lunes, 19 de junio de 2017

El Ejército expedicionario español del Duque de Alba, enviado a Flandes en 1567


En la entrada anterior se hacía referencia a la expedición del duque de Alba a Flandes en 1567, que inició el llamado "Camino español".

Tras la revuelta declarada en los Países Bajos, Felipe II decide sofocarla mediante el envío de los tercios españoles al mando del duque de Alba. Los cuales, una vez dominada la rebelión, allanarían el camino para una futura visita a los Países Bajos del Rey, que concedería el perdón general.
La gobernadora de los Países Bajos, Margarita de Parma, con los nobles leales del país y varios regimientos valones sofocó el levantamiento, comunicándoselo al rey Felipe II en abril de 1567. Sin embargo Felipe II no dio marcha atrás, incluso ese mismo mes el duque de Alba ya había partido de Aranjuez hacia Cartagena, donde embarcaría con un contingente de soldados levados o reclutados en la Corona de Castilla en las galeras genovesas de Juan Andrea Doria, zarpando rumbo a Génova a finales de abril.
Refiere Bernardino de Mendoza, cronista y militar, que participó en la expedición, que: "En estas galeras se embarcaron en Cartagena quince banderas [compañías] de Infantería Española de Bisoños [novatos], y dos en Tarragona, que eran en todo diecisiete, (...)"
Los reclutas serían enviados a las guarniciones de Italia, para sustituir a las unidades veteranas de españoles acantonadas allí, las cuales formarían el ejército con el que el duque de Alba acudiría a los Países Bajos.

Las distintas unidades se concentraron en Alessandria della Paglia. En Asti, Alba pasó revista al ejército expedicionario compuesto de los tercios veteranos españoles y el 18 de junio emprendió la marcha.
En Saboya pasa por Turín, la capital; cruza Susa y los Alpes por el Mont Cenis (24 de junio), para llegar a Chambéry a finales de mes.
La primera semana de julio entra en el Franco-Condado, donde pasa por Lons-le-Saunier y por Dole, pero no por Besançon, su capital. Comenta Bernardino de Mendoza que en el Franco-Condado se agregaron "las cuatro compañías [de jinetes borgoñones] que su Magestad mandó se levantasen [reclutasen], número de cuatrocientos caballos, (...)"
A finales de julio entran en Lorena, donde el duque de Lorena salió con su corte de Nancy, la capital, a visitar al ejército expedicionario. A primeros de agosto llegan a Thionville, donde Alba es recibido por parte de los nobles flamencos leales. El duque de Alba atraviesa Luxemburgo y, finalmente, el 22 de agosto entra en Bruselas.
La gobernadora Margarita, que se oponía al envío desde España de un ejército extranjero a los Países Bajos, cuando éstos ya se hallaban pacificados, presentó su dimisión.


Pierre de Bourdeille, señor de Brantome, soldado francés que había combatido en el Peñón de Vélez de la Gomera (1564) al servicio de los españoles, describe en sus memorias la apariencia de los soldados españoles de Alba a su paso por Lorena. Se deshace en elogios a los soldados españoles, y su atuendo, con las armas y armaduras doradas y grabadas, que los hacía parecer capitanes. También señala como Alba había dotado una parte de ellos con los grandes mosquetes, en aquel momento una innovación en la infantería, ya que, en principio, antes sólo fueron usados en los asedios:

"(...) d'une petite et gentille troupe de braves et vaillans soldats bien choisis des terzes de Lombardie, de Naples, de Siciles, de Sardaigne, et d'une partie de celuy de la Golette, montant le tout à dix mille hommes de pied, tous vieux et aguerrys soldats, tant bien en poinct d'habillement et d'armes, la pluspart dorées et l'autre gravées, qu'on les prenoit plustost pour capitaines que soldats: et fut luy le premier qui leur donna en main les gros mousquets, (...)"

Brantome se acercó a saludar a sus camaradas de la campaña de Vélez de la Gomera (entre ellos Julián Romero), además de poder ver a los famosos soldados que habían participado en el socorro de Malta (1565):

 "Je les vis alors passans par la Lorraine, et les y allay veoir exprès en poste, tant pour leur renom, qui en resonnoit et relentissoit par tout, que pour y revoir aucuns capitaines et soldats que j'avois veus et cogneus en l'armée que le roy d'Espaigne avoit envoyé à Malthe, (...)"

También describe a las mujeres que acompañaban al ejército, dice de ellas que eran guapas y bravas como princesas:

"Plus, il y avoit quatre cens courtisanes à cheval, belles et braves comme princesses, et huict cens a pied, bien en point aussi."

En su obra "Rodomontades", Brantome indica de los soldados españoles que "van vestidos y ataviados como reyes", y de nuevo elogia a los "soldados viejos" o veteranos de Alba:

"Comme de vray, il n'est pas possible de voir chose si brave comme j'ay veu d'autres fois les vieux soldats des terzes de Naples, de Seicile, de Lombardie, de Sardaigne, voire de la Gollette quand ilz la tenoient."

Y en su obra "Disciplina Militar", el propio Sancho de Londoño -quien mandó el tercio de Lombardía en la expedición de Alba- señala los símbolos de identificación que debían portar los soldados del duque en sus vestiduras, al menos desde 1568, año en que realizó su escrito:

 "Que ningún soldado, ni otra persona, habiendo enemigos en campaña, ande en el ejército sin cruz, o banda roja cosida, so pena de castigo arbitrario, porque no trayendo las cruces o bandas, cosidas pueden andar espías seguramente."


El siguiente documento señala una muestra del ejército expedicionario de Alba. Desde su creación como unidad organizativa militar, el tercio debía tener teóricamente unos 3.000 soldados. Sin embargo, a lo largo de los siglos XVI y XVII, su tamaño irá decreciendo, llegando a varios cientos de soldados por tercio al final del siglo XVII. Así lo atestigua Sancho de Londoño en su "Disciplina Militar":

 "Los tercios aunque fueron instituidos a imitación de las tales legiones [romanas], en pocas cosas se puede comparar a ellas, que el número es la mitad menos, y aunque antiguamente eran tres mil soldados, por la cual se llamaban Tercios, y no Legiones, ya se dicen así, aunque no tengan más de mil hombres, antiguamente había en cada tercio doce compañías, ya en unos hay más, y en otros menos:"

Así, los tercios que Alba condujo a Flandes rondan de media las 10 compañías, aproximándose a los 2.000 soldados por tercio.








General: Fernando Alvarez de Toledo, Duque de Alba

Segundo: Chapín Vitelli, Marqués de Cetona

Efectivos: (Unos 9.000 infantes y 1.000 jinetes)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Alonso de Ulloa
   Tercio español de Sicilia, al mando de Julián Romero
   Tercio español de Lombardía, al mando de Sancho de Londoño
   Tercio español de Cerdeña, al mando de Gonzalo de Bracamonte


Caballería al mando de Hernando Alvarez de Toledo, Prior de San Juan


Entrada del duque de Alba en Bruselas. En el grabado se muestra, en primer plano, varias de las unidades de caballería ligera que Alba condujo a Flandes, la gran mayoría de lanceros, menos 2 compañías españolas que eran de arcabuceros montados (Montero y Montañés). En el centro de ellas, el duque de Alba ("Hertzog von Alba"). Arriba, al fondo, vienen mostradas al menos dos unidades de infantería, una de lanceros a caballo y otra de arcabuceros montados. (Grabado de Franz Hogenberg)


_______________________________
NOTA1: Bernardino de Mendoza arroja cifras muy parecidas a las presentadas en el documento:

   T. de Nápoles (19 compañías)-------- 3.230 soldados
   T. de Sicilia (10 compañías)----------- 1.620 soldados
   T. de Lombardía (10 compañías)---- 2.200 soldados
   T. de Cerdeña (10 compañías)-------- 1.728 soldados

   Total Inf. (49 compañías)---------------- 8.780 soldados

   Caballería (12 compañías)-------------- 1.200 soldados


En la expedición figuraban varios italianos: Chapín Vitelli, maestre de campo general; Gabrio Serbelloni (o Gabriel Cervellón), general de la artillería; y Paciotto de Urbino, como ingeniero. Además, la caballería estaba integrada por unidades españolas, italianas y, al menos, una albanesa (Basta).

NOTA2: A partir de la segunda mitad del siglo XVI, tras el final de las guerras de Italia, el destino en la península italiana era muy popular para el recluta español. Pero para el rey era el lugar donde adiestrar sus tropas, a la vez que guardaban sus posesiones en suelo italiano y se creaba una especie de "fuerza de intervención rápida": En las guarniciones de Italia los reclutas se habituaban a la vida militar y al entrenamiento, fogueándose en los frentes del Mediterráneo u otros frentes secundarios de la Monarquía, antes de ser enviados al frente de Flandes, menos popular, donde existía "guerra viva" o contínua. Este sistema de reemplazos de la Monarquía española lo indica Bernardino de Mendoza de los reclutas enviados por Alba a Italia:

"(...) y allí [Génova] de las diecisiete banderas señaló cuatro que se juntaron con las demás del Tercio de Cerdeña, que hicieron la jornada [a Flandes], dejando las trece en los Presidios [guarniciones] de Lombardía."


NOTA3: Bernardino igualmente atestigua la novedad introducida por Alba de incluir mosqueteros en las compañías de infantería:

"En estas banderas mandó el Duque se repartiesen quince mosquetes por compañía, (...) Arma de que no se servía hasta este tiempo la milicia Española, sino en las plazas que el Rey nuestro Señor tiene en Berbería;"


domingo, 28 de mayo de 2017

Mapa de la expedición del Archiduque Alberto a los Países Bajos


España utilizaba el llamado "Camino español" para el traslado de tropas a los Países Bajos, ya que la ruta marítima era más peligrosa debido a la amenaza de los "mendigos del mar". La ruta terrestre por el "Camino español" era más segura, ya que atravesaba territorios patrimoniales del rey de España (Ducado de Milán y el Franco-Condado) y territorios aliados de España (Génova, Ducado de Saboya, Ducado de Lorena y el Principado de Lieja).
Sancho de Londoño, maestre de campo del Tercio de Lombardía, en su "Disciplina Militar", describe el itinerario militar que fue utilizado por primera vez por los españoles en 1567, cuando él mismo -al mando de su tercio- acudió con el duque de Alba a sofocar la rebelión de los Países Bajos:

"(...) en tantos trabajos y peligros, como en esta jornada de Lombardía a Flandes se han ofrecido, trascendiendo los altísimos Alpes, que dividen a Italia de Francia, por el muy áspero, y siempre cubierto de nieve Collado de Mont Cenis, hollando los profundos, angostos, y poco fructíferos valles de la Saboya, pasando Lissara [Isère], y otros grandes y caudales ríos, antes y después del rapidísimo Ródano, entre los feroces Helvecios [suizos], y poderosos Franceses, sin seguridad alguna de unos ni de otros, (...) atravesando las grandes selvas de la Franca, Contea [Franco-Condado], y Lorena, en cuyos límites es la famosa Ardena [región boscosa de las Ardenas]. Y en suma caminando sesenta y ocho jornadas, con un ejército formado de nueve mil Infantes Españoles, y mil caballos ligeros de la misma nación, y de la Italiana, por donde jamás se oyó que otro pasase:"

Como refiere el cronista Roco de Campofrío, el Archiduque tardó en realizarlo "desde Madrid hasta esta villa [Bruselas] cinco meses y medio,". La duración del mismo se debió a que hizo pequeñas escalas (como en Marsella, en ese momento en rebelión contra el rey de Francia, donde se detuvo para escuchar misa) y alojamientos de varios días donde tratar las recepciones de altos cargos (como en Turín con el duque de Saboya).
El itinerario seguido por el archiduque Alberto no fue el convencional. No entró en Milán ni en Alessandria della Paglia, plaza de armas de la Monarquía española donde solía comenzar la expedición. Tampoco su paso por Lorena fue el ordinario y no entró en Nancy, la capital, debido a que se trató de evitar las guarniciones próximas de Francia, la cual había declarado la guerra a España ese mismo año de 1595. Así, por ejemplo, se tuvo aviso que de la ciudad de Metz salieron 700 jinetes franceses para capturar a los rezagados del ejército del Archiduque.


Al comenzar el siglo XVII, la hostilidad de Saboya, aliada ahora de Francia, hizo que el camino quedara momentáneamente cortado por la primera Guerra de Monferrato (1613-1617); y, a partir de 1622, el "Camino español" quedará bloqueado permanentemente, por lo que hubo de buscarse una ruta alternativa para trasladar las tropas a Bruselas.







lunes, 10 de abril de 2017

Oficialidad del Ejército expedicionario hispánico del Archiduque Alberto, enviado a Flandes en 1595


Tras la prematura muerte del archiduque Ernesto de Austria, Gobernador de los Países Bajos españoles, Felipe II nombra sucesor a su hermano Alberto, quien a la sazón había sido virrey de Portugal (1583-1593).

La ruta que seguiría el archiduque Alberto para llegar a los Países Bajos sería el llamado "Camino español" ("le chemin des espagnols"): una ruta terrestre, utilizada como corredor militar por los españoles, que comenzaba en Italia, cruzaba Saboya, el Franco-Condado, Lorena, Luxemburgo y llegaba a Flandes.

Con el archiduque Alberto viajaría a los Países Bajos Juan Roco de Campofrío, quien había sido nombrado juez eclesiástico de la corte del Archiduque y Vicario general del Ejército de Flandes. Roco de Campofrío realizó una relación del viaje del Archiduque a Flandes y de los acontecimientos ocurridos durante su estancia -hasta 1601- alargando la narración de los hechos hasta la firma de la Tregua de los 12 años, en 1609.
A finales de septiembre de 1595, embarcaron en el puerto de Barcelona en las galeras de la escuadra de España y de la "arrendada" de Génova -al mando de Diego de Mendoza y del duque de Tursi respectivamente-, y, con ellos, "9 compañías de soldados viejos [veteranos], castellanos, y 11 de bisoños [novatos], (...)" que servían de guardia del Archiduque.
Tras varias recepciones por el camino, a primeros de octubre desembarcaron en Loano y Savona. En noviembre el Archiduque se alojó en Turín, donde fue agasajado por el duque de Saboya. A finales del mes parte de Turín, "y al apearse llegaron dos compañías de infantería española, de las que estaban en presidio [guarnición] en Alexandría de la Palla [Alessandria della Paglia], en cuyo lugar se pusieron otras dos de soldados bisoños."
Después pasó por Susa y el desfiladero de Mont Cenis, llegando el 10 de diciembre a Conflans. Pasó por Annecy, y ya en Navidad alojó en Orgelet, en el Franco-Condado, donde esperaban unos 6.000 soldados, que se unieron a las compañías españolas de la guarda del Archiduque. Todo este ejército serviría además para reforzar al Ejército de Flandes. Alojó en Nozeroy hasta el 1 de enero de 1596, donde se tomó muestra del ejército expedicionario del archiduque Alberto.

El 3 de enero alojó en Besançon. A mediados del mes, se hospedó en Remiremont, en Lorena. Refiere Roco de Campofrío que el camino era helado, "y murieron más de 30 soldados de frío," En Blamont fue recibido por el duque de Lorena; y a finales de enero se detuvo en Sierck, para posteriormente llegar a Luxemburgo, donde fue recibido por el conde de Mansfeld. Partió de allí a comienzos de febrero hacia el Principado de Lieja, donde fue recibido por el príncipe-obispo Ernesto de Baviera. Después llegó a Namur, donde reformó el ejército expedicionario en las unidades del Ejército de Flandes que estaban más disminuidas. Finalmente el día 11 entró en Bruselas.

Entrada del Archiduque en Bruselas, acompañado del conde de Fuentes (quien ejerció el gobierno interino de los Países Bajos hasta su llegada). Ambos se encuentran en el bajo centro, rodeados por la guardia personal del Archiduque, que porta alabardas. El grabado muestra diferentes arcos adornados y carrozas, para festejar la entrada en la ciudad. (Grabado, manufactura de la familia Hogenberg)




ESTADO MAYOR DEL EJERCITO EXPEDICIONARIO DEL ARCHIDUQUE ALBERTO



Tercio español de Manrique

Maestre de campo: Don Pedro Manrique

El tercio se componía de 36 compañías, sumando 2.517 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Gaspar Vázquez
   Don Gregorio de Guzmán
   Don Alonso Sánchez de Figueroa
   Don Diego Gómez de Mendoza
   Pedro de Castro y Aguilar
   Don Francisco de Montalvo
   Gabriel de Silva
   Alonso de Jaramillo
   Don Miguel de Villavicencio
   Don Gaspar Langüesa
   Don Ramiro de Guzmán
   Pedro Ramírez
   Don Juan de Guevara
   Blas de Arvisellón
   Don Alonso Pimentel
   Andrés de Castañeda
   Don Cristóbal de Salinas
   Don Pedro de Tovar
   Gregorio de Peralta
   Don Fernando Carrillo
   Don Cristóbal de Velasco
   Don Gregorio de Granada
   Don Diego de Córdoba
   Francisco Márquez
   Juan Ruiz Cortázar
   Cristóbal de Hermosar
   Hernando Aledo
   Juan de Bruza
   Don Pedro de Borja
   Hernán Gómez de Sepúlveda
   Felipe Fernández de Noguera
   Don Andrés Sarmiento
   Don Manuel Carrillo
   Francisco de Molina Soto
   Don Francisco de Menchaca
   Don Félix Arias


Tercio español de Manuel de Vega y Juan de Tejeda

Maestre de campo: Manuel de Vega Cabeza de Vaca y Juan de Tejeda

Sargento-mayor: Renjifo

23 comañías a cargo de los dos Maestres de campo, sumando 2.993 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Mateo de Otáñez
   Olave
   Antonio Vidal de Blanes
   Francisco Gay
   Don Alonso Altamirano
   Jaime Bordoy
   Pedro de Risques
   Melchor de Esparza
   García de Muriel
   Luis de Ocampo
   Juan Ruiz de Monellán
   Esteban Fernández Mercadillo
   Alonso Tauste
   Alonso Ponce de León
   Alonso Mateo de Rendón
   Juan de Tarna
   Don Juan de Aguirre
   Fernando de Sotomayor
   Juan de Palacio Sáez
   Alonso Morejón
   Diego de Escobar
   Juan de Vargas
   Don Leandro Coris (o Loris)

Prevoste general: Jerónimo Mejía


Tercio italiano del Prior de Hungría

Maestre de campo: Vincenzo Carafa (o Caraffa), Prior de Hungría

El tercio se componía de 19 compañías, sumando 989 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía del maestre de campo, mandada por él mismo
   "Juan Tomás Nañani"
   "Fr. Pedro Antonio París"
   Francesco Donato
   Mario Arnone
   "Luçio de Entrehí"
   Camillo del Monte
   Gian Luigi Rugero
   "Juan Félix Cornacha"
   Escipión Androto
   Vincenzo Toralto
   Luigi de Monte-Fresco
   Diomede Bocuto
   Cristoforo Pallone
   Giovanni Tommaso di Ana
   Gian Costanzo Alfano
   Don Marco Cavanillas
   Lelio Brancaccio
   Bartolomeo Caracciolo


Tercio milanés de Barbò (o Barbo)

Maestre de campo: Barnabò Barbò

El tercio se compone de 17 compañías, sumando 815 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía del maestre de campo, mandada por él mismo
   Cesare Barbò
   Alconato
   "Jerónimo Riguin"
   "Juan Batafeche"
   Giraldo Basso
   Giovanni Battarro
   Favio Arrivaldi
   Giulio Belmerardo
   Giambattista Gambaloita
   Cesare Canovio
   "Francisco Ponçón [¿Ponzone?]"
   Emanuele Favagrossa
   Lorenzo Leone
   Vincenzo da Torre
   Gian Pietro Marian
   Ludovico Botta


Tercio urbinés de Dávalos

Maestre de campo: Alfonso Dávalos de Aragón

El tercio se compone de 15 compañías, sumando 915 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía del maestre de campo, mandada por él mismo
   "Francisco Burrefaldulfo"
   Octavio Angelmo
   Cesare Andrion
   Syla Bellardo
   "Regonçano Regonçán"
   Sebastiano Nuti
   "Jacobo Burcha"
   Camillo Bonaventura
   Faluzio Aguilmo
   Carlo del Monte
   Alexandro Ferrari
   Giuseppe Oliva
   Claudio Colvarino
   Alexandro Bruncio


Regimiento valón de Severo

Coronel: Julio Severo

El regimiento de infantería se componía de 6 compañías, que sumaban 453 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela del propio Severo
   "Pilipe Ançian"
   "Hércules Bech"
   Juan Topín
   Virgilio Clegio
   Mercurio de Luzio


Compañías sueltas de Caballería

La caballería se componía de 12 compañías, que sumaban 637 soldados, al mando de los siguientes Capitanes:

   Jorge de Crescia (lanzas)
   Carlos di Sangro (lanzas)
   Nicolás Gonde (lanzas)
   Don Gómez de Butrón (lanzas)
   Paolo Gambacorta (lanzas)
   Don Octavio de Aragón (lanzas)
   Ludovico Melzi (lanzas)
   "Jacovo de Caracaz" (corazas)
   Enrico de Coricourt (corazas)
   Don Fernando de Guevara (arcabuceros)
   Fernán Díaz de Pancorvo (arcabuceros)
   Gregorio Rico (arcabuceros)
     

Detalle de un tercio español durante el sitio de Hulst (1596). Los soldados que trajo el Archiduque a Flandes, que se repartieron en las unidades que allí había, participarían en el asedio arriba mostrado ese mismo año. En la imagen se muestra, delante de la formación, los oficiales; detrás, los "rodeleros", armados con espada y escudo; siguiendo, los mosqueteros y arcabuceros; por último, los piqueros, protegiendo las banderas en el centro de la formación. (Tapiz flamenco de la serie "Los Triunfos del Archiduque Alberto", Martin Reynbouts)  


Todo el ejército expedicionario quedó reformado en Namur. Antonio Carnero, contador del Ejército de Flandes y cronista de la guerra de los Países Bajos, relata como él mismo lo hizo:

"Allí mandó [el archiduque Alberto de Austria] reformar el ejército que consigo traía, y me mandó a mí quedar en Namur para hacerlo y de cincuenta y nueve compañías de infantería Española sólo quedaron doce, y las demás se reformaron, y la gente dellas se repartió entre los tres tercios de infantería Española, (...) Y de doce compañías de caballos quedaron cuatro que fueron Don Otavio de Aragon, Don Gomez de Buytron [Butrón], Carlos de Sangre [di Sangro], el Caballero Melzi, (...) y un tercio de Urbineses, de que era Maestro de campo Don Alfonso de Avalos, se había muerto y consumido tanta gente que no habían llegado más de doscientos y ochenta soldados. Y se licenciaron, y los que quisieron quedar en servicio se agregaron a los tercios de Italianos que había, y al Maestro de campo se le dio otro tercio de su nación."

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NOTA1: Roco de Campofrío señala de Manuel de Vega que era uno de los soldados más veteranos de los que disponía el Archiduque: "(...) y por cabo desta tropa el Maestre de Campo Manuel de Vega Cabeza de Baca, natural de Benavente, soldado de grandísima experiencia y práctica en las cosas de la guerra, de la escuela del invicto Emperador Carlos quinto, y de los famosos capitanes de su tiempo, Pescara y el Marqués del Vasto y Antonio de Leyva y Duque de Alva. Siendo la primera jornada en que se halló la rota de Rábena [derrota de Rávena, 1512], con el cual travé estrecha comunicación (...) y porque como era del Consejo de guerra me pudiese advertir de algunas cosas necesarias para esta relación."
Sin embargo el historiador decimonónico Fernández Duró retrotrae sus primeros servicios a 1556, como piquero en Italia. Nombrado alférez, participa en la batalla de Lepanto (1571). Asegura Duró que al año siguiente va a Flandes acompañando a don Luis de Requesens, quien le nombra Sargento-mayor del tercio de Lombardía. Con el cargo de capitán fue conferido al gobierno de Cosenza, en Italia. En 1580 pasa con don Pedro de Sotomayor a Portugal, donde participa en la invasión del reino que realiza el duque de Alba. Posteriormente es nombrado gobernador de Oporto y Viana.
Tras participar en la batalla naval de San Miguel de las Azores y la conquista de la isla Terceira (1582-1583), es transferido como capitán al tercio de Bobadilla. En 1585, el tercio se reunía en Cartagena, para embarcar en las galeras de España rumbo a Savona, y de allí a Flandes por el "Camino español"; en ausencia de Bobadilla, se hace cargo a Manuel de Vega de la expedición, hasta que se les une el Maestre de campo en Lombardía.
En Flandes combate en la batalla de la isla de Bommel (1585); el sitio de Grave, el de Venló y el asalto a Neuss (1586); la batalla de Engelen (1587); el sitio de Bergen-op-Zoom (1588); y la entrega de Gertruidenberg (1589).
En 1587, tras la partida de Bobadilla para España, Manuel de Vega se hace cargo del tercio, siendo efectivo en 1590, al ser nombrado Maestre de campo del mismo. Los soldados no contentos con ésta decisión, al corresponder esta promoción al Sargento-mayor del tercio, comenzaron a conspirar contra él: Es aquí donde comienzan los intentos de atentar contra su vida y los motines en el tercio. En 1591, ante estos incidentes, Farnesio reorganiza el tercio destituyendo a los oficiales. Manuel de Vega es compensado por su destitución siendo nombrado consejero de Farnesio. En 1594 se le otorga un puesto en el Consejero de Guerra, en Madrid. Permaneció después en los Países Bajos como consejero del archiduque Alberto hasta 1598, año en que regresó a España para ejercer en el Consejo de Guerra. Falleció en Benavente en 1609.

NOTA2: El tamaño de las compañías era muy desigual. Así, en el tercio de Manrique, las compañías de Guzmán, Sánchez de Figueroa y de Arvisellón, tenían tan sólo 38, 39 y 37 soldados respectivamente; mientras las de Peralta, Arias, Fernando Carrillo y Márquez, tenían 152, 150, 110 y 152 soldados respectivamente. Las demás compañías tienen entre 50 a 90 soldados.
En el tercio de Vega y Tejeda el tamaño de las compañías es más similar, rondando la mayoría de ellas entre 100 y 150 soldados. Siendo la más pequeña la compañía de Vidal, con 92 soldados; y la más grande la de Aguirre, con 182 soldados.
En el tercio del Prior de Hungría también son similares el tamaño de las compañías, rondando el medio centenar de soldados por compañía. Siendo las más pequeñas las de Arnone y Rugero, con 28 soldados cada una; y la más grande la de Lelio Brancaccio, con 73 soldados.
El tercio de Barbò también ronda el medio centenar de soldados por compañía. Siendo la de "Riguin", con 14 soldados, la más pequeña; y la de Arrivaldi, con 85 soldados, la más grande.
En el tercio de Dávalos pasa lo mismo, la mayoría de las compañías ronda el medio centenar. Siendo la de Bellardo la más pequeña, con 28 soldados; y la de Bruncio la más grande, con 117 soldados.
En el regimiento valón el tamaño de las compañías ronda entre el medio centenar y los 100 soldados. Y en las compañías sueltas de caballería la mayoría llegan al medio centenar o están por debajo a él, siendo la más pequeña la de Butrón, con 23 soldados. Sólo 2 compañías lo superan con algo de amplitud, las de Sangro y Guevara, con 78 y 94 soldados respectivamente.     

NOTA3: Algunos de los capitanes de la expedición llegaron a adquirir renombre en el Ejército de Flandes, como Mateo de Otáñez, quien llegó a ser Sargento-mayor; Lelio Brancaccio, que fue maestre de campo de un tercio italiano y llegó a ostentar el cargo de Maestre de campo general; y Ludovico Melzi, quien promocionaría a Teniente-general de la Caballería de Flandes. 
 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Uniformes de la Guerra de los ochenta años: Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637)


Durante la guerra de los ochenta años existen las mismas particularidades observadas en una entrada anterior, referida a la guerra de los treinta años.

Hacia la década de los años 30 del siglo XVII no existían los ejércitos uniformados y sólo las peculiaridades propias del armamento que debían portar los soldados era lo único que los diferenciaba de los civiles.

  • En la infantería, a lo largo del siglo XVI y XVII, piqueros, arcabuceros y mosqueteros irán simplificando las protecciones defensivas (casco y armadura) que llevaban, incluso desaparececiendo por completo en los casos de los arcabuceros y mosqueteros.

Detalle de un piquero y un mosquetero hispánicos en el sitio de Ostende (1601-1604); el piquero lleva cintas en las rodillas de color rojo, color identificativo del ejército español. (Sebastian Vrancx)

  • En la caballería, también a lo largo del siglo XVII, la caballería pesada -Bandas de ordenanza ("Bandes d'ordonnance")- y la caballería ligera -lanceros, coraceros y arcabuceros montados- también irán simplificando las protecciones defensivas. Las Bandas de ordenanza estaban formadas por la nobleza de los Países Bajos. Los lanceros, que, al finalizar el siglo XVI, habían desaparecido del ejército holandés, perdurarán un tiempo más en el Ejército de Flandes, para desaparecer en el transcurso del siglo XVII. 

Detalle de un arcabucero montado, un lancero y un coracero en el sitio de Ostende; el lancero porta un banderín de color rojo, y el coracero lleva 2 pistolas, espada y faja de color rojo, distintivos necesarios al entrar ambos en combate "cerrado" con el enemigo. (Sebastian Vrancx)

  • Las unidades de dragones que, mediada la década de los años 30 del siglo XVII, aparecerán en los ejércitos de la Monarquía española en los frentes de Italia y de Cataluña, no llegarán oficialmente a los Países Bajos hasta la década de 1670, tanto en el Ejército español de Flandes como en el Ejército de las Provincias Unidas. En los primeros años de la guerra, en el siglo XVI, había unidades de caballería más ligeras: los estradiotes, o caballería mercenaria reclutada en Albania, que llevarían sus indumentarias nacionales.


Es a finales del siglo XVII cuando ya aparecen las distintas unidades ataviadas con uniformes regimentales. Incluso, en la última década del siglo XVII, se puede ya hablar de colores nacionales en la indumentaria de los regimientos. Así, en 1671, se encarga la fabricación de 4.000 casacas "grises", con las vueltas de la casaca en color rojo, para los tercios españoles de Flandes. Si bien, puede que en la década de 1660 se empezara a uniformar alguna unidad, como se refleja en alguna pintura.
Durante la Guerra de Luxemburgo (1683-1684) la infantería española del Ejército de Flandes estaba ataviada con vestidos de color "gris-blanco" con las vueltas en diferentes colores para cada tercio, al igual que el regimiento mercenario alemán del Marqués de Trichateau; sin embargo, el tercio mercenario escocés de Henry Gage vestía una casaca amarilla con vueltas encarnadas. Y el tercio italiano del marqués de Torrecuso vestía una casaca azul.
En 1701, al comienzo de la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), casi la totalidad del Ejército hispánico de Flandes estaba ataviado con uniformes de color "gris-blanco", con vueltas en diferentes colores para cada regimiento, color característico del uniforme del ejército español hasta iniciado el siglo XIX.

 Detalle de un regimiento español en la batalla de Almansa (1707).  Los soldados aparecen ataviados con los uniformes "gris-blanco", que ya serán característicos del ejército español durante todo el siglo y parte del siguiente. Las banderas portan la cruz de Borgoña o de San Andrés, de color rojo. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)


En el caso de las Provincias Unidas, los primeros uniformes regimentales aparecen, sino antes, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679). Parece que una parte de la infantería neerlandesa que participó en la guerra estaba vestida con prendas de color azul, y vueltas en diferentes colores. Por ejemplo, en 1678, un contrato fue hecho con los comerciantes de telas y Enrique Casimiro II de Nassau para el suministro de casacas azules con vueltas encarnadas, y pantalones colorados, para vestir a su regimiento frisón. En 1692, se enumera un envío de vestidos azules para el mismo regimiento.
Por contra, el regimiento del Conde de Horn es reportado en 1674 vistiendo casacas de color azul oscuro con vueltas encarnadas. En 1693, el mismo regimiento estaba uniformado con una casaca gris claro con vueltas en azul claro.

Para 1691, al comienzo de la Guerra de los 9 años (1688-1697), varios regimientos estaban uniformados con casacas de color blanco (L'Ecluse, van Salm, Birckenfeld...), rojo (Waldeck, Fagel...), azul (Guardia holandesa, Nassau-Frisia y la brigada sueca a sueldo de las Provincias Unidas).
En 1701, con la Guerra de Sucesión Española en ciernes, gran parte del ejército neerlandés estaba uniformado con casacas de color "blanco" y de color "gris", reservándose otros colores para los regimientos mercenarios o de extranjeros a su servicio. Así la brigada escocesa llevaba casacas de color rojo y los mercenarios suizos la llevaban de color azul.
Hacia la mitad del siglo XVIII, la infantería holandesa adoptará las casacas de color azul, que será el color característico del uniforme del ejército neerlandés hasta el inicio del siglo XX.

Detalle de la batalla de Almansa, que muestra un regimiento inglés (centro, tapado por el humo y sólo visible por las banderas) y dos regimientos holandeses (izquierda y derecha), que conforman una brigada. Los holandeses también llevan uniformes "gris-blanco", ello daría importancia a las banderas como factor distintivo, las cuales portan las "corbatas" o telas de un determinado color (en este caso amarillo) atadas a la moharra. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)



SIMBOLOS DE IDENTIFICACION EN EL SITIO DE BREDA (1637)

Como viene indicado en la entrada anterior, al no existir una uniformidad clara en los ejércitos de los siglos XVI y XVII, y que a los soldados se les proveía de ropa cada "tantos años" en la medida que se podía, se tenía que adoptar los símbolos de distinción propios y tradicionales en cada ejército. Estos comúnmente se han utilizado desde la antiguedad, como las banderas, los adornos específicos del soldado, y "señas" y "contraseñas" adoptadas en batallas y asedios.


1- BANDERAS Y ESTANDARTES

Henry Hexham, oficial del regimiento inglés de Goring, que combatió en el asedio, al referir la salida de la guarnición hispánica de Breda, señala que los soldados borgoñones y valones, que iban en vanguardia, portaban las banderas con la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña en su campo:

"(...) first there marched in their Avantguard 42 rankes of musketteirs five in ranke, consisting of Burgonians, Walloons and some other nations, all ranged under 16 Burgonian Coullours, (...)"

Las pinturas de esta época, la década de los años 30 del siglo XVII, muestran algunas de las banderas hispánicas de infantería simplemente con el campo colorado, aunque posiblemente tuvieran algún motivo religioso o el aspa de Borgoña en otro color.

Pintura que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer plano, los oficiales -a caballo y con fajas rojas- y los soldados -portando picas y las banderas-; al fondo de la columna, varios carromatos, transportando a los civiles, los heridos y enfermos, y los enseres. (Hendrick de Meijer)


Otro cuadro de Meijer mostrando la salida de la guarnición. En el extremo izquierdo se muestra el carruaje ("closse coach") en el que salió el gobernador Gomar de Fourdin, enfermo de fiebre. En la pintura se ven varias banderas de la guarnición de Breda.


Hexham también menciona que, entre la guarnición de Breda, desfiló un grupo de frailes capuchinos portando una cruz roja, adornada con un martillo, clavos, y una corona de espinas:

"(...) bearing a redd wooden crosse in signe of the passion, having hanging upon yt, a rodd, a hamer, a paire of tongs, nailes, a spunge, and a crowne of thornes, (...)"

Isaac Beausobre, en las "Memorias" de Federico-Enrique, también menciona a los capuchinos, que salieron "portant un grand Crucifix". (Grabado anónimo neerlandés)


En cuanto a los holandeses, en las pinturas y grabados representando el asedio, se muestra la bandera tricolor de las Provincias Unidas.

Izquierda: Detalle de las obras de asedio en torno a Breda, mostrando la bandera tricolor de la República de las Provincias Unidas. (Hendrick de Meijer)
Derecha: Detalle de un grabado que muestra un grupo de soldados holandeses asediando a Breda, con la bandera tricolor de la República. (Anónimo neerlandés del siglo XVII)


2- BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

Hexham describe a la guarnición española, todos los oficiales tenían bandas rojas, y los soldados con cintas rojas y azules.

"(...) all the officers having redd skarfes about them, and the souldiers redd and blew [blue, azul en inglés antiguo] ribbands:"

Las cintas azules portadas por los soldados hispánicos -además de las rojas, el color identificativo del ejército español- pudieran haberse adoptado a mayores para los combates previos o un combate concreto de los días anteriores.

Detalle de un tercer cuadro de Meijer, que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer término, los oficiales a caballo y con fajas rojas; después, los carros y carromatos; siguiendo, los soldados. 


En un grabado anónimo holandés se muestra a uno de los soldados españoles portando en sus ropas lo que parece una cruz de las Ordenes militares españolas (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa), también pudiera ser la cruz o "aspa" de Borgoña cosida a los ropajes del soldado. En ambos casos se trata de un motivo distintivo que le diferenciaba de los soldados enemigos.

Soldado español llevando un hábito de alguna de las Ordenes militares españolas, o una cruz de Borgoña cosida en el pecho. Detrás de él, una bandera con la cruz o "aspa" de Borgoña. (Grabado anónimo neerlandés)


En lo referente al ejército neerlandés, Herman Hugo, capellán militar jesuita de Espínola y cronista del asedio de Breda de 1625, indica los colores que solían llevar, cuando un contingente holandés trató de pasarse por españoles con la intención de tomar Amberes por sorpresa:

"(...) les mandó [Brouchem, capitán de caballos-corazas y drosarte de Bergen-op-Zoom] quitar a todos las bandas azules y naranjadas, que suelen traer los que sirven a los Estados [de las Provincias Unidas], y poner otras rojas como la gente de su Magestad;"

El uso de bandas, fajas y plumas naranjas y azules, por parte de los holandeses, viene refrendado en multitud de pinturas del siglo XVII.

Oficiales de la guarnición de Maastricht, en 1638. Dos de ellos llevan bandas naranjas y plumas azules en el sombrero, un tercero porta una banda azul y una pluma naranja en el sombrero. (La traison de Maestricht, anónimo, escuela neerlandesa del siglo XVII)


Compañía de la milicia de Amsterdam, en 1637. Los oficiales (capitán, teniente y alférez) llevan bandas naranjas; los suboficiales, azules; y los piqueros llevan fajas azules. (La Compañía del capitán Reinier Reael y el teniente Cornelis Michielsz, Frans Hals y Pieter Codde)


Por otra parte, en los cuadros del siglo XVII también se muestra en menor medida el uso, en las bandas y fajas de los oficiales, de otros colores como el blanco, verde oscuro, azul oscuro o negro.

Compañía de la milicia de Haarlem, en 1639. Varios de los suboficiales -que portan alabardas y partesanas, armas que señalan su rango- llevan bandas de color blanco. (Oficiales y suboficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


Retrato de la milicia de Amsterdam, en 1632. Todos portan bandas de color verde oscuro. (La Compañía del capitán Allaert Cloeck y el teniente Lucas Jacobsz, Thomas de Keyser)


Algunas pinturas de la milicia cívica muestran una combinación en los colores de las bandas; por ejemplo, naranja-blanco o los colores nacionales naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los colores.

 Retrato de la milicia de Haarlem, en 1616. El oficial -a la izquierda- lleva una banda naranja, y los suboficiales llevan en las bandas una combinación de color rojo-blanco, los colores de la ciudad de Haarlem. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


 Retrato de la milicia de Haarlem. Los suboficiales llevan bandas con los colores naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los mismos. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Adrián, Frans Hals)


3- "SANTO Y SEÑA"

Los españoles utilizarían el famoso "Santiago y cierra España" en los combates. Al igual que en otros asedios, también se acordaría una "seña" y "contraseña" que se cambiaría cada día, con el fin de evitar sorpresas y asaltos nocturnos, y también con el objeto de conocer amigos de enemigos en las salidas de la guarnición. 



EL UNIFORME EN LA GUERRA DE LOS OCHENTA AÑOS

Aunque no existía el uniforme en los ejércitos de la época, y se tenía que recurrir a símbolos identificativos que los distinguiera del enemigo, dos cuadros de comienzos del siglo XVII muestran algunas pequeñas unidades uniformadas del mismo color:

En una pintura de Sebastian Vrancx, datada aproximadamente entre los años 1615 y 1620, que muestra soldados españoles o pertenecientes al Sacro Imperio Germánico descansando tras una marcha, parece indicarse algún tipo de uniformidad en algunas compañías: Los soldados mostrados al fondo de la escena parecen llevar indumentaria de color gris o de colores oscuros, mientras que los soldados que descansan en el primer plano portan en su mayoría chaquetas amarillas, aunque podrían tratarse en algunos casos de cotas de cuero.





Otra pintura de Vrancx, realizada hacia 1610, también muestra soldados españoles o del Sacro Imperio Germánico haciendo un alto durante la marcha. Algunos mosqueteros y piqueros son mostrados con chaquetas amarillas o de cuero, y calzones o pantalones azules, mientras otros portan vestidos de color azul.





También las pinturas que representan las milicias cívicas de las ciudades holandesas denotan una cierta uniformidad en las distintas compañías, que quizá fuera extrapolable a algunas compañías del ejército de campaña. Dos cuadros, que representan a la milicia cívica de La Haya, muestran alguna especie de uniformidad y podrían ser representativos del ejército en campaña:

La milicia cívica de La Haya, con los oficiales con distintivos naranjas, y donde, aunque aparece algún soldado con indumentaria amarilla, parece predominar los vestidos negros. En segundo plano se observa una bandera de color negro. (La segunda salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 26 de febrero de 1643, Paulus Lesire)


La milicia cívica de La Haya. Predomina la indumentaria gris en los mosqueteros; los oficiales llevan chaquetas amarillas o de cuero, calzones o pantalones grises, y bandas de color blanco, aunque hay una banda de color naranja y otra de color azul. (Salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 29 de Enero de 1643, Sybrand van Beest)

Detalle de la pintura anterior, mostrando a un mosquetero con prendas grises, escribiendo, acompañado de su perro. Un oficial, con banda naranja, parece ordenarle que acuda a la formación. Pudiera tratarse también de un soldado realizando las anotaciones indicadas por el oficial.

 Detalle de la pintura anterior que muestra un grupo de piqueros en formación, más o menos llevando una misma uniformidad: casco, coraza, chaquetas de cuero y calzones o pantalones de color gris.


Otra pintura, que esta vez sí representa el ejército holandés en campaña, muestra a los piqueron con vestidos claros o "gris claro", mientras los mosqueteros parecen llevar vestidos de color "azul-gris". Se ven bandas naranjas en oficiales y soldados.

Detalle de piqueros y mosqueteros holandeses en el asedio de Bois-le-Duc (s'Hertogenbosch), en 1629. Parece prevalecer en la mayoría de sus vestidos una cierta tonalidad de colores de grises y azules. No mostrado en el detalle, se encuentran el Príncipe de Orange -con la banda naranja de general, y bastón de mando- y el conde Ernesto Casimiro de Nassau, con faja naranja y pluma verde en el sombrero). (Pauwels van Hillegaert)  


Los 3 cuadros están localizados temporalmente antes y después del último sitio de Breda (1637), pudiendo ser representativos de la indumentaria militar holandesa de 1629 a 1643.

De todos modos, aunque algunas unidades estuvieran uniformadas de un mismo color, éstas diferirían unas de otras, y ni siquiera se llegaría a una uniformidad regimental y mucho menos "nacional".
También las unidades que estuvieran uniformadas de un mismo color al principio de la campaña, los incidentes, combates y percances de la misma, haría que fueran irreconocibles en poco tiempo, y que no hubiera ni siquiera dos soldados con el mismo atuendo.

En cuanto a las unidades de la guardia de los generales, tanto españoles como holandeses, éstas se mantendrían perfectamente uniformadas. La indumentaria de las unidades de la guardia española en Flandes era de color amarillo; mientras las unidades de la guardia del Príncipe de Orange, en las representaciones pictóricas de ésta misma época, parecen ser mostradas vestidas de color oscuro.

Detalle mostrando la entrada del Cardenal-Infante don Fernando de Austria en Amberes, en abril de 1635. Aquí se muestra a la guardia del Cardenal-Infante, con alabardas y con un "capotillo", o una "sobrevesta", de color amarillo. (Cornelis de Wael)


Detalle de la guardia de Mauricio de Nassau, príncipe de Orange. La guardia viste de negro y porta alabardas. (Adam van Breen)



jueves, 9 de marzo de 2017

Orden de Batalla (ORBAT) del sitio de Breda (1637)




EJERCITO NEERLANDES

General: Federico-Enrique de Nassau, Príncipe de Orange

Efectivos: (18.000 soldados, ascendiendo a 24.000 soldados, según las fuentes, divididos en unas 246                      compañías)


   Regimiento francés de François de Laubespine, señor de Hauterive
   Regimiento francés de Isaac de Perponcher de Maisonneuve
   Regimiento francés de Henri de Nogaret de La Valette, Duque de Candale
   Regimiento francés de Gaspard III de Coligny, Duque de Châtillon
   Regimiento francés del Barón Hercule de Charnacé (muerto en combate)

   Regimiento inglés de sir Charles Morgan
   Regimiento inglés de sir Henry Herbert
   Regimiento inglés de George Goring (herido en combate)
   Regimiento inglés de Thomas Colepepper

   Regimiento escocés de sir James Livingstone, Lord Almond
   Regimiento escocés de James Sandilands (herido en combate)
   Regimiento escocés de David Balfour

   Regimiento valón del Teniente-coronel Willem van Boshuysen

   Regimiento alemán del Conde Guillermo de Nassau
   Regimiento alemán de Erhard Erentreiter
   Regimiento alemán de Thomas Ferentz

   Regimiento neerlandés del Conde Johan Albert van Solms
   Regimiento neerlandés de Jan Wolfert van Brederode, señor de Cloetingen
   Regimiento neerlandés "Noord-holland"
   Regimiento neerlandés de Luis de Nassau, señor de Beverweerd
   Regimiento neerlandés del Conde Enrique Casimiro de Nassau
   Regimiento neerlandés de Johan van Wynbergen (herido en combate)
   Regimiento neerlandés de Schelte van Aysma => Ludolf Potter (muerto de las heridas recibidas en combate)
   Regimiento neerlandés de Philips van Varick


Caballería al mando de Thomas van Stakenbroeck


 Detalle de un grabado que muestra las obras de asedio de los holandeses. La letra "C" indica la línea atrincherada de aproximación a la plaza -o aproche-; a la derecha se muestra una fortificación de asedio y, al fondo, se ven las columnas de humo provocadas por los combates. (Grabado de Salomon Savery)


Bajas: Matías de Novoa, ayuda de cámara del rey Felipe IV y cronista real, refiere que se desarrolló el asedio "con pérdidas de la una y de la otra parte;" Las cartas de los padres de la Compañía de Jesús reportan que "Pierde cada día el enemigo mucha gente." (Madrid, 13 de octubre de 1637)
Una relación particular del asedio, anónima y sin fecha, enumera las bajas entre la oficialidad de los sitiadores: "Del enemigo murieron dos coroneles, el embajador Charnace y el gobernador de Rimberque [Rheinberg], y seis coroneles heridos, cinco tenientes coroneles muertos y siete heridos, (...)"
Juan Antonio Vincart, secretario de los avisos de guerra, aumenta sobremanera las bajas de los holandeses, señalando que la plaza capituló "después de haber el enemigo consumido más de siete mil de sus soldados (...)"

Isaac Commelin señala que, durante el asedio, en los combates murieron 800 soldados y 1.300 resultaron heridos. Señalando al coronel Potter entre los muertos.
Henry Hexham, oficial de intendencia en el regimiento de Goring y testigo vista de los hechos, coincide en el número de bajas por parte holandesa, dando una relación más detallada de las mismas: 


                                            Muertos                 Heridos

Brigada inglesa----------------- 156                        258
Brigada francesa----------------154                        260
Brigada escocesa---------------- 98                        111
Regimientos neerlandeses,
alemanes y valones------------- 412                       654

TOTAL ---------------------------- 820                     1.283


A las bajas totales señaladas por las fuentes holandesas -unos 2.000 hombres entre muertos y heridos- habría que sumar las provocadas por el desgaste propio de la campaña, es decir, por deserción y enfermedad: Lo cual haría que las bajas totales de los holandeses en la campaña superarían el doble de esa cantidad, siendo cerca de 4.800 los hombres que hubieran causado baja.



GUARNICION DE BREDA

Gobernador: Gomar de Fourdin (o Omer Fourdin)

Efectivos: (3.000 soldados, divididos en la guarnición borgoñona y varias compañías de refuerzo españolas,                        italianas y valonas)


   2 compañías españolas del tercio de Enrique de Alagón y Pimentel, Conde de Fuenclara
   2 compañías italianas del tercio de Fabrizio Doria, Duque de Avellano
   2 compañías italianas del tercio de Carlos Guasco
   Compañías borgoñonas del tercio de François de Rye, Marqués de Varambon
   Compañías borgoñonas del tercio de Jacques-Nicolás de la Baume, Conde de Saint-Amour
   Varias compañías valonas del tercio de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt
  

 Detalle de un grabado que muestra la salida, con todos los honores, de la guarnición hispánia de Breda. Las crónicas mencionan que, entre los que salieron, se hallaban monjes capuchinos "portant un grand Crucifix". (Grabado anónimo neerlandés)


Bajas: Novoa indica que la guarnición de la plaza consistía en 3.000 soldados. En el transcurso del asedio, con los combates y las salidas de la guarnición, señala que "Tenía la plaza a esta hora dentro 2.000, (...)"
Las cartas de los padres de la Compañía de Jesús reportan la dureza de los combates, con bajas en ambas partes: "(...) donde hubo una muy reñida refriega de entrambas partes, y se acordaron dos horas de treguas para retirar y enterrar cada uno sus muertos;" (Madrid, 13 de octubre de 1637)
La relación anónima sólo especifica las bajas entre las dos compañías de españoles: de 215 hombres, 76 murieron y 90 resultaron heridos.
La relación del oficial de inteligencia Vincart señala que salieron de la plaza con todos los honores 1.600 hombres, de los 3.500 que componían la guarnición.

Hexham señala que el 10 de octubre de 1637 salieron de la ciudad, con todos los honores, 1.470 soldados de la guarnición, además de entre 500 y 600 soldados heridos y enfermos, que iban en los carros. Estimando en unos 2.200 soldados totales los que abandonaron la ciudad, al incluir a los oficiales.
Commelin coincide, indicando que salieron de la plaza 1.200 soldados, más los enfermos, pero no especifica el número de éstos últimos.
Por su parte, Isaac Beausobre da cifras más altas; dice que de la ciudad salieron 2.500 soldados de la guarnición, siendo unos 1.500 soldados heridos y enfermos, transportados en los carros.
Sobre un total de 4.000 soldados de la guarnición, que Beausobre indica, habrían perecido en los combates más de 1.000 soldados.

En todos los casos, se puede indicar que durante el asedio habrían muerto, ya sea por combate o enfermedad, unos 800 soldados de la guarnición. Totalizándose cerca de la mitad de la guarnición los que causarían baja, sumando los soldados muertos, desaparecidos, heridos y enfermos.

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NOTA1: Gaspard de Coligny alternó el servicio a las Provincias Unidas y a Francia; siendo nombrado mariscal de Francia en 1622. De 1635 a 1638 mandó el ejército francés en el frente sur de los Países Bajos Españoles. Durante el asedio de Breda, el regimiento estaría mandado por el Teniente-coronel Douchant, quien promocionó a coronel del regimiento del barón de Charnacé, tras la muerte de éste en el asedio.
Por su parte el regimiento francés de Henri de Candale, cuyo propietario también participaba en las operaciones militares francesas en el sur de Flandes, estaba al mando de su Teniente-coronel, el señor de Buat.
El coronel propietario del regimiento "Noord-holland" era el propio Príncipe de Orange, y el mando efectivo recaía en su Teniente-coronel, el Conde Enrique de Nassau-Siegen.

NOTA2: Si bien el regimiento de Enrique Casimiro de Nassau figura como "neerlandés", éste tenía un alto componente de reclutas frisones.
El regimiento de Aysma también estaba compuesto por reclutas frisones. Schelte van Aysma fallece en agosto de 1637 en Gertruidenberg, sin que haya podido determinar si fue por causas naturales o consecuencia de una herida o enfermedad contraída en la campaña.

NOTA3: Erhard Erentreiter y Thomas Ferentz eran veteranos de la Guerra de los treinta años, y muy probablemente el cuadro de oficiales y algunos soldados de sus regimientos también lo fueran. Erentreiter fue coronel del regimiento "rojo" del rey sueco Gustavo Adolfo, en la guerra entre Suecia y Polonia (1625-1629); participando en las batallas de Gniew (1626) y de Górzno (1629).
Ferentz fue Teniente-coronel y Ayudante-general en el regimiento "rojo" de Ernesto de Mansfeld, participando en la batalla de Dessau (1626) y en 1627 certificó el testamento de Mansfeld. 

NOTA4: El cómputo de las bajas señalado en el cuadro corresponde únicamente a los regimientos propiamente ingleses, franceses y escoceses. Sin embargo, para ésta campaña, los regimientos ingleses conformaron brigada con 2 regimientos holandeses.
Los franceses formaron brigada con el regimiento valón. Y los escoceses formaron brigada con varias unidades neerlandesas. Para ésta campaña fueron llamadas Brigada "inglesa", "francesa" y del "Conde Guillermo de Nassau".

martes, 28 de febrero de 2017

Banderas de las escuadras navales de las Provincias Unidas de los Países Bajos


En la mayoría de las pinturas de la primera mitad del siglo XVII es común ver en las embarcaciones neerlandesas la bandera "nacional" dividida en tres franjas horizontales con los colores de la librea del príncipe de Orange, siendo el más normalizado el orden naranja-blanco-azul.
La bandera tricolor podía albergar algún blasón o motivo diverso en el centro de su campo. Otras banderas representadas muestran motivos heráldicos, como el León de las Provincias Unidas, o como el León de las armas de Holanda, o de Zelanda.

Hacia finales de 1630 algunas pinturas empiezan a mostrar la bandera tricolor con una franja roja en sustitución de la naranja. La bandera tricolor en orden rojo-blanco-azul se irá estandarizando a lo largo de la década 1650-1660.
Se cree que la razón era hacer más visible la bandera, ya que el color apagado del naranja, en las distancias marítimas o con el humo del combate, podría dificultar su distinción.

 Bandera tricolor en orden rojo-blanco-azul, con el símbolo VOC en el centro de su campo. La Compañía Holandesa de las Indias Orientales, por sus siglas VOC (“Vereenigde Oost-Indische Compagnie”), se creó en 1602, para comerciar con los territorios asiáticos, aunque parte de su actividad consistiera en atacar los barcos y las posiciones españolas y portuguesas en esas zonas. La letra "A", encima de las siglas VOC, indica que corresponde a la Cámara de Amsterdam. (Abraham Storck, hacia 1698-1708)


En cuanto a las banderas de las tropas embarcadas, las pinturas de la época las muestran divididas en 6, 7 o más franjas horizontales con los colores del Príncipe de Orange (independientemente de su orden). También son representadas banderas con la "banda", que cruza el campo del extremo superior hasta el inferior opuesto.

Finalmente en diversas pinturas se puede apreciar en el castillo de popa una enorme bandera roja, o, también, una bandera de campo rojo y con un brazo sosteniendo una espada. Ambas banderas parecen tratarse de una especie de "bandera de combate".

Izquierda: Buque de guerra holandés, hacia 1650. (Bonaventura Peeters)
Derecha: Buque de guerra holandés, hacia 1625. (Hendrick Cornelisz Vroom)


Izquierda: Navío de guerra holandés en la batalla de las Dunas (1639). (Anónimo, escuela neerlandesa del siglo XVII)
Derecha: Barcos de guerra holandeses en el combate de las costas del Brasil (1636). (Juan de la Corte)



Bandera de barco de guerra holandés, El "Mauritius" y otras embarcaciones de la Compañía de las Indias Orientales (Hendrick Cornelisz Vroom)




Bandera de barco de guerra holandés, El "Mauritius" y otras embarcaciones de la Compañía de las Indias Orientales (Hendrick Cornelisz Vroom)




Bandera de barco de guerra holandés, presente en los cuadros El "Aemilia" antes de la batalla de las Dunas (Reiner Nooms) y Combate de Witte de With con los dunkerqueses de Nieuport (Jacob Gerritsz Loef)




Bandera de navío de guerra zelandés, La batalla de La Esclusa (atribuido a Cornelisz Vroom)




Bandera de infantería embarcada, Combate de naves holandesas y galeras españolas en la costa flamenca (Hendrick Cornelisz Vroom) y, con 9 listas horizontales, en La batalla de Gibraltar (Cornelis van Wieringen)




 Bandera de navío de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, La fragata "Peter & Paul" en el río Ij (Abraham Storck)






1- Reverso de bandera de infantería embarcada, La batalla de Gibraltar (Cornelis van Wieringen)

2- Reverso de bandera de infantería embarcada, La batalla de La Esclusa (atribuido a Cornelisz Vroom)





3- Bandera de navío de guerra holandés, varios autores (Bonaventura Peeters, Juan de la Corte y Vroom)

4- Reverso de bandera de galera holandesa, La batalla de La Esclusa (atribuido a Cornelisz Vroom)