domingo, 5 de noviembre de 2017

El Ejército hispánico que intentó socorrer Amiens, en 1597


La campaña de 1596 en los Países Bajos había finalizado con un balance positivo para la Monarquía hispánica: Se tomaron Calais y Ardres a los franceses, y se conquistó Hulst a las Provincias Unidas. Sin embargo, La Fère no pudo ser socorrida y hubo de rendirse al Rey de Francia.

Tras la campaña, un grupo de unidades del Ejército de Flandes, compuesto de italianos, valones y de mercenarios alemanes, al mando del borgoñón Conde de Varax, fue alojado en Turnhout, en la frontera con las Provincias Unidas.
En enero de 1597, Mauricio de Nassau, general de las Provincias Unidas, reunió un ejército para atacarlos. El conde de Varax trató de retirarse hacia Herentals, pero de camino fue emboscado y derrotado, perdiendo la vida en combate. El tercio italiano de Trevico fue destrozado en la batalla. Como cuenta el Vicario general del Ejército de Flandes, Juan Roco de Campofrío, a los italianos no se les dio cuartel:

"(...) porque los rebeldes [holandeses] iban diciendo <<Salva Valón>>, y a los Italianos, aunque se rendían, los mataban, o llevaban presos."

Detalle de un grabado de la batalla de Turnhout. En primer plano se muestra el tercio "Neapolitane" de Trevico, deshaciéndose y con soldados huyendo. Arriba se muestra el regimiento alemán ("die Teutschen") de Sulz, retirándose en orden y sin apenas combatir. En la esquina inferior izquierda, la caballería española en retirada. Decir que el combate mostrado en detalle en la cabecera de este blog, perteneciente a una pintura de Pieter Snayers, probablemente esté representando esta misma batalla. (Grabado, manufactura de la familia Hogenberg)


También en los primeros meses de 1597, el zamorano Hernán Tello Portocarrero, gobernador de Doullens, informó al archiduque Alberto de las relajadas medidas de vigilancia de la guarnición francesa de Amiens, y que la ciudad podía ser tomada por sorpresa.
El Archiduque accedió a la empresa, y a comienzos de marzo, cerca de Amiens, se concentraron 3.000 soldados -entresacados de las guarniciones próximas y de varias unidades españolas, valonas y alemanas del Ejército de Flandes-, al mando de Hernán Tello: Varios soldados hispánicos, disfrazados de villanos que transportaban un carro de heno, se apoderaron del cuerpo de guardia de uno de los portones de la muralla. Tras lo cual, el resto de los soldados, que estaban emboscados en los contornos de la puerta, entraron en la ciudad y, tras un breve combate, se apoderaron de ella, saqueándola durante un día.

A finales de marzo, un intento de los franceses de tomar Arras por sorpresa fracasó, retirándose tras perder cerca de 100 hombres combatiendo en los arrabales de la ciudad. Ese mismo mes los franceses, al mando del mariscal de Biron, iniciaron el bloqueo de Amiens, comenzando las obras de asedio, y acudiendo posteriormente en persona el propio Rey de Francia.
Mientras, el archiduque Alberto hacía los preparativos para la nueva campaña: se esperaba la venida de 4.000 soldados italianos al mando de Alfonso Dávalos, así como de alguna nueva unidad de alemanes; además, se hacían levas (o reclutas) para alistar de nuevo los regimientos alemanes y valones más deshechos de la campaña anterior.

El sitio de la ciudad de Amiens fue duro y sangriento: al bombardeo de la ciudad y aproximación de las trincheras de asedio, los defensores respondían con salidas contra las obras exteriores y los campamentos del enemigo.
También, a medida que las trincheras se aproximaron al foso, se efectuaron minas y trabajos de contramina donde se desarrollaron muchos de los combates.
En abril, se envió de noche un pequeño socorro de caballería: Los 300 jinetes, al mando de Juan de Guzmán, fueron descubiertos cerca del foso, y sólo pudieron entrar en la ciudad tras hacer la guarnición de Amiens una salida contra los franceses, que costó bajas en ambos bandos.

A finales de agosto, el Archiduque concentró en Douai un ejército de operaciones con la intención de socorrer Amiens. Desde allí se envió un contingente de 500 jinetes, al mando de Juan de Contreras Gamarra, Comisario general de la caballería, con el objetivo de reconocer las posiciones francesas y ver por donde realizar mejor el socorro. Sin embargo, descubiertos por la caballería francesa, al mando del propio Enrique IV de Francia, fueron desbaratados y perseguidos por los franceses, que mataron o cogieron prisionero a parte del contingente hispano.

A primeros de septiembre, Hernán Tello murió de un balazo, mientras inspeccionaba las fortificaciones. El marqués de Montenegro se hizo cargo de la defensa de la ciudad, en espera de la llegada del socorro.
En estas fechas el Archiduque había salido de Douai, dirigiéndose hacia Arras, y de allí se acercó a las posiciones francesas que sitiaban Amiens, concurriendo ya en algunas escaramuzas entre ambas caballerías de los contendientes.
A mediados de septiembre, tras una gruesa escaramuza con la caballería francesa -que se retiró- el ejército de socorro avanzó contra la línea fortificada francesa, pero fue frenado por la artillería gala. El Archiduque no se atrevió a avanzar, y tras arduas deliberaciones con sus mandos y consejeros, bajo el fuego enemigo, se acordó abandonar a los sitiados.
Al amanecer del día siguiente comenzó la retirada, y al darse cuenta los franceses, el rey Enrique IV sacó tropas con artillería de campaña para que escaramuzasen y batiesen al enemigo. El Archiduque llegó a la abadía de Berteaucourt, donde paró a descansar. Se habían perdido cerca de 1.000 hombres, entre muertos y heridos.
El 23 de septiembre llegaba a Arras, tras haber descansado varios días cerca de Doullens. Dos días después, tras un sitio de 6 meses, el marqués de Montenegro capitulaba y la guarnición hispánica abandonó la ciudad con todos los honores.


La pérdida de plazas por la ofensiva desatada este año por Mauricio de Nassau -conquistas de Rheinberg, Meurs (Murs), Grol (Groenlo o Groenló), Oldenzaal y Lingen- aprovechando la prioridad del Ejército de Flandes por el frente francés, unido al incremento de los motines en el ejército hispánico -guarniciones de Chatelet, Calais, Cambrai (1597); Ardres y Doullens (1598)-, al no abonarse sus pagas, debido a la bancarrota declarada por España a finales de 1596, obligó en parte a Felipe II a buscar la paz con Francia. Influyó también la situación de crisis económica y demográfica que vivía la Corona de Castilla, así como el deseo del Rey de España, ya cerca de la muerte, de dejar un gobierno pacífico a su heredero.
Así, en mayo de 1598 se firmó la Paz de Vervins, un tratado favorable a los intereses de Francia, ya que todas las plazas ocupadas por los españoles tuvieron que ser evacuadas: Calais, Ardres, Doullens, La Chapelle y Chatelet, en Picardía, y Blavet, en Bretaña. Sólo Cambrai (o Cambray) se retuvo en poder de los españoles. Además se reconocía a Enrique IV como el legítimo rey de Francia.


Juan Roco de Campofrío, que fue testigo de la operación para liberar Amiens, recoge la muestra que se tomó en Douai al ejército hispánico de socorro, así como el alto mando que lo regía:

"(...) porque el ejército que su Alteza [el archiduque Alberto de Austria] llevaba, era según la común opinión y muestra que se tomó en un casar cerca de Duay [Douai] de veinte y seis mil hombres de todas Naciones. Infantería española 336 oficiales, 3004 soldados. Infantería italiana oficiales 94, soldados 1563. Irlandeses, oficiales 24, soldados 1525. Alemanes, oficiales 549, soldados 7426. Valones, oficiales 431, soldados 6725, de manera que suma la infantería 21.712. Caballería 4.797, repartidas en compañías de lanzas, corazas, arcabuceros de a caballo, de guardas y bandas del País [Bandas de ordenanza, integrada por la nobleza de Flandes], que todo suma 26.509 personas. Si bien los más juzgábamos que esta suma no era cierta, y que eran pocos más de 20.000 hombres de guerra los que llevaba el ejército, y por capitán general de la caballería Don Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón, mayordomo mayor de su Alteza y por Maestre de campo general el Conde de Mansfelt, y por General de la caballería de las bandas y guardias de los estados el Conde de Sola [Solre], caballerizo mayor de su Alteza, y por General de la Artillería el Conde de Possú [Bossu] y 17 piezas de artillería cañones y medios cañones, medias culebrinas [artillería de calibre medio] y piezas de campaña."



General: Archiduque Alberto de Austria

Segundo: Conde Pedro-Ernesto de Mansfeld

Efectivos: (26.509 soldados de infantería y caballería "sobre el papel")


   Tercio español de Carlos Coloma
   Tercio español de Don Luis de Velasco, futuro Conde de Salazar
   Tercio español de Luis de Villar

   Regimiento valón de Charles Bonaventure de Longueval, Conde de Bucquoy
   Regimiento valón de Charles de Lalaing, Barón de Achicourt
   Regimiento valón de Claude de La Barlotte
   Regimiento valón de Eustache d'Ognies, señor de Grusson
   Regimiento valón de Jean-Charles de Gavre, Conde de Frezin

   Regimiento borgoñón de Christophe de Rye, Marqués de Varambon

   Tercio italiano de Alfonso Dávalos de Aragón

   Regimiento alemán del Conde Ludovico Biglia
   Regimiento alemán de Rudolf Schlegel
   Regimiento alemán del Conde de Sulz
   Regimiento alemán de Robert de Ligne, Barón de Barbançon

   Regimiento irlandés de William Stanley


Caballería al mando de Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón


  • Bandas de ordenanza de Philippe de Croy, Conde de Solre


Artillería al mando de Pieter de Henin-Liètard, Conde de Bossu


Cuadro que representa el socorro de Amiens por las tropas del archiduque Alberto. En primer plano se representa el ejército hispánico de socorro aproximándose a las obras de asedio fancesas. A la izquierda se muestra Amiens y las 2 líneas atrincheradas francesas que cercan la ciudad: La de circunvalación, para protegerse de las salidas de la guarnición; y la de contravalación, para protegerse de un ataque desde el exterior, y desde la cual cañonean al ejército de socorro. En la parte inferior se representa la caballería francesa -izquierda-, al mando del propio Rey de Francia, y la caballería hispana -derecha-, iniciando una escaramuza entre ambas. (Pintura anónima flamenca, Monasterio del Escorial)


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NOTA1: Durante las campañas de 1596 y 1597, los veteranos militares Manuel de Vega y Juan de Tejeda actuaron como consejeros militares adjuntos al archiduque Alberto. Don Alonso de Mendoza, que había regentado el mando de uno de los tercios españoles en la campaña de 1596, también colaboró como consejero militar del Archiduque durante el socorro de Amiens.

NOTA2: Roco de Campofrío indica que la muestra arrojaba la cifra de 26.509 soldados "sobre el papel", pero que serían unos 20.000 soldados totales efectivos. También la comparación de las muestras tomadas al ejército de campaña hispánico en 1596 y 1597 refleja un incremento en el número de efectivos "sobre el papel" para el socorro de Amiens:


        1596                                                1597 

   5.253 españoles                            3.340 españoles
   1.173 italianos                               1.657 italianos
   3.669 alemanes                             7.975 alemanes
   522 irlandeses                               1.549 irlandeses
   4.699 valones                                7.156 valones

   Total Inf. 15.316 soldados             Total Inf. 21.677 soldados

   Caballería 2.815 soldados             Caballería 4.797 soldados

Exceptuando los españoles e italianos, todas las demás unidades del ejército de campaña hispánico (valones, alemanes e irlandeses) muestran haber engrosado sus efectivos respecto a la campaña anterior.
Para la campaña de 1597 se realizaron reclutas de valones y alemanes: Así, el regimiento irlandés del coronel Stanley, que el año anterior tan sólo tenía en campaña 522 soldados, parece haber completado sus efectivos con reclutas valones. Roco de Campofrío se refiere a él como un regimiento "de infantería Irlandesa y Valona".
Para esta campaña de 1597 se trajo también un tercio italiano que pudo suplir las bajas italianas en Turnhout, en cambio los españoles no fueron reforzados. Por este motivo las unidades españolas en campaña aparecen reducidas de 5.000 hombres en 1596 a 4.000 en 1597 -3.300 de la muestra para el socorro y 800 que participaron con Hernán Tello en la captura de Amiens-, reflejando el desgaste (20%) al que se vieron sometidas estas unidades de élite del Ejército de Flandes en particular -poco propensas a deshacerse desertando y que formaban la punta de lanza de las ofensivas- durante la campaña de 1596, sobre todo en el sangriento asedio de Hulst.
Durante 1597, el archiduque Alberto no dejó de pedir refuerzos españoles, hallándose "y particularmente sin españoles" con los que reforzar el Ejército de Flandes. En carta fechada a 26 de junio de 1597, el Archiduque comunicaba al Rey, respecto a la llegada del tercio italiano de refuerzo, "pero faltan los españoles, que es el nervio principal de quien se saca todo el servicio"

NOTA3: En carta fechada el 23 de octubre en Arras, un mes después del intento de socorrer Amiens y finalizadas las operaciones en el norte de Francia, el Archiduque comunicaba al Rey una relación de la totalidad del Ejército de Flandes, especificando el coste del mismo: Arrojando "sobre el papel" una cantidad total de 38.000 infantes y más de 7.000 jinetes.

   7.000 españoles

  •    5.000 en los 3 tercios
  •    1.229 en una compañía suelta
  •    1.102 en las guarniciones de los castillos de Amberes, Gante y Cambrai

   3.569 italianos
   16.000 alemanes
   10.000 valones
   1.000 borgoñones

7.213 jinetes, incluidos 1.138 lanceros y 390 arcabuceros montados españoles, siendo el resto italianos y naturales de los Países Bajos.


Al igual que Roco de Campofrío, el Archiduque indica la enorme diferencia de los soldados revistados "sobre el papel" y los que realmente había:

"Aunque en las muestras hay la gente que se apunta en esta relación, al efecto suele faltar mucho del número, y así para tener el que se presupone y conviene que haya, es menester añadir más de quince mil hombres, pues toda la infantería que se puede sacar en campaña de lo que al presente hay no pasa de otros tantos." (Relación del Archiduque al Rey, 23 de octubre de 1597).

La relación del Archiduque muestra el desgaste habido en la campaña para socorrer Amiens. Si al comienzo de la campaña se pudo reunir un ejército de operaciones efectivo de unos 20.000 hombres, al final de ella refleja que sólo puede reunir 15.000. Habiéndose perdirdo unos 5.000 hombres, ya sea por los combates (cerca de 1.000 muertos y heridos), ya sea por enfermedad o incapacitados por otras causas, y el resto por deserción o figurando simplemente como desaparecidos. Es decir, unas bajas del 25%, un desgaste moderado para un ejército en campaña de la época. 
El Archiduque vuelve a incidir en la necesidad de reforzar al Ejército de Flandes para la campaña siguiente, para ello pedia al Rey 6 o 7 mil españoles más, y además otro tercio de italianos que se pudiera reclutar en Nápoles. Así, en 1598 Sancho Martínez de Leiva trajo por mar 4.000 soldados españoles desde Galicia, que fueron distribuidos en los 3 tercios españoles.

domingo, 15 de octubre de 2017

El Ejército hispánico de Flandes en el sitio de Calais, en 1596


En una entrada anterior se hacía referencia a la expedición del archiduque Alberto a Flandes en los últimos meses de 1595. Y como el ejército expedicionario que lo acompañaba quedó reformado en Namur, a primeros de 1596, y sus efectivos pasaron a engrosar las unidades del Ejército de Flandes que estaban más disminuidas. Como cuenta Antonio Carnero, cronista y contador del Ejército de Flandes, tan sólo se salvaron intactas de la reforma 12 compañías de infantería española y 4 de caballería española e italiana.

Así, en 1596, con el Ejército de Flandes ya reforzado, el archiduque Alberto pasaría a la ofensiva tanto contra las Provincias Unidas, como contra Francia, cuyo Rey había declarado la guerra a España el año anterior.
Precisamente fue el conde de Fuentes, que ejerció el gobierno interino de los Países Bajos Españoles, hasta la llegada del Archiduque a Flandes, quien se hizo cargo de las operaciones militares durante la anterior campaña de 1595: capturó Chatelet, que se rindió tras un corto asedio; no pudo socorrer Ham, la cual fue asaltada por los franceses y la guarnición española e italiana degollada; venció a un ejército francés, al mando del señor de Villars, que trataba de socorrer Doullens; tomó al asalto y saqueó Doullens, cuya guarnición fue pasada por las armas en venganza por lo ocurrido en Ham; finalmente, tomó la ciudad de Cambrai, tras más de un mes de asedio.

En marzo de 1596, el Archiduque inició la nueva campaña, fijando como objetivo la plaza de Calais, con el fin de forzar al rey Enrique IV de Francia a levantar el asedio que imponía a La Fère.
A primeros de abril las tropas hispánicas toman posiciones en torno a la ciudad y comienzan el asedio. Tras tomar al asalto la posición conocida como el Burgo, se comenzó a cañonear las casas de la ciudad. El 17 de abril la guarnición francesa abandonó la villa y se retiró a la ciudadela; también se acordaron 6 días de tregua, finalizados los cuales se entregaría la plaza si ésta no era socorrida.
Acabada la tregua, y con la voluntad de los franceses de seguir resistiendo (tras recibir un pequeño socorro enviado desde Boulogne), el día 24 de abril se dio el asalto general a la ciudadela; no se dio cuartel, la fortaleza fue saqueada y la guarnición que la defendía fue degollada.


Juan Roco de Campofrío, que fue Vicario general del Ejército de Flandes y cronista del asedio, recoge la muestra que se tomó al ejército hispánico que sitiaba Calais, efectuada durante la tregua:

 "Porque he visto diversidad de Pareceres sobre el número de las gentes y ejército con que acometió esta Empresa su Alteza [el archiduque Alberto de Austria], quiero poner aquí puntualmente la que fue, conforme a la muestra que se tomó en veintidós de Abril, al tiempo que estaban suspensas las Armas [tregua del 17-23 de abril]:
 El tercio de Infantería Española del Maestre de Campo Don Agustín Mexías tiene diez y seis compañías y en ellas 164 oficiales y 1.316 soldados, que dellos son cosoletes [coseletes, piqueros con coraza] los 418 y mosqueteros los 283 y los demás arcabuceros y algunos entretenidos [oficiales reformados y nobles sin cargo o a la espera de él].
 El tercio de infantería española del Maestre de Campo Don Antonio de Zuñiga tiene ocho compañías y en ellas 87 oficiales y 949 soldados. Destos son cosoletes 297. Mosqueteros 139 y los demás arcabuceros y entretenidos.
 El tercio de infantería Española del Maestre de Campo Don Luis de Velasco tiene 14 Compañías y en ellas 150 oficiales y 1559 soldados. Destos son cosoletes los 448 y mosqueteros 290. Los demás Arcabuceros y Entretenidos.
 El tercio de infantería española del Maestre de Campo Don Alonso de Mendoça tiene 6 compañías y en ellas 74 oficiales y 608 soldados. Destos son cosoletes 287 y mosqueteros 183. Los demás son arcabuceros y entretenidos.
 De los dos castillos y presidios [guarniciones] de Amberes y Gante iban a esta facción [campaña] 346 soldados españoles, de manera que por todos son los soldados españoles: 5.253.
 De la Nación italiana: el tercio de infantería italiana del Marqués de Treviço tiene doce compañías y en ellas oficiales 101 y 1072 soldados, que destos son cosoletes 297. Mosqueteros 258 Los demás son arcabuceros.
 Regimiento de infantería [alemana] alta del Conde Vía tiene 12 compañías y en ella 216 oficiales y 1984 soldados, que destos son cosoletes 1789 y mosqueteros 263. En total italianos 2.200.
 El regimiento de infantería Alemana, del Coronel Theselinge tiene siete compañías y en ellas 126 oficiales y 1343 soldados, que destos son cosoletes 958 y mosqueteros 158 y los demás arcabuceros.
 El Regimiento de infantería Irlandesa y Valona del coronel Stanley tiene cinco compañías y en ellas oficiales 48 y soldados 474, que destos son cosoletes 128, mosqueteros 102. Los demás arcabuceros.
 El Regimiento de Valones de Mos [monsieur] de la Coquela tiene 10 compañías y en ellas 85 oficiales y 1410 soldados, y destos son cosoletes 530 y mosqueteros 253. Los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones del coronel Claudio Labarlota, de nación lorenés, hombre de humilde nacimiento, (...) que siendo barbero de una compañía, vino a ser Coronel de los de mayor nombre, tiene doce compañías y en ellas ochenta y ocho oficiales y 1114 soldados, que destos son cosoletes 204 y mosqueteros 219 y los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones de Mos de Grisón tiene 10 compañías y en ellas ochenta y cinco oficiales y 842 soldados, que destos son cosoletes 184, Mosqueteros 203. Los demás arcabuceros.
 Regimiento de Valones de Mos de Fresin tiene seis compañías y en ellas 56 oficiales y 648 soldados, que destos son cosoletes 121 y Mosqueteros 190 y los demás Arcabuceros.
 De más de los Regimientos dichos servían en el ejército tres compañías sueltas del País de Arctues [Artois], que tenían 29 oficiales y 342 soldados, que destos son cosoletes 57 y los demás arcabuceros.
 De manera que son por todos, oficiales y soldados infantes de todas naciones, que se hallaban en este ejército: quince mil trescientos y diez y seis.
 Caballería. Tenía así mismo 18 compañías de Caballos, las trece de lanzas y cinco de arcabuceros, que todas ellas tenían 172 oficiales y 1270 soldados, que destos eran lanzas 951 y arcabuceros 368.
 Más 9 Compañías de Caballos de las bandas de ordenanzas [caballería pesada, integrada generalmente por la nobleza del país], que tienen 99 oficiales y 1274 soldados, que junto este número con el de la infantería son todos diez y ocho mil ciento y veinte y uno."



General: Archiduque Alberto de Austria

Efectivos: (18.121 soldados, siendo cerca de 3.000 de ellos jinetes)


   Tercio español de Agustín Mejía
   Tercio español de Antonio de Zúñiga
   Tercio español de Don Luis de Velasco, futuro Conde de Salazar
   Tercio español de Don Alonso de Mendoza

   Regimiento valón de Antoine de la Coquelle
   Regimiento valón de Claude de La Barlotte
   Regimiento valón de Eustache d'Ognies, señor de Grusson
   Regimiento valón de Jean-Charles de Gavre, Conde de Frezin

   Tercio italiano de Ferdinando Loffredo, Marqués de Trevico

   Regimiento alemán del Conde Ludovico Biglia
   Regimiento alemán de Johann Tiesseling

   Regimiento irlandés de William Stanley

   Varias compañías sueltas españolas de las guarniciones, y valonas de la provincia de Artois


Caballería al mando de Ambrosio Landriano


Detalle de un tapiz que representa el asalto a los muros de Calais, en 1596. Entre el humo provocado por los disparos de arcabucería francesa, se dibujan las picas y, en primera línea de combate, varios "rodeleros", armados con espada y escudo, que luchan a uno y otro lado de la muralla. (Tapiz flamenco de la serie "Los Triunfos del Archiduque Alberto", Martin Reynbouts)


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NOTA1: Los tercios españoles e italianos reúnen una alta concentración de fuego, siendo por lo general 2/3 la proporción de arcabuceros y mosqueteros presentes en cada tercio, siendo el resto piqueros (coseletes).
La misma proporción de armas de fuego se observa para los regimientos valones e irlandés.
En cambio la proporción es inversa para los 2 regimientos alemanes, en los que se observa una proporción de 2/3 de piqueros por regimiento, siendo el resto arcabuceros y mosqueteros. En todas las unidades de infantería sigue siendo mayor la proporción de arcabuceros que de mosqueteros.

NOTA2: Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles se les arroja de media unos 200 soldados por compañía, en esta muestra la media estaría entre 100 a 150 soldados por compañía. 
A pesar de haber sido completados con los soldados que trajo el archiduque Alberto, el número de compañías y de efectivos por cada tercio de los españoles es muy desigual. Así, si el tercio de Velasco tiene 1.709 soldados totales (14 compañías), el de Mendoza tan sólo arroja 682 efectivos (6 compañías). 
El tercio italiano de Trevico, que también fue reforzado por efectivos italianos que trajo el Archiduque, arroja una media de 100 soldados por compañía. Lo mismo ocurre con el regimiento de irlandeses de Stanley, y con los regimientos valones (exceptuando el regimiento de Coquelle, que tiene una media de 150 soldados por compañía). En cambio los regimientos alemanes, muy nutridos, tienen de media 200 soldados por compañía.

NOTA3: Roco de Campofrío señala que el regimiento de Stanley estaba compuesto por soldados irlandeses y valones. Además por sus palabras se deduce que el regimiento de Biglia pudiera estar formado por soldados alemanes e italianos.

También señalar el desgaste al que estuvieron expuestas algunas unidades del Ejército de Flandes: Así, si el tercio de Zúñiga, en el socorro de París (1590), se componía de 24 compañías; en 1596 tan sólo tenía 8 compañías en campaña. 

sábado, 16 de septiembre de 2017

La Infantería española que acudió al socorro de Malta, en 1565


Tras la pérdida de Rodas, tomada por los turcos en 1522, el emperador Carlos V cedió a los Caballeros de la Orden de San Juan la ciudad libia de Trípoli y la isla de Malta (1530). Desde entonces fueron conocidos como Caballeros de la Orden de Malta.
Aunque Trípoli fue tomada por los turcos en 1551, durante este tiempo Malta se convirtió en un centro de actividades corsarias en el Mediterráneo contra los turcos, despertando la ira del sultán Solimán, que inició los preparativos para conquistar el enclave corsario.

En mayo de 1565, los turcos desembarcaron en la isla de Malta y la ocuparon fácilmente. Los Caballeros de Malta quedaron refugiados en Mdina (la ciudad antigua y poco defendida por sus antiguas murallas), el pequeño fuerte de San Telmo, el campo fortificado del Burgo y las grandes fortalezas de San Miguel y San Angel. El gran maestre, Jean de La Valette, se aprestó a resistir en todas estas fortificaciones, en espera del socorro de las potencias cristianas europeas.

Los turcos, al mando de Mustafá Bajá, sitiaron el fuerte de San Telmo el 24 de mayo; el cual, tras una enconada resistencia, cayó un mes después. Los pocos defensores que quedaban murieron en el asalto final, o fueron ejecutados por los turcos.
A finales de junio, poco después de la caída de San Telmo, don Juan de Cardona, general de las galeras españolas de Sicilia, desembarcó un pequeño contingente de 600 soldados españoles e italianos, que reforzaron la guarnición de Malta.
Después los turcos atacaron por tierra y mar la fortaleza de San Miguel. Las plazas de San Miguel y el Burgo estuvieron a punto de ceder el 7 de agosto, tras un asalto general. La intervención en persona del gran maestre y de la caballería de Mdina, la cual se lanzó sobre el campamento otomano y desbarató la retaguardia turca, hicieron que el asalto se abortase.
A primeros de septiembre, las bajas del ejército otomano eran enormes, causadas por los repetidos asaltos y por la epidemia que se había extendido por el campamento.

Mientras en Messina se fue concentrando una enorme flota para socorrer Malta. A finales de agosto, García de Toledo, general de la flota de socorro, zarpó de Sicilia rumbo a Malta. Pero la salida fue abortada a la altura de la isla de Gozzo, debido a las inclemencias del tiempo.
Finalmente, el 6 de septiembre la flota zarpó de nuevo, y -en la madrugada del día 7- García de Toledo desembarcaba las tropas del socorro y se retira a Sicilia.
Los turcos, que ya habían empezado a retirarse y a embarcar a sus tropas, lanzan un ataque contra las tropas del socorro, pero son rechazados y perseguidos hasta las galeras de Pialí Bajá, general de la armada otomana, el cual ordena zarpar y abandonar Malta.


La "Colección de documentos inéditos para la Historia de España" contiene una relación de la muestra tomada a la infantería española en los diferentes puertos y poblaciones de Sicilia, donde estaban acantonados (Siracusa, Lentina y Catania), el 10 de agosto de 1565:










Los capitanes del tercio de Nápoles no vienen enumerados; pero a buen seguro, en estas 19 compañías, están incluidas las 6 que de este tercio tomaron parte en la conquista a los turcos del Peñón de Vélez de la Gomera, el año anterior. Baltasar de Collazos, soldado y cronista de la toma a los turcos del Peñón, enumera las compañías del tercio de Nápoles que tomaron parte en la expedición:

"Eran estos soldados seis compañías del tercio de Nápoles y dos de las que vinieron en las galeras de los príncipes, cuyos capitanes eran debajo de la conducta de [Pedro Díez] Carrillo de Quesada, maestre de campo de aquel tercio de Nápoles: don Francisco Çapata, don Hernando de Sahavedra, don Diego Henrríquez Tejeda, don Estevan de Quesada, don Pero Gonçález de Mendoça y Bartholomé de Miranda;"

También en la documentación del sitio de Malta se nombra al capitán Francisco Montesdoca y al capitán Eraso, ambos pertenecientes al tercio de Nápoles.


Estos tres tercios, junto con el tercio de Sicilia, posteriormente serán enviados a los Países Bajos con el duque de Alba, al iniciarse los conflictos que desembocarán en la llamada Guerra de los ochenta años (1568-1648). La mayoría de los capitanes que los forman también estarán en los Países Bajos dos años después, ya sea mandando la misma unidad (la mayoría de ellos) u otra distinta, o incluso encuadrados en otro tercio distinto al que pertenecían durante el socorro de Malta.

Algunos de éstos capitanes terminarán obteniendo renombre y adquiriendo puestos de relevancia en el futuro (como Lope de Figueroa y Alonso de Vargas). Sin embargo, la dureza de la Guerra de Flandes se cobrará un alto tributo, y algunos de ellos dejarán su vida luchando en las lejanas tierras flamencas.


De los capitanes del Tercio de Bracamonte, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-El capitán Pedro González de Mendoza, que se distinguió en la campaña de 1568, y en la defensa de Goes (o Tergoes, 1572).
-El capitán Lope de Figueroa, que se distinguió en la batalla de Jemmingen (1568) y posteriormente promocionaría a maestre de campo en las ocasiones de Lepanto (1571) y de nuevo en Flandes (1578).
-El capitán Juan Osorio de Ulloa, quien lideró las operaciones anfibias para tomar las islas zelandesas de Duiveland y Schouwen (1575).
-El capitán Francisco Hernández de Avila, al que encontramos en Flandes como capitán de la guardia de don Fadrique de Toledo, hijo del duque de Alba. Se distinguió en la batalla de Saint-Ghislain (1572), donde un ejército hugonote francés que venía en socorro de Mons fue destrozado, y el señor de Genlis -su general- capturado. En 1576 aparece al mando de la guarnición del castillo de Utrecht, al que puso sitio el conde de Bossu. Tras una empecinada defensa, Hernández de Avila capitula en febrero de 1577.

-El capitán Juan Periche de Cabrera falleció en la batalla de Heiligerlee (1568).
-El capitán Isidro Pacheco aparece en 1572 en la defensa de Goes (o Tergoes), al mando de la guarnición. Posteriormente murió durante las operaciones anfibias de Duiveland y Schouwen.
-El capitán Toribio Zimbrón falleció en el sitio de Haarlem (1572-1573).

De las 3 compañías que vinieron de Messina con García de Toledo, que se indica que pertenecen al tercio de Gonzalo de Bracamonte, también aparecen entre las enviadas a Flandes:

-Así el capitán Beltrán de la Peña fue herido en el asalto a Oudewater (1575).
-El capitán Osorio de Angulo fue herido de dos arcabuzazos en la batalla naval de Bergen-op-Zoom (1574).

-El capitán Marcos de Toledo se distingue en la "encamisada" de Mons (1572), y en 1573 fue muerto en un reconocimiento de las obras de asedio de Haarlem.


De los capitanes del Tercio de Lombardía, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-El capitán Camillo Gonzaga, conde de Novellara, que en 1567 le encontramos al mando de una compañía de caballería en la expedición del duque de Alba a los Países Bajos. El 16 de julio de 1568 se encuentra en Breda, donde escribe a su hermano Alfonso. Parece ser que poco después se retiró a Novellara.
-El capitán Andrés de Mesa, que participó en la batalla de Jodoigne (1568) y posteriormente combatiría defendiendo la Galera Real en la batalla de Lepanto.
-El capitán Alonso de Vargas, que aparece en Flandes como capitán "sin cargo", participó en la campaña de 1568 y posteriormente promociona a Teniente-general de la Caballería de Flandes (1572) y a General de la Caballería de Flandes (1574). En 1577, tras la salida de los tercios de los Países Bajos, es designado General de la Caballería de España. En 1591 dirigió el ejército castellano que ocupó Zaragoza para poner fin a los incidentes que se estaban produciendo en favor del secretario Antonio Pérez.

-El capitán Antonio Mújica fallece en la "encamisada" realizada por Julián Romero contra el campamento del príncipe de Orange, durante el sitio de Mons (1572).
-El capitán don Gaspar de Gurrea (o Urrea), que en 1572 aparece guarneciendo Delfshaven (tras ser reconquistada por los españoles), y asiste con su compañía en el asedio de Haarlem, donde muere combatiendo una salida del enemigo (1573).


De los capitanes del Tercio de Nápoles, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-Del capitán Francisco Zapata, el sacerdote y cronista de las Ordenes, Francisco Caro de Torres, señala: "Don Francisco Zapata su hermano [de Lope Zapata y Rodrigo Zapata, ambos distinguidos en la Guerra de Flandes], Capitán de infantería, se halló en el ejército del Duque de Alva en el sitio de Mons [1572], y en las demás ocasiones de su tiempo, donde mostró gran valor."
-El capitán Diego Enríquez, que se distinguió en la campaña del año 1568, y posteriormente promocionaría a maestre de campo del tercio de Sicilia acantonado en Italia, distinguiéndose en la batalla de Lepanto.
-El capitán Francisco Montesdoca, que fue gobernador de Maastricht en 1569-1577; y de nuevo en 1579-1580, cuando por segunda vez debe abandonar los Países Bajos con los tercios españoles, en virtud de los acuerdos de la Unión de Arras (1579). Ya no volvería más a Flandes.
-El capitán Martín de Eraso, que se distinguió en la "encamisada" de Mons, asistiendo después con su compañía al sitio de Haarlem. De la dureza de este asedio atestigua don Bernardino de Mendoza, soldado y testigo vista del mismo, el desgaste que sufrió la compañía de Eraso: "aunque no tenía sesenta soldados por estar entonces muy faltas todas las de Españoles."

-El capitán Esteban de Quesada, que murió en 1573 durante el sitio de Haarlem.

-En cuanto al capitán Hernando de Saavedra, el historiador Geoffrey Parker señala que la nómina de su compañía terminaba en 1573 con estas palabras: "Esta compañía se perdió en el armada de Olanda con el conde de Bossu por el mes de octubre de 1573". Por tanto su compañía fue destruida en la batalla naval de Zuider-zee, donde los "mendigos del mar" derrotaron e hicieron prisionero al conde de Bossu, que estaba al mando de la escuadra hispánica.

Otro de los participantes en el socorro de Malta, que también acudirá a los Países Bajos en la expedición del duque de Alba, es Chapín Vitelli: Italiano de origen, ejerció de Maestre de campo general en la conquista del Peñón de Vélez del año anterior, y participó -sin cargo- en el socorro de Malta. Posteriormente es nombrado Maestre de campo general para el ejército enviado a los Países Bajos con el duque de Alba. Allí ejercerá el cargo, resultando herido de un arcabuzazo en una pierna en el sitio de Mons, y participará en todas las acciones que se dieron hasta su muerte en 1575, ocurrida en circunstancias no muy claras.

En cuanto a los Maestres de campo, Sancho de Londoño y Gonzalo de Bracamonte se hallarán con Alba en los Países Bajos. Londoño ya no volverá; tras hacer la campaña de 1568, y ostentar brevemente el gobierno de Maastricht, fallece en 1569 a causa de una enfermedad contraída el año anterior.
A Bracamonte, durante la campaña de 1568, se le disuelve su tercio, debido a los problemas disciplinarios que causaba, así como por la bajas producidas en la derrota de Heiligerlee, y a su actuación en la misma. Tras serle concedido el mando de un tercio de reclutas enviado desde España, fue herido en el sitio de Haarlem, distinguiéndose posteriormente en la batalla de Mook (1574).


Al igual que en la expedición que Alba conduciría a Flandes dos años después, los tercios tienen de media unos 200 soldados por compañía. Sólo el tercio de Nápoles parece tener menos de esa cantidad por compañía.
Mientras el tercio de Lombardía se aproxima por muy poco a las 10 compañías, el de Gonzalo de Bracamonte (futuro tercio de Cerdeña) asciende a 16. Al igual que en 1567, el tercio de Nápoles tiene 19 compañías.




EJERCITO DE DESEMBARCO PARA EL SOCORRO DE MALTA (1565)


General: Alvaro de Sande

Segundo: Ascanio de la Corgna (Corna, o della Cornia)

Efectivos: (8.000 soldados de infantería: siendo unos 6.000 de ellos españoles, unos 1.700 italianos, y                                      unos 500 caballeros y aventureros)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Alvaro de Sande
   Tercio español de Lombardía, al mando de Sancho de Londoño
   Tercio español de Córcega (futuro T. de Cerdeña), al mando de Gonzalo de Bracamonte

   Coronelía italiana de Vincenzo Vitelli

  •    Infantería pontificia de Pompeo Colonna
  •    Infantería toscana que trajo Chapín Vitelli, Marqués de Cetona

   Caballeros de Malta voluntarios de Signorino Arborio de Gattinara, Prior de Messina

   Aventureros aristócratas españoles e italianos, al mando de Don Diego de Guzmán

 
Artillería al mando de Pompeo Colonna


Grabado que muestra la operación anfibia, de la flota de García de Toledo, para el desembarco de las tropas en Malta. El ejército de socorro formó en 3 escuadrones (los cuales aparecen representados en el grabado): Uno, con el tercio de Nápoles; otro, con los tercios de Lombardía y de Córcega; y el tercero, con los soldados italianos de Vincenzo Vitelli, y con hasta 500 caballeros aventureros. (Grabado de Matteo Pérez de Alezio)


_______________________________
NOTA1: La relación de Collazos, sobre la conquista del Peñón de Vélez (1564), de la que fue testigo directo, también enumera las compañías que participaron del tercio de Sicilia y del de Lombardía:

"(...) y cuatro compañías de Sicilia, de que eran capitanes Joan Osorio de Ulloa, don Lope de Figueroa, García de Avila, Beltrán de la Peña; y cuatro compañías del tercio de Lombardía, de que eran capitanes don García Manrique de Ayala, don Diego de Córdova, Joan de Espuche."

NOTA2: Algunas unidades del tercio de Sicilia participaron en el asedio de Malta: En el socorro de Juan de Cardona, a finales de junio, iban 250 españoles del tercio de Sicilia, al mando de su maestre de campo, Melchor de Robles. Posteriormente Robles moriría defendiendo la fortaleza de San Miguel.
En el socorro de García de Toledo, parece que algunas compañías del tercio de Sicilia se agregaron al tercio de Gonzalo de Bracamonte. También parece que las demás compañías del tercio de Sicilia quedaron guarnicionando las plazas hispánicas de retaguardia (La Goleta, Siracusa, Messina...), o embarcadas en las galeras de Sicilia, al mando de Juan de Cardona, durante las operaciones del socorro.
Así, en carta de García de Toledo, general de la armada y virrey de Sicilia, fechada en Malta el 16 de septiembre de 1565, se anunciaba al Rey su determinación de ir a perseguir a la armada otomana, y que estaba detenido en Malta "para embarcar cuatro mil hombres que llevo de los de Nápoles y Sicilia, y procuraré con el ayuda de Dios de seguir la armada del turco (...)"
Por otra parte, algunas relaciones del sitio de Malta, entre ellas la del italiano Francesco Balbi, soldado y testigo vista del asedio, sitúan a Julián Romero -capitán del tercio de Sicilia- entre los destacados en el socorro a Malta. En carta fechada a 19 de octubre de 1565, García de Toledo comunicaba al Rey haber dado el cargo vacante de maestre de campo del Tercio de Sicilia a Julián Romero.

lunes, 21 de agosto de 2017

Banderas del ejército y la flota de Enrique VIII de Inglaterra, hacia 1540-1547


Al iniciarse el reinado de Enrique VIII, al comienzo del siglo XVI, las banderas representadas tienen una apariencia bajo-medieval y abundan en el uso de diversos motivos heráldicos nobiliarios, además de la inclusión de la cruz de San Jorge en ellas. Sin embargo, a lo largo de su reinado, se irá estandarizando el uso de la divisa nacional -la cruz roja de San Jorge- en las banderas, en lugar de los emblemas heráldicos personales de los nobles.

Así en las campañas que hubo finalizando su reinado, la década de los años 40 del siglo XVI, se observa en las pinturas y grabados del ejército inglés el uso de banderas con la divisa nacional (campo blanco con la cruz de San Jorge), o la combinación de ésta con los colores verde y blanco de la librea de los Tudor.


Varios detalles de una pintura que muestra el embarque de Enrique VIII en Dover, en 1520, para dirigirse a Calais a la reunión con Francisco I de Francia en el "Campo del Paño de Oro". En ellos se muestran diversas banderas inglesas con la cruz roja de San Jorge. (Pintura anónima inglesa del siglo XVI, hacia 1540-1545)


La bandera nacional, campo blanco con la cruz roja de San Jorge, parece haber sido introducida a raíz de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), si bien ya pudo haber sido utilizada en el siglo XIII.

Miniatura francesa del siglo XV que muestra al ejército inglés en Normandía durante la Guerra de los Cien Años. Los soldados portan como símbolo de identificación la cruz roja de San Jorge en la bandera y en sus vestidos. (Vigilias de Carlos VII, de Martial d'Auvergne)


Asimismo es común ver en pinturas y grabados contemporáneos el uso del estandarte real tanto en las embarcaciones reales como en el ejército. El estandarte real de los Tudor mostraba en campo cuartelado las armas de los reyes de Inglaterra (tres leones) con las de los reyes franceses (tres flores de lis).

Izquierda: Detalle del ejército inglés en la batalla de Pinkie (1547). El estandarte real se muestra en el batallón inglés del centro, que estaba al mando del propio Edward Seymour, recién creado duque de Somerset y Lord Protector de Inglaterra. (Grabado contemporáneo del siglo XVI)
Derecha: Detalle del embarque de Enrique VIII en Dover, en 1520, que muestra un barco de guerra inglés enarbolando sendos estandarte reales. (Pintura anónima inglesa del siglo XVI)


El blasón real, con los tres leones en oro en campo colorado, fue introducido a finales del siglo XII, y usado por los reyes ingleses hasta mediados del siglo XIV, cuando -con el estallido de la Guerra de los Cien Años- se añaden las armas reales francesas como señal de reclamo del trono de Francia.

Cruzado inglés, interpretado como el rey Ricardo I de Inglaterra en la 3ª Cruzada, derribando a un guerrero sarraceno. El cruzado porta como emblema los 3 leones, tanto en el escudo, como en las hombreras de la armadura y en la gualdrapa del caballo. (Miniatura del Salterio de Luttrell, siglo XIV)


Izquierda: Sello real inglés de 1198, del rey Ricardo I "Corazón de León", que muestra por primera vez la adopción de los 3 leones, en lugar de los dos leones enfrentados que usaba anteriormente como su emblema.
Derecha: Detalle de una miniatura inglesa del siglo XV que muestra al ejército inglés en la batalla de Azincourt (1415), durante la guerra de los Cien Años. Los soldados portan el estandarte real y, como símbolo de identificación, la cruz roja de San Jorge en sus vestidos, en contraposición a la cruz blanca usada por las tropas francesas. (Brut Chronicle o Crónica de Saint Albans)


También se observan, en las representaciones contemporáneas del ejército de Enrique VIII, banderas con el campo dividido en franjas horizontales, las cuales pueden adoptar los colores de los Tudor o la combinación de estos colores (verde y blanco) con los nacionales (blanco y rojo), aunque también pueden adoptar otros colores particulares.
En algunas ocasiones a las banderas con franjas horizontales se sobrepone la cruz roja de San Jorge; en otras, a las banderas con franjas horizontales se les anexiona la insignia nacional en la mitad o en el lado más cercano al asta de la bandera.


Dos detalles de un grabado del asedio de Boulogne (1544), en los que se muestran varias banderas inglesas. En el detalle superior se muestra a un grupo de soldados ingleses combatiendo la brecha abierta en la muralla. El detalle inferior muestra a un grupo de mando inglés, compuesto por el capitán (portando al hombro una enorme espada a dos manos o mandoble), el abanderado, y dos músicos junto a él (tocando el pífano y el tambor). Delante de ellos desfila una unidad de soldados armados con la medieval alabarda-bisarma. (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


En cuanto a las banderas de la flota inglesa, se observan las mismas consideraciones que en la infantería: uso de las divisas nacionales (la cruz roja de San Jorge y el estandarte real); abundan las banderas de franjas horizontales con los colores verde y blanco de los Tudor; además de flámulas y gallardetes con los mismos colores.



Bandera de barco de guerra inglés y de infantería inglesa, presente en El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio, y en El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Acuarela y grabado inglés, respectivamente, del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de barco de guerra inglés, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de galera inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Estandarte real de Inglaterra, presente en El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI), en El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI) y en La batalla de Pinkie (Grabado contemporáneo del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, presente en El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI) y en La batalla de Pinkie (Grabado contemporáneo del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




Bandera de infantería inglesa, El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




Estandarte de caballería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




domingo, 30 de julio de 2017

Los mercenarios españoles al servicio de Enrique VIII de Inglaterra


El ejército con el que contaba Enrique VIII de Inglaterra, al comienzo del siglo XVI, tenía un carácter bajo-medieval y todavía no había adquirido las rápidas innovaciones militares que se estaban produciendo en el continente europeo. Esto se debe a que los conflictos a los que había tenido que hacer frente la dinastía Tudor en sus primeros años de reinado habían sido de carácter civil; y ,entrado el siglo XVI, el ejército inglés seguía contando con unidades de infantería armadas con alabarda-bisarma y con unidades de arqueros. Incluso, a lo largo del siglo XVI, Inglaterra siguió contando con esta clase de unidades. También este tipo de consideraciones se podrían aplicar a los ejércitos escoceses e irlandeses.
En la medida que Enrique VIII fue adquiriendo los compromisos militares europeos de su tiempo, le fue forzado a modernizar su ejército, contando para ello con "especialistas" de otras nacionalidades que nutriese las carencias de su ejército; así, en 1544, al menos un cuarto de su ejército de operaciones fueron extranjeros. Para ello contó con unidades de auxiliares irlandeses e imperiales, así como unidades de mercenarios: como los lansquenetes alemanes -piqueros- y los españoles, italianos y flamencos -arcabuceros-; en la caballería contó con unidades de "reitres" alemanes y de "estradiotes" albaneses. En cuanto a la artillería, se contó con "técnicos" extranjeros, como algún ingeniero italiano, incluso algún artillero francés pasado a su servicio.

La anónima "Crónica del rey Enrico Octavo de Ingalaterra" -que pudiera haber sido escrita por uno de los mercenarios españoles o redactada por el propio Julián Romero, uno de los soldados españoles al servicio inglés, o por uno de sus camaradas- aporta bastante información sobre los españoles que entraron al servicio del Monarca inglés. También el cronista fray Prudencio de Sandoval los menciona, aunque brevemente, en su "Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V".



EL CONTINGENTE AUXILIAR DEL DUQUE DE ALBURQUERQUE

En el transcurso de la cuarta guerra del Sacro Imperio Germánico con Francia (1542-1544), Enrique VIII, rey de Inglaterra, se alió con Carlos V, emperador del Sacro Imperio Germánico. Ambos invadirían Francia y realizarían una ofensiva hacia París. Carlos V envió como consejero militar adjunto, a solicitud del rey inglés, a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque. El cronista de la vida de Carlos V, fray Prudencio de Sandoval, así lo recoge:

"El [Rey] de Ingalaterra entró por Normandía en fin de mayo, con veinte y cinco mil hombres y cinco mil caballos, los infantes doce mil tudescos [alemanes], los demás ingleses; los caballos, mitad ingleses, mitad alemanes. (...) y el Emperador dio licencia, que el duque de Alburquerque fuese, como fue, por su consejero, y general de su campo, (...)"

Detalle de un grabado que muestra el campamento de Enrique VIII en Francia. Los soldados ingleses portan en pecho y espalda, como símbolo de identificación, una cruz roja o cruz de San Jorge. Esta cruz es la divisa nacional inglesa y también esincluida en sus banderas. Algunos soldados están armados con picas, y dos de ellos llevan la alabarda-bisarma o "bill". Para la campaña de Francia, Enrique VIII uniformó una parte de su infantería de "rojo-amarillo" y otra parte de "azul-rojo". (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Con el duque de Alburquerque vinieron, además de su hijo (don Gabriel de la Cueva), una comitiva de servidores, criados y soldados españoles. La "Crónica" de Enrique VIII señala cómo iban vestidos:

"(...) y vinieron muchos gentileshombres españoles a le servir, y bien tenía el Duque de gentileshombres y criados ciento cincuenta personas, muy lucida gente: (...) que a más de cincuenta gentileshombres les dio casacas de grana y manteos [manto o capa] con pasamanos de oro, y toda la otra gente de paño colorado muy fino, con tiras de terciopelo amarillo."

En julio de 1544, tras concentrarse en Calais, el ejército inglés pasó a asediar Boulogne, donde prestó sus servicios el duque de Alburquerque. Continúa la "Crónica":

 "Y así, partió el Rey [de Inglaterra] en breve para Boloña [Boulogne], donde ya estaba el duque de Sofoque [Suffolk], que tenía puesto cerco. (...) y fue tanta la batería [de artillería] que le dió, que de día y de noche, jamás paró; (...) es verdad que el Rey mandó que expresamente se hiciese todo lo que el Duque [de Alburquerque] mandase; y aunque él no era General, ni lo quiso ser, tomó muy mucha pena, que cada mañana, él era el primero que estaba a la batería: (...)
 Podían ser los españoles que el Rey tenía, hasta cuatrocientos cincuenta, con los que el Duque tenía; toda muy buena gente: y los capitanes eran, Juan de Haro con una compañía de cien españoles, [Antonio de] Mora con otra de ochenta españoles, Salablanca [o Salabranca] con otra de otros ochenta españoles."

Detalle de un grabado que muestra al rey Enrique VIII de Inglaterra con su alto mando supervisando el asedio de Boulogne. Es muy probable que en el detalle esté representado el duque de Alburquerque, mencionado por un secretario del rey de Inglaterra como "Alberquek". (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Finalmente, abierta brecha en sus murallas, Boulogne capituló en septiembre. Enrique VIII y Alburquerque regresaron a Inglaterra, pero ese mismo mes Carlos V firmaba la paz con Francia, dejando sólo a su aliado en la guerra con los franceses. Alburquerque, tras una estancia de varios meses en Londres, regresó al servicio del Emperador.

 Detalle del grabado anterior que muestra las trincheras inglesas aproximándose a la plaza de Boulogne. También se muestra a los piqueros, arqueros y arcabuceros combatiendo las brechas de la muralla. (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)  


Tras la paz de Crepy (septiembre de 1544) entre Francia y Carlos V, las tropas hispánicas fueron licenciadas. Fray Prudencio de Sandoval señala cómo muchos soldados españoles, que quedaron sin empleo en Flandes y fueron enviados a España por mar, fueron reclutados por el rey Enrique VIII de Inglaterra, al hacer éstos escala en la isla británica, en contra de los deseos del Emperador:  

"(...) deshaciendo el Emperador su campo en Bruselas, dejó solo el tercio de don Alvaro de Sandi [Sande], que había de pasar a Hungría, y a los demás españoles mandó pasar en España, dándoles navíos y lo necesario, y orden, con pena de la vida, a cualquiera que quedase sin su licencia, encomendándose esto al capitán Joan de Eneto, para que con rigor lo ejecutase.
Luego que fueron embarcados, el rey de Ingalaterra los procuró haber, para servirse de ellos en la guerra contra el rey de Francia, y los españoles, con la buena gana que tenían de ejercitar las armas y gozar de las libertades de la vida del soldado, a pesar de su capitán y contra la voluntad del Emperador, dieron consigo en Ingalaterra, y sirvieron al rey todo el tiempo que duró la guerra, haciendo en ella el oficio de general el dicho duque de Alburquerque."

Libre de la oposición de las tropas imperiales, el ejército francés, al mando del "Delfín" Enrique de Valois, obligó a los ingleses a levantar el sitio de Montreuil, y a comienzos de octubre realizó un asalto a Boulogne, donde se distinguieron los soldados españoles en la defensa. La "Crónica" describe la "encamisada" que los franceses dieron sobre la ciudad:

"(...) y depresto hicieron una encamisada de al pie de tres mil hombres, y una noche vinieron sobre Boloña, y fue con tal denuedo, que tomaron a los ingleses descuidados y mataron muchos dellos, los cuales estaban en la baja Boloña [la ciudad-baja]. Y antes que se pudiesen revolver ni recoger los ingleses, los franceses se señorearon casi de toda la baja Boloña, en donde estaban dos banderas [compañías] de españoles. Y los capitanes eran el capitán Salablanca, y el otro el capitán Juan de Haro, los cuales recogieron luego toda su gente y se juntaron a la alta Boloña, y muy muchos ingleses con ellos. (...) Y luego salió [Sir Thomas Poynings] con más de quinientos hombres, muy bien en orden, y dan sobre los franceses, de tal suerte, que los pusieron en huida. Y sucedió también a los ingleses que llovía, y los franceses no podían tirar con sus arcabuces; y los ingleses, con sus flechas, mataban muy muchos dellos; y fue tal el alcance (...) que de tres mil dellos no escaparon ciento: (...) y entre los españoles trujeron muchos más presos que los ingleses; y aun de los presos que traían, les mataban los ingleses."


Españoles al servicio de Inglaterrra (1544-1545)
Capitán Soldados
Juan de Haro
100
Alejandre
100
Antonio de Mora
100
Salabranca
100



EL HUNDIMIENTO DEL "MARY ROSE"

En el verano de 1545, el rey francés Francisco I trató de tomar la isla de Wight como preludio a una invasión de Inglaterra. Para tal fin los franceses prepararon una gran armada, que partió de El Havre a mediados de julio. Las tropas inglesas acamparon cerca de Portsmouth para repeler la invasión, allí también se concentró la flota inglesa.
El 18 de julio ambas flotas se enfrentaron en el estrecho de Solent; al día siguiente el buque inglés "Mary Rose", que estaba adelantado, fue atacado por las galeras francesas y, en un oscuro incidente, sufrió una brusca escorada y se hundió con sus cerca de 400 tripulantes.

Detalle que muestra una formación de soldados ingleses, acantonados en Portsmouth en 1545; en él se observa los piqueros en el centro de la formación, además de los arqueros y arcabuceros en los laterales del cuadro de picas. (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Refiere la "Crónica" los combates que se dieron en el estrecho que separa la isla de Wight y Porstmouth:

 "Pues llegada la armada [francesa] a vista de isla Duyque [Wight], las galeras iban delante y los ingleses se pusieron en orden de guerra: (...) y los franceses de la parte de la isla, echaron gente a tierra. (...) Y las galeras, de rato en rato, tiraban a las inglesas, pero no les hacían mal, que estaban algo apartadas: (...)"

También señala el hundimiento del "Mary Rose":

 "Y, en esclareciendo el alba, los franceses se comenzaron a hacer a la vela y salir del puerto; (...) Entonces, por mala guarda y gran descuido de la gente, se perdió allí la más principal nao [nave] que el Rey tenía, (...) y perecieron en ella muy mucha gente, y el capitán también, que se llamaba Piter Caro [George Carew]; (...)"

Detalle que muestra el hundimiento del "Mary Rose", con los mástiles del barco sobresaliendo del mar. Varias barcas acuden a auxiliar a los supervivientes, mientras las galeras francesas -a la izquierda- y los barcos ingleses -a la derecha- se cañonean. (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Durante el rescate del fondo del mar del "Mary Rose", ya en el siglo XX, se encontraron los huesos de 179 personas, conservándose 92 esqueletos prácticamente completos. El análisis de los huesos muestra que la mayoría de la tripulación -unos 200 marineros y 200 soldados- eran ingleses, el resto pertenecen al continente europeo. Un análisis de las dentaduras indica que algunos de ellos pertenecen al sur de Europa (Italia y España).
Probablemente Enrique VIII, ante la necesidad de hombres prácticos en la guerra, también haría uso de marineros españoles para completar las dotaciones de los barcos de guerra.



LOS MERCENARIOS ESPAÑOLES DE ENRIQUE VIII

Señala la "Crónica" como en 1545 llegaron a Inglaterra muchos soldados españoles, procedentes de los Países Bajos, que quedaron sin empleo tras las paces con Francia, solicitando entrar al servicio del rey de Inglaterra. Regresando a España, hicieron escala en las Dunas de Kent:

"(...) y la ventura quiso que en ciertas naos, que iban a España, iban más de mil españoles; (...) y ellos cansados de la mar, enviaron al Rey [de Inglaterra] a saber si les quería recibir en su servicio.
(...) que llegaron en Plemua [Plymouth], y como el Rey lo supo, tornó a enviar aquel caballero, el cual fue parte para que saliesen más de setecientos dellos en tierra: y luego proveyó el Rey que fuesen a la vuelta de Escocia."

También Enrique VIII nombró Maestre de campo de los españoles al vasco Pedro de Gamboa, quien alegó ante el rey "que once años he servido al Emperador de capitán":

 "Mediante este tiempo, vino a Londres el capitán Gamboa con otros capitanes y muchos soldados; (...)
 Pues hecho Maestre de Campo, luego le mandó el Rey que se aparejase para ir a Escocia (...) y se halló con obra de ochocientos españoles, toda muy buena gente, adonde hubieron muchas escaramuzas entre ellos y los escoceses, de que cuando fueron conocidos los españoles entre los escoceses, les cobraron mucho miedo."

Después de la campaña en Escocia (1545), en el verano de 1546, Enrique VIII envió a Gamboa con los españoles a Calais, en aquel momento en poder de los ingleses.
Las desavenencias de Pedro de Gamboa con los capitanes españoles fueron en aumento, debido a que éstos consideraban que ellos debían haber promocionado al puesto de Maestre de campo y no Gamboa, que acababa de llegar a Inglaterra. Así, el Rey de Inglaterra decidió licenciar sus compañías:

"(...) determinó de les quitar la gente, y el capitán Mora, con despecho, en muy breve tiempo, se pasó en Francia con su gente; y también lo hiciera Juan de Haro, si no le fueran a la mano. El capitán Alejandre estaba en Sanduche [Sandwich] con su gente, y el capitán Salablanca en Bernehud [Breenwood], y allí estuvieron hasta que el Rey les mandó despedir, (...)"

Antonio de Mora se pasó con su compañía a los franceses, y Juan de Haro fue ejecutado, al descubrirse que iba a hacer lo mismo:

"El capitán Juan de Haro también se amotinó (...) que se quería pasar con su gente en Francia, y envió trescientos ingleses por él, que estaba una legua de Cáles [Calais]; y fue de tal suerte, que no queriendo venir al mandado del Debite [Deputy de Calais], los ingleses le mataron, y a más de veinte de los suyos."


1- EL DESAFIO DE FONTAINEBLEAU

En 1546, estando los españoles en Boulogne, el capitán Antonio de Mora, desde el campo francés, desafió en duelo a Gamboa, y Julián Romero se ofreció para luchar por su maestre de campo. Para ello se organizó un campo de torneo en Fontainebleau, al que acudió la comitiva real francesa y delegados ingleses.
Durante el duelo, Mora mató el caballo de Romero, y éste estuvo más de 3 horas protegiéndose tras su caballo muerto. Finalmente, Romero derribó el caballo de Mora y logró apresarlo.
El rey de Francia, Francisco I, que vio el duelo, agasajó a Romero: "le echó una cadena de oro al cuello (...) y el Delfín [heredero al trono francés] le dio un sayo [una túnica] con estampas de oro". El rey Enrique VIII también premió a Julián Romero a su regreso a Inglaterra, dándole el título de "Sir". Cuenta la "Crónica" que Antonio de Mora, tras la derrota, "se salió luego de Francia y se fue, según se cree, a Hungría."


2- LA DESMOVILIZACION

Tras la firma del Tratado de Ardres (junio de 1546), que puso fin a las hostilidades entre Francia e Inglaterra, Enrique VIII desmovilizó a las unidades extranjeras que le servían, sobre todo en el continente. Pedro de Gamboa quedó a cargo de licenciar a los soldados españoles, los cuales fueron dejados en Flandes:

"(...) se fueron, y él [Gamboa] con ellos, hasta que se vio en San Tomé [Saint-Omer, Países Bajos] con ellos. Y como él los tuvo en tierra del Emperador, toma la posta y los capitanes, y vuélvense a Ingalaterra:"

Así el rey Enrique VIII mandó venir a Pedro de Gamboa a Londres y le afianzó en su cargo de general de los españoles, y le ordenó que nombrase a 6 nuevos capitanes, a los cuales mantuvo a su servicio, con unos pocos soldados españoles:

Capitán Soldados
Alonso de Villasirga
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Pedro Negro
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Cristóbal Díez
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Luis de Noguera
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Julián Romero
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¿Alejandre?
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En cuanto al capitán Salabranca (o Salablanca) la "Crónica" señala:

 "Al capitán Salablanca también diera su entretenimiento, sino que sus pecados quisieron que matase un español en aquel instante que el Rey hacía las mercedes, y harto alcanzó con haber el perdón, (...)"


3- LA BATALLA DE PINKIE (1547)

En 1547 fue coronado Eduardo VI como rey de Inglaterra, tras el fallecimiento de Enrique VIII. El nuevo rey trató de iniciar su gobierno invadiendo Escocia y para ello se preparó un gran ejército. De nuevo se trató de movilizar a los españoles, los cuales habían sido licenciados por Enrique VIII; y para ello llamó a Gamboa y a los capitanes españoles para que reclutasen sus compañías entre los soldados hispánicos que estaban en Flandes. Sin embargo, con sólo un mes de plazo, las reclutas no obtuvieron los resultados apetecidos.

 "Y el Gamboa despachó luego a un alférez, que se decía [Juan] Perez, a Flandes; y dentro de treinta y dos días trujo hasta ciento veinte hombres, y los más borgoñones. Y venidos, los mandaron ir luego al Norte; (...)"

Los capitanes españoles servirían tan sólo con sus personas, aunque:

 "Y venida la primavera, al sonido de la guerra habían venido hartos españoles, y todos los recogió el Gamboa, y envió al Norte, (...)"

Uno de estos españoles que vinieron a Inglaterra fue Carlos de Guevara, quien se ofreció a reclutar una compañía de caballería:

"No estuvo el Guevara más que veintitrés días, y volvió con quince caballos muy bien en orden, (...)"

Finalmente los ingleses derrotaron a los escoceses en la batalla de Pinkie, cerca de Edimburgo:

"Todavía el Guevara se parte luego, y fue su ventura que llegó en Escocia el día que los ingleses habían ganado la jornada, (...) y acabada la jornada, el Protetor [Duque de Somerset, Lord Protector de Inglaterra] hizo muchas mercedes, y hizo muchos caballeros, entre los cuales hizo a Gamboa, a Cristóbal Diez, a Julian, a Villa Sirga y a otros, muchos ingleses.
 Y como se acercase el invierno, dejó el Protetor bien proveídas las fortalezas y fronteras, y volvióse a Londres;"

En la batalla se distinguieron los 200 arcabuceros montados españoles e italianos que se pudieron reunir, al mando de Pedro de Gamboa, además de los capitanes españoles, los cuales sólo sirvieron con sus persona.
Gamboa figuró entre los heridos de la batalla. En su "The History of England", David Hume les señala en la batalla de Pinkie:

"(...) [el conde de Warwick] he made Sir Peter Meutas [Mewty] advance, captain of the foot harquebusiers, and Sir Peter Gamboa, captain of some Italian and Spanish harquebusiers on horseback; and ordered them to ply the Scottish infantery with their shot." 

Detalle de un grabado de la batalla de Pinkie (1547), donde se muestra el ejército inglés. La precisión que muestra el grabado indica que el autor tuvo acceso directo a la información aportada por los participantes en la batalla, o que él mismo luchó en Pinkie. (Grabado del siglo XVI)


Sin embargo, algunas de las reclutas probaron mal, como los borgoñones, que se pasaron al enemigo:

"Y venido el invierno, se tornaron los capitanes [españoles] a Londres, y quedó el Perez con la gente en guarnición; y según parece, muchos de ellos se amotinaron y se pasaron en Escocia, y también se pasó el alférez Perez, el cual, según se supo después, había recibido cartas de la Reyna de Escocia para que se pasase. Y la Reyna le envió a guardar una villeta con un castillo que se llamaba Hedinton [Haddington], y allí estuvo el Perez con la gente, hasta que los ingleses la ganaron."

El Consejo Privado de Inglaterra llamó a Gamboa y a los capitanes españoles para pedirles explicaciones por este suceso.

También por este tiempo se intentó reclutar más españoles para la siguiente campaña; se trató con un comerciante de lanas español, llamado Pedro de Salcedo, el cual se ofreció para traer soldados a Inglaterra:

"Y luego fue escrito al Salcedo, y dentro de treinta días trujo hasta ciento treinta hombres, muy buena gente; y trujera más de trescientos, sino que el capitán [Carlos de] Guevara estaba en Selanda [Zelanda], y allegó otros ciento veinte hombres. Y venido con ellos a Londres, el Consejo [Privy Council o Consejo Privado] les envió a unos villajes junto de Londres."


4- LOS ASEDIOS DE HADDINGTON (1548-1549)

En 1548 se iniciaron nuevos preparativos para la nueva campaña en Escocia, donde se trataría de capturar Haddington, en manos de los escoceses, y donde se encontraba el contingente de desertores borgoñones al mando del alférez Juan Pérez:

"(...) y después fue llamado el Gamboa, y les mandaron que se fuesen luego, porque dentro de tres semanas habían de poner los ingleses cerco a Hendinton, donde estaba el Perez, que había sido su alférez. Y llegados allá, la combatieron tanto, que al fin la tomaron, y fueron presos los borgoñones y el Perez. Y el Gamboa, porque el Consejo viese que hacía justicia, hizo ahorcar al Perez y a más de treinta más."

Sin embargo, poco después el ejército inglés trató de levantar el sitio que los escoceses y tropas auxiliares francesas habían puesto a Haddington: El capitán Pedro Negro socorrió a los sitiados con 300 jinetes ingleses y españoles, que llevaban sacos de pólvora colgados de los arzones de los caballos.


Castillo de Edimburgo. En 1544, un ejército inglés al mando de Edward Seymour, conde de Hertford, tomó la ciudad y la prendió fuego, sin embargo el castillo resistió el ataque inglés. En 1547, en las cercanías de Musselburgh, entre Edimburgo y Haddington, se dio la batalla de Pinkie. (Foto del autor)


En 1549 Carlos de Guevara acusó a Pedro de Gamboa de falsear las muestras de soldados para quedarse con el dinero, por lo cual Gamboa fue destituido del mando de Maestre de campo de los españoles. Tras este suceso, se hicieron los preparativos para la nueva campaña en Escocia:

"(...) y luego mandaron al capitán Julian, hecho capitán de aquella gente, que recogiese todos los españoles que pudiese, y le dieron la capitanía; y mandaron a Pero Negro que fuese al Norte y tomase toda la gente que tenía el Gamboa allá; (...)
 Y luego mandaron al Guevara, que hiciese los cien caballos, y también a Cristóbal Diez, que hiciese los caballos que pudiese."

Los españoles fueron enviados a Escocia, donde algunas unidades de ellos ya estaban, para levantar el sitio que los escoceses y tropas auxiliares francesas imponían a Haddington:

"(...) y el Julian llevó más de doscientos españoles, que cada día iban a servir al Rey; (...)
 Y así, los enviaron a Escocia; y ya los escoceses y franceses habían puesto cerco en Hendinton, y la combatían muy reciamente."

Finalmente Haddington fue evacuada por las tropas inglesas y mercenarias extranjeras, ante la imposibilidad de sostenerla.


5- EL ASESINATO DE GAMBOA Y EL FINAL DE LOS MERCENARIOS ESPAÑOLES

Cuenta la "Crónica" como, en 1549, Pedro de Gamboa decidió vengarse contratando a dos mercenarios españoles, que estaban en Londres, para que fuesen a Escocia y asesinaran a Carlos de Guevara:

"Y un día llamó a dos soldados que andaban en Londres, a los cuales el Gamboa hacía cada día mil bienes: llamábase el uno [Francisco de] Velasco, y el otro Salmeron [Nicolás de Salmerón]; (...) se ofrecieron de ir a Escocia a le matar."

Sin embargo, los asesinos se convirtieron en "agentes dobles" y, tras entablar amistad con Guevara, con una correspondiente recompensa, se ofrecieron para matar a Gamboa:

"Y el Guevara, porque le avisaron, les dio a cada uno treinta ducados; (...)
 Y el capitán Guevara determinó luego de partir por la posta [a Londres], y llevó consigo al pariente [Baltasar de Guevara, su primo] y a los dos soldados Salmeron y Velasco."

En enero de 1550 perpetraron el asesinato de Gamboa, de noche, y antes de que éste llegase a su casa:

"(...) y detrás del Gamboa iba el capitán Villa Sirga y un gentilhombre español que se llamaba Antonio Vaca, y otros cinco mozos. (...) y el Guevara con los compañeros, las espadas sacadas, arremeten al Gamboa; (...) Y, según pareció, creo que cada uno le daría tres o cuatro estocadas, porque tenía el malogrado trece muy malas, (...) Y como el malogrado de Villa Sirga iba tras él, echó mano a la espada; y también le dieron a él una mortal estocada, y luego echaron a huir el Guevara y los otros."

Guevara y los demás cómplices fueron arrestados, y finalmente ejecutados:

"(...) mandó luego el Consejo [Privado de Inglaterra] que se hiciese justicia; y así, fueron llevados con cadenas de hierro atados de dos en dos, (...) fueron los jerifes de Londres con muchos alabarderos a la cárcel, y hicieron venir un carro; (...)
 Y luego les hizo entrar en el carro, y allí se hallaron Lope de Carrion y Antonio de Guaras, dos mercaderes españoles, los cuales iban en el carro animando al Guevara y a los otros, (...) Y muy cerca de allí era el lugar donde estaba la horca; y por dar fin, a todos cuatro fueron puestas sogas a los pescuezos y luego el gurrea [verdugo] dió del azote al caballo y quedaron colgados."


Pintura que representa a los "Yeomen of the Guard" o los Alabarderos de la Guardia, en el "Campo del Paño de Oro", en 1520, lugar donde se celebró una alianza  entre Enrique VIII de Inglaterra y Francisco I de Francia para contener el poder de Carlos I de España y futuro Emperador de Alemania. En el cuadro aparecen con sus característicos uniformes de color rojo, los cuales perdurarán en la unidad hasta la actualidad. La "Crónica" de Enrique VIII refiere de ellos: "Y subido a la primera cámara, estaban todos los alabarderos del Rey; y en la otra cámara estaban infinitos alabarderos muy ataviados y con tantas cadenas de oro, (...)". (Pintura anónima del siglo XVI)


El Tratado de Boulogne (1550) puso fin a la guerra entre Inglaterra y Francia, y también a la ocupación inglesa de Boulogne, cuya guarnición abandonó la ciudad. Por el Tratado de Norham (1551) entre Inglaterra y Escocia, se puso fin a las hostilidades entre ambos países, y las tropas inglesas abandonaron sus posiciones en Escocia.
Entre ambos tratados, y hasta 1553, se produjo de nuevo la desmovilización de las unidades mercenarias extranjeras. Los españoles también fueron desmovilizados y regresaron a los Países Bajos, donde había posibilidades de empleo ante la nueva amenaza de Francia al Emperador Carlos V. Esta vez los españoles ya no volverían a Inglaterra, finalizando así los servicios a la Casa Tudor.

De los capitanes sobrevivientes la mayoría tuvo un destino poco halagüeño:

Pedro Negro murió en 1551 de fiebres en Londres; Cristóbal Díez regresó al servicio del Emperador, y le encontramos en Italia al mando de la guarnición de Moncalvo, en 1555, cuando fue sitiada por los franceses, en el transcurso de la quinta guerra del Emperador con Francia (1551-1556). La plaza fue rendida casi sin lucha y Cristóbal fue condenado a muerte. El cronista fray Prudencio de Sandoval narra el suceso:

 "Estaba en Moncalvo una compañía de españoles con el capitán que se llamaba Cristóbal Díaz, puesto de mano de don García de Toledo, y antes que los franceses viniesen a Puente Astura [Pontestura] llamó don Alvaro [de Sande] a este capitán y le dijo (...) que si tenía ánimo para defender el castillo que se lo dijese; si no, que él metería otro en su lugar, y si había menester más gente y municiones, vituallas y otras cosas semejantes, que se las daría. Respondióle Cristóbal Díaz que él no había menester nada, que defendería su castillo.
Llegados, pues, sobre él los franceses, comenzaron a batirle de manera que al segundo día el capitán se rindió con tal partido, que la bandera, armas y ropa fuesen salvos; y así, acompañados de franceses, vinieron a Puente Astura. Don Alvaro, que tuvo aviso cómo le habían rendido tan vilmente y que venían donde él estaba, salió al camino, y en unas praderías esperó con alguna cantidad de soldados, (...)
 Mandó poner en prisión al capitán y alférez, y otros oficiales, y dio aviso al duque de Alba, que estaba en Milán. Y el duque mandó cortar la cabeza al Cristóbal Díaz, y a un cabo de escuadra que le arrastrasen por un pie, y desterraron del ejército al alférez y soldados."

Finalmente Julián Romero también regresó al servicio de Carlos V, y en 1554 le encontramos en los Países Bajos defendiendo Dinant frente a los franceses, acabando prisionero tras el asalto y saqueo de la plaza. De nuevo Sandoval refiere el suceso:

"Caminó el rey [Enrique II de Francia] al río Mosa, y púsose sobre Dinan, villa del condado de Namur; combatióla y entróla. Defendíase la fortaleza valientemente, mas era grande el poder del rey, y se hubieron de rendir. Fue preso allí el capitán Julián Romero, que había poco antes entrado con algunos españoles, saliendo a tratar de rendirse, que fue su culpa y poco saber, porque raras veces moran en uno valentía y prudencia, si bien adelante mostró este capitán tenerlo todo, pues fue uno de los nombrados de nuestro tiempo. Saqueóse el lugar."

Sandoval tacha a Romero de imprudente al tratar la rendición de la plaza, ya que fue hecho prisionero y se asaltó Dinant. Después le elogia como uno de los soldados más reputados de su tiempo, puesto que llegó a mandar el tercio de Sicilia en la Guerra de los ochenta años (1568-1648), destacándose en todas las acciones en las que participó. 

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NOTA1: El análisis de los restos óseos del "Mary Rose" demuestra que una gran proporción de los soldados embarcados debían de ser arqueros, debido a las características observadas en los huesos de omóplatos y brazos de algunos de los esqueletos.

NOTA2: Entre los soldados que quedaron en Inglaterra tras la desmovilización de 1546, además de los 6 capitanes nombrados por Gamboa, figuran: Luis Melgarejo, Francisco Medellín, Fernando de Montoya, un tal "capitán don Alonso", Pedro de la Vega y un tal "Padilla". Algunos de ellos son señalados como capitanes; otros indistintamente son denominados como capitán unas veces y otras como alférez; de otros no se señala el rango. 
En cuanto al capitán Alejandre es muy probable que fuera licenciado, a raiz de las acusaciones ante el rey Enrique de "que era muy soberbio" y que mató a dos de sus soldados "por despecho". Alejandre desparece de la "Crónica", pudiendo ser el sexto capitán elegido por Gamboa alguno de los citados anteriormente.

NOTA3: Aunque la "Crónica" señala que tras la batalla de Pinkie fueron nombrados "Sir", entre otros capitanes españoles, Pedro de Gamboa y Julián Romero, ambos ya poseían el título desde el año anterior.