viernes, 15 de junio de 2018

El Ejército real de Extremadura en 1643, durante la sublevación de Portugal


En diciembre de 1640, Portugal, siguiendo la estela de Cataluña de ese mismo año, se sublevó contra la Monarquía española, tras haber estado unos escasos 60 años bajo la gobernación española, después que el duque de Alba la conquistase en 1580: La política del Conde-duque de Olivares, las reclutas para la guerra de Cataluña y la pérdida de territorios coloniales ante las naciones enemigas de España, entre otros factores económicos, propiciaron este hecho. La virreina Margarita de Saboya, duquesa de Mantua, fue depuesta del cargo y se coronó Rey de Portugal al duque de Braganza.

Tras este hecho, la Monarquía española comenzó la movilización de milicias y de la nobleza -además de nuevas reclutas- en los territorios pertenecientes a la Corona de Castilla, para la formación de un ejército que estaría acantonado en la plaza de Badajoz y sus alrededores, con el objeto de devolver Portugal a la Corona.
En los primeros años de la guerra no hubo batallas de entidad, consistiendo en combates fronterizos, cabalgadas y escaramuzas, donde era frecuente el saqueo e incendio de alguna población.


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra una muestra del Ejército de Extremadura de mayo de 1643. Mayormente se trata de las mismas unidades que, al año siguiente, van a participar en la batalla de Montijo. Con la excepción de los mandos, que serán sustituidos al término de la campaña de 1643 -ante los pobres resultados obtenidos- por el marqués de Torrecuso, al mando del ejército, y el barón de Molinghien (o Molinghem, elevado a marquesado en 1645), al mando de la caballería.








General: Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban

Efectivos: (10.600 soldados, de los que 8.830 son infantería y 1.809 son caballería)


   Tercio español de Don José del Pulgar
   Tercio español de Don Francisco de Luna
   Tercio español de Carlos Ignacio Coloma, Marqués de Espinar
   Tercio español de la Nobleza, al mando de Alvaro Pizarro de Carvajal, Conde de Torrejón
   Tercio español de Don Francisco de Agüero
   Tercio español o ¿hispano-irlandés? de William Burke
   Tercio español de Don Diego Gall
   Tercio español "viejo" de Extremadura, al mando de Don Rodrigo de Ayala
   Tercio español de Don Francisco Xelder

   Tercio irlandés de Patrick Fitzgerald

   Tercio italiano de Francesco Caraffa
   Tercio italiano de Giovanni Battista Pignatelli


Caballería al mando de Cristóbal Osorio y Portocarrero, Conde de Montijo, y de don Francisco de Velasco


Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra la plaza de Badajoz durante el sitio de 1658. Plaza fuerte militar y base de operaciones del Ejército de Extremadura durante la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668), Badajoz fue asediada por los portugueses en 1657, y de nuevo en 1658. En el detalle se muestra también el fuerte de San Cristóbal, que protegía el puente sobre el río Guadiana. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)


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NOTA1: Exceptuando los tercios de Burke (Burgh o del Burgo) y de Gall, que superan los 1.000 hombres por tercio, el resto de unidades tienen menos del millar de hombres, rondando los 500 a 700 soldados de media; y sólo los tercios del conde de Torrejón, de Agüero y de Fitzgerald no alcanzan los 400 hombres por tercio.

NOTA2: El marqués de Espinar era hijo del famoso militar valenciano Carlos Coloma. 

Francisco Xelder ejerció el cargo de Gobernador militar de Zamora (1645-1648) y Gobernador de Cuba (1653-1654), donde murió desempeñando el cargo. Pertenecía a la familia alemana de los Schedler (castellanizado como Gelder, Geldre o Xelder), los cuales llegaron a España con la familia de los Fugger, con los que debían de estar emparentados. 

domingo, 29 de abril de 2018

Complemento de la entrada anterior: El sitio de Damvillers (1637)


En la entrada anterior se hacía un bosquejo biográfico del maestre de campo valón Charles Stassin, señor de Everlanges (Ver NOTA3 de la entrada anterior). Posteriormente Stassin se vería envuelto en un incidente disciplinario como gobernador de Damvillers.

Durante la campaña de 1637, el Ejército francés de Champaña, al mando del mariscal de Châtillon, sitió la plaza de Damvillers a mediados de agosto. Charles Stassin, gobernador de la plaza, la defendió durante más de 2 meses de duros combates. Finalmente los franceses abrieron brecha en la muralla mediante la explosión de una mina, obligando a Stassin a capitular. Ese mismo día una columna de socorro hispánica llegó a la ciudad, pero fue rechazada por Stassin, alegando que ya había dado su palabra de honor de entregar la plaza al mariscal de Châtillon.


Juan Antonio Vincart (o Vincaert), secretario de los avisos de guerra, da cuenta del incidente:

 "Habiendo los Capitanes y soldados defendido la plaza de Dan Villiers harto bien, y sustentado algunos asaltos, don Andrea Cantelmo intentó socorrerla en muchas maneras, entre las cuales acertó la que encargó al Teniente Coronel Martue de las tropas del Conde Picolomini, el cual, (...) marchó allá con cuatrocientos soldados, pasó por un campo de guardia de los franceses, y lo rompió y tomó preso el que lo mandaba, y marchó derecho a la villa; (...) se puso a cubierto en la contraescarpa [plano exterior del foso], llamando a la puerta y a la media luna [obra defensiva exterior del foso], que le abriesen y recibiesen, pero el Gobernador [Stassin] dió orden de no recibirle; viendo esto dicho Teniente Coronel, le envió al Gobernador las órdenes que traía de su General, pidiendo que a lo menos le recibiese dentro de la media luna, lo que no quiso tampoco hacer, diciendo que ya había capitulado con el enemigo, y no quería romper su palabra dada; y en lugar de respetar las dichas órdenes, las envió al Mareschal de Chastillon.
 Luego llegó toda su caballería y infantería [francesa], y mataron algunos dellos, y los otros los tomaron presos; y salió el Gobernador con los soldados de S. M. de Dan Villiers, entregando la plaza al enemigo, (...)"


Don Cassien Bigot, prior del convento de Longeville, también relata en su diario el desastrado final de la columna de socorro, cuyos soldados fueron hechos prisioneros, y concentrados en la iglesia de Wavrille, con el fin de trocarlos con los franceses presos en la recaptura de Yvoi:

"L'on se saisit de tous ces gens de pied; et, désarmés, furent conduicts prisonniers dans l'église de Wavrille. Cela fit que la sortie fut différée au lendemain. Monsieur de Chastillon les rendit tous à la réserve d'aulcuns chef qui furent arrestés jusqu'a ce qu'en eschange on rendit ceux qui avoient esté faicts prisonniers en la reprise d'Ivoy (...)"


Detalle de un grabado que muestra las líneas atrincheradas de aproximación a Damvillers; así como las baterías de artillería francesa, que martilleaban la muralla. Con la letra "q" se muestra la entrada a la galería subterránea, con la cual se atravesó el foso y se plantó la mina que abrió brecha en el bastión llamado "del Emperador". Abajo, en la esquina inferior derecha, se muestra la iglesia de "Waurille", donde se concentró a los soldados prisioneros pertenecientes a la columna de socorro hispánica. (Grabado de Joan Blaeu)
 

Stassin tuvo que hacer frente a un tribunal militar que pretendía encausarle por rechazar la columna de socorro, rindiendo la plaza a los franceses. Finalmente Stassin fue absuelto gracias a la mediación de Pierre Roose, presidente del Consejo Privado de Flandes. Su tercio fue disuelto este año, posiblemente por las causas disciplinarias de Stassin o por las bajas causadas en el asedio de Damvillers.

domingo, 25 de marzo de 2018

El Ejército hispánico de Flandes en 1633


La bancarrota de España en 1627 hizo que el Ejército hispánico de Flandes no recibiera sus pagas y estuviera al borde de amotinarse. Al año siguiente, la flota del tesoro fue capturada por el almirante holandés Piet Heyn, a la altura de la bahía de Matanzas (Cuba), agravando más la situación. Esto redundó en una serie de derrotas en Flandes, unidas a varios actos de indisciplina que las provocaron: Por ejemplo, un incidente de preeminencia entre italianos y españoles que entorpeció el socorro de Grol, siendo a la postre una de las razones que ocasionaron la caída de la plaza (1627); El asalto por sorpresa de los holandeses a la plaza de Wesel, defendida tan sólo por españoles y valones, mientras los mercenarios alemanes -la mayor parte de la guarnición- se negaron a luchar, contemplando el combate mientras reclamaban sus pagas a gritos, provocando que Wesel cayera en el asalto (1629); La entrega casi sin lucha de Venló y Roermond, facilitadas por la defección del conde Enrique de Bergh, astiado de las faltas hacia su autoridad por los militares castellanos (1632).

Para restaurar la disciplina en el Ejército de Flandes y las victorias pasadas, el rey Felipe IV promulga la Ordenanza de junio de 1632:

"Por cuanto la disciplina Militar de mis Ejércitos ha decaído en todas partes, de manera, que se hallan sin el grado de estimación, que por lo pasado tuvieron; habiéndose experimentado diferentes sucesos (...) lo cual ha causado la falta de observancia de mis Ordenes, (...)"

Señala la Ordenanza que en Flandes sólo debe haber 3 tercios de infantería española y sólo 2 tercios de la italiana. En cuanto a las demás "naciones", o unidades foráneas de España del Ejército de Flandes (valones, borgoñones, y mercenarios alemanes, ingleses, irlandeses y escoceses), la Ordenanza no determina el número de tercios o regimientos, fijando su número según se requiera en cada momento.

 "4 Y porque conviene señalar el número de Tercios, que ha de haber en los Ejércitos: es mi voluntad, que en el de los Estados de Flandes haya tres de Infantería Española determinadamente, (...) y que la gente que fuere llegando a aquellos Estados se una, y agregue a sólos los dichos tres Tercios.
 5 Cuanto a las Naciones de Napolitanos, y Lombardos, determino, que en cada una de ellas haya un Tercio, (...) y que por ningún caso se formen otros de nuevo. (...)
 7 Y en cuanto a las otras Naciones, no es mi voluntad determinar número de Tercios en ellas, reservándolo, como lo reservo, a lo que pidieren las ocasiones."

También se señala que cada tercio tenga 15 compañías de 200 soldados cada una, debiendo alcanzar teóricamente unos 3.000 soldados. Además se refleja que debe haber mayor concentración de armas de fuego: siendo 2 compañías del tercio de arcabuceros; y debiendo tener las 13 compañías restantes 130 arcabuceros y mosqueteros por compañía, siendo los demás piqueros.

 "6 Ordeno, y mando, que en cada uno de los Tercios de fuera de España haya quince Compañías de a doscientos Infantes, y que mis Capitanes Generales, por ningún caso, ni pretexto, las acrecienten. (...) y el pie de cada una sea setenta Coseletes [piqueros con coraza], noventa Arcabuces, y cuarenta Mosquetes, (...)
 8 Cuanto quiera que por lo pasado se ordenó, que en ningún Tercio de quince Banderas [compañías] hubiese más de dos Compañías de Arcabuceros, (...)"


En cuanto a los incidentes jerárquicos entre los superiores -de los que se quejaba el conde de Bergh y que fue uno de los motivos para abandonar el Ejército de Flandes y pasarse a los holandeses-, el Rey promulgó en la Ordenanza a favor de los españoles, ante las demás naciones del Ejército de Flandes, cuando había igualdad de cargos. Y dejó sentado que entre los españoles, en igualdad de cargos, el superior será el más veterano:

 "77 Muy grandes dificultades, y cuidados causan en mis Ejércitos, a los Capitanes Generales de ellos, las muchas Competencias que se han ido introduciendo entre los Oficiales, sobre cuáles han de mandar, (...) ordeno, y mando, que regular, (...) el cargo superior gobierne al inferior, sin distinción ni diferencia de Naciones; y en igualdad de cargos, prefiera el Español, por muchas razones que hay, (...) y entre los Españoles el más antiguo al más moderno, (...)"

Y ante los problemas de precedencia entre los españoles y las distintas unidades nacionales del Ejército de Flandes, el Rey quedó reflejado en la Ordenanza que tanto la vanguardia, como el sitio más expuesto al enemigo, se dé siempre a los españoles, como tradicionalmente se había hecho:

 "78 Y cuanto quiera que en lo que toca a las Vanguardias se ha observado, como cosa tan justa, el darlas a la Nación Española, (...) es mi voluntad, y mando, que en todas ocasiones, sin excepción alguna, se le haya de dar, y dé la Vanguardia, sin que contra esto se admita cosa en contrario; (...)
 Si el Ejército se repartiere en diferentes Lugares, se darán a la Nación Española los que estuvieren más vecinos al Enemigo; (...) se dé el cuerno derecho [ala derecha de la vanguardia, la zona más expuesta al enemigo] siempre a los Españoles; y lo mismo se haga en los sitios que se pusieren a las Plazas del Enemigo, (...)"


Se tiene que decir que a efectos prácticos la Ordenanza de 1632 fue difícil de aplicar, y que un tercio fuera de la Península en pocas ocasiones alcanzó los 2.000 hombres; es más, el número de hombres por tercio se fue reduciendo a lo largo del siglo XVII.


Izquierda: En 1633, el Ejército de Flandes, al mando del marqués de Aytona, tomó la pequeña población de Stevensweert, fortificándola con el objeto de bloquear Maastricht, la cual había caído en poder de los holandeses el año anterior. El grabado muestra la fortaleza que se construyó ese año, en forma de estrella, con 7 bastiones y 5 revellines. (Grabado atribuido a Joan Blaeu)
Derecha: Vista por satélite de Stevensweert. La población sigue guardando la fisonomía de la antigua fortificación construida por Aytona en 1633. (Fuente: Google Maps)


Una consulta de los Países Bajos, hecha en 1634, contiene una relación del Ejército de Flandes de 1633, además se refleja el intento de reformar el ejército para aplicar la nueva Real Ordenanza de 1632:

 "Relación y forma en que se podría ejecutar la reformación en el ejército de Flandes suponiendo que hoy hay en él el mismo número de gente que había en la muestra que se tomó por agosto y septiembre del año pasado de 33 y que todavía está en aquel Estado.

 1º Había tres Tercios de españoles, a saber: Marqués de Celada con 1.329 infantes en 15 compañías. Don Francisco Zapata con 1.282 infantes en 21 compañías. Alonso Ladrón con 1.146 infantes en 15 compañías.

 1º Consérvense estos tres Tercios que hay de españoles y tengan cada uno 15 compañías, como está ordenado, reformando los seis del Tercio de Don Francisco Zapata que exceden deste número y la gente dellos se podrá incluir en las demás del Tercio; y de la que fuere llegando de fuera se rehincharán las compañías a 200 hombres, como está ordenado. (...)

 2º También se supone que hay tres Tercios de italianos: Don Andrea Cantelmo con 1.411 infantes en 16 compañías. El Marqués Esfrondato con 1.262 infantes en 16 compañías. Carlos Roma con 667 infantes en 12 compañías.

 2º Es bien que se conserven estos tres Tercios reformando las dos compañías que tienen de más los dos Tercios y que se conserve el de Carlos Roma con las doce que tiene, rehinchiendo, cuando hubiere gente, a las 15 [compañías]; (...)

 3º Dos tercios de irlandeses: El Conde Tirón con 672 infantes en 14 compañías. El Conde Tirconel con 1.103 infantes en 18 compañías.

 3º Estos dos Tercios de irlandeses pueden quedar como está ordenado (...) reduciendo a 15 compañías cada Tercio y reformando las tres al del Conde de Tirconel y añadiendo al del Conde de Tirón de la gente que viniere de fuera. (...)

 4º De ingleses y escoceses: hay 14 compañías de ingleses en 1.064 infantes a cargo de don Guillermo Tresan. Dos compañías de escoceses y bretones con 179 infantes.

 4º Quedará el Tercio de los ingleses como ya está ordenado; y, cuando hubiere gente desta nación de las reclutas que se habrán de hacer della para rehinchir a los 3.000 hombres que está ordenado, se acrecentarán las compañías que faltaren a 15 que habrá de tener. (...)
 Las dos compañías de escoceses se podrán reducir a una agregándose a uno de los Tercios de ingleses o de irlandeses a elección del capitán que quedare, (...)

 5º De Borgoñones hay tres Tercios: El Marqués de Barambón con 480 hombres. El Conde de la Tur con 488. Joan de Masieres con 622. Y cada Tercio con 10 compañías.

 5º Estos tres Tercios se reduzcan a dos como ya está ordenado y sean los del Marqués de Barambón y de Masieres, aunque se quede con el gobierno de Breda que ahora tiene, (...) que el Tercio del Conde de la Tur se reforme incluyendo la gente dél en los otros dos (...) Y, porque al presente [1634] se entiende que está el Conde en el ejército del Duque de Feria con las reclutas de borgoñones que se levantaron para Flandes (...)

 6º Tres tercios de alemanes bajos: El Marqués de Leiden con 674 hombres en 12 compañías. Everard de Brion con 802 hombres en 12 compañías. Alejandro Sibrich de Disdorf con 551 hombres en 13 compañías.

 6º Conviene que de aquí adelante no haya en el ejército pie de alemanes bajos por los daños que se siguen a la Real Hacienda (...) siendo cierto que estos regimientos se forman de nación valona. Y así se formará uno de los que hubiere y éste será Tercio, poniéndose al pie de valones, del cual sea maestro de campo el Marqués de Leiden, que era uno de los coroneles destos alemanes bajos y se reformarán los otros dos, incluyéndose la gente en el que queda y en 15 compañías.

 7º Hay 11 Tercios de valones: El Barón Wesmal con 819 hombres en 16 compañías. El Conde de Fontana con 2.107 hombres en 19 compañías. Mosieur Varelles con 648 hombres en 14 compañías. El Vizconde de Bruselas con 760 hombres en 10 compañías. El Conde de Mansfelt con 1.405 hombres en 15 compañías. Mosieur de Custiny con 595 hombres en 10 compañías. Charles Stasin con 606 hombres en 8 compañías. Mosiur Rivacurt con 1.140 hombres en 15. Phelipe Trist con 422 hombres en 5 compañías. El Vizconde de Alpen con 267 hombres en 10 compañías. Phelipe Criqui con 809 hombres en 12 compañías.

 7º Demás destos 11 Tercios de valones se entiende que hay otro del Conde de Frexin que se paga por la ayuda de Henao, de los cuales 12 [Tercios valones], podrán quedar en seis Tercios por la campaña deste año de 34 considerando que estando cerrados, como están, los pasos de Alemania [por los suecos], será difícil hacer en ella reclutas de alemanes altos, por lo cual (...) viene a ser forzoso el valerse de la gente del país [valones] (...)
 Y los que queden en pie sean el Conde de Fontana por ser el más antiguo y tan conocidos sus méritos (...)
 Phelipe Trist que también ha servido muchos años con aprobación y se le podrá dar el Tercio del Conde de Masfelt, reformando el que él tiene ahora, pues el Conde está ausente, ocupado en el servicio del Emperador [Fernando II] muchos años ha y ser este Tercio más antiguo (...)
 También podrán quedar en pie los Tercios de los Barones de Rivacurt y Besmal por ser los Tercios más antiguos desta nación (...)
 El Conde de Fresin por mucha calidad y servicios.
 Carlos Stasin por ser persona de mucho servicio (...)

 8º Alemanes altos: Regimiento del Conde de Emden con 1.263 hombres en 10 compañías. Federico Imperial 534 hombres en 8 compañías. El príncipe de Barbazón con 1.382 hombres en 19 compañías. El Príncipe de Neoburg con 362 hombres en 16 compañías. El Conde de Isenburg con 651 hombres en 14 compañías. El regimiento nuevo del mismo Conde con 715 hombres en 10 compañías. D. Felipe de Silva con 574 hombres en 12 compañías. Jaques Renier de Roveroy con 1.777 hombres en 15 compañías. Henrique Van Meternich con 369 hombres en 8 compañías. Que en todo son nueve regimientos de alemanes altos.

 8º Hanse de reformar Federico Imperial, el nuevo regimiento del Conde de Isemburg y el de Don Phelipe de Silva. (...)
 También quedará uno de los dos regimientos de infantería que tiene el Conde de Isemburg por su cualidad y celo y servicios. El del Príncipe de Barbanzón. El de Enrique Meternique, hermano del gran deán de Maguncia. El del Duque de Neoburg, ordenándole con mucho aprieto que le rehincha el número que ha de tener. El de Jaques Renier, siendo, como es, del Emperador, (...)"

En la relación habría que sumar:

"Los tres Castillos de Amberes, Gante y Cambray" (154 oficiales y 1.230 soldados); "30 Las compañías de gobernadores y presidios [guarniciones] ordinarios" (250 oficiales y 2.693 soldados); "4 [compañías] Regimiento de valones y gente del país [bajo] fuera de Tercio" (285 oficiales y 2.582 soldados); "5 Compañías de alemanes altos fuera de regimiento" (106 oficiales y 503 soldados); "De alemanes bajos fuera regimiento" (148 oficiales y 444 soldados). Totalizando toda la infantería 6.318 oficiales y 38.749 soldados.

Caballería: "Ochenta y tres compañías de caballos sueltas de todas naciones, (...)" (732 oficiales y 4.982 soldados); "6 [compañías] El regimiento de caballos, alemanes altos del coronel el Conde de Isemburgh" (63 oficiales y 277 soldados); "5 [compañías] El del Príncipe de Barbanzón" (60 oficiales y 290 soldados); "10 [compañías] El del Conde de Buquoy" (96 oficiales y 501 soldados); "8 [compañías] El del Conde Salentin de Salma" (73 oficiales y 326 soldados); "Dos compañías de hombres de armas [caballería pesada]" (19 oficiales y 229 soldados). Totalizando toda la caballería 1.043 oficiales y 6.605 soldados.



General: Francisco de Moncada, Marqués de Aytona (o Aitona)

Efectivos: (52.715 oficiales y soldados, siendo 45.067 de infantería y 7.648 de caballería)


   Tercio español de Alonso Fernández de Córdoba, Marqués de Celada
   Tercio español de Don Francisco Zapata
   Tercio español de Alonso Ladrón de Guevara

   Tercio valón de Lancelot Schetz, Barón de Wezemaal
   Tercio valón del Conde Paul-Bernard de Fontaine
   Tercio valón de Philippe-René d'Yve, señor de Warelles
   Tercio valón del Vizconde de Bruselas
   Tercio valón del Conde Felipe de Mansfeld
   Tercio valón de Louis de Custine, señor de Villers-le-Rond
   Tercio valón de Charles Stassin, señor de Everlanges
   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt
   Tercio valón de Philippe Triest
   Tercio valón del Vizconde de Alphen
   Tercio valón de Philippe de Créquy, señor de Coqhove
   Tercio valón de Pierre-Ernest de Gavre, Conde de Frezin (o Fresin)

   Tercio borgoñón de François de Rye, Marqués de Varambon
   Tercio borgoñón del Conde Jean-Jacques de la Tour Saint-Quentin
   Tercio borgoñón de Jean de Maisières

   Tercio italiano de Andrea Cantelmo
   Tercio italiano de Sigismondo Esfrondato, Marqués de Montafia
   Tercio italiano de Carlo Roma

   Regimiento bajo-alemán de Guillaume Bette, Marqués de Lede
   Regimiento bajo-alemán de Everard de Brion
   Regimiento bajo-alemán de Alexander Sibricht de Distorff

   Regimiento alto-alemán del Conde Cristóbal Ernesto de Emden
   Regimiento alto-alemán de Federigo Imperiale
   Regimiento alto-alemán de Albert de Ligne, Príncipe de Barbançon
   Regimiento alto-alemán del Duque Wolfgang-Guillermo de Neoburgo
   Regimientos alto-alemanes ("nuevo" y "viejo") del Conde Ernesto de Isenburg
   Regimiento alto-alemán de Felipe de Silva
   Regimiento alto-alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alto-alemán de Emmerich von Metternich

   Tercio irlandés de John O'Neill, Conde de Tyrone
   Tercio irlandés de Hugh O'Donnell, Conde de Tyrconnell

   Tercio inglés de William Tresham

   Varias compañías sueltas valonas, alemanas, y escocesas; y de españoles de las guarniciones


Caballería al mando de Juan de Nassau

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Isenburg, del Príncipe de Barbançon, del Conde de Bucquoy y del Conde      Wilhelm Salentin von Salm


El grabado muestra las obras fortificadas de la isla de San Esteban o Stevensweert, construidas en 1633: la fortaleza de Stevensweert; el puente de barcas sobre el río Mosa y la fortificación al otro lado del río en forma de media luna; además de la línea fortificada con pequeños fuertes y reductos construida en la orilla opuesta de la isla. (Grabado anónimo neerlandés del siglo XVII)


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NOTA1: La relación no enumera los oficiales de los tercios y regimientos, sin embargo si se encuentran incluidos en los efectivos totales de la infantería y de la caballería.

Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles arrojaban de media unos 200 soldados por compañía, y en 1596 los tercios españoles tenían de media de 100 a 150 soldados por compañía, ahora en los años 30 del siglo XVII la media baja a algo menos de 100 soldados por compañía. Todo ello dando por buena la hipotética cifra al alza de 100 oficiales por tercio.
Los tercios italianos también arrojan de media algo menos de 100 soldados por compañía. Siendo el tercio de Carlos Roma el más desgastado, teniendo de media poco más de 50 soldados por compañía.
Los tercios irlandeses, ingleses y borgoñones superarían por poco el medio centenar de soldados por compañía. La misma media se puede aplicar a los regimientos de "alemanes bajos", muy reducidos, y que se solicita que sean reformados los 3 en un sólo tercio valón.
Los tercios valones también tendrían de media menos de 100 hombres por compañía (exceptuando el tercio de Mansfeld, que tendría 100 por compañía, y el tercio de Fontaine, que supera los 100 hombres por compañía).
Y lo mismo ocurre con los regimientos de "alemanes altos", excepto el regimiento de Emden y el de Rouveroy que superan los 100 hombres por compañía.

Los tercios españoles e italianos superan los 1.000 hombres (excepto el de Carlos Roma), habiendo sido rehenchidos 2 años atrás. En 1631, el fin del conflicto por la sucesión de Mantua y Monferrato permitió reforzar al Ejército de Flandes con varios miles de soldados españoles e italianos, que llegaron a los Países Bajos procedentes de Milán, o enviados por vía marítima desde España.

NOTA2: Los regimientos "bajo-alemanes" o de "alemanes bajos" eran reclutados en las regiones de los Países Bajos donde se hablaba alemán (Limburgo, Gueldres y Luxemburgo). Sin embargo la muestra hace hincapié en que los regimientos "bajo-alemanes" tenían un alto componente de reclutas valones, es decir, reclutados en las provincias francófonas de los Países Bajos (Artois, Namur, Hainaut, Cambrésis y el Brabante-valón). 
Los regimientos "alto-alemanes" o de "alemanes altos" eran reclutados en los territorios católicos del Sacro Imperio Germánico (principalmente Alsacia, Renania, Austria y Tirol); sólo ocasionalmente y en caso de necesidad se reclutaron en las zonas protestantes del norte del Imperio Germánico (Holstein y Hamburgo).

En cuanto a los regimientos "alto-alemanes" de Metternich y Rouveroy, servían en el Ejército de Flandes pero a sueldo del Sacro Imperio Germánico.

NOTA3: Al maestre de campo italiano Carlos Roma le vimos distinguirse en la defensa del reducto de Terheyden (1625), durante el sitio de Breda, cuando era Sargento-mayor del tercio del marqués de Campolataro.

El conde de la Tour se encontraba en Alemania, en la expedición del Cardenal-Infante don Fernando para gobernar los Países Bajos españoles. La Tour combatirá a los suecos en la batalla de Nördlingen (1634), al mando de un contingente de 500 jinetes borgoñones.

Al maestre de campo valón Charles Stassin le vimos en el ejército hispánico enviado a Bohemia en 1619, que, al mando del conde de Hennin, acudió en auxilio del Emperador alemán. Alférez en 1619, fue promovido a Ayudante de Sargento-mayor en el tercio de Hennin; y nombrado Capitán durante la primera campaña de Bohemia (1619). Como Capitán, en 1620 fue transferido al tercio valón de Gulzin, participando en la campaña de invasión del Palatinado. En 1631 es nombrado Maestre de campo de un tercio valón de 15 compañías.

El maestre de campo valón señor de Warelles también comenzó a servir como Capitán en el tercio de Gulzin, e hizo la campaña del Palatinado (1620).

Al maestre de campo valón conde de Frezin (o Fresin) también le hemos visto en el ejército auxiliar hispánico de Bohemia. Barón d'Inchy, fue Capitán en el regimiento de coraceros valones de Gaucher, participando en las campañas de Bohemia. Toma parte en las batallas de Hochst y Fleurus (1622), al mando de un escuadrón de caballería. Posteriormente fue nombrado Maestre de campo de un tercio valón; Caballero de la Orden de Calatrava; y miembro del Consejo de Guerra. Su padre fue Jean-Charles de Gavre, conde de Frezin, a quien vimos al mando de un regimiento valón en las campañas de Calais (1596) y Amiens (1597).    

No se debe confundir al conde de Bucquoy a cargo de un regimiento de caballería, el valón Charles Albert de Longueval, con el que fue su padre, Charles Bonaventure de Longueval, el 2º conde de Bucquoy, al que vimos participando en el socorro de Amiens (1597), y que, al servicio del Emperador alemán, perdió la vida en una escaramuza durante el sitio de Neühausel (1621).

En cuanto al coronel Wilhelm Salentin von Salm también se encontraba en Alemania en la expedición del Cardenal-Infante, al mando de un regimiento alemán. Combatió en la batalla de Nördlingen, donde fue herido de muerte.

domingo, 4 de marzo de 2018

Banderas de la batalla de Edgehill


Generalmente, durante la guerra civil inglesa, tanto realistas como parlamentarios adoptaron el mismo diseño en las banderas de infantería: La cruz roja de San Jorge, símbolo nacional de Inglaterra, en el cantón superior más cercano al asta. El campo de las banderas solía ser del mismo color para cada regimiento, con el fín de diferenciar unos regimientos de los otros. Las banderas también podían incluir en el campo diversos motivos de carácter heráldico.

El que ambos bandos siguieran el mismo patrón, en el diseño de las banderas de infantería, dio lugar a que se sucedieran diversas situaciones de confusión e incidentes relacionados con el "fuego amigo" en el transcurso de la guerra. Debiendo ambos contrincantes adoptar el mismo día de las batallas mayores símbolos diferenciadores para todos sus soldados, aparte de los distintivos ya usados normalmente por el ejército (como las bandas, fajas y plumas de un determinado color, y el "santo y seña" acordado para ese día).



BANDERAS REALISTAS CAPTURADAS EN EDGEHILL

Muchas de las banderas capturadas por los parlamentarios fueron enviadas como trofeos de guerra a la Cámara de los Comunes, donde varios artistas anónimos contemporáneos las dibujaron y conservaron en libros. Varias de estas ilustraciones muestran banderas de la infantería realista capturadas en la batalla de Edgehill (1642).



Banderas de infantería pertenecientes a un regimiento "rojo" realista







Banderas de infantería pertenecientes a uno o varios regimientos "azules" realistas










Bandera de infantería atribuida al regimiento de Edward Stradling, quien fue hecho prisionero en la batalla de Edgehill




EL ESTANDARTE REAL

En el transcurso de la batalla de Edgehill, el estandarte real fue capturado por los parlamentarios y posteriormente recapturado por los realistas. El estandarte real de Carlos I de Inglaterra mostraba en campo cuartelado las armas reales de Inglaterra (tres leones y tres flores de lis), abarcando el 1º y el 4º cuartel, con las de Escocia (león rampante) y las de Irlanda (el harpa).

Un grabado del ejército inglés de Carlos I acampado cerca de Berwick en 1639, durante la primera guerra con el "Covenant" escocés, muestra el estandarte real. Este estandarte a buen seguro es el mismo que se levantó en Nottingham en agosto de 1642, cuando el Rey declaró la guerra al Parlamento. Como soportes del emblema se encuentra el león, que simboliza a Inglaterra, y el unicornio, que representa a Escocia.


Otro grabado, incluido en una relación parlamentaria que narra el levantamiento del estandarte real en Nottingham, muestra la enseña real. Esta vez las armas reales son ilustradas por el bando parlamentario de manera dispar a las mostradas en el grabado anterior.
El estandarte muestra el escudo real, cuartelado con las armas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, y como soportes el león y el unicornio; el retrato del Rey; la rosa coronada de los Tudor; la flor de lis coronada; y el harpa coronada.




Estandarte real de Carlos I de Inglaterra: Diseño y colores especulativos.




BANDERAS PARLAMENTARIAS DE 1642

La única muestra para las banderas parlamentarias viene de una ilustración contemporánea con cuatro banderas de infantería presumiblemente capturadas en la batalla de Edgehill.





1- Bandera de infantería posiblemente perteneciente al regimiento del Lord General, siendo el naranja el color del       conde de Essex.

2 y 3- Banderas de infantería parlamentaria


También se conoce una descripción de una de las banderas parlamentarias, atribuida al regimiento de Lord Brooke o al de Thomas Grantham. El estudiante Anthony Wood relató, acerca de la entrada de ambos regimientos en Oxford, como había varias banderas de color púrpura, con la cruz de San Jorge, y 7 estrellas en el campo:

"(...) there were 8 or 10 auntient [banderas] of them, of a purple color, with the arms of England and 7 stars in the field. Every auntient had a hundred men under it [100 hombres por compañía]."



Bandera de infantería atribuida al regimiento de Lord Brooke o al de Grantham: Diseño y colores especulativos.




martes, 20 de febrero de 2018

Matar a un Rey: La ejecución de Carlos I de Inglaterra


Las Guerras civiles británicas (1639-1651), también llamadas Guerras de los 3 reinos o Revolución inglesa, abarcan varios conflictos militares: Las guerras con el "Covenant" escocés o Guerras de los obispos (1639-1640); la rebelión irlandesa (1641) y la subsiguiente Guerra de la Confederación de Kilkenny o Guerra confederada irlandesa (1641-1652); las guerras civiles inglesas (1642-1651); las campañas del marqués de Montrose en Escocia (1644-1645); y la conquista de Irlanda por Oliver Cromwell (1649-1652).
Durante estas guerras se produce uno de los hechos más interesantes del siglo XVII: la detención, juicio y ejecución del Rey de Inglaterra por el Parlamento inglés (1649), y la instauración en Inglaterra de una República ("Commonwealth"), que acabaría abarcando los 3 reinos (Inglaterra, Escocia e Irlanda), y que regiría posteriormente de manera dictatorial el general Oliver Cromwell, puritano radical, con el título de Lord Protector (1653).

Mayolino Bisaccioni, historiador y soldado italiano al servicio del Imperio Germánico y de Saboya, que nos dejó una relación sobre las guerras civiles inglesas, traducida al castellano ya en el siglo XVIII, señala las razones que le impulsaron a haberla escrito:

"Las revoluciones de los pueblos son comúnmente hijas del mal gobierno de los Ministros, y esa es la causa porque yo he intentado escribir las que han sucedido en mis tiempos, (...) Y así me resuelvo a dar principio a la de Inglaterra, como más trágica; pues redujo a un Príncipe a morir en las sangrientas manos de un verdugo."

Grabado que representa la ejecución del rey Carlos I de Inglaterra, perteneciente a una balada inglesa contemporánea.


Tras la batalla de Naseby (1645), Carlos I de Inglaterra se vio obligado a huir de la corte de Oxford, que fue bloqueada por los parlamentarios. Carlos se entregó al ejército escocés, al mando de David Leslie, que asediaba Newark (1646). Finalmente, tras meses de negociaciones, en 1647 los escoceses le entregaron al Parlamento.

Durante el tiempo que el rey Carlos estuvo recluido, éste negoció secretamente con los escoceses, que se pasaron ahora a su causa e iniciaron la guerra con el Parlamento (1648). Además se sucedieron varios levantamientos monárquicos por el país. Así, en 1649, el Parlamento juzgó al Rey de Inglaterra, acusándole, entre otros cargos, de alta traición al Reino.

Bisaccioni, en su obra "Guerras civiles de Inglaterra y trágica muerte de su rey Carlos I", señala los cargos de los que se acusaba al Rey:

"Que habia el Rey no solo fomentado, sino suscitado la rebelión de Irlanda: Que habia concertado con los Católicos la extirpación de los Protestantes sus súbditos: Que habia movido las armas contra el Parlamento, violado las leyes del Reyno, e introducido la guerra contra sus vasallos inocentes."

Bisaccioni también indica la defensa que el propio Rey realizó ante el cargo de haber promovido la guerra contra el Parlamento, y por tanto contra el Reino y sus súbditos. Señalando el rey Carlos que levantó su ejército sólo cuando el Parlamento comenzó a reclutar el suyo contra él:

"(...) y que no cupo jamás en mi ánimo la intención de disminuir en la más mínima parte los privilegios de mi Parlamento, antes, como se podrá ver después, concedídole mucho más que todos mis predecesores: ni junté ejército, hasta que las dos Cámaras alistaron las Milicias, para oprimir mi autoridad, y usurparse la que no tuvieron (...)"

En cuanto a los cargos de auspiciar la rebelión irlandesa en 1641, el Rey lo achacó a rumores sin fundamento para dañar su autoridad. También negó los cargos de tratar de imponer el culto católico:

"Que yo suscitase las guerras de Irlanda, no es, ni jamás se hallará verdadero. Si he contaminado la Religión, cada uno lo sabe, y conocerá, que he defendido cuanto he podido mi Iglesia, (...)"


Las acusaciones hacia Carlos I de Inglaterra de haber fomentado la rebelión irlandesa también salpicaron a España. Bisaccioni relata los motivos, entre los cuales se encuentra el tradicional apoyo que España había dado a la casa de O'Neill, siendo Phelim O'Neill uno de los principales artífices de la rebelión irlandesa de 1641.
Además del rápido retorno a Irlanda de varios oficiales y soldados mercenarios irlandeses del Ejército hispánico de Flandes, para ayudar a la Confederación de Kilkenny en su lucha contra Inglaterra (Ver NOTA2 de la entrada anterior). Y también que, a partir de 1630, el rey Carlos I de Inglaterra permitiera que España realizara habituales reclutas de irlandeses para el Ejército de Flandes.

"Corrió voz que habia intervenido en este movimiento el Embajador del Rey Católico [de España, Felipe IV], y colegiase de ser toda su familia Irlandesa, y haber sido siempre los de Onel [O'Neill] devotísimos de la Casa de Austria. Y avivó estos indicios el que algunos Regimientos que con dinero de España se levantaban en aquella Isla, prontamente se movieron en favor de los sublevados. No podía dejar de mezclarse en estas sospechas el Rey: y así trajeron a la memoria, que cuando estuvo el Rey en Escocia [¿1633 o 1641?], pidió a aquel Parlamento, aunque infructuosamente, dejase hacer leva [recluta] en Irlanda de seis mil infantes para servicio de España, que después se habian reducido a tres. Decían también que el designio era armar buen nervio de gente con el pretexto referido."

Sirva como ejemplo de estas sospechas que, en noviembre de 1641, el Parlamento ordenó abrir y leer las cartas dirigidas desde Dublín a don Alonso de Cárdenas, embajador español en Inglaterra (1638-1655), bajo la sospecha de que los españoles estaban apoyando la rebelión irlandesa.

Grabado que muestra los crímenes y excesos que se cometieron contra los colonos ingleses y escoceses durante la rebelión irlandesa de 1641. El texto señala como los protestantes ingleses fueron desnudados y expulsados -de las plantaciones de colonos en tierras expropiadas a los terratenientes irlandeses- hacia las montañas, durante el frío y la nieve, donde muchos cientos murieron, yaciendo en las zanjas o viviendo como salvajes. (Grabado atribuido a Wenceslaus Hollar, The Teares of Ireland, 1642)


La suerte del rey Carlos estaba echada: Al negarse a pedir una súplica ante la Corte penal, alegando que sólo Dios estaba por encima de su autoridad, fue condenado a muerte. El rey Carlos fue decapitado en frente del "Banqueting House" en el Palacio de Whitehall. Bisaccioni relata sus últimos momentos:

"(...) la mañana pues referida [30 de enero, 1649], llegando a S. Jacobo [Palacio de St. James], donde estaba preso, un Regimiento de Infantería, entraron algunos Gentilhombres, y el Coronel Tomlinson [Matthew Tomlinson], que le tenía en custodia, y le dijeron era hora de ir a la sentencia. (...) y púsose en ala su acostumbrada compañía de guardia de Archeros [¿"Yeomen of the Guard" o los Alabarderos de la Guardia?], que descubiertos le iban haciendo espaldas, no para defenderle ya, sino para acompañarle. No iba ninguno sin lágrimas, viéndose obligados a acompañar vivo a la muerte al mismo Señor, que tantas veces habian defendido de ella; (...) Marchaban las compañías del Regimiento tendidas las banderas, al son de las cajas [tambores], como si entraran de triunfo (...) Llegó a su Palacio [de Whitehall], y entró en su Oratorio, donde se hincó de rodillas a rezar (...) le preguntaron, si queria ir a comer, y respondió; que bastaba un bizcocho, y un poco de clarete de Francia, (...) Desembarazóse presto, y entró en el cadalso todo cubierto de luto. Estaba hecho con arte tan lejos del pueblo, que ninguno pudiese oírle, (...) Pusiéronsele delante dos verdugos cubiertas las caras; y hay quien vanamente dice, eran algunos principales Coroneles, por si acaso sucedia algún accidente, (...) Fuera del cadalso, como por magnífico aparato, estaban muchas tropas de caballería asegurando, que ninguno se arrimase. (...) Hincóse de rodillas delante del cepo; (...) y dichas algunas breves, y secretas oraciones alzó la mano; y el impío ejecutor cortó en un golpe la Regia cerviz."


Pintura que representa la ejecución del rey Carlos I de Inglaterra. Más preciso que el grabado del inicio, en el aparecen representados los dos verdugos con el rostro tapado que se menciona en la relación de Bisaccioni. Asimismo se muestra la guardia de alabarderos que acompañó al Rey, rodeando el cadalso; así como las tropas de caballería, que impiden que el pueblo se arrime, y que también se menta en la relación de Bisaccioni. A la izquierda de la composición se añade retratada la figura del rey Carlos. (Pintura del flamenco Gonzales Coques)


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NOTA1: De manera no oficial España sí participó en la rebelión irlandesa: En abril de 1642, varios nobles irlandeses de Munster enviaron una carta a Felipe IV solicitando armas y la licencia de algunos oficiales mercenarios irlandeses al servicio de los ejércitos reales españoles. Así en julio y en septiembre desembarcaron en los puertos de Donegal y Wexford, respectivamente, cerca de 1.000 soldados irlandeses veteranos que habían servido en el Ejército hispánico de Flandes o en otros ejércitos. (Ver NOTA2 de la entrada anterior)
Otro veterano del Ejército hispánico de Flandes, el capitán Garret Barry, fue nombrado general del Ejército confederado irlandés de Munster.
También una delegación irlandesa llegó a Zaragoza para pedir al Rey de España armas y dinero. Felipe IV aceptó, pero las armas y municiones se trasladarían a Irlanda en barcos particulares, y los irlandeses deberían negociar directamente con los asentistas en los puertos españoles.

NOTA2: Desde 1645, Matthew Tomlinson ostentó el rango de Mayor en el regimiento de caballería de sir Robert Pye, al que sucedió en el mando en 1647. En 1648, Tomlinson y su regimiento tuvieron a su cargo la custodia de Carlos I, hasta el día de su ejecución.

martes, 23 de enero de 2018

La batalla de Edgehill (1642)


Las tensiones entre el rey Carlos I de Inglaterra y el Parlamento inglés originaron las guerras civiles británicas (1639-1651): que engloban una serie de conflictos militares que ensangrentaron los campos de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

La necesidad de dinero del Rey de Inglaterra con el que sufragar la Monarquía y una serie de aventuras militares en el continente, y las reticencias y condiciones que el Parlamento imponía al dárselo, fueron la causa de la creciente tensión entre el Rey y el Parlamento.
Por otra parte el gobierno de Carlos I de Inglaterra fue impopular debido a una serie de fracasos militares costeados con ese dinero: la expedición de Mansfeld al continente (1624); la del vizconde de Wimbledon a Cádiz (1625); y las expediciónes de la Isla de Ré (1627) y de La Rochelle (1628), en apoyo de los hugonotes franceses.
De 1629 a 1639, Carlos I de Inglaterra gobernó de manera absoluta, sin mantener ninguna aventura bélica, y sin convocar el Parlamento.
Pero la guerra con el "Covenant" escocés (1639-1640) dejó a la Monarquía inglesa en situación de bancarrota, obligando de nuevo a Carlos I a convocar el Parlamento para pedir dinero. En este contexto, en 1641 estalla la rebelión irlandesa contra los colonos ingleses y escoceses (o "New English"), provocando matanzas en todos los asentamientos de colonos en Irlanda, especialmente en el Ulster.
Este hecho originó nuevas tensiones entre el Rey y el Parlamento, el cual sospechaba que la rebelión de los irlandeses había sido auspiciada por el propio Rey. El levantamiento irlandés derivaría en la llamada Guerra de la Confederación de Kilkenny (1641-1652).

Grabado que muestra la matanza de colonos ingleses y escoceses en Portadown, durante la rebelión irlandesa de 1641. El texto señala como fueron conducidos hombres, mujeres y niños al puente de la localidad, y lanzados al río; quienes no quedaron ahogados fueron rematados con garrotes y disparos de mosquete. (Grabado atribuido a Wenceslaus Hollar, The Teares of Ireland, 1642)


En 1642, la situación entre Carlos I de Inglaterra y el Parlamento era insostenible. El Rey de Inglaterra decide huir de Londres e instaló la corte en York. Tras esto, tanto el Rey como el Parlamento comenzaron a reclutar sus ejércitos, la guerra ya era inevitable.
En septiembre, una primera escaramuza tomó lugar en el puente de Powick, donde la caballería realista del Príncipe Ruperto venció a la caballería parlamentaria, al mando de Nathaniel Fiennes. Un mes después el ejército realista de Carlos I se dirigió hacia Londres. En Edgehill, cerca de Banbury, ambos ejércitos se enfrentaron. Los ejércitos se desplegaron según la costumbre de la época: 2 o más líneas de infantería con una reserva, y la caballería protegiendo los flancos. Tras una batalla de resultado indeciso, el ejército parlamentario, al mando del conde de Essex, abandonó el campo de batalla al amparo de la noche, dejando al rey Carlos dueño del campo y con la victoria al día siguiente.
Tras la batalla, Banbury y Abingdon se entregaron al rey Carlos. La marcha hacia Londres continuó: el Príncipe Ruperto tomó por asalto y saqueó Brentford; pero, tras un pequeño combate en Turnham Green, el Rey de Inglaterra decidió no proseguir hacia Londres y se retiró a Oxford. Al no poder Carlos I tomar Londres, la guerra civil inglesa se alargaría durante los siguientes años, concluyendo con un trágico final para él, al ser condenado a morir decapitado en 1649.

Grabado de escuela inglesa que representa la batalla de Edgehill, perteneciente a un boletín de noticias contemporáneo del Parlamento. El texto, claramente inclinado hacia el bando parlamentario, dice que en la batalla 16 cañones dispararon contra 80 soldados de la guardia del conde de Essex, y ninguno resultó herido, rompiendo después a 1.000 soldados del Rey. 4 regimientos parlamentarios y 16 unidades de caballería huyeron, entonces quedaron 6.000 parlamentarios contra 18.000 realistas; aun así tomaron el estandarte real, partiendo la cabeza al portaestandarte del Rey, sir Edmund Verney, y mataron al General de campo Lord Lindsey. El texto omite que el estandarte real fue recapturado en la misma batalla.   


Una relación contemporánea, que reúne noticias ocurridas en diversas partes de Europa en 1642, nos lega un relato detallado de la batalla de Edgehill. Llama la atención el uso por el autor de la palabra "Tercio" para referirse a los distintos regimientos o escuadrones ingleses. La relación nos dice:

 "Llegaron las cosas del Rey de Inglaterra, y el Parlamento de Londres a tanto rompimiento, que salieron en campaña con sus ejércitos, y a dos del mes de Diciembre, hallándose muy cerca los ejércitos del Rey y del Parlamento, y Conde de Eses [Robert Devereux, conde de Essex] su General, comenzó a jugar la artillería gruesa, y estaba asestada tan bien, que dio en el cuartel de su Magestad y bien cerca de su persona (...) con que el Príncipe Roberto Palatino [Príncipe Ruperto del Palatinado] apresuró dar principio a la batalla, haciendo semblante de querer acometer a la vanguardia del enemigo [parlamentario], que no la esperaba tan presto, con que la puso en desorden, matando muchos, y poniendo en huida los demás. Visto esto por el Regimiento de caballería de Juan Biron [Sir John Byron], el cual con el Tercio de infantería, que gobernaba el Conde Linces [Robert Bertie, conde de Lindsey], Lugarteniente de General de su Magestad, que asistió a la guarda del Rey, incorporándole consigo, dejó su puesto, y cargó sobre los derrotados (...) el Coronel Handem [¿John Hampden?], con gente escogida de la del Tercio del Parlamento, y con cien caballos Irlandeses acometió a la gente del Tercio que tenía del Conde Linces, y la puso en huida: pero el Rey con la espada en la mano los detuvo, (...) Diose luego aviso al Príncipe Roberto del peligro en que el Rey se hallaba, y acudiendo luego deshizo todo el Tercio de Handem. Antes que llegase el Príncipe, fue preso y herido el Conde de Lincens, de que murió, y se llevaron el estandarte Real: pero don Juan Smit [capitán John Smith] caballero Católico lo cobró bizarro, (...) quitando la vida a muchos dellos. Y habiéndole presentado al Rey, debajo del mismo estandarte le armó caballero su Magestad, y le encargó la guarda del mismo estandarte. Prosiguiose el combate hasta la noche, que derrotado todo el ejército del Parlamento se puso en huida, y en su seguimiento hizo gran matanza la caballería del Rey: pero con el beneficio de la noche fueron menos los muertos. Quedaron muertos sobre la Plaza de tres a cuatro mil infantes, y entre ellos personas de calidad [de la nobleza], y mil y ochocientos de la caballería. El General, que era el Conde de Esses, procuró escaparse, fue seguido de algunas tropas de caballos ocho millas hasta las puertas de Wauich [Warwick], donde se metió, y le tomaron su carroza, (...) Ganose toda la artillería, en que había nueve piezas gruesas, y dellas se clavaron [inutilizaron] las mayores, por escusar el embarazo de conducirlas. Tomose todo el bagage [equipamiento e impedimenta del ejército] y municiones, y treinta banderas, treinta y seis cornetas [banderas de la caballería] que llevó consigo su Magestad a Oxonia [Oxford]. (...) Luego que descansó la gente marchó el Rey a Bamberi [Banbury], que contribuyó, por escusar el pillage que temía [la ciudad pagó un rescate para evitar el saqueo]. (...) Los de Abington [Abingdon], que son Puritanos [movimiento extremista del protestantismo], vinieron luego a hacer su composición, si bien (...) la gente del Príncipe Roberto saqueó las casas de las cabezas redondas [roundheads], que así llaman a los Puritanos, porque tienen cortado el cabello. (...)"


Detalle de un grabado que muestra el mapa de Inglaterra, Escocia e Irlanda al comienzo de la guerra civil inglesa y de la guerra confederada irlandesa. La superficie de ambas islas está atestada de ejércitos en movimiento, enfrentamientos y combates. (Grabado de Wenceslaus Hollar)  


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NOTA1: Este trasfondo de levantamientos en contra de la autoridad monárquica también se dieron en ese mismo tiempo en otros países europeos. El Sacro Imperio Germánico llevaba más de dos décadas de guerra civil, convertida en una auténtica guerra europea, en la llamada Guerra de los treinta años. 
En la Monarquía Española, este mismo conflicto europeo origina la sublevación de Cataluña contra la autoridad real: los abusos de los soldados acantonados en el Principado contra la población civil, y las aportaciones en dinero y hombres que el Principado de Cataluña tuvo que dar para la campaña pirenaica contra los franceses de 1639, originan, entre otras causas, la rebelión de los catalanes en 1640, que rápidamente es alimentada con hombres y dinero desde Francia. El conflicto se alargará durante 12 años de cruel guerra. Pocos meses después Portugal se subleva contra la autoridad de Madrid, estando el aumento de los impuestos para sufragar las guerras, y las reclutas para la Guerra de Cataluña, entre sus causas. Holandeses, primero, y franceses e ingleses, después, apoyarán con hombres y dinero la sublevación, que llevará a la independencia de Portugal tras una guerra de más de dos décadas.
Un año después se abortaba la conspiración del duque de Medina-Sidonia para sublevar Andalucía. Más adelante también se abortan las conspiraciones secesionistas en Aragón y Navarra.
En 1647, Nápoles y Sicilia se levantan contra la Monarquía española, de nuevo con el apoyo francés. Siendo necesario enviar tropas reales a sofocar el levantamiento secesionista.
En todos los casos las causas son la mismas: malestar por las guerras de la Monarquía española, que provocaban el aumento de la presión fiscal para financiarlas, y el aumento de las reclutas de soldados en territorios ya agotados demográficamente -tras contínuos años de guerra-, o donde los fueros regionales no lo permitían.

La intervención de Francia en la Guerra de los treinta años también provocó varios levantamientos campesinos contra su política: En 1635, la presión fiscal y el aumento de los impuestos para soportar la guerra provocaron levantamientos en Burdeos y Agen, que hubieron de ser sofocados con tropas reales.
Las mismas causas provocan el levantamiento de los "Croquants" en Angulema (1636) y en Perigord (1637), provocando una pequeña guerra campesina que tuvo que ser sofocada por tropas al mando del duque de La Valette. En 1643, otra vez se levantan en Rouergue los "Croquants", contra los impuestos del Cardenal Mazarino.
En 1639, se levantan contra los impuestos los "Va-nu-pieds" en Normandía. La represión de la revuelta corrió a cargo de las tropas reales, al mando del coronel Gassion.
En 1641, el desencanto de algunos nobles franceses -el duque de Bouillon y el conde de Soissons- con el Cardenal Richelieu, y por la política de guerra con España, les  llevó a conspirar con el Gobierno español de Bruselas. Bruselas envió dinero para que los nobles rebeldes organizaran un ejército en Sedán, además se les enviaría un ejército auxiliar hispano-imperial que colaboraría con el ejército rebelde.
Enterado del complot, Richelieu envió un ejército real francés a Sedán, al mando del duque de Châtillon. Ambos ejércitos se enfrentaron en La Marfée: Châtillon fue derrotado, pero el conde de Soissons murió en la batalla, perdiéndose el impulso de la rebelión y la oportunidad de España de retirar a Richelieu del poder o encender una guerra civil en Francia que quitara presión a los Países Bajos españoles.
En 1642, se aborta la conspiración del marqués de Cinq-Mars, que con el apoyo de España, y junto a Gastón de Orleans, pretendía acabar con Richelieu y firmar la paz con España. Cinq-Mars fue ejecutado.
En 1643, se producen levantamientos en Francia contra los impuestos de Mazarino. Se producen ataques contra los recaudadores de impuestos y contra tropas reales.
En 1645, la muerte producida en una rencilla entre un soldado y un anciano, hace que se levante la ciudad de Montpellier.
De nuevo la presión fiscal para hacer frente a los compromisos militares de Francia en la Guerra de los treinta años, y la duración de las guerras en el exterior, hacen que el gobierno del Cardenal Mazarino sea impopular. En 1648, todo ello provoca los movimientos de sublevación del Parlamento y de parte de la nobleza contra la autoridad real, conocidos como "La Fronda". "La Fronda" llevará a Francia a una época de inestabilidad y de guerra civil que durará 5 años.

NOTA2: Al estallar las tensiones entre el Rey de Inglaterra y el "Covenant" escocés, muchos de los mercenarios escoceses que luchaban en el continente al servicio de Suecia, en el transcurso de la guerra de los treinta años, retornaron a Escocia entre los años 1638 y 1640, para luchar por el "Covenant". Este incremento de profesionales militares, que conformaron el núcleo del ejército que levantó el "Covenant" escocés, hizo que éste fuera superior al ejército inglés, formado mayoritariamente de milicias.

Al comenzar la guerra civil inglesa en 1642, ambos bandos convocaron a los mercenarios británicos que luchaban en el continente. Los oficiales británicos que habían adquirido experiencia militar en el continente, luchando en el ejército holandés o en los ejércitos de la guerra de los 30 años en Alemania, fueron muy valorados tanto para el Rey como para el Parlamento.
Muchos de ellos acudieron a la llamada para combatir en las Islas británicas. Por ejemplo, en agosto de 1642, el Príncipe Ruperto y su hermano Mauricio llegaron a Inglaterra para luchar por el rey Carlos, acompañados por un grupo de oficiales y soldados ingleses y escoceses, veteranos de las guerras europeas.
También del Ejército hispánico de Flandes algunos oficiales mercenarios británicos retornaron para combatir en las IslasAsí, en 1644, Henry Gage -maestre de campo del tercio inglés al servicio de España en los Países Bajos- acudió a Inglaterra ante la llamada del rey Carlos, ofreciéndole sus servicios en Oxford. Al año siguiente encontró la muerte combatiendo en el puente de Culham, cerca de Abingdon. 
Además, tras llegar al Ejército de Flandes las noticias de la rebelión irlandesa contra Inglaterra (1641) y la subsiguiente guerra en Irlanda, Thomas Preston y Owen Roe O'Neill -ambos maestres de campo de sendos tercios irlandeses al servicio de España en Flandes- abandonaron sus cargos en 1642 y regresaron a Irlanda para entrar al servicio de la Confederación irlandesa de Kilkenny. Junto a ellos vinieron varios oficiales y soldados irlandeses veteranos de Flandes, además de armas y municiones. Preston quedó al cargo del Ejército confederado irlandés de Leinster, mientras que O'Neill quedó al cargo del Ejército del Ulster.

NOTA3: El coronel John Hampden, quien aparece mencionado en la relación de la batalla, se unió con su regimiento al ejército parlamentario al anochecer, cuando la batalla ya había terminado, por tanto no tomó parte activa en la misma.
 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Estandarte capturado a los españoles en la batalla de Turnhout


El Museo del Ejército de los Países Bajos (Nederlands Legermuseum), localizado anteriormente en Delft, y trasladado en la actualidad a Soesterberg, posee un estandarte de caballería presumiblemente español.

Estandarte de caballería hispánico de los siglos XVI-XVII, posiblemente capturado en la batalla de Turnhout (1597). (Fuente: Nederlands Legermuseum de Delft / Nationaal Militair Museum de Soesterberg)


El estandarte tradicionalmente ha sido atribuido a una de las 38 banderas capturadas a los hispánicos por Mauricio de Nassau en la batalla de Turnhout (1597) y que posteriormente acabarían colgadas en el Salón de armas de La Haya. Particularmente se le asignó como el estandarte personal del capitán Mondragón, cuya enseña se reportó entre las capturadas en la batalla.

Señala su pérdida don Carlos Coloma, cronista y soldado de la Guerra de Flandes, quien ese mismo año de 1597 fue nombrado maestre de campo del Tercio "viejo" de los españoles:

"Perdiéronse 37. banderas, y el estandarte del Capitán Alonso de Mondragon;"

Por su parte, Juan Roco de Campofrío, Vicario general del Ejército de Flandes, señalaba que nunca antes había ocurrido la pérdida de tantas banderas, en el transcurso de la Guerra de Flandes:

"Lo que más se sintió fue la pérdida de 38 banderas por la reputación (...) que según afirmaron todos los soldados viejos nunca había sucedido a banderas del Rey nuestro señor, ni a mucho menos número."

En el grabado de la batalla de Turnhout, realizado por la familia Hogenberg, se muestra un carro de triunfo cargado con las banderas capturadas que es conducido hacia Breda, sobresaliendo sobre las demás banderas de infantería el estandarte del capitán Mondragón.


También en otro grabado de la batalla de Turnhout, obra de Bartholomeus Willemsz Dolendo, se puede apreciar el momento en que es derribado el portaestandarte del capitán Mondragón por la caballería neerlandesa.



Alonso de Mondragón estaba al mando de una compañía de lanceros a caballo, y participó en la batalla de Turnhout junto a varias unidades más de caballería española.
Alonso era sobrino y yerno del famoso militar vallisoletano Cristóbal de Mondragón, natural de Medina del Campo pero de ascendencia vasca, que fue gobernador del castillo de Gante y de Amberes, coronel de un regimiento valón y maestre de campo de un tercio español durante la Guerra de los ochenta años, de la que tomó parte desde el comienzo mismo del conflicto.
La caballería probó mal en Turnhout, retirándose a la salvaguarda de un bosque cercano, tras mantener un breve combate con la caballería enemiga. Prueba de esta actuación es que sólo una enseña de caballería, el estandarte de Mondragón, fue capturada, siendo las restantes mayormente pertenecientes a la infantería italiana y valona, ya que los mercenarios alemanes también abandonaron el campo de batalla en los primeros compases del combate.


El estandarte anteriormente conservado en el Museo de Delft está hecho de tela de damasco de color rojo bermellón. En una de sus caras tiene un águila bicéfala negra, siendo dorada una de sus cabezas. El águila lleva en su centro un escudo, dividido en 3 franjas horizontales con los colores en orden rojo-negro-rojo, si bien la franja del medio pudiera haber sido de color blanco (siendo así los colores de Austria). El águila está coronada, y porta en sus garras una espada y un cetro. En la otra cara el estandarte tiene una cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña, de color "oro". Y en ambos lados tiene un borde dorado.
Aunque el escudo que porta el águila no se corresponde con la heráldica de la familia Mondragón, no siendo la insignia su estandarte personal, sí pudiera corresponder al de la unidad que mandaba. También podría tratarse de algún estandarte hispánico capturado por los holandeses en otro momento.

Si bien en los grabados y las representaciones pictóricas de los siglos XVI y XVII los estandartes hispanos de caballería son representados principalmente con la cruz de San Andrés, o con motivos religiosos y heráldicos, en una pintura anónima flamenca atribuida a Snayers, del sitio de Aquisgrán por las tropas de Espínola (1614), los estandartes de caballería hispánica portan el águila bicéfala como divisa.



El historiador y teólogo flamenco Guillaume Baudart, en su "Les Guerres de Nassau" (1616), menciona que fueron capturadas en total 40 banderas a los hispánicos (38 de infantería, el estandarte de Mondragón y una pequeña bandera perteneciente al convoy de provisiones):

"(...) & puis trente huit Drappeaux, la Cornette de Don Alonso de Mondragon, & une banderolle des Vivandiers [vivanderos, civiles que seguían al ejército para vender provisiones a los soldados],"

Las cuales reporta que fueron depositadas en el Salón de armas del Palacio de La Haya:

"(...) qu'encores en voit pendus a la grand Sale du Palais de la Haye,"

Así en el cuadro de "La asamblea de Binnenhof", realizado por Dirck van Delen en 1651, que representa la reunión ese mismo año del Parlamento holandés en La Haya, se muestra las banderas capturadas a los españoles durante la Guerra de los ochenta años, que tapizaban las paredes del Salón de armas de la sede del Parlamento.
Varias de las insignias hispánicas pintadas tienen la apariencia de ser estandartes de caballería, y algunas muestran el mismo diseño que el estandarte que se guardaba en el Legermuseum de Delft.


Un conjunto de estandartes de color azul, posiblemente capturados en la primera batalla de las Dunas (1600), se muestran con el águila bicéfala sobrepuesta en este caso a la cruz de Borgoña o de San Andrés.




Estandarte de caballería hispánico de los siglos XVI-XVII, posiblemente capturado en la batalla de Turnhout (1597): Colores especulativos.




Reverso de estandarte de caballería hispánico de los siglos XVI-XVII, posiblemente capturado en la batalla de Turnhout (1597): Diseño y colores especulativos.