sábado, 16 de septiembre de 2017

La Infantería española que acudió al socorro de Malta, en 1565


Tras la pérdida de Rodas, tomada por los turcos en 1522, el emperador Carlos V cedió a los Caballeros de la Orden de San Juan la ciudad libia de Trípoli y la isla de Malta (1530). Desde entonces fueron conocidos como Caballeros de la Orden de Malta.
Aunque Trípoli fue tomada por los turcos en 1551, durante este tiempo Malta se convirtió en un centro de actividades corsarias en el Mediterráneo contra los turcos, despertando la ira del sultán Solimán, que inició los preparativos para conquistar el enclave corsario.

En mayo de 1565, los turcos desembarcaron en la isla de Malta y la ocuparon fácilmente. Los Caballeros de Malta quedaron refugiados en Mdina (la ciudad antigua y poco defendida por sus antiguas murallas), el pequeño fuerte de San Telmo, el campo fortificado del Burgo y las grandes fortalezas de San Miguel y San Angel. El gran maestre, Jean de La Valette, se aprestó a resistir en todas estas fortificaciones, en espera del socorro de las potencias cristianas europeas.

Los turcos, al mando de Mustafá Bajá, sitiaron el fuerte de San Telmo el 24 de mayo; el cual, tras una enconada resistencia, cayó un mes después. Los pocos defensores que quedaban murieron en el asalto final, o fueron ejecutados por los turcos.
A finales de junio, poco después de la caída de San Telmo, don Juan de Cardona, general de las galeras españolas de Sicilia, desembarcó un pequeño contingente de 600 soldados españoles e italianos, que reforzaron la guarnición de Malta.
Después los turcos atacaron por tierra y mar la fortaleza de San Miguel. Las plazas de San Miguel y el Burgo estuvieron a punto de ceder el 7 de agosto, tras un asalto general. La intervención en persona del gran maestre y de la caballería de Mdina, la cual se lanzó sobre el campamento otomano y desbarató la retaguardia turca, hicieron que el asalto se abortase.
A primeros de septiembre, las bajas del ejército otomano eran enormes, causadas por los repetidos asaltos y por la epidemia que se había extendido por el campamento.

Mientras en Messina se fue concentrando una enorme flota para socorrer Malta. A finales de agosto, García de Toledo, general de la flota de socorro, zarpó de Sicilia rumbo a Malta. Pero la salida fue abortada a la altura de la isla de Gozzo, debido a las inclemencias del tiempo.
Finalmente, el 6 de septiembre la flota zarpó de nuevo, y -en la madrugada del día 7- García de Toledo desembarcaba las tropas del socorro y se retira a Sicilia.
Los turcos, que ya habían empezado a retirarse y a embarcar a sus tropas, lanzan un ataque contra las tropas del socorro, pero son rechazados y perseguidos hasta las galeras de Pialí Bajá, general de la armada otomana, el cual ordena zarpar y abandonar Malta.


La "Colección de documentos inéditos para la Historia de España" contiene una relación de la muestra tomada a la infantería española en los diferentes puertos y poblaciones de Sicilia, donde estaban acantonados (Siracusa, Lentina y Catania), el 10 de agosto de 1565:










Los capitanes del tercio de Nápoles no vienen enumerados; pero a buen seguro, en estas 19 compañías, están incluidas las 6 que de este tercio tomaron parte en la conquista a los turcos del Peñón de Vélez de la Gomera, el año anterior. Baltasar de Collazos, soldado y cronista de la toma a los turcos del Peñón, enumera las compañías del tercio de Nápoles que tomaron parte en la expedición:

"Eran estos soldados seis compañías del tercio de Nápoles y dos de las que vinieron en las galeras de los príncipes, cuyos capitanes eran debajo de la conducta de [Pedro Díez] Carrillo de Quesada, maestre de campo de aquel tercio de Nápoles: don Francisco Çapata, don Hernando de Sahavedra, don Diego Henrríquez Tejeda, don Estevan de Quesada, don Pero Gonçález de Mendoça y Bartholomé de Miranda;"

También en la documentación del sitio de Malta se nombra al capitán Francisco Montesdoca y al capitán Eraso, ambos pertenecientes al tercio de Nápoles.


Estos tres tercios, junto con el tercio de Sicilia, posteriormente serán enviados a los Países Bajos con el duque de Alba, al iniciarse los conflictos que desembocarán en la llamada Guerra de los ochenta años (1568-1648). La mayoría de los capitanes que los forman también estarán en los Países Bajos dos años después, ya sea mandando la misma unidad (la mayoría de ellos) u otra distinta, o incluso encuadrados en otro tercio distinto al que pertenecían durante el socorro de Malta.

Algunos de éstos capitanes terminarán obteniendo renombre y adquiriendo puestos de relevancia en el futuro (como Lope de Figueroa y Alonso de Vargas). Sin embargo, la dureza de la Guerra de Flandes se cobrará un alto tributo, y algunos de ellos dejarán su vida luchando en las lejanas tierras flamencas.


De los capitanes del Tercio de Bracamonte, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-El capitán Pedro González de Mendoza, que se distinguió en la campaña de 1568, y en la defensa de Goes (o Tergoes, 1572).
-El capitán Lope de Figueroa, que se distinguió en la batalla de Jemmingen (1568) y posteriormente promocionaría a maestre de campo en las ocasiones de Lepanto (1571) y de nuevo en Flandes (1578).
-El capitán Juan Osorio de Ulloa, quien lideró las operaciones anfibias para tomar las islas zelandesas de Duiveland y Schouwen (1575).
-El capitán Francisco Hernández de Avila, al que encontramos en Flandes como capitán de la guardia de don Fadrique de Toledo, hijo del duque de Alba. Se distinguió en la batalla de Saint-Ghislain (1572), donde un ejército hugonote francés que venía en socorro de Mons fue destrozado, y el señor de Genlis -su general- capturado. En 1576 aparece al mando de la guarnición del castillo de Utrecht, al que puso sitio el conde de Bossu. Tras una empecinada defensa, Hernández de Avila capitula en febrero de 1577.

-El capitán Juan Periche de Cabrera falleció en la batalla de Heiligerlee (1568).
-El capitán Isidro Pacheco aparece en 1572 en la defensa de Goes (o Tergoes), al mando de la guarnición. Posteriormente murió durante las operaciones anfibias de Duiveland y Schouwen.
-El capitán Toribio Zimbrón falleció en el sitio de Haarlem (1572-1573).

De las 3 compañías que vinieron de Messina con García de Toledo, que se indica que pertenecen al tercio de Gonzalo de Bracamonte, también aparecen entre las enviadas a Flandes:

-Así el capitán Beltrán de la Peña fue herido en el asalto a Oudewater (1575).
-El capitán Osorio de Angulo fue herido de dos arcabuzazos en la batalla naval de Bergen-op-Zoom (1574).

-El capitán Marcos de Toledo se distingue en la "encamisada" de Mons (1572), y en 1573 fue muerto en un reconocimiento de las obras de asedio de Haarlem.


De los capitanes del Tercio de Lombardía, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-El capitán Camillo Gonzaga, conde de Novellara, que en 1567 le encontramos al mando de una compañía de caballería en la expedición del duque de Alba a los Países Bajos. El 16 de julio de 1568 se encuentra en Breda, donde escribe a su hermano Alfonso. Parece ser que poco después se retiró a Novellara.
-El capitán Andrés de Mesa, que participó en la batalla de Jodoigne (1568) y posteriormente combatiría defendiendo la Galera Real en la batalla de Lepanto.
-El capitán Alonso de Vargas, que aparece en Flandes como capitán "sin cargo", participó en la campaña de 1568 y posteriormente promociona a Teniente-general de la Caballería de Flandes (1572) y a General de la Caballería de Flandes (1574). En 1577, tras la salida de los tercios de los Países Bajos, es designado General de la Caballería de España. En 1591 dirigió el ejército castellano que ocupó Zaragoza para poner fin a los incidentes que se estaban produciendo en favor del secretario Antonio Pérez.

-El capitán Antonio Mújica fallece en la "encamisada" realizada por Julián Romero contra el campamento del príncipe de Orange, durante el sitio de Mons (1572).
-El capitán don Gaspar de Gurrea (o Urrea), que en 1572 aparece guarneciendo Delfshaven (tras ser reconquistada por los españoles), y asiste con su compañía en el asedio de Haarlem, donde muere combatiendo una salida del enemigo (1573).


De los capitanes del Tercio de Nápoles, presentes en el socorro de Malta, se hallarán con Alba, en los Países Bajos, los siguientes:

-Del capitán Francisco Zapata, el sacerdote y cronista de las Ordenes, Francisco Caro de Torres, señala: "Don Francisco Zapata su hermano [de Lope Zapata y Rodrigo Zapata, ambos distinguidos en la Guerra de Flandes], Capitán de infantería, se halló en el ejército del Duque de Alva en el sitio de Mons [1572], y en las demás ocasiones de su tiempo, donde mostró gran valor."
-El capitán Diego Enríquez, que se distinguió en la campaña del año 1568, y posteriormente promocionaría a maestre de campo del tercio de Sicilia acantonado en Italia, distinguiéndose en la batalla de Lepanto.
-El capitán Francisco Montesdoca, que fue gobernador de Maastricht en 1569-1577; y de nuevo en 1579-1580, cuando por segunda vez debe abandonar los Países Bajos con los tercios españoles, en virtud de los acuerdos de la Unión de Arras (1579). Ya no volvería más a Flandes.
-El capitán Martín de Eraso, que se distinguió en la "encamisada" de Mons, asistiendo después con su compañía al sitio de Haarlem. De la dureza de este asedio atestigua don Bernardino de Mendoza, soldado y testigo vista del mismo, el desgaste que sufrió la compañía de Eraso: "aunque no tenía sesenta soldados por estar entonces muy faltas todas las de Españoles."

-El capitán Esteban de Quesada, que murió en 1573 durante el sitio de Haarlem.

-En cuanto al capitán Hernando de Saavedra, el historiador Geoffrey Parker señala que la nómina de su compañía terminaba en 1573 con estas palabras: "Esta compañía se perdió en el armada de Olanda con el conde de Bossu por el mes de octubre de 1573". Por tanto su compañía fue destruida en la batalla naval de Zuider-zee, donde los "mendigos del mar" derrotaron e hicieron prisionero al conde de Bossu, que estaba al mando de la escuadra hispánica.

Otro de los participantes en el socorro de Malta, que también acudirá a los Países Bajos en la expedición del duque de Alba, es Chapín Vitelli: Italiano de origen, ejerció de Maestre de campo general en la conquista del Peñón de Vélez del año anterior, y participó -sin cargo- en el socorro de Malta. Posteriormente es nombrado Maestre de campo general para el ejército enviado a los Países Bajos con el duque de Alba. Allí ejercerá el cargo, resultando herido de un arcabuzazo en una pierna en el sitio de Mons, y participará en todas las acciones que se dieron hasta su muerte en 1575, ocurrida en circunstancias no muy claras.

En cuanto a los Maestres de campo, Sancho de Londoño y Gonzalo de Bracamonte se hallarán con Alba en los Países Bajos. Londoño ya no volverá; tras hacer la campaña de 1568, y ostentar brevemente el gobierno de Maastricht, fallece en 1569 a causa de una enfermedad contraída el año anterior.
A Bracamonte, durante la campaña de 1568, se le disuelve su tercio, debido a los problemas disciplinarios que causaba, así como por la bajas producidas en la derrota de Heiligerlee, y a su actuación en la misma. Tras serle concedido el mando de un tercio de reclutas enviado desde España, fue herido en el sitio de Haarlem, distinguiéndose posteriormente en la batalla de Mook (1574).


Al igual que en la expedición que Alba conduciría a Flandes dos años después, los tercios tienen de media unos 200 soldados por compañía. Sólo el tercio de Nápoles parece tener menos de esa cantidad por compañía.
Mientras el tercio de Lombardía se aproxima por muy poco a las 10 compañías, el de Gonzalo de Bracamonte (futuro tercio de Cerdeña) asciende a 16. Al igual que en 1567, el tercio de Nápoles tiene 19 compañías.




EJERCITO DE DESEMBARCO PARA EL SOCORRO DE MALTA (1565)


General: Alvaro de Sande

Segundo: Ascanio de la Corgna (Corna, o della Cornia)

Efectivos: (8.000 soldados de infantería: siendo unos 6.000 de ellos españoles, unos 1.700 italianos, y                                      unos 500 caballeros y aventureros)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Alvaro de Sande
   Tercio español de Lombardía, al mando de Sancho de Londoño
   Tercio español de Córcega (futuro T. de Cerdeña), al mando de Gonzalo de Bracamonte

   Coronelía italiana de Vincenzo Vitelli

  •    Infantería pontificia de Pompeo Colonna
  •    Infantería toscana que trajo Chapín Vitelli, Marqués de Cetona

   Caballeros de Malta voluntarios de Signorino Arborio de Gattinara, Prior de Messina

   Aventureros aristócratas españoles e italianos, al mando de Don Diego de Guzmán

 
Artillería al mando de Pompeo Colonna


Grabado que muestra la operación anfibia, de la flota de García de Toledo, para el desembarco de las tropas en Malta. El ejército de socorro formó en 3 escuadrones (los cuales aparecen representados en el grabado): Uno, con el tercio de Nápoles; otro, con los tercios de Lombardía y de Córcega; y el tercero, con los soldados italianos de Vincenzo Vitelli, y con hasta 500 caballeros aventureros. (Grabado de Matteo Pérez de Alezio)


_______________________________
NOTA1: La relación de Collazos, sobre la conquista del Peñón de Vélez (1564), de la que fue testigo directo, también enumera las compañías que participaron del tercio de Sicilia y del de Lombardía:

"(...) y cuatro compañías de Sicilia, de que eran capitanes Joan Osorio de Ulloa, don Lope de Figueroa, García de Avila, Beltrán de la Peña; y cuatro compañías del tercio de Lombardía, de que eran capitanes don García Manrique de Ayala, don Diego de Córdova, Joan de Espuche."

NOTA2: Algunas unidades del tercio de Sicilia participaron en el asedio de Malta: En el socorro de Juan de Cardona, a finales de junio, iban 250 españoles del tercio de Sicilia, al mando de su maestre de campo, Melchor de Robles. Posteriormente Robles moriría defendiendo la fortaleza de San Miguel.
En el socorro de García de Toledo, parece que algunas compañías del tercio de Sicilia se agregaron al tercio de Gonzalo de Bracamonte. También parece que las demás compañías del tercio de Sicilia quedaron guarnicionando las plazas hispánicas de retaguardia (La Goleta, Siracusa, Messina...), o embarcadas en las galeras de Sicilia, al mando de Juan de Cardona, durante las operaciones del socorro.
Así, en carta de García de Toledo, general de la armada y virrey de Sicilia, fechada en Malta el 16 de septiembre de 1565, se anunciaba al Rey su determinación de ir a perseguir a la armada otomana, y que estaba detenido en Malta "para embarcar cuatro mil hombres que llevo de los de Nápoles y Sicilia, y procuraré con el ayuda de Dios de seguir la armada del turco (...)"
Por otra parte, algunas relaciones del sitio de Malta, entre ellas la del italiano Francesco Balbi, soldado y testigo vista del asedio, sitúan a Julián Romero -capitán del tercio de Sicilia- entre los destacados en el socorro a Malta. En carta fechada a 19 de octubre de 1565, García de Toledo comunicaba al Rey haber dado el cargo vacante de maestre de campo del Tercio de Sicilia a Julián Romero.

lunes, 21 de agosto de 2017

Banderas del ejército y la flota de Enrique VIII de Inglaterra, hacia 1540-1547


Al iniciarse el reinado de Enrique VIII, al comienzo del siglo XVI, las banderas representadas tienen una apariencia bajo-medieval y abundan en el uso de diversos motivos heráldicos nobiliarios, además de la inclusión de la cruz de San Jorge en ellas. Sin embargo, a lo largo de su reinado, se irá estandarizando el uso de la divisa nacional -la cruz roja de San Jorge- en las banderas, en lugar de los emblemas heráldicos personales de los nobles.

Así en las campañas que hubo finalizando su reinado, la década de los años 40 del siglo XVI, se observa en las pinturas y grabados del ejército inglés el uso de banderas con la divisa nacional (campo blanco con la cruz de San Jorge), o la combinación de ésta con los colores verde y blanco de la librea de los Tudor.


Varios detalles de una pintura que muestra el embarque de Enrique VIII en Dover, en 1520, para dirigirse a Calais a la reunión con Francisco I de Francia en el "Campo del Paño de Oro". En ellos se muestran diversas banderas inglesas con la cruz roja de San Jorge. (Pintura anónima inglesa del siglo XVI, hacia 1540-1545)


La bandera nacional, campo blanco con la cruz roja de San Jorge, parece haber sido introducida a raíz de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), si bien ya pudo haber sido utilizada en el siglo XIII.

Miniatura francesa del siglo XV que muestra al ejército inglés en Normandía durante la Guerra de los Cien Años. Los soldados portan como símbolo de identificación la cruz roja de San Jorge en la bandera y en sus vestidos. (Vigilias de Carlos VII, de Martial d'Auvergne)


Asimismo es común ver en pinturas y grabados contemporáneos el uso del estandarte real tanto en las embarcaciones reales como en el ejército. El estandarte real de los Tudor mostraba en campo cuartelado las armas de los reyes de Inglaterra (tres leones) con las de los reyes franceses (tres flores de lis).

Izquierda: Detalle del ejército inglés en la batalla de Pinkie (1547). El estandarte real se muestra en el batallón inglés del centro, que estaba al mando del propio Edward Seymour, recién creado duque de Somerset y Lord Protector de Inglaterra. (Grabado contemporáneo del siglo XVI)
Derecha: Detalle del embarque de Enrique VIII en Dover, en 1520, que muestra un barco de guerra inglés enarbolando sendos estandarte reales. (Pintura anónima inglesa del siglo XVI)


El blasón real, con los tres leones en oro en campo colorado, fue introducido a finales del siglo XII, y usado por los reyes ingleses hasta mediados del siglo XIV, cuando -con el estallido de la Guerra de los Cien Años- se añaden las armas reales francesas como señal de reclamo del trono de Francia.

Cruzado inglés, interpretado como el rey Ricardo I de Inglaterra en la 3ª Cruzada, derribando a un guerrero sarraceno. El cruzado porta como emblema los 3 leones, tanto en el escudo, como en las hombreras de la armadura y en la gualdrapa del caballo. (Miniatura del Salterio de Luttrell, siglo XIV)


Izquierda: Sello real inglés de 1198, del rey Ricardo I "Corazón de León", que muestra por primera vez la adopción de los 3 leones, en lugar de los dos leones enfrentados que usaba anteriormente como su emblema.
Derecha: Detalle de una miniatura inglesa del siglo XV que muestra al ejército inglés en la batalla de Azincourt (1415), durante la guerra de los Cien Años. Los soldados portan el estandarte real y, como símbolo de identificación, la cruz roja de San Jorge en sus vestidos, en contraposición a la cruz blanca usada por las tropas francesas. (Brut Chronicle o Crónica de Saint Albans)


También se observan, en las representaciones contemporáneas del ejército de Enrique VIII, banderas con el campo dividido en franjas horizontales, las cuales pueden adoptar los colores de los Tudor o la combinación de estos colores (verde y blanco) con los nacionales (blanco y rojo), aunque también pueden adoptar otros colores particulares.
En algunas ocasiones a las banderas con franjas horizontales se sobrepone la cruz roja de San Jorge; en otras, a las banderas con franjas horizontales se les anexiona la insignia nacional en la mitad o en el lado más cercano al asta de la bandera.


Dos detalles de un grabado del asedio de Boulogne (1544), en los que se muestran varias banderas inglesas. En el detalle superior se muestra a un grupo de soldados ingleses combatiendo la brecha abierta en la muralla. El detalle inferior muestra a un grupo de mando inglés, compuesto por el capitán (portando al hombro una enorme espada a dos manos o mandoble), el abanderado, y dos músicos junto a él (tocando el pífano y el tambor). Delante de ellos desfila una unidad de soldados armados con la medieval alabarda-bisarma. (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


En cuanto a las banderas de la flota inglesa, se observan las mismas consideraciones que en la infantería: uso de las divisas nacionales (la cruz roja de San Jorge y el estandarte real); abundan las banderas de franjas horizontales con los colores verde y blanco de los Tudor; además de flámulas y gallardetes con los mismos colores.



Bandera de barco de guerra inglés y de infantería inglesa, presente en El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio, y en El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Acuarela y grabado inglés, respectivamente, del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de barco de guerra inglés, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de galera inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Estandarte real de Inglaterra, presente en El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI), en El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI) y en La batalla de Pinkie (Grabado contemporáneo del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, presente en El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI) y en La batalla de Pinkie (Grabado contemporáneo del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




Bandera de infantería inglesa, El embarque de Enrique VIII en Dover en 1520 (Pintura anónima inglesa del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El campamento de las fuerzas inglesas cerca de Portsmouth, con una vista de las flotas inglesa y francesa en la acción del Solent de 19 de julio (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI)




Bandera de infantería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




Estandarte de caballería inglesa, El asedio de Boulogne por el rey Enrique VIII (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural del siglo XVI): Colores especulativos.




domingo, 30 de julio de 2017

Los mercenarios españoles al servicio de Enrique VIII de Inglaterra


El ejército con el que contaba Enrique VIII de Inglaterra, al comienzo del siglo XVI, tenía un carácter bajo-medieval y todavía no había adquirido las rápidas innovaciones militares que se estaban produciendo en el continente europeo. Esto se debe a que los conflictos a los que había tenido que hacer frente la dinastía Tudor en sus primeros años de reinado habían sido de carácter civil; y ,entrado el siglo XVI, el ejército inglés seguía contando con unidades de infantería armadas con alabarda-bisarma y con unidades de arqueros. Incluso, a lo largo del siglo XVI, Inglaterra siguió contando con esta clase de unidades. También este tipo de consideraciones se podrían aplicar a los ejércitos escoceses e irlandeses.
En la medida que Enrique VIII fue adquiriendo los compromisos militares europeos de su tiempo, le fue forzado a modernizar su ejército, contando para ello con "especialistas" de otras nacionalidades que nutriese las carencias de su ejército; así, en 1544, al menos un cuarto de su ejército de operaciones fueron extranjeros. Para ello contó con unidades de auxiliares irlandeses e imperiales, así como unidades de mercenarios: como los lansquenetes alemanes -piqueros- y los españoles, italianos y flamencos -arcabuceros-; en la caballería contó con unidades de "reitres" alemanes y de "estradiotes" albaneses. En cuanto a la artillería, se contó con "técnicos" extranjeros, como algún ingeniero italiano, incluso algún artillero francés pasado a su servicio.

La anónima "Crónica del rey Enrico Octavo de Ingalaterra" -que pudiera haber sido escrita por uno de los mercenarios españoles o redactada por el propio Julián Romero, uno de los soldados españoles al servicio inglés, o por uno de sus camaradas- aporta bastante información sobre los españoles que entraron al servicio del Monarca inglés. También el cronista fray Prudencio de Sandoval los menciona, aunque brevemente, en su "Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V".



EL CONTINGENTE AUXILIAR DEL DUQUE DE ALBURQUERQUE

En el transcurso de la cuarta guerra del Sacro Imperio Germánico con Francia (1542-1544), Enrique VIII, rey de Inglaterra, se alió con Carlos V, emperador del Sacro Imperio Germánico. Ambos invadirían Francia y realizarían una ofensiva hacia París. Carlos V envió como consejero militar adjunto, a solicitud del rey inglés, a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque. El cronista de la vida de Carlos V, fray Prudencio de Sandoval, así lo recoge:

"El [Rey] de Ingalaterra entró por Normandía en fin de mayo, con veinte y cinco mil hombres y cinco mil caballos, los infantes doce mil tudescos [alemanes], los demás ingleses; los caballos, mitad ingleses, mitad alemanes. (...) y el Emperador dio licencia, que el duque de Alburquerque fuese, como fue, por su consejero, y general de su campo, (...)"

Detalle de un grabado que muestra el campamento de Enrique VIII en Francia. Los soldados ingleses portan en pecho y espalda, como símbolo de identificación, una cruz roja o cruz de San Jorge. Esta cruz es la divisa nacional inglesa y también esincluida en sus banderas. Algunos soldados están armados con picas, y dos de ellos llevan la alabarda-bisarma o "bill". Para la campaña de Francia, Enrique VIII uniformó una parte de su infantería de "rojo-amarillo" y otra parte de "azul-rojo". (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Con el duque de Alburquerque vinieron, además de su hijo (don Gabriel de la Cueva), una comitiva de servidores, criados y soldados españoles. La "Crónica" de Enrique VIII señala cómo iban vestidos:

"(...) y vinieron muchos gentileshombres españoles a le servir, y bien tenía el Duque de gentileshombres y criados ciento cincuenta personas, muy lucida gente: (...) que a más de cincuenta gentileshombres les dio casacas de grana y manteos [manto o capa] con pasamanos de oro, y toda la otra gente de paño colorado muy fino, con tiras de terciopelo amarillo."

En julio de 1544, tras concentrarse en Calais, el ejército inglés pasó a asediar Boulogne, donde prestó sus servicios el duque de Alburquerque. Continúa la "Crónica":

 "Y así, partió el Rey [de Inglaterra] en breve para Boloña [Boulogne], donde ya estaba el duque de Sofoque [Suffolk], que tenía puesto cerco. (...) y fue tanta la batería [de artillería] que le dió, que de día y de noche, jamás paró; (...) es verdad que el Rey mandó que expresamente se hiciese todo lo que el Duque [de Alburquerque] mandase; y aunque él no era General, ni lo quiso ser, tomó muy mucha pena, que cada mañana, él era el primero que estaba a la batería: (...)
 Podían ser los españoles que el Rey tenía, hasta cuatrocientos cincuenta, con los que el Duque tenía; toda muy buena gente: y los capitanes eran, Juan de Haro con una compañía de cien españoles, [Antonio de] Mora con otra de ochenta españoles, Salablanca [o Salabranca] con otra de otros ochenta españoles."

Detalle de un grabado que muestra al rey Enrique VIII de Inglaterra con su alto mando supervisando el asedio de Boulogne. Es muy probable que en el detalle esté representado el duque de Alburquerque, mencionado por un secretario del rey de Inglaterra como "Alberquek". (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Finalmente, abierta brecha en sus murallas, Boulogne capituló en septiembre. Enrique VIII y Alburquerque regresaron a Inglaterra, pero ese mismo mes Carlos V firmaba la paz con Francia, dejando sólo a su aliado en la guerra con los franceses. Alburquerque, tras una estancia de varios meses en Londres, regresó al servicio del Emperador.

 Detalle del grabado anterior que muestra las trincheras inglesas aproximándose a la plaza de Boulogne. También se muestra a los piqueros, arqueros y arcabuceros combatiendo las brechas de la muralla. (Grabado inglés del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)  


Tras la paz de Crepy (septiembre de 1544) entre Francia y Carlos V, las tropas hispánicas fueron licenciadas. Fray Prudencio de Sandoval señala cómo muchos soldados españoles, que quedaron sin empleo en Flandes y fueron enviados a España por mar, fueron reclutados por el rey Enrique VIII de Inglaterra, al hacer éstos escala en la isla británica, en contra de los deseos del Emperador:  

"(...) deshaciendo el Emperador su campo en Bruselas, dejó solo el tercio de don Alvaro de Sandi [Sande], que había de pasar a Hungría, y a los demás españoles mandó pasar en España, dándoles navíos y lo necesario, y orden, con pena de la vida, a cualquiera que quedase sin su licencia, encomendándose esto al capitán Joan de Eneto, para que con rigor lo ejecutase.
Luego que fueron embarcados, el rey de Ingalaterra los procuró haber, para servirse de ellos en la guerra contra el rey de Francia, y los españoles, con la buena gana que tenían de ejercitar las armas y gozar de las libertades de la vida del soldado, a pesar de su capitán y contra la voluntad del Emperador, dieron consigo en Ingalaterra, y sirvieron al rey todo el tiempo que duró la guerra, haciendo en ella el oficio de general el dicho duque de Alburquerque."

Libre de la oposición de las tropas imperiales, el ejército francés, al mando del "Delfín" Enrique de Valois, obligó a los ingleses a levantar el sitio de Montreuil, y a comienzos de octubre realizó un asalto a Boulogne, donde se distinguieron los soldados españoles en la defensa. La "Crónica" describe la "encamisada" que los franceses dieron sobre la ciudad:

"(...) y depresto hicieron una encamisada de al pie de tres mil hombres, y una noche vinieron sobre Boloña, y fue con tal denuedo, que tomaron a los ingleses descuidados y mataron muchos dellos, los cuales estaban en la baja Boloña [la ciudad-baja]. Y antes que se pudiesen revolver ni recoger los ingleses, los franceses se señorearon casi de toda la baja Boloña, en donde estaban dos banderas [compañías] de españoles. Y los capitanes eran el capitán Salablanca, y el otro el capitán Juan de Haro, los cuales recogieron luego toda su gente y se juntaron a la alta Boloña, y muy muchos ingleses con ellos. (...) Y luego salió [Sir Thomas Poynings] con más de quinientos hombres, muy bien en orden, y dan sobre los franceses, de tal suerte, que los pusieron en huida. Y sucedió también a los ingleses que llovía, y los franceses no podían tirar con sus arcabuces; y los ingleses, con sus flechas, mataban muy muchos dellos; y fue tal el alcance (...) que de tres mil dellos no escaparon ciento: (...) y entre los españoles trujeron muchos más presos que los ingleses; y aun de los presos que traían, les mataban los ingleses."


Españoles al servicio de Inglaterrra (1544-1545)
Capitán Soldados
Juan de Haro
100
Alejandre
100
Antonio de Mora
100
Salabranca
100



EL HUNDIMIENTO DEL "MARY ROSE"

En el verano de 1545, el rey francés Francisco I trató de tomar la isla de Wight como preludio a una invasión de Inglaterra. Para tal fin los franceses prepararon una gran armada, que partió de El Havre a mediados de julio. Las tropas inglesas acamparon cerca de Portsmouth para repeler la invasión, allí también se concentró la flota inglesa.
El 18 de julio ambas flotas se enfrentaron en el estrecho de Solent; al día siguiente el buque inglés "Mary Rose", que estaba adelantado, fue atacado por las galeras francesas y, en un oscuro incidente, sufrió una brusca escorada y se hundió con sus cerca de 400 tripulantes.

Detalle que muestra una formación de soldados ingleses, acantonados en Portsmouth en 1545; en él se observa los piqueros en el centro de la formación, además de los arqueros y arcabuceros en los laterales del cuadro de picas. (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Refiere la "Crónica" los combates que se dieron en el estrecho que separa la isla de Wight y Porstmouth:

 "Pues llegada la armada [francesa] a vista de isla Duyque [Wight], las galeras iban delante y los ingleses se pusieron en orden de guerra: (...) y los franceses de la parte de la isla, echaron gente a tierra. (...) Y las galeras, de rato en rato, tiraban a las inglesas, pero no les hacían mal, que estaban algo apartadas: (...)"

También señala el hundimiento del "Mary Rose":

 "Y, en esclareciendo el alba, los franceses se comenzaron a hacer a la vela y salir del puerto; (...) Entonces, por mala guarda y gran descuido de la gente, se perdió allí la más principal nao [nave] que el Rey tenía, (...) y perecieron en ella muy mucha gente, y el capitán también, que se llamaba Piter Caro [George Carew]; (...)"

Detalle que muestra el hundimiento del "Mary Rose", con los mástiles del barco sobresaliendo del mar. Varias barcas acuden a auxiliar a los supervivientes, mientras las galeras francesas -a la izquierda- y los barcos ingleses -a la derecha- se cañonean. (Acuarela inglesa del siglo XVIII sobre una pintura mural -desaparecida en un incendio- del siglo XVI)


Durante el rescate del fondo del mar del "Mary Rose", ya en el siglo XX, se encontraron los huesos de 179 personas, conservándose 92 esqueletos prácticamente completos. El análisis de los huesos muestra que la mayoría de la tripulación -unos 200 marineros y 200 soldados- eran ingleses, el resto pertenecen al continente europeo. Un análisis de las dentaduras indica que algunos de ellos pertenecen al sur de Europa (Italia y España).
Probablemente Enrique VIII, ante la necesidad de hombres prácticos en la guerra, también haría uso de marineros españoles para completar las dotaciones de los barcos de guerra.



LOS MERCENARIOS ESPAÑOLES DE ENRIQUE VIII

Señala la "Crónica" como en 1545 llegaron a Inglaterra muchos soldados españoles, procedentes de los Países Bajos, que quedaron sin empleo tras las paces con Francia, solicitando entrar al servicio del rey de Inglaterra. Regresando a España, hicieron escala en las Dunas de Kent:

"(...) y la ventura quiso que en ciertas naos, que iban a España, iban más de mil españoles; (...) y ellos cansados de la mar, enviaron al Rey [de Inglaterra] a saber si les quería recibir en su servicio.
(...) que llegaron en Plemua [Plymouth], y como el Rey lo supo, tornó a enviar aquel caballero, el cual fue parte para que saliesen más de setecientos dellos en tierra: y luego proveyó el Rey que fuesen a la vuelta de Escocia."

También Enrique VIII nombró Maestre de campo de los españoles al vasco Pedro de Gamboa, quien alegó ante el rey "que once años he servido al Emperador de capitán":

 "Mediante este tiempo, vino a Londres el capitán Gamboa con otros capitanes y muchos soldados; (...)
 Pues hecho Maestre de Campo, luego le mandó el Rey que se aparejase para ir a Escocia (...) y se halló con obra de ochocientos españoles, toda muy buena gente, adonde hubieron muchas escaramuzas entre ellos y los escoceses, de que cuando fueron conocidos los españoles entre los escoceses, les cobraron mucho miedo."

Después de la campaña en Escocia (1545), en el verano de 1546, Enrique VIII envió a Gamboa con los españoles a Calais, en aquel momento en poder de los ingleses.
Las desavenencias de Pedro de Gamboa con los capitanes españoles fueron en aumento, debido a que éstos consideraban que ellos debían haber promocionado al puesto de Maestre de campo y no Gamboa, que acababa de llegar a Inglaterra. Así, el Rey de Inglaterra decidió licenciar sus compañías:

"(...) determinó de les quitar la gente, y el capitán Mora, con despecho, en muy breve tiempo, se pasó en Francia con su gente; y también lo hiciera Juan de Haro, si no le fueran a la mano. El capitán Alejandre estaba en Sanduche [Sandwich] con su gente, y el capitán Salablanca en Bernehud [Breenwood], y allí estuvieron hasta que el Rey les mandó despedir, (...)"

Antonio de Mora se pasó con su compañía a los franceses, y Juan de Haro fue ejecutado, al descubrirse que iba a hacer lo mismo:

"El capitán Juan de Haro también se amotinó (...) que se quería pasar con su gente en Francia, y envió trescientos ingleses por él, que estaba una legua de Cáles [Calais]; y fue de tal suerte, que no queriendo venir al mandado del Debite [Deputy de Calais], los ingleses le mataron, y a más de veinte de los suyos."


1- EL DESAFIO DE FONTAINEBLEAU

En 1546, estando los españoles en Boulogne, el capitán Antonio de Mora, desde el campo francés, desafió en duelo a Gamboa, y Julián Romero se ofreció para luchar por su maestre de campo. Para ello se organizó un campo de torneo en Fontainebleau, al que acudió la comitiva real francesa y delegados ingleses.
Durante el duelo, Mora mató el caballo de Romero, y éste estuvo más de 3 horas protegiéndose tras su caballo muerto. Finalmente, Romero derribó el caballo de Mora y logró apresarlo.
El rey de Francia, Francisco I, que vio el duelo, agasajó a Romero: "le echó una cadena de oro al cuello (...) y el Delfín [heredero al trono francés] le dio un sayo [una túnica] con estampas de oro". El rey Enrique VIII también premió a Julián Romero a su regreso a Inglaterra, dándole el título de "Sir". Cuenta la "Crónica" que Antonio de Mora, tras la derrota, "se salió luego de Francia y se fue, según se cree, a Hungría."


2- LA DESMOVILIZACION

Tras la firma del Tratado de Ardres (junio de 1546), que puso fin a las hostilidades entre Francia e Inglaterra, Enrique VIII desmovilizó a las unidades extranjeras que le servían, sobre todo en el continente. Pedro de Gamboa quedó a cargo de licenciar a los soldados españoles, los cuales fueron dejados en Flandes:

"(...) se fueron, y él [Gamboa] con ellos, hasta que se vio en San Tomé [Saint-Omer, Países Bajos] con ellos. Y como él los tuvo en tierra del Emperador, toma la posta y los capitanes, y vuélvense a Ingalaterra:"

Así el rey Enrique VIII mandó venir a Pedro de Gamboa a Londres y le afianzó en su cargo de general de los españoles, y le ordenó que nombrase a 6 nuevos capitanes, a los cuales mantuvo a su servicio, con unos pocos soldados españoles:

Capitán Soldados
Alonso de Villasirga
-----
Pedro Negro
-----
Cristóbal Díez
-----
Luis de Noguera
-----
Julián Romero
-----
¿Alejandre?
-----


En cuanto al capitán Salabranca (o Salablanca) la "Crónica" señala:

 "Al capitán Salablanca también diera su entretenimiento, sino que sus pecados quisieron que matase un español en aquel instante que el Rey hacía las mercedes, y harto alcanzó con haber el perdón, (...)"


3- LA BATALLA DE PINKIE (1547)

En 1547 fue coronado Eduardo VI como rey de Inglaterra, tras el fallecimiento de Enrique VIII. El nuevo rey trató de iniciar su gobierno invadiendo Escocia y para ello se preparó un gran ejército. De nuevo se trató de movilizar a los españoles, los cuales habían sido licenciados por Enrique VIII; y para ello llamó a Gamboa y a los capitanes españoles para que reclutasen sus compañías entre los soldados hispánicos que estaban en Flandes. Sin embargo, con sólo un mes de plazo, las reclutas no obtuvieron los resultados apetecidos.

 "Y el Gamboa despachó luego a un alférez, que se decía [Juan] Perez, a Flandes; y dentro de treinta y dos días trujo hasta ciento veinte hombres, y los más borgoñones. Y venidos, los mandaron ir luego al Norte; (...)"

Los capitanes españoles servirían tan sólo con sus personas, aunque:

 "Y venida la primavera, al sonido de la guerra habían venido hartos españoles, y todos los recogió el Gamboa, y envió al Norte, (...)"

Uno de estos españoles que vinieron a Inglaterra fue Carlos de Guevara, quien se ofreció a reclutar una compañía de caballería:

"No estuvo el Guevara más que veintitrés días, y volvió con quince caballos muy bien en orden, (...)"

Finalmente los ingleses derrotaron a los escoceses en la batalla de Pinkie, cerca de Edimburgo:

"Todavía el Guevara se parte luego, y fue su ventura que llegó en Escocia el día que los ingleses habían ganado la jornada, (...) y acabada la jornada, el Protetor [Duque de Somerset, Lord Protector de Inglaterra] hizo muchas mercedes, y hizo muchos caballeros, entre los cuales hizo a Gamboa, a Cristóbal Diez, a Julian, a Villa Sirga y a otros, muchos ingleses.
 Y como se acercase el invierno, dejó el Protetor bien proveídas las fortalezas y fronteras, y volvióse a Londres;"

En la batalla se distinguieron los 200 arcabuceros montados españoles e italianos que se pudieron reunir, al mando de Pedro de Gamboa, además de los capitanes españoles, los cuales sólo sirvieron con sus persona.
Gamboa figuró entre los heridos de la batalla. En su "The History of England", David Hume les señala en la batalla de Pinkie:

"(...) [el conde de Warwick] he made Sir Peter Meutas [Mewty] advance, captain of the foot harquebusiers, and Sir Peter Gamboa, captain of some Italian and Spanish harquebusiers on horseback; and ordered them to ply the Scottish infantery with their shot." 

Detalle de un grabado de la batalla de Pinkie (1547), donde se muestra el ejército inglés. La precisión que muestra el grabado indica que el autor tuvo acceso directo a la información aportada por los participantes en la batalla, o que él mismo luchó en Pinkie. (Grabado del siglo XVI)


Sin embargo, algunas de las reclutas probaron mal, como los borgoñones, que se pasaron al enemigo:

"Y venido el invierno, se tornaron los capitanes [españoles] a Londres, y quedó el Perez con la gente en guarnición; y según parece, muchos de ellos se amotinaron y se pasaron en Escocia, y también se pasó el alférez Perez, el cual, según se supo después, había recibido cartas de la Reyna de Escocia para que se pasase. Y la Reyna le envió a guardar una villeta con un castillo que se llamaba Hedinton [Haddington], y allí estuvo el Perez con la gente, hasta que los ingleses la ganaron."

El Consejo Privado de Inglaterra llamó a Gamboa y a los capitanes españoles para pedirles explicaciones por este suceso.

También por este tiempo se intentó reclutar más españoles para la siguiente campaña; se trató con un comerciante de lanas español, llamado Pedro de Salcedo, el cual se ofreció para traer soldados a Inglaterra:

"Y luego fue escrito al Salcedo, y dentro de treinta días trujo hasta ciento treinta hombres, muy buena gente; y trujera más de trescientos, sino que el capitán [Carlos de] Guevara estaba en Selanda [Zelanda], y allegó otros ciento veinte hombres. Y venido con ellos a Londres, el Consejo [Privy Council o Consejo Privado] les envió a unos villajes junto de Londres."


4- LOS ASEDIOS DE HADDINGTON (1548-1549)

En 1548 se iniciaron nuevos preparativos para la nueva campaña en Escocia, donde se trataría de capturar Haddington, en manos de los escoceses, y donde se encontraba el contingente de desertores borgoñones al mando del alférez Juan Pérez:

"(...) y después fue llamado el Gamboa, y les mandaron que se fuesen luego, porque dentro de tres semanas habían de poner los ingleses cerco a Hendinton, donde estaba el Perez, que había sido su alférez. Y llegados allá, la combatieron tanto, que al fin la tomaron, y fueron presos los borgoñones y el Perez. Y el Gamboa, porque el Consejo viese que hacía justicia, hizo ahorcar al Perez y a más de treinta más."

Sin embargo, poco después el ejército inglés trató de levantar el sitio que los escoceses y tropas auxiliares francesas habían puesto a Haddington: El capitán Pedro Negro socorrió a los sitiados con 300 jinetes ingleses y españoles, que llevaban sacos de pólvora colgados de los arzones de los caballos.


Castillo de Edimburgo. En 1544, un ejército inglés al mando de Edward Seymour, conde de Hertford, tomó la ciudad y la prendió fuego, sin embargo el castillo resistió el ataque inglés. En 1547, en las cercanías de Musselburgh, entre Edimburgo y Haddington, se dio la batalla de Pinkie. (Foto del autor)


En 1549 Carlos de Guevara acusó a Pedro de Gamboa de falsear las muestras de soldados para quedarse con el dinero, por lo cual Gamboa fue destituido del mando de Maestre de campo de los españoles. Tras este suceso, se hicieron los preparativos para la nueva campaña en Escocia:

"(...) y luego mandaron al capitán Julian, hecho capitán de aquella gente, que recogiese todos los españoles que pudiese, y le dieron la capitanía; y mandaron a Pero Negro que fuese al Norte y tomase toda la gente que tenía el Gamboa allá; (...)
 Y luego mandaron al Guevara, que hiciese los cien caballos, y también a Cristóbal Diez, que hiciese los caballos que pudiese."

Los españoles fueron enviados a Escocia, donde algunas unidades de ellos ya estaban, para levantar el sitio que los escoceses y tropas auxiliares francesas imponían a Haddington:

"(...) y el Julian llevó más de doscientos españoles, que cada día iban a servir al Rey; (...)
 Y así, los enviaron a Escocia; y ya los escoceses y franceses habían puesto cerco en Hendinton, y la combatían muy reciamente."

Finalmente Haddington fue evacuada por las tropas inglesas y mercenarias extranjeras, ante la imposibilidad de sostenerla.


5- EL ASESINATO DE GAMBOA Y EL FINAL DE LOS MERCENARIOS ESPAÑOLES

Cuenta la "Crónica" como, en 1549, Pedro de Gamboa decidió vengarse contratando a dos mercenarios españoles, que estaban en Londres, para que fuesen a Escocia y asesinaran a Carlos de Guevara:

"Y un día llamó a dos soldados que andaban en Londres, a los cuales el Gamboa hacía cada día mil bienes: llamábase el uno [Francisco de] Velasco, y el otro Salmeron [Nicolás de Salmerón]; (...) se ofrecieron de ir a Escocia a le matar."

Sin embargo, los asesinos se convirtieron en "agentes dobles" y, tras entablar amistad con Guevara, con una correspondiente recompensa, se ofrecieron para matar a Gamboa:

"Y el Guevara, porque le avisaron, les dio a cada uno treinta ducados; (...)
 Y el capitán Guevara determinó luego de partir por la posta [a Londres], y llevó consigo al pariente [Baltasar de Guevara, su primo] y a los dos soldados Salmeron y Velasco."

En enero de 1550 perpetraron el asesinato de Gamboa, de noche, y antes de que éste llegase a su casa:

"(...) y detrás del Gamboa iba el capitán Villa Sirga y un gentilhombre español que se llamaba Antonio Vaca, y otros cinco mozos. (...) y el Guevara con los compañeros, las espadas sacadas, arremeten al Gamboa; (...) Y, según pareció, creo que cada uno le daría tres o cuatro estocadas, porque tenía el malogrado trece muy malas, (...) Y como el malogrado de Villa Sirga iba tras él, echó mano a la espada; y también le dieron a él una mortal estocada, y luego echaron a huir el Guevara y los otros."

Guevara y los demás cómplices fueron arrestados, y finalmente ejecutados:

"(...) mandó luego el Consejo [Privado de Inglaterra] que se hiciese justicia; y así, fueron llevados con cadenas de hierro atados de dos en dos, (...) fueron los jerifes de Londres con muchos alabarderos a la cárcel, y hicieron venir un carro; (...)
 Y luego les hizo entrar en el carro, y allí se hallaron Lope de Carrion y Antonio de Guaras, dos mercaderes españoles, los cuales iban en el carro animando al Guevara y a los otros, (...) Y muy cerca de allí era el lugar donde estaba la horca; y por dar fin, a todos cuatro fueron puestas sogas a los pescuezos y luego el gurrea [verdugo] dió del azote al caballo y quedaron colgados."


Pintura que representa a los "Yeomen of the Guard" o los Alabarderos de la Guardia, en el "Campo del Paño de Oro", en 1520, lugar donde se celebró una alianza  entre Enrique VIII de Inglaterra y Francisco I de Francia para contener el poder de Carlos I de España y futuro Emperador de Alemania. En el cuadro aparecen con sus característicos uniformes de color rojo, los cuales perdurarán en la unidad hasta la actualidad. La "Crónica" de Enrique VIII refiere de ellos: "Y subido a la primera cámara, estaban todos los alabarderos del Rey; y en la otra cámara estaban infinitos alabarderos muy ataviados y con tantas cadenas de oro, (...)". (Pintura anónima del siglo XVI)


El Tratado de Boulogne (1550) puso fin a la guerra entre Inglaterra y Francia, y también a la ocupación inglesa de Boulogne, cuya guarnición abandonó la ciudad. Por el Tratado de Norham (1551) entre Inglaterra y Escocia, se puso fin a las hostilidades entre ambos países, y las tropas inglesas abandonaron sus posiciones en Escocia.
Entre ambos tratados, y hasta 1553, se produjo de nuevo la desmovilización de las unidades mercenarias extranjeras. Los españoles también fueron desmovilizados y regresaron a los Países Bajos, donde había posibilidades de empleo ante la nueva amenaza de Francia al Emperador Carlos V. Esta vez los españoles ya no volverían a Inglaterra, finalizando así los servicios a la Casa Tudor.

De los capitanes sobrevivientes la mayoría tuvo un destino poco halagüeño:

Pedro Negro murió en 1551 de fiebres en Londres; Cristóbal Díez regresó al servicio del Emperador, y le encontramos en Italia al mando de la guarnición de Moncalvo, en 1555, cuando fue sitiada por los franceses, en el transcurso de la quinta guerra del Emperador con Francia (1551-1556). La plaza fue rendida casi sin lucha y Cristóbal fue condenado a muerte. El cronista fray Prudencio de Sandoval narra el suceso:

 "Estaba en Moncalvo una compañía de españoles con el capitán que se llamaba Cristóbal Díaz, puesto de mano de don García de Toledo, y antes que los franceses viniesen a Puente Astura [Pontestura] llamó don Alvaro [de Sande] a este capitán y le dijo (...) que si tenía ánimo para defender el castillo que se lo dijese; si no, que él metería otro en su lugar, y si había menester más gente y municiones, vituallas y otras cosas semejantes, que se las daría. Respondióle Cristóbal Díaz que él no había menester nada, que defendería su castillo.
Llegados, pues, sobre él los franceses, comenzaron a batirle de manera que al segundo día el capitán se rindió con tal partido, que la bandera, armas y ropa fuesen salvos; y así, acompañados de franceses, vinieron a Puente Astura. Don Alvaro, que tuvo aviso cómo le habían rendido tan vilmente y que venían donde él estaba, salió al camino, y en unas praderías esperó con alguna cantidad de soldados, (...)
 Mandó poner en prisión al capitán y alférez, y otros oficiales, y dio aviso al duque de Alba, que estaba en Milán. Y el duque mandó cortar la cabeza al Cristóbal Díaz, y a un cabo de escuadra que le arrastrasen por un pie, y desterraron del ejército al alférez y soldados."

Finalmente Julián Romero también regresó al servicio de Carlos V, y en 1554 le encontramos en los Países Bajos defendiendo Dinant frente a los franceses, acabando prisionero tras el asalto y saqueo de la plaza. De nuevo Sandoval refiere el suceso:

"Caminó el rey [Enrique II de Francia] al río Mosa, y púsose sobre Dinan, villa del condado de Namur; combatióla y entróla. Defendíase la fortaleza valientemente, mas era grande el poder del rey, y se hubieron de rendir. Fue preso allí el capitán Julián Romero, que había poco antes entrado con algunos españoles, saliendo a tratar de rendirse, que fue su culpa y poco saber, porque raras veces moran en uno valentía y prudencia, si bien adelante mostró este capitán tenerlo todo, pues fue uno de los nombrados de nuestro tiempo. Saqueóse el lugar."

Sandoval tacha a Romero de imprudente al tratar la rendición de la plaza, ya que fue hecho prisionero y se asaltó Dinant. Después le elogia como uno de los soldados más reputados de su tiempo, puesto que llegó a mandar el tercio de Sicilia en la Guerra de los ochenta años (1568-1648), destacándose en todas las acciones en las que participó. 

_______________________________
NOTA1: El análisis de los restos óseos del "Mary Rose" demuestra que una gran proporción de los soldados embarcados debían de ser arqueros, debido a las características observadas en los huesos de omóplatos y brazos de algunos de los esqueletos.

NOTA2: Entre los soldados que quedaron en Inglaterra tras la desmovilización de 1546, además de los 6 capitanes nombrados por Gamboa, figuran: Luis Melgarejo, Francisco Medellín, Fernando de Montoya, un tal "capitán don Alonso", Pedro de la Vega y un tal "Padilla". Algunos de ellos son señalados como capitanes; otros indistintamente son denominados como capitán unas veces y otras como alférez; de otros no se señala el rango. 
En cuanto al capitán Alejandre es muy probable que fuera licenciado, a raiz de las acusaciones ante el rey Enrique de "que era muy soberbio" y que mató a dos de sus soldados "por despecho". Alejandre desparece de la "Crónica", pudiendo ser el sexto capitán elegido por Gamboa alguno de los citados anteriormente.

NOTA3: Aunque la "Crónica" señala que tras la batalla de Pinkie fueron nombrados "Sir", entre otros capitanes españoles, Pedro de Gamboa y Julián Romero, ambos ya poseían el título desde el año anterior. 
 

sábado, 8 de julio de 2017

El Ejército hispánico de intervención en Francia, para el socorro de París, en 1590


A mediados del siglo XVI, tras finalizar la guerra franco-española con la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), comienzan una serie de guerras civiles en Francia -hasta ocho- donde se mezclan los motivos religiosos (lucha entre católicos y protestantes) con los políticos (la rivalidad entre las casas de Guisa y de Borbón por obtener la influencia en el Rey y el poder en la Corte).
Comenzada la Guerra de los ochenta años en 1568, ambos conflictos de alguna manera se retroalimentarán en determinados momentos a lo largo del siglo XVI, hasta que en 1598 se dan por finalizadas las luchas civiles en Francia.

En 1562 se inician las hostilidades en Francia, y Felipe II -libre de conflictos, y con el único frente abierto del Mediterráneo contra los turcos- envió apoyo a las tropas reales francesas. Un contingente español, al mando de Luis de Carvajal, combatió en las batallas de Vergt y Dreux (1562), así como en el asedio de Orleans (1563), contra los protestantes franceses.
En 1569, aparentemente sofocada la rebelión de los Países Bajos y reinando un breve periodo de paz, Felipe II de nuevo decide enviar ayuda al Rey francés, que estaba envuelto en la 3ª guerra de religión. Así el duque de Alba envió a Francia al Conde de Mansfeld, con un contingente militar del Ejército de Flandes, el cual combatirá en la batalla de Moncontour. 
Acordada la paz en Francia, en 1570, se produjo un acercamiento de la corte francesa con los hugonotes. Así el almirante Coligny, líder de los hugonotes franceses, se convirtió en consejero del rey Carlos IX de Francia. Coligny acordó de manera secreta con Luis de Nassau la invasión del sur de los Países Bajos, con unidades mercenarias francesas. El Almirante de Francia trataba así de desviar la atención de los conflictos internos de Francia con una conquista en el exterior.
En 1572, Luis de Nassau tomó Mons y Valenciennes, al mando de un pequeño ejército compuesto mayoritariamente por hugonotes franceses. Coligny envió un nuevo contingente de refuerzo de hugonotes franceses, al mando del señor de Genlis, que fue aplastado por las fuerzas de Alba.
La actitud del Almirante de Francia, quien presionaba al Rey para intervenir en los Países Bajos a favor de Orange, unido al recelo que despertaba en el partido católico por su influencia sobre Carlos IX, determinó los acontecimientos que llevarían a su asesinato y la llamada matanza de San Bartolomé. La 4ª guerra de religión comenzaba, y Felipe II se congratulaba por el alejamiento de la guerra con Francia, nombrando un embajador extraordinario para felicitar al rey Carlos IX de Francia "por el gran servicio que había prestado a la causa católica".

En Flandes se producirá un nuevo intervencionismo extranjero, tras los convulsos acontecimientos que desencadenan el saqueo de Amberes (1576) y la posterior retirada de los tercios españoles a Italia (1577).
En 1578, finalizada la 6ª guerra de religión, el duque de Anjou fue llamado por los valones católicos de los Países Bajos: Los Estados Generales acordaron ceder a Anjou algunas plazas de Hainaut, a cambio de ayuda militar. El duque de Anjou entró con sus tropas en los Países Bajos, pero Alejandro Farnesio se hizo cargo del gobierno de los Estados. Esta nueva incursión enemistó a Felipe II con el nuevo rey de Francia, Enrique III.
En 1580, finalizada la 7ª guerra de religión, de nuevo el duque de Anjou es invitado a los Países Bajos, esta vez por el Príncipe de Orange, para que se hiciera cargo de su gobierno y así desvincularse de España. De 1581 a 1583 opera en los Países Bajos un ejército auxiliar francés al servicio de los Estados Generales, al mando del duque de Anjou, quien ostenta el título de "Defensor de las Libertades de los Países Bajos".
La muerte de Anjou en 1584, heredero al trono, hizo que el rey Enrique III aceptara como sucesor al hugonote Enrique de Borbón, rey de Navarra. Ante esta situación se organiza la Liga Católica con el fin de evitarlo.
Estas intromisiones desde Francia, y la posibilidad de acceder al trono francés de un rey claramente hostil a los intereses de España, convencieron a Felipe II a apoyar a la Liga Católica (partido político y paramilitar cuyo principal valedor era el duque de Guisa). Con el tratado de Joinville (1584) España se comprometía a financiar económicamente de manera regular a la "Ligue".

De esta manera España impidió durante unos años la intervención desde Francia en la Guerra de Flandes, y se pudo dedicar a la conquista de los territorios rebeldes de los Países Bajos. Sin embargo, en 1588, la dinámica de conseguir doblegar las provincias rebeldes se vio truncada por los preparativos que Farnesio tuvo que realizar para la invasión de Inglaterra, que hizo que se desviaran recursos humanos y económicos para tal fin.
Y, en 1589, en el transcurso de la 8ª guerra de religión, el asesinato del rey Enrique III de Francia dejaba expedito el camino al trono francés del hugonote Enrique de Borbón, rey de Navarra.
Por el tratado de Joinville, Felipe II se comprometió a dar ayuda militar a la Liga en caso de necesidad. Y el rey de España ordenó a Farnesio realizar todos los preparativos necesarios para que el Ejército de Flandes interviniera de manera directa en apoyo de la Liga, con el objeto de levantar el asedio que las tropas de Enrique de Borbón imponían a París. De nuevo se frenaba la conquista de los territorios rebeldes, y se desviaban los recursos humanos y económicos hacia un nuevo frente. Los neerlandeses comenzaron a recuperar plazas, tras los reveses sufridos desde el año 1579. Y en el Ejército de Flandes empezaron a producirse motines ante la falta de pagas, los cuales serán crónicos a partir de este momento.
No obstante, una Francia unida y hostil implicaba que pudiera intervenir directamente en el conflicto de los Países Bajos, cogiendo al Ejército de Flandes entre dos frentes, con la consiguiente declaración de guerra y extensión de la misma a los territorios hispánicos de Italia y la propia Península. Situación que terminaría sucediendo a partir de 1630, tras finiquitar Francia los conflictos internos.


La "Colección de documentos inéditos para la Historia de España" contiene una relación del ejército enviado desde los Países Bajos Españoles para levantar el sitio de París, la cual termina con un lacónico "Dios les guíe":








General: Alejandro Farnesio, Duque de Parma

Segundo: Valentín de Pardieu, señor de La Motte

Efectivos: (Unos 13.000 infantes y 3.500 jinetes)


   Tercio español de Antonio de Zúñiga
   Tercio español de Alonso de Idiáquez

   Regimiento valón de Philibert de Rye, Barón de Balançon y Conde de Varax
   Regimiento valón de Farnesio, al mando del Teniente-coronel Antoine de Grenet, señor de Werpe
   Regimiento valón que fue del Conde Felipe de Egmont
   Regimiento valón del Conde Octavio de Mansfeld
   Regimiento valón de Emmanuel Philibert de Lalaing, Marqués de Renty
   Regimiento valón de Maximilian de Sainte-Aldegonde, Barón de Noircarmes

   Tercio italiano de Pietro Caetano (o Caetani)
   Tercio italiano de Camillo Capizuchi

   Regimiento alemán de Charles de Ligne, Conde de Aremberg y futuro Duque de Aerschot
   Regimiento alemán del Conde Florent de Berlaymont


Caballería al mando del Marqués de Renty y Jorge Basta (o Basti)


Cuadro que representa el socorro de París por las tropas coaligadas hispánicas y de la Liga. A la izquierda está mostrada la población de Lagny, que está siendo batida por los cañones, y la cual fue tomada al asalto -cruzando el río por un puente de barcas (representado en la pintura)- saqueada y la guarnición degollada. Al fondo se puede ver París y el ejército de Enrique de Borbón en formación. (Pintura anónima flamenca, Monasterio del Escorial)


_______________________________
NOTA1: El Conde Felipe de Egmont había muerto ese mismo año en la batalla de Ivry, al mando de un contingente de la caballería de Flandes, enviado en socorro del duque de Mayena, general de la Liga Católica.