domingo, 29 de julio de 2018

Bandera de los tercios españoles, hacia 1580-1589


El primer tratado de sastrería publicado en España, "Libro de Geometría, práctica y traza", realizado por el sastre vasco Juan de Alcega, fue impreso en Madrid en 1580, y reeditado de nuevo en 1589.
La obra, además de indicar como se confeccionan diferentes vestidos de la época, tanto para hombre como para mujer, también muestra como confeccionar una "Bandera de guerra de tafetán [tela de seda]".

Grabado que muestra al sastre Juan de Alcega, "natural de la Provincia de Guipuzcoa". (Libro de Geometría, práctica y traza, 1589)

En la obra se señala como elaborar la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña, que debían portar todas las banderas de infantería española, indicando que siempre será de color rojo, el color identificativo del ejército español:

"Lo primero se sacarán seis varas de tafetán colorado para la cruz [de San Andrés o de Borgoña], la cual ha de ser colorada de fuerza, (...)"

Luego señala como el resto de los colores de la bandera serán los que ordenara el dueño de la misma, que en la mayoría de las ocasiones eran los del capitán; ya que muchas veces era éste el que encargaba la bandera, indicando forma y diseño, siempre que se adaptase al edicto real y tuviera la cruz roja de San Andrés o de Borgoña:

"(...) y han se de sacar las veinte y ocho varas que quedan, de las colores que el dueño dijere:"

En la obra se muestran 3 grabados de cómo fabricar una bandera de infantería que "ha de llevar cuatro varas y dos tercias de largo, y de ancho cuatro varas y una cuarta.": Dos de los grabados pertenecen a las trazas de fabricación de la bandera.



El tercer grabado muestra la bandera de infantería ya acabada.


La bandera mostrada es más sencilla que las grabadas en los tratados de sastrería posteriores del siglo XVII (Ver entrada anterior), cuyos diseños adoptan una mayor complejidad tanto en formas como en los colores.
Se trata de una bandera con el campo jaquelado o ajedrezado en dos colores, y con la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña sobrepuesta. Este diseño de bandera de infantería parece haber sido muy utilizado desde finales del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII.
Así, la bandera que muestra el grabado tiene un parecido a una de las representadas en una pintura, atribuida a Pieter Snayers, que representa el socorro del Ejército hispánico de Flandes a la plaza de Grol (o Groenló) en 1606.

 
Varias de las banderas pintadas en las obras de Denis van Alsloot, que representan los desfiles y festejos del Ommegang de Bruselas en 1615, también tienen el mismo diseño que la bandera del grabado de Alcega. 



Igualmente la bandera de Alcega muestra un parecido con una de las banderas hispanas mostradas en el cuadro de "Las Lanzas" de Diego Velázquez, que representa la rendición de Breda en 1625.



Posiblemente una bandera así, como la mostrada en la obra de Alcega, o varias de un diseño parecido, portaron algunas de las unidades que tomaron parte en la campaña de invasión de Portugal en ese mismo año de 1580, año de la publicación del primer tratado de sastrería en España.

lunes, 23 de julio de 2018

El Ejército expedicionario hispánico para la conquista de Portugal, en 1580


La muerte sin sucesión del Rey de Portugal, en 1580, propiciaba que Felipe II, rey de España, fuera uno de los candidatos al trono portugués. Previendo esta situación, Felipe II ya había iniciado los preparativos diplomáticos para atraerse a la nobleza portuguesa. Pero el pueblo llano portugués apoyaba la candidatura de don Antonio, Prior de Crato.
Ante esta contigencia, Felipe II también inició preparativos militares, en el caso de tener que apoyar su candidatura con el uso de la fuerza:

A finales de 1579, Felipe II ordenó traer los tercios veteranos españoles de Italia, y reclutar infantería italiana y mercenarios alemanes, los cuales van desembarcando en Cádiz, Gibraltar y Cartagena. También se ordenó una leva (o recluta) inicial en la Corona de Castilla. Además en el Puerto de Santa María se fue juntando la armada hispánica, compuesta por galeras de las escuadras de España, de Nápoles y de Sicilia.
A comienzos de febrero de 1580, Felipe II ordena la movilización de soldados en toda la Corona de Castilla. El duque de Medina-Sidonia reclutó unos 4.000 soldados en Andalucía. Valladolid reclutó 400 soldados a sus expensas, que fueron enviados a Galicia donde se formó un pequeño ejército al mando del conde de Benavente.

Sin embargo, el grueso del ejército se estaba concentrando en la plaza fuerte fronteriza de Badajoz. Felipe II nombra para el mando de este ejército al duque de Alba. El ya anciano duque castellano, que había caído en desgracia, era uno de los más veteranos y reputados generales con que contaba España en ese momento.
Alba pudo contar con dos de sus lugartenientes de confianza, que ya sirvieron bajo su mando en las guerras de Alemania, Italia y Flandes: Hernando de Toledo, hijo ilegítimo del duque, y el abulense Sancho Dávila. 


En la dehesa de Cantillana, en las afueras de Badajoz, quedó acantonado el ejército hispánico. En junio, el rey Felipe II, que había acudido con su Corte a Badajoz, pasó revista al ejército.
Luis Cabrera de Córdoba, cronista de Felipe II, relata la revista general del ejército, describiendo la apariencia de los soldados, y dejando entrever una cierta uniformidad en el atuendo de algunas unidades:

"Y habiendo dispuesto con buen orden el ejército por medio de Sancho de Avila, maestre de campo general, en forma de batalla, lucido por armas y vestidos, por divisas, colores y bordados, que hacían florido el campo verde, y tal lustre el sol, que hería en los arneses [armaduras], que nunca hizo tan vistoso lienzo pintor en Flandres."

También describe el atuendo del duque de Alba, con los colores de su escudo nobiliario:

"Holgó mucho de verle el Rey vestido de azul y blanco, colores de sus armas, y le mandó subir donde estaba, (...)"

Y de la caballería, el cronista Cabrera de Córdoba señala:

"(...) y toda la caballería bien armada y vestida y en buenos caballos llegó a número de mil y cuatrocientos y siete."

Detalle de una pintura alegórica holandesa donde se muestra al duque de Alba sentado en el trono de los Países Bajos, con su escudo de armas encima de su cabeza. El blasón de los Alvarez de Toledo era ajedrezado en piezas blancas y azules.
En el detalle también se observa al duque rodeado por miembros de la iglesia y del Tribunal de los tumultos, establecido por él mismo: Uno de los eclesiásticos tapa el oído del duque; mientras, detrás de él, un demonio parece coronarle. ("Alegoría de la tiranía del duque de Alba", Gerrit Pietersz Sweelinck)

También el cronista real Antonio de Herrera describe la revista de Cantillana, donde en su narración se intuye algún tipo de "uniforme" en alguna de las unidades, mencionando una de las unidades de caballería uniformada con casacas moradas:

"Iba el Duque [de Alba] vestido de azul y blanco, sombrero con plumas, espada y daga de plata, (...)
 Entraron primero los hombres de armas [caballería pesada], y caballos ligeros, los cuales de tierra de Ciudadrodrigo, (...) todos riquísimamente aderezados con muy galanes sayetes [casaca o especie de túnica], faldones, casacas, y penachos [adorno con plumas de los cascos], en hermosos caballos. (...) y luego las cien lanzas de los continos [compañía de las "Guardas de Castilla"], con su Capitán don Alvaro de Luna, con sayetes de terciopelo morado, y franjas de oro y seda: venía después el tercio de don Luis Enríquez de infantería Castellana, (...)"

Dos días después el rey publicó una ordenanza general referente a la conducta y disciplina que los soldados debían de tener durante las operaciones militares en Portugal. En ella se refleja los símbolos de identificación que debían portar los soldados durante la campaña; es decir, las bandas, fajas, plumas y cruces de Borgoña de color rojo, el color identificativo del ejército español. El cronista Antonio de Herrera así lo señala al describir el bando real promulgado en la dehesa de Cantillana:

"28 Que toda la gente de pie, y de caballo deste ejército, que viene a servir en él, de cualquier grado que sea, si les mandaren cuando caminaren ir armados, lleve cada uno su banda colorada sobre las armas, y no llevando coselete [coraza], lleven las cruzes coloradas cosidas en los vestidos, de manera que todos las traigan públicas, y no de suerte que se las puedan cubrir y quitar, so pena que el que se hallare de otra manera sea habido por enemigo y castigado por tal."


A mediados de junio, el pueblo aclamó a don Antonio de Crato como Rey de Portugal en Santarém, Lisboa y Setúbal. La guerra era inevitable, y el duque de Alba cruzaba la frontera en dirección a Lisboa. En una auténtica "Blitzkrieg" o "Guerra relámpago", el ejército del duque de Alba -quien era trasladado en litera, a causa de la gota- y la flota hispánica, al mando del experimentado marino el marqués de Santa Cruz, se posicionaron en Lisboa en apenas 2 meses, la cual tomaron tras derrotar en sus afueras al ejército de Antonio de Crato.
Sin embargo, el Prior de Crato huyó, y con la ayuda que obtuvo de Francia e Inglaterra, todavía se tardarían 3 años más en pacificar el último reducto rebelde, localizado en la isla Terceira, en las Azores.

Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, estuvo al cargo de las operaciones navales para la conquista de Portugal en 1580. Posteriormente tuvo el mando de las acciones militares que culminaron con la conquista del último reducto rebelde situado en las islas Azores (1582-1583). En la imagen aparece el marqués de Santa Cruz junto a sus 2 esposas: Juana de Zúñiga y Avellaneda, y María Manuela de Benavides. (Palacio del marqués de Santa Cruz, Viso del Marqués)


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra la composición del Ejército hispánico reunido en 1580 para la conquista de Portugal. Estas unidades tomarán parte a finales de agosto en la batalla del puente de Alcántara, en las afueras de Lisboa, que implicará la rendición de la capital portuguesa.






General: Fernando Alvarez de Toledo, Duque de Alba

Segundo: Sancho Dávila

Efectivos: (22.817 soldados, de los que 21.159 son infantería y 1.658 son caballería)


   Tercio español de Nápoles, al mando de Don Pedro González de Mendoza, Prior de Hibernia
   Tercio español de Lombardía, al mando de Pedro de Sotomayor
   Tercio español de Don Luis Enríquez
   Tercio español de Gabriel Niño de Zúñiga
   Tercio español de Antonio Moreno
   Tercio español de Don Pedro de Ayala

   Escuadrón de infantería italiana, al mando de Pietro de Medici

  •    Coronelía toscana de Prospero Colonna
  •    Coronelía napolitana de Carlo Spinelli
  •    Coronelía napolitana de Vincenzo Caraffa, Prior de Hungría

   Regimiento alemán del Conde Gerolamo Lodron (o Lodrone)


Caballería al mando de Hernando Alvarez de Toledo, Prior de Castilla


Artillería al mando de Francés de Alava Beamonte


Detalle de un fresco que muestra la revista general del ejército hispánico en la dehesa de Cantillana, en las cercanías de Badajoz. (Sala de las batallas, Monasterio del Escorial)


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NOTA1: Antonio de Herrera señala que en el tercio de Lombardía venía encuadrada alguna compañía del tercio de Sicilia:

"Siguieron a éstos las siete banderas [compañías] de infantería Española, que vinieron de Sicilia, y Milán, a cargo de don Pedro de Sotomayor:"

Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles arrojaban de media unos 2.000 soldados por tercio, los tercios "nuevos" reclutados en la Corona de Castilla (Enríquez, Niño, Moreno y Ayala) siguen esa misma tónica. Sin embargo estos tercios "nuevos" debían de tener "sobre el papel" los 3.000 hombres por tercio, cantidad que sólo logra obtener el tercio de Ayala.
De los tercios "viejos" o veteranos traídos de Italia se puede decir lo mismo, el tercio de Nápoles se acerca a los 2.000 hombres; mientras el tercio de Lombardía tiene tan sólo 7 compañías, pero con una media de 200 hombres por compañía.
Las coronelías italianas vienen menos nutridas, exceptuando la de Prospero Colonna; y, en cambio, el regimiento mercenario alemán sobrepasa los 3.000 hombres.

NOTA2: Hernando de Toledo y Sancho Dávila ya habían servido a las órdenes de Alba en la Guerra de Esmalcalda (1546-1547) y en las campañas de Nápoles y Roma (1556-1557). De nuevo acompañaron al duque de Alba en la expedición militar a los Países Bajos de 1567: Su hijo Hernando de Toledo, prior de Castilla en la Orden de San Juan de Jerusalén, ostentaba el mando de la caballería; mientras que el famoso militar castellano Sancho Dávila era capitán de la guardia del duque. Hernando de Toledo regresaría de los Países Bajos al ser nombrado virrey de Cataluña (1571-1580). Dávila, nombrado gobernador de la ciudadela de Amberes, en ocasiones llegó a tener un mando independiente en Flandes, venciendo a los rebeldes holandeses en la famosa batalla de Mook (1574) y jugando un papel importante en el saqueo de Amberes (1576).
Ahora ambos de nuevo se encontraban en la campaña de Portugal a las órdenes del viejo duque de Alba. Aquí todos tomaron parte en la batalla del puente de Alcántara, que rindió Lisboa. Por su parte, Sancho Dávila derrotaría de nuevo al Prior de Crato a las puertas de Oporto, pero de nuevo éste escaparía. Para los 3 militares castellanos sería su última campaña militar: El anciano duque fallecería en 1582 ostentando el cargo de virrey de Portugal; Hernando de Toledo, a la muerte de su padre, regresaría a Madrid, siendo nombrado Consejero de Estado; y Sancho Dávila murió en Lisboa en 1583, a consecuencia de una coz de caballo, que a decir del cronista Antonio de Herrera fue "por sólo no haber hecho caso del mal ni curádose con la orden que conviniera."

A Vincenzo Caraffa le hemos visto tomando parte posteriormente en la expedición del archiduque Alberto a Flandes en 1595, al mando de un tercio italiano. Su tercio fue reformado a su llegada a Namur, en febrero de 1596, agregándose sus integrantes en los tercios italianos que ya estaban en Flandes.

domingo, 24 de junio de 2018

Banderas de los tercios españoles, hacia 1618-1640


A lo largo del siglo XVI, la Monarquía española realizó varios contratos con asentistas para proveer de vestidos a los soldados para una determinada campaña. Hacia finales del siglo XVI, el Gobierno de España se encargará de la provisión de ropa al Ejército de Flandes. Así, en 1594, se firmó el primer asiento para proporcionar vestidos completos al Ejército de Flandes.
Estos asentistas -sastres y empresarios locales- no sólo recibían el encargo para confeccionar y fabricar un determinado número de equipos de ropa para los soldados, sino que en ocasiones también se les encargaba la elaboración de las banderas.
Por ejemplo, en 1588, durante los preparativos para la campaña naval de invasión de Inglaterra, se conservan diversos pagos realizados para la confección en Lisboa del estandarte real de la Armada española.
Asimismo también se conservan los pagos para la elaboración en Lisboa de 113 flámulas y gallardetes para las distintas embarcaciones que componían la expedición.
Para la misma campaña, al galeón "San Martín" -buque insignia de la Armada hispánica- y a la nave "Santa Ana" -capitana de la Escuadra de Vizcaya- se les entregan 4 banderas de lienzo con las armas reales pintadas.
También al galeón "San Martín" se le proporcionó "84 banderas de lienzo de colores blanco, amarillo y colorado" de diferentes tamaños, presumiblemente para ser repartidas entre los demás navíos que componían la Armada.


En la obra "Geometría y traza perteneciente al oficio de sastres" (1618), de Francisco de la Rocha (François de la Roche, francés de origen y afincado en Valencia), donde se indica el modo de confeccionar los distintos vestidos de la época, se señala la confección de una "Bandera de guerra".

Señala como muchas de las banderas de infantería eran encargadas por los capitanes. El Rey otorgaba una cédula real al capitán para poder reclutar su compañía, y era éste el que ordenaba la confección de la bandera de la compañía:

 "Para cortar esta bandera de tafetán [tela de seda] para Infantería, es necesario saber la voluntad del largo y ancho que la quiere el Capitán, y allí determinará cuanta seda será menester."

También era el capitán el que ordenaba el diseño de ella:

"(...) si a caso fueren piezas [de tela] reportadas unas con otras; y si a caso fuere vaciada, y reportadas piezas unas encima de otras, según fuere, (...) porque a mí me ha sucedido hacer banderas que me ha entrado veinticuatro varas [antigua unidad de medida de España], (...) y en otras treinta y seis, y hasta cuarenta."

En la obra se muestra un grabado con las trazas para fabricar la bandera, y otro grabado mostrando una elaborada bandera de infantería española ya finalizada.



La bandera que muestra el grabado tiene un parecido a algunas de las banderas pintadas en las obras de Denis van Alsloot, que muestran los desfiles de la festividad del Ommegang de Bruselas en 1615, apenas 3 años antes a la realización del tratado de sastrería.


 
En la obra también llamada "Geometría y trazas pertenecientes al oficio de sastres" (1640), de Martín de Andújar, también se muestra como confeccionar una "Bandera de guerra".

En la obra se muestran 3 grabados de banderas de infantería española de diferentes dimensiones. Uno de los grabados muestra las trazas para fabricar una bandera de 3'5 varas de largo y de ancho.


Otro de los grabados muestra la anterior bandera de tafetán ya acabada.


Y el último de los grabados muestra una bandera ya fabricada "que tenga de largo cuatro varas y cuarta, y de ancho cuatro varas menos una sesma [una sexta parte], (...) y la Cruz [de San Andrés o de Borgoña] cinco varas, (...)".


Las banderas guardan parecido con algunas de las capturadas en la batalla de Rocroi (o Rocroy), ocurrida apenas 3 años después a la realización de este tratado.
En un grabado francés contemporáneo, que muestra las banderas capturadas a los hispánicos en Rocroi y que son llevadas en procesión por las calles de París para ser depositadas en la catedral de Notre Dame, se muestran 3 banderas capturadas con un diseño muy similar a las mostradas en la obra de Andújar.



Todas las banderas portan la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña en su campo, símbolo identificativo del ejército español de la época. Además se puede decir que los diseños de las banderas, mostradas en las dos obras del oficio de la sastrería, son genéricos y representativos de las banderas de infantería española que campeaban por los campos de media Europa, y de parte del mundo, al menos entre 1615 y 1643.

viernes, 15 de junio de 2018

El Ejército real de Extremadura en 1643, durante la sublevación de Portugal


En diciembre de 1640, Portugal, siguiendo la estela de Cataluña de ese mismo año, se sublevó contra la Monarquía española, tras haber estado unos escasos 60 años bajo la gobernación española, después que el duque de Alba la conquistase en 1580: La política del Conde-duque de Olivares, las reclutas para la guerra de Cataluña y la pérdida de territorios coloniales ante las naciones enemigas de España, entre otros factores económicos, propiciaron este hecho. La virreina Margarita de Saboya, duquesa de Mantua, fue depuesta del cargo y se coronó Rey de Portugal al duque de Braganza.

Tras este hecho, la Monarquía española comenzó la movilización de milicias y de la nobleza -además de nuevas reclutas- en los territorios pertenecientes a la Corona de Castilla, para la formación de un ejército que estaría acantonado en la plaza de Badajoz y sus alrededores, con el objeto de devolver Portugal a la Corona.
En los primeros años de la guerra no hubo batallas de entidad, consistiendo en combates fronterizos, cabalgadas y escaramuzas, donde era frecuente el saqueo e incendio de alguna población.


En la obra "Museo Militar" (1887), del historiador y militar decimonónico Francisco Barado, se encuentra una muestra del Ejército de Extremadura de mayo de 1643. Mayormente se trata de las mismas unidades que, al año siguiente, van a participar en la batalla de Montijo. Con la excepción de los mandos, que serán sustituidos al término de la campaña de 1643 -ante los pobres resultados obtenidos- por el marqués de Torrecuso, al mando del ejército, y el barón de Molinghien (o Molinghem, elevado a marquesado en 1645), al mando de la caballería.








General: Diego de Benavides de la Cueva, Conde de Santisteban

Efectivos: (10.600 soldados, de los que 8.830 son infantería y 1.809 son caballería)


   Tercio español de Don José del Pulgar
   Tercio español de Don Francisco de Luna
   Tercio español de Carlos Ignacio Coloma, Marqués de Espinar
   Tercio español de la Nobleza, al mando de Alvaro Pizarro de Carvajal, Conde de Torrejón
   Tercio español de Don Francisco de Agüero
   Tercio español o ¿hispano-irlandés? de William Burke
   Tercio español de Don Diego Gall
   Tercio español "viejo" de Extremadura, al mando de Don Rodrigo de Ayala
   Tercio español de Don Francisco Xelder

   Tercio irlandés de Patrick Fitzgerald

   Tercio italiano de Francesco Caraffa
   Tercio italiano de Giovanni Battista Pignatelli


Caballería al mando de Cristóbal Osorio y Portocarrero, Conde de Montijo, y de don Francisco de Velasco


Detalle de un mural de azulejos pintados del siglo XVII, que muestra la plaza de Badajoz durante el sitio de 1658. Plaza fuerte militar y base de operaciones del Ejército de Extremadura durante la Guerra de la Restauración portuguesa (1640-1668), Badajoz fue asediada por los portugueses en 1657, y de nuevo en 1658. En el detalle se muestra también el fuerte de San Cristóbal, que protegía el puente sobre el río Guadiana. (Anónimo, Palacio del Marqués da Fronteira, Lisboa)


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NOTA1: Exceptuando los tercios de Burke (Burgh o del Burgo) y de Gall, que superan los 1.000 hombres por tercio, el resto de unidades tienen menos del millar de hombres, rondando los 500 a 700 soldados de media; y sólo los tercios del conde de Torrejón, de Agüero y de Fitzgerald no alcanzan los 400 hombres por tercio.

NOTA2: El marqués de Espinar era hijo del famoso militar valenciano Carlos Coloma. 

Francisco Xelder ejerció el cargo de Gobernador militar de Zamora (1645-1648) y Gobernador de Cuba (1653-1654), donde murió desempeñando el cargo. Pertenecía a la familia alemana de los Schedler (castellanizado como Gelder, Geldre o Xelder), los cuales llegaron a España con la familia de los Fugger, con los que debían de estar emparentados. 

domingo, 29 de abril de 2018

Complemento de la entrada anterior: El sitio de Damvillers (1637)


En la entrada anterior se hacía un bosquejo biográfico del maestre de campo valón Charles Stassin, señor de Everlanges (Ver NOTA3 de la entrada anterior). Posteriormente Stassin se vería envuelto en un incidente disciplinario como gobernador de Damvillers.

Durante la campaña de 1637, el Ejército francés de Champaña, al mando del mariscal de Châtillon, sitió la plaza de Damvillers a mediados de agosto. Charles Stassin, gobernador de la plaza, la defendió durante más de 2 meses de duros combates. Finalmente los franceses abrieron brecha en la muralla mediante la explosión de una mina, obligando a Stassin a capitular. Ese mismo día una columna de socorro hispánica llegó a la ciudad, pero fue rechazada por Stassin, alegando que ya había dado su palabra de honor de entregar la plaza al mariscal de Châtillon.


Juan Antonio Vincart (o Vincaert), secretario de los avisos de guerra, da cuenta del incidente:

 "Habiendo los Capitanes y soldados defendido la plaza de Dan Villiers harto bien, y sustentado algunos asaltos, don Andrea Cantelmo intentó socorrerla en muchas maneras, entre las cuales acertó la que encargó al Teniente Coronel Martue de las tropas del Conde Picolomini, el cual, (...) marchó allá con cuatrocientos soldados, pasó por un campo de guardia de los franceses, y lo rompió y tomó preso el que lo mandaba, y marchó derecho a la villa; (...) se puso a cubierto en la contraescarpa [plano exterior del foso], llamando a la puerta y a la media luna [obra defensiva exterior del foso], que le abriesen y recibiesen, pero el Gobernador [Stassin] dió orden de no recibirle; viendo esto dicho Teniente Coronel, le envió al Gobernador las órdenes que traía de su General, pidiendo que a lo menos le recibiese dentro de la media luna, lo que no quiso tampoco hacer, diciendo que ya había capitulado con el enemigo, y no quería romper su palabra dada; y en lugar de respetar las dichas órdenes, las envió al Mareschal de Chastillon.
 Luego llegó toda su caballería y infantería [francesa], y mataron algunos dellos, y los otros los tomaron presos; y salió el Gobernador con los soldados de S. M. de Dan Villiers, entregando la plaza al enemigo, (...)"


Don Cassien Bigot, prior del convento de Longeville, también relata en su diario el desastrado final de la columna de socorro, cuyos soldados fueron hechos prisioneros, y concentrados en la iglesia de Wavrille, con el fin de trocarlos con los franceses presos en la recaptura de Yvoi:

"L'on se saisit de tous ces gens de pied; et, désarmés, furent conduicts prisonniers dans l'église de Wavrille. Cela fit que la sortie fut différée au lendemain. Monsieur de Chastillon les rendit tous à la réserve d'aulcuns chef qui furent arrestés jusqu'a ce qu'en eschange on rendit ceux qui avoient esté faicts prisonniers en la reprise d'Ivoy (...)"


Detalle de un grabado que muestra las líneas atrincheradas de aproximación a Damvillers; así como las baterías de artillería francesa, que martilleaban la muralla. Con la letra "q" se muestra la entrada a la galería subterránea, con la cual se atravesó el foso y se plantó la mina que abrió brecha en el bastión llamado "del Emperador". Abajo, en la esquina inferior derecha, se muestra la iglesia de "Waurille", donde se concentró a los soldados prisioneros pertenecientes a la columna de socorro hispánica. (Grabado de Joan Blaeu)
 

Stassin tuvo que hacer frente a un tribunal militar que pretendía encausarle por rechazar la columna de socorro, rindiendo la plaza a los franceses. Finalmente Stassin fue absuelto gracias a la mediación de Pierre Roose, presidente del Consejo Privado de Flandes. Su tercio fue disuelto este año, posiblemente por las causas disciplinarias de Stassin o por las bajas causadas en el asedio de Damvillers.

domingo, 25 de marzo de 2018

El Ejército hispánico de Flandes en 1633


La bancarrota de España en 1627 hizo que el Ejército hispánico de Flandes no recibiera sus pagas y estuviera al borde de amotinarse. Al año siguiente, la flota del tesoro fue capturada por el almirante holandés Piet Heyn, a la altura de la bahía de Matanzas (Cuba), agravando más la situación. Esto redundó en una serie de derrotas en Flandes, unidas a varios actos de indisciplina que las provocaron: Por ejemplo, un incidente de preeminencia entre italianos y españoles que entorpeció el socorro de Grol, siendo a la postre una de las razones que ocasionaron la caída de la plaza (1627); El asalto por sorpresa de los holandeses a la plaza de Wesel, defendida tan sólo por españoles y valones, mientras los mercenarios alemanes -la mayor parte de la guarnición- se negaron a luchar, contemplando el combate mientras reclamaban sus pagas a gritos, provocando que Wesel cayera en el asalto (1629); La entrega casi sin lucha de Venló y Roermond, facilitadas por la defección del conde Enrique de Bergh, astiado de las faltas hacia su autoridad por los militares castellanos (1632).

Para restaurar la disciplina en el Ejército de Flandes y las victorias pasadas, el rey Felipe IV promulga la Ordenanza de junio de 1632:

"Por cuanto la disciplina Militar de mis Ejércitos ha decaído en todas partes, de manera, que se hallan sin el grado de estimación, que por lo pasado tuvieron; habiéndose experimentado diferentes sucesos (...) lo cual ha causado la falta de observancia de mis Ordenes, (...)"

Señala la Ordenanza que en Flandes sólo debe haber 3 tercios de infantería española y sólo 2 tercios de la italiana. En cuanto a las demás "naciones", o unidades foráneas de España del Ejército de Flandes (valones, borgoñones, y mercenarios alemanes, ingleses, irlandeses y escoceses), la Ordenanza no determina el número de tercios o regimientos, fijando su número según se requiera en cada momento.

 "4 Y porque conviene señalar el número de Tercios, que ha de haber en los Ejércitos: es mi voluntad, que en el de los Estados de Flandes haya tres de Infantería Española determinadamente, (...) y que la gente que fuere llegando a aquellos Estados se una, y agregue a sólos los dichos tres Tercios.
 5 Cuanto a las Naciones de Napolitanos, y Lombardos, determino, que en cada una de ellas haya un Tercio, (...) y que por ningún caso se formen otros de nuevo. (...)
 7 Y en cuanto a las otras Naciones, no es mi voluntad determinar número de Tercios en ellas, reservándolo, como lo reservo, a lo que pidieren las ocasiones."

También se señala que cada tercio tenga 15 compañías de 200 soldados cada una, debiendo alcanzar teóricamente unos 3.000 soldados. Además se refleja que debe haber mayor concentración de armas de fuego: siendo 2 compañías del tercio de arcabuceros; y debiendo tener las 13 compañías restantes 130 arcabuceros y mosqueteros por compañía, siendo los demás piqueros.

 "6 Ordeno, y mando, que en cada uno de los Tercios de fuera de España haya quince Compañías de a doscientos Infantes, y que mis Capitanes Generales, por ningún caso, ni pretexto, las acrecienten. (...) y el pie de cada una sea setenta Coseletes [piqueros con coraza], noventa Arcabuces, y cuarenta Mosquetes, (...)
 8 Cuanto quiera que por lo pasado se ordenó, que en ningún Tercio de quince Banderas [compañías] hubiese más de dos Compañías de Arcabuceros, (...)"


En cuanto a los incidentes jerárquicos entre los superiores -de los que se quejaba el conde de Bergh y que fue uno de los motivos para abandonar el Ejército de Flandes y pasarse a los holandeses-, el Rey promulgó en la Ordenanza a favor de los españoles, ante las demás naciones del Ejército de Flandes, cuando había igualdad de cargos. Y dejó sentado que entre los españoles, en igualdad de cargos, el superior será el más veterano:

 "77 Muy grandes dificultades, y cuidados causan en mis Ejércitos, a los Capitanes Generales de ellos, las muchas Competencias que se han ido introduciendo entre los Oficiales, sobre cuáles han de mandar, (...) ordeno, y mando, que regular, (...) el cargo superior gobierne al inferior, sin distinción ni diferencia de Naciones; y en igualdad de cargos, prefiera el Español, por muchas razones que hay, (...) y entre los Españoles el más antiguo al más moderno, (...)"

Y ante los problemas de precedencia entre los españoles y las distintas unidades nacionales del Ejército de Flandes, el Rey quedó reflejado en la Ordenanza que tanto la vanguardia, como el sitio más expuesto al enemigo, se dé siempre a los españoles, como tradicionalmente se había hecho:

 "78 Y cuanto quiera que en lo que toca a las Vanguardias se ha observado, como cosa tan justa, el darlas a la Nación Española, (...) es mi voluntad, y mando, que en todas ocasiones, sin excepción alguna, se le haya de dar, y dé la Vanguardia, sin que contra esto se admita cosa en contrario; (...)
 Si el Ejército se repartiere en diferentes Lugares, se darán a la Nación Española los que estuvieren más vecinos al Enemigo; (...) se dé el cuerno derecho [ala derecha de la vanguardia, la zona más expuesta al enemigo] siempre a los Españoles; y lo mismo se haga en los sitios que se pusieren a las Plazas del Enemigo, (...)"


Se tiene que decir que a efectos prácticos la Ordenanza de 1632 fue difícil de aplicar, y que un tercio fuera de la Península en pocas ocasiones alcanzó los 2.000 hombres; es más, el número de hombres por tercio se fue reduciendo a lo largo del siglo XVII.


Izquierda: En 1633, el Ejército de Flandes, al mando del marqués de Aytona, tomó la pequeña población de Stevensweert, fortificándola con el objeto de bloquear Maastricht, la cual había caído en poder de los holandeses el año anterior. El grabado muestra la fortaleza que se construyó ese año, en forma de estrella, con 7 bastiones y 5 revellines. (Grabado atribuido a Joan Blaeu)
Derecha: Vista por satélite de Stevensweert. La población sigue guardando la fisonomía de la antigua fortificación construida por Aytona en 1633. (Fuente: Google Maps)


Una consulta de los Países Bajos, hecha en 1634, contiene una relación del Ejército de Flandes de 1633, además se refleja el intento de reformar el ejército para aplicar la nueva Real Ordenanza de 1632:

 "Relación y forma en que se podría ejecutar la reformación en el ejército de Flandes suponiendo que hoy hay en él el mismo número de gente que había en la muestra que se tomó por agosto y septiembre del año pasado de 33 y que todavía está en aquel Estado.

 1º Había tres Tercios de españoles, a saber: Marqués de Celada con 1.329 infantes en 15 compañías. Don Francisco Zapata con 1.282 infantes en 21 compañías. Alonso Ladrón con 1.146 infantes en 15 compañías.

 1º Consérvense estos tres Tercios que hay de españoles y tengan cada uno 15 compañías, como está ordenado, reformando los seis del Tercio de Don Francisco Zapata que exceden deste número y la gente dellos se podrá incluir en las demás del Tercio; y de la que fuere llegando de fuera se rehincharán las compañías a 200 hombres, como está ordenado. (...)

 2º También se supone que hay tres Tercios de italianos: Don Andrea Cantelmo con 1.411 infantes en 16 compañías. El Marqués Esfrondato con 1.262 infantes en 16 compañías. Carlos Roma con 667 infantes en 12 compañías.

 2º Es bien que se conserven estos tres Tercios reformando las dos compañías que tienen de más los dos Tercios y que se conserve el de Carlos Roma con las doce que tiene, rehinchiendo, cuando hubiere gente, a las 15 [compañías]; (...)

 3º Dos tercios de irlandeses: El Conde Tirón con 672 infantes en 14 compañías. El Conde Tirconel con 1.103 infantes en 18 compañías.

 3º Estos dos Tercios de irlandeses pueden quedar como está ordenado (...) reduciendo a 15 compañías cada Tercio y reformando las tres al del Conde de Tirconel y añadiendo al del Conde de Tirón de la gente que viniere de fuera. (...)

 4º De ingleses y escoceses: hay 14 compañías de ingleses en 1.064 infantes a cargo de don Guillermo Tresan. Dos compañías de escoceses y bretones con 179 infantes.

 4º Quedará el Tercio de los ingleses como ya está ordenado; y, cuando hubiere gente desta nación de las reclutas que se habrán de hacer della para rehinchir a los 3.000 hombres que está ordenado, se acrecentarán las compañías que faltaren a 15 que habrá de tener. (...)
 Las dos compañías de escoceses se podrán reducir a una agregándose a uno de los Tercios de ingleses o de irlandeses a elección del capitán que quedare, (...)

 5º De Borgoñones hay tres Tercios: El Marqués de Barambón con 480 hombres. El Conde de la Tur con 488. Joan de Masieres con 622. Y cada Tercio con 10 compañías.

 5º Estos tres Tercios se reduzcan a dos como ya está ordenado y sean los del Marqués de Barambón y de Masieres, aunque se quede con el gobierno de Breda que ahora tiene, (...) que el Tercio del Conde de la Tur se reforme incluyendo la gente dél en los otros dos (...) Y, porque al presente [1634] se entiende que está el Conde en el ejército del Duque de Feria con las reclutas de borgoñones que se levantaron para Flandes (...)

 6º Tres tercios de alemanes bajos: El Marqués de Leiden con 674 hombres en 12 compañías. Everard de Brion con 802 hombres en 12 compañías. Alejandro Sibrich de Disdorf con 551 hombres en 13 compañías.

 6º Conviene que de aquí adelante no haya en el ejército pie de alemanes bajos por los daños que se siguen a la Real Hacienda (...) siendo cierto que estos regimientos se forman de nación valona. Y así se formará uno de los que hubiere y éste será Tercio, poniéndose al pie de valones, del cual sea maestro de campo el Marqués de Leiden, que era uno de los coroneles destos alemanes bajos y se reformarán los otros dos, incluyéndose la gente en el que queda y en 15 compañías.

 7º Hay 11 Tercios de valones: El Barón Wesmal con 819 hombres en 16 compañías. El Conde de Fontana con 2.107 hombres en 19 compañías. Mosieur Varelles con 648 hombres en 14 compañías. El Vizconde de Bruselas con 760 hombres en 10 compañías. El Conde de Mansfelt con 1.405 hombres en 15 compañías. Mosieur de Custiny con 595 hombres en 10 compañías. Charles Stasin con 606 hombres en 8 compañías. Mosiur Rivacurt con 1.140 hombres en 15. Phelipe Trist con 422 hombres en 5 compañías. El Vizconde de Alpen con 267 hombres en 10 compañías. Phelipe Criqui con 809 hombres en 12 compañías.

 7º Demás destos 11 Tercios de valones se entiende que hay otro del Conde de Frexin que se paga por la ayuda de Henao, de los cuales 12 [Tercios valones], podrán quedar en seis Tercios por la campaña deste año de 34 considerando que estando cerrados, como están, los pasos de Alemania [por los suecos], será difícil hacer en ella reclutas de alemanes altos, por lo cual (...) viene a ser forzoso el valerse de la gente del país [valones] (...)
 Y los que queden en pie sean el Conde de Fontana por ser el más antiguo y tan conocidos sus méritos (...)
 Phelipe Trist que también ha servido muchos años con aprobación y se le podrá dar el Tercio del Conde de Masfelt, reformando el que él tiene ahora, pues el Conde está ausente, ocupado en el servicio del Emperador [Fernando II] muchos años ha y ser este Tercio más antiguo (...)
 También podrán quedar en pie los Tercios de los Barones de Rivacurt y Besmal por ser los Tercios más antiguos desta nación (...)
 El Conde de Fresin por mucha calidad y servicios.
 Carlos Stasin por ser persona de mucho servicio (...)

 8º Alemanes altos: Regimiento del Conde de Emden con 1.263 hombres en 10 compañías. Federico Imperial 534 hombres en 8 compañías. El príncipe de Barbazón con 1.382 hombres en 19 compañías. El Príncipe de Neoburg con 362 hombres en 16 compañías. El Conde de Isenburg con 651 hombres en 14 compañías. El regimiento nuevo del mismo Conde con 715 hombres en 10 compañías. D. Felipe de Silva con 574 hombres en 12 compañías. Jaques Renier de Roveroy con 1.777 hombres en 15 compañías. Henrique Van Meternich con 369 hombres en 8 compañías. Que en todo son nueve regimientos de alemanes altos.

 8º Hanse de reformar Federico Imperial, el nuevo regimiento del Conde de Isemburg y el de Don Phelipe de Silva. (...)
 También quedará uno de los dos regimientos de infantería que tiene el Conde de Isemburg por su cualidad y celo y servicios. El del Príncipe de Barbanzón. El de Enrique Meternique, hermano del gran deán de Maguncia. El del Duque de Neoburg, ordenándole con mucho aprieto que le rehincha el número que ha de tener. El de Jaques Renier, siendo, como es, del Emperador, (...)"

En la relación habría que sumar:

"Los tres Castillos de Amberes, Gante y Cambray" (154 oficiales y 1.230 soldados); "30 Las compañías de gobernadores y presidios [guarniciones] ordinarios" (250 oficiales y 2.693 soldados); "4 [compañías] Regimiento de valones y gente del país [bajo] fuera de Tercio" (285 oficiales y 2.582 soldados); "5 Compañías de alemanes altos fuera de regimiento" (106 oficiales y 503 soldados); "De alemanes bajos fuera regimiento" (148 oficiales y 444 soldados). Totalizando toda la infantería 6.318 oficiales y 38.749 soldados.

Caballería: "Ochenta y tres compañías de caballos sueltas de todas naciones, (...)" (732 oficiales y 4.982 soldados); "6 [compañías] El regimiento de caballos, alemanes altos del coronel el Conde de Isemburgh" (63 oficiales y 277 soldados); "5 [compañías] El del Príncipe de Barbanzón" (60 oficiales y 290 soldados); "10 [compañías] El del Conde de Buquoy" (96 oficiales y 501 soldados); "8 [compañías] El del Conde Salentin de Salma" (73 oficiales y 326 soldados); "Dos compañías de hombres de armas [caballería pesada]" (19 oficiales y 229 soldados). Totalizando toda la caballería 1.043 oficiales y 6.605 soldados.



General: Francisco de Moncada, Marqués de Aytona (o Aitona)

Efectivos: (52.715 oficiales y soldados, siendo 45.067 de infantería y 7.648 de caballería)


   Tercio español de Alonso Fernández de Córdoba, Marqués de Celada
   Tercio español de Don Francisco Zapata
   Tercio español de Alonso Ladrón de Guevara

   Tercio valón de Lancelot Schetz, Barón de Wezemaal
   Tercio valón del Conde Paul-Bernard de Fontaine
   Tercio valón de Philippe-René d'Yve, señor de Warelles
   Tercio valón del Vizconde de Bruselas
   Tercio valón del Conde Felipe de Mansfeld
   Tercio valón de Louis de Custine, señor de Villers-le-Rond
   Tercio valón de Charles Stassin, señor de Everlanges
   Tercio valón de Jean-Conrard d'Aubremont, Barón de Ribaucourt
   Tercio valón de Philippe Triest
   Tercio valón del Vizconde de Alphen
   Tercio valón de Philippe de Créquy, señor de Coqhove
   Tercio valón de Pierre-Ernest de Gavre, Conde de Frezin (o Fresin)

   Tercio borgoñón de François de Rye, Marqués de Varambon
   Tercio borgoñón del Conde Jean-Jacques de la Tour Saint-Quentin
   Tercio borgoñón de Jean de Maisières

   Tercio italiano de Andrea Cantelmo
   Tercio italiano de Sigismondo Esfrondato, Marqués de Montafia
   Tercio italiano de Carlo Roma

   Regimiento bajo-alemán de Guillaume Bette, Marqués de Lede
   Regimiento bajo-alemán de Everard de Brion
   Regimiento bajo-alemán de Alexander Sibricht de Distorff

   Regimiento alto-alemán del Conde Cristóbal Ernesto de Emden
   Regimiento alto-alemán de Federigo Imperiale
   Regimiento alto-alemán de Albert de Ligne, Príncipe de Barbançon
   Regimiento alto-alemán del Duque Wolfgang-Guillermo de Neoburgo
   Regimientos alto-alemanes ("nuevo" y "viejo") del Conde Ernesto de Isenburg
   Regimiento alto-alemán de Felipe de Silva
   Regimiento alto-alemán de Jacques Rennier de Rouveroy
   Regimiento alto-alemán de Emmerich von Metternich

   Tercio irlandés de John O'Neill, Conde de Tyrone
   Tercio irlandés de Hugh O'Donnell, Conde de Tyrconnell

   Tercio inglés de William Tresham

   Varias compañías sueltas valonas, alemanas, y escocesas; y de españoles de las guarniciones


Caballería al mando de Juan de Nassau

  •    Compañías sueltas de todas las naciones
  •    Regimientos del Conde de Isenburg, del Príncipe de Barbançon, del Conde de Bucquoy y del Conde      Wilhelm Salentin von Salm


El grabado muestra las obras fortificadas de la isla de San Esteban o Stevensweert, construidas en 1633: la fortaleza de Stevensweert; el puente de barcas sobre el río Mosa y la fortificación al otro lado del río en forma de media luna; además de la línea fortificada con pequeños fuertes y reductos construida en la orilla opuesta de la isla. (Grabado anónimo neerlandés del siglo XVII)


_______________________________
NOTA1: La relación no enumera los oficiales de los tercios y regimientos, sin embargo si se encuentran incluidos en los efectivos totales de la infantería y de la caballería.

Si en las muestras tomadas en 1565 y 1567 a los tercios españoles arrojaban de media unos 200 soldados por compañía, y en 1596 los tercios españoles tenían de media de 100 a 150 soldados por compañía, ahora en los años 30 del siglo XVII la media baja a algo menos de 100 soldados por compañía. Todo ello dando por buena la hipotética cifra al alza de 100 oficiales por tercio.
Los tercios italianos también arrojan de media algo menos de 100 soldados por compañía. Siendo el tercio de Carlos Roma el más desgastado, teniendo de media poco más de 50 soldados por compañía.
Los tercios irlandeses, ingleses y borgoñones superarían por poco el medio centenar de soldados por compañía. La misma media se puede aplicar a los regimientos de "alemanes bajos", muy reducidos, y que se solicita que sean reformados los 3 en un sólo tercio valón.
Los tercios valones también tendrían de media menos de 100 hombres por compañía (exceptuando el tercio de Mansfeld, que tendría 100 por compañía, y el tercio de Fontaine, que supera los 100 hombres por compañía).
Y lo mismo ocurre con los regimientos de "alemanes altos", excepto el regimiento de Emden y el de Rouveroy que superan los 100 hombres por compañía.

Los tercios españoles e italianos superan los 1.000 hombres (excepto el de Carlos Roma), habiendo sido rehenchidos 2 años atrás. En 1631, el fin del conflicto por la sucesión de Mantua y Monferrato permitió reforzar al Ejército de Flandes con varios miles de soldados españoles e italianos, que llegaron a los Países Bajos procedentes de Milán, o enviados por vía marítima desde España.

NOTA2: Los regimientos "bajo-alemanes" o de "alemanes bajos" eran reclutados en las regiones de los Países Bajos donde se hablaba alemán (Limburgo, Gueldres y Luxemburgo). Sin embargo la muestra hace hincapié en que los regimientos "bajo-alemanes" tenían un alto componente de reclutas valones, es decir, reclutados en las provincias francófonas de los Países Bajos (Artois, Namur, Hainaut, Cambrésis y el Brabante-valón). 
Los regimientos "alto-alemanes" o de "alemanes altos" eran reclutados en los territorios católicos del Sacro Imperio Germánico (principalmente Alsacia, Renania, Austria y Tirol); sólo ocasionalmente y en caso de necesidad se reclutaron en las zonas protestantes del norte del Imperio Germánico (Holstein y Hamburgo).

En cuanto a los regimientos "alto-alemanes" de Metternich y Rouveroy, servían en el Ejército de Flandes pero a sueldo del Sacro Imperio Germánico.

NOTA3: Al maestre de campo italiano Carlos Roma le vimos distinguirse en la defensa del reducto de Terheyden (1625), durante el sitio de Breda, cuando era Sargento-mayor del tercio del marqués de Campolataro.

El conde de la Tour se encontraba en Alemania, en la expedición del Cardenal-Infante don Fernando para gobernar los Países Bajos españoles. La Tour combatirá a los suecos en la batalla de Nördlingen (1634), al mando de un contingente de 500 jinetes borgoñones.

Al maestre de campo valón Charles Stassin le vimos en el ejército hispánico enviado a Bohemia en 1619, que, al mando del conde de Hennin, acudió en auxilio del Emperador alemán. Alférez en 1619, fue promovido a Ayudante de Sargento-mayor en el tercio de Hennin; y nombrado Capitán durante la primera campaña de Bohemia (1619). Como Capitán, en 1620 fue transferido al tercio valón de Gulzin, participando en la campaña de invasión del Palatinado. En 1631 es nombrado Maestre de campo de un tercio valón de 15 compañías.

El maestre de campo valón señor de Warelles también comenzó a servir como Capitán en el tercio de Gulzin, e hizo la campaña del Palatinado (1620).

Al maestre de campo valón conde de Frezin (o Fresin) también le hemos visto en el ejército auxiliar hispánico de Bohemia. Barón d'Inchy, fue Capitán en el regimiento de coraceros valones de Gaucher, participando en las campañas de Bohemia. Toma parte en las batallas de Hochst y Fleurus (1622), al mando de un escuadrón de caballería. Posteriormente fue nombrado Maestre de campo de un tercio valón; Caballero de la Orden de Calatrava; y miembro del Consejo de Guerra. Su padre fue Jean-Charles de Gavre, conde de Frezin, a quien vimos al mando de un regimiento valón en las campañas de Calais (1596) y Amiens (1597).    

No se debe confundir al conde de Bucquoy a cargo de un regimiento de caballería, el valón Charles Albert de Longueval, con el que fue su padre, Charles Bonaventure de Longueval, el 2º conde de Bucquoy, al que vimos participando en el socorro de Amiens (1597), y que, al servicio del Emperador alemán, perdió la vida en una escaramuza durante el sitio de Neühausel (1621).

En cuanto al coronel Wilhelm Salentin von Salm también se encontraba en Alemania en la expedición del Cardenal-Infante, al mando de un regimiento alemán. Combatió en la batalla de Nördlingen, donde fue herido de muerte.

domingo, 4 de marzo de 2018

Banderas de la batalla de Edgehill


Generalmente, durante la guerra civil inglesa, tanto realistas como parlamentarios adoptaron el mismo diseño en las banderas de infantería: La cruz roja de San Jorge, símbolo nacional de Inglaterra, en el cantón superior más cercano al asta. El campo de las banderas solía ser del mismo color para cada regimiento, con el fín de diferenciar unos regimientos de los otros. Las banderas también podían incluir en el campo diversos motivos de carácter heráldico.

El que ambos bandos siguieran el mismo patrón, en el diseño de las banderas de infantería, dio lugar a que se sucedieran diversas situaciones de confusión e incidentes relacionados con el "fuego amigo" en el transcurso de la guerra. Debiendo ambos contrincantes adoptar el mismo día de las batallas mayores símbolos diferenciadores para todos sus soldados, aparte de los distintivos ya usados normalmente por el ejército (como las bandas, fajas y plumas de un determinado color, y el "santo y seña" acordado para ese día).



BANDERAS REALISTAS CAPTURADAS EN EDGEHILL

Muchas de las banderas capturadas por los parlamentarios fueron enviadas como trofeos de guerra a la Cámara de los Comunes, donde varios artistas anónimos contemporáneos las dibujaron y conservaron en libros. Varias de estas ilustraciones muestran banderas de la infantería realista capturadas en la batalla de Edgehill (1642).



Banderas de infantería pertenecientes a un regimiento "rojo" realista







Banderas de infantería pertenecientes a uno o varios regimientos "azules" realistas










Bandera de infantería atribuida al regimiento de Edward Stradling, quien fue hecho prisionero en la batalla de Edgehill




EL ESTANDARTE REAL

En el transcurso de la batalla de Edgehill, el estandarte real fue capturado por los parlamentarios y posteriormente recapturado por los realistas. El estandarte real de Carlos I de Inglaterra mostraba en campo cuartelado las armas reales de Inglaterra (tres leones y tres flores de lis), abarcando el 1º y el 4º cuartel, con las de Escocia (león rampante) y las de Irlanda (el harpa).

Un grabado del ejército inglés de Carlos I acampado cerca de Berwick en 1639, durante la primera guerra con el "Covenant" escocés, muestra el estandarte real. Este estandarte a buen seguro es el mismo que se levantó en Nottingham en agosto de 1642, cuando el Rey declaró la guerra al Parlamento. Como soportes del emblema se encuentra el león, que simboliza a Inglaterra, y el unicornio, que representa a Escocia.


Otro grabado, incluido en una relación parlamentaria que narra el levantamiento del estandarte real en Nottingham, muestra la enseña real. Esta vez las armas reales son ilustradas por el bando parlamentario de manera dispar a las mostradas en el grabado anterior.
El estandarte muestra el escudo real, cuartelado con las armas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, y como soportes el león y el unicornio; el retrato del Rey; la rosa coronada de los Tudor; la flor de lis coronada; y el harpa coronada.




Estandarte real de Carlos I de Inglaterra: Diseño y colores especulativos.




BANDERAS PARLAMENTARIAS DE 1642

La única muestra para las banderas parlamentarias viene de una ilustración contemporánea con cuatro banderas de infantería presumiblemente capturadas en la batalla de Edgehill.





1- Bandera de infantería posiblemente perteneciente al regimiento del Lord General, siendo el naranja el color del       conde de Essex.

2 y 3- Banderas de infantería parlamentaria


También se conoce una descripción de una de las banderas parlamentarias, atribuida al regimiento de Lord Brooke o al de Thomas Grantham. El estudiante Anthony Wood relató, acerca de la entrada de ambos regimientos en Oxford, como había varias banderas de color púrpura, con la cruz de San Jorge, y 7 estrellas en el campo:

"(...) there were 8 or 10 auntient [banderas] of them, of a purple color, with the arms of England and 7 stars in the field. Every auntient had a hundred men under it [100 hombres por compañía]."



Bandera de infantería atribuida al regimiento de Lord Brooke o al de Grantham: Diseño y colores especulativos.