domingo, 28 de noviembre de 2021

El asedio portugués de Badajoz en 1658

 
La ciudad de Badajoz, principal plaza fuerte militar del Ejército de Extremadura, era un objetivo codiciado para los rebeldes portugueses. Así, éstos la sitiaron infructuosamente por poco tiempo en 1643; y en una entrada anterior hablamos de la campaña de 1657 en el frente extremeño, donde el conde de San Lorenzo, con el ejército rebelde portugués, asaltó sin éxito Badajoz, para finalmente tenerse que retirar, ya que no pudo evitar que el duque de San Germán, general del Ejército español de Extremadura, se apoderara de Olivenza.
En cambio, para la nueva campaña de 1658, los portugueses pensaron en atacar de nuevo Badajoz. Para ello se reunió en Elvas un ejército de 18.000 soldados y 20 cañones. Así, en junio de 1658, el ejército portugués, al mando de Méndez de Vasconcelos, se dirigió a Badajoz y comenzó el sitio de la ciudad. 
 
Jerónimo de Barrionuevo, en sus "Avisos" de junio de 1658, indica el tamaño del ejército portugués:
 
 "Dícese le han venido al ejército del Rebelde ahora para Badajoz 3.000 soldados viejos [veteranos] del Brasil, e infinidad de víveres y municiones, y que tiene hoy 18.000 infantes y 2.600 caballos, y que el General está resuelto a perderlo todo ó señorearse de Badajoz, aunque no le quede hombre;"

El sitio de Badajoz, cuartel general y base de operaciones del Ejército de Extremadura, puso en alerta a la Corte de Madrid, que decidió la formación de un ejército de socorro, que tardó en organizarse 3 meses. Mientras, el asedio continuaba y, primeramente, los portugueses sitiaron el fuerte exterior de San Cristóbal, que protegía el puente sobre el río Guadiana:

 "Vino correo de Badajoz de los 14 de éste, avisando que el enemigo batía el fuerte de San Cristóbal, que tiene de guarnición 400 infantes y 200 caballos, que arrojaba bombas a la ciudad, sin hacer efecto ninguno; (...)
 A 17 de éste estaba el Portugués a tiro de pistola del castillo de San Cristóbal, y le arrojaba a él y a la ciudad bombas y trabucos [especie de morteretes] con que le barría las calles y todas las obras muertas y había ganado las primeras fortificaciones de la puente, (...)" (Avisos, junio de 1658)
 
Fuerte de San Cristóbal, visto desde las murallas de la ciudad de Badajoz, al otro lado del río Guadiana. Durante las operaciones de asedio en 1658, la guarnición de Badajoz divisaría a sus compañeros sitiados en el fuerte. (Foto del autor) 
 

El alto mando del Ejército de Extremadura quedó encerrado en Badajoz, allí estaban el duque de San Germán, Capitán general de Extremadura, y el duque de Osuna, general de la caballería. Y la guarnición, que alcanzó los 6.000 hombres, al ser reforzada con diversas unidades que se trajeron a la ciudad, antes que el cerco portugués se completase. Así Barrionuevo nos dice:
 
"(...) y los tercios del armada aún no habían llegado, y de 29 compañías de las milicias de Sevilla llegaron 180 personas solamente; otros dicen 200, y de las demás de Extremadura sucede lo mismo, que los traen por fuerza, y de la noche a la mañana no queda hombre, (...)" (Avisos, junio de 1658)
 
"Y se dice que en Badajoz hay de 4 a 6.000 hombres, y que de 400 hombres que les enviaron de Ciudad-Rodrigo, llegaron 100, y de 300 caballos del Duque de Medinaceli, 100 y 20 desmontados, (...)" (Avisos, julio de 1658)
 
El duque de San Germán se apresuró a organizar la defensa, enviando a Mérida a los civiles que no podían coger las armas:
 
"(...) y en Badajoz había 4.000 personas, entre hombres y mujeres, y el Duque de San German había enviado la suya a Mérida y toda su casa y 30 acémilas [mulas de transporte] cargadas de riquezas, (...)" (Avisos, junio de 1658)

"De Badajoz han sacado toda la gente inútil, viejos, niños y mujeres y haciendas, y la han llevado a Mérida." (Avisos, julio de 1658)
 
Los portugueses dieron varios asaltos al fuerte exterior de San Cristóbal, sin que pudieran tomarlo:
 
 "Domingo 23 de éste llegó correo de Badajoz, avisando que el Portugués había dado 18 asaltos generales al fuerte de San Cristóbal (...) y cogido un fuerte que llaman el Bonete, que le desampararon los de Andalucía que le guardaban, y que de ambas a dos partes ha habido muchas muertes (...)" (Avisos, junio de 1658)

Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra el asedio portugués al fuerte de San Cristóbal, que protegía el puente sobre el río Guadiana. Dos banderas con la cruz roja de San Andrés señorean las fortificaciones españolas. Mientras que varias banderas con la cruz de Cristo ondean en las tiendas y en los fortines de asedio de los portugueses. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)

 
El mismo duque de Osuna estuvo a punto de morir ahogado en una escaramuza, al vadear el Guadiana, atacando un convoy de provisiones de los portugueses:
 
"(...) y que a los 19, viniéndole un convoy de Yelbes [Elvas], salió a él el Duque de Osuna con su caballería, y que le cortaron [mataron], y apresaron 200 caballos [jinetes] nuestros, y que al retirarse, (...) llegando el Duque a punto de ahogarse, que lo hiciera, si no le sacara a nado un caballo valiente que llevaba, muriendo a su lado Don Fernando de Carvajal, su teniente, y apresando a D. Lope Beltran, capitán de su guarda, y a D. García Sarmiento, de corazas, y a otros muchos; y que a los 20, día del Corpus, picado el Duque de Osuna de la pérdida del día pasado, había embestido a dos tercios suyos [terços rebeldes portugueses] a las diez de la noche, matándole y apresándole mucha gente de ellos, (...)" (Avisos, junio de 1658)
  
Desde Badajoz se envió un contingente de socorro al fuerte de San Cristóbal, con el que rechazaron a los portugueses, después de un duro combate que produjo muchas bajas en ambos bandos:
 
"(...) a las nueve de la noche, llegaron a aquella plaza los dos tercios de la armada, uno del Marqués de Lanzarote y otro de D. Gualtero Bergan [Dungan], irlandés, y que de allí a tres horas en punto de media noche embistió el enemigo el fuerte, y ganó la línea, bonetes [obras exteriores del fuerte] y estacada, y puso 60 escalas, peleando hasta las cuatro de la mañana, retirándose a aquella hora con pérdida de más de 2.000 hombres, muriendo de los nuestros, entre otros muchos, el Marqués Lanzarote, que acababa de llegar, y cuatro capitanes de caballo del tercio de D. Jerónimo de Quiñones, y su Sargento mayor, y D. Lorenzo Serrano, también Capitán, valentísimo hombre, y que nos apresaron muchos cabos, y a D. Juan Enríquez, sobrino de la mujer de Totavila, y que D. Ventura de Tarragona desde el fuerte les arrojaba barriles de pólvora con cañutos de balas de mosquete, que iban rodando, llevándose de calle 50 y 60 hombres, ingenio grande como granadas, que retiraron 70 carretas de muertos, fuera de los que quedaron en el foso y fortines, que eran a montones, y de los prisioneros que cogimos se sabe habrá perdido desde que llegó de 4 a 5.000 hombres, (...)" (Avisos, junio de 1658)
 
El tercio del marqués de Lanzarote era el segundo tercio de la Armada, en el frente de Extremadura, formado por soldados españoles. Antonio Paniagua se hizo cargo del tercio tras la muerte de su padre en el asedio:
 
 "Dió Su Majestad el tercio del Marqués de Lanzarote a un hijo suyo que se halla sirviendo la de Capitán de caballos en Badajoz, dentro de la plaza." (Avisos, julio de 1658)

Izquierda: Detalle de un mapa del asedio portugués a Badajoz en 1658, donde se muestra con el número "1" el fuerte exterior de San Cristóbal y la línea atrincherada que unía el fuerte con el puente de Palmas. La letra "B" indica las líneas atrincheradas de ataque de los portugueses -o aproches- dirigidos contra el fuerte. (Mapa anónimo español del siglo XVII)
Derecha: Vista por satélite del antiguo fuerte de San Cristóbal, en el cerro que da su nombre, sobre el río Guadiana. (Fuente: Google Earth)


Ante la imposibilidad de tomar por asalto el fuerte de San Cristóbal, los portugueses pasaron a cercar Badajoz por completo, con la intención de rendirla por hambre. Para ello se rodeó la ciudad con una línea atrincherada de circunvalación, unida con pequeños fuertes y cuarteles:
 
 "El Portugués tiene hecha legua y media de cordón [fortificado] y 15 fortines en el Veales [¿?]. Lo más cierto es que son 18 fortines." (Avisos, junio de 1658)

Los portugueses acabaron agotados por la resistencia de la plaza, y además se produjo una epidemia en el campamento que diezmó al ejército. Por otra parte los rigores del verano extremeño obligaba a los portugueses a ocultarse bajo tierra:

 "Dícese van echando el cordón [de asedio] a Badajoz, y que se cubren con toldos de lienzo y hacen cuevas para las inclemencias del sol, y que les han venido dos tercios [portugueses], uno de mulatos y otro de estudiantes, (...)" (Avisos, julio de 1658)
 
El sitio de Badajoz fue duro, y la guarnición fue disminuyendo por las deserciones:
 
"(...) y que nos hacen en la ciudad mucho daño, donde sólo tenemos 3.500 infantes y 1.600 caballos, (...)
 Esperaban los de Badajoz el tercio de la armada de D. Melchor de la Cueva y algunas otras compañías que envía el Duque de Medinaceli, y avisan que si llegan 20 de socorro, se vuelven 30." (Avisos, julio de 1658)
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra la plaza de Badajoz asediada por los portugueses. El detalle muestra el puente de Palmas sobre el Guadiana, que conectaba la ciudad con el fuerte de San Cristóbal. Arriba a la derecha se reproduce el cerro del Viento ("OUTEIRO.DOVENTO"), donde los portugueses plantaron una batería de artillería que hacía daño a las defensas españolas. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
 
Los lusos fueron tomando los fuertes exteriores de las afueras de Badajoz; combatiéndose duramente en el fuerte de San Miguel, posición que tomaron los portugueses tras rechazar un socorro enviado desde Badajoz, liderado por los propios duques de San Germán y de Osuna. Barrionuevo, en sus "Avisos" de julio de 1658, enumera la toma de algunas de estas posiciones:
 
 "Ayer vino correo de Badajoz avisando haber pasado el enemigo [el río] Guadiana con 10.000 infantes más de los que tenía destotra parte, y habernos ganado un fuerte que habíamos hecho en el Convento de San Gabriel, de frailes franciscos descalzos, y más la ermita de San Francisco y cerro del Viento, donde plantó luego artillería para batir la ciudad, y que tenía ya casi circunvalada, y que le habían llegado 5.000 hombres de refuerzo, (...)"
 
El marqués de Tenebrón, que sirvió en la caballería española en la Guerra con Portugal, nos relata en sus memorias el asedio portugués al fuerte exterior de San Miguel, donde fue herido: 
 
"(...) y así que anocheció me llevó el Comisario general D. José de Larreátigui, y me puso de guardia en el fuerte de San Miguel, que aun no estaba acabado, y creo estaría largo cuarto de legua de la plaza [Badajoz]. (...) 
  Pasamos toda la noche con hartas balas, y antes de amanecer dió el enemigo el avance y arrimó las escalas; lance digno de ver (...) Yo me puse en una media luna [obra defensiva exterior del foso], que estaba empezada (...) con que ellos a arcabuzazos, con granadas y otros instrumentos de fuego nos maltrataban, y nosotros con las pistolas y las carabinas les dábamos la carga. 
(...) quedé manco del brazo derecho, sin poder moverle ni alzarle por más de dos meses, y con el ejercicio y algunas unturas quedé del todo bueno."

El marqués refiere cual era el "grito de ataque", en un pequeño combate o escaramuza con los portugueses cerca de Ciudad Rodrigo, el año anterior, en 1657:  

"(...) y dando una gran grita tomaron el cerro, a tiempo que yo dije <<retaguardia, manguardia y Santiago.>> Y cerrando [cargando] con ellos nos dieron los del camino la carga, (...)"
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra el asalto portugués al fuerte exterior de San Miguel y el socorro español enviado desde Badajoz. En la parte superior del detalle se muestra al general del ejército portugués, Juan Méndez de Vasconcelos; y a la izquierda se reproduce al general portugués Andrés de Albuquerque, ambos con bandas y plumas de color verde. En la parte inferior se muestra a los generales españoles: el duque de San Germán y Buenaventura Tarragona ("D. VITOR TARAGONA"). (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)
 
  
En agosto los duques de San Germán y de Osuna rompieron el cerco, con un fuerte contingente de caballería, y abandonaron Badajoz para dirigirse a Mérida, dejando a Rodrigo de Múgica, Maestre de campo general, a cargo de la defensa de la plaza. Prosigue Barrionuevo, indicando las deserciones de la guarnición, debido a su difícil situación:
 
"(...) y que los Duques de Osuna y San German trataban de salirse de la plaza y dejar en ella a D. Rodrigo Mojica, que su gente era mucha, y su caballería más que la nuestra y mejor; que los nuestros eran pocos, rotos, hambrientos y mal pagados, y que todos huían (...)" (Avisos, julio de 1658)

Finalmente la Corte de Madrid reunió unos 15.000 hombres para el socorro, que quedaron a cargo de don Luis de Haro, marqués del Carpio, valido o primer ministro del Rey de España. El marqués del Carpio se acercó hasta Mérida, y los portugueses levantaron el asedio y se retiraron hacia Elvas, tras haber perdido muchos hombres durante el asedio (octubre).

 
De este modo, animado Luis de Haro por la victoria obtenida, penetró en Portugal y sitió la plaza fuerte de Elvas, base de operaciones de los portugueses, que estaba defendida por Sancho Manuel de Villena (octubre).
El invierno fue duro y se produjeron muchas deserciones en el ejército español, se calcula que cerca de 3.000 hombres huyeron. Los portugueses enviaron un ejército de socorro al mando de Antonio Luis de Meneses, y en enero de 1659 el ejército lusitano forzó las líneas atrincheradas de los españoles, obligándoles a levantar el asedio, dejando tras de sí muertos, prisioneros, y la artillería, en la llamada batalla de las Líneas de Elvas. Así lo refería un ministro del rey Felipe IV:

"[Portugal] nos destruyó en Yelbes [Elvas], Luis Méndez de Haro huyó dejando caballos, artillería, infantes y bagajes [equipajes]."    
 
El marqués de Tenebrón indica en sus memorias como no pudo estar en la batalla de Elvas, al ser enviado con una misión a Ciudad Rodrigo, donde recibió la noticia de la derrota:

"(...) llegó orden para que no fuese, porque habíamos tenido el mal suceso de socorrer la plaza los enemigos y roto nuestro ejército: yo perdí mi tienda y mis armas y todos mis aparatos de campaña, porque todo lo dejé en el mismo cuartel que tenía en campaña, pero parece que por el medio referido quiso la Virgen Santísima que no me hallase en la rota [derrota] que nos dieron."
 

Arriba: Vista de la ciudad de Badajoz en el siglo XVII, a la izquierda se puede ver la "alcazaba" o castillo medieval de origen musulmán, dentro de la ciudad. En el centro se muestra la torre de la catedral. A la derecha, la puerta de la muralla, llamada puerta de Palmas, que daba acceso a la ciudad por el puente del mismo nombre. En el otro extremo del puente, que cruza el Guadiana, está el "hornabeque" u obra fortificada en forma de cuerno, que protegía la entrada del puente. (Grabado francés de Israel Silvestre)
Abajo: Vista actual del "hornabeque" de Badajoz, que protege, al otro lado del río, la entrada al puente de Palmas, el cual se aprecia en la foto. Al fondo se divisa la ciudad, con la torre de la catedral, y la "alcazaba" medieval a la izquierda. (Foto del autor)


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NOTA1: En 1643 el propio rey Juan IV de Portugal se acercó a la frontera extremeña, encargando momentáneamente el ejército portugués a Vasco de Mascareñas, quien tomó y saqueó la población de Valverde, para luego cercar durante pocos días Badajoz. El segundo en el mando era Méndez de Vasconcelos, quien hemos visto arriba sitiando Badajoz en 1658.
El Rey culpó a Mascareñas, por levantar el cerco, y entregó el mando del ejército de nuevo a Matías de Albuquerque, quien tomó varias poblaciones. Para una relación del ejército español durante esta campaña, ver la entrada El Ejército real de Extremadura en 1643.
 
NOTA2: A continuación paso a enumerar las distintas unidades hispanas que se encontraban defendiendo Badajoz, en base a las relaciones de la campaña de 1658: 
 
El duque de San Germán dirigió como General la defensa de Badajoz, asediada por los portugueses en 1658, actuando como segundos en el mando Rodrigo de Múgica Butrón y el duque de Osuna. La guarnición contaba con unos 6.000 soldados, de los que cerca de 2.000 eran caballería. 
En la defensa de Badajoz tomaron parte unidades de Infantería como el tercio español de la Armada (marqués de Lanzarote, muerto en combate) y los 2 tercios irlandeses (Walter Dungan y Patrick Colan). También tomaron parte unidades de las milicias como los tercios españoles de Francisco de Guzmán, de Simón de Castañiza (o Castañizas), de Juan de Zúñiga, de Alvaro de Luna y de Nicolás Fernández de Córdoba. Además lucharon los tercios españoles de Jerónimo de Quiñones y de Pedro Macedo. Posiblemente el otro tercio español de la Armada (Melchor de la Cueva) también se halló en la defensa de Badajoz. Algunos de estos tercios de infantería los vimos combatir el año anterior en el sitio de Olivenza (1657), al igual que el alto mando del ejército.
La Caballería quedaba al mando del duque de Osuna; y la Artillería al mando de Gaspar de la Cueva Enríquez y Buenaventura Tarragona. 
 
NOTA3: A continuación paso a enumerar las distintas unidades hispanas que invadieron Portugal y que fueron derrotadas en la batalla de las líneas de Elvas (1659), en base a las relaciones de la campaña: 
 
El marqués del Carpio era el General del ejército español, actuando como segundo el duque de San Germán, que resultó herido en combate. Los efectivos del ejército son unos 17.500 soldados, de los que 14.000 eran infantería y 3.500 eran caballería.
En la batalla tomaron parte los tercios españoles de Infantería de Rodrigo de Múgica, de Alonso Feijoo, de Antonio Paniagua (herido y capturado en combate), de Francisco Tello, de Francisco de Araujo, de Juan de Zúñiga (capturado en combate), de Alvaro de Luna, de Martín Sánchez Pardo, de Jerónimo de Quiñones, del conde de Arenales, de Nicolás Fernández de Córdoba (capturado en combate), de Pedro Fernández de Céspedes, de Agustín de Bustos (muerto en combate), de Antonio de Silva (muerto en combate), de Pedro Macedo, del conde de Puertollano y de Antonio Varillas (muerto en combate). También tomaron parte el Tercio español "viejo" de la Armada (Melchor de la Cueva) y los 2 tercios irlandeses (Dungan y Colan).
La Caballería queda al mando del duque de Osuna; y la Artillería al mando de Gaspar de la Cueva Enríquez y Buenaventura Tarragona.
 
Las bajas fueron cuantiosas en el ejército español. Muchos de los españoles capturados en la batalla obtuvieron su libertad en 1660, debido a los canjes de prisioneros con los portugueses. Por parte de los rebeldes portugueses murió en la batalla Andrés de Albuquerque, general de la caballería enemiga. 
La mayoría de los tercios españoles e irlandeses que tomaron parte en la batalla se encontraban muy mermados al año siguiente, así viene reflejado en la muestra del año 1660, que se tomó al Ejército de Extremadura, que se encontraba en las plazas de Badajoz y Olivenza. Alguna de estas unidades combatirá en las campañas siguientes de 1662 y 1663. Lo mismo ocurre con el alto mando del ejército.

Durante las operaciones de Elvas, el tercio de Simón de Castañiza (o Castañizas) habría quedado de guarnición en Badajoz. Y durante toda la campaña de 1658, el tercio de Pedro de Biedma habría quedado de guarnición en Olivenza.
El tercio de Paniagua se formó a comienzos de 1658, con varias compañías del Tercio "viejo" español de la Armada, que mandaba Melchor de la Cueva. Antonio se hizo cargo del tercio tras la muerte de su padre, Pedro Paniagua, marqués de Lanzarote. Tras la puesta en libertad de Antonio Paniagua en 1660, el tercio fue reorganizado, para tomar parte en las campañas posteriores.

martes, 12 de octubre de 2021

El mando supremo en la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668)

 
 
 
EJERCITO HISPANICO
 
 
 
Los siguientes tres cuadros muestran el mando superior de los ejércitos españoles en los diferentes frentes de batalla durante la llamada Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668): el frente de Extremadura -el principal teatro de operaciones- y los frentes de Galicia y de Castilla, más secundarios. 
 
 
 
Capitán General del Ejército y Gobernador de Extremadura (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Manuel de Acevedo y Zúñiga, Conde de Monterrey

1641 Juan de Garay Otáñez (interino)
1643 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1644 Carlo Andrea Caracciolo, Marqués de Torrecuso
1645 Diego Mejía de Guzmán, Marqués de Leganés
1647 Enrique Pimentel, Marqués de Távara
(interino)
1648 Diego Mejía de Guzmán, Marqués de Leganés
1650 Francesco Tuttavilla, Duque de San Germano
1661 Juan José de Austria
1665
Luis Carrillo de Benavides y Toledo, Marqués de Caracena (hasta 1667)


Diego Messía (o Mexía) Felípez de Guzmán, Marqués de Leganés: Militar madrileño, pertenecía a una familia noble emparentada con el Conde-duque de Olivares; siendo su madre, Leonor de Guzmán, tía del valido -o primer ministro- del Rey de España. En 1599 acompañó a su madre a la Corte de Bruselas, como "menino" de la Infanta Isabel Clara Eugenia. En 1600 acompañó al archiduque Alberto de Austria en la batalla de las Dunas o de Nieuport, salvando al Archiduque de caer prisionero en la refriega. Tomó parte en el sitio de Ostende (1601-1604), posiblemente como asistente del Archiduque. En 1604 se destaca en el intento de socorrer a La Esclusa (Sluis o Sluys), aunque tampoco se indica con que cargo.  
En 1605 fue nombrado Gentilhombre de la Cámara del Archiduque y capitán de caballería de una compañía de lanceros. Al frente de su compañía toma parte en el socorro de Grol (o Groenlo) en 1606; y en una acción punitiva contra los soldados amotinados de Terheyden (1607), tras la suspensión de las hostilidades con las Provincias Unidas, que desembocará en la Tregua de los 12 años (1609-1621). En 1611 viaja a Italia en calidad de embajador extraordinario de los Archiduques.
En 1617 es nombrado Maestre de campo de un tercio de infantería española, con el que realiza la campaña del Palatinado (1620) -en el contexto de la guerra de los 30 años- y toma la plaza de Juliers (o Jülich) tras un asedio de 5 meses (1621-1622). Posteriormente participa en el sitio de Bergen-op-Zoom, y fue nombrado gobernador de la guarnición de Amberes y General de la artillería de Flandes (1622).
En 1623 regresó a Madrid, al llegar al poder su primo el Conde-duque, y fue nombrado Gentilhombre de la Cámara del rey Felipe IV (1624). Se le dio el cargo de Maestre de campo general del Ejército de Andalucía, ante el ataque inglés a Cádiz (1625). Es nombrado General de la caballería de Flandes (1626), cargo que no ejercerá debido a su permanencia en España, acompañando al Rey y a su primo en las Cortes de Aragón, y ejerciendo el cargo de Consejero de Estado. En 1627 se casó con Policena Espínola, hija del famoso general genovés, y el Rey le otorgó el Marquesado de Leganés. Este año viaja a los Países Bajos con la misión de la aceptación por parte de las provincias de Flandes de la llamada "Unión de Armas": una aportación en hombres y dinero para la defensa de los territorios de la Monarquía. En 1628 regresa a España, junto con el general Ambrosio Espínola, y es nombrado presidente del Consejo de Flandes.
En 1630 es enviado de nuevo a Flandes, debido a la crisis desencadenada el año anterior, ante la falta una "cabeza" militar en los Países Bajos españoles. Leganés acudió a ejercer su cargo en la caballería de Flandes, además de asistir como consejero del marqués de Aytona, en la junta o Consejo de Guerra que integraba a varios jefes militares del Ejército de Flandes.
En 1631 Leganés, que es sustituido al mando de la caballería por el conde Juan de Nassau, regresa a la Corte de Madrid. Leganés permaneció en la Corte, hasta que en 1634 es nombrado Gobernador de las Armas del recientemente creado Ejército de Alsacia, debiendo de acompañar al Cardenal-Infante a ejercer el gobierno de los Países Bajos españoles. Así asiste al Cardenal-Infante en la batalla de Nördlingen (1634), donde las tropas hispano-imperiales derrotaron a los suecos, victoria obtenida en el escenario de la guerra de los 30 años.
En 1635 regresa a la Corte de Madrid, donde es recompensado con el cargo de Gobernador general de Milán (1635-1641), donde tendrá que hacer frente a las pretensiones de Francia, que había declarado la guerra a España y entrado de lleno en la Guerra de los 30 años: Tomó posesión del cargo en noviembre de 1635. Leganés logra frenar la invasión franco-saboyana de Lombardía -que había tomado Oleggio- aunque es derrotado en Tornavento (1636), batalla muy costosa para ambos bandos.  Después el marqués de Leganés invade los territorios del duque de Parma, aliado de Francia, obligándole a rendirse (1636-1637). Obligó a los franceses a evacuar La Valtellina, invadiendo después el Monferrato y Piamonte, conquistando Niza della Paglia (1637). Leganés asedia y toma las plazas de Breme y Vercelli (1638). En 1639 el Conde-duque solicita que Leganés envíe a Cataluña 6.000 soldados, a lo que Leganés se niega, alegando que son necesarios para la defensa de Lombardía, esto le enfrentó a su primo. Para acallar a Madrid, Leganés sale de campaña y, con la ayuda del príncipe Tomás de Saboya, invade el Piamonte, tomando las plazas de Cengio, Chivasso, Chieri, Ivrea, Verrua, Crescentino, Pontestura, Villanova d'Asti, Moncalvo, Asti y Trino (1639); logrando asediar y tomar parte de la ciudad de Turín, quedando los franceses asediados en la ciudadela (1639-1640). Finalmente Leganés es derrotado severamente cuando asediaba Casale, y no puede evitar que los franceses recuperen Turín (1640), siendo relevado del mando en Milán (1641).
A su regreso a España, a finales de 1641, es nombrado Capitán general del Ejército de Cataluña. Se fue concentrando lentamente el ejército en la frontera aragonesa, en la plaza Fraga. El propio Rey acudió a la campaña, fijando su residencia en Zaragoza. La campaña comenzó tarde, se decidió tomar la plaza de Lérida, pero el Ejército real de Cataluña fue derrotado por los franco-catalanes en las afueras de la ciudad (1642). Leganés fue acusado de la derrota y cesado del mando (1643).
En 1645 es rehabilitado y se le concede el mando del Ejército real de Extremadura: Leganés se dirigió a la plaza portuguesa de Olivenza, construyó a su alrededor varios fuertes de campaña y se retiró a Badajoz. En 1646 es nuevamente nombrado General del Ejército de Cataluña: con este ejército liberó la plaza de Lérida que estaba sitiada por los franceses, al mando del conde de Harcourt, el mismo que derrotó a Leganés en Casale y Turín 6 años antes.
En 1647 regresa a Madrid y es nombrado Teniente General del Rey, además pasa de nuevo a mandar el Ejército de Extremadura. En 1648 el marqués de Leganés sitió sin éxito Olivenza, batió sus murallas y regresó a Badajoz, sin realizar ningún asalto. Se retira finalmente de la guerra, falleciendo en Madrid en 1655. 
La pintura reproduce al marqués de Leganés, con una banda de general de color rojo, color distintivo del ejército español, y el bastón de mando del general en su mano. (Retrato atribuido al pintor Pieter Snayers)



Capitán General del Ejército y Gobernador de Galicia (1638-1668)
Año Nombre Notas
1638 Francisco González de Andía, Marqués de Valparaíso

1642 Martín de Redín, Prior de Navarra

1643 Agustín Espínola, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1643 Enrique Pimentel, Marqués de Távara

1645 Guillén Ramón de Moncada, Marqués de Aytona

1647 Fernando de Andrade, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1647 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1649
Fernando de Andrade, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1652 Vicente Gonzaga y Doria

1658 Rodrigo Pimentel Ponce de León, Marqués de Viana

1661 Pedro Carrillo y Acuña, Arzobispo de Santiago de Compostela (interino)
1663 Luis Poderico
(interino)
1665 Iñigo Fernández de Velasco, Condestable de Castilla

1668
Pedro Zúñiga Enríquez, Marqués de Aguilafuente

1668
Baltasar de Eraso y Toledo, Conde de Humanes
(hasta 1671)



Capitán General del Ejército de la Frontera de Castilla la Vieja (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Fernando Alvarez de Toledo y Medoza, Duque de Alba

1644 Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban
1647 Enrique Pimentel, Marqués de Távara
1660 Gaspar Téllez Girón, Duque de Osuna
1664 Juan Salamanqués
(interino)




EJERCITO PORTUGUES



Durante la Guerra de la Restauración, en el ejército rebelde portugués el mando supremo lo ostentaba el llamado Gobernador de las Armas o "Governador das Armas". Este cargo fue instituido en 1641 por el proclamado rey Juan IV de Portugal, y por el cual el Gobernador de las Armas se hacía cargo de las tropas acuarteladas en una determinada provincia o "Governo". Además el "Governador das Armas" era el superior jerárquico del ejército portugués, y bajo su mando estaba el "Mestre de Campo General" y los Generales de caballería y de artillería. Este cargo equivalía al Capitán General del ejército español.
Los siguientes tres cuadros muestran los "Governadores das Armas" en las principales provincias que fueron escenario de la guerra: El Alentejo, frente a Extremadura; Entre Duero y Miño, que hacía frontera con Galicia; y Beira, frontera con Castilla. A partir de 1648 la provincia de Beira quedó dividida en ocasiones en dos "governos" o partidos, creándose así el gobierno de Penamacor o Castelo Branco, que fue entregado al conde de Villa Flor. 



Gobernador de las Armas del Ejército del Alentejo (1640-1668)
Año Nombre Notas
1640 Alfonso de Portugal, Conde de Vimioso

1641 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete

1641 Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo

1643 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete

1645 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor

1646 Matías de Albuquerque, Conde de Alegrete
+ heridas
en combate
1646 Joanne Mendes de Vasconcelos
1647 Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo
1650 Joâo da Costa, Conde de Soure
1654 Andrés de Albuquerque Ribafria
(interino)
1655 Francisco de Melo e Torres, Conde da Ponte

1656 Joâo da Costa, Conde de Soure

1657
Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo

1658 Joanne Mendes de Vasconcelos
1658 Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva
1659 Jerónimo de Ataide, Conde de Atouguia

1662 Conde de Schomberg y el Marqués de Marialva
1663 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor

1664 Antonio Luis de Meneses, Marqués de Marialva

1665
Conde Federico Schomberg

1667
Dinis de Melo e Castro
(hasta 1668)


Martin Alfonso de Melo, Conde de San Lorenzo (Conde de Sâo Lourenço): General portugués del Ejército del Alentejo, en 1657 asaltó infructuosamente Badajoz, con la intención de desviar la atención del duque de San Germán, y que éste levantara el sitio de Olivenza. En la pintura, San Lorenzo porta la banda de general, de color verde oscuro, y el bastón de mando en una de sus manos. (Feliciano de Almeida, Galería de Uffizi, Florencia)


Gobernador de las Armas del Ejército de Entre Duero y Miño (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Gastâo Coutinho

1641 Manuel Telo/Diego de Melo Pereira/Pierre Viole d'Athis

1643 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor
1645 Diego de Melo Pereira (interino)
1646 Joâo de Vasconcelos e Sousa, Conde de Castelo Melhor
1649 Francisco de Azevedo

1650 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira

1655
Alvaro de Abranches da Câmara

1657 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira (interino)
1658 Nuno da Cunha de Ataide
(interino)
1659 Diego de Lima, Vizconde de Vila Nova de Cerveira
1660 Francisco de Sousa, Conde de Prado
(hasta 1668)



Gobernador de las Armas del Ejército de Beira (1641-1668)
Año Nombre Notas
1641 Alvaro de Abranches da Câmara
1641 Joâo de Saldaña de Sousa
(interino)
1642 Fernando Teles de Meneses

1643 Alvaro de Abranches da Câmara
1645 Fernando de Mascareñas, Conde de Serém

1647 Rodrigo de Castro, Conde de Mesquitela
(hasta 1658)
1648 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor Penamacor
(hasta 1654)
1654 Nuno da Cunha de Ataide Penamacor
(hasta 1656)
1658 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor
1659 Joâo Forjaz Pereira, Conde de Feira

1659 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor Penamacor
(hasta 1661)
1660 Manuel Freire de Andrade
(hasta 1662)
1661 Joâo de Melo Feio Penamacor
(hasta 1662)
1662 Joâo de Melo Feio

1662 Sancho Manuel de Vilhena, Conde de Vila Flor
1663 Pedro Jacques de Magalhâes
(hasta 1668)
1663 Alfonso Furtado de Castro
Penamacor
(hasta 1668)


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NOTA1: El cardenal Espínola era hijo del famoso general italiano, al servicio de la Monarquía hispánica, que venció en Breda a los holandeses. 
El duque de Alba es el VI de este título, de mismo nombre (Fernando) que su antecesor, el famoso III duque de Alba, que conquistó Portugal en 1580.
 
NOTA2: A comienzos de 1641 se fue reuniendo un pequeño ejército en Ciudad Rodrigo, que quedaría al cargo del duque de Alba: los tercios de Luis Carrillo, Marcos de Vallecilla y Nicolás de Arnaste. Juan de Meneses sería designado Maestre de campo general, y el conde de Torres Vedras estaría al mando de la caballería.

NOTA3: En la batalla de Tornavento (1636) ambos bandos se adjudican la victoria, al igual que otras batallas que quedaban en tablas, de resultado indeciso y con bajas similares en los dos bandos, como en las batallas de Fleurus (1622), Lützen (1632), Edgehill (1642) o Montijo (1644). 
 
NOTA4: A diferencia del ejército portugués, el cargo de Gobernador de las Armas en el Ejército español de Extremadura no era el mando supremo, sino que equivalía al segundo en el mando tras el Capitán General. Este cargo aunaba los mandos de infantería y caballería, estando bajo su mando los Generales de infantería, caballería y artillería; teniendo solamente como inmediato superior al Capitán General. Ostentaron este cargo, por ejemplo, el vallisoletano conde de Fuensaldaña en 1646 (ver biografía) y el napolitano duque de San Germán (1661-1663).

lunes, 13 de septiembre de 2021

Complemento a Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa


En una entrada anterior sobre los Uniformes y símbolos de identificación en la Guerra de la Restauración portuguesa se indicaba la uniformidad en la indumentaria de alguna unidad en concreto, sobre todo unidades portuguesas. 
Para las unidades propiamente españolas podemos indicar que, durante gran parte de la guerra, usaban mayoritariamente vestidos de color "pardo", difiriendo poco del de un civil, y al igual que sus enemigos portugueses. Será hacia el final de la guerra cuando se intentará alguna clase de uniformidad regimental.   

Al parecer los Tercios provinciales fijos, que se decidieron formar en 1663, fueron dotados de uniformes de distinto color para cada uno de ellos, con el fin de distinguirlos en el frente. Así, en 1665, se pudo capturar a varios desertores del Tercio provincial de Madrid al ser reconocidos por sus vestidos de color rojo.
Esta decisión se mantendrá en el territorio nacional a lo largo de todo el siglo XVII: Así en 1677, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679), una consulta de las Cortes de Aragón señalaba que el tercio del duque de Monteleón lleva "librea amarilla", el tercio de la Diputación de Cataluña la lleva "colorada", el tercio del duque de Medina-Sidonia tiene librea o casaca azul, "y otro [tercio la] lleva verde". En 1678 el tercio de Aragón lleva "casaca de paño azul" y las vueltas de "bayeta común pajiza" o color amarillo. Todas estas unidades de infantería se encontraban sirviendo contra los franceses en el Principado de Cataluña.
 
Detalle de una pintura que reproduce un "Auto de Fe" celebrado en Madrid en 1680, el cual muestra varios soldados y oficiales con casacas amarillas. Todos llevan fajas y plumas coloradas, color distintivo del ejército español. Un oficial abanderado porta una bandera amarilla con la cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Se puede observar al tambor, y también un oficial al mando de la unidad: con "media armadura", escudo redondo o "rodela", espada y la banda roja. Además todos llevan un pañuelo anudado al cuello o "corbata", prenda que se ha ido introduciendo en la década anterior. (Francisco Rizi, hacia 1683, Museo del Prado, Madrid)
 

Sin embargo, en 1664, don Juan José de Austria, general del Ejército de Extremadura y promotor de los Tercios provinciales fijos, se quejaba -en carta dirigida a su padre el Rey- de la pobre calidad de los vestidos recibidos para sus soldados, comparando su aspecto con el de un simple pastor, y pidiendo al Rey que gastara más en la apariencia de sus soldados:

"He propuesto y suplicado tantas veces a V.Mg. la formación de los Tercios pagados [provinciales fijos], de que confío, (...) y ahora con ocasión de haber visto la calidad de vestidos, que ha traído el Pagador del tercio de Córdoba (que creo yo haría asco de ponérselos el más miserable pastor), (...) porque es cosa indignísima, que por el ahorro de doscientos reales más o menos en cada vestido, se vean estos pobres soldados, que tienen por inmediato dueño a V.Mg., peor tratados que el lacayo que sirve al más miserable amo (...)" (Badajoz, 18 de mayo de 1664)

Parece que el regimiento de la Guardia del Rey, que llegó al frente de Extremadura en 1660-1661, pudo disponer de algún tipo de uniformidad durante su corta presencia en Badajoz.
En 1660 el regimiento de la Guardia acude con el Rey a ratificar el tratado de paz con Francia, en la isla de los Faisanes, en la  frontera franco-española. Una relación del acontecimiento, escrita por el secretario Leonardo del Castillo, indica como estaba uniformado el regimiento de la Guardia del Rey: en la casaca o "sobrevesta", que era de color amarillo, lleva el escudo o las "armas" del Rey de España, y en los hombros la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña. Así los describe:

"Tenían los soldados unas casacas amarillas, guarnecidas con franja de terciopelo ajedrezado de dos colores, y mirábanse en las partes opuestas que caían sobre los pechos y las espaldas las armas Reales bordadas con curiosidad y primor, figurándose también de los mismos torzales y matices en las que cubrían los hombros las cruces celebradas de Borgoña. Formaba una hermosa vista, lo que sobresalía este airoso traje en la alternativa de las picas y mosquetes y en la igual ordenanza de las hileras, y procedía en la frente del escuadrón el Duque de Veraguas con la misma casaca que los demás infantes y su pica."


Detalle de un grabado coloreado donde se muestra la ratificación de la Paz de los Pirineos (1659), en junio de 1660, en la isla de los Faisanes. Un puente une las dos orillas con la pequeña isla. También se muestra la disposición del regimiento de la Guardia española, y la caballería al mando de Baltasar de Urbina, venidos del ahora inactivo frente de Cataluña. (Escuela española del siglo XVII)
 
 
Vista por satélite de la actual isla de los Faisanes, en la desembocadura del río Bidasoa, en la frontera franco-española. Ya no están los puentes, ni el pabellón que se construyó para la rúbrica de los acuerdos de paz. (Fuente: Google Earth)
 
 
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NOTA1: La decisión de crear los Tercios provinciales fijos se tomó en septiembre de 1663, al conocerse el desastrado final de la campaña militar en Portugal, donde el Ejército hispano de Extremadura fue derrotado en la batalla de Estremoz (o Ameixial para los portugueses). Los Tercios provinciales fijos eran de carácter permanente y asignados a una provincia en concreto, que asumiría los gastos de mantenerlo. 
Los Tercios provinciales fijos fueron 5 al inicio, y se conocerían por el nombre de la provincia donde se reclutaba y se financiaba: tercio de Toledo; de Valladolid y Burgos; de Madrid; de Sevilla; y el de Córdoba y Jaén. Sin embargo, estos tercios tardaron en ser reclutados y no pudieron estar operativos hasta 1667, cuando ya era demasiado tarde para cambiar el rumbo de la Guerra con Portugal (1640-1668).
 
NOTA2: Si bien se parece observar hacia la década de 1670 una variedad de colores para cada tercio español en el frente peninsular (rojo, azul, verde, amarillo...), como vimos en una entrada anterior, en esta misma década, y las siguientes del siglo XVII, los tercios españoles en Flandes fueron ataviados con uniformes de color "gris-blanco", estadarizándose este color para todo el ejército español a comienzos del siglo XVIII. En Italia parece que, hacia el último tercio del siglo XVII, la mayoría de las unidades españolas vestían casacas "encarnadas" o de color rojo.   
 
NOTA3: En Mérida se documenta el alojamiento en sus casas del regimiento de la Guardia real, y el de su Teniente-coronel, el duque de Veragua, en agosto de 1661. La población extremeña ya había tenido que alojar en mayo de ese mismo año al tercio del conde de Gattinara.
 
A comienzos de 1661, figura así la plana mayor del regimiento de la Guardia de S.M. en Extremadura:

Teniente Coronel: Pedro Nuño Colón de Portugal, Duque de Veragua
Sargento-mayor: Juan Blas de Agriano
Ayudante del Sargento-mayor: Antonio Cantalapiedra

El regimiento se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela
   Compañía tenienta coronela
   Félix Pardo de la Costa
   Juan Miralles
   Don Juan Zurita y Mendoza
   Don Bartolomé de Agreda
   Manuel de Fonseca
   Miguel Tio Colomino
   Don Pedro Olivera
   Ignacio Ruiz de Murillo
   Don Antonio Feijoo
   Antonio Cardoso
   Marcelo Ruiz de Avila
   Juan Pino
   Francisco Barrosano

Cirujano-mayor: Felipe de la Fuente
Capellán-mayor: Juan Camacho Contreras
Tambor-mayor: Bartolomé Zamorano

2 compañías agregadas del Tercio "viejo" de la Armada del Mar Océano, al mando de los siguientes Capitanes:

   Don Pedro Bravo de Hoyos
   Don Pedro Cárdenas y Guzmán
 

domingo, 5 de septiembre de 2021

Banderas de los tercios españoles en la Guerra de la Restauración de Portugal

 
Como hemos visto en una entrada anterior, a lo largo de la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668), el ejército español lleva en sus banderas de infantería, y sus estandartes de caballería, la tradicional cruz roja de San Andrés o de Borgoña. Aunque también podría llevar en sus insignias algún símbolo de caracter religioso, como virgenes, santos etc.
 
Detalle de las obras de asedio en torno a la plaza portuguesa de Olivenza (1657), mostrándose la bandera con la cruz de Borgoña o de San Andrés. Con el número 7 se señala el cuartel del duque de Osuna. (Grabado anónimo del siglo XVII)
 
Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que reproduce la batalla de las líneas de Elvas (1659). Los soldados españoles abren fuego, cubiertos por las líneas atrincheradas que cercan Elvas. Una bandera con la cruz o "aspa" de San Andrés señorea la posición española. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)         

 
Por las pinturas o por alguna descripción se puede conocer la bandera de alguna unidad en concreto. Así, parece que una Ordenanza de abril de 1642 dispuso como debía de ser la bandera del regimiento de la Guardia del Rey, una de las unidades que llegaron al frente extremeño en 1660-1661. También se conocen las banderas de los tercios de la Armada española, unidades que tomaron parte en las etapas finales de la Guerra de Portugal; ya que muchas de las unidades navales o embarcadas tenían banderas de color azul, en alusión al mar.
Así una pintura que conmemora una victoria obtenida en las Antillas por la Armada española en 1629, en el transcurso de la Guerra de los Treinta años (1618-1648), muestra las banderas de los tercios desembarcados de la Armada. El cuadro, realizado hacia 1635, bien pudiera representar las mismas banderas, u otras parecidas, a las que llevó en Extremadura el tercio de la Armada, 20 años después.
 
 
 
Bandera de infantería española atribuida al regimiento de la Guardia de S.M.




 Banderas de infantería española pertenecientes al tercio de la Armada del Mar Océano, presentes en el cuadro La reconquista de la isla de San Cristóbal (Félix Castello)







Bandera de infantería española, La batalla de Montijo (Biombo "sino-japonés" anónimo de finales del siglo XVII, perteneciente al Vizconde de Fonte Arcada)
 

 
 
 
 
1- Guión de Capitán General y bandera de fortificación española, presente en la pintura La batalla de las Líneas       de Elvas (anónimo del siglo XVII)
 
2- Bandera de fortificación española y de infantería española, presente en la pintura La batalla de las Líneas de         Elvas (anónimo del siglo XVII), en los grabados de La batalla de las Líneas de Elvas (Dirk Stoop) y El sitio de           Olivenza en Abril de 1657 (anónimo del siglo XVII), y en El sitio de Badajoz y La batalla de Montes Claros (Mural     de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos en los             grabados y murales de azulejos.



Estandartes de caballería española, presentes en La batalla de Arronches, La batalla de Castel Rodrigo y El combate de Chaves (Mural de azulejos pintados del siglo XVII, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa): Colores especulativos.





 
 

martes, 24 de agosto de 2021

El Ejército real de Extremadura en 1657

 
En 1656, aprovechando la regencia en el trono portugués de la reina Luisa Francisca de Guzmán -hija del duque de Medina-Sidonia- tras la muerte de su marido, el rey de España Felipe IV decidió dar un nuevo impulso a la guerra con Portugal, que durante los años anteriores estaba siendo de baja intensidad, con escaramuzas y batidas fronterizas, que terminaban con la toma y saqueo de alguna peqeña población.
Para la nueva ofensiva se decidió reforzar el Ejército español de Extremadura, reclutando nuevas tropas, además de traer algunas de las unidades que combatían en el Principado de Cataluña. El Ejército de Extremadura quedó al cargo del duque de San Germán, general napolitano al servicio de España. 
En 1657, San Germán fijó como objetivo Olivenza, plaza desde la cual los portugueses amenazaban las poblaciones extremeñas de los contornos. Olivenza había sido atacada anteriormente por los españoles -en 1641 y en 1648- sin que lograsen capturar la población.

Para la campaña de 1657 se designó al duque de Osuna como General de la caballería de Extremadura, cargo que ejércerá hasta octubre de 1660, en que fue promocionado a General del Ejército de Castilla. Posteriormente le hemos visto actuar en la batalla de Castel Rodrigo (1664), donde fue derrotado y destituido del mando; y fue voluntario "a servir con una pica a Estremadura" en la campaña de 1665 (Ver NOTA3 de la entrada anterior). 
El duque de Osuna fue además marqués y conde respectivamente de las localidades vallisoletanas de Peñafiel y Urueña. Vista lateral del castillo medieval de Peñafiel. (Foto del autor) 
 

El sitio de Olivenza fue duro, sucediéndose combates y bombardeos que dejaron muertos entre la población civil. Así lo refiere la relación de la campaña de 1657, publicada en Sevilla por Juan Gómez de Blas:

"Con los trabucos [especie de morteretes] se arrojaban en la plaza todas las noches cantidad de bombas, y con las manos inmensidad de granadas, (...) hacían notable daño en la plaza: cuyas ruinas quitaron las vidas a muchísimas personas de ambos sexos (...)"

También las bajas fueron cuantiosas en el ejército español:

"De la nuestra murió el Señor Don Pedro Alvarez de Toledo Maestro de Campo, de una bala de mosquete que recibió en la frente (...) salió herido el Señor Maestro de Campo Don Melchor de la Cueva, y muerto Don Bernardo Patricio Maestro de Campo Irlandés (...) han muerto de nuestra parte cerca de 700 hombres, y más de 600 heridos; y de los enemigos entre muertos y heridos ha habido de la plaza más de 600 soldados del presidio [la guarnición], y cerca de 700 de los vecinos."

Finalmente la plaza capituló a finales de mayo, tras un mes y medio de asedio. La rendición de Olivenza causó hondo pesar en Portugal: el gobernador portugués Manuel Saldaña, maestre de campo de uno de los tercios de la guarnición, así como otros oficiales de la guarnición portuguesa, fueron procesados y encarcelados por haber entregado la plaza de Olivenza. Saldaña estuvo preso en Lisboa y fue exiliado a la India como castigo.

El ejército rebelde portugués, al mando del conde de San Lorenzo, intentó asaltar sin éxito Valencia de Alcántara, y casi simultáneamente lo hizo con Badajoz, con la intención de desviar la atención del duque de San Germán. Los portugueses lanzaron varios asaltos a las murallas de Badajoz, pero fueron rechazados con fuertes pérdidas, obligando a San Lorenzo a levantar el asedio (mayo). Prosigue la relación:

"(...) le degollaron al enemigo 300 hombres, y más de 400 heridos: y entre los muertos se cuentan dos maestros de campo [Rui Lourenço de Tavora y Diogo Sanches del Poço], y otro herido [Simâo Correia]: dos Sargentos mayores muertos, y un teniente general de caballería: y 4 capitanes: el dicho hijo del Conde Castelo Melhor [su hijo Sebastiâo de Vasconcelos] (...) y otros dos capitanes quedaron tan mal heridos, que no los pudieron retirar, y se curan en el hospital de la ciudad de Badajoz, (...)
 El enemigo se volvió a sus fortificaciones, y en ellas hizo enterrar los cuerpos muertos de los soldados que pudo recoger del descalabro pasado, y los heridos fueron llevados a los hospitales de la ciudad de Yélves [Elvas]."

Los españoles asaltan y toman la plaza de Morón (o Mourao), que queda al mando de Francisco Dávila Orejón, pero ésta es reconquistada por los portugueses poco después (octubre).


En el siguiente cuadro, basado en un estudio documental del Archivo de Simancas, se muestra la composición del Ejército de Extremadura a 18 de abril de 1657, poco después de iniciarse el sitio de Olivenza. A lo largo del asedio se incorporarán más unidades, como un tercio de las milicias de Granada y el resto de los tercios de la Armada. 


Infantería del Ejército español de Extremadura (abril de 1657)

Tercios
Efectivos
Milicias de Extremadura y guarniciones
4
5.858
Milicias de Sevilla
4
2.699
Unidades aportadas por la nobleza
---
658
Voluntarios de Madrid, Toledo, Jaén y Castilla
---
2.930
Tercio de irlandeses
1
262
Tercio de la Armada
1
687


13.094


Caballería del Ejército español de Extremadura (abril de 1657)

Compañías Efectivos
Unidades de Extremadura
47
3.321
Unidades de Sevilla
6
209
Unidades llegadas de Cataluña
9
621

62
4.151



General: Francesco Tuttavilla, Duque de San Germano

Segundo: Rodrigo de Múgica Butrón

Efectivos: (17.245 soldados, de los que 13.094 son infantería y 4.151 son caballería)


   Tercio español de Andrés Velázquez de Velasco, Conde de Escalante
   Tercio español de Don Francisco de Guzmán
   Tercio español de Don Francisco Tello
   Tercio español de Simón de Castañiza (o Castañizas)
   Tercio español de Don Juan de Zúñiga
   Tercio español de Don Alvaro de Luna
   Tercio español de Pedro de Biedma
   Tercio español de Martín Sánchez Pardo
   Tercio español de Don Pedro Alvarez de Toledo (muerto en combate)
   Tercio español de Jerónimo de Quiñones
   Tercio español de la Armada del Mar Océano, al mando de Melchor de la Cueva (herido en combate)
   Tercio español de Don Rodrigo Girón
   Tercio español de Fernando de Hinestrosa, Conde de Arenales
   Tercio español de Nicolás Fernández de Córdoba

   Tercio irlandés de la Armada del Mar Océano, al mando de Walter Dungan
   Tercio irlandés de Bernard Fitzpatrick (muerto en combate) => Patrick Colan

   Tercio italiano de la Armada del Mar Océano, al mando de Fabrizio Rossi
   
   
Caballería al mando de Gaspar Téllez Girón, Duque de Osuna
 
 
Izquierda: Detalle de un grabado del sitio de Olivenza (1657), en él se muestra la plaza de Olivenza, rodeada por un cinturón de muralla con baluartes o bastiones de forma pentagonal. En el interior de la plaza se aprecia el antiguo castillo medieval con su alta torre del homenaje. (Grabado anónimo del siglo XVII)
Derecha: Vista por satélite de una parte de la actual Olivenza. Localidad española desde 1801, aún hoy se puede observar parte de su muralla abaluartada, conservando gran parte de sus 9 bastiones originales. (Fuente: Google Earth) 


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NOTA1: Una revista del Ejército de Extremadura realizada a primeros de julio, 1 mes después de tomar Olivenza a los portugueses, indicaba 8.468 soldados de infantería y 4.062 de caballería. Habiéndose reducido la infantería en un 35%, principalmente en las unidades de milicias extremeñas, estando la caballería prácticamente intacta.  
 
NOTA2: La mayoría de las tropas españolas de Extremadura estaba compuesta de milicianos, poco profesionales y de escasa efectividad en combate: 
Los 4 tercios de Sevilla, formados de las milicias de la ciudad andaluza: el del conde de Arenales y los de Tello, Guzmán, y Fernández de Córdoba.
Los 4 tercios reclutados en Extremadura, también formados de milicianos: Castañiza, Zúñiga, Luna y Biedma.
El tercio reclutado a sus expensas por el duque de Osuna (el de Girón, tío del duque) y una compañía reclutada en Andalucía por el duque de Medinaceli (al mando de Martín Farfán).
Por otra parte, el militar e historiador decimonónico conde de Clonard nombra un tercio de Granada, formado por milicianos, que estaría al mando de Jerónimo de Quiñones.
El tercio español y los de "naciones" de la Armada eran veteranos, lo mismo que el tercio irlandés del Ejército de Extremadura (Fitzpatrick). 
 
NOTA3: Algunas de las unidades propiamete españolas seguirán combatiendo en los años siguientes, citándose varias de ellas en las muestras del Ejército de Extremadura de 1660-1661 y de 1662.
El tercio de Simón de Castañiza (o Castañizas) habría quedado de guarnición en Badajoz.
Walter Dungan será sustituido más adelante en el mando del tercio de la Armada de irlandeses por su hermano Michael, al que hemos visto en la muestra del Ejército de Extremadura en 1660-1661.
El tercio napolitano de Rossi -quien únicamente tenía en sus 2 compañías unos 45 hombres- le hemos visto combatir más adelante en el sitio de Evora (1663).