lunes, 10 de diciembre de 2018

El Ejército hispánico de Flandes en la batalla de Rocroi


La guerra contra Francia -iniciada en el año 1635, como vimos en la entrada anterior- continuó con suerte desigual en los distintos frentes de operaciones: el flamenco, el italiano y el peninsular. Mientras que en el frente de los Países Bajos, o flamenco, España tenía que combatir a franceses y neerlandeses, Francia intervenía en Alemania en apoyo de los suecos, teniendo que combatir a imperiales y españoles. 
España y Francia realizaron un enorme sobreesfuerzo en lo económico como en lo militar, con el fin de rendir al contrario. La presión fiscal y el aumento de las reclutas produjo levantamientos nobiliarios y campesinos en Francia, y los levantamientos de Cataluña, Portugal y Nápoles en España, en todos los cuales se tuvieron que emplear tropas reales para intentar sofocarlos. (Ver NOTA1 de La batalla de Edgehill).

El frente de los Países Bajos continuó con la enorme dificultad para España de combatir a los holandeses por el norte y a los franceses por el sur. Durante la campaña de 1637, un ejército francés, al mando del Cardenal de la Valette, inicia una ofensiva en el sur de Flandes, tomando varias plazas: Cateau-Cambrésis (junio); Landrecies (julio); Maubeuge (agosto); y La Capelle (o La Chapelle, septiembre). Pero una contraofensiva del Cardenal-Infante don Fernando de Austria, gobernador de los Países Bajos españoles, obliga a los franceses a evacuar Maubeuge.
Mientras el Ejército francés de Champaña (Champagne), al mando del mariscal de Châtillon, invadió Luxemburgo, pero tan sólo pudo hacerse con la plaza de Damvillers. Ya que la plaza de Yvoi, capturada por Châtillon al comienzo de la campaña, es recapturada por sorpresa por un contingente hispánico.
Ahora era Francia la que se vengaba de la invasión del año pasado, saqueando y quemando la campiña del sur de Flandes. En carta de C. Pérez al padre Pereyra, de la Compañía de Jesús, se indica:

 "De Flandes avisan lo siguiente: El cardenal de la Valette había entrado en el país de Cambresí [Cambrésis], taló y quemó la campaña seis leguas, arrasó el castillo de Cambresí que no era fuerte (...)"

En la campaña de 1638, el Ejército francés de Picardía, al mando de los mariscales de Châtillon y de Brézé, entró en los Países Bajos y puso sitio a la plaza de Saint-Omer, pero tuvieron que levantar el asedio al ser derrotados por el ejército de socorro hispano-imperial, al mando del Príncipe Tomás de Saboya y de Octavio Piccolomini. 
Pero después los franceses tomaron la pequeña plaza de Renty, y reconquistaron Chatelet, tras casi un mes de asedio, tomándola al asalto, "y degollaron casi todos los españoles y valones que había dentro;" según relata el alférez Lorenzo de Cevallos. 
Y en Alsacia, los mercenarios alemanes al servicio de Francia, al mando de Bernardo de Sajonia-Weimar, toman la ciudad de Breisach, cortando las comunicaciones terrestres de España con los Países Bajos.

Durante la campaña de 1639, un ejército francés, al mando del marqués de La Meilleraye, asedia la plaza de Hesdin, en los Países Bajos. La rendición de la plaza, en junio, le supone a La Meilleraye el nombramiento de "Mariscal de Francia" por el propio rey Luis XIII.
Otro ejército francés, al mando del marqués de Feuquières, opera en el Luxemburgo, poniendo sitio a la plaza fuerte de Thionville (o Diedenhofen, en alemán). Sin embargo, un ejército de socorro hispano-imperial, al mando de Octavio Piccolomini, derrota totalmente a los franceses. Después de la batalla de Thionville, Piccolomini se entretuvo en intentar tomar infructuosamente Mouzon y Mézières.

Estebanillo González, quien en ese tiempo ejercía como sirviente de Piccolomini, presenció la batalla de Thionville, la cual describe en su obra picaresca:

 "Quiso mi ventura que me hallé con mi amo [Piccolomini] al tiempo que, hecho otro segundo dios de las batallas, la venía a dar a el ejército de Francia que nos tenía sitiada y oprimida la dicha villa [Thionville]. (...)
 Yo, estimando la merced (...) me subí en una montaña a dos leguas de ambos campos, a tiempo que cerrando [atacando] mi amo con el del enemigo, obrando prodigios de valor y portentos de bizarría, lo deshizo, venció y arruinó, quedando la villa libre y la campaña por suya, hecha toda ella un cimenterio de finados. (...)
 Salí a recorrer la campaña (...) halléla toda cubierta de cadáveres sangrientos que movían a piedad aun a los mismos homicidas. Vi una multitud de prisioneros, adonde, demás de estar en ellos la mayor parte de la nobleza de Francia, estaban sus más valientes y animosos soldados. Enseñáronme la gran copia de vencidas banderas, mostráronme la gran suma de sus rendidos estandartes, la grandeza de su artillería [capturada] y la riqueza de sus despojos.
 A este tiempo mandó mi amo retirar las piezas [de artillería] y municiones a la villa (...) y llevar todos los prisioneros a Bruselas."

El año 1640 fue aciago para la Corona española, en junio se subleva Cataluña, y Portugal seguirá sus pasos en diciembre. Las rutas para enviar refuerzos a los Países Bajos estaban cortadas tras la derrota naval de las Dunas (1639). En junio, dos ejércitos franceses, al mando de los mariscales de La Meilleraye, de Châtillon y de Chaulnes, continuaron la ofensiva a los Países Bajos españoles, poniendo sitio a la ciudad de Arras, la cual capitula en agosto.

En 1641, el descontento de algunos nobles franceses, el duque de Bouillon y el conde de Soissons -al que vimos luchando en el Somme (1636)-, con la política de Richelieu, propició una rebelión en el Sedán, que fue rápidamente apoyada desde Bruselas. Los nobles franceses descontentos formaron un ejército rebelde que, coaligado con un contingente hispano-imperial, a cargo del general imperial Lamboy, derrotaron al Ejército francés de Champaña del mariscal de Châtillon en La Marfée, cerca de Sedán. Pero el conde de Soissons murió en la batalla, en oscuras circunstancias, perdiéndose el impulso de la rebelión, la cual se finiquitó.
El Ejército francés de Picardía, al mando del mariscal de La Meilleraye, tomó la plaza fuerte de Aire en julio. Sin embargo, un ejército hispano-imperial, al mando del Cardenal-Infante, de Lamboy y del duque de Lorena, consiguieron conquistar Lillers, expulsar a La Meilleraye en agosto, y sitiar la plaza de Aire, la cual volvió a manos españolas en diciembre, tras un duro asedio de 3 meses. 
Tras la derrota de La Marfée, los restos del Ejército de Champaña quedó a cargo del mariscal de Brézé, quien sustituía al depuesto Châtillon. Así, en septiembre, el Ejército de Picardía de La Meilleraye se unió al de Champaña de Brézé, y juntos asediaron y tomaron Lens, La Bassée y Bapaume.

En la campaña de 1642, el portugués Francisco de Melo, el nuevo gobernador de los Países Bajos, reconquistó Lens (abril), tras un breve asedio; y La Bassée (mayo), tras un asedio de más de 2 semanas de duros combates; derrotando posteriormente al Ejército francés de Champaña, al mando del mariscal de Guiche, en la abadía de Honnecourt. 

Para la campaña de 1643, Francisco de Melo penetró de nuevo en Francia, prácticamente con el mismo ejército con el que venció en Honnecourt el año pasado. Rápidamente puso sitio a la plaza de Rocroi (o Rocroy), realizando varios asaltos a las obras exteriores.
Así, el duque de Enghien, a cargo del Ejército francés de Picardía, se unió al Ejército francés de Champaña, al mando del conde de Espenan. Juntos se dirigieron a levantar el asedio a Rocroi: en la batalla que siguió, el Ejército hispánico de Flandes, al mando de Melo, unido al cuerpo del Ejército de Alsacia, al mando del conde de Isenburg, resultó derrotado. La batalla fue muy dura, en una maniobra envolvente, los franceses derrotaron a las unidades de las "naciones" -es decir, italianas, valonas y alemanas- deshaciéndolas u obligándolas a retirarse del campo de batalla. Las unidades españolas acogieron a supervivientes de "las naciones", con los que soportaron varias cargas de los franceses. Finalmente, el duque de Enghien, ante la proximidad de un cuerpo del Ejército de Flandes, al mando del barón de Beck, negocia con los españoles la rendición, la cual se pactó como si se tratase de una plaza sitiada. 
Después de levantar el sitio a Rocroi, el duque de Enghien, al mando de los Ejércitos de Picardía, Champaña y Borgoña, puso sitio a Thionville, la cual rindió en agosto, tras un duro asedio de 2 meses; y capturó la plaza lorenesa de Sierck, siendo ambas plazas fronterizas de Luxemburgo.

Sin embargo en Alemania, en noviembre, un ejército imperial, al mando de Melchior von Hatzfeld, junto con los contingentes bávaros de Franz von Mercy y Jean de Werth, del duque de Lorena, y un pequeño contingente hispánico que había combatido en Rocroi -al mando del vallisoletano Juan de Vivero Menchaca, Teniente-general de la caballería de Flandes- atacaron por sorpresa el campamento francés y de los mercenarios alemanes al servicio de Francia (los "weimarianos"), situado en Tuttlingen, al mando de Josias Rantzau. El ejército franco-weimariano quedó destruido, y su general Rantzau fue hecho prisionero.


Izquierda: Detalle de un grabado de la batalla de Rocroi (1643), en él se aprecia la pequeña ciudad, de la cual salen varias columnas de humo, producto del bombardeo de los cañones hispanos. (Grabado atribuido a Salomon Savery)
Derecha: Vista por satélite de la actual Rocroi. La pequeña población mantiene la misma fisonomía que tenía la plaza fortificada en el siglo XVII. (Fuente: Google Maps)


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico de Flandes que combatió en la batalla de Rocroi. También se refleja el Orden de Batalla que dispuso el Ejército de Flandes en la jornada: La infantería dividida en varias líneas, siendo la vanguardia formada por los tercios españoles y las unidades italianas; la 2ª línea, formada por las unidades valonas; y la retaguardia, por las unidades mercenarias alemanas. La caballería protegiendo las alas de la infantería, para impedir el flanqueo enemigo.










General: Francisco de Melo, Marqués de Tordelaguna

Segundo: Conde Paul-Bernard de Fontaine (muerto en combate)

Efectivos: (Más de 20.000 soldados, perteneciendo unos 5.000 de ellos a la caballería)


   Tercio español de Jorge Castellví (capturado en combate)
   Tercio español de Fernando de Quesada y Mendoza, Conde de Garcíez (capturado en combate)
   Tercio español de Alburquerque, al mando del Sargento-mayor Juan Pérez de Peralta (capturado en combate)
   Tercio español de Bernardino de Ayala, Conde de Villalba (muerto en combate)
   Tercio español de Antonio de Velandía (muerto en combate)

   Tercio valón de Henri de Brias (o Bryas), Barón de Granges
   Tercio valón de Ambroise de Hornes, Conde de Bassignies
   Tercio valón de Albert François de Croy, Conde de Meghem (herido en combate)
   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt
   Tercio valón de Claude Lamoral, Príncipe de Ligne

   Tercio borgoñón de Jacques-Nicolás de la Baume, Conde de Saint-Amour
  
   Tercio italiano de Alfonso Strozzi
   Tercio italiano de Luigi Visconti
   Tercio italiano de Giovanni degli Ponti

   Regimiento alemán de Giulio Antonio Frangipani
   Regimiento alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alemán de Ottavio Guasco
   Regimiento alemán de Charles de Gavre, Barón d'Hembise
   Regimiento alemán del Barón Johann von Rittberg (herido de gravedad y capturado en combate)

  
Caballería de Flandes al mando de Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Alburquerque

Caballería de Alsacia al mando del Conde Ernesto de Isenburg (herido de gravedad, capturado y recapturado en combate)



Grabado de la batalla de Rocroi. Los franceses en primer término rompen los escuadrones hispánicos, los cuales son representados deshaciéndose y a la desbandada. Rocroi se encuentra arriba a la izquierda, rodeada por los cuarteles de Melo, Fontaine, Alburquerque e Isenburgo. También se muestran las cuatro líneas atrincheradas de asedio -o "aproches"- dirigidas contra Rocroi: la de los españoles, los italianos, los alemanes y la de los valones. (Sébastien de Pontault, señor de Beaulieu)  


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NOTA1: De acuerdo al testimonio de Henri Le Bret, el famoso Cyrano de Bergerac se alistó en 1639 en una compañía de las Guardias Francesas ("Gardes françaises"), siendo herido de un mosquetazo en la defensa de Mouzon (1639), y de un espadazo en la garganta en el sitio de Arras (1640). Cyrano abandona el servicio militar en 1641.

NOTA2: No confundir a Francisco de Melo, gobernador de los Países Bajos, diplomático y anterior virrey de Sicilia, con el también portugués Francisco Manuel de Melo, soldado y cronista de la Guerra de Cataluña, de quien hemos leído en este blog varias citas.

NOTA3: Si que hubo un conde Montecuccoli en la batalla de Rocroi, pero se trata de un capitán de caballería. En cuanto a Frangipani, éste sirvió indistintamente a España y al Sacro Imperio Germánico.

Al conde Ernesto de Isenburgo (Ernst von Isenburg) le hemos visto anteriormente en los sitios de Bergen-op-Zoom (1622) y Breda (1624-1625); y en la campaña de 1633, donde mandó sendos regimientos de infantería alemana. También era propietario de un regimiento de caballería alemana, que hemos visto tomar parte en la campaña de invasión de Francia de 1636. Posteriormente estaría al cargo del Ejército hispánico de Alsacia. En la batalla de Rocroi el conde de Isenburgo fue gravemente herido, recibiendo 3 heridas, que a decir de Vincart: "recibió dos golpes de espada en la cabeza que le abrieron el hueso hasta los sesos, con otro golpe que le cortó la nariz hasta la boca, no queriéndose aun rendir ni dar su espada hasta que con el grueso de una carabina le rompieron el brazo derecho, con que cayó en el suelo, y fué preso (...)"

Al regimiento alemán de Rouveroy le hemos visto citado 10 años antes en la campaña de 1633, y posteriormente en la de 1636, en el cuerpo de ejército que quedó en el frente de Brabante, vigilando los movimientos del ejército holandés. Lo mismo se puede decir del barón de Ribaucourt. El regimiento alemán de Octavio Guasco también le hemos visto sirviendo en el frente de Brabante, durante la campaña de 1636. Y al conde de Saint-Amour le hemos visto en la invasión de Francia de 1636. 

NOTA4: Aunque en las relaciones francesas de la batalla se da por muertos en combate a Luis Visconti y al barón d'Hembise, en las relaciones posteriores -como la relación de la campaña de 1644, realizada por Vincart- ambos aparecen participando en las operaciones al mando de sus respectivas unidades, por lo que nunca pudieron morir en combate. Algún oficial del tercio de Visconti debió de morir en la batalla, y éste ser confundido con él, o que fuera herido en el combate, y pensarse que murió en la batalla. Lo mismo se puede indicar para el barón d'Hembise.
De todos modos, en la relación de Vincart del año 1643, el maestre de campo italiano Luis Visconti figura en las operaciones inmediatas que se producen al término de la batalla. Y, en la "Gazeta de Francia" del año 1643, el barón d'Hembise aparece mencionado en las operaciones militares de agosto, al mando de Andrea Cantelmo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

El Ejército hispánico de Flandes que invadió Francia en 1636


En una entrada anterior ya se hizo alusión a la intervención de manera oficial del reino de Francia en la llamada Guerra de los treinta años en 1635. La tensión creciente de Francia tanto con la casa de Habsburgo de España, como con la de Austria, así como la decisiva derrota del ejército sueco en la batalla de Nördlingen (1634) ante un ejército hispano-imperial, condujo al cardenal Richelieu a intervenir directamente en el conflicto.
Si Francia a lo largo de la década anterior había estado financiando de manera soterrada tanto a los enemigos de España -Tratado de Compiègne (1624) con los holandeses, renovado en años posteriores- como a los del Sacro Imperio Germánico -Tratado de Bärwalde (1631) con los suecos, renovado en 1633-; España por su parte dio cobijo en Buselas en 1631 a María de Médicis y en 1632 al duque de Orleans -madre y hermano del Rey de Francia respectivamente-, ambos enemigos declarados de Richelieu. Desde Bruselas, el Gobierno español conspiró con ellos para levantar un ejército en el interior de Francia que depusiese a Richelieu.
El duque Gastón de Orleans penetró en Francia a la cabeza de un contingente de aventureros y mercenarios, donde se unieron en el Languedoc con el pequeño ejército del duque de Montmorency, que apoyaba la sublevación. Sin embargo el ejército coaligado fue derrotado en la batalla de Castelnaudary (1632), por las tropas reales francesas al mando del mariscal Schomberg.
Incluso ya antes las tres potencias (Francia, España y el Sacro Imperio Germánico) se enfrentaron directamente en el conflicto armado que surgió por la sucesión de Mantua y Monferrato (1627-1631).

Un incidente militar en el electorado de Tréveris propicia la excusa que el cardenal Richelieu necesitaba para declarar la guerra a España, hecho que se produce oficialmente en mayo de 1635. España tendrá que hacer frente a una guerra total en todas sus fronteras, tanto peninsulares como en Italia y en los Países Bajos. Es en los Países Bajos españoles donde el Ejército hispánico de Flandes quedará pinzado en dos frentes, el holandés y el francés.

El soldado portugués Francisco Manuel de Melo, cronista de la Guerra de Cataluña, resume las operaciones militares que se dieron el año de 1635, cuando un ejército franco-neerlandés invadió los Países Bajos españoles. Sin embargo la invasión se fue desinflando, teniendo que retirarse el ejército invasor al territorio de las Provincias Unidas. Por su parte el Sacro Imperio Germánico declarará la guerra a Francia en marzo de 1636. Así, un ejército hispano-imperial invadirá Francia en julio de 1636, llegando a las proximidades de París, extendiendo el pánico en la capital gala. Dice Melo:

 "[10] Mostráronse el año de seiscientos treinta y cinco las banderas de Francia formidables a todo el Paíz Bajo. Fue roto [derrotado] el príncipe Tomáz de Saboya, entraron Terllimón [Tirlemont o Tienen], sitiaron a Lovaina, amenazaron Bruselas; y en Italia, embestida Valencia del Po [Valenza del Po] y la Valtelina ocupada, con otros algunos sucesos favorables a franceses [1635]; pero no sin descuento de los españoles, que no con menos dicha penetraron la Francia, ganaron la Capela [La Capelle o La Chapelle], Chatelet, Landrecy y Corby [Corbie o Corbié], en la Picardía, desearon Paríz [1636], defendieron la misma Valencia sitiada, y poco después, desesperando de mayor empresa, se hicieron dueños de las islas de S. Honerato y S. Margarita [islas Lérins, 1635]."


La batalla de Les Avins o Avein, donde un contingente hispánico, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, fue derrotado por el ejército francés, debió de ser famosa en su tiempo. Así, Estebanillo González, en su obra picaresca posiblemente autobiográfica, se refiere a ella:

"(...) presumo que se había hallado en la rota del Príncipe Thomás y que los enemigos lo habían tenido alguna semana atado a un árbol de pies y manos sin darle sustento humano."

También Estebanillo González resume las victorias hispano-imperiales de 1635 y 1636, al referirse en su obra a los socorros imperiales al mando de Octavio Piccolomini:

"(...) después de haber sido con el suyo [ejército] causa principal de que dejasen a Lovayna libre y a los Estados [de los Países Bajos españoles] pacíficos y triunfantes [1635], ha sido el primer motivo y casusa de haber ganado la Capela, rendido a Xateleto [Chatelet] y conquistado a Corbí [Corbie, 1636], (...)"

Reseñando Estebanillo la batalla por el cruce del río Somme, donde derrotaron al Ejército francés de Champaña, al mando del conde de Soissons, que trataba de impedir en la orilla opuesta el paso de los hispano-imperiales:

"(...) habiendo convertido los cristales del caudaloso Soma [río Somme] en mar de sangre enemiga y sus plateadas márgenes en promontorios de fogosas piras y en lilibeos de funestos despojos [las orillas con restos humeantes y montones de armas y cadáveres]."

Los despachos que el italiano Giustiniano Priandi enviaba al duque de Mantua desde París, los días 7 y 19 de agosto de 1636, también refieren la derrota francesa en el cruce del Somme. Traducido al castellano dice lo siguiente:

"(...) el ejército imperial español de Picardía con quince mil caballos y otros tantos infantes con treinta cañones, mandados por el príncipe Tomás junto con Piccolomini, Giovanni di Vert [Jean o Johan de Werth], Forgaz [Conde Peter Forgàch, coronel de la caballería imperial croata], Buquoy y La Motteria han forzado el paso del Somme en Bary [Bray-sur-Somme] defendido durante tres días por el conde de Soissons, el cual se ha retirado hacia Nesle con algún desorden y pérdidas (...)"

Además Priandi indica el pánico que se produce en París ante la proximidad de los hispano-imperiales, y los preparativos que el Rey de Francia mandaba para rechazar al enemigo: decretó una leva (recluta) "en masse" e hizo llamar apresuradamente en su ayuda a los ejércitos franceses que operaban en Alsacia y Borgoña. Dice de nuevo Priandi:

"(...) y su vanguardia [hispano-imperial] ha avanzado hasta Mondidier, Roye y hasta el [río] Oise, robando y devastando todo el país (...) los habitantes todos se ponen en armas para la defensa y guardia de esta ciudad [París] (...) se espera de haber en quince días dos ejércitos tales que quizá se arrepientan los enemigos de su temeridad con la cual verdaderamente han puesto gran temor en estas partes (...)
 (...) Los enemigos se van reforzando en Picardía (...) dando voces de querer venir al saqueo de París (...)
 En esta ciudad se enrolan gentes a cualquier hora, si bien son inexpertos en las armas muestran gran afecto hacia el rey (...)
 En Normandía, Bretaña (...) se reúnen muchos soldados (...) para socorrer el corazón del reino. Quiera Dios que lleguen a tiempo (...)"

Finalmente el ejército hispano-imperial decidió no avanzar más hacia París, y se retiró a los Países Bajos españoles. El ejército francés recientemente formado, al mando del propio Rey de Francia y de su hermano el duque Gastón de Orleans (vuelto al servicio real), reconquistaría Corbie a finales del año.


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico de Flandes, e Imperial, que invadió Francia. También se refleja la composición del cuerpo del Ejército de Flandes que quedó en el Brabante, para vigilar los movimientos del ejército neerlandés.






EJERCITO QUE ENTRO EN FRANCIA

General: Príncipe Tomás de Saboya

Segundo: Claude de Lannoy, Conde de La Motterie

Efectivos: (Unos 22.000 infantes y 15.000 jinetes)


   Tercio español de Alonso Pérez de Vivero, Conde de Fuensaldaña
   Tercio español de Don Francisco Zapata

   Tercio valón de Lancelot Schetz, Barón de Wezemaal
   Tercio valón de Jean-François d'Ognies, Conde de Willerval
   Tercio valón de Pierre-Ernest de Gavre, Conde de Frezin (o Fresin)

   Tercio borgoñón de Jacques-Nicolás de la Baume, Conde de Saint-Amour

   Tercio italiano de Andrea Cantelmo
   Tercio italiano de Carlos Guasco

   Regimiento alemán de Albert-François de Lalaing, Conde de Hoogstraten
   Regimiento alemán de Agustín Espínola (o Spinola)
   Regimiento alemán de Emmanuel de La Biche, señor de Cerfontaine

   Tercio irlandés de Owen Roe O'Neill


Caballería al mando de Juan de Nassau y de Don Juan de Vivero

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Isenburg, del Conde de Bucquoy, del Barón de Seebach y del Barón de        Vaugrenaud


Auxiliares del Sacro Imperio Germánico

General: Octavio Piccolomini, futuro Duque de Amalfi

Segundo: Barón Jean de Beck

   Regimiento imperial del Barón de Beck
   Regimiento imperial del Conde Goltz
   Regimiento imperial de Adelshofen
   Regimiento imperial de Wallenstein
   Regimiento imperial de La Fosse
   Regimiento imperial de Fernemont
   Regimiento imperial del Marqués de Matthei

Caballería formada por 10 regimientos y una compañía polaca


Auxiliares de la Liga Católica

General: Johann von Werth

   Regimiento bávaro del Conde Pappenheim
   Regimiento bávaro de Edlinstetten
   Regimiento bávaro de Wahl
   Regimiento bávaro de Back
   Regimiento bávaro de Hasslang

Caballería formada por 6 regimientos


Auxiliares del Duque de Lorena

General: Príncipe Francisco de Lorena, Obispo de Verdún

   Regimiento lorenés del Príncipe de Lorena
   Regimiento lorenés de Maillard
   Regimiento lorenés de Saint-Balmont
   Regimiento lorenés de Blainville
   Regimiento lorenés de Henin
   Regimiento lorenés de "Elst"
   Regimiento lorenés de "Suze"
   Regimiento lorenés de "Ennemont"
   Regimiento lorenés de "Guiti"

Caballería formada por 5 regimientos



EJERCITO QUE QUEDA EN EL FRENTE DE BRABANTE

General: Manuel Pimentel, Conde de Feira

Efectivos: (Unos 15.000 soldados de infantería y caballería)


   Tercio español de Alonso Fernández de Córdoba, Marqués de Celada
   1.000 españoles fuera de tercio

   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt

   Tercio italiano de Fabrizio Doria, Duque de Avellano
   Tercio italiano de Francesco Toralto

   Regimiento alemán de Guillaume Bette, Marqués de Lede
   Regimiento alemán de Everard de Brion
   Regimiento alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alemán de Henri de Wignacourt, señor de Maleve
   Regimiento alemán de Ottavio Guasco

   Tercio irlandés de John O'Neill, Conde de Tyrone


Caballería al mando de Sigismondo Esfrondato, Marqués de Montafia

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Fuenclara, de Gaspar Visconti y del Barón de Granges


Pintura que representa los combates que se dieron por el cruce del río Somme, en agosto de 1636. En primer plano se muestra el ejército hispano-imperial -caballería a la derecha e infantería a la izquierda- y en el centro la fila de carromatos que transportan la impedimenta y las provisiones. Al fondo, al otro lado del río, el ejército francés trata de evitar el cruce. Los oficiales hispánicos e imperiales son mostrados con bandas, fajas y plumas de color rojo, el color distintivo de ambos ejércitos. También aparece mostrada la "cola" del ejército: lacayos, mujeres, niños, vivanderos o mercaderes, que seguían a las tropas en campaña. (Cruce del Somme en Cérisy, Pieter Snayers) 


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NOTA1: En mayo de 1635, el ejército francés que invadió los Países Bajos españoles, al mando de los mariscales de Brézé y de Châtillon, resultó victorioso al principio: derrotó a un contingente hispánico, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, en Les Avins o Avein, en las cercanías de Namur. Reunido en Maastricht con el ejército holandés del Príncipe de Orange, toman al asalto la ciudad de Tirlemont (o Tienen, en idioma flamenco), la cual es saqueada, con muerte de civiles, y algunos de sus edificios incendiados. Tras este hecho tanto franceses como holandeses se culparon de lo sucedido.
Después el ejército coaligado franco-holandés captura casi sin lucha Diest, Aerschot (o Aarschot) y Tervuren, llegando a amenazar la propia Bruselas. Sin embargo la invasión se fue desinflando, quedando frenada en el sitio de Lovaina, la cual no logran tomar, teniendo finalmente que retirarse el ejército invasor al territorio de las Provincias Unidas, perseguido muy de cerca por el ejército hispánico de socorro, que había sido reforzado por un contingente imperial.
Así, el ejército hispano-imperial recuperó las plazas perdidas, y aprovechando el impulso de la contraofensiva se apoderó del ducado de Cleves, ocupando las plazas de Cleves, Goch y Gennep. Además los hispánicos tomaron en un ataque sorpresa la fortaleza holandesa de Schenkenschans, y una columna hispánica recuperó la ciudad de Limburgo, en poder de los holandeses desde 1632.

En marzo de 1636, el Sacro Imperio Germánico declara formalmente la guerra a Francia. Un ejército coaligado hispano-imperial devolvería el golpe del año anterior, y esta vez serían los hispano-imperiales los que invadirían Francia desde los Países Bajos.
Un cuerpo de ejército hispano al mando del conde de Feira queda en el frente de Brabante, vigilando los movimientos del ejército neerlandés, el cual había quedado agotado tras la reconquista ese mismo año de la plaza fuerte de Schenkenschans, tras un duro asedio de 9 meses.
En julio, el ejército hispano-imperal, al mando del Príncipe Tomás de Saboya, entra en Francia. La Capelle (o La Chapelle) y Chatelet se rinden tras un breve asedio. El Ejército francés de Champaña, bajo el conde de Soissons, reforzado por los restos del ejército del mariscal de Brézé, quien había retornado de los Países Bajos, trató de evitar que el ejército coaligado cruzara el Somme, pero fue derrotado.
Tras la derrota el conde de Soissons se retira a lo largo del río Oise. La plaza francesa de Roye se entrega a los hispano-imperiales, y la ciudad de Corbie (o Corbié) capitula tras un corto asedio. Mientras la caballería imperial al mando de Johann von Werth llega a las cercanías de París.
Pero finalmente se ordena al ejército hispano-imperial no avanzar más hacia París, y retirarse a los Países Bajos españoles. Un fuerte ejército francés -conformado con las nuevas reclutas y los restos de los demás ejércitos- es puesto al mando del duque de Orleans. El ejército francés recuperó Roye, tras un breve asedio. Después puso sitio a Corbie, a cuyo asedio se unió el Rey de Francia. El asedio de Corbie fue más costoso, tardando los franceses 7 semanas en obligar a capitualar a la guarnición hispana, cuando a éstos les ocupó tan sólo 7 días en hacerse con la ciudad.

En 1637, La Chapelle cae ante un ejército francés al mando del Cardenal de la Valette, tras resistir cerca de 2 semanas. El gobernador Marcos de Lima fue procesado por capitular antes que llegara el ejército de socorro hispánico.

En 1638 será Chatelet la que caiga al asalto ante el ejército francés al mando del señor Du Hallier, tras una dura resistencia y soportar varias embestidas. Durante el asalto los franceses pasaron a cuchillo a parte de la guarnición hispánica. Señala el alférez Lorenzo de Cevallos cómo el sitio francés fue más costoso, "pues habiendo tomado el Príncipe Tomás a Chatelete el año de treinta y seis en tres días, y no perdiendo más que cuatro hombres, ellos [los franceses] se estuvieron veintiséis días, y perdieron más de tres mil, (...)"  

NOTA2: En el frente italiano, en 1635, un ejército coaligado franco-saboyano-parmesano, al mando del mariscal Créquy, atacó el Ducado de Milán, asediando la plaza de Valenza del Po. Sin embargo, un ejército de socorro hispánico, al mando de Carlos Coloma, forzó a Créquy a levantar el asedio.
También un ejército francés, al mando del duque de Rohan, invadió y ocupó La Valtellina, derrotando a españoles e imperiales. Sin embargo el valle alpino tuvo que ser evacuado en 1637.
En 1636, de nuevo un ejército coaligado franco-saboyano, al mando de Créquy, invade Lombardía, derrotando al ejército hispano en la batalla de Tornavento. Pero la campaña resultó estéril, y los franceses abandonaron la Lombardía. 

En 1635 una escuadra al mando de los marqueses de Santa Cruz y de Villafranca conquista las islas Lérins. Pero en 1637 son recuperadas por los franceses.  

NOTA3: Alonso Pérez de Vivero, conde de Fuensaldaña, maestre de campo de un tercio español, y don Juan de Vivero, comisario general de la caballería de Flandes, los cuales tomaron parte en la invasión de Francia de 1636, ambos eran hermanos y naturales de Valladolid.

domingo, 26 de agosto de 2018

Diario de un mercenario alemán durante la campaña de invasión de Portugal, en 1580


Erich Lassota von Steblovo, soldado alemán de origen polaco y testigo vista de la conquista de Portugal, nos legó anotado en su diario todas sus experiencias militares en España, durante los 4 años en los que su regimiento sirvió en la invasión de Portugal (1580) y la reducción de las islas Azores (1581-1583). Este diario fue publicado en Alemania en 1866, y traducido al castellano poco después. 
El diario de campaña de Erich Lassota von Steblovo (germanizado como von Steblau) contiene escuetas anotaciones que tomaba diariamente, escritas al término de una dura jornada de marcha y en el poco espacio de tiempo que tenía para descansar, pero en ocasiones estas breves notas están llenas de interesantes anécdotas del día a día de la campaña y que sólo un soldado podía recoger.



LLEGADA A ESPAÑA

Erich Lassota y un familiar suyo se alistaron en 1579 en el regimiento mercenario alemán del conde Jerónimo Lodrón, ingresando en la compañía de Cristoff Kripp de Freydeneck. El regimiento alemán de Lodrón entró en Cremona a la espera de la orden de embarque, que se produciría en enero de 1580.

Señala el cronista Luis Cabrera de Córdoba cómo los mercenarios alemanes fueron embarcados en Génova. Sin duda el contingente reclutado en Alemania fue mucho menor que el reflejado por el cronista:

"Levó [reclutó] seis mil alemanes el Conde de Lodron, coronel, para que los trajese por Milan a embarcarlos en Génova."

 Detalles de un grabado que muestran arcabuceros -derecha- y piqueros -izquierda- alemanes, hacia 1580. Algunos de ellos llevan las luengas barbas y los largos pantalones de tipo oriental (llamados "Pluderhosen") que los caracterizaron en la segunda mitad del siglo XVI. 
En ocasiones los Príncipes alemanes permitieron a otros países europeos que reclutasen en sus territorios, o también cedían sus soldados a cambio de un módico precio. Así, a lo largo del siglo XVI, los mercenarios alemanes o "lansquenetes" se encontraban en muchos de los ejércitos europeos en conflicto: Francia, España, la Inglaterra de los Tudor, las Provincias Unidas de los Países Bajos, Dinamarca y Polonia. Aunque esta tendencia se redujo drásticamente al comenzar el siglo XVII con el estallido de los conflictos civiles y militares que azotaron el Sacro Imperio Germánico, en la llamada Guerra de los 30 años (1618-1648). (Grabado de Johann Theodor de Bry)


A primeros de febrero llegan los mercenarios alemanes a Cartagena. Así lo anota en su diario Erich Lassota von Steblovo, que traducido al castellano dice lo siguiente:

 "El 6 de Febrero por la tarde, llegamos al puerto de Cartagena, (...)
 El 7 de Febrero entramos en el puerto de Cartagena, nos proveímos de agua, y quisimos esperar la llegada de otras naves."

Lassota anota como comienza a desgastarse el regimiento, refiriendo la muerte de un camarada. Las bajas por deserción y enfermedad comenzaban a deshacer una unidad desde el mismo momento de formarse, y terminaban sumando más bajas que las producidas en combate:

 "El 10 de Febrero, Seyfried Heldt, originario de Strasburgo, y compañero mío de regimiento, murió, le llevaron a Cartagena, y allí le enterraron."

Vista de la ciudad de Cartagena y su puerto en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Tras descansar unos días en Cartagena, los alemanes de nuevo embarcan para ser trasladados a Cádiz, bordeando todo el litoral andaluz:

 "El 11 de Febrero, (...) salimos del puerto de Cartagena con buen rumbo.
 El 12 de Febrero pasamos delante del Capo di Gatta y Alboran, isla morisca despoblada, y de Almería, ciudad del reino de Granada.
 El 13 de Febrero seguimos cerca del Castel di Ferro, Mutril de Salabregna [Castell de Ferro, Motril y Salobreña] (...) por delante de Vélez-Málaga (una villa grossa [grande]); Málaga, hermosa ciudad situada en Andalucía. (...)
 El 25 de Febrero salimos de Fungarolla [Fuengirola], mas un viento tempestuoso nos rechazó otra vez atrás."

Y sigue la muerte de otro camarada:

 "El 28 de Febrero falleció Friedrich de Hubrig, a la una de la noche, mi compañero de regimiento, y desembarcado luego en Estepona, allí le enterraron".

Prosigue el camino por mar, lento por el mal tiempo, y haciendo escalas en los puertos, donde se encuentran con la escuadra arrendada de Génova y la escuadra española de Sicilia, que transportaban las unidades reclutadas de italianos:

 "El 3 de Marzo me fui a tierra y comí en Estepona.
 El 4 de Marzo a mediodía, nos marchamos de allí, y por causa de vientos contrarios, anclamos delante de Gibraltar, (...)
 El 5 de Marzo entramos en el puerto de Gibraltar, en que encontramos las galeras de los genoveses y sicilianos, y también a Próspero Colonna, al Sr. Carolo Spinello [Spinelli], y al prior de Hungría con sus italianos. (...) Unos días antes falleció Fabricio Colonna, general de las galeras sicilianas, y en su lugar vino D. Alonso de Leiva. (...)
 El 9 de Abril por la mañana, salimos del puerto de Gibraltar con unas treinta naves, (...)
 El 10 de Abril pasamos delante de Medina Sidonia, (...) y por la tarde echamos ancla en Calis [Cádiz], fuera del puerto, (...)
 El 11 de Abril entramos en el puerto de Calis, dejando a nuestra izquierda, al entrar en el puerto, un pequeño burgo, llamado la Rota."

Vista de la ciudad y el Peñón de Gibraltar en el siglo XVII. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


La marcha prosigue ahora por tierra, en dirección a Badajoz:

 "El 22 de Abril, nuestro regimiento desembarcó, y se trasladó a Porto Real, una grande y abierta villa, situada en el continente, entre Calis y Porto Santa María.
 El 30 de Abril, cerca de la gran iglesia de Porto Real, hicimos ejercicios militares. (...)
 El 6 de Mayo rompió [inició] su marcha nuestra bandera [compañía] con tres otras, y se fue a Xerez [Jerez], tres millas españolas distante. (...)
 El 19 de Mayo rompió [partió] la vanguardia, es decir, la bandera nuestra [y las] de Wotsch, Wild y Eifländer, y se fue hasta Labrixa [Lebrija], (...)
 El 23 de Mayo vamos a Arcala [Alcalá de Guadaira], una hermosa y grande villa, tres millas.
 El 24 de Mayo pasamos cerca de Sevilla (Hispalis), una milla y media a nuestra izquierda, hasta Brenes, hermosa villa, (...)
 El 28 de Mayo llegamos a las montañas de Sierra Morena, (...)
 El 29 de Mayo fuimos a Constantina, (...)"

Atraviesan Sierra Morena, y continúan por Extremadura:

 "El 5 de Junio descansamos, y el 6 marchamos a Hornachos, hermosa y muy agradable villa, situada en una montaña, y donde se habla la lengua mora o árabe. (...)
 El 8 de Junio seguimos dos millas hasta Mandralexos [Almendralejo], (...)"

Lassota indica como al llegar a Talavera la Real presenció la ejecución de dos soldados del tercio español de Nápoles, acusados de realizar prácticas homosexuales:

 "El 11 de Junio, una hora antes de anochecer, rompimos, y llegamos hasta Solana, (...) en 12 de Junio, (...) cerca un palacio y una posada descansamos y comimos; luego la marcha hasta Talavera, (...) Al llegar aquí, quemaron a dos soldados del Terzo de Napolis, por el crimen de sodomía."

Finalmente la vanguardia alemana llega a la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, donde se reunía el ejército hispánico. Erich Lassota también anota la revista general que el rey Felipe II hizo al ejército de campaña: 

 "El 13 de Junio se ordenó acampar a una milla de la ciudad de Badajoz (dos millas). Allí vinieron en persona S. M. el Rey con la Reina, el cardenal Alberto, archiduque de Austria, y el Duque de Alba, capitán general, hicieron nuestra revista, y después de habernos visto en orden de batalla, se marcharon."

Días después señala como llega el Conde de Lodrón con el resto del regimiento mercenario alemán:

 "El 18 de Junio, hacia anochecer, llegó el coronel [Jerónimo Lodrón o Gerolamo Lodron] con doce banderas a nuestro campo."

Después relata un incidente en el cual uno de los capitanes alemanes se suicida o muere al disparársele la pistola en su tienda de campaña:

 "El 21 de Junio, dos horas antes de anochecer, el capitán Wolf Ramminger, guardamaestre, se saltó los sesos de un pistoletazo en su propia tienda. Su bandera se confió al teniente coronel, luego al capitán Bernardo Sogmeister [Bernhard Sagmeister]. El puesto de guardamaestre entregó el coronel a Engelhart Kurz."

Después pasa a describir la ciudad de Badajoz:

 "Badajoz es una grande, hermosa y antigua ciudad, situada en la frontera de Portugal, sobre el Guadiana, con un magnífico y largo puente de obra de albañilería, que le atraviesa; a una milla de camino fuera del Campo de Cantillana, se reunieron todas las fuerzas que S. M. mandó a Portugal, (...)"



COMIENZA LA INVASION DE PORTUGAL

Se trató de rendir mediante negociación las plazas fuertes portuguesas fronterizas, objetivo que se cumplió. Tras ello, el ejército se puso en marcha y cruzó la frontera portuguesa, como lo relata Erich Lassota:

 "El 27 de junio, después de haberse reunido todas las fuerzas de tropa y entregado Elbas [Elvas], una ciudad de Portugal, (...) y también la Villaviciosa [Vila Viçosa] con algunas otras de alrededor, el campamento se puso en marcha, y en pleno orden de batalla desfiló delante del Rey (...)
 El 1.º de Julio hicimos otras dos millas de camino, y el 2 también dos millas, hasta una villa y el castillo Estremoza [Estremoz], que se nos entregó al instante, y donde nos quedamos el 3 del mismo mes.
 El 4 de Julio seguimos dos millas de marcha, hasta Casar Blanco [Casa Branca]; la ciudad de Evora, situada a nuestra izquierda a una milla, nos mandó sus llaves, entregándose. (...)"

Erich Lassota relata en su diario los métodos de rigor empleados para hacer cumplir la Ordenanza real promulgada en el campamento de Cantillana, que trataba de evitar los excesos de los soldados en campaña, que en parte provocaron el empeoramiento de la situación en la Guerra de Flandes. No obstante, el oficial de su regimiento fue perdonado:

 "El 10 y 11 de Julio tuvimos un descanso. Aquí mandó el señor coronel [Lodrón] ahorcar al alférez Balthauser [¿Boltshauser?], suizo, por haber pegado a un mercader portugués. Sin embargo, a las repetidas instancias y súplicas de los capitanes y jefes, se le perdonó la vida, dejándole largo tiempo cargado de cadenas."

A mediados de julio, el ejército del duque de Alba y la escuadra hispánica del marqués de Santa Cruz se encontraron en Setúbal, que fue tomada tras una corta lucha de los portugueses. Al ofrecer resistencia contra el ejército hispano, los arrabales de la plaza fueron saqueados, según la costumbre militar de la época.
Aunque el duque de Alba evitó el pillaje de la ciudad, tal como ordenó Felipe II, para evitar soliviantar a los portugueses. Así lo relata Erich Lassota:

 "El 17 de Julio llegamos a una hermosa, grande y cerrada villa, llamada Setuval, (...) al principio nos resistió con un castillo Palmella [Palmela], a una milla distante, (...) El día siguiente la ciudad se rindió, y sus barrios [exteriores] han sido saqueados."

Vista de la ciudad y puerto de Setúbal en el siglo XVII. Se muestran los "Arrebales", fuera de las murallas medievales de la ciudad. El castillo de San Felipe fue construido después de 1580. Abajo en la costa se encuentra la torre de Outào, que tuvo que ser combatida. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Después relata la rendición de la torre de Outào, que defendía la entrada al puerto de Setúbal. El regimiento alemán de Lodrón toma parte en la operación:

 "El 19 de Julio se llevaron unos 3.000 hombres cuatro banderas [compañías] nuestras, es decir, las del señor coronel [Lodrón] de Arzt, Wotsch y Lydel [Lidl] un cañón al sitio del castillo, La Torre Othan llamado, situado sobre el mar, a la entrada y a una milla de Setuval. (...)
 El 20 de Julio el marqués de Santa Cruz, después de haber tomado la costa de Algarbez [Algarve], llegó con nuestra armada junto al regimiento [tercio] de D. Rodrigo Zapata, a las afueras del puerto; en la tarde, el galeón <<San Antonio>> que estacionó allí, después de un vivo fuego contra nosotros, se rindió, (...)
 El 21 de Julio el castillo Othan, junto con los dos galeones restantes [portugueses] y el castillo Palmella, se rindieron, y nuestra armada entró en el puerto; Antonio Moreno con alguna gente ocupó el castillo de Othan."



DESEMBARCO EN CASCAES

El duque de Alba ordenó embarcar en Setúbal a las tropas en la armada del marqués de Santa Cruz, para dirigirse a Cascaes, puerto de la desembocadura del Tajo cercano a Lisboa:

 "El 27 de Julio se embarcó en galeras muchísima infantería con unos setenta jinetes.
 El 28 de Julio salimos del puerto en galeras, y fuimos hasta el cabo Spichel [Espichel].
 El 28 del mismo, al venir a Sizimbra [Sesimbra], se nos rindió ésta al instante."

En Cascaes desembarcan en las playas, donde encuentran alguna oposición de los portugueses:

 "El día 30 de Julio pasamos delante de la plaza fuerte de San Juan [San Julián], que está a la entrada del puerto de Lisboa, y más arriba de una villa, y del castillo llamado Cascais, llegamos al continente; los portugueses que defendían el paso para impedir nuestros desembarcos, fueron rechazados por nuestros tiros de galeras; descendimos con fuerza, y les cogimos algunas piezas [de artillería], marchando en orden de batalla adelante."

Detalle de un fresco que representa el desembarco de las tropas hispánicas, al mando de Rodrigo Zapata, en la costa de Cascaes, donde establecieron una "cabeza de puente". Los infantes portugueses trataron de evitarlo, sin embargo fueron fácilmente desalojados por el fuego de las galeras y de los arcabuceros españoles. En la pintura se muestra la torre defensiva de Cascaes. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Cascaes opuso resistencia y fue tomada por las armas. Siguiendo los procedimientos de rigor del duque de Alba, el gobernador de la ciudad y varios oficiales fueron ejecutados. Lassota relata el suceso, en el que tomó parte, y cómo los mercenarios alemanes participan en la ejecución:

 "El 31 de Julio los portugueses se retiran [al castillo], la pequeña ciudad de Cascais se rinde, y sufre sin demora un saqueo.
 El 1.º de Agosto a mediodía se empezó el bombardeo de la plaza fuerte [castillo] de Cascais, y por la noche, viéndolo serio, se rindió: (mi bandera quedó desde luego de guardia en el reducto [fortificación]). El guarda-almacén de artillería, junto con dos armeros, han sido colgados en una ventana del castillo.
 El 2 de Agosto por la mañana volvieron las galeras a Setuval para llevarse las tropas y el resto de caballería. (...) nuestro capitán general [duque de Alba], en la plaza del mismo Cascais, mandó degollar a D. Diego de Meneses, sobre un cadalso por un verdugo alemán; D. Diego mandaba el castillo de Cascais; (...) el círculo de la ejecución lo formaban dos banderas nuestras [compañías de los alemanes].
 El 6 de Agosto volvieron las galeras con tropas."

Vista de la torre defensiva de Cascaes ("Cascale"), junto a la costa. No mucho más alejada del litoral se encuentra la población de Cascaes, fortificada con viejas murallas medievales. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


El ejército hispánico continúa hacia el castillo de San Julián, procediendo a sitiarlo:

 "El 8 del mismo seguimos nosotros también a los demás; quedó la bandera del señor Ramminger en Cascais, con algunos cañones y munición.
 El 9 de Agosto vinimos con la artillería a la plaza fuerte de San Juan [Sao Juliao da Barra], y las galeras y naves que quisieron impedirnos establecer el campamento, fueron rechazadas por mucha artillería, y nosotros con 500 hombres, entre ellos seis banderas alemanas, primeramente acampamos delante, (...)
 El 10 de Agosto empezaron los tiros contra la plaza (...)
 El 11 de Agosto adelantaron en la noche nuestras trincheras, (...) entonces acercamos 28 piezas [de artillería] de gran calibre, y los cazadores del señor Próspero Colonna, ocultos en la proximidad de la plaza entre las piedras del mar, tiraban a ella de modo que nadie podía asomarse a los bastiones para defenderlos; (...) un fuego del castillo contra ellos les hizo sufrir algunas bajas; viendo esto nuestro coronel [Lodrón], mandó al capitán Steighammer con unos cuantos soldados en su auxilio, de los cuales algunos perecieron."

 Vista del castillo de San Julián da Barra en el siglo XVII, situado en la misma punta del margen derecho del río Tajo. Arriba del castillo se encuentran las poblaciones de Oeiras y Carcavelos. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


El castillo de San Julián finalmente capitula, Lassota también participó en las operaciones:

 "El 12 de Agosto, habiendo conseguido el castellano [gobernador del castillo] Tristan Paz della Vega [Tristào Vaz da Veiga], por conducto de dos mujeres, escolta de seguridad de nuestro capitán general, para entenderse con él, salió a caballo y entregó la plaza, a condición de poder retirar sus tropas con armas. Así se hizo; el prior [de Castilla] con su caballería entró dentro, el castellano se quedó también, y D. Gabriel Niño con alguna gente. (Por entonces mi bandera estuvo también encargada de guardar la batería en la trinchera.)"

Erich Lassota refiere la captura de su familiar:

 "El 14 de Agosto nos acercamos con el campamento a la mencionada villa de Oers [Oeiras].
 El mismo día, Ludovico [Ludwig Lassota], pariente mío, cayó prisionero en manos de los portugueses, y se lo llevaron a Lisboa."

Después el ejército hispánico avanzó hasta la Torre de Belén, a las afueras de Lisboa, la cual sitiaron:

 "El 21 de Agosto, (...) rompió [levantó] el campamento entero, poniéndose en marcha, y siguiendo su movimiento, tuvo escaramuza [pequeños combates] con el enemigo.
 El 22 nos quedamos todo el día en orden de batalla, y por la noche adelantamos hasta el monasterio de Belen, delante de la torre del mismo nombre, (...)
 El 23 del mismo cañoneamos la torre, la cual, viéndolo serio, se rindió, y tiramos algunos disparos al castillo, que situado en otra parte del puerto, no quiso entregarse."

Detalles de un grabado del siglo XVI, donde se muestran la Torre de Belén, a la izquierda, y el Monasterio de los Jerónimos de Belén, a la derecha. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)



LA BATALLA DE ALCANTARA

Las escaramuzas en torno a la Torre de Belén se generalizan debido a la proximidad de las posiciones exteriores atrincheradas portuguesas:

 "El 24 de Agosto entró nuestra armada (...) y nuestro coronel [Lodrón] tomó una casa cerca de una ermita, con cuatro banderas alemanas, tiroteándose todo el tiempo con el enemigo; dos galeras que salieron de Lisboa para rechazarle de la casa, fueron recibidas con algunos tiros, tan acertados que al instante se retiraron. (...)
 El mismo día por la noche se levantaron todas nuestras fuerzas, y después de habernos dividido en dos partes, en silencio, y sólo con flautas de campo, llegamos a los atrincheramientos enemigos, (...) el capitán general [Alba] con una parte de tropa, entre la cual figuró la bandera de mi capitán Krippen [Kripp de Freydeneck], tomó la posición de izquierda, (...) y así en orden de batalla pasamos toda la noche.
 La otra parte tomó la derecha del lado del mar, en dirección del puente de Alcántara, todavía en poder del enemigo; allí seguían fuertes escaramuzas toda la noche; a medianoche, Próspero Colonna con su regimiento penetró en la casa, en que estaba nuestro coronel, y de donde adelantando hasta el puente de Alcántara, empezó a batirse con el enemigo. Sin demora entonces, nuestro coronel con ocho banderas alemanas que estaban de la parte del mar, adelantando más, y atrincherando algunos cañones, los dirigió contra el campamento del enemigo, y contra el fuerte."

Lo que da lugar a la batalla del puente de Alcántara:

 "El 25 de Agosto por la mañana empezó la lucha a generalizarse; se nos reforzó con la bandera del Sr. Ramming [Ramminger] (...) el cual quedó, como se ha dicho, en Cascais (...) y apercibiendo el señor coronel [Lodrón] que los italianos, después de haberse comportado bien, principiaban a cansarse de la refriega, les auxilió con el Sr. Engelhart Hurs [Kurz], mariscal de campo, y con cien hombres bajo su mando, (...) se apoderaron del puente [de Alcántara], mas pronto fueron rechazados, con pérdida de dos capitanes italianos, (...) también nuestro juez de campo, Leonardo Ralter de Schlanders [Leonhart Ratter von Schlanders], luchando con una carabina en el ataque, recibió una herida de que en algunos días después murió." 

 Detalle de un fresco que representa la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa (1580). En la pintura se muestra al ejército hispánico cruzando el puente, lo cual logró al tercer asalto; mientras, Sancho Dávila, tras una maniobra de flanqueo con un pequeño cuerpo de ejército, logra atacar por sorpresa a los portugueses, los cuales comienzan la desbandada. (Fresco de Giovanni Battista Perolli, Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


Tras ser rechazados inicialmente, en un nuevo ataque recuperan los hispánicos el puente:

"(...) Viendo esto nuestro coronel [Lodrón], estableció un cañón en el mismo puente, e hizo algún daño al enemigo; también mandó cien soldados de doble [¿doble-paga o doppelsöldner?, infantes alemanes que luchaban en vanguardia] para rechazar a los tiradores, y así se cumplió. Habiendo nuestros tiradores reconquistado el puente, acudieron los dobles, suplieron a éstos, rechazaron al enemigo, y conservaron el puente en su poder;"

Y, con el puente en su poder, el duque de Alba ordena el ataque general a las posiciones portuguesas:

"(...) entónces, en dos o tres horas del día, el capitán general [Alba], estando en la elevación del molino de viento (desde donde presenció el ataque), dió señal con una bandera blanca, y todas las fuerzas de tierra y mar juntas se echaron de todas partes contra los atrincheramientos del enemigo, le desconcertaron y obligaron a la huida, y penetrando hasta dentro de los barrios [exteriores] de Lisboa, los saquearon."

 Detalle de una pintura que representa la batalla de Alcántara. En el detalle se muestra a un idealizado duque de Alba a caballo, dirigiendo las operaciones. A su derecha, con banda roja de general, se muestra posiblemente a su hijo don Hernando, prior de Castilla, -que estaba al cargo de la caballería- o a Sancho Dávila, que era "segundo" al mando del ejército. (Fresco de Lazzaro Tavarone, Palacio Spinola, Génova)

 
A pesar de las prevenciones de Alba, el "Burgo", barriada extramuros de Lisboa, es entrado a saco. Entonces Lisboa capitula:

"Se presume que el enemigo esta vez perdió unos dos mil hombres, mientras nosotros pocas bajas sufrimos. Junto con nosotros hicieron también su ataque nuestras galeras, y saquearon algunas naves [portuguesas]. En el campo enemigo encontramos una pieza [de artillería] llamada <<El tiro de Dios>>, de balas de ciento once libras, procedente de las Indias, y que las mujeres solas habian llevado de la ciudad a las trincheras. Durante estos acontecimientos, D. Antonio [prior de Crato], al montar su caballo recibió una herida en el pescuezo, por un pastor, su criado, y herido se fue de allí, sin curarse, segun unos a tres millas de Lisboa, (...)
Por la noche se rindió Lisboa, y quedó al cuidado de los españoles."

Su familiar, preso de los portugueses, es rescatado. Después Erich Lassota refiere los alojamientos del ejército hispánico:

 "El 26 de Agosto, mi pariente Ludovico, preso por los portugueses, después de haber sufrido doce días en las trincheras, y en la ciudad, volvió de su cautiverio.
 El 27 y 28 del mismo mes, nuestro regimiento se retiró a Alcántara, los capitanes y jefes se colocaron en casas, las banderas y soldados en el campo y fuera de la población, el castillo de Lisboa tomaron los españoles, y a D. Gabriel Niño y D. Pedro de Sotomayor se confió el castillo de San Juan."


 Grabado que muestra la ciudad de Lisboa en la segunda mitad del siglo XVI. (Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun, 1572)


Posteriormente Lassota refiere un conato de motín de los mercenarios alemanes:

 "El 9 de Setiembre, el señor coronel [Lodrón] dió la señal de marcha, mas la tropa empezó a rebelarse, y no quiso obedecer; (...) pidiendo todos su paga; por último se personó el señor coronel entre ellos, aconsejándoles la obediencia, y prometiendo al mismo tiempo que al llegar a Setuval los capitanes harían la cuenta de seis meses, y la pagarían, y en catorce días, (...) y se efectuará el pago entero; a pesar de eso, la tropa, exigiendo su dinero, quedó firme en sus pretensiones, y no quiso marcharse. Entonces el capitán general [Alba] les contestó: <<que por la desconfianza en su palabra, y burla que le hicieran, desde aquel momento en adelante no se preocuparía más de sus deseos, (...) sino que a cada uno de los complicados en la causa, conforme a los artículos de la ley, mandará juzgar y castigar según su delito>>; y con esta resolución volvió riendas y se fue.
 El 10 de Setiembre se volvió a dar señal de marcha; la tropa obedeció al instante, y tanto en galeras como en barcos, la trasladaron a Almeida, situada enfrente de Lisboa, (...)"

Grabado de segunda mitad del siglo XVI que muestra una asamblea de los lansquenetes alemanes con un oficial superior. (Grabado de Jost Amman, hacia 1560)


Erich Lassota remarca el rencor que todavía sentían los locales hacia los soldados extranjeros:

 "El 11 de Setiembre avanzaron dos millas más, hasta un bosque de avellanos. La gente de campo insultaba a los soldados que se quedaron atrás, y hasta ahorcó a algunos."



LA TOMA DE OPORTO

Después el duque de Alba manda a Sancho Dávila, al mando de un cuerpo de ejército, para tomar Oporto, donde se estaba reagrupando don Antonio de Crato:

 "El 18 de Setiembre, las cuatro banderas, es decir, del teniente coronel, de Arzt, Tanner y Staghammer [Steighammer], avanzaron hacia Lisboa, de donde el duque de Alba capitán general, después de haber adquirido noticias sobre los refuerzos de D. Antonio en Porto [Oporto], mandó contra él al Sr. Sancho de Avila en lugar suyo, asociándole a D. Rodrigo Zapata de Leon, como mariscal de campo, y al capitán Juan de la Rea [Larrea], como maestre coronel de artillería; además añadió un estandarte [compañía de caballería] de corazas, dos de caballería, dos de jinetes [caballería ligera], las cuatro banderas mencionadas alemanas, la de D. Pedro de Sotomayor, la del regimiento [tercio] de Antonio Merino [Moreno], bajo el mando de Don Diego de Córdova, con mosqueteros del tercio de Nápoles, dos medios cañones (de a 24 [libras]), dos medias culebrinas [artillería de calibre medio], de las cuales dejaron allí una después. Todas estas fuerzas salieron de Lisboa en 22 de Setiembre."

Sancho Dávila llega hasta Oporto, donde derrota en sus afueras al Prior de Crato de nuevo, aunque logra huir otra vez. Oporto capitula tras el combate:

 "El 7 de Octubre se entregó Monte Mor o uelho [Montemor-o-Velho] a D. Sancho de Avila.
 El 8 del mismo se rindió Coimbra. (...)
 El 13 de Octubre, D. Sancho de Avila vino a Anero [Aveiro], una villa que fue tan monárquica y que D. Antonio poco antes saqueó.
 El 17 de Octubre llegó Sancho a Villa Nova, cerca de Porto, y a la otra parte de las aguas del Duero.
 El 23 de Octubre, recogiendo los españoles y la gente de guerra cerca de Porto, algunos barcos y lanchas pasaron más arriba de Villanova, sosteniendo el ataque del enemigo, y echándole a correr de la población, la caballería seguía con prisa a D. Antonio, pero consiguió poco; la ciudad, con su castillo de San Juan en la costa de mar, se rindieron voluntariamente. (...)"

 Vista de la ciudad de Oporto en el siglo XVII. La pequeña población de Vila Nova se encuentra al otro lado del Duero. (La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, de Pedro Teixeira, 1634)


Señala después Lassota noticias de toda índole, indicando de nuevo las bajas producidas en el regimiento a causa de la enfermedad:

 "En este mes de Octubre apareció un cometa, y quedó visible hasta mediados del mes de Noviembre.
 También en el mismo mes de Octubre se declaró en Setuval una peste en nuestro regimiento, y entre los habitantes, de que muchos murieron, (...)
 El 12 de Noviembre se hizo entierro de Leonardo Rater de Schlanders, juez de campo, que falleció la noche anterior de la herida recibida en Lisboa, mal cuidada por el cirujano; en su lugar recibió su nombramiento el capitán Wild.
 El 26 de Noviembre, el señor coronel [Lodrón] entregó la capitanía y el estandarte del capitán Ramminger al Sr. Bernhard Sagmeister.
 El 16 de Diciembre, cerca de la medianoche, murió de la peste mi pariente Ludovico; por la mañana le encontré en su alojamiento sin vida, y la noche siguiente le enterraron bajo los olivos. (...) El mismo día murió también de la peste Hans Giegel, sargento mayor, y Bastiano Geiger de Ortenburgo ocupó su puesto. (...)
 El 24 del mismo, las cuatro banderas de Setuval se trasladaron a Palmela, es decir, la del señor coronel [Jerónimo Lodrón], conde Niclas [Nicola Lodrón], H. Wotsch y Wild."




Regimiento del Conde de Lodrón (Lodron o Lodrone)

El regimiento mercenario alemán se componía en 1579, en el momento de alistarse en él Erich Lassota, de 16 compañías, mandadas por los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela, mandada por el Conde Gerolamo Lodron Coronel (Obrister)
   Franz von Spaur Teniente Coronel (Obrister Leutenant)
   Wolf Ramminger Guarda-maestre (Wachtmeister) (muerto en 1580 en oscuras circunstancias)
   Christoff Tanner Cuartel-maestre (Quartiermeister)
   Conde Nicola Lodron
   Barón Carl Wilhelm von Arzt
   Wolffgang Wotsch
   Christoff Kripp von Freydeneck
   Sigmund Steighammer
   Pompeyo Lombardo
   Franz Jacob Liedel (Lidel o Lidl)
   Christoff Priam
   Balten Calianer
   Georg Rieß Eifländer
   Hans Mentel
   Hans Wild von Sterzingen
  
Juez de campo (Feld Schultheiß): Leonhart Ratter von Schlanders (murió en 1580 de las heridas recibidas en la                                                           batalla de Alcántara)


En enero de 1583 el desgaste del regimiento obliga a que se reformaran varias compañías del mismo, quedando reducido a 6 compañías:

Capitán Soldados
Compañía coronela
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Conde Nicola Lodron
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Carl Wilhelm von Arzt
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Engelhart Kurz
 (ex Freydeneck)
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Antonio Lodron
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Cristoff Priam
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Tras hacer las campañas de Portugal y las islas Azores (1580-1583), en 1584 el regimiento es enviado de vuelta a Génova, donde es disuelto, pagándoles el "remate" de las cantidades finales atrasadas que se les adeudaba.

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NOTA1: El conde de Lodrón pertenecía a una familia de militares aventureros originaria de Trento, región italo-parlante dependiente, por aquel entonces, del Sacro Imperio Germánico. Sus parientes Antonio y Nicolás mandaron sendas compañías en el regimiento.

En 1581, el capitán Cristoff Kripp de Freydeneck obtuvo permiso del conde de Lodrón para regresar a Alemania. Pasando el mando de la compañía -en la que servía Erich Lassota- a Engelhart Kurz.

NOTA2: Tradicionalmente las banderas y estandartes han sido un factor aglutinante y representativo de la unidad militar. En el siglo XVI, cada compañía de infantería tenía su propia bandera, y ésta se convirtió en sinónimo de compañía de infantería. Lo mismo sucede con el estandarte y la compañía de caballería. 
Es por ello que las banderas y estandartes adquieren gran valor de estimación, que incluso las victorias se contaban por banderas y estandartes capturados al enemigo. Ya que representaban las unidades enemigas que habían sido deshechas en combate, y por tanto servían para hacer una estimación de las bajas sufridas por el enemigo.

NOTA3: En la armada del marqués de Santa Cruz, que estaba anclada en el Puerto de Santa María, se embarcaron 26 compañías de infantería con 4.700 soldados, de los tercios recientemente levantados de Rodrigo Zapata y de Martín de Argote. En julio, la armada hispánica se hizo con la costa sur portuguesa -tomó o se le rindieron Castro Marín, Tavira, Faro, Portimao, Lagos y Sagres- durante su ruta hasta Setúbal, donde se reunió con el ejército de Alba.

NOTA4: A don Antonio, prior de Crato, le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición inglesa de Drake contra La Coruña y Lisboa en 1589, que pretendía sublevar Portugal a su favor.

La facilidad con que se produce la conquista de Portugal en 1580 contrasta con las dificultades de la Monarquía española para tratar de subyugarla a partir de 1640. Si en 1580 gran parte de las clases dirigentes portuguesas -la nobleza y el clero- apoyó la candidatura al trono de Felipe II, sin oponer resistencia y facilitando la entrega de las plazas fronterizas y del interior, en 1640 la mayoría de la nobleza portuguesa apoyó la rebelión contra España.
Así, plazas fronterizas como Elvas, Villaviciosa, Estremoz o Evora, que se entregaron en 1580 sin combatir, durante la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668) opusieron resistencia y fueron escenario de batallas contra los españoles. 
Por otro lado, las plazas del interior que opusieron resistencia en 1580, como Setúbal, Cascaes y Oporto, estaban fortificadas con las viejas murallas medievales, las cuales no fueron obstáculo para la artillería del duque de Alba.