domingo, 26 de agosto de 2018

Diario de un mercenario alemán durante la campaña de invasión de Portugal, en 1580


Erich Lassota von Steblovo, soldado alemán de origen polaco y testigo vista de la conquista de Portugal, nos legó anotado en su diario todas sus experiencias militares en España, durante los 4 años en los que su regimiento sirvió en la invasión de Portugal (1580) y la reducción de las islas Azores (1581-1583). Este diario fue publicado en Alemania en 1866, y traducido al castellano poco después. 
El diario de campaña de Erich Lassota von Steblovo (germanizado como von Steblau) contiene escuetas anotaciones que tomaba diariamente, escritas al término de una dura jornada de marcha y en el poco espacio de tiempo que tenía para descansar, pero en ocasiones estas breves notas están llenas de interesantes anécdotas del día a día de la campaña y que sólo un soldado podía recoger.



LLEGADA A ESPAÑA

Erich Lassota y un familiar suyo se alistaron en 1579 en el regimiento mercenario alemán del conde Jerónimo Lodrón, ingresando en la compañía de Cristoff Kripp de Freydeneck. El regimiento alemán de Lodrón entró en Cremona a la espera de la orden de embarque, que se produciría en enero de 1580.

Señala el cronista Luis Cabrera de Córdoba cómo los mercenarios alemanes fueron embarcados en Génova. Sin duda el contingente reclutado en Alemania fue mucho menor que el reflejado por el cronista:

"Levó [reclutó] seis mil alemanes el Conde de Lodron, coronel, para que los trajese por Milan a embarcarlos en Génova."

 Detalles de un grabado que muestran arcabuceros -derecha- y piqueros -izquierda- alemanes, hacia 1580. Algunos de ellos llevan las luengas barbas y los largos pantalones de tipo oriental (llamados "Pluderhosen") que los caracterizaron en la segunda mitad del siglo XVI. 
En ocasiones los Príncipes alemanes permitieron a otros países europeos que reclutasen en sus territorios, o también cedían sus soldados a cambio de un módico precio. Así, a lo largo del siglo XVI, los mercenarios alemanes o "lansquenetes" se encontraban en muchos de los ejércitos europeos en conflicto: Francia, España, la Inglaterra de los Tudor, las Provincias Unidas de los Países Bajos, Dinamarca y Polonia. Aunque esta tendencia se redujo drásticamente al comenzar el siglo XVII con el estallido de los conflictos civiles y militares que azotaron el Sacro Imperio Germánico, en la llamada Guerra de los 30 años (1618-1648). (Grabado de Johann Theodor de Bry)


A primeros de febrero llegan los mercenarios alemanes a Cartagena. Así lo anota en su diario Erich Lassota von Steblovo, que traducido al castellano dice lo siguiente:

 "El 6 de Febrero por la tarde, llegamos al puerto de Cartagena, (...)
 El 7 de Febrero entramos en el puerto de Cartagena, nos proveímos de agua, y quisimos esperar la llegada de otras naves."

Lassota anota como comienza a desgastarse el regimiento, refiriendo la muerte de un camarada. Las bajas por deserción y enfermedad comenzaban a deshacer una unidad desde el mismo momento de formarse, y terminaban sumando más bajas que las producidas en combate:

 "El 10 de Febrero, Seyfried Heldt, originario de Strasburgo, y compañero mío de regimiento, murió, le llevaron a Cartagena, y allí le enterraron."

Vista de la ciudad de Cartagena y su puerto en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Tras descansar unos días en Cartagena, los alemanes de nuevo embarcan para ser trasladados a Cádiz, bordeando todo el litoral andaluz:

 "El 11 de Febrero, (...) salimos del puerto de Cartagena con buen rumbo.
 El 12 de Febrero pasamos delante del Capo di Gatta y Alboran, isla morisca despoblada, y de Almería, ciudad del reino de Granada.
 El 13 de Febrero seguimos cerca del Castel di Ferro, Mutril de Salabregna [Castell de Ferro, Motril y Salobreña] (...) por delante de Vélez-Málaga (una villa grossa [grande]); Málaga, hermosa ciudad situada en Andalucía. (...)
 El 25 de Febrero salimos de Fungarolla [Fuengirola], mas un viento tempestuoso nos rechazó otra vez atrás."

Y sigue la muerte de otro camarada:

 "El 28 de Febrero falleció Friedrich de Hubrig, a la una de la noche, mi compañero de regimiento, y desembarcado luego en Estepona, allí le enterraron".

Prosigue el camino por mar, lento por el mal tiempo, y haciendo escalas en los puertos, donde se encuentran con la escuadra arrendada de Génova y la escuadra española de Sicilia, que transportaban las unidades reclutadas de italianos:

 "El 3 de Marzo me fui a tierra y comí en Estepona.
 El 4 de Marzo a mediodía, nos marchamos de allí, y por causa de vientos contrarios, anclamos delante de Gibraltar, (...)
 El 5 de Marzo entramos en el puerto de Gibraltar, en que encontramos las galeras de los genoveses y sicilianos, y también a Próspero Colonna, al Sr. Carolo Spinello [Spinelli], y al prior de Hungría con sus italianos. (...) Unos días antes falleció Fabricio Colonna, general de las galeras sicilianas, y en su lugar vino D. Alonso de Leiva. (...)
 El 9 de Abril por la mañana, salimos del puerto de Gibraltar con unas treinta naves, (...)
 El 10 de Abril pasamos delante de Medina Sidonia, (...) y por la tarde echamos ancla en Calis [Cádiz], fuera del puerto, (...)
 El 11 de Abril entramos en el puerto de Calis, dejando a nuestra izquierda, al entrar en el puerto, un pequeño burgo, llamado la Rota."

Vista de la ciudad y el Peñón de Gibraltar en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


La marcha prosigue ahora por tierra, en dirección a Badajoz:

 "El 22 de Abril, nuestro regimiento desembarcó, y se trasladó a Porto Real, una grande y abierta villa, situada en el continente, entre Calis y Porto Santa María.
 El 30 de Abril, cerca de la gran iglesia de Porto Real, hicimos ejercicios militares. (...)
 El 6 de Mayo rompió [inició] su marcha nuestra bandera [compañía] con tres otras, y se fue a Xerez [Jerez], tres millas españolas distante. (...)
 El 19 de Mayo rompió [partió] la vanguardia, es decir, la bandera nuestra [y las] de Wotsch, Wild y Eifländer, y se fue hasta Labrixa [Lebrija], (...)
 El 23 de Mayo vamos a Arcala [Alcalá de Guadaira], una hermosa y grande villa, tres millas.
 El 24 de Mayo pasamos cerca de Sevilla (Hispalis), una milla y media a nuestra izquierda, hasta Brenes, hermosa villa, (...)
 El 28 de Mayo llegamos a las montañas de Sierra Morena, (...)
 El 29 de Mayo fuimos a Constantina, (...)"

Atraviesan Sierra Morena, y continúan por Extremadura:

 "El 5 de Junio descansamos, y el 6 marchamos a Hornachos, hermosa y muy agradable villa, situada en una montaña, y donde se habla la lengua mora o árabe. (...)
 El 8 de Junio seguimos dos millas hasta Mandralexos [Almendralejo], (...)"

Lassota indica como al llegar a Talavera la Real presenció la ejecución de dos soldados del tercio español de Nápoles, acusados de realizar prácticas homosexuales:

 "El 11 de Junio, una hora antes de anochecer, rompimos, y llegamos hasta Solana, (...) en 12 de Junio, (...) cerca un palacio y una posada descansamos y comimos; luego la marcha hasta Talavera, (...) Al llegar aquí, quemaron a dos soldados del Terzo de Napolis, por el crimen de sodomía."

Finalmente la vanguardia alemana llega a la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, donde se reunía el ejército hispánico. Erich Lassota también anota la revista general que el rey Felipe II hizo al ejército de campaña: 

 "El 13 de Junio se ordenó acampar a una milla de la ciudad de Badajoz (dos millas). Allí vinieron en persona S. M. el Rey con la Reina, el cardenal Alberto, archiduque de Austria, y el Duque de Alba, capitán general, hicieron nuestra revista, y después de habernos visto en orden de batalla, se marcharon."

Días después señala como llega el Conde de Lodrón con el resto del regimiento mercenario alemán:

 "El 18 de Junio, hacia anochecer, llegó el coronel [Jerónimo Lodrón o Gerolamo Lodron] con doce banderas a nuestro campo."

Después relata un incidente en el cual uno de los capitanes alemanes se suicida o muere al disparársele la pistola en su tienda de campaña:

 "El 21 de Junio, dos horas antes de anochecer, el capitán Wolf Ramminger, guardamaestre, se saltó los sesos de un pistoletazo en su propia tienda. Su bandera se confió al teniente coronel, luego al capitán Bernardo Sogmeister [Bernhard Sagmeister]. El puesto de guardamaestre entregó el coronel a Engelhart Kurz."

Después pasa a describir la ciudad de Badajoz:

 "Badajoz es una grande, hermosa y antigua ciudad, situada en la frontera de Portugal, sobre el Guadiana, con un magnífico y largo puente de obra de albañilería, que le atraviesa; a una milla de camino fuera del Campo de Cantillana, se reunieron todas las fuerzas que S. M. mandó a Portugal, (...)"



COMIENZA LA INVASION DE PORTUGAL

Se trató de rendir mediante negociación las plazas fuertes portuguesas fronterizas, objetivo que se cumplió. Tras ello, el ejército se puso en marcha y cruzó la frontera portuguesa, como lo relata Erich Lassota:

 "El 27 de junio, después de haberse reunido todas las fuerzas de tropa y entregado Elbas [Elvas], una ciudad de Portugal, (...) y también la Villaviciosa [Vila Viçosa] con algunas otras de alrededor, el campamento se puso en marcha, y en pleno orden de batalla desfiló delante del Rey (...)
 El 1.º de Julio hicimos otras dos millas de camino, y el 2 también dos millas, hasta una villa y el castillo Estremoza [Estremoz], que se nos entregó al instante, y donde nos quedamos el 3 del mismo mes.
 El 4 de Julio seguimos dos millas de marcha, hasta Casar Blanco [Casa Branca]; la ciudad de Evora, situada a nuestra izquierda a una milla, nos mandó sus llaves, entregándose. (...)"

Erich Lassota relata en su diario los métodos de rigor empleados para hacer cumplir la Ordenanza real promulgada en el campamento de Cantillana, que trataba de evitar los excesos de los soldados en campaña, que en parte provocaron el empeoramiento de la situación en la Guerra de Flandes. No obstante, el oficial de su regimiento fue perdonado:

 "El 10 y 11 de Julio tuvimos un descanso. Aquí mandó el señor coronel [Lodrón] ahorcar al alférez Balthauser [¿Boltshauser?], suizo, por haber pegado a un mercader portugués. Sin embargo, a las repetidas instancias y súplicas de los capitanes y jefes, se le perdonó la vida, dejándole largo tiempo cargado de cadenas."

A mediados de julio, el ejército del duque de Alba y la escuadra hispánica del marqués de Santa Cruz se encontraron en Setúbal, que fue tomada tras una corta lucha de los portugueses. Al ofrecer resistencia contra el ejército hispano, los arrabales de la plaza fueron saqueados, según la costumbre militar de la época.
Aunque el duque de Alba evitó el pillaje de la ciudad, tal como ordenó Felipe II, para evitar soliviantar a los portugueses. Así lo relata Erich Lassota:

 "El 17 de Julio llegamos a una hermosa, grande y cerrada villa, llamada Setuval, (...) al principio nos resistió con un castillo Palmella [Palmela], a una milla distante, (...) El día siguiente la ciudad se rindió, y sus barrios [exteriores] han sido saqueados."

Vista de la ciudad y puerto de Setúbal en el siglo XVII. Se muestran los "Arrebales", fuera de las murallas medievales de la ciudad. El castillo de San Felipe fue construido después de 1580. Abajo en la costa se encuentra la torre de Outào, que tuvo que ser combatida. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Después relata la rendición de la torre de Outào, que defendía la entrada al puerto de Setúbal. El regimiento alemán de Lodrón toma parte en la operación:

 "El 19 de Julio se llevaron unos 3.000 hombres cuatro banderas [compañías] nuestras, es decir, las del señor coronel [Lodrón] de Arzt, Wotsch y Lydel [Lidl] un cañón al sitio del castillo, La Torre Othan llamado, situado sobre el mar, a la entrada y a una milla de Setuval. (...)
 El 20 de Julio el marqués de Santa Cruz, después de haber tomado la costa de Algarbez [Algarve], llegó con nuestra armada junto al regimiento [tercio] de D. Rodrigo Zapata, a las afueras del puerto; en la tarde, el galeón <<San Antonio>> que estacionó allí, después de un vivo fuego contra nosotros, se rindió, (...)
 El 21 de Julio el castillo Othan, junto con los dos galeones restantes [portugueses] y el castillo Palmella, se rindieron, y nuestra armada entró en el puerto; Antonio Moreno con alguna gente ocupó el castillo de Othan."



DESEMBARCO EN CASCAES

El duque de Alba ordenó embarcar en Setúbal a las tropas en la armada del marqués de Santa Cruz, para dirigirse a Cascaes, puerto de la desembocadura del Tajo cercano a Lisboa:

 "El 27 de Julio se embarcó en galeras muchísima infantería con unos setenta jinetes.
 El 28 de Julio salimos del puerto en galeras, y fuimos hasta el cabo Spichel [Espichel].
 El 28 del mismo, al venir a Sizimbra [Sesimbra], se nos rindió ésta al instante."

En Cascaes desembarcan en las playas, donde encuentran alguna oposición de los portugueses:

 "El día 30 de Julio pasamos delante de la plaza fuerte de San Juan [San Julián], que está a la entrada del puerto de Lisboa, y más arriba de una villa, y del castillo llamado Cascais, llegamos al continente; los portugueses que defendían el paso para impedir nuestros desembarcos, fueron rechazados por nuestros tiros de galeras; descendimos con fuerza, y les cogimos algunas piezas [de artillería], marchando en orden de batalla adelante."

Detalle de un fresco que representa el desembarco de las tropas hispánicas, al mando de Rodrigo Zapata, en la costa de Cascaes, donde establecieron una "cabeza de puente". Los infantes portugueses trataron de evitarlo, sin embargo fueron fácilmente desalojados por el fuego de las galeras y de los arcabuceros españoles. En la pintura se muestra la torre defensiva de Cascaes. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Cascaes opuso resistencia y fue tomada por las armas. Siguiendo los procedimientos de rigor del duque de Alba, el gobernador de la ciudad y varios oficiales fueron ejecutados. Lassota relata el suceso, en el que tomó parte, y cómo los mercenarios alemanes participan en la ejecución:

 "El 31 de Julio los portugueses se retiran [al castillo], la pequeña ciudad de Cascais se rinde, y sufre sin demora un saqueo.
 El 1.º de Agosto a mediodía se empezó el bombardeo de la plaza fuerte [castillo] de Cascais, y por la noche, viéndolo serio, se rindió: (mi bandera quedó desde luego de guardia en el reducto [fortificación]). El guarda-almacén de artillería, junto con dos armeros, han sido colgados en una ventana del castillo.
 El 2 de Agosto por la mañana volvieron las galeras a Setuval para llevarse las tropas y el resto de caballería. (...) nuestro capitán general [duque de Alba], en la plaza del mismo Cascais, mandó degollar a D. Diego de Meneses, sobre un cadalso por un verdugo alemán; D. Diego mandaba el castillo de Cascais; (...) el círculo de la ejecución lo formaban dos banderas nuestras [compañías de los alemanes].
 El 6 de Agosto volvieron las galeras con tropas."

Vista de la torre defensiva de Cascaes ("Cascale"), junto a la costa. No mucho más alejada del litoral se encuentra la población de Cascaes, fortificada con viejas murallas medievales. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


El ejército hispánico continúa hacia el castillo de San Julián, procediendo a sitiarlo:

 "El 8 del mismo seguimos nosotros también a los demás; quedó la bandera del señor Ramminger en Cascais, con algunos cañones y munición.
 El 9 de Agosto vinimos con la artillería a la plaza fuerte de San Juan [Sao Juliao da Barra], y las galeras y naves que quisieron impedirnos establecer el campamento, fueron rechazadas por mucha artillería, y nosotros con 500 hombres, entre ellos seis banderas alemanas, primeramente acampamos delante, (...)
 El 10 de Agosto empezaron los tiros contra la plaza (...)
 El 11 de Agosto adelantaron en la noche nuestras trincheras, (...) entonces acercamos 28 piezas [de artillería] de gran calibre, y los cazadores del señor Próspero Colonna, ocultos en la proximidad de la plaza entre las piedras del mar, tiraban a ella de modo que nadie podía asomarse a los bastiones para defenderlos; (...) un fuego del castillo contra ellos les hizo sufrir algunas bajas; viendo esto nuestro coronel [Lodrón], mandó al capitán Steighammer con unos cuantos soldados en su auxilio, de los cuales algunos perecieron."

 Vista del castillo de San Julián da Barra en el siglo XVII, situado en la misma punta del margen derecho del río Tajo. Arriba del castillo se encuentran las poblaciones de Oeiras y Carcavelos. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


El castillo de San Julián finalmente capitula, Lassota también participó en las operaciones:

 "El 12 de Agosto, habiendo conseguido el castellano [gobernador del castillo] Tristan Paz della Vega [Tristào Vaz da Veiga], por conducto de dos mujeres, escolta de seguridad de nuestro capitán general, para entenderse con él, salió a caballo y entregó la plaza, a condición de poder retirar sus tropas con armas. Así se hizo; el prior [de Castilla] con su caballería entró dentro, el castellano se quedó también, y D. Gabriel Niño con alguna gente. (Por entonces mi bandera estuvo también encargada de guardar la batería en la trinchera.)"

Erich Lassota refiere la captura de su familiar:

 "El 14 de Agosto nos acercamos con el campamento a la mencionada villa de Oers [Oeiras].
 El mismo día, Ludovico [Ludwig Lassota], pariente mío, cayó prisionero en manos de los portugueses, y se lo llevaron a Lisboa."

Después el ejército hispánico avanzó hasta la Torre de Belén, a las afueras de Lisboa, la cual sitiaron:

 "El 21 de Agosto, (...) rompió [levantó] el campamento entero, poniéndose en marcha, y siguiendo su movimiento, tuvo escaramuza [pequeños combates] con el enemigo.
 El 22 nos quedamos todo el día en orden de batalla, y por la noche adelantamos hasta el monasterio de Belen, delante de la torre del mismo nombre, (...)
 El 23 del mismo cañoneamos la torre, la cual, viéndolo serio, se rindió, y tiramos algunos disparos al castillo, que situado en otra parte del puerto, no quiso entregarse."

Detalles de un grabado del siglo XVI, donde se muestran la Torre de Belén, a la izquierda, y el Monasterio de los Jerónimos de Belén, a la derecha. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)



LA BATALLA DE ALCANTARA

Las escaramuzas en torno a la Torre de Belén se generalizan debido a la proximidad de las posiciones exteriores atrincheradas portuguesas:

 "El 24 de Agosto entró nuestra armada (...) y nuestro coronel [Lodrón] tomó una casa cerca de una ermita, con cuatro banderas alemanas, tiroteándose todo el tiempo con el enemigo; dos galeras que salieron de Lisboa para rechazarle de la casa, fueron recibidas con algunos tiros, tan acertados que al instante se retiraron. (...)
 El mismo día por la noche se levantaron todas nuestras fuerzas, y después de habernos dividido en dos partes, en silencio, y sólo con flautas de campo, llegamos a los atrincheramientos enemigos, (...) el capitán general [Alba] con una parte de tropa, entre la cual figuró la bandera de mi capitán Krippen [Kripp de Freydeneck], tomó la posición de izquierda, (...) y así en orden de batalla pasamos toda la noche.
 La otra parte tomó la derecha del lado del mar, en dirección del puente de Alcántara, todavía en poder del enemigo; allí seguían fuertes escaramuzas toda la noche; a medianoche, Próspero Colonna con su regimiento penetró en la casa, en que estaba nuestro coronel, y de donde adelantando hasta el puente de Alcántara, empezó a batirse con el enemigo. Sin demora entonces, nuestro coronel con ocho banderas alemanas que estaban de la parte del mar, adelantando más, y atrincherando algunos cañones, los dirigió contra el campamento del enemigo, y contra el fuerte."

Lo que da lugar a la batalla del puente de Alcántara:

 "El 25 de Agosto por la mañana empezó la lucha a generalizarse; se nos reforzó con la bandera del Sr. Ramming [Ramminger] (...) el cual quedó, como se ha dicho, en Cascais (...) y apercibiendo el señor coronel [Lodrón] que los italianos, después de haberse comportado bien, principiaban a cansarse de la refriega, les auxilió con el Sr. Engelhart Hurs [Kurz], mariscal de campo, y con cien hombres bajo su mando, (...) se apoderaron del puente [de Alcántara], mas pronto fueron rechazados, con pérdida de dos capitanes italianos, (...) también nuestro juez de campo, Leonardo Ralter de Schlanders [Leonhart Ratter von Schlanders], luchando con una carabina en el ataque, recibió una herida de que en algunos días después murió." 

 Detalle de un fresco que representa la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa (1580). En la pintura se muestra al ejército hispánico cruzando el puente, lo cual logró al tercer asalto; mientras, Sancho Dávila, tras una maniobra de flanqueo con un pequeño cuerpo de ejército, logra atacar por sorpresa a los portugueses, los cuales comienzan la desbandada. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Tras ser rechazados inicialmente, en un nuevo ataque recuperan los hispánicos el puente:

"(...) Viendo esto nuestro coronel [Lodrón], estableció un cañón en el mismo puente, e hizo algún daño al enemigo; también mandó cien soldados de doble [¿doble-paga o doppelsöldner?, infantes alemanes que luchaban en vanguardia] para rechazar a los tiradores, y así se cumplió. Habiendo nuestros tiradores reconquistado el puente, acudieron los dobles, suplieron a éstos, rechazaron al enemigo, y conservaron el puente en su poder;"

Y, con el puente en su poder, el duque de Alba ordena el ataque general a las posiciones portuguesas:

"(...) entónces, en dos o tres horas del día, el capitán general [Alba], estando en la elevación del molino de viento (desde donde presenció el ataque), dió señal con una bandera blanca, y todas las fuerzas de tierra y mar juntas se echaron de todas partes contra los atrincheramientos del enemigo, le desconcertaron y obligaron a la huida, y penetrando hasta dentro de los barrios [exteriores] de Lisboa, los saquearon."

 Detalle de una pintura que representa la batalla de Alcántara. En el detalle se muestra a un idealizado duque de Alba a caballo, dirigiendo las operaciones. A su derecha, con banda roja de general, se muestra posiblemente a su hijo don Hernando, prior de Castilla, -que estaba al cargo de la caballería- o a Sancho Dávila, que era "segundo" al mando del ejército. (Fresco de Lazzaro Tavarone, Palacio Spinola, Génova)

 
A pesar de las prevenciones de Alba, el "Burgo", barriada extramuros de Lisboa, es entrado a saco. Entonces Lisboa capitula:

"Se presume que el enemigo esta vez perdió unos dos mil hombres, mientras nosotros pocas bajas sufrimos. Junto con nosotros hicieron también su ataque nuestras galeras, y saquearon algunas naves [portuguesas]. En el campo enemigo encontramos una pieza [de artillería] llamada <<El tiro de Dios>>, de balas de ciento once libras, procedente de las Indias, y que las mujeres solas habian llevado de la ciudad a las trincheras. Durante estos acontecimientos, D. Antonio [prior de Crato], al montar su caballo recibió una herida en el pescuezo, por un pastor, su criado, y herido se fue de allí, sin curarse, segun unos a tres millas de Lisboa, (...)
Por la noche se rindió Lisboa, y quedó al cuidado de los españoles."

Su familiar, preso de los portugueses, es rescatado. Después Erich Lassota refiere los alojamientos del ejército hispánico:

 "El 26 de Agosto, mi pariente Ludovico, preso por los portugueses, después de haber sufrido doce días en las trincheras, y en la ciudad, volvió de su cautiverio.
 El 27 y 28 del mismo mes, nuestro regimiento se retiró a Alcántara, los capitanes y jefes se colocaron en casas, las banderas y soldados en el campo y fuera de la población, el castillo de Lisboa tomaron los españoles, y a D. Gabriel Niño y D. Pedro de Sotomayor se confió el castillo de San Juan."


 Grabado que muestra la ciudad de Lisboa en la segunda mitad del siglo XVI. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


Posteriormente Lassota refiere un conato de motín de los mercenarios alemanes:

 "El 9 de Setiembre, el señor coronel [Lodrón] dió la señal de marcha, mas la tropa empezó a rebelarse, y no quiso obedecer; (...) pidiendo todos su paga; por último se personó el señor coronel entre ellos, aconsejándoles la obediencia, y prometiendo al mismo tiempo que al llegar a Setuval los capitanes harían la cuenta de seis meses, y la pagarían, y en catorce días, (...) y se efectuará el pago entero; a pesar de eso, la tropa, exigiendo su dinero, quedó firme en sus pretensiones, y no quiso marcharse. Entonces el capitán general [Alba] les contestó: <<que por la desconfianza en su palabra, y burla que le hicieran, desde aquel momento en adelante no se preocuparía más de sus deseos, (...) sino que a cada uno de los complicados en la causa, conforme a los artículos de la ley, mandará juzgar y castigar según su delito>>; y con esta resolución volvió riendas y se fue.
 El 10 de Setiembre se volvió a dar señal de marcha; la tropa obedeció al instante, y tanto en galeras como en barcos, la trasladaron a Almeida, situada enfrente de Lisboa, (...)"

Grabado de segunda mitad del siglo XVI que muestra una asamblea de los lansquenetes alemanes con un oficial superior. (Grabado de Jost Amman, hacia 1560)


Erich Lassota remarca el rencor que todavía sentían los locales hacia los soldados extranjeros:

 "El 11 de Setiembre avanzaron dos millas más, hasta un bosque de avellanos. La gente de campo insultaba a los soldados que se quedaron atrás, y hasta ahorcó a algunos."



LA TOMA DE OPORTO

Después el duque de Alba manda a Sancho Dávila, al mando de un cuerpo de ejército, para tomar Oporto, donde se estaba reagrupando don Antonio de Crato:

 "El 18 de Setiembre, las cuatro banderas, es decir, del teniente coronel, de Arzt, Tanner y Staghammer [Steighammer], avanzaron hacia Lisboa, de donde el duque de Alba capitán general, después de haber adquirido noticias sobre los refuerzos de D. Antonio en Porto [Oporto], mandó contra él al Sr. Sancho de Avila en lugar suyo, asociándole a D. Rodrigo Zapata de Leon, como mariscal de campo, y al capitán Juan de la Rea [Larrea], como maestre coronel de artillería; además añadió un estandarte [compañía de caballería] de corazas, dos de caballería, dos de jinetes [caballería ligera], las cuatro banderas mencionadas alemanas, la de D. Pedro de Sotomayor, la del regimiento [tercio] de Antonio Merino [Moreno], bajo el mando de Don Diego de Córdova, con mosqueteros del tercio de Nápoles, dos medios cañones (de a 24 [libras]), dos medias culebrinas [artillería de calibre medio], de las cuales dejaron allí una después. Todas estas fuerzas salieron de Lisboa en 22 de Setiembre."

Sancho Dávila llega hasta Oporto, donde derrota en sus afueras al Prior de Crato de nuevo, aunque logra huir otra vez. Oporto capitula tras el combate:

 "El 7 de Octubre se entregó Monte Mor o uelho [Montemor-o-Velho] a D. Sancho de Avila.
 El 8 del mismo se rindió Coimbra. (...)
 El 13 de Octubre, D. Sancho de Avila vino a Anero [Aveiro], una villa que fue tan monárquica y que D. Antonio poco antes saqueó.
 El 17 de Octubre llegó Sancho a Villa Nova, cerca de Porto, y a la otra parte de las aguas del Duero.
 El 23 de Octubre, recogiendo los españoles y la gente de guerra cerca de Porto, algunos barcos y lanchas pasaron más arriba de Villanova, sosteniendo el ataque del enemigo, y echándole a correr de la población, la caballería seguía con prisa a D. Antonio, pero consiguió poco; la ciudad, con su castillo de San Juan en la costa de mar, se rindieron voluntariamente. (...)"

 Vista de la ciudad de Oporto en el siglo XVII. La pequeña población de Vila Nova se encuentra al otro lado del Duero. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Señala después Lassota noticias de toda índole, indicando de nuevo las bajas producidas en el regimiento a causa de la enfermedad:

 "En este mes de Octubre apareció un cometa, y quedó visible hasta mediados del mes de Noviembre.
 También en el mismo mes de Octubre se declaró en Setuval una peste en nuestro regimiento, y entre los habitantes, de que muchos murieron, (...)
 El 12 de Noviembre se hizo entierro de Leonardo Rater de Schlanders, juez de campo, que falleció la noche anterior de la herida recibida en Lisboa, mal cuidada por el cirujano; en su lugar recibió su nombramiento el capitán Wild.
 El 26 de Noviembre, el señor coronel [Lodrón] entregó la capitanía y el estandarte del capitán Ramminger al Sr. Bernhard Sagmeister.
 El 16 de Diciembre, cerca de la medianoche, murió de la peste mi pariente Ludovico; por la mañana le encontré en su alojamiento sin vida, y la noche siguiente le enterraron bajo los olivos. (...) El mismo día murió también de la peste Hans Giegel, sargento mayor, y Bastiano Geiger de Ortenburgo ocupó su puesto. (...)
 El 24 del mismo, las cuatro banderas de Setuval se trasladaron a Palmela, es decir, la del señor coronel [Jerónimo Lodrón], conde Niclas [Nicola Lodrón], H. Wotsch y Wild."




Regimiento del Conde de Lodrón (Lodron o Lodrone)

El regimiento mercenario alemán se componía en 1579, en el momento de alistarse en él Erich Lassota, de 16 compañías, mandadas por los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela, mandada por el Conde Gerolamo Lodron Coronel (Obrister)
   Franz von Spaur Teniente Coronel (Obrister Leutenant)
   Wolf Ramminger Guarda-maestre (Wachtmeister) (muerto en 1580 en oscuras circunstancias)
   Christoff Tanner Cuartel-maestre (Quartiermeister)
   Conde Nicola Lodron
   Barón Carl Wilhelm von Arzt
   Wolffgang Wotsch
   Christoff Kripp von Freydeneck
   Sigmund Steighammer
   Pompeyo Lombardo
   Franz Jacob Liedel (Lidel o Lidl)
   Christoff Priam
   Balten Calianer
   Georg Rieß Eifländer
   Hans Mentel
   Hans Wild von Sterzingen
  
Juez de campo (Feld Schultheiß): Leonhart Ratter von Schlanders (murió en 1580 de las heridas recibidas en la                                                           batalla de Alcántara)


En enero de 1583 el desgaste del regimiento obliga a que se reformaran varias compañías del mismo, quedando reducido a 6 compañías:

Capitán Soldados
Compañía coronela
-----
Conde Nicola Lodron
-----
Carl Wilhelm von Arzt
-----
Engelhart Kurz
 (ex Freydeneck)
-----
Antonio Lodron
-----
Cristoff Priam
-----


Tras hacer las campañas de Portugal y las islas Azores (1580-1583), en 1584 el regimiento es enviado de vuelta a Génova, donde es disuelto, pagándoles el "remate" de las cantidades finales atrasadas que se les adeudaba.

_______________________________
NOTA1: El conde de Lodrón pertenecía a una familia de militares aventureros originaria de Trento, región italo-parlante dependiente, por aquel entonces, del Sacro Imperio Germánico. Sus parientes Antonio y Nicolás mandaron sendas compañías en el regimiento.

En 1581, el capitán Cristoff Kripp de Freydeneck obtuvo permiso del conde de Lodrón para regresar a Alemania. Pasando el mando de la compañía -en la que servía Erich Lassota- a Engelhart Kurz.

NOTA2: Tradicionalmente las banderas y estandartes han sido un factor aglutinante y representativo de la unidad militar. En el siglo XVI, cada compañía de infantería tenía su propia bandera, y ésta se convirtió en sinónimo de compañía de infantería. Lo mismo sucede con el estandarte y la compañía de caballería. 
Es por ello que las banderas y estandartes adquieren gran valor de estimación, que incluso las victorias se contaban por banderas y estandartes capturados al enemigo. Ya que representaban las unidades enemigas que habían sido deshechas en combate, y por tanto servían para hacer una estimación de las bajas sufridas por el enemigo.

NOTA3: En la armada del marqués de Santa Cruz, que estaba anclada en el Puerto de Santa María, se embarcaron 26 compañías de infantería con 4.700 soldados, de los tercios recientemente levantados de Rodrigo Zapata y de Martín de Argote. En julio, la armada hispánica se hizo con la costa sur portuguesa -tomó o se le rindieron Castro Marín, Tavira, Faro, Portimao, Lagos y Sagres- durante su ruta hasta Setúbal, donde se reunió con el ejército de Alba.

NOTA4: A don Antonio, prior de Crato, le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición inglesa de Drake contra La Coruña y Lisboa en 1589, que pretendía sublevar Portugal a su favor.

La facilidad con que se produce la conquista de Portugal en 1580 contrasta con las dificultades de la Monarquía española para tratar de subyugarla a partir de 1640. Si en 1580 gran parte de las clases dirigentes portuguesas -la nobleza y el clero- apoyó la candidatura al trono de Felipe II, sin oponer resistencia y facilitando la entrega de las plazas fronterizas y del interior, en 1640 la mayoría de la nobleza portuguesa apoyó la rebelión contra España.
Así, plazas fronterizas como Elvas, Villaviciosa, Estremoz o Evora, que se entregaron en 1580 sin combatir, durante la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668) opusieron resistencia y fueron escenario de batallas contra los españoles. 
Por otro lado, las plazas del interior que opusieron resistencia en 1580, como Setúbal, Cascaes y Oporto, estaban fortificadas con las viejas murallas medievales, las cuales no fueron obstáculo para la artillería del duque de Alba.

domingo, 5 de agosto de 2018

El Ejército hispánico de Flandes en el sitio de Ostende, en 1601


Ostende era la única posesión de las Provincias Unidas en la provincia de Flandes, y desde la cual se organizaban correrías terrestres y marítimas por la guarnición, a parte de someter los contornos al pago de contribuciones o impuestos locales para sostener la guarnición y así evitar las correrías. Para impedir estas acciones, desde 1598 se habían construido varios fuertes que bloqueaban la plaza. Sin embargo las correrías marítimas continuaban. Además, el año anterior la plaza fue utilizada como punto de apoyo desde el cual Mauricio de Nassau, príncipe de Orange, invadió la costa flamenca.
En el verano de 1601 se inicia el asedio de Ostende, quedando al cargo del mismo don Agustín Mejía, gobernador de Amberes. Poco después el archiduque Alberto se unió para dirigir el asedio. De todos modos la plaza se consideraba inexpugnable, y, durante el asedio, los holandeses abastecían la plaza en todo momento por mar. El asedio se prolongó durante 3 años, haciendo de éste el sitio más largo, y por tanto más sangriento, de la Guerra de los ochenta años; de hecho durante el mismo, algunas de sus fortificaciones fueron llamadas "Nueva Troya".
En 1603, las dificultades financieras por las que pasaba el Ejército de Flandes facilitaron el que Espínola se hiciera cargo de dirigir las acciones del asedio, a pesar de no tener experiencia militar. Sin embargo Espínola lograría la rendición de la plaza en 1604. La posterior conquista de Breda, otra plaza considerada en la época como inexpugnable, encumbró a Espínola como uno de los mejores generales de aquel tiempo.


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército de Flandes en el sitio de Ostende del año de 1601.






General: Archiduque Alberto de Austria

Efectivos: (12.000 soldados al comienzo del asedio, ascendiendo a más de 20.000 soldados a lo largo del año,                        divididos en dos cuarteles generales)


 Cuartel de Agustín Mejía (San Alberto)

  • Las unidades españolas, italianas y varias de los valones

 Cuartel del Conde Federico van den Bergh (Bredene)

  • Las unidades alemanas, la borgoñona y el resto de los valones


   Tercio español de Don Jerónimo Monroy (muerto en combate)
   Tercio español de Don Juan de Bracamonte (muerto en combate)
   Tercio español de Diego Durango

   Regimiento valón de Charles Bonaventure de Longueval, Conde de Bucquoy
   Regimiento valón de Eustache d'Ognies, señor de Grusson
   Regimiento valón de Charles de Lalaing, Barón de Achicourt
   Regimiento valón de Nicolás Catrice (o Catriz) (herido de gravedad en combate)

   Regimiento borgoñón de Christophe de Rye, Marqués de Varambon

   Tercio italiano de Teodoro Trivulzio, Conde de Melzo
   Tercio italiano de Domizio Caracciolo, Marqués de Bella
   Tercio italiano de Giovanni Tommaso Spina
   Tercio italiano de Antonio Gambaloita

   Regimiento alemán del Conde Florent de Berlaymont
  

No se nombra a otras unidades que participan en el asedio ese mismo año de 1601, que son:

  
   Regimiento valón de Jean-Charles de Gavre, Conde de Frezin (o Fresin)

   Tercio italiano de Alfonso Dávalos de Aragón

   Regimiento alemán del Conde Federico van den Bergh


Caballería formada por 2 compañías de coraceros (Alonso de Tejada y René de Châlon), la de arcabuceros montados de Bartolomé Sánchez, y 2 compañías de la guardia del Archiduque.


En cambio se nombra a otras unidades que toman parte en el asedio en años posteriores a 1601, que son:


   Regimiento valón del señor de Tilly, al mando del Teniente-coronel señor de La Malaise

   Regimiento alemán de Lievergen (¿Witzleben?)
   Regimiento alemán de Egloff de Lutzenburg


Grabado del asedio de Ostende en 1601. En él se puede ver la plaza sitiada en el centro, y los cuarteles de San Alberto -a la derecha- y Bredene -a la izquierda-; arriba, varios de los fuertes construidos en 1598 que bloqueaban la ciudad (Santa Clara, Grotendorst y Santa Isabel); en el extremo superior izquierdo se muestra la ciudad de Brujas. También se aprecia en el mar un combate entre naves holandesas y las galeras que trajo desde España Federico Espínola. (Grabado, manufactura de la familia Hogenberg)


_______________________________
NOTA1: En el libro "El ejército de Flandes y el Camino Español 1567-1659", del historiador inglés Geoffrey Parker, viene anotada una revista del 24 de marzo de 1601 a la infantería del Ejército de Flandes, posiblemente las unidades de campaña, que arroja las siguientes cifras:

   Españoles------------- 6.001 soldados
   Italianos--------------- 1.204 soldados
   Alemanes------------- 8.852 soldados
   Borgoñones---------- 1.718 soldados
   Valones----------------- 4.678 soldados

   Total Inf.--------------- 22.453 soldados


NOTA2: Si bien el regimiento al mando del señor de La Malaise figura como valón, éste tenía un alto componente de reclutas de Lieja. Este regimiento se levantó en 1602 para servir en Ostende, y era su coronel-propietario Jacques T'Serclaes, señor de Tilly. Jacques era hermano del célebre Jean T'Serclaes, conde de Tilly, comandante de la Liga Católica durante la Guerra de los 30 años, a quien identifico erróneamente en la relación del Ejército de Flandes de agosto de 1608 al mando del tercio liejés, cuyo mando seguía ostentando Jacques. 
Los regimientos alemanes de Lutzenburg y de Witzleben comienzan a servir en el Ejército de Flandes el año de 1603.
En cuanto al regimiento valón del duque de Aerschot, no he podido encontrar ningún indicio de su presencia en Ostende durante los 3 años que duró el asedio.

NOTA3: La división de las unidades en los dos cuarteles generales se corresponde al inicio mismo de las operaciones de asedio, variando después a lo largo de 1601 y de los años posteriores.

domingo, 29 de julio de 2018

Bandera de los tercios españoles, hacia 1580-1589


El primer tratado de sastrería publicado en España, "Libro de Geometría, práctica y traza", realizado por el sastre vasco Juan de Alcega, fue impreso en Madrid en 1580, y reeditado de nuevo en 1589.
La obra, además de indicar como se confeccionan diferentes vestidos de la época, tanto para hombre como para mujer, también muestra como confeccionar una "Bandera de guerra de tafetán [tela de seda]".

Grabado que muestra al sastre Juan de Alcega, "natural de la Provincia de Guipuzcoa". (Libro de Geometría, práctica y traza, 1589)

En la obra se señala como elaborar la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña, que debían portar todas las banderas de infantería española, indicando que siempre será de color rojo, el color identificativo del ejército español:

"Lo primero se sacarán seis varas de tafetán colorado para la cruz [de San Andrés o de Borgoña], la cual ha de ser colorada de fuerza, (...)"

Luego señala como el resto de los colores de la bandera serán los que ordenara el dueño de la misma, que en la mayoría de las ocasiones eran los del capitán; ya que muchas veces era éste el que encargaba la bandera, indicando forma y diseño, siempre que se adaptase al edicto real y tuviera la cruz roja de San Andrés o de Borgoña:

"(...) y han se de sacar las veinte y ocho varas que quedan, de las colores que el dueño dijere:"

En la obra se muestran 3 grabados de cómo fabricar una bandera de infantería que "ha de llevar cuatro varas y dos tercias de largo, y de ancho cuatro varas y una cuarta.": Dos de los grabados pertenecen a las trazas de fabricación de la bandera.



El tercer grabado muestra la bandera de infantería ya acabada.


La bandera mostrada es más sencilla que las grabadas en los tratados de sastrería posteriores del siglo XVII (Ver entrada anterior), cuyos diseños adoptan una mayor complejidad tanto en formas como en los colores.
Se trata de una bandera con el campo jaquelado o ajedrezado en dos colores, y con la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña sobrepuesta. Este diseño de bandera de infantería parece haber sido muy utilizado desde finales del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII.
Así, la bandera que muestra el grabado tiene un parecido a una de las representadas en una pintura, atribuida a Pieter Snayers, que representa el socorro del Ejército hispánico de Flandes a la plaza de Grol (o Groenló) en 1606.

 
Varias de las banderas pintadas en las obras de Denis van Alsloot, que representan los desfiles y festejos del Ommegang de Bruselas en 1615, también tienen el mismo diseño que la bandera del grabado de Alcega. 



Igualmente la bandera de Alcega muestra un parecido con una de las banderas hispanas mostradas en el cuadro de "Las Lanzas" de Diego Velázquez, que representa la rendición de Breda en 1625.



Posiblemente una bandera así, como la mostrada en la obra de Alcega, o varias de un diseño parecido, portaron algunas de las unidades que tomaron parte en la campaña de invasión de Portugal en ese mismo año de 1580, año de la publicación del primer tratado de sastrería en España.

lunes, 23 de julio de 2018

El Ejército expedicionario hispánico para la conquista de Portugal, en 1580


La muerte sin sucesión del Rey de Portugal, en 1580, propiciaba que Felipe II, rey de España, fuera uno de los candidatos al trono portugués. Previendo esta situación, Felipe II ya había iniciado los preparativos diplomáticos para atraerse a la nobleza portuguesa. Pero el pueblo llano portugués apoyaba la candidatura de don Antonio, Prior de Crato.
Ante esta contigencia, Felipe II también inició preparativos militares, en el caso de tener que apoyar su candidatura con el uso de la fuerza:

A finales de 1579, Felipe II ordenó traer los tercios veteranos españoles de Italia, y reclutar infantería italiana y mercenarios alemanes, los cuales van desembarcando en Cádiz, Gibraltar y Cartagena. También se ordenó una leva (o recluta) inicial en la Corona de Castilla. Además en el Puerto de Santa María se fue juntando la armada hispánica, compuesta por galeras de las escuadras de España, de Nápoles y de Sicilia.
A comienzos de febrero de 1580, Felipe II ordena la movilización de soldados en toda la Corona de Castilla. El duque de Medina-Sidonia reclutó unos 4.000 soldados en Andalucía. Valladolid reclutó 400 soldados a sus expensas, que fueron enviados a Galicia donde se formó un pequeño ejército al mando del conde de Benavente.

Sin embargo, el grueso del ejército se estaba concentrando en la plaza fuerte fronteriza de Badajoz. Felipe II nombra para el mando de este ejército al duque de Alba. El ya anciano duque castellano, que había caído en desgracia, era uno de los más veteranos y reputados generales con que contaba España en ese momento.
Alba pudo contar con dos de sus lugartenientes de confianza, que ya sirvieron bajo su mando en las guerras de Alemania, Italia y Flandes: Hernando de Toledo, hijo ilegítimo del duque, y el abulense Sancho Dávila. 


En la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, quedó acantonado el ejército hispánico. En junio, el rey Felipe II, que había acudido con su Corte a Badajoz, pasó revista al ejército.
Luis Cabrera de Córdoba, cronista de Felipe II, relata la revista general del ejército, describiendo la apariencia de los soldados, y dejando entrever una cierta uniformidad en el atuendo de algunas unidades:

"Y habiendo dispuesto con buen orden el ejército por medio de Sancho de Avila, maestre de campo general, en forma de batalla, lucido por armas y vestidos, por divisas, colores y bordados, que hacían florido el campo verde, y tal lustre el sol, que hería en los arneses [armaduras], que nunca hizo tan vistoso lienzo pintor en Flandres."

También describe el atuendo del duque de Alba, con los colores de su escudo nobiliario:

"Holgó mucho de verle el Rey vestido de azul y blanco, colores de sus armas, y le mandó subir donde estaba, (...)"

Y de la caballería, el cronista Cabrera de Córdoba señala:

"(...) y toda la caballería bien armada y vestida y en buenos caballos llegó a número de mil y cuatrocientos y siete."

Detalle de una pintura alegórica holandesa donde se muestra al duque de Alba sentado en el trono de los Países Bajos, con su escudo de armas encima de su cabeza. El blasón de los Alvarez de Toledo era ajedrezado en piezas blancas y azules.
En el detalle también se observa al duque rodeado por miembros de la iglesia y del Tribunal de los tumultos, establecido por él mismo: Uno de los eclesiásticos tapa el oído del duque; mientras, detrás de él, un demonio parece coronarle. ("Alegoría de la tiranía del duque de Alba", Gerrit Pietersz Sweelinck)

También el cronista real Antonio de Herrera describe la revista de Cantillana, donde en su narración se intuye algún tipo de "uniforme" en alguna de las unidades, mencionando una de las unidades de caballería uniformada con casacas moradas:

"Iba el Duque [de Alba] vestido de azul y blanco, sombrero con plumas, espada y daga de plata, (...)
 Entraron primero los hombres de armas [caballería pesada], y caballos ligeros, los cuales de tierra de Ciudadrodrigo, (...) todos riquísimamente aderezados con muy galanes sayetes [casaca o especie de túnica], faldones, casacas, y penachos [adorno con plumas de los cascos], en hermosos caballos. (...) y luego las cien lanzas de los continos [compañía de las "Guardas de Castilla"], con su Capitán don Alvaro de Luna, con sayetes de terciopelo morado, y franjas de oro y seda: venía después el tercio de don Luis Enríquez de infantería Castellana, (...)"

Dos días después el rey publicó una ordenanza general referente a la conducta y disciplina que los soldados debían de tener durante las operaciones militares en Portugal. En ella se refleja los símbolos de identificación que debían portar los soldados durante la campaña; es decir, las bandas, fajas, plumas y cruces de Borgoña de color rojo, el color identificativo del ejército español. El cronista Antonio de Herrera así lo señala al describir el bando real promulgado en la dehesa de Cantillana:

"28 Que toda la gente de pie, y de caballo deste ejército, que viene a servir en él, de cualquier grado que sea, si les mandaren cuando caminaren ir armados, lleve cada uno su banda colorada sobre las armas, y no llevando coselete [coraza], lleven las cruzes coloradas cosidas en los vestidos, de manera que todos las traigan públicas, y no de suerte que se las puedan cubrir y quitar, so pena que el que se hallare de otra manera sea habido por enemigo y castigado por tal."


A mediados de junio, el pueblo aclamó a don Antonio de Crato como Rey de Portugal en Santarém, Lisboa y Setúbal. La guerra era inevitable, y el duque de Alba cruzaba la frontera en dirección a Lisboa. En una auténtica "Blitzkrieg" o "Guerra relámpago", el ejército del duque de Alba -quien era trasladado en litera, a causa de la gota- y la flota hispánica, al mando del experimentado marino el marqués de Santa Cruz, se posicionaron en Lisboa en apenas 2 meses, la cual tomaron tras derrotar en sus afueras al ejército de Antonio de Crato.
Sin embargo, el Prior de Crato huyó, y con la ayuda que obtuvo de Francia e Inglaterra, todavía se tardarían 3 años más en pacificar el último reducto rebelde, localizado en la isla Terceira, en las Azores.

Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, estuvo al cargo de las operaciones navales para la conquista de Portugal en 1580. Posteriormente tuvo el mando de las acciones militares que culminaron con la conquista del último reducto rebelde situado en las islas Azores (1582-1583). En la imagen aparece el marqués de Santa Cruz junto a sus 2 esposas: Juana de Zúñiga y Avellaneda, y María Manuela de Benavides. (Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico reunido en 1580 para la conquista de Portugal. Estas unidades tomarán parte a finales de agosto en la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa, que implicará la rendición de la capital portuguesa.






General: Fernando Alvarez de Toledo, Duque de Alba

Segundo: Sancho Dávila

Efectivos: (22.817 soldados, de los que 21.159 son infantería y 1.658 son caballería)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Don Pedro González de Mendoza, Prior de Hibernia
   Tercio español de Lombardía, al mando de Pedro de Sotomayor
   Tercio español de Don Luis Enríquez
   Tercio español de Gabriel Niño de Zúñiga
   Tercio español de Antonio Moreno
   Tercio español de Don Pedro de Ayala

   Escuadrón de infantería italiana, al mando de Pietro de Medici

  •    Coronelía toscana de Prospero Colonna
  •    Coronelía napolitana de Carlo Spinelli
  •    Coronelía napolitana de Vincenzo Caraffa, Prior de Hungría

   Regimiento alemán del Conde Gerolamo Lodron (o Lodrone)


Caballería al mando de Hernando Alvarez de Toledo, Prior de Castilla


Artillería al mando de Francés de Alava Beamonte


Detalle de un fresco que muestra la revista general del ejército hispánico en la dehesa de Cantillana, en las cercanías de Badajoz. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


_______________________________
NOTA1: Antonio de Herrera señala que en el tercio de Lombardía venía encuadrada alguna compañía del tercio de Sicilia:

"Siguieron a éstos las siete banderas [compañías] de infantería Española, que vinieron de Sicilia, y Milán, a cargo de don Pedro de Sotomayor:"

Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles arrojaban de media unos 2.000 soldados por tercio, los tercios "nuevos" reclutados en la Corona de Castilla (Enríquez, Niño, Moreno y Ayala) siguen esa misma tónica. Sin embargo estos tercios "nuevos" debían de tener "sobre el papel" los 3.000 hombres por tercio, cantidad que sólo logra obtener el tercio de Ayala.
De los tercios "viejos" o veteranos traídos de Italia se puede decir lo mismo, el tercio de Nápoles se acerca a los 2.000 hombres; mientras el tercio de Lombardía tiene tan sólo 7 compañías, pero con una media de 200 hombres por compañía.
Las coronelías italianas vienen menos nutridas, exceptuando la de Prospero Colonna; y, en cambio, el regimiento mercenario alemán sobrepasa los 3.000 hombres.

NOTA2: Hernando de Toledo y Sancho Dávila ya habían servido a las órdenes de Alba en la Guerra de Esmalcalda (1546-1547) y en las campañas de Nápoles y Roma (1556-1557). De nuevo acompañaron al duque de Alba en la expedición militar a los Países Bajos de 1567: Su hijo Hernando de Toledo, prior de Castilla en la Orden de San Juan de Jerusalén, ostentaba el mando de la caballería; mientras que el famoso militar castellano Sancho Dávila era capitán de la guardia del duque. Hernando de Toledo regresaría de los Países Bajos al ser nombrado virrey de Cataluña (1571-1580). Dávila, nombrado gobernador de la ciudadela de Amberes, en ocasiones llegó a tener un mando independiente en Flandes, venciendo a los rebeldes holandeses en la famosa batalla de Mook (1574) y jugando un papel importante en el saqueo de Amberes (1576).
Ahora ambos de nuevo se encontraban en la campaña de Portugal a las órdenes del viejo duque de Alba. Aquí todos tomaron parte en la batalla del puente de Alcántara, que rindió Lisboa. Por su parte, Sancho Dávila derrotaría de nuevo al Prior de Crato a las puertas de Oporto, pero de nuevo éste escaparía. Para los 3 militares castellanos sería su última campaña militar: El anciano duque fallecería en 1582 ostentando el cargo de virrey de Portugal; Hernando de Toledo, a la muerte de su padre, regresaría a Madrid, siendo nombrado Consejero de Estado; y Sancho Dávila murió en Lisboa en 1583, a consecuencia de una coz de caballo, que a decir del cronista Antonio de Herrera fue "por sólo no haber hecho caso del mal ni curádose con la orden que conviniera."

A Vincenzo Caraffa le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición del archiduque Alberto a Flandes en 1595, al mando de un tercio italiano. Su tercio fue reformado a su llegada a Namur, en febrero de 1596, agregándose sus integrantes en los tercios italianos que ya estaban en Flandes.

domingo, 24 de junio de 2018

Banderas de los tercios españoles, hacia 1618-1640


A lo largo del siglo XVI, la Monarquía española realizó varios contratos con asentistas para proveer de vestidos a los soldados para una determinada campaña. Hacia finales del siglo XVI, el Gobierno de España se encargará de la provisión de ropa al Ejército de Flandes. Así, en 1594, se firmó el primer asiento para proporcionar vestidos completos al Ejército de Flandes.
Estos asentistas -sastres y empresarios locales- no sólo recibían el encargo para confeccionar y fabricar un determinado número de equipos de ropa para los soldados, sino que en ocasiones también se les encargaba la elaboración de las banderas.
Por ejemplo, en 1588, durante los preparativos para la campaña naval de invasión de Inglaterra, se conservan diversos pagos realizados para la confección en Lisboa del estandarte real de la Armada española.
Asimismo también se conservan los pagos para la elaboración en Lisboa de 113 flámulas y gallardetes para las distintas embarcaciones que componían la expedición.
Para la misma campaña, al galeón "San Martín" -buque insignia de la Armada hispánica- y a la nave "Santa Ana" -capitana de la Escuadra de Vizcaya- se les entregan 4 banderas de lienzo con las armas reales pintadas.
También al galeón "San Martín" se le proporcionó "84 banderas de lienzo de colores blanco, amarillo y colorado" de diferentes tamaños, presumiblemente para ser repartidas entre los demás navíos que componían la Armada.


En la obra "Geometría y traza perteneciente al oficio de sastres" (1618), de Francisco de la Rocha (François de la Roche, francés de origen y afincado en Valencia), donde se indica el modo de confeccionar los distintos vestidos de la época, se señala la confección de una "Bandera de guerra".

Señala como muchas de las banderas de infantería eran encargadas por los capitanes. El Rey otorgaba una cédula real al capitán para poder reclutar su compañía, y era éste el que ordenaba la confección de la bandera de la compañía:

 "Para cortar esta bandera de tafetán [tela de seda] para Infantería, es necesario saber la voluntad del largo y ancho que la quiere el Capitán, y allí determinará cuanta seda será menester."

También era el capitán el que ordenaba el diseño de ella:

"(...) si a caso fueren piezas [de tela] reportadas unas con otras; y si a caso fuere vaciada, y reportadas piezas unas encima de otras, según fuere, (...) porque a mí me ha sucedido hacer banderas que me ha entrado veinticuatro varas [antigua unidad de medida de España], (...) y en otras treinta y seis, y hasta cuarenta."

En la obra se muestra un grabado con las trazas para fabricar la bandera, y otro grabado mostrando una elaborada bandera de infantería española ya finalizada.



La bandera que muestra el grabado tiene un parecido a algunas de las banderas pintadas en las obras de Denis van Alsloot, que muestran los desfiles de la festividad del Ommegang de Bruselas en 1615, apenas 3 años antes a la realización del tratado de sastrería.


 
En la obra también llamada "Geometría y trazas pertenecientes al oficio de sastres" (1640), de Martín de Andújar, también se muestra como confeccionar una "Bandera de guerra".

En la obra se muestran 3 grabados de banderas de infantería española de diferentes dimensiones. Uno de los grabados muestra las trazas para fabricar una bandera de 3'5 varas de largo y de ancho.


Otro de los grabados muestra la anterior bandera de tafetán ya acabada.


Y el último de los grabados muestra una bandera ya fabricada "que tenga de largo cuatro varas y cuarta, y de ancho cuatro varas menos una sesma [una sexta parte], (...) y la Cruz [de San Andrés o de Borgoña] cinco varas, (...)".


Las banderas guardan parecido con algunas de las capturadas en la batalla de Rocroi (o Rocroy), ocurrida apenas 3 años después a la realización de este tratado.
En un grabado francés contemporáneo, que muestra las banderas capturadas a los hispánicos en Rocroi y que son llevadas en procesión por las calles de París para ser depositadas en la catedral de Notre Dame, se muestran 3 banderas capturadas con un diseño muy similar a las mostradas en la obra de Andújar.



Todas las banderas portan la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña en su campo, símbolo identificativo del ejército español de la época. Además se puede decir que los diseños de las banderas, mostradas en las dos obras del oficio de la sastrería, son genéricos y representativos de las banderas de infantería española que campeaban por los campos de media Europa, y de parte del mundo, al menos entre 1615 y 1643.