castillo; también se repararon parte de las murallas de Badajoz y del fuerte anexo de San Cristóbal.
En 1648 regresa a los Países Bajos para hacerse cargo del Gobierno de las armas del Ejército de Flandes. Fue derrotado en la batalla de Lens (1648), pero en las campañas siguientes (1649-1653) recuperó varias de las plazas perdidas en Flandes. Ver La Guerra franco-española en el frente de Flandes (1649-1659). También a finales de 1652 operó con un cuerpo de ejército apoyando a los rebeldes franceses de "La Fronda", ayudando a la captura de diversas plazas francesas por los "frondistas" del príncipe Condé: Chauny, Chateau-Porcien, Rethel, Sainte-Menehould,  Beaumont y Vervins.
En 1655 es nombrado Gobernador general de Milán (1656-1660). A pesar de la victoria del cardenal Trivulzio en la batalla de Fontana Santa, no pudo evitar que Valenza del Po cayera en manos de los franco-saboyanos (1656). Sin embargo, logró que un ejército francés sitiara sin éxito Alessandria della Paglia (1657). En 1658 no pudo impedir la invasión francesa del Ducado de Milán. Tras la paz de los Pirineos fue nombrado embajador en Francia, murió en 1661 en Cambrai (o Cambray). (Grabado de Cornelis Meyssens, Biblioteca Nacional de España)




CAPITAN GENERAL DE CABALLERIA

El Capitán General de la Caballería poseía el mando supremo de la toda la caballería del Ejército de Flandes. También podía operar con un cuerpo de ejército.


Capitán General de la Caballería del Ejército de Flandes (1649-1659)
Año Nombre Notas
1649 Claude Lamoral, Príncipe de Ligne (hasta 1669)


Príncipe Claudio de Ligne (Claude Lamoral de Ligne, Príncipe de Ligne): Valón de origen, pertenecía a una familia de diplomáticos y militares que estaba al servicio de la Corona española desde el siglo XVI. Inició su carrera militar en 1634, como capitán de una compañía de "hombres de armas" o caballería pesada. En 1640 es nombrado Maestre de campo de un tercio de infantería valona, tomando parte en el frustrado socorro de Arras (1640), en el sitio de Aire (1641) y en la batalla de Honnecourt (1642); en abril de 1643 pasa a mandar la caballería de las bandas de ordenanza, debiendo dejar su tercio, que toma parte al mes siguiente en la batalla de Rocroi (o Rocroy). En 1646 manda la caballería del Ejército de Flandes, tomando parte en la mayor parte de las operaciones militares de ese tiempo. En la batalla de Lens (1648) fue capturado por los franceses, permaneciendo prisionero en el castillo de Tugny hasta 1650, en que fue liberado previo pago de su rescate. Tomó parte en los principales hechos de armas hasta la firma del Tratado de los Pirineos (1659): el asedio de Dunkerque (1652) y las batallas de Arras (1654), Valenciennes (1656) y las Dunas (1658). 
Julián Pinedo y Salazar, en su Historia de la Orden del Toisón, traza su biografía:

 "Claudio Lamoral Príncipe de Ligne, de Amblise, y del S.R. Imperio, Marqués de Roubaix, Conde de Faukemberg [Fauquembergues], Barón de Verchin [Werchin], Soberano de Faigneules [Fagnolle], Señor de Baudour, primer Ber [Beer] de Flandes, Par, Senescal y Mariscal de Hainau[t], Grande de España, y Caballero del Toyson, en virtud de despacho dado en Madrid a 28 de Noviembre de 1646, cuya insignia recibió en Bruselas por mano del Conde de Isembourg, Caballero más antiguo en aquellos Estados. Fué General de la Caballería de los Países Baxos [1646-1669], Embajador extraordinario del Señor Rey Felipe IV a Inglaterra [1660], Virey y Capitán General de Sicilia en el año de 1669, nombrado en 16 de Agosto de 1673 por Gobernador general del Ducado de Milan; y en 17 de Octubre de 1678 Consejero de Estado. Casó en virtud de dispensa con Clara Mauricia de Nassau, viuda de su hermano mayor Henrique Ernesto [Albert Henri de Ligne], hija de Juan tercero del nombre Conde de Nassau, Caballero también del Toyson, en la que tuvo a Henrique Luis Ernesto Príncipe de Ligne, Caballero de esta misma Orden, (...) a Jacinto Joseph Procopio Príncipe de Ligne y del Sacro Imperio, Marqués de Moy (...) a Carlos Joseph Procopio Príncipe de Ligne, Marqués de Arrónches en servicio del Rey de Portugal, (...) a Luisa Clara Princesa de Ligne, (...) y a María que murió en Milan en 29 de Julio de 1675. Falleció Claudio Lamoral en Madrid a 21 de Diciembre de 1679, y se trasladó a Billeul [Beloeil] su cuerpo."
En la pintura porta en una mano el bastón de mando del general, y apoya con la otra un yelmo con plumas de color rojo. Lleva anudado un pañuelo o corbatín a modo de pajarita, también de color rojo, color distintivo del ejécito español. También porta el collar del Toisón de Oro. (Retrato anónimo del siglo XVII, Castillo de Beloeil)




CAPITAN GENERAL DE ARTILLERIA

El Capitán General de la Artillería ostentaba el mando superior de la artillería del Ejército de Flandes. También podía llegar a tener el mando de un cuerpo de ejército de operaciones.


Capitán General de la Artillería del Ejército de Flandes (1649-1659)
Año Nombre Notas
1649 Sigismondo Esfrondato, Marqués de Montafia + en combate
1652
Esteban de Gamarra y Contreras
1653
Fernando de Solís y Vargas
(hasta 1658)
1656 Jacinto de Vera y Moscoso
(hasta 1657)
1658 Juan de Velasco, Conde de Salazar



_______________________________
NOTA1: También se culpó a la caballería de la derrota de Breitenfeld (1642): "(...) el ala izquierda no cumplió con su deber", y el marqués de Castel Rodrigo, embajador español en Viena, indicaba con ironía como en Rakonitz, donde se reunían los restos del ejército, "Caballería aparece más que en la batalla". Al año siguiente se procesó y condenó a muerte en Praga a los coroneles de caballería Madlon y Desfours, y sus regimientos disueltos.